NOTAS SOBRE 1 CORINTIOS

Por Bill H. Reeves

(Derechos reservados, copyright, 1997)  

 

 

 

CAPÍTULO 13

 

       El camino de amor, para la edificación de la iglesia, es superior en todo sentido al camino de solamente dones en ejercicio.  Este es todo el punto de lo que llamamos el capítulo 13.  El camino del amor eliminaría todo problema entre los corintios surgido por el uso incorrecto de los dones espirituales.

       Este capítulo no es una digresión del tema de los dones.  Tiene su cabida exactamente aquí entre los capítulos 12 y 14.  Tampoco es un sermón aislado sobre el tema general del amor.  Todo el punto de Pablo, que es triple, es el siguiente: qué tanto aprovechaba la persona con aquellos dones pero carente de amor (1-3, los dones sin el amor entre hermanos eran inútiles); cómo actúa la persona motivada por el amor (4-7); y la permanencia del amor frente a lo transitorio de los dones milagrosos (8-13).

       El capítulo trece, pues, presenta un contraste entre lo perfecto y permanente por una parte y lo parcial y transitorio por otra.

      

       13:1 -- Si yo hablase lenguas humanas y angélicas – Dado que algunos corintios ponían tanta importancia en las lenguas, Pablo comienza sus lista de dones con éste.

       La frase “lenguas humanas y angélicas” significa hablar todo cuanto se pudiera.  Es una expresión hiperbólica que exagera para impresionar.  Com­párese Gál. 1:8.  ¡Cómo hubieran envidiado los corintios a Pablo en este caso supuesto de hablar él en todas las  lenguas existentes!

       (Nota: En 12:31 la palabra griega para decir “excelente” es huperbole, de la cual viene nuestra palabra “hipérbole”).

       Las lenguas humanas son las que se hablan en este mundo; son lenguas conocidas por los hombres.

       En realidad los ángeles no hablan “lenguas” en el sentido de formar sonidos audibles por medio de cuerdas vocales, porque son espíritus (Heb. 1:14).  (Claro es que pueden comunicarse con Dios, quien es espíritu, Jn. 4:24.  En los casos en que los ángeles se aparecieron a los hombres y hablaron con ellos, usaron las lenguas de aquellos hombres).

       Aquí Pablo habla de sí mismo en caso hipotético, y no dice nada de que hablaran otros cristianos en “lenguas angélicas”.  En este versículo y en los dos siguientes, Pablo habla con exageración, para hacer hincapié en la gran necesidad de que cada cristiano ejerza el amor para alcanzar la excelencia.  No está diciendo que en realidad haya alguien que hable alguna lengua de ángeles, o que tenga o  haga todas las cosas mencionadas en dichos versículos.

       Hay quienes afirman que las lenguas humanas son las que se hablan en el mundo, y que las angélicas son las extáticas que se profesan hablar de parte de pentecosteses y de otros carismáticos.   Pero esto no puede ser.  Si las lenguas angélicas son iguales a las llamadas lenguas extáticas, ¿có­mo podrían haber sido señal al incrédulo (14:22), dado que él no las hubiera entendido?

       -- y no tengo amor – Es importante notar que la lengua griega emplea varias palabras que se traducen con nuestra palabra, “amor”.  Entre éstas son eros (considérese la palabra castellana, erótico), que significa amor sensual.  Luego la palabra philia, que significa amistad (el amor de amigos, simpatía natural).  Pero la palabra agape  significa la clase de amor más elevado, pues es amor por voluntad y no por emoción; es decir, la persona ama a otro porque reconoce en esa persona cierto valor aunque ella no merezca ser amada.  Esta última clase de amor es el con que Dios “amó al mundo” (Jn. 3:16), y con que los cristianos debemos amar al enemigo (Mat. 5:44).  Dios amó al mundo pecador porque vio en él personas con almas preciosas, y el cristiano ama al enemigo por la misma razón, aunque en los dos casos no hay razón emocional por qué amarlos (Rom. 5:8-10).  El apóstol Pablo aquí habla de esta clase de amor, el amor agape.  Este  amor por excelencia se ha llamado “sobrenatural”.  Es amor desprendido de todo egoísmo o deseo carnal.  Actúa sin que primero sea movido.

       -- vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe – Pablo podía hablar en lenguas más que ninguno de los corintios (14:18), pero afirma que haciéndolo él sin el amor agape, todo se reduciría a puro sonido sin sentido; o sea, puro ruido.  Así fue el caso al hablar en lenguas algún corintio, no habiendo a la vez algún intérprete, porque el resultado fue solamente el musical sonido de un verdadero idioma no sabido localmente.  Nadie lo entendería; no habría ningún provecho para los oyentes, la iglesia.  De eso se probaría que la persona actuó sin el debido amor hacia la congregación.  Llamaría mucha atención a sí mismo (cosa de egoísmo), y no traería ninguna edificación para la iglesia (por no haber amor hacia ella).

       Lo mismo se puede decir respecto al glosólala (el que reclama hablar en lenguas desconocidas a él) de hoy en día.  El reclama tener el don de lenguas para su “devoción personal”.  Es egoísta; le falta el amor agape, y todo resulta sólo sonido sin sentido.

