CAPÍTULO 10
Nota Introductora:
Los capítulos 8, 9, 10, y 11:1 se constituyen
un solo y extendido contexto. Para mejor comprensión del tema
que Pablo lleva en esta sección de su carta a los corintios, el
lector debe olvidarse de las divisiones de capítulos que fueron
agregadas a ella muchos siglos después de su composición. Estas
divisiones son mecánicas y arbitrarias, y no representan diferentes
temas de la argumentación de Pablo.
En el capítulo 8 Pablo introduce el tema de comer carne ofrecida a ídolos y toca el
caso del hermano débil, y de que el fuerte debe renunciar a
sus derechos en cuanto a comerla cuando se presente el caso en que
el hacerlo serviría de tropiezo para el hermano débil.
Véase la Nota Introductora al principio del
capítulo 9. El capítulo 9 termina, hablando del peligro de abusar de
la libertad y el derecho, en lugar de ejercer dominio propio, en
ciertos casos en que peligre la seguridad espiritual del hermano
débil. Si no hay cuidado, el más confiado en su salvación puede
resultar eliminado. (Aparentemente algunos en Corinto, con la
seguridad de que podían comer carne ofrecida a ídolos, no se
preocupaban con la posibilidad de
perder sus almas. Habían sido bautizados en Cristo, y tenían
conocimiento; por eso pensarían ellos: ¿qué de malo nos podría
pasar?).
Ahora en el 10, para ilustrar el punto, Pablo
presenta el caso de los israelitas en el desierto. Ellos eran el
pueblo escogido de Dios, y favorecido de él, y pensaban que estaban
en pie delante de Dios, pero ¡perecieron!
(Pablo--"Si ellos
perecieron, seguramente me puede suceder también a mí",
9:27). Luego habla de huir de la idolatría. Por fin, comenzando con
el ver. 25 Pablo vuelve a hablar
en particular de comer carne
ofrecida a ídolos, el tema en
particular que comenzó en el capítulo 8.
10:1 Porque - El conjuntivo, GAR,
conecta 10:1 con 9:27 y con lo que Pablo argumentaba en el capítulo
9. En lugar de "porque", otras versiones
dicen "pues", o "ahora bien". Este
conjuntivo griego sirve para dar la razón de lo que se decía
anteriormente, o para ilustrarlo.
—
no quiero, hermanos, que
ignoréis - Al advertirles de peligros, con ternura y amor Pablo
se dirige a los corintios, diciéndoles, "hermanos", y usa una frase
("no quiero que ignoréis") que en
otras ocasiones usa para hacer hincapié en una cierta verdad.
Véanse 12:1; Rom. 1:13; 2 Cor. 1:8; 1 Tes. 4:13. El cristiano no
está bajo la ley de Moisés, pero tiene la responsabilidad de saber
las Escrituras del Antiguo Testamento, porque le sirven de ejemplo
de los principios con que Dios siempre ha tratado al hombre. Hay
ejemplos y amonestaciones en esos pasajes para el cristiano de esta
dispensación final (véanse ver. 6, 11; Rom. 15:4). Debemos aprender
por medio de los fracasos de otros (como también de sus éxitos).
— que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos
pasaron el mar — Los israelitas que salieron de Egipto para
peregrinar en el desierto (figura de la peregrinación del cristiano
en el mundo), y lo que les sucedió, ahora va a servir de ilustración
del punto de que el cristiano de más confianza en su seguridad
eterna puede tener un resultado de vida semejante al de ellos. Como
ellos no entraron en la tierra de promisión, tampoco entrará en la
vida eterna el que se fíe de sí mismo en lugar de ejercer el debido
dominio propio y la abnegación necesaria. El abuso de las libertades
puede traer al cristiano más seguro la perdición de su alma.
Este pasaje, 10:1-12, derrota de una vez y
para siempre la falsa doctrina del calvinista que afirma que el
cristiano no puede pecar a tal grado que se
pierda eternamente. Lo que Pablo
dijo con referencia a sí mismo en 9:27, ahora en 10:12 lo va
a decir incluyendo a todo cristiano.
Nótese que cuatro veces, en los ver. 1-4, dice
Pablo, "todos", y luego en el 5 dice, por contraste, "de los más".
Vemos que todos ellos gozaron de las bendiciones de Dios, pero de
los más de ellos Dios no se agradó y los dejó postrados en el desierto. Todos
iniciaron la peregrinación, pero no todos llegaron a la meta. (Los
bautistas tratan de justificar la falsa doctrina de la imposibilidad
de apostasía, afirmando que en un dado caso en que la persona
obviamente se entregó al pecado y que murió en él, la referida
persona en realidad no era cristiano o creyente verdadero. Bueno, ¿qué
de "todos" éstos en el desierto? ¿Había
tantos insinceros entre
estos recipientes de las bendiciones y favores de Dios? Pablo
no habla de lo "genuino” de ellos, en cuanto a su "conversión",
sino ¡de lo que hicieron
ellos! (codiciaron, fornicaron, tentaron al Señor, murmuraron
y participaron en la idolatría). Véase Heb. 3:16-19. No es cuestión
solamente de conversión, sino también de fidelidad hasta el fin.
También merece nuestra atención que dice Pablo
"nuestros padres". Abraham, Isaac, Jacob, etcétera son "padres" de
toda la iglesia de Dios, y no solamente de los judíos según la
carne. Véanse Rom. 4:11; Gál. 6:16. Hay continuidad en el pueblo de Dios desde
el Antiguo Testamento hasta el Nuevo Testamento. En Cristo no hay
distinción de razas (Gál. 3:28,29; Rom. 2:28,29).
Pablo va a mostrar que la sencilla posesión de
bendiciones, libertades y derechos no garantiza que el hombre de
Dios vaya a lograr la meta. Hay que ejercer el dominio
propio en todo, y no escuidarse. Hay que mirar y temer (Heb. 3:12;
4:1).
Dos bendiciones de Dios para los israelitas
recién librados de Egipto:
1)
"estuvieron
bajo la nube" = una obra
sobrenatural de
Dios para la dirección, protección,
y conveniencia de
los israelitas (Éxodo 13:21,22;
4:19,20,24).
2)
"todos
pasaron el mar" = la obra de
salvación de Dios,
librando a los israelitas de la
esclavitud de
Egipto (Éxodo 14:30,31).
10:2 — y todos en Moisés fueron
bautizados en la nube y en el mar - Esta es la tercera de
varias bendiciones de Dios que
Pablo va a mencionar con
respecto a los israelitas, bendiciones y favores que no les
aseguraron la victoria final.
El vocablo griego BAPTIZO
significa zambullir, sumergir, inmergir. Vemos este acto de bajar en
un líquido, o zambullir, en el caso de los israelitas que al pasar
el Mar Bermejo tuvieron las dos paredes de agua (Éxodo 14:22) a cada
lado, y la nube (de agua) por encima (Núm. 14:14). Fueron
zambullidos en agua ("en la nube y en el
mar").
En nuestra versión, en este versículo, tres
veces aparece la preposición "en". Pero el texto griego emplea dos
preposiciones distintas, EN (como la "en" en español) y EIS (que en
español es "para", o "hacia"). Dice: "y todos EIS Moisés fueron
bautizado EN la nube y EN el mar". Ese bautismo fue uno en dos
elementos: en el mar y en la nube, y fue para, o hacia, Moisés. Se
bautizaron para entregarse o incorporarse a Moisés como el gran guía
o dirigente de Dios (Ex. 14:31). Entraron en unión espiritual con
Moisés, como el bautizado hoy en día lo hace con Cristo (Rom. 6:3).
El bautismo de la Gran Comisión, que es uno (Efes.
4:5), es para entrar en comunión con la Deidad. Mateo 28:19 dice,
según el texto griego: "bautizándolos EIS el nombre del Padre, y del
Hijo, y del Espíritu Santo". Como EIS significa "para" en Mateo
26:28 (para remisión), y "para" en Hech. 2:38 (para perdón), aquí
también significa "para". Lacueva, referente a Mateo 28:19, en una
nota del margen, dice: "hacia el nombre ... la preposición indica
una dedicación a la Trina Deidad". La Ver. Moderna, en el margen,
dice: "para unirlos con el nombre". Esta preposición acompaña el
verbo "bautizar" en estos pasajes: Hech. 8:16; 19:5; Rom. 6:3, 1 Cor.
