NOTAS SOBRE 1 CORINTIOS

Por Bill H. Reeves

(Derechos reservados, copyright, 1997)  

 

 

 

CAPÍTULO  10

 

Nota Introductora:

Los capítulos 8, 9, 10, y 11:1 se constituyen un solo y extendido contexto. Para mejor comprensión del tema que Pablo lleva en esta sección de su carta a los corintios, el lector debe olvidarse de las divisiones de capítulos que fueron agregadas a ella muchos siglos después de su composición. Estas divisiones son mecánicas y arbitrarias, y no representan diferentes temas de la argumentación de Pablo.

En el capítulo 8 Pablo introduce el tema de comer carne ofrecida a ídolos y toca el caso del hermano débil, y de que el fuerte debe renunciar a sus derechos en cuanto a comerla cuando se presente el caso en que el hacerlo serviría de tropiezo para el hermano débil.

Véase la Nota Introductora al principio del capítulo 9. El capítulo 9 termina, hablando del peligro de abusar de la libertad y el derecho, en lugar de ejercer dominio propio, en ciertos casos en que peligre la seguridad espiritual del hermano débil. Si no hay cuidado, el más confiado en su salvación puede resultar eliminado. (Aparente­mente algunos en Corinto, con la seguridad de que podían comer carne ofrecida a ídolos, no se preocupaban con la posibilidad de perder sus almas. Habían sido bautizados en Cristo, y tenían conocimiento; por eso pensarían ellos: ¿qué de ma­lo nos podría pasar?).

Ahora en el 10, para ilustrar el punto, Pablo presenta el caso de los israelitas en el desierto. Ellos eran el pueblo escogido de Dios, y favorecido de él, y pensaban que estaban en pie delante de Dios, pero ¡perecieron! (Pablo--"Si ellos perecieron, seguramente me puede suceder también a mí", 9:27). Luego habla de huir de la idolatría. Por fin, comenzando con el ver. 25 Pablo vuelve a hablar en particular de comer carne ofrecida a ídolos, el tema en particular que comenzó en el capítulo 8.
 

10:1 Porque - El conjuntivo, GAR, conecta 10:1 con 9:27 y con lo que Pablo argumentaba en el capítulo 9. En lugar de "porque", otras versiones dicen "pues", o "ahora bien". Este conjuntivo griego sirve para dar la razón de lo que se decía anteriormente, o para ilustrarlo.

  no quiero, hermanos, que ignoréis - Al advertirles de peligros, con ternura y amor Pablo se dirige a los corintios, diciéndoles, "hermanos", y usa una frase ("no quiero que ignoréis") que en otras ocasiones usa para hacer hincapié en una cierta verdad. Véanse 12:1; Rom. 1:13; 2 Cor. 1:8; 1 Tes. 4:13. El cristiano no está bajo la ley de Moisés, pero tiene la responsabilidad de saber las Escrituras del Antiguo Testamento, porque le sirven de ejemplo de los principios con que Dios siempre ha tratado al hombre. Hay ejemplos y amonestaciones en esos pasajes para el cristiano de esta dispensación final (véanse ver. 6, 11; Rom. 15:4). Debemos aprender por medio de los fracasos de otros (como también de sus éxitos).
que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar — Los israelitas que salieron de Egipto para peregrinar en el desierto (figura de la peregrinación del cristiano en el mundo), y lo que les sucedió, ahora va a servir de ilustración del punto de que el cristiano de más confianza en su seguridad eterna puede tener un resultado de vida  semejante al de ellos. Como ellos no entraron en la tierra de promisión, tampoco entrará en la vida eterna el que se fíe de sí mismo en lugar de ejercer el debido dominio propio y la abnegación necesaria. El abuso de las libertades puede traer al cristiano más seguro la perdición de su alma.

Este pasaje, 10:1-12, derrota de una vez y para siempre la falsa doctrina del calvinista que afirma que el cristiano no puede pecar a tal grado que se pierda eternamente. Lo que Pablo dijo con referencia a sí mismo en 9:27, ahora en 10:12 lo va a decir incluyendo a todo cristiano.

Nótese que cuatro veces, en los ver. 1-4, dice Pablo, "todos", y luego en el 5 dice, por contraste, "de los más". Vemos que todos ellos gozaron de las bendiciones de Dios, pero de los más de ellos Dios no se agradó y los dejó postrados en el desierto. Todos iniciaron la peregrinación, pero no todos llegaron a la meta. (Los bautistas tratan de justificar la falsa doctrina de la imposibilidad de apostasía, afirmando que en un dado caso en que la persona obviamente se entregó al pecado y que murió en él, la referida persona en realidad no era cristiano o creyente verdadero. Bueno, ¿qué de "todos" éstos en el desierto? ¿Había tantos insinceros entre estos recipientes de las bendiciones y favores de Dios? Pablo no habla de lo "genuino” de ellos, en cuanto a su "conversión", sino ¡de lo que hicieron ellos! (codiciaron, fornicaron, tentaron al Señor, murmuraron y participaron en la idolatría). Véase Heb. 3:16-19. No es cuestión solamente de conversión, sino también de fidelidad hasta el fin.

También merece nuestra atención que dice Pablo "nuestros padres". Abraham, Isaac, Jacob, etcétera son "padres" de toda la iglesia de Dios, y no solamente de los judíos según la carne. Véanse Rom. 4:11; Gál. 6:16. Hay continuidad en el pueblo de Dios desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo Testamento. En Cristo no hay distinción de razas (Gál. 3:28,29; Rom. 2:28,29).

Pablo va a mostrar que la sencilla posesión de bendiciones, libertades y derechos no garantiza que el hombre de Dios vaya a lograr la meta. Hay que ejercer el dominio propio en todo, y no escuidarse. Hay que mirar y temer (Heb. 3:12; 4:1).

Dos bendiciones de Dios para los israelitas recién librados de Egipto:

1)   "estuvieron bajo la nube" = una obra sobrenatural de Dios para la dirección, protección, y conveniencia de los israelitas (Éxodo 13:21,22; 4:19,20,24).

2)   "todos pasaron el mar" = la obra de salvación de Dios, librando a los israelitas de la esclavitud de Egipto (Éxodo 14:30,31).
 

10:2 y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar - Esta es la tercera de varias bendiciones de Dios que Pablo va a mencionar con respecto a los israelitas, bendiciones y favores que no les aseguraron la victoria final.

El vocablo griego BAPTIZO significa zambullir, sumergir, inmergir. Vemos este acto de bajar en un líquido, o zambullir, en el caso de los israelitas que al pasar el Mar Bermejo tuvieron las dos paredes de agua (Éxodo 14:22) a cada lado, y la nube (de agua) por encima (Núm. 14:14). Fueron zambullidos en agua ("en la nube y en el mar").

En nuestra versión, en este versículo, tres veces aparece la preposición "en". Pero el texto griego emplea dos preposiciones distintas, EN (como la "en" en español) y EIS (que en español es "para", o "hacia"). Dice: "y todos EIS Moisés fueron bautizado EN la nube y EN el mar". Ese bautismo fue uno en dos elementos: en el mar y en la nube, y fue para, o hacia, Moisés. Se bautizaron para entregarse o incorporarse a Moisés como el gran guía o dirigente de Dios (Ex. 14:31). Entraron en unión espiritual con Moisés, como el bautizado hoy en día lo hace con Cristo (Rom. 6:3).