       Nos urge tener presente que Dios da los dones, pero el hombre tiene que dar el amor  agape

 

       13:2 -- Y si tuviese profecía – Véanse 12:10,28, comentarios.  Este don fue el segundo en importancia (12:28), pero parece que para los corintios quedaba bien detrás del don de lenguas.  Las profecías que venían a los profetas eran de medida parcial, y no completa (13:9).

       -- y entendiese todos los misterios – Véase 2:7, comentarios.  Un ejemplo se ve en Rom. 11:25.

       -- y toda ciencia – no del mundo físico, sino de la completa voluntad de Dios con referencia al ser humano en su relación a su Creador.

       -- y si tuviese toda la fe de tal manera que trasladase los montes – Sobre este don, véase 12:9, comentarios.  Es la fe carismática.

       La expresión “trasladar montes” quiere decir hacer milagros, dando énfasis al ilimitado poder de Dios.  Nótese Heb. 2:4.

       -- y no tengo amor, nada soy – El corintio con el don de lenguas, pero careciendo del amor hacia la congregación en sus necesidades espirituales, en realidad no era nada.  En lugar de inflarse de vanagloria, tenía que reconocer que en la vista de Dios no era nada.  ¿Por qué, pues, causar contiendas y problemas (1:10,11; 11:18,19) en la iglesia sobre nada?

       Ningún poseedor de dones en Corinto alcanzaba tal nivel de profecía, de misterios, de ciencia, o de fe para obrar milagrosos (nótense las palabras “todos” y “toda” con que Pablo presenta una suposición extrema).  Sin embargo, en la ausencia de amor, el poseer tan exaltado nivel de dones dejaría a la persona en un estado nulo y sin efecto (“nada soy”).  Todos los dones, en la extensión más amplia, si carecieran de amor, no tendrían valor alguno.  ¿En qué dejaba este hecho a los alardosos poseedores del don de lenguas en Corinto?

       Compárese el caso de Balaam el profeta de corazón avaro (Núm. 22-24; 31:16; Deut. 23:4; 2 Ped. 2:15; Judas 11; Apoc. 2:14).  Él buscaba la ganancia material a expensas de la espiritualidad; buscó el premio de la maldad.  Otros casos de profetas indignos: Saúl (1 Sam. 10:10-13); Caifás (Jn. 11:49-52).

       Compárese Mat. 7:22,23.

       Nos conviene a los predicadores de hoy pensar bien en que no es de suprema importancia la aceptación en la hermandad, la elocuencia, la popularidad, ni nuestro bien material, sino el bien espiritual de la iglesia, y esto requiere del predicador un acendrado amor agape.  Con razón nos dice Pablo que le imitemos (11:1).

 

       13:3 -- Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve – Pasando de la posesión de dones en grado absoluto, y del mal uso de ellos al no tener amor, Pablo presenta dos ejemplos exagerados, uno  de un acto de benevolencia y otro de un acto de heroísmo.  De todos modos, cualquier acto de éstos, careciendo de amor agape hacia la iglesia y su bienestar espiritual, de nada serviría.  ¡No hay substituto para el amor!

       Un ejemplo de gran benevolencia (y que fue motivado por el amor) lo tenemos en el acto de Bernabé (Hech. 4:36,37), y uno de benevolencia sin amor en el acto de Ananías y Safira (5:1-10).  Pero aquí Pablo supone un caso de benevolencia hecho con  sacrificio absoluto (“todos mis bienes”), siguiendo su uso de la hipérbole, para subrayar la gran importancia del amor.  De igual manera supone un caso de fe hecho con heroísmo extremo (“entregase mi cuerpo para ser quemado”).  Todo esto, dice Pablo, sin amor no vale absolutamente nada.  (¿Cómo, pues, podría ser de algún valor el ejercicio del simple don de lenguas, si el hermano en Corinto, poseedor de dicho don, no tuviera amor agape?  ¡Este es todo el punto de Pablo!)

       Las expresiones del amor, sin el amor mismo, no tienen valor en la vista de Dios.  El poseer de poderes sin límite, y el hacer sacrificios sin limite, no justifican la falta de amor.

       En los ejemplos de naturaleza hiperbólica de estos primeros tres versículos, Pablo no habla de realidades, sino de situaciones hipotéticas. Su punto es que si él estuviera haciendo estas cosas (en el texto griego tiempo presente, modo subjuntivo), aun así todo resultaría para él en simple sonido y en total futilidad si a la vez no estuviera ejerciendo el debido amor.  De esta manera expone lo ridículo del comportamiento de algunos de los corintios, al hacer ellos mal uso en particular del don de las lenguas, don de significado mucho menor que el de otros varios dones.

       Lo que impresiona a Dios no es la mera posesión de un don, que él mismo nos haya dado, sino el uso correcto del don que se basa en el amor hacia los recipientes del beneficio del don.  Tampoco le impresionan donaciones en gran escala, ni el martirio mismo, si son hechos por estar de moda en esos días, o para que la persona sea celebrada por los hombres en la posteridad.