1:13-15; 12:13; Gál. 3:27. La idea siempre es la de "para", o "hacia".
Los corintios también habían sido bautizados (EIS
Cristo, para unirse con Cristo; véase 1:13,
comentarios), pero esto no les
aseguraba la salvación eterna como tampoco lo hizo a los
israelitas el bautismo de ellos.
10:3 — y todos comieron el mismo
alimento espiritual - Dios no solamente les bendijo con una
salvación y protección sobrenaturales, y con la dirección de Moisés,
sino también les bendijo milagrosamente con comida y bebida. Véanse
Éxodo 16:35; Núm. 11:7-9; Deut . 8:3; Josué 5:11,12;
Neh. 9:15,20; Sal. 78:23-25.
Esta comida (ACT.) se llama "espiritual"
porque no era pan natural, sino del cielo (Sal. 78:24; Jn. 6:31).
Dios, la fuente de toda bendición buena (Sant. 1:17), lo proveía
milagrosamente..
Como los
israelitas en el desierto habían
tenido su "bautismo"
y tenían su "comida", pero
cayeron muertos
allí debido a su desobediencia
(Heb. 3:16-19),
así los corintios también habían sido bautizados y tenían la Cena
del Señor, pero corrían el mismo peligro de caer (10:12) y de
ser eliminados (9:27), si no
practicaban el dominio
propio y la abnegación. Como las grandes
bendiciones y favores de Dios
sobre los israelitas no les
aseguraban la entrada en la tierra de
promesa, tampoco tales bendiciones y favores aseguran al cristiano de hoy
la entrada en el cielo para pasar allí la eternidad.
10:4 — y todos bebieron la misma
bebida espiritual - Véanse Éxodo 17:6; Núm. 20:11;; Neh.
9:15,20; Sal. 78:15,16. Era agua natural, pero se llama "espiritual"
(véase ver. 3) porque Dios la proveyó según las necesidades de los
israelitas.
No les llegó por medios
naturales. No la consiguieron ellos solos.
— porque bebían de la roca espiritual que
los seguía, y la roca era Cristo -
La roca de la cual salió agua para satisfacer
la sed de los israelitas era figura de Cristo, la fuente del agua de
vida (Jn. 4:13,14; compárese Jn. 7:37-39). Véase Deut. 32:1-43 y las
repetidas referencias a Dios como la Roca de Israel.
No seguía a los israelitas ninguna roca
literal, como tampoco bebían de una roca literal. Como la "roca" es
puesta por el agua que de ella salió, también la "copa" representa
el fruto de la vid que la copa contiene y que la persona bebe (ver.
16,21; Mat. 26:27-29).
Cristo seguía a
los israelitas en sus
peregrinaciones
para ver por sus necesidades
continuamente,
probando así que el cielo les
favorecía. Ellos
no vivían (ni nadie hoy en día)
porque comían y
bebían alimento y bebida físicos,
sino porque
seguían las palabras que de la boca de
Dios salían
(Deut. 8:3; 18:15-19; Mat. 4:4).
Este pasaje habla, antes de su encarnación, de
la preexistencia de Cristo. Véanse 8:6; Col. 1:17; Jn. 1:1-18; 8:58;
12:37-41; Heb. 1:1-3; 11:26. Las Escrituras le identifican con
Jehová.
10:5 — Pero de los más de ellos no
se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto -
véase Núm. 14:26-35.
La palabra "pero"
introduce un contraste.
Dios es siempre
fiel, pero el hombre, no.
Bendiciones
continuas de Dios no garantizan la
salvación eterna.
¿La prueba? Pues, ¡aquí está!
Todos (ver. 1,2,3,4) estos israelitas
fueron recipientes de las bendiciones especiales de Dios, pero de
los que salieron de Egipto, de veinte años arriba (Núm. 14:28,29;
Jos. 5:6), ¡solamente dos entraron en la tierra de Canaán!
(Caleb y Josué, Núm. 26:65).
Todas las bendiciones de Dios derramadas sobre
los israelitas no les aseguraron la entrada en la tierra de
promisión. ¿Qué será de nosotros,
pues? Este es el punto de Pablo, frente al problema sobre el comer
o no carne ofrecida a ídolos. Hay
que emplear siempre el dominio
propio para no ser descalificados
al fin de la carrera
(9:27). Cristo cuidaba de aquellos israelitas, pero muchos
cayeron muertos en el desierto
porque no se controlaban. También cuidaba de los hermanos
corintios, pero corrían el mismo riesgo. Lo mismo se puede decir
acerca de la iglesia en toda época (Mar. 13:37).
10:6 — Mas estas cosas sucedieron
como ejemplos para nosotros - Véase ver. 11. Las cosas aquí
referidas son las de las bendiciones de Dios para Israel, y de la
subsecuente apostasía de este pueblo. Pablo dice que ellas sirven de
tipo de los cristianos, o de ejemplo para ellos. El vocablo griego,
tupos, significa la
impresión o marca dejada por un golpe (Jn. 20:25, señal), la
figura formada por golpes, o sea, imágenes (Hech. 7:43, figuras),
una forma o patrón (Hech. 7:44, modelo; 23:25, términos; Rom.
6:17, forma), y ejemplo (1 Cor. 10:6,11, ejemplos; Fil. 3:17,
ejemplo; 1 Tim. 4:12, ejemplo; 1 Ped. 5:3, ejemplos). En este pasaje
cabe mejor la traducción, "ejemplos". (Hay ejemplos que persuaden, y
los hay que disuaden; éste aquí disuade).
Considerando en serio el ejemplo (lo que les
pasó) de los israelitas, los lectores de Pablo pueden evitar el fin
desastroso de aquéllos. Ignorando este ejemplo, el cristiano puede
perder su alma finalmente, a pesar de su bautismo y de tomar parte
en la celebración de la Cena del Señor.
— para que no codiciemos cosas malas, como
ellos codiciaron - El verbo, aquí traducido "codiciemos", en el
texto griego es un sustantivo
que significa una persona que desea ardientemente, sin
indicar si el objeto del deseo es bueno o malo. (En el caso de Mat.
13:17, desearon, y Luc. 22:15, he deseado, las cosas deseadas no
eran malas). Cuando el contexto indica que el objeto es algo malo,
los traductores emplean el verbo "codiciar".
En este versículo se nombra el objeto, "cosas
malas". El ejemplo de los
israelitas debe disuadirnos de ser personas que deseemos
cosas malas.
Considérense Núm. 11:4,34; Sal. 78:27-31;
106:14,15. Lo que el pueblo deseó ("codició") no fue malo en sí. No
obstante, deseó algo más allá de
las provisiones milagrosas de Dios, manifestando así su
descontento y menosprecio. Por eso su "deseo" fue más bien "codicia".
De igual manera algunos de los corintios
tenían un fuerte deseo por la vida social de aquel tiempo que según
la cultura involucraba mucho el uso de carne ofrecida a ídolos, y
ellos no siempre ejercían el dominio propio necesario para no
arriesgar su seguridad espiritual. Véanse ver. 23-29; 8:9-13.
De la generalización de este versículo, Pablo
ahora pasa a cuatro cosas en
particular: la idolatría, la fornicación, la tentación, y la
murmuración.
10:7 — Ni seáis idólatras, como
algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a
beber, y se levantó a jugar - Véase Éxodo 32:1-6. Esta ocasión
de idolatría consistió en el ofrecimiento de holocaustos y ofrendas
de paz, seguida de una comida de culto y luego de una clase de
diversión de regocijo. Aunque era un acto de idolatría, ¡se ofreció
a Jehová! (32:5).
Tampoco en Corinto se consideraban actos de
idolatría algunas actividades de algunos hermanos en los templos
paganos, al comer carne sacrificada a ídolos. Pero allí en ellos se
practicaba algo semejante, al haber comida de culto, seguida a veces
de actividades de lascivia, pues en algunos templos se practicaba la
prostitución. Para ello había prostitutas en gran número.
El verbo griego, aquí traducido "jugar" se
deriva de un vocablo que lleva en sí la palabra "niño", que por ende
lleva la idea de jugar en música,
danzas y movimientos de gran alegría.