El bautismo de la Gran Comisión, que es uno (Efes. 4:5), es para entrar en comunión con la Deidad. Mateo 28:19 dice, según el texto griego: "bautizándolos EIS el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo". Como EIS significa "para" en Mateo 26:28 (para remisión), y "para" en Hech. 2:38 (para perdón), aquí también significa "para". Lacueva, referente a Mateo 28:19, en una nota del margen, dice: "hacia el nombre ... la preposición indica una dedicación a la Trina Deidad". La Ver. Moderna, en el margen, dice: "para unirlos con el nombre". Esta preposición acompaña el verbo "bautizar" en estos pasajes: Hech. 8:16; 19:5; Rom. 6:3, 1 Cor. 1:13-15; 12:13; Gál. 3:27. La idea siempre es la de "para", o "hacia".

Los corintios también habían sido bautizados (EIS Cristo, para unirse con Cristo; véase 1:13, comentarios), pero esto no les aseguraba la salvación eterna como tampoco lo hizo a los israelitas el bautismo de ellos.
 

10:3 — y todos comieron el mismo alimento espiritual - Dios no solamente les bendijo con una salvación y protección sobrenaturales, y con la dirección de Moisés, sino también les bendijo milagrosamente con comida y bebida. Véanse Éxodo 16:35; Núm. 11:7-9; Deut . 8:3; Josué 5:11,12; Neh. 9:15,20; Sal. 78:23-25.

Esta comida (ACT.) se llama "espiritual" porque no era pan natural, sino del cielo (Sal. 78:24; Jn. 6:31). Dios, la fuente de toda bendición buena (Sant. 1:17), lo proveía milagrosamente..

Como los israelitas en el desierto habían tenido su "bautismo" y tenían su "comida", pero cayeron muertos allí debido a su desobediencia (Heb. 3:16-19), así los corintios también habían sido bautizados y tenían la Cena del Señor, pero corrían el mismo peligro de caer (10:12) y de ser eliminados (9:27), si no practicaban el dominio propio y la abnegación. Como las grandes bendiciones y favores de Dios sobre los israelitas no les aseguraban la entrada en la tierra de promesa, tampoco tales bendiciones y favores aseguran al cristiano de hoy la entrada en el cielo para pasar allí la eternidad.
 

10:4 — y todos bebieron la misma bebida espiritual - Véanse Éxodo 17:6; Núm. 20:11;; Neh. 9:15,20; Sal. 78:15,16. Era agua natural, pero se llama "espiritual" (véase ver. 3) porque Dios la proveyó según las necesidades de los israelitas.

No les llegó por medios naturales. No la consiguieron ellos solos.

porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo -

La roca de la cual salió agua para satisfacer la sed de los israelitas era figura de Cristo, la fuente del agua de vida (Jn. 4:13,14; compárese Jn. 7:37-39). Véase Deut. 32:1-43 y las repetidas referencias a Dios como la Roca de Israel.

No seguía a los israelitas ninguna roca literal, como tampoco bebían de una roca literal. Como la "roca" es puesta por el agua que de ella salió, también la "copa" representa el fruto de la vid que la copa contiene y que la persona bebe (ver. 16,21; Mat. 26:27-29).

Cristo seguía a los israelitas en sus peregrinaciones para ver por sus necesidades continuamente, probando así que el cielo les favorecía. Ellos no vivían (ni nadie hoy en día) porque comían y bebían alimento y bebida físicos, sino porque seguían las palabras que de la boca de Dios salían (Deut. 8:3; 18:15-19; Mat. 4:4).

Este pasaje habla, antes de su encarnación, de la preexistencia de Cristo. Véanse 8:6; Col. 1:17; Jn. 1:1-18; 8:58; 12:37-41; Heb. 1:1-3; 11:26. Las Escrituras le identifican con Jehová.
 

10:5 Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto - véase Núm. 14:26-35.

La palabra "pero" introduce un contraste. Dios es siempre fiel, pero el hombre, no. Bendiciones continuas de Dios no garantizan la salvación eterna. ¿La prueba? Pues, ¡aquí está!

Todos (ver. 1,2,3,4) estos israelitas fueron recipientes de las bendiciones especiales de Dios, pero de los que salieron de Egipto, de veinte años arriba (Núm. 14:28,29; Jos. 5:6), ¡solamente dos entraron en la tierra de Canaán! (Caleb y Josué, Núm. 26:65).

Todas las bendiciones de Dios derramadas sobre los israelitas no les aseguraron la entrada en la tierra de promisión. ¿Qué será de nosotros, pues? Este es el punto de Pablo, frente al problema sobre el comer o no carne ofrecida a ídolos. Hay que emplear siempre el dominio propio para no ser descalificados al fin de la carrera (9:27). Cristo cuidaba de aquellos israelitas, pero muchos cayeron muertos en el desierto porque no se controlaban. También cuidaba de los hermanos corintios, pero corrían el mismo riesgo. Lo mismo se puede decir acerca de la iglesia en toda época (Mar. 13:37).
 

10:6 Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros - Véase ver. 11. Las cosas aquí referidas son las de las bendiciones de Dios para Israel, y de la subsecuente apostasía de este pueblo. Pablo dice que ellas sirven de tipo de los cristianos, o de ejemplo para ellos. El vocablo griego, tupos, significa la impresión o marca dejada por un golpe (Jn. 20:25, señal), la figura formada por golpes, o sea, imágenes (Hech. 7:43, figuras), una forma o patrón (Hech. 7:44, modelo; 23:25, términos; Rom. 6:17, forma), y ejemplo (1 Cor. 10:6,11, ejemplos; Fil. 3:17, ejemplo; 1 Tim. 4:12, ejemplo; 1 Ped. 5:3, ejemplos). En este pasaje cabe mejor la traducción, "ejemplos". (Hay ejemplos que persuaden, y los hay que disuaden; éste aquí disuade).

Considerando en serio el ejemplo (lo que les pasó) de los israelitas, los lectores de Pablo pueden evitar el fin desastroso de aquéllos. Ignorando este ejemplo, el cristiano puede perder su alma finalmente, a pesar de su bautismo y de tomar parte en la celebración de la Cena del Señor.

para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron - El verbo, aquí traducido "codiciemos", en el texto griego es un sustantivo que significa una persona que desea ardientemente, sin indicar si el objeto del deseo es bueno o malo. (En el caso de Mat. 13:17, desearon, y Luc. 22:15, he deseado, las cosas deseadas no eran malas). Cuando el contexto indica que el objeto es algo malo, los traductores emplean el verbo "codiciar".

En este versículo se nombra el objeto, "cosas malas". El ejemplo de los israelitas debe disuadirnos de ser personas que deseemos cosas malas.

Considérense Núm. 11:4,34; Sal. 78:27-31; 106:14,15. Lo que el pueblo deseó ("codició") no fue malo en sí. No obstante, deseó algo más allá de las provisiones milagrosas de Dios, manifestando así su descontento y menosprecio. Por eso su "deseo" fue más bien "codicia".

De igual manera algunos de los corintios tenían un fuerte deseo por la vida social de aquel tiempo que según la cultura involucraba mucho el uso de carne ofrecida a ídolos, y ellos no siempre ejercían el dominio propio necesario para no arriesgar su seguridad espiritual. Véanse ver. 23-29; 8:9-13.

De la generalización de este versículo, Pablo ahora pasa a cuatro cosas en particular: la idolatría, la fornicación, la tentación, y la murmuración.
 

10:7 Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar - Véase Éxodo 32:1-6. Esta ocasión de idolatría consistió en el ofrecimiento de holocaustos y ofrendas de paz, seguida de una comida de culto y luego de una clase de diversión de regocijo. Aunque era un acto de idolatría, ¡se ofreció a Jehová! (32:5).

Tampoco en Corinto se consideraban actos de idolatría algunas actividades de algunos hermanos en los templos paganos, al comer carne sacrificada a ídolos. Pero allí en ellos se practicaba algo semejante, al haber comida de culto, seguida a veces de actividades de lascivia, pues en algunos templos se practicaba la prostitución. Para ello había prostitutas en gran número.