 

       13:4 – Los ver. 4-7 hablan de evidencias del amor.  En éstos Pablo enseña cómo se porta el cristiano que es motivado por el amor, para mostrar que a muchos de los corintios les faltaba el amor, cosa que es  permanente.  El no define el amor, sino lo describe, narrando sus características.  Lo personifica, diciendo lo que el amor hace y lo que no hace.  Al describirlo, Pablo implica algunas de las faltas de los corintios al abusar de los dones espirituales.

       Al notar nosotros las características siguientes del amor, haremos bien en pensar en cada caso cómo faltarían a los corintios dichas características al causar ellos problemas referentes al uso de los dones espirituales.

       --El amor es sufrido – Algunas versiones dicen “paciente”.  La N.C. dice, “longánime”.  El vocablo griego es una palabra compuesta de “lar­go” y “templar”.  Significa tener largura de ánimo.  Aparece en 1 Tes. 5:14, “pacientes”, y en 2 Ped. 3:9, “paciente”.   También aparece en la versión Septuaginta en Ex. 34:6 (“piadoso”) con referencia a la paciencia de Dios al no destruir de una vez a los rebeldes (aunque tampoco tiene por inocente al malvado, ver. 7).  Véanse también Núm. 14:18; Sal. 86:15 “lento para la ira”.

       ¿Así eran los corintios en su trato de cada quien en el asunto de los dones?

       -- es benigno – Algunas versiones dicen “bondadoso” o “servicial”.  “Bienhe­cho­ra”, (que hace bien), dice la S.A.

       ¿Así eran los corintios en su trato de cada quien en el asunto de los dones?

       -- el amor no tiene envidia – “No es celoso”, dicen varias versiones.  El mismo verbo griego se emplea en 12:31 y en 14:1 (“Procurad”, o “aspi­rad”) en el sentido bueno de ser celoso, o tener celo por algo bueno.  Aquí en 13:4 se emplea en el sentido negativo de envidiar, o tener celos de otra persona porque la otra tiene algo que ésta desea y no lo tiene.

       ¿Así eran los corintios en su trato de cada quien en el asunto de los dones?

       -- el amor no es jactancioso – “No se vanagloria” (P.B.; H.A.; N.M.).  “No es ostentoso” (ACT.; S.A.).  “No quiere aparentar”(NTP.). “No presume” (ECU.). 

       ¿Así eran los corintios en su trato de cada quien en el asunto de los dones?

       -- no se envanece – El verbo griego empleado aquí ya lo vimos en 4:6,18,19; 5:2; 8:1.  Otras versiones dicen,  “no se engríe” (LAC.; 1990; 1977; ECU.); “no se hincha” (N.M.; H.A.; N.C.); “ni orgulloso” (NVI.);  “no se ensoberbece” (Mod.; P.B.; S.A.); “no es arrogante” (B.A.); “ni se hace el importante” (NTP.).

       El inflarse, o hacerse importante, es la actitud que conduce a la persona a jactarse.  En cambio la persona amorosa es humilde, dejando que el Señor le enaltezca (Sant. 4:10; 1 Ped. 5:6).

       ¿Así eran los corintios en su trato de cada quien en el asunto de los dones?

 

       13:5 -- no hace nada indebido – En 7:36 aparece el mismo verbo griego; allí se traduce “im­propio”.  Notemos estas otras versiones: “no se porta indecentemente” (N.M.); “no se porta groseramente” (NVI.); “no se porta indecorosamente” (H.A., B.A., L.A., P.B., Mod.); “no actúa con bajeza” (NTP., LBL.); “no es injuriosa” (1909); “no es descortés” (N.C.); “es decorosa” (B.J.); “no es grosero” (Pop.); “no es inmodesta” (FUE.); “no hace nada que pueda escandalizar” (B.M.); “no hace nada ignominioso” (S.A.); “no obra indecorosamente” (JTD.); “no es rudo” (1990); “no hace nada indecoroso”(1977). 

       ¿Así eran los corintios en su trato de cada quien en el asunto de los dones?

       -- no busca lo suyo – Siendo el amor la disposición de mente que siempre busca el bien del ama­do, claro es que nunca busca lo propio suyo.  En cuanto a los dones milagrosos, el corintio con cierto don debía buscar beneficiar a otro con su don y ser beneficiado por los dones de los otros.

       ¿Así eran los corintios en su trato de cada quien en el asunto de los dones?

       Notemos estas versiones: “no busca sus propios intereses”(N.M.); “no busca su propia utilidad” (NVI.).  El egoísta, pues, no ama a nadie excepto a sí mismo (2 Tim. 3:2).  Es egocéntrico.

       Véanse 10:24,33; Fil. 2:4

       -- no se irrita – La situación en la iglesia en Corinto sin duda provocaba el enfado de algunos, viendo ellos la manera en que otros ostentaban sus dones.  Pero la persona de amor no deja que le irriten por tales acciones. Puede sobrellevar tales provocaciones.

