CAPÍTULO 13
El camino de amor, para la edificación
de la iglesia, es superior en todo sentido al camino de solamente
dones en ejercicio. Este es todo el punto de lo que llamamos el
capítulo 13. El camino del amor eliminaría todo problema entre los
corintios surgido por el uso incorrecto de los dones espirituales.
Este capítulo no es una digresión del
tema de los dones. Tiene su cabida exactamente aquí entre los
capítulos 12 y 14. Tampoco es un sermón aislado sobre el tema
general del amor. Todo el punto de Pablo, que es triple, es el
siguiente: qué tanto aprovechaba la persona con aquellos dones pero
carente de amor (1-3, los dones sin el amor entre hermanos eran
inútiles); cómo actúa la persona motivada por el amor (4-7); y la
permanencia del amor frente a lo transitorio de los dones milagrosos
(8-13).
El capítulo trece, pues, presenta un
contraste entre lo perfecto y permanente por una parte y lo parcial
y transitorio por otra.
13:1 -- Si yo hablase lenguas humanas
y angélicas – Dado que algunos corintios ponían tanta
importancia en las lenguas, Pablo comienza sus lista de dones con
éste.
La frase “lenguas humanas y
angélicas” significa hablar todo cuanto se pudiera. Es una
expresión hiperbólica que exagera para impresionar. Compárese Gál.
1:8. ¡Cómo hubieran envidiado los corintios a Pablo en este caso
supuesto de hablar él en todas las lenguas existentes!
(Nota: En 12:31 la palabra griega para
decir “excelente” es huperbole, de la cual viene nuestra palabra “hipérbole”).
Las lenguas humanas son las que se
hablan en este mundo; son lenguas conocidas por los hombres.
En realidad los ángeles no hablan
“lenguas” en el sentido de formar sonidos audibles por medio de
cuerdas vocales, porque son espíritus (Heb. 1:14). (Claro es que
pueden comunicarse con Dios, quien es espíritu, Jn. 4:24. En los
casos en que los ángeles se aparecieron a los hombres y hablaron con
ellos, usaron las lenguas de aquellos hombres).
Aquí Pablo habla de sí mismo en caso
hipotético, y no dice nada de que hablaran otros cristianos en
“lenguas angélicas”. En este versículo y en los dos siguientes,
Pablo habla con exageración, para hacer hincapié en la gran
necesidad de que cada cristiano ejerza el amor para alcanzar la
excelencia. No está diciendo que en realidad haya alguien que hable
alguna lengua de ángeles, o que tenga o haga todas las cosas
mencionadas en dichos versículos.
Hay quienes afirman que las lenguas humanas son las que se
hablan en el mundo, y que las angélicas son las extáticas que se
profesan hablar de parte de pentecosteses y de otros carismáticos.
Pero esto no puede ser. Si las lenguas angélicas son iguales a las
llamadas lenguas extáticas, ¿cómo podrían haber sido señal al
incrédulo (14:22), dado que él no las hubiera entendido?
-- y no tengo amor – Es
importante notar que la lengua griega emplea varias palabras que se
traducen con nuestra palabra, “amor”. Entre éstas son
eros (considérese la
palabra castellana, erótico), que significa amor sensual. Luego la
palabra philia, que
significa amistad (el amor de amigos, simpatía natural). Pero la
palabra agape significa la clase de amor más elevado, pues es amor
por voluntad y no por emoción; es decir, la persona ama a otro
porque reconoce en esa persona cierto valor aunque ella no merezca
ser amada. Esta última clase de amor es el con que Dios “amó al
mundo” (Jn. 3:16), y con que los cristianos debemos amar al enemigo
(Mat. 5:44). Dios amó al mundo pecador porque vio en él personas
con almas preciosas, y el cristiano ama al enemigo por la misma
razón, aunque en los dos casos no hay razón emocional por qué
amarlos (Rom. 5:8-10). El apóstol Pablo aquí habla de esta clase de
amor, el amor agape.
Este amor por excelencia se ha llamado “sobrenatural”. Es amor
desprendido de todo egoísmo o deseo carnal. Actúa sin que primero
sea movido.