Véase Éxodo 32:18.,19. Compárese 2 Sam.
6:12-14, donde aparece la misma palabra (danzaba). (El baile moderno
casi siempre es acompañado de comida, antes o después, y su
propósito principal es la gratificación sensual entre los dos sexos).
En este contexto, por asociación con la
fornicación, se sugiere que se jugaba un juego licencioso. El
ejemplo de los israelitas servía para disuadir a los corintios de
comer carne en los templos paganos bajo cualquier circunstancia,
porque fácilmente se llevaría a la idolatría y hasta la fornicación.
(Compárese el evento narrado en Núm. capítulo 25). Los corintios se
exponían a gran peligro.
La idolatría queda reprobada en los dos
Testamentos (Éxodo 20:3-6; 1 Jn. 5:21). El hombre tiende a
conformarse al objeto de su adoración (Oseas 9:10; Sal. 115:3-8;
Rom. 1:18-32). Por eso dice Jesús las palabras de Mat. 6:24.
10:8 — Ni forniquemos, como algunos
de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil - Véase Núm. capítulo 25, y el ver.
9 en particular. La idolatría y
la fornicación se relacionan estrechamente. Considérese Sal.
115:8; Hech. 15:20; Apoc. 2:14. Mil prostitutas servían en el templo
de Afrodita.
La discrepancia entre el número 23,000 aquí, y
el de 24,000 en Núm. 25:9, ha servido de munición para los
modernistas que niegan la inspiración verbal de las Escrituras. No
obstante, hay varias explicaciones satisfactorias, y por esta razón
la diferencia técnica no puede ser base de oposición seria a la
inspiración verbal de las Escrituras.
Pablo, por el Espíritu Santo, pudo haber dado
el número general (números redondos), de igual manera que la mención
en Núm. 25:9 puede serlo. En este caso el número general viene
siendo uno entre 23,000 y 24,000. La exactitud de la cifra no
importaría, sino la grandeza del número.
Bien pudo Pablo haber indicado el número para
un solo día, en lugar del número total de muertos. Otra explicación
puede ser que Pablo habla del número de muertos por la plaga y no
incluye a los muertos a espada ni a los ahorcados. De todos modos,
en vista de la enseñanza en las Escrituras sobre la inspiración
verbal, la veracidad de ello no
puede ser negada en base a un
tecnicismo. Si se pueden
armonizar los dos pasajes, no hay por qué negar la
inspiración de las Escrituras (a menos que la persona no quiera
someterse a la revelada palabra de Dios).
Sobre la palabra "fornicación", véase 5:1,
comentarios. Léase de nuevo la Introducción, A., y considérense
también 6:9; 7:2. Las relaciones sexuales fuera del matrimonio
legítimo son inmoralidad y serán castigadas por Dios. Los mundanos
prefieren creer la mentira del diablo, y se dejan engañar, pero Dios
es justo; él ha hablado, ha
actuado (Núm. 25), y actuará (en el Juicio Final).
Pablo está poniendo en claro a los corintios
que el acto de comer carne sacrificada a ídolos puede llevar a la
inmoralidad.
10:9 — Ni tentemos al Señor, como también
algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes
- Véanse Núm. 21:4-9; Sal. 78:18,19. El pecado de los israelitas
fue el descontento con las provisiones del Señor. Esto puso a prueba
(tentó) al Señor.
Había algo de tendencia hacia este pecado
entre los hermanos en Corinto para que Pablo incluyera esta
exhortación de no tentar al Señor. Tal vez Pablo sabría de alguna
queja de parte de los corintios, dado que les limitaba en su
libertad de comer cosas sacrificadas a los ídolos. Si se quejaban en
este respecto, prohibidos por Pablo a asociarse con los paganos en
cualquier comida de culto y bajo cualquier circunstancia, en
realidad ponían a prueba al Señor. En tal caso, es que deseaban
continuar en tales actividades como lo habían hecho antes de su
conversión a Cristo, al igual que los israelitas deseaban las cosas
que habían tenido en el tiempo de su esclavitud en Egipto.
Véase Mat. 4:5-7. Es pecado tentar a Dios en
este sentido de ponerle a prueba, a ver si cumplirá con su palabra,
porque es dudar de él, en lugar de andar por fe (2 Cor. 5:7). Tal
acción de parte del hombre prueba la paciencia de Dios y le provoca
a ira. Si los corintios a sabiendas corrían riesgos espirituales en
el ejercicio de su libertad en cuanto a los ídolos, pensando que la
gracia de Dios les protegería a toda costa, ¿no tentaban a Dios? ¿Trataban
los corintios de extender su libertad más allá de los límites que
Dios había puesto? ¿En cuanto a su libertad, demandaban más de lo
que la sabiduría de Dios les daba?
En algún sentido los corintios andaban mal en
el particular, y Pablo por eso ve la necesidad de exhortarles a que
no tienten al Señor.
10:10 — Ni murmuréis, como algunos de ellos
murmuraron, y perecieron por el destructor -
Véase Núm. 16:41-50.
Los ver. 7-10 presentan cuatro prohibiciones
(no ser idólatras, no fornicar, no tentar a Dios, y no murmurar), y
las cuatro van en tiempo presente, que en el griego da énfasis a
acción continua; es decir, que a los corintios (y a todo cristiano)
se le prohíbe continuamente hacer estas cosas.
La gente murmuró contra la justicia de Dios en
el asunto de la rebelión de Coré y su compañía. Sujetó a Dios a la
norma humana de justicia, y por
eso murieron de una plaga de Dios 14,700
personas, aparte de la gente que
murió a consecuencia de la rebelión de Coré (16:49).
Los corintios corrían el
riesgo de cometer el mismo pecado, ya que Dios ponía restricciones a
su libertad en cuanto a comer cosas sacrificadas a los ídolos (1 Cor.
8:9-13). El murmurar es inmoral, al igual que el fornicar. Cuando
nos quejamos de lo que Dios ha dicho, o instituido, pecamos.
Considérese Jn. 6:41. Había en Corinto voces en contra de Pablo y de
sus restricciones, y por eso Pablo les recuerda de lo que Dios hizo
a los israelitas que se quejaron de las acciones de Dios,
manifestando así su descontento y falta de fe.
"El Destructor"
era un ángel de Dios,
designado
especialmente para llevar a cabo el
castigo que Dios
impuso en esta ocasión.
Compárense Éxodo
12:23; 1 Crón. 21:15; Heb.
11:28. Compárese
Hech. 12:23.
10:11 — Y estas cosas
les acontecieron como
ejemplo - Sobre la palabra "ejemplo", véase ver. 6, comentarios.
—
y están escritas para amonestarnos a
nosotros - Aunque el cristiano no está
bajo la Ley de Moisés del Antiguo Testamento, sino bajo la Ley de
Cristo (Rom. 6:14; 7:1-4; 2 Cor. 3:11-14; Col. 2:14; Heb. 8:13;
10:9), no obstante las Escrituras del Antiguo Testamento le sirven
bien en la ilustración de los principios de Dios al tratar casos de
obediencia, como de desobediencia. Véase Rom. 15:4. Dios nos habla
por medio de ejemplos bíblicos. No hemos de menospreciarlos. Aquí
Pablo nos declara el propósito con que Dios registró en las
Escrituras tales ejemplos como los presentados en estos versículos.
Existen para beneficiar a todo el mundo de esta dispensación final,
la cristiana.
Aquí, al decir nuestra versión, "para
amonestarnos", el vocablo griego es sustantivo (amonestación), y no
verbo ("para nuestra amonestación").
Aparece en Efes. 6:4 (amonestación) y Tito 3:10 (amonestación).
Véase la misma palabra griega en forma verbal en Hech. 20:31 (amonestar).
Significa exhortación. ¡Es una cosa que un padre, Elí, no hacía con
sus hijos! (1 Sam. 3:13).
Mienten, mal representándonos, quienes afirman
que la iglesia de Cristo tiene solamente una mitad de la Biblia, el
Nuevo Testamento. Es que ellos tuercen las Escrituras (2 Ped. 3:16),
confundiendo los dos Testamentos. No las trazan bien (2 Tim. 2:15).
