Cuando nos olvidamos
de nuestro Hacedor


Por Cuitlahuac Cepeda R.

A nuestro alrededor lo vemos con frecuencia, nuestro Hacedor ha sido olvidado, no es un problema nuevo, muchos le piden a gritos a Dios que los proteja y que les bendiga, pero una vez logrado lo pretendido, se olvidan de Dios. Conocí a una viejecita que decía a su hija enferma "hija, arrepiéntete siquiera mientras que sanas..." Y así hay muchos casos en nuestra hermandad... hasta los que van de ilegales en llegando a Matamoros o a Laredo lo primero que buscan es una iglesia y se bautizan, y participan, y predican, y discuten... pero tan luego llega un predicador de más adentro, le dicen "Hermano, yo aquí estoy por mientras, si lograra pasar a USA me congregaría con Usted", y esas son palabras tentadoras para el predicador del otro lado, un día saltando los matorrales, llega al país de las barras y las estrellas, se pone en contacto con el hermano Juan Filemón, lo lleva a su casa, lo anuncia con un himno de bienvenida, diciendo que "ahora tenemos un nuevo hermano" y pide la oración por otros que vienen en camino, pese al berrinche de los del lado mexicano que lo recibieron y ni siquiera les avisó que se íba... eso pasa a veces en la frontera. Y no reclames, porque en el país de las barras y las estrellas te dirán... "Apláquese hermano, porque el hermano indocumentado ya anda arreglando". Pero bueno, querido lector, quedamos en que tú y yo seríamos amigos ¿no?

Bien, pues como les íba diciendo, el pueblo de Israel se olvidó del Hacedor (Oseas 8:14). Les habla de como Dios los sacó de Egipto, los alimentó(Oseas13:6) y una vez bien hartos se olvidaron de Dios. Es lo mismo de hoy, es la misma gente. El libro de Oseas nos ayuda a contestar la pregunta que hacemos en el encabezado, pero ¿qué en concreto es lo que olvida ese tipo de gente?:

OLVIDAN LAS BENDICIONES DE DIOS. - Dios los llegó a ver como la uva silvestre del desierto, y como la fruta temprana de la higuera (Oseas 9:10) pero ellos se olvidaron "y se hicieron abominables". Este pueblo llegó a ser el deleite de Dios (Oseas 11:1,3-4) los trajo como la madre a su hijo, de la mano, pero ellos se hicieron abominables (Oseas 11:2) dice que entre más Dios los llamaba, mas se retiraban. Que fea gente, se parecían a muchos que les he predicado a través de mis 41 años en el ministerio. Yo cuidé chivas en el rancho de nosotros, y había chivas que no querín comer, todo era que clavaran las pezuñas en el suelo y no las hacía caminar mas que torciéndoles la cola, nunca me imaginaba que un día íba a alimentar gente, creo que ya estoy escribiendo muy golpeado, bueno, pues como le decía, su estado de rebelión contra Dios, les borró de la mente los privilegios de que un día fueron objeto.

Dos remedios que yo recomiendo para no olvidar las cosas buenas que Dios nos dió son:

RECORDAR... Sí, es como en el matrimonio cuando vienen los momentos difíciles, le decimos a la esposa: "¿Te acuerdas amor de cuando nos conocimos?" "¿Te acuerdas que la primera sopa que hiciste sabía a zapato viejo?" "¿Te acuerdas que te dije que no me interesaba tanto la serie de predica-ciones sino verte?" No me reproches querido lector, que hasta los pentecosteses cuando andan de novios brincan más alto. Pues sí, recordar es vivír. ¿Qué dice Hebreos 10:32? "Traed a la memoria los tiempos pasados..." Así es, y la otra es:

LEER DIARIAMENTE SU BIBLIA... Las bendiciones se olvidan porque no hay bíblia en nuestra mente, hay puro materialismo, puro evangelismo social y las iglesias más bien parecen un club social que una iglesia. Se habla de campamen-tos, de pijamadas, de lunadas, de desvelos y guita-rras. Las mujeres toman dominio y se les olvida que deben estar sujetas como dijo Pablo (1 Cor. 14:34). Que los hombres hagan uso de su autoridad como le recomendaron a Asuero (Ester 1:22).

OLVIDAN SU CARACTER... Oseas 4:1) Ya no es aquel pueblo obediente, hoy es un pueblo rebelde y que se ha propuesto discutír con Dios, y con Dios no se discute. La gente murmuraba contra Moisés también, y Dios discute con su pueblo por medio de los profetas, hoy no hay profetas, pero estamos nosotros los portadores de la Palabra de Dios, y el que discute conmigo como portador de esa palabra, está discutiendo con Dios, ¿o no es cierto?... siem-pre y cuando yo mismo me sujete a esa palabra. Ya no son las mujercitas que un día vinieron con lágri-mas en los ojos confesando que Jesucristo es el hijo de Dios, y que por sus gestos bien le llevaron ventaja a aquel empolvado Etiope de Hechos 8. Ahora son rebeldes, le rezongan a los que presiden, se olvidan de lo que dice (I Tes. 5:12) y no está por demás mencionar Hebreos 13:7 y 17) en la defini-ción del término, soy pastor, porque alimento a un rebaño, y no en su oficio porque sería meterme en otros terrenos. Ese pueblo adolecía de mentira e ignorancia (Oseas 4:1) Perjuraban, mentían, mata-ban, y aún robaban... y todavía discutían con Dios. Y no se les olvide que es peligroso agredír a un siervo de Dios; acuérdense de cómo les fué a los Amalecitas. Hermanos y hermanas, hay que volver a ese estado de sumisión ante Dios. No olvide que en los versículos 1 y 6 del Cap, 4 de Oseas bien se lee: "Mi pueblo fue destruído porque le faltó conocimiento...".

Llegaríamos al momento de no saber distinguír entre la gente lo bueno y lo malo: "Así hablan to-dos", "así visten todas". No seamos como los judíos sancochados (cocidos de un lado nadamás) como lo dice Oseas 7:8.

SURGEN SUSTITUTOS... Oseas 4:17, (5:13; 7:11) y aún 8:8-10, es bueno leerlos, y veamos lo triste que es una persona o un pueblo recurriendo a un consejero que no conoce a Dios. Saúl expulsa a los hechiceros y adivinos de los contornos de Israel, pero luego en su confusa desesperación está buscando con ansias una pitonisa. He visto personas que un día se alejaron de Dios y ahora están llamando con desesperación a un curandero. Que triste es eso, pero no es nuevo, el pueblo de Dios llegó a eso guíado por líderes que les faltó convicción. Quiera Dios que en el día de nuestro funeral, estén presentes muchos Cristianos, y que los que más lloren sean los que leyeron este artículo mío.

Nuestra plegaria es la misma de Oseas por mandato Divino (Oseas 6:1): "VENID Y VOLVEOS A JEHOVA".

Oseas 10:12 dice... "Es el tiempo de buscar a Jehová".

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