-- vengo a ser como metal que resuena,
o címbalo que retiñe – Pablo podía hablar en lenguas más que
ninguno de los corintios (14:18), pero afirma que haciéndolo él sin
el amor agape, todo se
reduciría a puro sonido sin sentido; o sea, puro ruido. Así fue el
caso al hablar en lenguas algún corintio, no habiendo a la vez algún
intérprete, porque el resultado fue solamente el musical sonido de
un verdadero idioma no sabido localmente. Nadie lo entendería; no
habría ningún provecho para los oyentes, la iglesia. De eso se
probaría que la persona actuó sin el debido amor hacia la
congregación. Llamaría mucha atención a sí mismo (cosa de egoísmo),
y no traería ninguna edificación para la iglesia (por no haber amor
hacia ella).
Lo mismo se puede decir respecto al
glosólala (el que reclama hablar en lenguas desconocidas a él) de
hoy en día. El reclama tener el don de lenguas para su “devoción
personal”. Es egoísta; le falta el amor
agape, y todo resulta
sólo sonido sin sentido.
Nos urge tener presente que Dios da los
dones, pero el hombre tiene que dar el amor
agape.
13:2 -- Y si tuviese profecía –
Véanse 12:10,28, comentarios. Este don fue el segundo en
importancia (12:28), pero parece que para los corintios quedaba bien
detrás del don de lenguas. Las profecías que venían a los profetas
eran de medida parcial, y no completa (13:9).
-- y entendiese todos los misterios –
Véase 2:7, comentarios. Un ejemplo se ve en Rom. 11:25.
-- y toda ciencia – no del mundo
físico, sino de la completa voluntad de Dios con referencia al ser
humano en su relación a su Creador.
-- y si tuviese toda la fe de tal
manera que trasladase los montes – Sobre este don, véase 12:9,
comentarios. Es la fe carismática.
La expresión “trasladar montes” quiere
decir hacer milagros, dando énfasis al ilimitado poder de Dios.
Nótese Heb. 2:4.
-- y no tengo amor, nada soy – El
corintio con el don de lenguas, pero careciendo del amor hacia la
congregación en sus necesidades espirituales, en realidad no era
nada. En lugar de inflarse de vanagloria, tenía que reconocer que
en la vista de Dios no era nada. ¿Por qué, pues, causar contiendas
y problemas (1:10,11; 11:18,19) en la iglesia sobre nada?
Ningún poseedor de dones en Corinto
alcanzaba tal nivel de profecía, de misterios, de ciencia, o de fe
para obrar milagrosos (nótense las palabras “todos” y “toda” con que
Pablo presenta una suposición extrema). Sin embargo, en la ausencia
de amor, el poseer tan exaltado nivel de dones dejaría a la persona
en un estado nulo y sin efecto (“nada soy”). Todos los dones, en la
extensión más amplia, si carecieran de amor, no tendrían valor
alguno. ¿En qué dejaba este hecho a los alardosos poseedores del
don de lenguas en Corinto?
Compárese el caso de Balaam el profeta
de corazón avaro (Núm. 22-24; 31:16; Deut. 23:4; 2 Ped. 2:15; Judas
11; Apoc. 2:14). Él buscaba la ganancia material a expensas de la
espiritualidad; buscó el premio de la maldad. Otros casos de
profetas indignos: Saúl (1 Sam. 10:10-13); Caifás (Jn. 11:49-52).
Compárese Mat. 7:22,23.
Nos conviene a los predicadores de hoy
pensar bien en que no es de suprema importancia la aceptación en la
hermandad, la elocuencia, la popularidad, ni nuestro bien material,
sino el bien espiritual de la iglesia, y esto requiere del
predicador un acendrado amor
agape. Con razón nos dice Pablo que le imitemos (11:1).
13:3 -- Y si repartiese todos mis
bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para
ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve – Pasando de la
posesión de dones en grado absoluto, y del mal uso de ellos al no
tener amor, Pablo presenta dos ejemplos exagerados, uno de un acto
de benevolencia y otro de un acto de heroísmo. De todos modos,
cualquier acto de éstos, careciendo de amor
agape hacia la iglesia
y su bienestar espiritual, de nada serviría. ¡No hay substituto
para el amor!