El verbo griego, aquí traducido "jugar" se deriva de un vocablo que lleva en sí la palabra "niño", que por ende lleva la idea de jugar en música, danzas y movimientos de gran alegría.

Véase Éxodo 32:18.,19. Compárese 2 Sam. 6:12-14, donde aparece la misma palabra (danzaba). (El baile moderno casi siempre es acompañado de comida, antes o después, y su propósito principal es la gratificación sensual entre los dos sexos).

En este contexto, por asociación con la fornicación, se sugiere que se jugaba un juego licencioso. El ejemplo de los israelitas servía para disuadir a los corintios de comer carne en los templos paganos bajo cualquier circunstancia, porque fácilmente se llevaría a la idolatría y hasta la fornicación. (Compárese el evento narrado en Núm. capítulo 25). Los corintios se exponían a gran peligro.

La idolatría queda reprobada en los dos Testamentos (Éxodo 20:3-6; 1 Jn. 5:21). El hombre tiende a conformarse al objeto de su adoración (Oseas 9:10; Sal. 115:3-8; Rom. 1:18-32). Por eso dice Jesús las palabras de Mat. 6:24.
 

10:8 Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil - Véase Núm. capítulo 25, y el ver. 9 en particular. La idolatría y la fornicación se relacionan estrechamente. Considérese Sal. 115:8; Hech. 15:20; Apoc. 2:14. Mil prostitutas servían en el templo de Afrodita.

La discrepancia entre el número 23,000 aquí, y el de 24,000 en Núm. 25:9, ha servido de munición para los modernistas que niegan la inspiración verbal de las Escrituras. No obstante, hay varias explicaciones satisfactorias, y por esta razón la diferencia técnica no puede ser base de oposición seria a la inspiración verbal de las Escrituras.

Pablo, por el Espíritu Santo, pudo haber dado el número general (números redondos), de igual manera que la mención en Núm. 25:9 puede serlo. En este caso el número general viene siendo uno entre 23,000 y 24,000. La exactitud de la cifra no importaría, sino la grandeza del número.

Bien pudo Pablo haber indicado el número para un solo día, en lugar del número total de muertos. Otra explicación puede ser que Pablo habla del número de muertos por la plaga y no incluye a los muertos a espada ni a los ahorcados. De todos modos, en vista de la enseñanza en las Escrituras sobre la inspiración verbal, la veracidad de ello no puede ser negada en base a un tecnicismo. Si se pueden armonizar los dos pasajes, no hay por qué negar la inspiración de las Escrituras (a menos que la persona no quiera someterse a la revelada palabra de Dios).

Sobre la palabra "fornicación", véase 5:1, comentarios. Léase de nuevo la Introducción, A., y considérense también 6:9; 7:2. Las relaciones sexuales fuera del matrimonio legítimo son inmoralidad y serán castigadas por Dios. Los mundanos prefieren creer la mentira del diablo, y se dejan engañar, pero Dios es justo; él ha hablado, ha actuado (Núm. 25), y actuará (en el Juicio Final).

Pablo está poniendo en claro a los corintios que el acto de comer carne sacrificada a ídolos puede llevar a la inmoralidad.
 

10:9 — Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes - Véanse Núm. 21:4-9; Sal. 78:18,19. El pecado de los israelitas fue el descontento con las provisiones del Señor. Esto puso a prueba (tentó) al Señor.

Había algo de tendencia hacia este pecado entre los hermanos en Corinto para que Pablo incluyera esta exhortación de no tentar al Señor. Tal vez Pablo sabría de alguna queja de parte de los corintios, dado que les limitaba en su libertad de comer cosas sacrificadas a los ídolos. Si se quejaban en este respecto, prohibidos por Pablo a asociarse con los paganos en cualquier comida de culto y bajo cualquier circunstancia, en realidad ponían a prueba al Señor. En tal caso, es que deseaban continuar en tales actividades como lo habían hecho antes de su conversión a Cristo, al igual que los israelitas deseaban las cosas que habían tenido en el tiempo de su esclavitud en Egipto.

Véase Mat. 4:5-7. Es pecado tentar a Dios en este sentido de ponerle a prueba, a ver si cumplirá con su palabra, porque es dudar de él, en lugar de andar por fe (2 Cor. 5:7). Tal acción de parte del hombre prueba la paciencia de Dios y le provoca a ira. Si los corintios a sabiendas corrían riesgos espirituales en el ejercicio de su libertad en cuanto a los ídolos, pensando que la gracia de Dios les protegería a toda costa, ¿no tentaban a Dios? ¿Trataban los corintios de extender su libertad más allá de los límites que Dios había puesto? ¿En cuanto a su libertad, demandaban más de lo que la sabiduría de Dios les daba?

En algún sentido los corintios andaban mal en el particular, y Pablo por eso ve la necesidad de exhortarles a que no tienten al Señor.
 

10:10 — Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor -

Véase Núm. 16:41-50.

Los ver. 7-10 presentan cuatro prohibiciones (no ser idólatras, no fornicar, no tentar a Dios, y no murmurar), y las cuatro van en tiempo presente, que en el griego da énfasis a acción continua; es decir, que a los corintios (y a todo cristiano) se le prohíbe continuamente hacer estas cosas.

La gente murmuró contra la justicia de Dios en el asunto de la rebelión de Coré y su compañía. Sujetó a Dios a la norma humana de justicia, y por eso murieron de una plaga de Dios 14,700 personas, aparte de la gente que murió a consecuencia de la rebelión de Coré (16:49).

Los corintios corrían el riesgo de cometer el mismo pecado, ya que Dios ponía restricciones a su libertad en cuanto a comer cosas sacrificadas a los ídolos (1 Cor. 8:9-13). El murmurar es inmoral, al igual que el fornicar. Cuando nos quejamos de lo que Dios ha dicho, o instituido, pecamos. Considérese Jn. 6:41. Había en Corinto voces en contra de Pablo y de sus restricciones, y por eso Pablo les recuerda de lo que Dios hizo a los israelitas que se quejaron de las acciones de Dios, manifestando así su descontento y falta de fe.

"El Destructor" era un ángel de Dios, designado especialmente para llevar a cabo el castigo que Dios impuso en esta ocasión. Compárense Éxodo 12:23; 1 Crón. 21:15; Heb. 11:28. Compárese Hech. 12:23.
 

10:11 — Y estas cosas les acontecieron como ejemplo - Sobre la palabra "ejemplo", véase ver. 6, comentarios.

   y están escritas para amonestarnos a nosotros - Aunque el cristiano no está bajo la Ley de Moisés del Antiguo Testamento, sino bajo la Ley de Cristo (Rom. 6:14; 7:1-4; 2 Cor. 3:11-14; Col. 2:14; Heb. 8:13; 10:9), no obstante las Escrituras del Antiguo Testamento le sirven bien en la ilustración de los principios de Dios al tratar casos de obediencia, como de desobediencia. Véase Rom. 15:4. Dios nos habla por medio de ejemplos bíblicos. No hemos de menospreciarlos. Aquí Pablo nos declara el propósito con que Dios registró en las Escrituras tales ejemplos como los presentados en estos versículos. Existen para beneficiar a todo el mundo de esta dispensación final, la cristiana.

Aquí, al decir nuestra versión, "para amonestarnos", el vocablo griego es sustantivo (amonestación), y no verbo ("para nuestra amonestación"). Aparece en Efes. 6:4 (amonestación) y Tito 3:10 (amonestación). Véase la misma palabra griega en forma verbal en Hech. 20:31 (amonestar). Significa exhortación. ¡Es una cosa que un padre, Elí, no hacía con sus hijos! (1 Sam. 3:13).