—
a quienes han alcanzado los
fines de los siglos - Antes de escribir estas palabras el fin o
la conclusión de las edades (el
cumplimiento del tiempo, Gál. 4:4; Mar. 1:15) había llegado.
Comenzó el Día de Pentecostés, con el principio del evangelio en
realidad, con el tiempo del reinado del Mesías (Hech. 2:16; Isa.
2:2; Hech. 26:7; 2 Cor. 6:2; Efes. 1:10; 2 Tim. 3:1; Heb. 1:1,2;
9:26; 1 Ped. 1:5; 1 Jn. 2:18). No queda otra dispensación por llegar;
a todos queda el Juicio Final.
10:12 — Así que - Las palabras
que siguen constituyen la gran conclusión de lo que Pablo viene
diciendo desde del ver. 1.
—
el que piensa estar firme,
mire que no caiga - Compárese Rom. 11:20-22. Aquí la frase "estar
firme" significa hallarse en una condición
de salvación, y la palabra "caiga"
apunta a la pérdida de ella. El cristiano ¡sí puede caer de
la gracia de Dios y ser perdido! Véase 9:27, comentarios. El
calvinismo, con sus "cinco puntos"
(el quinto siendo la imposibilidad de apostasía), es falso.
Si esa doctrina tuviera razón, este versículo no tendría sentido.
Pero Dios es veraz, y todo hombre (que
le contradiga) es mentiroso (Rom. 3:4).
En particular, y
según el contexto, Pablo
aplica estas
palabras a aquéllos en Corinto que
pensaban andar
muy bien en sus actividades en
los templos y
otros lugares, comiendo cosas
sacrificadas a
ídolos, porque tenían conocimiento (8:1,2). Pensaban estar firmes.
Suponían que sus
libertades les
daban seguridad. Pero les convenía
mirar bien para
que no cayeran por haber contribuido a la pérdida del hermano débil
(8:10,11).
El bautista cree que el metodista es cristiano
y que puede ser salvo, aunque cree que puede caer de la gracia de
Dios. Dice que el metodista pasa su vida con duda y preocupación,
mientras que él, el bautista, la pasa con confianza y seguridad,
pues no puede caer de la gracia para ser perdido
eternamente. Bueno, aunque los dos no se encuentran en el cuerpo de
Cristo, su iglesia, cuando menos el metodista sabe que puede caer de
la gracia de Dios. En eso está más cerca del reino de Dios que el
bautista.
Pablo tenía confianza y sentido de seguridad
(2 Tim. 1:12), pero también escribió (por el Espíritu Santo) las
palabras de este versículo. ¿Y no dijo Jesús las palabras de Luc.
8:13?
El vocablo griego,
histemi, quiere decir,
"estar en pie, o estar puesto", de esto, estar firme. Lo
contrario de esto es estar caído.
Algunos comentaristas calvinistas, que no pueden negar su
doctrina de la imposibilidad de la apostasía, tratan de evadir la
fuerza de este ver. 12, diciendo que es
que la persona nada más cae en
pecado. A sabiendas ignoran que Pablo habla de la misma
clase de "caída" que sufrieron los israelitas en el
desierto; a saber, quedaron "postrados
en el desierto" (ver. 5), "cuyos cuerpos cayeron en el
desierto" y no pudieron entrar en el reposo a causa de incredulidad
(Heb. 3:17-19; Núm. 14:29).
10:13 — No os ha sobrevenido ninguna
tentación que no sea humana - Pablo sigue dirigiéndose en
particular a aquellos corintios que se gloriaban en su conocimiento
pero que a la vez se descuidaban de sus deberes hacia hermanos
débiles frente a la tentación de continuar en actividades sociales
que involucraban el comer cosas sacrificadas a ídolos. Esa tentación
se había apoderado de ellos, pero dice Pablo que no tiene
fuerza invencible, pues es "humana", o relativamente débil.
La frase "sea humana" traduce el vocablo
anthropinos, el cual
quiere decir "del hombre", y de eso, débil, defectuoso. Aparece en
Hech. 17:25 (manos de hombres); 1 Cor. 4:3 (tribunal humano);
Sant. 3:7 (naturaleza humana); 1
Ped. 2:13 (institución humana). Toda tentación a pecar es en
realidad débil como el hombre, y por eso ¡se puede vencer!
— pero fiel es Dios,
que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir -
Como Dios es más fuerte que el hombre, claro es que él puede cuidar
de que la tentación no sea superior a las fuerzas del hombre.
El caso de Job ilustra el punto: Dios permitió
que Satanás tentara a Job, pero le puso límites a lo que podría
hacer (Job 1:12).
La fidelidad de Dios (véase 1:9, comentarios)
asegura al cristiano, no la "imposibilidad de
apostasía" (según el calvinismo),
sino la imposibilidad de que Satanás le tiente más allá del
poder del individuo para resistir
la tentación. ¡Dios tiene
cuidado de todo individuo! Obviamente, si el individuo no
hace lo que tiene poder para hacer (que es resistir la tentación),
no es culpa de Dios. Véase Heb. 3:14, retener "firme hasta el fin la
confianza del principio".
— sino que dará también juntamente con la
tentación la salida, para que podáis soportar -Satanás tienta
pero Dios da la salida. El cristiano, pues, no tiene excusa si no
vence a la tentación. "Poder soportar
(hupophero)" significa
"llevar bajo" (una carga). La carga está por encima, pero la persona
siempre marcha adelante, no vencida por ella . Compárese Sant.
1:2-4,12.
El calvinista argumenta que si el cristiano
puede pecar y ser perdido eternamente, entonces se sigue que Dios no
es fiel. ¿Será así? Si el cristiano no toma la salida para poder
soportar la tentación, él es el infiel, y no Dios. Dios le dio la
salida, pero él no la tomó. No
creamos una doctrina que inculpe a Dios cuando el hombre
falle. El escudo para protegernos
contra los dardos de fuego del maligno es la fe (Efes. 6:16),
y al hombre, no a Dios, le toca creer (Heb. 3:12). El diablo es
resistido solamente por la fe del cristiano (Sant. 4:7; 1 Ped. 5:9).
El huye del fiel.
Dios no nos tienta, sino Satanás (Sant. 1:13;
Mat. 4:1,3). Dios es quien nos libra del mal (Mat. 6:13). Compárese
Heb. 2:18. Judas Iscariote no utilizó la salida, pero Pedro, sí.
10:14 — Por tanto, amados míos, huid de la
idolatría - Pablo ahora vuelve a dirigirse a las preguntas (véase
8:1, comentarios) de los corintios sobre la cuestión de comer cosas
sacrificadas a ídolos. Véase también 9:1, comentarios.
La frase "por tanto" introduce la conclusión
del asunto tratado anteriormente.
Al decir "amados hermanos" (compárese 10:1,
comentarios) Pablo apela con toda
ternura e interés genuino a su espiritualidad, y así endulza
su exhortación. Por ser tan amados, no quiere que ellos hagan nada
que les cause la perdición.
El texto dice literalmente: "que siempre
estéis huyendo de la idolatría" (imperativo presente). No se implica
que ya estuvieran cometiendo idolatría, sino que no estén haciendo
nada que en realidad podría llevarlos a un acto de idolatría, como
Pablo está para explicarlo.
Los israelitas en el desierto sí participaron
en la idolatría, y perdieron sus
vidas allí. No alcanzaron su meta: la tierra de promisión. No
entraron en el reposo de Dios (Heb. 3:15-19). Los amados hermanos de
Pablo en Corinto correrían el mismo riesgo, si no controlaran sus
libertades en cuanto a comer de
cosas sacrificadas a ídolos.
Pablo está para explicar que comer tales cosas
en actos de adoración a los ídolos es idolatría, porque es culto a
demonios. Su libertad no les justificaría en tales cultos.
Este es el caso que va por supuesto en Hech.
15:29, abstenerse "de lo sacrificado a ídolos". El cristiano sólo
adora a Dios (Mat. 4:10). Sin duda servimos a lo que adoramos.
La única reacción sabia, frente a la idolatría,
es la de huir. Compárese 6:18; 1 Tim. 6:11; 2 Tim.
2:22.