Un ejemplo de gran benevolencia (y que
fue motivado por el amor) lo tenemos en el acto de Bernabé (Hech.
4:36,37), y uno de benevolencia sin amor en el acto de Ananías y
Safira (5:1-10). Pero aquí Pablo supone un caso de benevolencia
hecho con sacrificio absoluto (“todos mis bienes”), siguiendo su
uso de la hipérbole, para subrayar la gran importancia del amor. De
igual manera supone un caso de fe hecho con heroísmo extremo (“entregase
mi cuerpo para ser quemado”). Todo esto, dice Pablo, sin amor no
vale absolutamente nada. (¿Cómo, pues, podría ser de algún valor el
ejercicio del simple don de lenguas, si el hermano en Corinto,
poseedor de dicho don, no tuviera amor
agape? ¡Este es todo
el punto de Pablo!)
Las expresiones del amor, sin el
amor mismo, no tienen valor en la vista de Dios. El poseer de
poderes sin límite, y el hacer sacrificios sin limite, no justifican
la falta de amor.
En los ejemplos de naturaleza
hiperbólica de estos primeros tres versículos, Pablo no habla de
realidades, sino de situaciones hipotéticas. Su punto es que si él
estuviera haciendo estas cosas (en el texto griego tiempo presente,
modo subjuntivo), aun así todo resultaría para él en simple sonido y
en total futilidad si a la vez no estuviera ejerciendo el debido
amor. De esta manera expone lo ridículo del comportamiento de
algunos de los corintios, al hacer ellos mal uso en particular del
don de las lenguas, don de significado mucho menor que el de otros
varios dones.
Lo que impresiona a Dios no es la
mera posesión de un don, que él mismo nos haya dado, sino el uso
correcto del don que se basa en el amor hacia los recipientes del
beneficio del don. Tampoco le impresionan donaciones en gran escala,
ni el martirio mismo, si son hechos por estar de moda en esos días,
o para que la persona sea celebrada por los hombres en la posteridad.
13:4 – Los ver. 4-7 hablan de
evidencias del amor. En éstos Pablo enseña cómo se porta el
cristiano que es motivado por el amor, para mostrar que a muchos de
los corintios les faltaba el amor, cosa que es permanente. El no
define el amor, sino lo describe, narrando sus características. Lo
personifica, diciendo lo que el amor hace y lo que no hace. Al
describirlo, Pablo implica algunas de las faltas de los corintios al
abusar de los dones espirituales.
Al notar nosotros las características
siguientes del amor, haremos bien en pensar en cada caso cómo
faltarían a los corintios dichas características al causar ellos
problemas referentes al uso de los dones espirituales.
--El amor es sufrido – Algunas
versiones dicen “paciente”. La N.C. dice, “longánime”. El vocablo
griego es una palabra compuesta de “largo” y “templar”. Significa
tener largura de ánimo. Aparece en 1 Tes. 5:14, “pacientes”, y en 2
Ped. 3:9, “paciente”. También aparece en la versión Septuaginta en
Ex. 34:6 (“piadoso”) con referencia a la paciencia de Dios al no
destruir de una vez a los rebeldes (aunque tampoco tiene por
inocente al malvado, ver. 7). Véanse también Núm. 14:18; Sal. 86:15
“lento para la ira”.
¿Así eran los corintios en su trato
de cada quien en el asunto de los dones?
-- es benigno – Algunas versiones
dicen “bondadoso” o “servicial”. “Bienhechora”, (que hace bien),
dice la S.A.
¿Así eran los corintios en su trato
de cada quien en el asunto de los dones?
-- el amor no tiene envidia – “No
es celoso”, dicen varias versiones. El mismo verbo griego se emplea
en 12:31 y en 14:1 (“Procurad”, o “aspirad”) en el sentido bueno de
ser celoso, o tener celo por algo bueno. Aquí en 13:4 se emplea en
el sentido negativo de envidiar, o tener celos de otra persona
porque la otra tiene algo que ésta desea y no lo tiene.