Mienten, mal representándonos, quienes afirman que la iglesia de Cristo tiene solamente una mitad de la Biblia, el Nuevo Testamento. Es que ellos tuercen las Escrituras (2 Ped. 3:16), confundiendo los dos Testamentos. No las trazan bien (2 Tim. 2:15).

  a quienes han alcanzado los fines de los siglos - Antes de escribir estas palabras el fin o la conclusión de las edades (el cumplimiento del tiempo, Gál. 4:4; Mar. 1:15) había llegado. Comenzó el Día de Pentecostés, con el principio del evangelio en realidad, con el tiempo del reinado del Mesías (Hech. 2:16; Isa. 2:2; Hech. 26:7; 2 Cor. 6:2; Efes. 1:10; 2 Tim. 3:1; Heb. 1:1,2; 9:26; 1 Ped. 1:5; 1 Jn. 2:18). No queda otra dispensación por llegar; a todos queda el Juicio Final.
 

10:12 Así que - Las palabras que siguen constituyen la gran conclusión de lo que Pablo viene diciendo desde del ver. 1.

  el que piensa estar firme, mire que no caiga - Compárese Rom. 11:20-22. Aquí la frase "estar firme" significa hallarse en una condición de salvación, y la palabra "caiga" apunta a la pérdida de ella. El cristiano ¡sí puede caer de la gracia de Dios y ser perdido! Véase 9:27, comentarios. El calvinismo, con sus "cinco puntos" (el quinto siendo la imposibilidad de apostasía), es falso. Si esa doctrina tuviera razón, este versículo no tendría sentido. Pero Dios es veraz, y todo hombre (que le contradiga) es mentiroso (Rom. 3:4).

En particular, y según el contexto, Pablo aplica estas palabras a aquéllos en Corinto que pensaban andar muy bien en sus actividades en los templos y otros lugares, comiendo cosas sacrificadas a ídolos, porque tenían conocimiento (8:1,2). Pensaban estar firmes. Suponían que sus libertades les daban seguridad. Pero les convenía mirar bien para que no cayeran por haber contribuido a la pérdida del hermano débil (8:10,11).

El bautista cree que el metodista es cristiano y que puede ser salvo, aunque cree que puede caer de la gracia de Dios. Dice que el metodista pasa su vida con duda y preocupación, mientras que él, el bautista, la pasa con confianza y seguridad, pues no puede caer de la gracia para ser perdido eternamente. Bueno, aunque los dos no se encuentran en el cuerpo de Cristo, su iglesia, cuando menos el metodista sabe que puede caer de la gracia de Dios. En eso está más cerca del reino de Dios que el bautista.

Pablo tenía confianza y sentido de seguridad (2 Tim. 1:12), pero también escribió (por el Espíritu Santo) las palabras de este versículo. ¿Y no dijo Jesús las palabras de Luc. 8:13?

El vocablo griego, histemi, quiere decir, "estar en pie, o estar puesto", de esto, estar firme. Lo contrario de esto es estar caído. Algunos comentaristas calvinistas, que no pueden negar su doctrina de la imposibilidad de la apostasía, tratan de evadir la fuerza de este ver. 12, diciendo que es que la persona nada más cae en pecado. A sabiendas ignoran que Pablo habla de la misma clase de "caída" que sufrieron los israelitas en el desierto; a saber, quedaron "postrados en el desierto" (ver. 5), "cuyos cuerpos cayeron en el desierto" y no pudieron entrar en el reposo a causa de incredulidad (Heb. 3:17-19; Núm. 14:29).
 

10:13 — No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana - Pablo sigue dirigiéndose en particular a aquellos corintios que se gloriaban en su conocimiento pero que a la vez se descuidaban de sus deberes hacia hermanos débiles frente a la tentación de continuar en actividades sociales que involucraban el comer cosas sacrificadas a ídolos. Esa tentación se había apoderado de ellos, pero dice Pablo que no tiene fuerza invencible, pues es "humana", o relativamente débil.

La frase "sea humana" traduce el vocablo anthropinos, el cual quiere decir "del hombre", y de eso, débil, defectuoso. Aparece en Hech. 17:25 (manos de hombres); 1 Cor. 4:3 (tribunal humano); Sant. 3:7 (naturaleza humana); 1 Ped. 2:13 (institución humana). Toda tentación a pecar es en realidad débil como el hombre, y por eso ¡se puede vencer!

pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir - Como Dios es más fuerte que el hombre, claro es que él puede cuidar de que la tentación no sea superior a las fuerzas del hombre.

El caso de Job ilustra el punto: Dios permitió que Satanás tentara a Job, pero le puso límites a lo que podría hacer (Job 1:12).

La fidelidad de Dios (véase 1:9, comentarios) asegura al cristiano, no la "imposibilidad de apostasía" (según el calvinismo), sino la imposibilidad de que Satanás le tiente más allá del poder del individuo para resistir la tentación. ¡Dios tiene cuidado de todo individuo! Obviamente, si el individuo no hace lo que tiene poder para hacer (que es resistir la tentación), no es culpa de Dios. Véase Heb. 3:14, retener "firme hasta el fin la confianza del principio".

sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar -Satanás tienta pero Dios da la salida. El cristiano, pues, no tiene excusa si no vence a la tentación. "Poder soportar (hupophero)" significa "llevar bajo" (una carga). La carga está por encima, pero la persona siempre marcha adelante, no vencida por ella . Compárese Sant. 1:2-4,12.

El calvinista argumenta que si el cristiano puede pecar y ser perdido eternamente, entonces se sigue que Dios no es fiel. ¿Será así? Si el cristiano no toma la salida para poder soportar la tentación, él es el infiel, y no Dios. Dios le dio la salida, pero él no la tomó. No creamos una doctrina que inculpe a Dios cuando el hombre falle. El escudo para protegernos contra los dardos de fuego del maligno es la fe (Efes. 6:16), y al hombre, no a Dios, le toca creer (Heb. 3:12). El diablo es resistido solamente por la fe del cristiano (Sant. 4:7; 1 Ped. 5:9). El huye del fiel.

Dios no nos tienta, sino Satanás (Sant. 1:13; Mat. 4:1,3). Dios es quien nos libra del mal (Mat. 6:13). Compárese Heb. 2:18. Judas Iscariote no utilizó la salida, pero Pedro, sí.
 

10:14 — Por tanto, amados míos, huid de la idolatría - Pablo ahora vuelve a dirigirse a las preguntas (véase 8:1, comentarios) de los corintios sobre la cuestión de comer cosas sacrificadas a ídolos. Véase también 9:1, comentarios.

La frase "por tanto" introduce la conclusión del asunto tratado anteriormente.

Al decir "amados hermanos" (compárese 10:1, comentarios) Pablo apela con toda ternura e interés genuino a su espiritualidad, y así endulza su exhortación. Por ser tan amados, no quiere que ellos hagan nada que les cause la perdición.

El texto dice literalmente: "que siempre estéis huyendo de la idolatría" (imperativo presente). No se implica que ya estuvieran cometiendo idolatría, sino que no estén haciendo nada que en realidad podría llevarlos a un acto de idolatría, como Pablo está para explicarlo.

Los israelitas en el desierto sí participaron en la idolatría, y perdieron sus vidas allí. No alcanzaron su meta: la tierra de promisión. No entraron en el reposo de Dios (Heb. 3:15-19). Los amados hermanos de Pablo en Corinto correrían el mismo riesgo, si no controlaran sus libertades en cuanto a comer de cosas sacrificadas a ídolos.

Pablo está para explicar que comer tales cosas en actos de adoración a los ídolos es idolatría, porque es culto a demonios. Su libertad no les justificaría en tales cultos.

Este es el caso que va por supuesto en Hech. 15:29, abstenerse "de lo sacrificado a ídolos". El cristiano sólo adora a Dios (Mat. 4:10). Sin duda servimos a lo que adoramos.

