En
esta porción bíblica vemos el gran interés de Dios por advertir de sus
pecados, con el propósito de salvar, aun a las naciones paganas si se
arrepienten. Para esta obra Dios tenía un plan y también su hombre,
JONÁS. Este especial profeta vivía en la ciudad de Gat-hefer una villa
a unos seis kilómetros al norte de Nazaret. Profetizó en los días de
Joroboam II (2 Reyes 14:25).
Jonás
fue comisionado por Dios para ir a Nínive, la orden que recibió fue:
”Levántate y vé a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella;
porque ha subido su maldad delante de mí.. Pero él en lugar de
obedecer a Dios decide huir. (Jon. 1:2-3).
JONÁS
Significa “paloma” (por lo que vemos, no de las men-sajeras).
Hoy, como
en los días de Jonás, Dios tiene un plan para salvar al mundo, un
mensaje redentor que todo el mundo debe oír, el evangelio. Todo
cristiano tiene un importante lugar, como mensajero, en este plan de
Dios. La orden que tenemos es: “Id por todo el mundo y predicad el
evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo;
mas el que no creyere, será condenado” Somos el “…pueblo
adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os
llamó de las tinieblas a su luz admirable…” (Mr. 16:15-16 1 Ped.
2:9).
Estamos en
la misma condición de Jonás ¿Cuál es nuestra actitud? ¿Nos parecemos a
Jonás?
HAGAMOS UNA COMPARACIÓN:
1. A Jonás , el juicio que vendría sobre la gran ciudad de
Nínive no le preocupó. ¿Nos preocupa a nosotros el estado perdido de
nuestros familiares, amigos y vecinos? ¿Qué estamos haciendo para
advertirle de su condición sin Dios? (Rom.3:23).
Jonás estaba
dispuesto a servir a Dios, pero no en labores tan complicadas, por eso
huyó.
¿Estamos
más preocupado por nuestra comodidad que de las almas perdidas, por las
cuales también Cristo
murió?
¿Qué esfuerzo hacemos para cumplir las órdenes de nuestro
Señor? La incógnita es una manera de huir.
2. Jonás no
estaba dispuesto a sacrificar la comodidad de su religión. ¿Ir a Nínive
y pregonar que serían condenados por sus pecados? ¿decirles que se
arrepintiéran? ¡eso es muy peligroso!
Es cómodo
tomar la Biblia e ir a los servicios de la iglesia cada domingo. Pero
¿eso de acompañar a los hermanos a evangelizar? ¿decir a los amigos y
familiares que están perdidos? ¡Es muy complicado!
3.
Jonás
durmiendo, mientras los
paganos de rodillas rogaban a sus dioses (Jon.1:6).
Los grupos sectarios invaden plazas y calles
con un evangelio distorsionado, mientras muchos cristianos duermen.
Hermanos vivimos en un mundo que está muriendo perdido.
¿Qué haremos?
¿Seremos como Jonás, en buscar como
escapar de nuestro deber?
¿NOS PARECEMOS A JONÁS?
Finalmente,
después de muchas dificultades, Jonás muestra un cambio de actitud. “Y se levantó Jonás, y fue a Nínive conforme a
la palabra de Jehová” (Jonás 3:3).
Dios también espera un cambio en nosotros.
En esta
vida, no hay nada que satisfaga más el alma que el trabajo que hacemos
por el Señor. “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes,
creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo
en el Señor no es en vano.” (1 Cor. 15:58).
¡Cuántas de
las cosas que hacemos con gusto y a menudo resultan en trabajo vano!
Gracias a
Dios, porque cuando hacemos lo que Él pide de nosotros, ¡no trabajamos
en ser en vano!
“A
la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.
rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies”,
Mateo 9:37-38.
Emilio
Acevedo S.
E-mail
milines55@yahoo.com
A un índice
A ¡No dividan la iglesia! por el mismo
autor