¿Así eran los corintios en su trato
de cada quien en el asunto de los dones?
-- el amor no es jactancioso –
“No se vanagloria” (P.B.; H.A.; N.M.). “No es ostentoso” (ACT.; S.A.).
“No quiere aparentar”(NTP.). “No presume” (ECU.).
¿Así eran los corintios en su
trato de cada quien en el asunto de los dones?
-- no se envanece – El verbo
griego empleado aquí ya lo vimos en 4:6,18,19; 5:2; 8:1. Otras
versiones dicen, “no se engríe” (LAC.; 1990; 1977; ECU.); “no se
hincha” (N.M.; H.A.; N.C.); “ni orgulloso” (NVI.); “no se
ensoberbece” (Mod.; P.B.; S.A.); “no es arrogante” (B.A.); “ni se
hace el importante” (NTP.).
El inflarse, o hacerse importante, es la
actitud que conduce a la persona a jactarse. En cambio la persona
amorosa es humilde, dejando que el Señor le enaltezca (Sant. 4:10; 1
Ped. 5:6).
¿Así eran los corintios en su
trato de cada quien en el asunto de los dones?
13:5 -- no hace nada indebido –
En 7:36 aparece el mismo verbo griego; allí se traduce “impropio”.
Notemos estas otras versiones: “no se porta indecentemente” (N.M.);
“no se porta groseramente” (NVI.); “no se porta indecorosamente” (H.A.,
B.A., L.A., P.B., Mod.); “no actúa con bajeza” (NTP., LBL.); “no es
injuriosa” (1909); “no es descortés” (N.C.); “es decorosa” (B.J.);
“no es grosero” (Pop.); “no es inmodesta” (FUE.); “no hace nada que
pueda escandalizar” (B.M.); “no hace nada ignominioso” (S.A.); “no
obra indecorosamente” (JTD.); “no es rudo” (1990); “no hace nada
indecoroso”(1977).
¿Así eran los corintios en su
trato de cada quien en el asunto de los dones?
-- no busca lo suyo – Siendo el
amor la disposición de mente que siempre busca el bien del amado,
claro es que nunca busca lo propio suyo. En cuanto a los dones
milagrosos, el corintio con cierto don debía buscar beneficiar a
otro con su don y ser beneficiado por los dones de los otros.
¿Así eran los corintios en su trato
de cada quien en el asunto de los dones?
Notemos estas versiones: “no
busca sus propios intereses”(N.M.); “no busca su propia utilidad” (NVI.).
El egoísta, pues, no ama a nadie excepto a sí mismo (2 Tim. 3:2).
Es egocéntrico.
Véanse 10:24,33; Fil. 2:4
-- no se irrita – La situación en
la iglesia en Corinto sin duda provocaba el enfado de algunos,
viendo ellos la manera en que otros ostentaban sus dones. Pero la
persona de amor no deja que le irriten por tales acciones. Puede
sobrellevar tales provocaciones.
Otras versiones se expresan así: “no se
siente provocado” (N.M.); “no se deja llevar de la ira fácilmente” (NVI.,
FUE., NTP.); “no se enoja” (Pop.).
¿Así eran los corintios en su trato
de cada quien en el asunto de los dones?
Véase este verbo griego en Hech. 17:16
(la exasperación de Pablo). La provocación en buen sentido se ve
en Heb. 10:24.
-- no guarda rencor – El
mismo verbo griego aparece en el ver. 11 (“juzgaba”). Aquí por el
contexto vemos que significa considerar detenidamente, o meditar, en
cierta cosa. Meditando en los abusos de ciertos hermanos en la
iglesia en Corinto, la persona tendería a llenarse de resentimiento,
pero el amor en ella no lo dejará. En lugar de resentir, perdona.
“No lleva cuenta del daño” (N.M.); “no
es suspicaz” (H.A., margen); “no hace caso de un agravio” (Mod.);
“no es rencoroso” (L.A.; Pop.); “no piensa en mal” (P.B.); “olvida y
perdona” (FUE.); “no piensa mal” (S.A.; N.C.); “ni lleva cuentas del
mal” (ACT.); “no tiene cuenta del mal que recibe” (B.M.).