       Otras versiones se expresan así: “no se siente provocado” (N.M.); “no se deja llevar de la ira fácilmente” (NVI., FUE., NTP.); “no se enoja” (Pop.).

       ¿Así eran los corintios en su trato de cada quien en el asunto de los dones?

       Véase este verbo griego en Hech. 17:16 (la exasperación de Pablo).  La provocación en  buen sentido se ve en Heb. 10:24.

            -- no guarda rencor – El mismo verbo griego aparece en el ver. 11 (“juzgaba”).  Aquí por el contexto vemos que significa considerar detenidamente, o meditar, en cierta cosa.  Meditando en los abusos de ciertos hermanos en la iglesia en Corinto, la persona tendería a llenarse de resentimiento, pero el amor en ella no lo dejará.  En lugar de resentir, perdona.

       “No lleva cuenta del daño” (N.M.); “no es suspicaz” (H.A., margen); “no hace caso de un agravio” (Mod.); “no es rencoroso” (L.A.; Pop.); “no piensa en mal” (P.B.); “olvida y perdona” (FUE.); “no piensa mal” (S.A.; N.C.); “ni lleva cuentas del mal” (ACT.); “no tiene cuenta del mal que recibe” (B.M.).

       ¿Así eran los corintios en su trato de cada quien en el asunto de los dones?

      

       13:6 -- no se goza de la injusticia – La injusticia (gr., adikia) es lo que se hace como transgresión de las leyes de Dios.  El que ama no se goza del que transgrede la voluntad de Dios.  Lo que entristece a Dios también al que ama a Dios le entristece.  Por eso “no se alegra de la maldad” (NVI.).

       -- mas se goza de la verdad – Dejando por ahora una lista de aspectos negativos, Pablo comienza a mencionar algunos positivos en este versículo y en el próximo (como en parte en el ver. 4).

       Se contraponen la injusticia y la verdad.  Así que lo contrario de la injusticia (en el sentido de transgresión de la ley de Dios) es la verdad (como la totalidad de lo que se nos revela en el evangelio de Cristo).  Considérense Rom. 2:8; Efes. 4:15; 2 Tes. 2:12; 3 Jn. 12.  El que ama se alegra juntamente con la verdad porque las dos cosas, el amor y la verdad,  son de Dios (Jn. 14:6; 1 Jn. 4:7,8).

       El que ama no se goza del mal en que otro esté andando; ni procura lograr la destrucción del que ande mal, sino su salvación.  El amor no tiene nada que esconder, y por eso se alegra cuando la verdad prevalece.  El mundo se complace con los que practican el pecado (Rom. 1:32), pero el que ama se complace solamente con lo que es de la verdad (2 Jn. 4).

       ¿Así eran los corintios en su trato de cada quien en el asunto de los dones?

       En Corinto probablemente había algunos que se gozaban de quienes abusaban de los dones espirituales, gloriándose con ellos en lo que para ellos era excepcional, espectacular, y de gloria personal.  En este caso, ciertamente no obraba el amor en ellos.

       13:7 -- Todo lo sufre – Aquí conviene repetir lo que dijimos en el ver. 4: Pablo “no define el amor, sino que lo describe, narrando sus características.  Lo personifica, diciendo lo que el amor hace y lo que no hace”.  Ahora habla del aspecto positivo del amor.

       La persona motivada por el amor todo lo puede sufrir o soportar en el tiempo de la oposición o aflicción.  El mismo verbo griego aparece en 9:12 (soportamos); 1 Tes. 3:1,5 (soportarlo, soportar).  La Ver. ASV., en inglés, la que siempre he usado al predicar en inglés, dice, “soporta” o “sobrelleva” (“beareth”).  ¿Qué tanto sufrió el amor de Cristo para con los hombres pecadores en el mundo?    El  vocablo griego en este caso es stego.

       Notemos estas versiones: “Todas las cosas las soporta” (N.M.); “todo lo soporta” (H.A., L.A.); “todo lo soporta con paciencia” (Pop.); “a todo se acomoda” (S.A.);

       Algunas versiones dicen, “todo lo excusa”, o “todo lo cubre”.  El verbo griego es capaz de tal traducción, pero a mi juicio ella no cabe muy bien en el contexto.

       ¿Así eran los corintios en su trato de cada quien en el asunto de los dones?

       -- todo lo cree – Obviamente Pablo no está diciendo que la persona llevada por el amor es totalmente crédula, aceptando cualquier declaración por verdad.  El amor todo lo cree en el sentido de que, al no haber evidencias firmes al contrario, expresa confianza hacia la otra persona.  No es movido de cualquier rumor, sospecha, o duda.  No desconfía antes de tiempo.

       ¿Así eran los corintios en su trato de cada quien en el asunto de los dones?

       -- todo lo espera – No es pesimista, sino que, aun en el caso en que la otra persona esté mal, espera cosas buenas para ella, y trabaja hacia ese fin.  No pierde ánimo en su búsqueda de la salvación para toda persona.  No se deja desanimar.  Muchas personas han sido salvas en este mundo porque algunos no perdieron la esperanza de que ellas finalmente respondieran a los llamados del evangelio.  Compárese Rom. 10:1.