10:15 — Como a sensatos os hablo; juzgad
vosotros lo que digo - Pablo apela a la inteligencia normal que
tendrían los lectores de su carta. Su argumentación tendría que ser
aceptada como válida y con sentido, pues ellos eran prudentes.
Los lectores podrían con
facilidad juzgar lo correcto de lo que les iba a decir. En
realidad, implica Pablo: "Lo que les digo es incuestionable". El
caso va por supuesto. ¿Quién no sabe que la comunión con otros (en
este caso, con seres invisibles) les da a ellos cierta influencia
sobre la persona y le identifica con ellos? Esta es la premisa principal.
El hombre es responsable de juzgar, haciendo
uso de las facultades que Dios le
ha dado. Compárense Hech. 17:11; Efes. 5:17. Haciendo así, la
conclusión inevitable llega a ser de su propia
convicción, y no tan solamente
cuestión de autoridad de otro.
10:16 - La copa de
bendición que
bendecimos
-
— Por metonimia (designar una cosa con el
nombre de otra), Pablo al decir "copa" se refiere a lo que la copa
(la vasija) contiene, que es el fruto de la vid (Mat. 26:29).
Se llama "la copa
de bendición", no por alguna gracia especial que se canalice
por la copa, sino porque el Señor la bendijo cuando instituyó la
Cena, y porque nosotros al tomarla, la bendecimos
(11:25; Mat. 26:27; Mar. 14:23;
Luc. 22:17); es decir,
damos gracias por ella, y así reconocemos lo
sagrado de ella. Las dos
expresiones significan la
misma cosa, y se usan alternativamente. (Compárese Luc. 9:16). Bendecir significa decir algo bueno con respecto
a la cosa. Bendecimos la copa al dar gracias a Dios por ella; es
decir, por los beneficios que la
sangre de Cristo trae, alabándole por su amor en Cristo hacia
nosotros.
Bendecimos la copa; la copa no confiere
bendiciones (en el sentido de sacramento).
No puede haber significado especial en el
hecho de que Pablo aquí mencione la copa antes que el pan, pues en
11:23-25 menciona el pan primero, según el orden de la consagración
de los dos elementos cuando Cristo instituyó la Cena.
— ¿no es la comunión de la sangre de Cristo?
— La palabra griega para decir "comunión", KOINONÍA, quiere
decir participación (ver. 17,21), comunicación, compañerismo. Dice
Pablo que esta "copa" es algo; es
comunión con la sangre que
Cristo derramó en su muerte por
nosotros, los cristianos. Nos hace partícipes de los
beneficios de esa sangre preciosa (1 Ped. 1:19). Con razón el acto
de tomar el fruto de la vid cada primer día de la semana anuncia la
muerte de Cristo (11:26).
Las expresiones "la comunión de la sangre" y
"la comunión del cuerpo" significan participación en los beneficios
que la muerte de Cristo en la cruz
trae al hombre. Las doctrinas de
la Transubstanciación (de la Iglesia Católica Romana) y de la
Consubstanciación (de la Iglesia Luterana) son interpretaciones
torcidas de las Escrituras. Pablo, después de haber hablado de dar
gracias por el pan y por la copa, dice a los corintios que lo que
comen es el pan (no el cuerpo literal de Cristo) y la copa (no la
sangre literal de Cristo). Véase 11:26,28. Cristo todavía estuvo en
su cuerpo cuando dijo: "tomad, comed; esto es mi cuerpo"
(Mat. 26:26). La Cena del Señor es
una conmemoración (11:24). Al comerla, el cristiano
trae a la memoria la muerte,
sepultura y resurrección de Jesucristo.
— El pan que partimos, ¿no es la comunión
del cuerpo de Cristo? — El pan que partimos en "la cena del
Señor" (11:20), al participar de "la mesa del Señor" (10: 21), es el
pan sin levadura que usó Jesús cuando instituyó la Cena (Mat.
26:17-26).
El cuerpo aquí referido no es la iglesia (Efes.
1:22,23), sino el cuerpo físico que fue crucificado. Comer el pan de
la Cena del Señor es ser partícipe de la muerte de Cristo, al
identificarse la persona con su
muerte, aceptando los beneficios espirituales de ella.
Nótese que Pablo
dice que nosotros
"bendecimos,
partimos"; es decir, la iglesia
congregada, y no
tan solamente unos cuántos
llamados clérigos.
¿Con qué justificación, pues, puede la Iglesia Católica Romana
excluir a los llamados "laicos" de tomar la copa? Si se dice que
"la sangre
está en el cuerpo; así que al comer el
pan la gente toma
la sangre", ¿por qué no basta a
los sacerdotes
también que coman solamente el pan? Pero no; ellos toman la
copa. El Señor Jesús dijo de la
copa: "Bebed de ella todos", Mat. 26:27.
El acto de "partir" (literalmente) el pan es
para distribución solamente. No simboliza algún acto durante la
crucifixión de Cristo.
Al tomar la Cena del Señor, los cristianos se
identifican con el Cristo crucificado y se dedican a
él totalmente para su salvación.
Tal es el significado del acto. Tal es el significado también
de comer en adoración a los ídolos; a saber, se dedica la persona a
lo que cree que es la voluntad del dios pagano. Por eso el cristiano
ha de huir de la idolatría.
10:17 — Siendo uno solo el pan, nosotros,
con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel
mismo pan - Lo dicho en este
versículo confirma lo que se dijo en el anterior. Nótese la
palabra "comunión" allí, y "participar" aquí (y en el siguiente).
El pan de la Cena del Señor es uno, y porque
todos los cristianos en todas partes (que son muchos) dan gracias
por él y lo comen (a ese mismo
pan, pues no hay otro que haya sido
instituido por el Señor), de esa
manera se presentan como un solo cuerpo espiritual, unidos en
su identificación con la muerte de Cristo y en su participación de
los beneficios de esa muerte. Lo que hace a los cristianos que sean
un solo cuerpo es el acto común en que comen el pan y beben la copa
de la Cena del Señor. Eso les une a todos en la misma comunión, o
cuerpo espiritual (que es la iglesia, 12:12; Efes. 5:23; Col. 1:18).
De igual manera el participar en una comida
ofrecida en adoración a un ídolo hace que la persona sea de un solo
cuerpo de participantes en la idolatría. Todo corintio podía ver la
lógica de esta verdad tan transparente. Ahora, ¿puede la persona
participar de la muerte de Cristo, y de la idolatría al mismo tiempo?
El pan de la Cena del Señor es único; no es
cualquier pan. Es pan sin levadura (Mat. 26:17-26; véase 5:6-8,
comentarios). Al participar de ese pan los cristianos se identifican
con la pureza de vida que la sangre de Cristo les alcanzó.
Considérense Hech. 22:16; Efes. 5:26; Heb. 10:22; Tito 3:5.
Al decir "uno solo el pan", Pablo no se
refiere a una sola pieza de pan (para usarse en la congregación local),
pues Pablo al escribir esto estuvo en Efeso y los corintios en
Corinto, y dice "participamos de aquel mismo pan".
10:18 — Mirad a
Israel según la carne; los que
comen de los
sacrificios, ¿no son partícipes del altar? — Esta es otra
ilustración de su premisa primaria;
a saber, que la comunión con otros los
identifica con ellos.
Israel "según la carne" eran los descendientes
en la carne de Abraham que vivían bajo la ley de Moisés. (La iglesia
de Cristo es el Israel espiritual, Rom. 2:28,29; 9:6; Gál. 3:7,29;
6:16; Fil. 3:3). Compárese Gál. 4:29.
El que hacía el sacrificio y el sacerdote que
lo ofrecía en holocausto en el altar, los dos comían de lo
sacrificado, y así compartían con el altar de lo sacrificado a Dios.
Compárense Deut. 12:5-7,11-14; Lev. capítulo
7; 1 Sam. 2:12-17.
Participación es comunión, y la comunión
identifica y relaciona. Dice Pablo que los judíos eran "partícipes
del altar", dando a entender que la comunión era con Dios por medio
de este acto específico de culto en el altar.
Los corintios
podían ver el punto: comer
carne ofrecida a
ídolos en un acto de culto es tener
comunión con los
"dioses" representados por
ellos; era
idolatría.