¿Así eran los corintios en su trato
de cada quien en el asunto de los dones?
13:6 -- no se goza de la injusticia –
La injusticia (gr., adikia)
es lo que se hace como transgresión de las leyes de Dios. El
que ama no se goza del que transgrede la voluntad de Dios. Lo que
entristece a Dios también al que ama a Dios le entristece. Por eso
“no se alegra de la maldad” (NVI.).
-- mas se goza de la verdad –
Dejando por ahora una lista de aspectos negativos, Pablo comienza a
mencionar algunos positivos en este versículo y en el próximo (como
en parte en el ver. 4).
Se contraponen la injusticia y la
verdad. Así que lo contrario de la injusticia (en el sentido de
transgresión de la ley de Dios) es la verdad (como la totalidad de
lo que se nos revela en el evangelio de Cristo). Considérense Rom.
2:8; Efes. 4:15; 2 Tes. 2:12; 3 Jn. 12. El que ama se alegra
juntamente con la verdad porque las dos cosas, el amor y la verdad,
son de Dios (Jn. 14:6; 1 Jn. 4:7,8).
El que ama no se goza del mal en que
otro esté andando; ni procura lograr la destrucción del que ande
mal, sino su salvación. El amor no tiene nada que esconder, y por
eso se alegra cuando la verdad prevalece. El mundo se complace con
los que practican el pecado (Rom. 1:32), pero el que ama se complace
solamente con lo que es de la verdad (2 Jn. 4).
¿Así eran los corintios en su trato
de cada quien en el asunto de los dones?
En Corinto probablemente había
algunos que se gozaban de quienes abusaban de los dones espirituales,
gloriándose con ellos en lo que para ellos era excepcional,
espectacular, y de gloria personal. En este caso, ciertamente no
obraba el amor en ellos.
13:7 -- Todo lo sufre – Aquí
conviene repetir lo que dijimos en el ver. 4: Pablo “no define el
amor, sino que lo describe, narrando sus características. Lo
personifica, diciendo lo que el amor hace y lo que no hace”. Ahora
habla del aspecto positivo del amor.
La persona motivada por el amor todo lo
puede sufrir o soportar en el tiempo de la oposición o aflicción.
El mismo verbo griego aparece en 9:12 (soportamos); 1 Tes. 3:1,5 (soportarlo,
soportar). La Ver. ASV., en inglés, la que siempre he usado al
predicar en inglés, dice, “soporta” o “sobrelleva” (“beareth”). ¿Qué
tanto sufrió el amor de Cristo para con los hombres pecadores en el
mundo? El vocablo griego en este caso es
stego.
Notemos estas versiones: “Todas las
cosas las soporta” (N.M.); “todo lo soporta” (H.A., L.A.); “todo lo
soporta con paciencia” (Pop.); “a todo se acomoda” (S.A.);
Algunas versiones dicen, “todo lo excusa”,
o “todo lo cubre”. El verbo griego es capaz de tal traducción, pero
a mi juicio ella no cabe muy bien en el contexto.
¿Así eran los corintios en su trato
de cada quien en el asunto de los dones?
-- todo lo cree – Obviamente
Pablo no está diciendo que la persona llevada por el amor es
totalmente crédula, aceptando cualquier declaración por verdad. El
amor todo lo cree en el sentido de que, al no haber evidencias
firmes al contrario, expresa confianza hacia la otra persona. No es
movido de cualquier rumor, sospecha, o duda. No desconfía antes de
tiempo.
¿Así eran los corintios en su trato
de cada quien en el asunto de los dones?
-- todo lo espera – No es
pesimista, sino que, aun en el caso en que la otra persona esté mal,
espera cosas buenas para ella, y trabaja hacia ese fin. No pierde
ánimo en su búsqueda de la salvación para toda persona. No se deja
desanimar. Muchas personas han sido salvas en este mundo porque
algunos no perdieron la esperanza de que ellas finalmente
respondieran a los llamados del evangelio. Compárese Rom. 10:1.
¿Así eran los corintios en su trato
de cada quien en el asunto de los dones?