       ¿Así eran los corintios en su trato de cada quien en el asunto de los dones?

       -- todo lo soporta – Aquí el verbo griego es hupomeno.  Literalmente significa “permanecer bajo”; es decir, aguantar o ser paciente mientras pasan por encima los conflictos y oposiciones.  Aunque a veces son fuertes y pesadas las pruebas de la vida, la persona persevera fielmente, sin ser movida por ellas.  Prosigue adelante hacia la meta como un soldado fiel del Señor.

       En el ver. 4 el verbo griego, para decir “es sufrido”,  es macrothumeo.  Véanse los comentarios allí.  Se ha dicho que la diferencia entre macrothumeo y hupomeno es que la primera palabra demanda que se exprese paciencia frente a personas negativas, mientras que la segunda demanda que se exprese paciencia frente a cosas y situaciones negativas.  Solamente la persona movida por el amor es capaz de ser paciente en cualquier caso.

       Véase el verbo hupomeno en 2 Tim. 2:10 (so­por­to); Heb. 10:32 (sostuvisteis; es decir, aguantasteis);  12:2 (sufrió; es decir, soportó).

       Como resumen, notemos esto:

       En los ver. 4 y 7 el texto griego emplea tres verbos diferentes:  macrothumeo, stego, y hu­po­meno.  La Ver. ASV., en inglés, emplea tres palabras distintas para traducirlas.  Nuestra versión (Valera, 1960) emplea solamente dos: sufrir y soportar.

       macrothumeo =  largura de ánimo.

       stego = cubrir para defenderse (y de eso, soportar con resignación).

       hupomeno = permanecer bajo (y de eso, perseverar).

       ¿Así eran los corintios en su trato de cada quien en el asunto de los dones?

       - - -

       En los ver. 4-7 repetidas veces he hecho la pregunta arriba.  Para hacer aplicación a nosotros, sería bueno preguntarnos: “¿Somos nosotros así en nuestro trato de cada quien en el asunto de los talentos y las habilidades que Dios nos a dado a nosotros?”

 

       13:8 -- El amor nunca deja de ser – La sencilla observación de que el amor nunca deja de ser, mientras que los dones iban a pasar, prueba que el amor es superior a los dones.  Los corintios causaron muchos problemas en la iglesia local sobre algo que no  iba a tener mucha duración, y al mis­mo tiempo lo que es permanente no les llamaba la debida atención.

       Aquí el verbo griego para decir “dejar de ser” es pipto, cuyo significado radical es “caer” (Rom. 11:11; Apoc. 17:10).  En cuanto a virtudes, el verbo significa cesar, desaparecer, o llegar a su fin.

       -- pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará – Estos tres dones espirituales, el don de profecía (12:10), el don de lenguas (12:10), y el don de ciencia, o conocimiento (12:8), siendo representantes de todos los dones milagrosos, iban a cesar o acabarse.  (El versículo 10 nos dice cuándo esto iba a pasar).

       No fue necesario que Pablo diera toda la lista de dones milagrosos.  Con nada más mencionar tres de ellos, ya establecía su punto de énfasis.

       Véanse de nuevo los comentarios en 12:31 sobre “un camino más excelente”.  El camino de amor supera al de los dones milagrosos.  Aquí en este versículo Pablo presenta una de las pruebas de esta afirmación.

       Cristo había dicho antes de su ascensión al cielo que “estas señales seguirán a los que creen” (Mar. 16:17.  El ver. 20 habla del propósito de tales dones milagrosos).  Como Cristo lo había dicho, así sucedió (Heb. 2:3,4), y durante el tiempo en que Pablo escribió a los corintios los dones estaban en vigor.

       Pero su propósito habría de cumplirse al tiempo señalado.  Cuando se cumplió su propósito, terminaron o dejaron de existir.

       En esta frase que ahora comentamos se emplean dos verbos distintos, katargeo y  pauo.  El primero se aplica a la profecía y a la ciencia; el segundo, a las lenguas.  El primero significa caer en desuso, quedar inoperable o desvirtuado, y aparece en 1:28 (deshacer); 2:6 (perecen; véanse los comentarios allí); 13:10 (se acabará); 13:11 (dejé); 15:24 (suprimido).  Aquí en 13:8 significa abolir o hacer que cesen, como en 6:13 (destruirá); Rom. 3:31 (invalidamos); Efes. 2:15 (aboliendo).  El segundo de estos dos verbos griegos significa dejar de actuar, co­mo en Luc. 8:24 (el viento y las olas “cesa­ron”).  El amor sobrevive a todos los dones milagrosos.  Es eterno.

 

       13:9 -- Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos – Al decir Pablo “porque”, sabemos que introduce una explicación de lo que acabó de decir.  La razón por qué cesarían y se acabarían los dones milagrosos es que eran cosas de actividad parcial y no completa.  Las verdades de Dios se revelaban a la iglesia primitiva en partes, y no todo de una vez.  Después vendría “lo perfecto” (ver. 10).  La frase “en parte” (gr., ek merous, apa­rece en 12:27, “en particular”) ha de ser contrastado con la frase “lo perfecto” (o, la totalidad) del ver. 10.