La única reacción sabia, frente a la idolatría, es la de huir. Compárese 6:18; 1 Tim. 6:11; 2 Tim. 2:22.
 

10:15 — Como a sensatos os hablo; juzgad vosotros lo que digo - Pablo apela a la inteligencia normal que tendrían los lectores de su carta. Su argumentación tendría que ser aceptada como válida y con sentido, pues ellos eran prudentes. Los lectores podrían con facilidad juzgar lo correcto de lo que les iba a decir. En realidad, implica Pablo: "Lo que les digo es incuestionable". El caso va por supuesto. ¿Quién no sabe que la comunión con otros (en este caso, con seres invisibles) les da a ellos cierta influencia sobre la persona y le identifica con ellos? Esta es la premisa principal.

El hombre es responsable de juzgar, haciendo uso de las facultades que Dios le ha dado. Compárense Hech. 17:11; Efes. 5:17. Haciendo así, la conclusión inevitable llega a ser de su propia convicción, y no tan solamente cuestión de autoridad de otro.
 

10:16 - La copa de bendición que bendecimos -

—  Por metonimia (designar una cosa con el nombre de otra), Pablo al decir "copa" se refiere a lo que la copa (la vasija) contiene, que es el fruto de la vid (Mat. 26:29).

Se llama "la copa de bendición", no por alguna gracia especial que se canalice por la copa, sino porque el Señor la bendijo cuando instituyó la Cena, y porque nosotros al tomarla, la bendecimos (11:25; Mat. 26:27; Mar. 14:23; Luc. 22:17); es decir, damos gracias por ella, y así reconocemos lo sagrado de ella. Las dos expresiones significan la misma cosa, y se usan alternativamente. (Compárese Luc. 9:16). Bendecir significa decir algo bueno con respecto a la cosa. Bendecimos la copa al dar gracias a Dios por ella; es decir, por los beneficios que la sangre de Cristo trae, alabándole por su amor en Cristo hacia nosotros.

Bendecimos la copa; la copa no confiere bendiciones (en el sentido de sacramento).

No puede haber significado especial en el hecho de que Pablo aquí mencione la copa antes que el pan, pues en 11:23-25 menciona el pan primero, según el orden de la consagración de los dos elementos cuando Cristo instituyó la Cena.

— ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? — La palabra griega para decir "comunión", KOINONÍA, quiere decir participación (ver. 17,21), comunicación, compañerismo. Dice Pablo que esta "copa" es algo; es comunión con la sangre que Cristo derramó en su muerte por nosotros, los cristianos. Nos hace partícipes de los beneficios de esa sangre preciosa (1 Ped. 1:19). Con razón el acto de tomar el fruto de la vid cada primer día de la semana anuncia la muerte de Cristo (11:26).

Las expresiones "la comunión de la sangre" y "la comunión del cuerpo" significan participación en los beneficios que la muerte de Cristo en la cruz trae al hombre. Las doctrinas de la Transubstanciación (de la Iglesia Católica Romana) y de la Consubstanciación (de la Iglesia Luterana) son interpretaciones torcidas de las Escrituras. Pablo, después de haber hablado de dar gracias por el pan y por la copa, dice a los corintios que lo que comen es el pan (no el cuerpo literal de Cristo) y la copa (no la sangre literal de Cristo). Véase 11:26,28. Cristo todavía estuvo en su cuerpo cuando dijo: "tomad, comed; esto es mi cuerpo" (Mat. 26:26). La Cena del Señor es una conmemoración (11:24). Al comerla, el cristiano trae a la memoria la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo.

El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? — El pan que partimos en "la cena del Señor" (11:20), al participar de "la mesa del Señor" (10: 21), es el pan sin levadura que usó Jesús cuando instituyó la Cena (Mat. 26:17-26).

El cuerpo aquí referido no es la iglesia (Efes. 1:22,23), sino el cuerpo físico que fue crucificado. Comer el pan de la Cena del Señor es ser partícipe de la muerte de Cristo, al identificarse la persona con su muerte, aceptando los beneficios espirituales de ella.

Nótese que Pablo dice que nosotros "bendecimos, partimos"; es decir, la iglesia congregada, y no tan solamente unos cuántos llamados clérigos. ¿Con qué justificación, pues, puede la Iglesia Católica Romana excluir a los llamados "laicos" de tomar la copa? Si se dice que "la sangre está en el cuerpo; así que al comer el pan la gente toma la sangre", ¿por qué no basta a los sacerdotes también que coman solamente el pan? Pero no; ellos toman la copa. El Señor Jesús dijo de la copa: "Bebed de ella todos", Mat. 26:27.

El acto de "partir" (literalmente) el pan es para distribución solamente. No simboliza algún acto durante la crucifixión de Cristo.

Al tomar la Cena del Señor, los cristianos se identifican con el Cristo crucificado y se dedican a él totalmente para su salvación. Tal es el significado del acto. Tal es el significado también de comer en adoración a los ídolos; a saber, se dedica la persona a lo que cree que es la voluntad del dios pagano. Por eso el cristiano ha de huir de la idolatría.
 

10:17 — Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan - Lo dicho en este versículo confirma lo que se dijo en el anterior. Nótese la palabra "comunión" allí, y "participar" aquí (y en el siguiente).

El pan de la Cena del Señor es uno, y porque todos los cristianos en todas partes (que son muchos) dan gracias por él y lo comen (a ese mismo pan, pues no hay otro que haya sido instituido por el Señor), de esa manera se presentan como un solo cuerpo espiritual, unidos en su identificación con la muerte de Cristo y en su participación de los beneficios de esa muerte. Lo que hace a los cristianos que sean un solo cuerpo es el acto común en que comen el pan y beben la copa de la Cena del Señor. Eso les une a todos en la misma comunión, o cuerpo espiritual (que es la iglesia, 12:12; Efes. 5:23; Col. 1:18).

De igual manera el participar en una comida ofrecida en adoración a un ídolo hace que la persona sea de un solo cuerpo de participantes en la idolatría. Todo corintio podía ver la lógica de esta verdad tan transparente. Ahora, ¿puede la persona participar de la muerte de Cristo, y de la idolatría al mismo tiempo?

El pan de la Cena del Señor es único; no es cualquier pan. Es pan sin levadura (Mat. 26:17-26; véase 5:6-8, comentarios). Al participar de ese pan los cristianos se identifican con la pureza de vida que la sangre de Cristo les alcanzó. Considérense Hech. 22:16; Efes. 5:26; Heb. 10:22; Tito 3:5.

Al decir "uno solo el pan", Pablo no se refiere a una sola pieza de pan (para usarse en la congregación local), pues Pablo al escribir esto estuvo en Efeso y los corintios en Corinto, y dice "participamos de aquel mismo pan".
 

10:18 — Mirad a Israel según la carne; los que comen de los sacrificios, ¿no son partícipes del altar? — Esta es otra ilustración de su premisa primaria; a saber, que la comunión con otros los identifica con ellos.

Israel "según la carne" eran los descendientes en la carne de Abraham que vivían bajo la ley de Moisés. (La iglesia de Cristo es el Israel espiritual, Rom. 2:28,29; 9:6; Gál. 3:7,29; 6:16; Fil. 3:3). Compárese Gál. 4:29.

El que hacía el sacrificio y el sacerdote que lo ofrecía en holocausto en el altar, los dos comían de lo sacrificado, y así compartían con el altar de lo sacrificado a Dios.

Compárense Deut. 12:5-7,11-14; Lev. capítulo 7; 1 Sam. 2:12-17.

Participación es comunión, y la comunión identifica y relaciona. Dice Pablo que los judíos eran "partícipes del altar", dando a entender que la comunión era con Dios por medio de este acto específico de culto en el altar.

Los corintios podían ver el punto: comer carne ofrecida a ídolos en un acto de culto es tener comunión con los "dioses" representados por ellos; era idolatría.
 