-- todo lo soporta – Aquí el
verbo griego es hupomeno.
Literalmente significa “permanecer bajo”; es decir, aguantar o ser
paciente mientras pasan por encima los conflictos y oposiciones.
Aunque a veces son fuertes y pesadas las pruebas de la vida, la
persona persevera fielmente, sin ser movida por ellas. Prosigue
adelante hacia la meta como un soldado fiel del Señor.
En el ver. 4 el verbo griego, para decir
“es sufrido”, es macrothumeo.
Véanse los comentarios allí. Se ha dicho que la diferencia
entre macrothumeo y
hupomeno es que la primera palabra demanda que se exprese
paciencia frente a personas negativas, mientras que la segunda
demanda que se exprese paciencia frente a cosas y situaciones
negativas. Solamente la persona movida por el amor es capaz de ser
paciente en cualquier caso.
Véase el verbo
hupomeno en 2 Tim. 2:10
(soporto); Heb. 10:32 (sostuvisteis; es decir, aguantasteis);
12:2 (sufrió; es decir, soportó).
Como resumen, notemos esto:
En los ver. 4 y 7 el texto griego emplea
tres verbos diferentes: macrothumeo,
stego, y hupomeno.
La Ver. ASV., en inglés, emplea tres palabras distintas para
traducirlas. Nuestra versión (Valera, 1960) emplea solamente dos:
sufrir y soportar.
macrothumeo = largura de ánimo.
stego = cubrir para defenderse (y de eso, soportar con
resignación).
hupomeno = permanecer bajo (y de eso, perseverar).
¿Así eran los corintios en su trato
de cada quien en el asunto de los dones?
- - -
En los ver. 4-7 repetidas veces
he hecho la pregunta arriba. Para hacer aplicación a nosotros,
sería bueno preguntarnos: “¿Somos nosotros así en nuestro trato
de cada quien en el asunto de los talentos y las habilidades que
Dios nos a dado a nosotros?”
13:8 -- El amor nunca deja de ser –
La sencilla observación de que el amor nunca deja de ser,
mientras que los dones iban a pasar, prueba que el amor es superior
a los dones. Los corintios causaron muchos problemas en la iglesia
local sobre algo que no iba a tener mucha duración, y al mismo
tiempo lo que es permanente no les llamaba la debida atención.
Aquí el verbo griego para decir “dejar
de ser” es pipto, cuyo
significado radical es “caer” (Rom. 11:11; Apoc. 17:10). En cuanto
a virtudes, el verbo significa cesar, desaparecer, o llegar a su
fin.
-- pero las profecías se acabarán, y
cesarán las lenguas, y la ciencia acabará – Estos tres dones
espirituales, el don de profecía (12:10), el don de lenguas (12:10),
y el don de ciencia, o conocimiento (12:8), siendo representantes de
todos los dones milagrosos, iban a cesar o acabarse. (El versículo
10 nos dice cuándo esto iba a pasar).
No fue necesario que Pablo diera toda la
lista de dones milagrosos. Con nada más mencionar tres de ellos, ya
establecía su punto de énfasis.
Véanse de nuevo los comentarios en 12:31
sobre “un camino más excelente”. El camino de amor supera al de los
dones milagrosos. Aquí en este versículo Pablo presenta una de las
pruebas de esta afirmación.
Cristo había dicho antes de su ascensión
al cielo que “estas señales seguirán a los que creen” (Mar. 16:17.
El ver. 20 habla del propósito de tales dones milagrosos). Como
Cristo lo había dicho, así sucedió (Heb. 2:3,4), y durante el tiempo
en que Pablo escribió a los corintios los dones estaban en vigor.
Pero su propósito habría de cumplirse al
tiempo señalado. Cuando se cumplió su propósito, terminaron o
dejaron de existir.
En esta frase que ahora comentamos se
emplean dos verbos distintos,
katargeo y pauo. El primero se aplica a la profecía y a la ciencia; el
segundo, a las lenguas. El primero significa caer en desuso, quedar
inoperable o desvirtuado, y aparece en 1:28 (deshacer); 2:6 (perecen;
véanse los comentarios allí); 13:10 (se acabará); 13:11 (dejé);
15:24 (suprimido). Aquí en 13:8 significa abolir o hacer que cesen,
como en 6:13 (destruirá); Rom. 3:31 (invalidamos); Efes. 2:15 (aboliendo).