       Los verbos “conocemos” y  “profetizamos” se refieren a los dones de ciencia (conocimiento) y de profecía (ver. 8; 12:8,10).  No se trata de conocimiento humano, que por cierto es parcial e incompleto, como tampoco se trataría  de profecía hecha por medio de seres humanos (cosa que no existe).  Pablo está hablando de los dones espirituales o milagrosos, que iban a cesar, mientras que el amor continúa hasta la fecha bajo “la perfecta ley, la de la libertad” (Sant. 1:25).

       La admisión de los gentiles a la iglesia, como una verdad ampliamente presentada, fue cosa revelada en su tiempo, y no desde el día de Pentecostés (Hech. 10 y 15).  Esto ilustra el punto de Pablo aquí en este versículo.  Ningún profeta tenía toda la verdad para revelarla.  Todo fue de medida parcial por diferentes profetas y maestros, hasta que por fin se había revelado toda la verdad del evangelio.  Véase 14:30, que es un ejemplo de revelación en parte.

      

       13:10 -- mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará –

 –  Mucha gente, inclusive comentaristas sectarios, leen la frase “lo perfecto” como si dijera, “el perfecto”, como teniendo referencia a Cristo.  Luego concluyen que los dones milagrosos continúan has­ta la fecha, y que durarán hasta que Cristo vuelva la segunda vez.  Pero no se hace referencia a persona (de género masculino), sino a una situación (de género neutro).  Si la referencia fuera a la persona de Cristo, el texto diría “el perfecto”, no “lo perfecto”.

       Otros afirman que la frase se refiere al supuesto estado perfecto de las cosas que según ellos será introducido cuando Cristo venga la segunda vez.  Pero no hay en el contexto ninguna referencia a la  segunda venida de Cristo, ni dicen las Escrituras nada sobre ninguna “perfección de cosas” en el tiempo final.  Todo esto es suposición o invención humana.

       Quedándonos con el contexto, vemos claramente que Pablo trata de los dones milagrosos, y acaba de decir que ellos proporcionaban revelaciones “en parte” (ver. 9).  Estas revelaciones parciales serían reemplazadas cuando “lo perfecto o completo” llegara.  Es obvio, pues, que Pablo está diciendo que cuando el proceso de revelación, o sea,  la comunicación de verdad divina, llegara a su fin, entonces los medios empleados para el proceso (que eran los dones) terminarían, o cesarían.  Así que cuando la revelación del Nuevo Testamento fue hecha completa (la terminación del canon de las Escrituras), entonces cesaron los dones milagrosos.

       El vocablo griego teleion , con referencia a calidad significa “perfecto”, y con referencia a cantidad, “completo”.  Algunas versiones dicen, “completo”.  Lo completo es la totalidad de todas las partes. Si las revelaciones fueron dadas “en parte”, entonces lo completo en el asunto tiene que ser la totalidad de la revelación de la verdad.  Por ejemplo, si vemos una pieza de pastel, o trozo de torta,  de cereza, sabemos que el pastel completo o la torta entera es de cereza.  Si lo que es “en parte” tiene que ver con revelaciones parciales de verdad, entonces “lo perfecto” tiene que ser la totalidad de revelación.  Este es el contraste de Pablo.

       Este contraste es ignorado por los pentecosteses, carismáticos, y otros sectarios.  Una vez ya completa la revelación de la verdad del evangelio, entonces se cumpliría el propósito de los dones mi­­lagrosos, que era revelar y confirmar la verdad, y ellos dejarían de funcionar.  (Véanse Mar. 16:20; Hech. 14:3; Rom. 15:18,19; Heb. 2:3,4).  Como el andamio sirve durante la construcción del edificio, y luego, terminado el edificio, se quita, así fue con los dones milagrosos.  La razón por qué muchos no quieren aceptar lo que Pablo aquí está diciendo, con referencia a la transitoriedad de los dones, es que ignoran por completo el propósito de ellos en el plan de Dios, y también porque desean pretender que tienen todavía algunos de estos dones milagrosos hoy en día.

       Pero ya no hay verdades nuevas para ser reveladas, y por eso no hay profecía ni profeta inspirado hoy en día.  El hombre no está contento con “toda la verdad” (Jn. 16:13) a la cual Cristo prometió guiar a sus apóstoles, y lo hizo.  Ya tenemos en las Escrituras esa verdad completa (2 Ped. 1:3; 2 Tim. 3:16,17; Judas 3).

       La frase “lo perfecto” no puede referirse a la segunda venida de Cristo.  Si los dones milagrosos iban a continuar hasta la segunda venida de Cristo, la lógica demanda que la fe y la esperanza tendrán que existir aun más allá de la segunda venida de Cristo, pues han de durar más tiempo que los dones (ver. 8,13).  En este caso tendríamos a la esperanza en la eternidad, cosa que no puede ser (Rom. 8:24,25), como también en la eternidad seguiría la fe, otra cosa que no puede ser (2 Cor. 5:7; Heb. 11:1).