10:19 — ¿Qué digo, pues? ¿Que el ídolo es
algo, o que sea algo lo que se sacrifica a los ídolos? — Pablo
anticipa una objeción posible de que él se contradice, pues en 8:4,5
(véanse los comentarios allí) afirmó que en realidad el (dios detrás
del) ídolo no tiene existencia.
Las respuestas
implicadas en las dos
preguntas es que
"no". Pablo no admitía la existencia de dioses paganos,
tampoco que el sacrificar cierta comida a un ídolo cambiaría la
comida en cosa mala, pero no por
eso no importaba la idolatría. Su explicación sigue en el ver.
20.
10:20 — Antes digo que lo que los gentiles
sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios - Pablo
comienza este versículo con la conjunción adversativa, ALLA, "al
contrario" (Mod., L.A., H. A.), o "No, pero; No, sino; No, mas"
(N.M., P.B., NVI.). "No digo aquello, sino esta otra cosa".
Lo sacrificado a los ídolos sí era en realidad
(aunque no fuera de la intención del idólatra) un sacrificio a
demonios, y no a Dios. ¡Eso no se podía negar!
Sí hay demonios, espíritus malos; ¡sí existen!
Son agentes de Satanás, quien ha instituido la idolatría para sacar
a los hombres de su culto a Dios y llevarlos al culto de estos
demonios.
Véanse Deut. 32. 17; Mat. 12:24-29; Efes.
6:12; 1:21; 2:2; 3:10; Jn. 12:31; Hech. 16:16-18; 19:13-17; 26:18;
Col. 1:13; 1 Tim. 4:1; Mar. 1:34.
Los paganos en el
tiempo de Pablo no
conocían al
verdadero Dios (Hech. 17:23). Creían
en demonios, o sea
en espíritus creados, inferiores al Dios no conocido (Hech.
14:11-18), algunos
buenos y otros
malos. Procuraban aplacar la ira de los malos por medio de
sacrificios. La idolatría manifestaba su ignorancia (Rom.
1:18-23; Hech. 14:15; 17:23; Jn.
4:22; 1 Tes. 1:9). Pero en el Nuevo
Testamento los demonios son
espíritus malos, ángeles
de Satanás (2 Cor. 11:15).
— y no quiero que vosotros os hagáis
partícipes con los demonios - Participar en el
culto a los ídolos equivale a
participar indirectamente con los demonios mismos, porque
detrás de la adoración de los ídolos hay la realidad de los demonios
y Satanás, quienes inspiran al hombre a la idolatría. Aunque el
intento no es el de adorar a
demonios, tal es el efecto y el significado del culto rendido
a los ídolos.
Esto prueba que la persona puede estar en
pecado, sin haber tenido intenciones de entrar en lo que es
pecaminoso. Los corintios, al participar en culto a ídolos, tenían
comunión con demonios sin saberlo. ¿Su ignorancia les disculpaba?
¿Es pecado solamente lo que a sabiendas se hace con intenciones de
pecar? ¡Claro que no! Satanás obscurece las mentes de los hombres
(Col. 1:13; Efes. 4:18; Efes. 6:12; Rom. 1:21; 11:10; 1 Jn. 2:11), y
los idólatras tienen comunión con él en esa obra.
10:21 - No podéis beber la copa del Señor,
y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor,
y de la mesa de los demonios - En cuanto al verbo "beber", el texto griego
emplea el infinitivo presente =
estar continuamente bebiendo y participando. Se trata de acción habitual.
Es moralmente imposible estar en comunión con
el Señor Jesucristo y los demonios de Satanás ¡al mismo tiempo! por
la simple razón de que Dios y Satanás son dos grandes enemigos (Apoc.
17:13,14). Jesús dijo lo mismo en Mat. 6:24; 12:30 (No hay
neutralidad). Véase 2 Cor. 6:14-7:1. El cristiano es de Cristo
(3:23), no de Satanás como antes de su conversión (Rom. 6:16-18).
Aunque naturalmente es posible intentar servir a dos amos opuestos,
lograrlo consecuentemente es imposible.
Las dos frases, "beber la copa", y "participar
de la mesa", declaran la misma verdad.
La costumbre
presente de "proponer un
brindis" o "beber
a la salud" de alguno, tiene sus raíces en la práctica pagana de
hacer una libación
de vino al honor
de un ídolo, seguido a veces de una oración al dios, y luego
el vino fue tomado por los
adoradores. El cristiano haría burla de Dios
"beber la copa de los demonios" durante la
semana, y luego "beber la copa del
Señor el domingo en la
asamblea de la iglesia, o durante la
semana comer la carne traída del
altar del ídolo al
banquete, y luego el domingo comer la Cena del
Señor. Recordemos: Dios no puede
ser burlado (Gál. 6:7)
De este pasaje aprendemos que es correcto
referirnos a la Cena del Señor (11:20) como la Mesa del Señor. En
Luc. 22:30, dice Jesús, "mi mesa".
Compárense Mal. 1:7,12 con Isa. 65:11; Jer.
7:18.
10:22 — ¿O
provocaremos a celos al Señor?
—
El marido es provocado a celos cuando la
esposa se une con otro. En el Antiguo Testamento se emplea esta
figura en el caso de Israel, cuando practicaba la idolatría; es
decir, cuando participaba en actos de culto a falsos dioses, dando a
otros la lealtad que debía a su marido, Jehová Dios. Véase Deut.
32:21. Dios es celoso (Éxodo 20:5; 34:11-17).
—¿Somos más fuertes que él? Provocado a
celos, Dios castigará. Ahora, ¿piensa el hombre ser
más fuerte que Dios para poder
evitar algún castigo de parte de él? Si no, entonces conviene
al cristiano no provocarle a celos. Los corintios corrían este
riesgo en el asunto de comer de lo sacrificado a ídolos en ocasiones
de culto.
10:23 Todo me es
lícito, pero no todo
conviene
- En los
versículos anteriores (14-22)
Pablo trata del
pecado de la idolatría, al participar
el cristiano
corintio en el culto rendido a los demonios. En los versículos que
siguen hasta el
fin del capítulo
trata en particular el caso de comer
de lo sacrificado
a ídolos en situaciones sociales, o de
comprar ciertas
carnes vendidas en el mercado.
¿Se permite, o se
prohíbe? Bueno, se permite,
porque el ídolo no
es nada (8:4) y porque Dios ha
creado la carne
para comerse (1 Tim. 4:3,4), pero la
legalidad del
asunto no es toda la cuestión. Entra
la conveniencia,
porque, sobre todo, la actividad
lícita a la vez
tiene que edificar. La libertad tiene
límites. No se
debe abusar de ella. Hay
consideraciones
aparte de la libertad que importan
mucho. El
cristiano no vive solo en este mundo.
Si el comer tal
carne ocasiona el tropiezo de algún
hermano
escrupuloso, se debe abstener para no
"desedificarle",
o tumbarle.
Véase 6:12, comentarios, donde la frase
inicial de este versículo se trata ampliamente. Aquí basta
recordarnos que al decir Pablo "todo", él trata de todas las cosas
que Dios ha permitido. No dice que todas las acciones en la vida
son lícitas, sino según el contexto que todas las carnes,
incluyendo la sacrificada a ídolos, son lícitas.
"Todo me es lícito", diría el corintio; "Sí,
pero no todo conviene", respondería Pablo.
La palabra "todo", como las demás palabras,
tiene su contexto. No hemos de aislarla de su contexto y aplicarla a
cualquier práctica. Esto es lo que hacen mis hermanos liberales con
la palabra "todos" en 2 Cor. 9:13, a propósito ignorando que el
contexto trata de "santos" (9:1) y aplicándola a los no santos (con
el fin de justificar los donativos de iglesias de Cristo a las
instituciones humanas, o a
individuos no cristianos con el fin de "convertirles" con la
carnada).
—todo me es lícito, pero no todo edifica
- En 6:12 leemos que todas las cosas son lícitas, y que no todas
las cosas convienen. Aquí Pablo agrega este punto adicional,
de que no todas las cosas
edifican; o sea, no contribuyen al progreso espiritual de la
persona. Considérese Rom. 14:19.