10:19 — ¿Qué digo, pues? ¿Que el ídolo es algo, o que sea algo lo que se sacrifica a los ídolos? — Pablo anticipa una objeción posible de que él se contradice, pues en 8:4,5 (véanse los comentarios allí) afirmó que en realidad el (dios detrás del) ídolo no tiene existencia.

Las respuestas implicadas en las dos preguntas es que "no". Pablo no admitía la existencia de dioses paganos, tampoco que el sacrificar cierta comida a un ídolo cambiaría la comida en cosa mala, pero no por eso no importaba la idolatría. Su explicación sigue en el ver. 20.
 

10:20 — Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios - Pablo comienza este versículo con la conjunción adversativa, ALLA, "al contrario" (Mod., L.A., H. A.), o "No, pero; No, sino; No, mas" (N.M., P.B., NVI.). "No digo aquello, sino esta otra cosa".

Lo sacrificado a los ídolos sí era en realidad (aunque no fuera de la intención del idólatra) un sacrificio a demonios, y no a Dios. ¡Eso no se podía negar!

Sí hay demonios, espíritus malos; ¡sí existen! Son agentes de Satanás, quien ha instituido la idolatría para sacar a los hombres de su culto a Dios y llevarlos al culto de estos demonios.

Véanse Deut. 32. 17; Mat. 12:24-29; Efes. 6:12; 1:21; 2:2; 3:10; Jn. 12:31; Hech. 16:16-18; 19:13-17; 26:18; Col. 1:13; 1 Tim. 4:1; Mar. 1:34.

Los paganos en el tiempo de Pablo no conocían al verdadero Dios (Hech. 17:23). Creían en demonios, o sea en espíritus creados, inferiores al Dios no conocido (Hech. 14:11-18), algunos buenos y otros malos. Procuraban aplacar la ira de los malos por medio de sacrificios. La idolatría manifestaba su ignorancia (Rom. 1:18-23; Hech. 14:15; 17:23; Jn. 4:22; 1 Tes. 1:9). Pero en el Nuevo Testamento los demonios son espíritus malos, ángeles de Satanás (2 Cor. 11:15).

— y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios - Participar en el culto a los ídolos equivale a participar indirectamente con los demonios mismos, porque detrás de la adoración de los ídolos hay la realidad de los demonios y Satanás, quienes inspiran al hombre a la idolatría. Aunque el intento no es el de adorar a demonios, tal es el efecto y el significado del culto rendido a los ídolos.

Esto prueba que la persona puede estar en pecado, sin haber tenido intenciones de entrar en lo que es pecaminoso. Los corintios, al participar en culto a ídolos, tenían comunión con demonios sin saberlo. ¿Su ignorancia les disculpaba? ¿Es pecado solamente lo que a sabiendas se hace con intenciones de pecar? ¡Claro que no! Satanás obscurece las mentes de los hombres (Col. 1:13; Efes. 4:18; Efes. 6:12; Rom. 1:21; 11:10; 1 Jn. 2:11), y los idólatras tienen comunión con él en esa obra.
 

10:21 - No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios - En cuanto al verbo "beber", el texto griego emplea el infinitivo presente = estar continuamente bebiendo y participando. Se trata de acción habitual.

Es moralmente imposible estar en comunión con el Señor Jesucristo y los demonios de Satanás ¡al mismo tiempo! por la simple razón de que Dios y Satanás son dos grandes enemigos (Apoc. 17:13,14). Jesús dijo lo mismo en Mat. 6:24; 12:30 (No hay neutralidad). Véase 2 Cor. 6:14-7:1. El cristiano es de Cristo (3:23), no de Satanás como antes de su conversión (Rom. 6:16-18). Aunque naturalmente es posible intentar servir a dos amos opuestos, lograrlo consecuentemente es imposible.

Las dos frases, "beber la copa", y "participar de la mesa", declaran la misma verdad.

La costumbre presente de "proponer un brindis" o "beber a la salud" de alguno, tiene sus raíces en la práctica pagana de hacer una libación de vino al honor de un ídolo, seguido a veces de una oración al dios, y luego el vino fue tomado por los adoradores. El cristiano haría burla de Dios "beber la copa de los demonios" durante la semana, y luego "beber la copa del Señor el domingo en la asamblea de la iglesia, o durante la semana comer la carne traída del altar del ídolo al banquete, y luego el domingo comer la Cena del Señor. Recordemos: Dios no puede ser burlado (Gál. 6:7)

De este pasaje aprendemos que es correcto referirnos a la Cena del Señor (11:20) como la Mesa del Señor. En Luc. 22:30, dice Jesús, "mi mesa".

Compárense Mal. 1:7,12 con Isa. 65:11; Jer. 7:18.
 

10:22 — ¿O provocaremos a celos al Señor?

El marido es provocado a celos cuando la esposa se une con otro. En el Antiguo Testamento se emplea esta figura en el caso de Israel, cuando practicaba la idolatría; es decir, cuando participaba en actos de culto a falsos dioses, dando a otros la lealtad que debía a su marido, Jehová Dios. Véase Deut. 32:21. Dios es celoso (Éxodo 20:5; 34:11-17).

—¿Somos más fuertes que él? Provocado a celos, Dios castigará. Ahora, ¿piensa el hombre ser más fuerte que Dios para poder evitar algún castigo de parte de él? Si no, entonces conviene al cristiano no provocarle a celos. Los corintios corrían este riesgo en el asunto de comer de lo sacrificado a ídolos en ocasiones de culto.
 

10:23 Todo me es lícito, pero no todo conviene - En los versículos anteriores (14-22) Pablo trata del pecado de la idolatría, al participar el cristiano corintio en el culto rendido a los demonios. En los versículos que siguen hasta el fin del capítulo trata en particular el caso de comer de lo sacrificado a ídolos en situaciones sociales, o de comprar ciertas carnes vendidas en el mercado. ¿Se permite, o se prohíbe? Bueno, se permite, porque el ídolo no es nada (8:4) y porque Dios ha creado la carne para comerse (1 Tim. 4:3,4), pero la legalidad del asunto no es toda la cuestión. Entra la conveniencia, porque, sobre todo, la actividad lícita a la vez tiene que edificar. La libertad tiene límites. No se debe abusar de ella. Hay consideraciones aparte de la libertad que importan mucho. El cristiano no vive solo en este mundo. Si el comer tal carne ocasiona el tropiezo de algún hermano escrupuloso, se debe abstener para no "desedificarle", o tumbarle.

Véase 6:12, comentarios, donde la frase inicial de este versículo se trata ampliamente. Aquí basta recordarnos que al decir Pablo "todo", él trata de todas las cosas que Dios ha permitido. No dice que todas las acciones en la vida son lícitas, sino según el contexto que todas las carnes, incluyendo la sacrificada a ídolos, son lícitas.

"Todo me es lícito", diría el corintio; "Sí, pero no todo conviene", respondería Pablo.

La palabra "todo", como las demás palabras, tiene su contexto. No hemos de aislarla de su contexto y aplicarla a cualquier práctica. Esto es lo que hacen mis hermanos liberales con la palabra "todos" en 2 Cor. 9:13, a propósito ignorando que el contexto trata de "santos" (9:1) y aplicándola a los no santos (con el fin de justificar los donativos de iglesias de Cristo a las instituciones humanas, o a individuos no cristianos con el fin de "convertirles" con la carnada).

—todo me es lícito, pero no todo edifica - En 6:12 leemos que todas las cosas son lícitas, y que no todas las cosas convienen. Aquí Pablo agrega este punto adicional, de que no todas las cosas edifican; o sea, no contribuyen al progreso espiritual de la persona. Considérese Rom. 14:19.