       “Lo perfecto” = la completa revelación; por consiguiente, no hay milagros hoy en día. El amor, que nunca deja de ser (ver. 8), es superior, pues, a los dones milagrosos 12:31).  Este es el punto principal de Pablo en esta sección de su carta a los corintios.

       Dado que los dones fueron impartidos por la imposición de manos de apóstoles (Hech. 8:18; 19:6; Rom. 1:11; 2 Tim. 1:6), al morir el último apóstol, cesó el medio de distribución de dichos dones.  Al morir el último de los que recibieran de estos dones, pasó por completo la época de los dones.  Ya cumplieron su propósito.  Ya no había más necesidad de ellos.  La revelación de la verdad del evangelio ha quedado completa en forma escrita.

       “Lo perfecto” de este pasaje equivale a “la unidad de la fe” de Efes. 4:13.  Respecto a Efes. 4:8-16, preguntamos:

       ¿Cuándo fueron dados estos dones? Fueron dados cuando Cristo ascendió a los cielos después de su resurrección.  (Compárense Jn. 16:7,13; Hech. 1:4,5; capítulo 2).

       ¿A quiénes fueron dados?  Fueron dados a los apóstoles, y por sus manos a profetas, a evangelistas y a pastores y maestros.

       ¿Por qué fueron dados?  Fueron dados para perfeccionar y edificar a los santos, y para proteger contra la falsa doctrina.

       ¿Hasta cuándo iban a ser dados?  Iban a ser dados hasta que se llegara a la unidad de la fe.  La fe es el evangelio (Gál. 1:23; Judas 3).

       La frase “unidad de la fe” no se refiere a unidad entre todas las denominaciones, pues no había denominaciones en el tiempo de Pablo, ni por muchos siglos después del siglo primero.  La palabra “todos” no se refiere a denominaciones sino a todos los cristianos, miembros del cuerpo o iglesia de Cristo.

       El pasaje no dice, “unidad de fe”, sino “unidad de la fe”.  Se hace referencia a la verdad del evangelio, como en Judas 3.

       Sobre la frase “se acabará”, al final del versículo que estamos comentando, véase ver. 8, comentarios sobre katargeo.

 

       13:11 -- Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño –  Al seguir Pablo su argumento sobre lo transitorio de los dones espirituales, comparada con el amor que nunca deja de ser (ver. 8), usa esta ilustración bien comprensible.  Hay maneras de hablar, de pensar, y de razonar que corresponden a la niñez, pero una vez que la persona llega a la edad adulta, las deja.  Ya no le corresponden.

       En este versículo nuestra versión emplea el verbo, “dejar”, pero otras versiones buenas dicen, ”he acabado” (P.B.); “he acabado con” (H.A.); “acabé con”(ECU.);  “he dado de mano” (Mod.); “di de mano” (S.A., JTD.); “he eliminado” (N.M.); “he puesto a un lado” (ASV.); “me despojé de” (N.C.).  El verbo griego empleado aquí es el mismo que se emplea en los ver. 8 y 10.  Véase ver. 8, comentarios sobre katargeo.  En los tres casos Lacueva usa el verbo “abolir”; es decir, acabar con.

       En los días de la “niñez” de la iglesia, los dones espirituales eran necesarios para el crecimiento y la edificación de la iglesia.  Ahora, para lograr lo mismo en sus miembros, la iglesia tiene las Escrituras inspiradas del Nuevo Testamento, cosa que no tenía la iglesia primitiva (2 Tim. 3:16,17; 2 Ped. 1:3).

       En el plan de Dios, los dones eran para la iglesia en su infancia, mientras se revelaba la verdad “en parte” (ver. 9).  Luego, llegada la iglesia al estado de lo adulto, teniendo ya toda la verdad revelada, los dones se acabaron, pues cumplieron su propósito.

       Como el adulto en la vida no vuelve al estado de infancia, tampoco ha de pensar volver la iglesia al estado de infancia, reclamando tener de nuevo los dones milagrosos.  Sin embargo, hay grupos religiosos que profesan tenerlos hoy en día, cuando ya tienen esos dones casi dos milenios de no existir.

 

       13:12 -- Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara – Pablo comienza esta frase con la palabra griega, gar, que significa “porque”.  Todas las versiones buenas comienzan este versículo con la palabra “Porque”.  Esta palabra une este versículo con el anterior, e introduce una confirmación de lo dicho anteriormente.  Nos obliga a quedarnos con el contexto.

       Aquí Pablo presenta en lenguaje figurado dos ejemplos de contraste entre “ahora” y “entonces”.  En los dos ejemplos la palabra “ahora” representa el estado infantil de la iglesia en el siglo primero, el tiempo de dones milagrosos, y la palabra “entonces” representa el estado adulto de la iglesia cuando ya no habría más necesidad de dones milagrosos

       En el siglo primero, durante la infancia de la iglesia y el tiempo de dones, la comprensión de la iglesia era como en figura alguno diría que ve mediante un espejo (muy imperfecto como eran los espejos de aquel tiempo) veladamente (B.A.), obscuramente (H.A., Mod.), oscuramente (N.C., 1990, ACT.), en forma confusa (NTP.), borrosamente (1977, ECU.,FUE.), bajo imágenes obscuras (S.A.).  Pero varias versiones dicen, “en enigma”, transliterando el vocablo griego ainigma que significa un dicho o cosa oscura.  Compárese Núm. 12:8.