En este contexto Pablo trata de tales cosas
lícitas como el comer carne sacrificada a los ídolos, pero hace
hincapié en que la libertad del cristiano
no le justifica en hacer algo que,
en lugar de edificar a su hermano, contribuye a su caída y
perdición. Si las circunstancias de un caso en particular conducen a
un hermano débil (en su comprensión de las cosas) a participar en lo
que el considera idolatría, entonces el acto lícito no conviene (aprovecha)
nada; no edifica al otro. El interés principal del cristiano no debe
estar en sus libertades o derechos, sino en la edificación de su
hermano para que todos sean salvos . Compárese
Mar. 10:44.
Algunos pervierten este pasaje (y 6:12),
tratando de justificar ciertas prácticas sobre la premisa de la
conveniencia, o utilidad. Pero los tales ignoran el simple hecho de
que si no hay autorización para
la práctica, ¡no entra la conveniencia! Para que una práctica
pueda ser conveniente, primero tiene que ser lícita. Ellos hablan de
sus proyectos como si fueran nada más "medios, maneras y
conveniencias" de hacer una obra, cuando en realidad no han probado
que los proyectos mismos sean lícitos. La Sociedad Misionera, del
siglo pasado (1849), fue establecida por hermanos liberales,
basándose ellos en que era ella nada más una conveniencia en la obra
de predicar el evangelio. Los
hermanos conservadores se oponían al establecimiento de ella,
mostrando que no era ninguna conveniencia de cosa lícita, sino que
la cosa misma carecía de autorización bíblica por ser una
institución completamente humana,
con Presidente, Vicepresidente, Tesorero y Secretario, y
sostenida por iglesias de Cristo.
10:24 — Ninguno busque su propio bien, sino
el del otro - Véanse 13:5; Fil. 2:21; Gál. 6:2. El hermano, que
sale solamente con que se le permite hacer tal y tal cosa, es
egoísta y busca su propio bien, sin ir más lejos. Con esa actitud no
imita a Cristo en nada (Rom.
15:1-3). En cambio el cristiano amoroso (pues Dios es amor),
en lugar de hacer tanto caso de sus libertades, procura edificar a
otros hermanos para que todos seamos salvos en el día final. El
mejor quiere ver almas salvas que gozar de libertades. Le importa
más el bienestar espiritual de la iglesia de Dios que ninguna otra
cosa.
10:25 — De todo lo que se vende en la
carnicería - En lugar de "carnicería", muchas versiones dicen "mercado"
(NVI., N.C., NTP., S.A., FUE., POP.). Tengo dos versiones que dicen,
"plaza".
Este versículo y el siguiente tratan del caso
de lo que la persona hace en su propia casa, al comer de la compra,
y sin tocar la vida de otros.
— comed - El cristiano compra en el
mercado y come de todo lo vendido (en cuanto a las cosas
tratadas en este contexto, en
particular la carne que en alguna forma ha sido asociada con
ídolos), porque al hacerlo la idolatría no entra en el caso, ni es
ello ocasión de tropiezo para otros. El ejercita su libertad.
— sin preguntar nada por motivos de
conciencia - Véase ver. 27. La conciencia es la facultad mental
que dice si se está haciendo bien o mal en un dado caso. La
conciencia aprueba lo que entiende ser correcto, y condena lo que
entiende ser incorrecto. Su papel es el de juzgar, no de determinar.
La revelación de Dios determina la verdad, y la conciencia nada más
dice a la persona si ella está actuando conforme a su ciencia, o no.
(Por eso a veces la conciencia puede guiar mal, habiendo sido mal
instruida. Compárense Hech. 26:9,10; Jn. 16:2).
En el caso de la
compra y de comer del
alimento que le
vendieron en el mercado, el
cristiano puede
ejercer su libertad y no tiene
necesidad de
preguntar sobre orígenes o asociaciones respecto a lo vendido
y comprado. El no se plantea
cuestiones de conciencia, pues Dios
le ha dado libertad en el asunto (1 Tim. 4:3-5; Sal.
24:1). El no es como el judío que
tiene que comprar y comer
solamente lo que otros hayan
establecido como "kosher" (autorizado
por la ley judía).
El corintio "débil" (8:9-12) no podía condenar
al que tenía conocimiento (8:10) en cuanto a qué el comprara y
comiera (de las cosas de este contexto). El hermano de conocimiento
tenía libertad en el asunto, y no tenía que preguntar ni a su propia
conciencia. La razón para esto se da ahora en seguida, en el ver.
26.
10:26 — porque del Señor es la tierra y su
plenitud - Aquí Pablo cita las palabras de Sal. 24:1. Con este
versículo explica la razón por qué el
hermano de conocimiento no tenía
que preocuparse sobre qué comprar y comer (ver. 25).
La carne es parte de las provisiones de Dios
para sus criaturas y no es cambiada intrínsecamente por ceremonias y
asociaciones que los hombres hagan con respecto a ella. Véanse
también 1 Tim. 4:3-5; Gén. 9:3; Mar. 9:19; Hech. 10:15; Rom.
14:14,20; Col. 2:16; Tito 1:15. La carne y otra comida que la tierra
produce es del Señor, y no de los ídolos. Dios determina su uso
correcto, no otros. Véanse también Deut. 10:14; Sal. 50:11: Hech.
14:17.
10:27 — Si algún incrédulo os invita, y
queréis ir - Como los dos versículos previos tratan de lo que la
persona hace en su propia casa, en estos finales se trata la
cuestión de qué hacer cuando la persona está en la casa de otros y
surge una situación debida a los escrúpulos de otro presente.
No se le prohíbe al cristiano tener contacto
social con gente no cristiana (familiares y no familiares). Véase
5:10, comentarios. Cristo comía y bebía con pecadores (Mat. 11:19;
Luc. 5:29-32; 11:37; 15:2), con el fin de enseñarles la verdad. El
cristiano está en el mundo, pero no es del mundo en la práctica de
cosas pecaminosas (Jn. 17:15,16).
— de todo lo que se os ponga delante comed,
sin preguntar nada por motivos de conciencia -El consejo que
aquí da Pablo es el mismo dado en el ver. 25, con referencia a comer
de lo comprado en el mercado. No va involucrado ningún acto de
idolatría, y por eso no hay por qué preguntar sobre
la comida ofrecida. (Dice Pablo, "comed".
No dice "bebed" cualquier cosa puesta por delante). El
cristiano en un dado caso puede saber que la carne fue ofrecida a
ídolo, pero eso no le afecta a él, y no debe provocar una cuestión
innecesaria, preguntando sobre ella. Como él no pregunta en el
mercado al comprar, aquí al comer no pregunta en la mesa del que
invita.
La conciencia aquí, y en el ver. 25, es del
hermano fuerte. En el 29 es la del hermano débil.
10:28 - Mas si alguien os dijere: Esto fue
sacrificado a los ídolos; no lo
comáis
- No se
especifica quién es la persona que dice esto, y no importa saberlo.
El punto es que la persona por razones de conciencia se opone a
comer de lo que fue sacrificado.
La palabra "ídolo" no aparece en el texto
griego. El vocablo que Pablo usa,
hierothutos, es
compuesta de dos palabras: sagrado, perteneciente a deidad o a Dios,
y ofrecer. Por eso son mejores las versiones que dicen: "ofrecido en
sacrificio", LAC. (en nota del margen), ASV., NVI., B.J., N.M.,
L.A., Mod., etc. En 10:19 aparece el vocablo
eidolutos (= ídolo y
ofrecer).
Se les prohíbe a
los hermanos fuertes
(conocedores,
8:10), bajo estas circunstancias,
comer de la carne
sacrificada a lo sagrado, que en este contexto se refiere a lo
sacrificado a ídolo.
Aunque tales
hermanos tenían el derecho de
comer de dicha
carne en dicha ocasión, por causa del que llama la atención al caso
se les prohíbe comerla, para que no le conduzcan a comer él y
así pecar (8:10,11). La libertad ahora es limitada por la
posibilidad de causar un tropiezo para otro. Véase Rom. 14:14-22. En
tal caso (de que se ocasionara un
tropiezo) su libertad sería vituperada.
— por causa de aquel que lo declaró, y por
motivos de conciencia - La conciencia aquí referida es la del
que llamó la atención al caso. Véase el versículo siguiente. Su
conciencia le decía que comer de esa carne en particular sería igual
que participar en la idolatría. El problema estaba con él, y no con
el hermano fuerte en conocimiento.