En este contexto Pablo trata de tales cosas lícitas como el comer carne sacrificada a los ídolos, pero hace hincapié en que la libertad del cristiano no le justifica en hacer algo que, en lugar de edificar a su hermano, contribuye a su caída y perdición. Si las circunstancias de un caso en particular conducen a un hermano débil (en su comprensión de las cosas) a participar en lo que el considera idolatría, entonces el acto lícito no conviene (aprovecha) nada; no edifica al otro. El interés principal del cristiano no debe estar en sus libertades o derechos, sino en la edificación de su hermano para que todos sean salvos . Compárese Mar. 10:44.

Algunos pervierten este pasaje (y 6:12), tratando de justificar ciertas prácticas sobre la premisa de la conveniencia, o utilidad. Pero los tales ignoran el simple hecho de que si no hay autorización para la práctica, ¡no entra la conveniencia! Para que una práctica pueda ser conveniente, primero tiene que ser lícita. Ellos hablan de sus proyectos como si fueran nada más "medios, maneras y conveniencias" de hacer una obra, cuando en realidad no han probado que los proyectos mismos sean lícitos. La Sociedad Misionera, del siglo pasado (1849), fue establecida por hermanos liberales, basándose ellos en que era ella nada más una conveniencia en la obra de predicar el evangelio. Los hermanos conservadores se oponían al establecimiento de ella, mostrando que no era ninguna conveniencia de cosa lícita, sino que la cosa misma carecía de autorización bíblica por ser una institución completamente humana, con Presidente, Vicepresidente, Tesorero y Secretario, y sostenida por iglesias de Cristo.
 

10:24 — Ninguno busque su propio bien, sino el del otro - Véanse 13:5; Fil. 2:21; Gál. 6:2. El hermano, que sale solamente con que se le permite hacer tal y tal cosa, es egoísta y busca su propio bien, sin ir más lejos. Con esa actitud no imita a Cristo en nada (Rom. 15:1-3). En cambio el cristiano amoroso (pues Dios es amor), en lugar de hacer tanto caso de sus libertades, procura edificar a otros hermanos para que todos seamos salvos en el día final. El mejor quiere ver almas salvas que gozar de libertades. Le importa más el bienestar espiritual de la iglesia de Dios que ninguna otra cosa.
 

10:25 — De todo lo que se vende en la carnicería - En lugar de "carnicería", muchas versiones dicen "mercado" (NVI., N.C., NTP., S.A., FUE., POP.). Tengo dos versiones que dicen, "plaza".

Este versículo y el siguiente tratan del caso de lo que la persona hace en su propia casa, al comer de la compra, y sin tocar la vida de otros.

— comed - El cristiano compra en el mercado y come de todo lo vendido (en cuanto a las cosas tratadas en este contexto, en particular la carne que en alguna forma ha sido asociada con ídolos), porque al hacerlo la idolatría no entra en el caso, ni es ello ocasión de tropiezo para otros. El ejercita su libertad.

—    sin preguntar nada por motivos de conciencia - Véase ver. 27. La conciencia es la facultad mental que dice si se está haciendo bien o mal en un dado caso. La conciencia aprueba lo que entiende ser correcto, y condena lo que entiende ser incorrecto. Su papel es el de juzgar, no de determinar. La revelación de Dios determina la verdad, y la conciencia nada más dice a la persona si ella está actuando conforme a su ciencia, o no. (Por eso a veces la conciencia puede guiar mal, habiendo sido mal instruida. Compárense Hech. 26:9,10; Jn. 16:2).

En el caso de la compra y de comer del alimento que le vendieron en el mercado, el cristiano puede ejercer su libertad y no tiene necesidad de preguntar sobre orígenes o asociaciones respecto a lo vendido y comprado. El no se plantea cuestiones de conciencia, pues Dios le ha dado libertad en el asunto (1 Tim. 4:3-5; Sal. 24:1). El no es como el judío que tiene que comprar y comer solamente lo que otros hayan establecido como "kosher" (autorizado por la ley judía).

El corintio "débil" (8:9-12) no podía condenar al que tenía conocimiento (8:10) en cuanto a qué el comprara y comiera (de las cosas de este contexto). El hermano de conocimiento tenía libertad en el asunto, y no tenía que preguntar ni a su propia conciencia. La razón para esto se da ahora en seguida, en el ver. 26.
 

10:26 — porque del Señor es la tierra y su plenitud - Aquí Pablo cita las palabras de Sal. 24:1. Con este versículo explica la razón por qué el hermano de conocimiento no tenía que preocuparse sobre qué comprar y comer (ver. 25).

La carne es parte de las provisiones de Dios para sus criaturas y no es cambiada intrínsecamente por ceremonias y asociaciones que los hombres hagan con respecto a ella. Véanse también 1 Tim. 4:3-5; Gén. 9:3; Mar. 9:19; Hech. 10:15; Rom. 14:14,20; Col. 2:16; Tito 1:15. La carne y otra comida que la tierra produce es del Señor, y no de los ídolos. Dios determina su uso correcto, no otros. Véanse también Deut. 10:14; Sal. 50:11: Hech. 14:17.
 

10:27 — Si algún incrédulo os invita, y queréis ir - Como los dos versículos previos tratan de lo que la persona hace en su propia casa, en estos finales se trata la cuestión de qué hacer cuando la persona está en la casa de otros y surge una situación debida a los escrúpulos de otro presente.

No se le prohíbe al cristiano tener contacto social con gente no cristiana (familiares y no familiares). Véase 5:10, comentarios. Cristo comía y bebía con pecadores (Mat. 11:19; Luc. 5:29-32; 11:37; 15:2), con el fin de enseñarles la verdad. El cristiano está en el mundo, pero no es del mundo en la práctica de cosas pecaminosas (Jn. 17:15,16).

de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia -El consejo que aquí da Pablo es el mismo dado en el ver. 25, con referencia a comer de lo comprado en el mercado. No va involucrado ningún acto de idolatría, y por eso no hay por qué preguntar sobre la comida ofrecida. (Dice Pablo, "comed". No dice "bebed" cualquier cosa puesta por delante). El cristiano en un dado caso puede saber que la carne fue ofrecida a ídolo, pero eso no le afecta a él, y no debe provocar una cuestión innecesaria, preguntando sobre ella. Como él no pregunta en el mercado al comprar, aquí al comer no pregunta en la mesa del que invita.

La conciencia aquí, y en el ver. 25, es del hermano fuerte. En el 29 es la del hermano débil.
 

10:28 - Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis - No se especifica quién es la persona que dice esto, y no importa saberlo. El punto es que la persona por razones de conciencia se opone a comer de lo que fue sacrificado.

La palabra "ídolo" no aparece en el texto griego. El vocablo que Pablo usa, hierothutos, es compuesta de dos palabras: sagrado, perteneciente a deidad o a Dios, y ofrecer. Por eso son mejores las versiones que dicen: "ofrecido en sacrificio", LAC. (en nota del margen), ASV., NVI., B.J., N.M., L.A., Mod., etc. En 10:19 aparece el vocablo eidolutos (= ídolo y ofrecer).

Se les prohíbe a los hermanos fuertes (conocedores, 8:10), bajo estas circunstancias, comer de la carne sacrificada a lo sagrado, que en este contexto se refiere a lo sacrificado a ídolo. Aunque tales hermanos tenían el derecho de comer de dicha carne en dicha ocasión, por causa del que llama la atención al caso se les prohíbe comerla, para que no le conduzcan a comer él y así pecar (8:10,11). La libertad ahora es limitada por la posibilidad de causar un tropiezo para otro. Véase Rom. 14:14-22. En tal caso (de que se ocasionara un tropiezo) su libertad sería vituperada.