       Pero en el estado adulto de la iglesia, cuando ya no habría más necesidad de dones milagrosos, la comprensión sería completa y clara.  La expresión figurada de “ver cara a cara” significa ver manifiestamente y con acceso completo. Véase Ex. 33:11 juntamente con 33:20-23.   Jehová habló con Moisés “cara a cara”, pero en realidad Moisés no vio la cara de Dios.  El punto de énfasis no queda en lo que se vea, sino en la manera de ver. Véase de nuevo Núm. 12:8.

       -- Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido – En el siglo primero, durante la infancia de la iglesia y el tiempo de dones milagrosos, el conocimiento de la iglesia era en parte (ver. 9), y por eso imperfecto. Por medio de los dones Dios iba revelando la verdad en partes.  No fue revelada toda la verdad el día de Pentecostés.

       Pero en el estado adulto de la iglesia, cuando ya no habría más necesidad de dones milagrosos, dice Pablo que la iglesia conocería la verdad en forma completa, como Dios en forma completa conoce a toda persona.

       Considérense estos pasajes que hablan de revelaciones en parte (y que después serían completamente entendidas): 1 Ped. 1:10-12; Dan. 7:15,16,28; Dan. 9:2; 12:8; Mat. 13:17; 24:3; Hech. 1:6,7; Jn. 1:17 (verdad = la realidad de lo que el Antiguo Testamento simbolizaba).

 

       13:13 -- Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres -- La palabra ”ahora” (Gr., nuni) aquí se usa para indicar fuerza lógica, y no tiempo.  Véase el mismo vocablo griego en 12:20, “Pero ahora son muchos los miembros”.  En el ver. 12, en los dos casos, la palabra “ahora” es traducción de arti, palabra que se usa para indicar tiempo.

       Como conclusión del asunto tratado anteriormente, Pablo en otras palabras dice en este versículo: “Pero dado que las cosas son así (toda esta frase = “ahora”), que los dones se acabarán, ¿por eso se acabarán la fe, la esperanza, y el amor?  ¡En ninguna manera!  Ellos permanecen, y el mayor (más grande y duradero) es el amor”.

       El punto de Pablo, pues, en este versículo, es la permanencia en la iglesia de estas tres virtudes después de haberse acabado los dones espirituales.

       Los que afirman que “lo perfecto” (ver.  10) se refiere a la segunda venida de Cristo tienen problema con este versículo, porque tienen que afirmar que la fe y la esperanza continuarán por la eternidad.  Pero esto no puede ser (Rom. 8:24,25; 2 Cor. 5:7; Heb. 11:1).

-- pero el mayor de ellos es el amor – La más grande de estas tres virtudes (el amor, la fe, y la esperanza) es el amor, que es la actitud de corazón que tiene que ver con nuestras relaciones con otros.  (El amor siempre busca el bien del amado).  A los corintios les faltaba mucho de esta virtud, carencia manifestada en sus actitudes los unos hacia los otros en su mal uso de los dones espirituales.

Pablo no dice por qué el amor es el más grande de estas tres virtudes.  El ver. 7 muestra que la fe y la esperanza nacen en el amor, y puede ser que por esto el amor sea más grande que ellas.  Conviene notar lo que dice Cristo respecto al amor, Mat. 22:37-40.

* * * *

UN CONTRASTE DE TÉRMINOS EMPLEADOS POR PABLO EN EL CAPÍTULO 13

 

El amor nunca deja de ser -- Los dones se acabarán
Perfecto (Completo) -- En parte
Hombre -- Niño
(dejado lo de niño) -- (actuar como niño)
Entonces -- Ahora
Cara a  cara  --  Espejo, oscuramente
Como conocido  --  Conocer en parte
Permanecer -- Cesar


####

 

CONSECUENCIAS  LÓGICAS SI LOS DONES CONTINUARAN HASTA AHORA:

 

       1.  Las Escrituras no estarían completas y no serían suficientes como guía infalible y completa para hoy.  Tendrían que haber más revelaciones nuevas.  Esto se sigue porque los dones eran para revelar, confirmar y exhortar.

 

       2.  El Espíritu Santo no habría cumplido la promesa de Cristo de guiar a los apóstoles a toda la verdad (Jn. 16:13).  Esto se sigue porque si tenemos toda la verdad en la enseñanza apostólica, no hay necesidad hoy en día de que haya dones milagrosos.

 

       3.  Tendrían  que haber apóstoles vivos hoy en día.  Esto se sigue porque los dones fueron impartidos por la imposición de manos de apóstoles.

 

       4.  Existirían todos los dones milagrosos, y no tan solamente el don de lenguas, o el de sanidad.

 

####

 

free hit counter

 
 

Al índice                                                             <<Anterior - Siguiente>>