—porque del Señor es la tierra y su
plenitud— Los manuscritos considerados los mejores no contienen
esta frase. No aparece en las versiones ASV., Mod., 1990, P.B.,
B.A., L.A., N.M., NVI., B.J., ACT., JTD., etc. Sin duda fue
insertada del ver. 26 por copistas.
10:29 — La conciencia, digo, no la tuya,
sino la del otro - Pablo ahora explica que, al decir en el
versículo anterior "conciencia", que se refiere a la conciencia, no
del hermano fuerte (como en el caso de los ver. 25 y 27), sino del
que llama la atención al hecho de que la carne en la comida ha sido
ofrecida a los ídolos.
— Pues ¿por qué se ha de juzgar mi
libertad por la conciencia de otro? — La palabra "juzgar" se
emplea aquí en el sentido de "condenar". La razón por qué el hermano
fuerte no debe comer lo sacrificado a los ídolos, bajo las
circunstancias a la mano (ver. 28)
, es que al hacerlo quedaría condenado por sus acciones
porque ejercitaría su libertad a tal grado que otro fuera
escandalizado (hecho tropezar). ¿Qué se gana, pregunta Pablo al
hermano fuerte, si comiendo bajo estas circunstancias su libertad es
condenada? La libertad para comer también es libertad para no
comer, y en este caso al no comer
se evita la condenación (de haber contribuido a la caída del
hermano débil). Véase Rom. 14:16,22.
Toda acción del cristiano debe llevar el fin
de darle gloria a Dios (ver. 31). Ejercitar la libertad a
grado de que otro hermano sufra
una caída espiritual no trae gloria a Dios. Al contrario, del
comer dicha carne bajo las circunstancias del momento no resultaría
ningún bien para nadie, únicamente sería satisfecha la vanagloria
del hermano fuerte. La libertad tiene límites; es afectada por la
conciencia del otro. Por eso a veces es necesario renunciar a la
libertad, evitando así censuras. Hay que pensar en el bien de todos
y en que Dios en todo reciba la gloria.
10:30 — Y si yo con agradecimiento
participo -
El fuerte daba gracias antes de comer. Participaba "con
acción de gracias" (ACT., NVI.), "dando gracias" (B.J.), "con
gracias" (N.M.), "Si doy gracias" (1990). Véase la palabra griega en
1 Tim. 1:12 (doy gracias).
— ¿por qué he de ser censurado por aquello
de que doy gracias? Pablo sigue amplificando su argumentación
comenzada en el ver. 29. Al comer
el hermano fuerte bajo dichas circunstancias le
traería condenación por su libertad; aquí
agrega que traería blasfemia en contra de él. La palabra aquí
traducida "censurado" en el texto griego es
blasphemeo.
Transliterada la palabra, sale blasfemo. La misma palabra aparece en Rom.
14:16 (vituperado).
¿Qué se gana si de dar gracias por una comida
y comerla resulta una blasfemia o un vituperio? Este es el punto que
Pablo presenta al hermano fuerte en las circunstancias presentadas
en este contexto. Era lícito comerla, pero no edificaría (ver. 23).
10:31 — Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis
otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios - Véanse 1 Ped. 4:11. Considérese Col. 3:17.
Ahora Pablo llega al resumen del asunto: el individuo debe tener
como meta principal, no el ejercicio de sus libertades, sino la
glorificación de Dios; no la proyección de sí mismo, al ocuparse en
cosas lícitas, sino la del bien de la causa de Cristo, para la
gloria de Dios. Esto a veces requiere la renuncia de ciertas
libertades, cosa que no quita mucho del que anda bien pero sí
contribuye al bien de otros.
Dice Pablo, "hacedlo todo". Así que no limita
su mandamiento al asunto de comer carne ofrecida a ídolo. Todo lo
debe regir la gloria de Dios. Ella es el objetivo último.
Considérese 6:20; Mat. 5:16; Rom. 15:6; Efes. 3:21; 1 Ped. 4:16;
Apoc. 15:4.
Es para la gloria de Dios que no se haga nada
que cause tropezar a una criatura de Dios (Rom.
14:21).
10:32 — No seáis tropiezo ni a judíos, ni a
gentiles, ni a la iglesia de Dios
- La
palabra griega,
aproskapos,
aquí traducida "no ser tropiezo", quiere decir no conducir a
otros a pecar a consecuencia del modo de vivir de la persona.
Aparece en voz pasiva en Hech. 2:16 (ofensa), no afligida la persona
por la conciencia de pecado. También aparece en Fil. 1:10 (irreprensibles),
no guiada la persona a pecar, y por eso sin culpa.
El propósito de vida de todo cristiano debe
ser el de no poner tropiezo delante de nadie, ni de judíos, ni de
gentiles, ni de la iglesia que es de Dios (los cristianos). Véanse
Rom. 14:13,21; 2 Cor. 6:3. Nuestros pasos en todo deben procurar, no
la satisfacción de nuestras libertades, sino el progreso y el bien
de todo el mundo, y la gloria de Dios sobre todo. El cristiano no
debe hacer nada que impida la entrada del inconverso en el reino de
Dios, ni que cause la caída del cristiano de la gracia de Dios
(8:11-13).
Sobre la frase "iglesia de Dios", véase 1:2,
comentarios.
Debe notarse que
Pablo habla de no dar
ofensa (hacer
tropezar), y no de que otra gente no
tome ofensa. El
cristiano debe ver que en nada sea
tropiezo, pero no
siempre es posible evitar que
otros tomen ofensa,
pues los hombres carnales
andan tras sus
sentimientos.
10:33 — como también yo en todas las cosas
agrado a todos - Véase Gál. 1:10.
En el ver. 32 Pablo habla de lo negativo: de
no ser tropiezo a nadie. Aquí habla de lo que hacer: en todas las
cosas agradar a todos. El se pone a sí mismo como ejemplo ("como yo").
En el capítulo 9 dio varios ejemplos de este mismo principio. Véase
Rom. 15:1-3. El era modelo en el asunto de renuncias (de libertades,
8:13) y de amor hacia todos para que sean salvos.
— no procurando mi propio beneficio
-Como meta principal Pablo no procuraba siempre ejercitar sus
libertades, haciendo cosas permisibles en la vista de Dios, no
importando consecuencias que hubiera en otras personas de su
ambiente. No era egoísta. Cristo en Mat. 18:6 nos enseña lo serio
que es causar, aun en el ejercicio de algo permisible, que otro
tropiece y se pierda.
— sino el de muchos, para que sean salvos
-Véase 9:19-23. Esta era su meta principal en la vida, con
referencia a otras personas. El buscaba la salvación de todos. Por
eso no le costaba mucho renunciar a sus derechos en ocasiones. Era
motivado por el mismo amor que
caracteriza a nuestro Dios (1 Jn. 4:8; Jn. 3:16; Rom. 5:8).
Considérese Rom. 9:3. ¡Que noble pensamiento!
11:1 pertenece al
capítulo 10
11:1 Sed imitadores de mí, así como yo de
Cristo. Todo cristiano debe imitar a Pablo en el asunto de
honrar a Dios y de salvar a los hombres, no buscando ventajas para
sí mismo, pues así él imitaba a Cristo quien vino a este mundo a
buscar y a salvar lo que se había perdido (8:11; Luc. 19:10), y a
glorificar a Dios (Jn. 17:4). Véanse 2 Cor. 8:9; Fil. 2:5-8.
En realidad Pablo era cristiano; es decir, era
de Cristo. Véase 4:16, comentarios y los pasajes dados allí respecto
a imitar a Pablo.
(Yo debo estar viviendo de tal manera que
siempre pueda decir con toda sinceridad: Ustedes ¡me deben imitar a
mí!. Me da mucha tristeza ver a hermanos míos en la fe buscando más
bien ventajas materiales para sí mismos que sacrificarse en algo por
la Causa que profesan propagar).
Habiendo terminado
su discusión del
problema con
respecto a comer de lo sacrificado a
los ídolos (capítulo
8, 9, 10, y 11:1), ahora Pablo en el capítulo 11 pasa a otros
temas.