INTRODUCCIÓN:
A. La palabra alegría -deleite, dicha, gozo, regocijo- es
el grato estado de ánimo con que se hace algo o que se produce como
resultado de algo.
B. La palabra de Dios nos hace ver que muchos tuvieron alegrías, pero fue
una alegría producida por algo muy especial. Mucha gente vive feliz, porque
tiene dinero, tiene una comodidad, tiene trabajo, tiene casa, tiene
automóvil; su alegría es material.
C. Veremos en este estudio cuál es la verdadera alegría que debe haber en
los cristianos, para así buscar tener el verdadero gozo en nosotros.
D. El gozo del cristiano no es por lo que tiene materialmente, sino por lo
que tiene espiritualmente en Cristo Jesús, y en Cristo tenemos todas las
bendiciones espirituales. Efes. 1:3. Ése es nuestro gozo, nuestra alegría,
las bendiciones espirituales que tenemos en Cristo Jesús.
E. Se espera que este estudio nos ayude a buscar y obtener esta verdadera
alegría, si todavía no la tenemos, o no la hemos alcanzado como deberíamos.
I. LA VERDADERA ALEGRÍA LA PRODUCE DIOS
A. Es Dios que da el verdadero gozo en nosotros. Salmos 4:7. Dios había
puesto alegría en David. Aunque sus enemigos tenían mucha abundancia, para
David su alegría era Dios.
B. Los justo se alegran en el Señor. Sal. 97:11-12. El justo debe de
alegrarse en el Señor porque él es su esperanza. Prov. 10:28.
C. Debemos alegrarnos en buscar al Señor. 1 Crón. 16:10. Nuestra alegría
debe estar en buscar al Señor, no en buscar las riquezas o las cosas
materiales. Las cosas terrenales no nos van a dar la salvación de nuestra
alma.
II. DÓNDE ESTÁ LA VERDADERA ALEGRÍA
A. Para el justo su mayor alegría es el cumplimiento de la justicia.
Prov.21:15. La verdadera alegría del justo es cumplir la justicia, cueste lo
que cueste.
B. Está en dar voluntariamente, de corazón. 1 Crón. 29:9. El mayor gozo del
pueblo fue dar para la obra del Señor. Y el Señor dijo que es más
bienaventurado dar que recibir. Hechos 20:35. Mucha gente cree que su
alegría está en que le den y no en dar, pero la alegría está en dar.
C. La verdadera alegría está en refugiarnos en el Señor. Sal. 5:11. Ya que
él es nuestra fortaleza, él nos protege, y por eso es que debemos de
alegrarnos en él. Sal. 9:2. Sí, debemos alegrarnos en el Señor. Sal. 32:11.
Nuestro corazón debe alegrarse en la salvación de Dios. Sal.13:5. Debemos de
alegrarnos en la salvación de nuestro Dios ya que es el único que nos puede
salvar. Sal.20:5. Debemos de alegrarnos en el Señor porque en él hemos
confiado. Sal.33:20-21. David se alegraba en el Señor. 34:1; 35:9.
D. Los mandamientos del Señor deben llenarnos de gozo. Sal.19:8. Porque son
rectos, que alumbran los ojos para poder ver por dónde Dios desea que
caminemos.
E. Debemos de alegrarnos cuando cantamos alabanzas a Dios. Sal.71:23.
Debemos de cantar con alegría de corazón. Sal.92:4.
F. Las consolaciones de Dios deben ser nuestra alegría. Sal.94:19. Dios nos
consuela a través de su palabra, por eso la palabra de Dios debe ser nuestra
alegría en todo el tiempo.
G. David se gozaba cuando iba a la casa de Dios con la multitud; para David
su mayor gozo era estar en la casa de Dios. Salmos.42:4; 122:1. Hermanos,
¿qué tanto gozo tenemos nosotros cuando vamos a reunirnos para adorar a
Dios? ¿Tendremos el mismo gozo que David tenía?, ¿O nos aburre reunirnos
para adorar a Dios? ¿Sentimos verdaderamente gozo cuando adoramos a Dios?
H. El verdadero gozo o alegría está en las cosas de Dios, no en lo material.
Mucha gente se afana por las cosas materiales por lo que tienen. Pero esa es
una alegría falsa, porque cuando ya no se tienen esas cosas la alegría se
va, mientras que las cosas del Señor permanecen para siempre. 1 Juan
2:16-17.
CONCLUSIÓN:
A. La verdadera alegría la da Dios. Esta alegría es sincera, verdadera, que
nunca va a terminar, pase lo que pase. La alegría del cristiano está en el
Señor.
B. Por eso cualquiera que sea nuestra situación, siempre debemos de estar
contentos. Fil.4:12. Debemos saber cuál es la verdadera alegría para estar
contentos siempre. Hechos.5:40-41. Como los apóstoles que salieron alegres
después de que los azotaron, pero salieron felices por la causa de Cristo.
Ese debe ser nuestro mayor gozo: la causa de Cristo.
C. No busquemos la felicidad, alegría, en las cosas materiales, sino en las
espirituales que son eternas.