—  por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia - La conciencia aquí referida es la del que llamó la atención al caso. Véase el versículo siguiente. Su conciencia le decía que comer de esa carne en particular sería igual que participar en la idolatría. El problema estaba con él, y no con el hermano fuerte en conocimiento.

—porque del Señor es la tierra y su plenitud— Los manuscritos considerados los mejores no contienen esta frase. No aparece en las versiones ASV., Mod., 1990, P.B., B.A., L.A., N.M., NVI., B.J., ACT., JTD., etc. Sin duda fue insertada del ver. 26 por copistas.
 

10:29 — La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro - Pablo ahora explica que, al decir en el versículo anterior "conciencia", que se refiere a la conciencia, no del hermano fuerte (como en el caso de los ver. 25 y 27), sino del que llama la atención al hecho de que la carne en la comida ha sido ofrecida a los ídolos.

—  Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro? — La palabra "juzgar" se emplea aquí en el sentido de "condenar". La razón por qué el hermano fuerte no debe comer lo sacrificado a los ídolos, bajo las circunstancias a la mano (ver. 28) , es que al hacerlo quedaría condenado por sus acciones porque ejercitaría su libertad a tal grado que otro fuera escandalizado (hecho tropezar). ¿Qué se gana, pregunta Pablo al hermano fuerte, si comiendo bajo estas circunstancias su libertad es condenada? La libertad para comer también es libertad para no comer, y en este caso al no comer se evita la condenación (de haber contribuido a la caída del hermano débil). Véase Rom. 14:16,22.

Toda acción del cristiano debe llevar el fin de darle gloria a Dios (ver. 31). Ejercitar la libertad a grado de que otro hermano sufra una caída espiritual no trae gloria a Dios. Al contrario, del comer dicha carne bajo las circunstancias del momento no resultaría ningún bien para nadie, únicamente sería satisfecha la vanagloria del hermano fuerte. La libertad tiene límites; es afectada por la conciencia del otro. Por eso a veces es necesario renunciar a la libertad, evitando así censuras. Hay que pensar en el bien de todos y en que Dios en todo reciba la gloria.
 

10:30 — Y si yo con agradecimiento participo - El fuerte daba gracias antes de comer. Participaba "con acción de gracias" (ACT., NVI.), "dando gracias" (B.J.), "con gracias" (N.M.), "Si doy gracias" (1990). Véase la palabra griega en 1 Tim. 1:12 (doy gracias).

—  ¿por qué he de ser censurado por aquello de que doy gracias? Pablo sigue amplificando su argumentación comenzada en el ver. 29. Al comer el hermano fuerte bajo dichas circunstancias le traería condenación por su libertad; aquí agrega que traería blasfemia en contra de él. La palabra aquí traducida "censurado" en el texto griego es blasphemeo. Transliterada la palabra, sale blasfemo. La misma palabra aparece en Rom. 14:16 (vituperado).

¿Qué se gana si de dar gracias por una comida y comerla resulta una blasfemia o un vituperio? Este es el punto que Pablo presenta al hermano fuerte en las circunstancias presentadas en este contexto. Era lícito comerla, pero no edificaría (ver. 23).
 

10:31 — Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios - Véanse 1 Ped. 4:11. Considérese Col. 3:17. Ahora Pablo llega al resumen del asunto: el individuo debe tener como meta principal, no el ejercicio de sus libertades, sino la glorificación de Dios; no la proyección de sí mismo, al ocuparse en cosas lícitas, sino la del bien de la causa de Cristo, para la gloria de Dios. Esto a veces requiere la renuncia de ciertas libertades, cosa que no quita mucho del que anda bien pero sí contribuye al bien de otros.

Dice Pablo, "hacedlo todo". Así que no limita su mandamiento al asunto de comer carne ofrecida a ídolo. Todo lo debe regir la gloria de Dios. Ella es el objetivo último. Considérese 6:20; Mat. 5:16; Rom. 15:6; Efes. 3:21; 1 Ped. 4:16; Apoc. 15:4.

Es para la gloria de Dios que no se haga nada que cause tropezar a una criatura de Dios (Rom. 14:21).
 

10:32 — No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios - La palabra griega, aproskapos, aquí traducida "no ser tropiezo", quiere decir no conducir a otros a pecar a consecuencia del modo de vivir de la persona. Aparece en voz pasiva en Hech. 2:16 (ofensa), no afligida la persona por la conciencia de pecado. También aparece en Fil. 1:10 (irreprensibles), no guiada la persona a pecar, y por eso sin culpa.

El propósito de vida de todo cristiano debe ser el de no poner tropiezo delante de nadie, ni de judíos, ni de gentiles, ni de la iglesia que es de Dios (los cristianos). Véanse Rom. 14:13,21; 2 Cor. 6:3. Nuestros pasos en todo deben procurar, no la satisfacción de nuestras libertades, sino el progreso y el bien de todo el mundo, y la gloria de Dios sobre todo. El cristiano no debe hacer nada que impida la entrada del inconverso en el reino de Dios, ni que cause la caída del cristiano de la gracia de Dios (8:11-13).

Sobre la frase "iglesia de Dios", véase 1:2, comentarios.

Debe notarse que Pablo habla de no dar ofensa (hacer tropezar), y no de que otra gente no tome ofensa. El cristiano debe ver que en nada sea tropiezo, pero no siempre es posible evitar que otros tomen ofensa, pues los hombres carnales andan tras sus sentimientos.
 

10:33 — como también yo en todas las cosas agrado a todos - Véase Gál. 1:10.

En el ver. 32 Pablo habla de lo negativo: de no ser tropiezo a nadie. Aquí habla de lo que hacer: en todas las cosas agradar a todos. El se pone a sí mismo como ejemplo ("como yo"). En el capítulo 9 dio varios ejemplos de este mismo principio. Véase Rom. 15:1-3. El era modelo en el asunto de renuncias (de libertades, 8:13) y de amor hacia todos para que sean salvos.

—   no procurando mi propio beneficio -Como meta principal Pablo no procuraba siempre ejercitar sus libertades, haciendo cosas permisibles en la vista de Dios, no importando consecuencias que hubiera en otras personas de su ambiente. No era egoísta. Cristo en Mat. 18:6 nos enseña lo serio que es causar, aun en el ejercicio de algo permisible, que otro tropiece y se pierda.

—  sino el de muchos, para que sean salvos -Véase 9:19-23. Esta era su meta principal en la vida, con referencia a otras personas. El buscaba la salvación de todos. Por eso no le costaba mucho renunciar a sus derechos en ocasiones. Era motivado por el mismo amor que caracteriza a nuestro Dios (1 Jn. 4:8; Jn. 3:16; Rom. 5:8). Considérese Rom. 9:3. ¡Que noble pensamiento!

11:1 pertenece al capítulo 10
 

11:1 Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. Todo cristiano debe imitar a Pablo en el asunto de honrar a Dios y de salvar a los hombres, no buscando ventajas para sí mismo, pues así él imitaba a Cristo quien vino a este mundo a buscar y a salvar lo que se había perdido (8:11; Luc. 19:10), y a glorificar a Dios (Jn. 17:4). Véanse 2 Cor. 8:9; Fil. 2:5-8.

En realidad Pablo era cristiano; es decir, era de Cristo. Véase 4:16, comentarios y los pasajes dados allí respecto a imitar a Pablo.

(Yo debo estar viviendo de tal manera que siempre pueda decir con toda sinceridad: Ustedes ¡me deben imitar a mí!. Me da mucha tristeza ver a hermanos míos en la fe buscando más bien ventajas materiales para sí mismos que sacrificarse en algo por la Causa que profesan propagar).

Habiendo terminado su discusión del problema con respecto a comer de lo sacrificado a los ídolos (capítulo 8, 9, 10, y 11:1), ahora Pablo en el capítulo 11 pasa a otros temas.

 
 

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