El segundo de estos dos verbos griegos significa dejar de actuar,
como en Luc. 8:24 (el viento y las olas “cesaron”). El amor
sobrevive a todos los dones milagrosos. Es eterno.
13:9 -- Porque en parte conocemos, y
en parte profetizamos – Al decir Pablo “porque”, sabemos que
introduce una explicación de lo que acabó de decir. La razón por
qué cesarían y se acabarían los dones milagrosos es que eran cosas
de actividad parcial y no completa. Las verdades de Dios se
revelaban a la iglesia primitiva en partes, y no todo de una vez.
Después vendría “lo perfecto” (ver. 10). La frase “en parte” (gr.,
ek merous, aparece en
12:27, “en particular”) ha de ser contrastado con la frase “lo
perfecto” (o, la totalidad) del ver. 10.
Los verbos “conocemos” y “profetizamos”
se refieren a los dones de ciencia (conocimiento) y de profecía (ver.
8; 12:8,10). No se trata de conocimiento humano, que por cierto es
parcial e incompleto, como tampoco se trataría de profecía hecha
por medio de seres humanos (cosa que no existe). Pablo está
hablando de los dones espirituales o milagrosos, que iban a cesar,
mientras que el amor continúa hasta la fecha bajo “la perfecta ley,
la de la libertad” (Sant. 1:25).
La admisión de los gentiles a la iglesia,
como una verdad ampliamente presentada, fue cosa revelada en su
tiempo, y no desde el día de Pentecostés (Hech. 10 y 15). Esto
ilustra el punto de Pablo aquí en este versículo. Ningún profeta
tenía toda la verdad para revelarla. Todo fue de medida parcial por
diferentes profetas y maestros, hasta que por fin se había revelado
toda la verdad del evangelio. Véase 14:30, que es un ejemplo de
revelación en parte.
13:10 -- mas cuando venga lo
perfecto, entonces lo que es en parte se acabará –
– Mucha gente, inclusive comentaristas
sectarios, leen la frase “lo perfecto” como si dijera, “el
perfecto”, como teniendo referencia a Cristo. Luego concluyen que
los dones milagrosos continúan hasta la fecha, y que durarán hasta
que Cristo vuelva la segunda vez. Pero no se hace referencia a
persona (de género masculino), sino a una situación (de género
neutro). Si la referencia fuera a la persona de Cristo, el texto
diría “el perfecto”, no “lo perfecto”.
Otros afirman que la frase se refiere al
supuesto estado perfecto de las cosas que según ellos será
introducido cuando Cristo venga la segunda vez. Pero no hay en el
contexto ninguna referencia a la segunda venida de Cristo, ni dicen
las Escrituras nada sobre ninguna “perfección de cosas” en el tiempo
final. Todo esto es suposición o invención humana.
Quedándonos con el contexto, vemos
claramente que Pablo trata de los dones milagrosos, y acaba de decir
que ellos proporcionaban revelaciones “en parte” (ver. 9). Estas
revelaciones parciales serían reemplazadas cuando “lo perfecto o
completo” llegara. Es obvio, pues, que Pablo está diciendo que
cuando el proceso de revelación, o sea, la comunicación de verdad
divina, llegara a su fin, entonces los medios empleados para el
proceso (que eran los dones) terminarían, o cesarían. Así que
cuando la revelación del Nuevo Testamento fue hecha completa (la
terminación del canon de las Escrituras), entonces cesaron los dones
milagrosos.
El vocablo griego
teleion , con
referencia a calidad significa “perfecto”, y con referencia a
cantidad, “completo”. Algunas versiones dicen, “completo”. Lo
completo es la totalidad de todas las partes. Si las revelaciones
fueron dadas “en parte”, entonces lo completo en el asunto tiene que
ser la totalidad de la revelación de la verdad. Por ejemplo, si
vemos una pieza de pastel, o trozo de torta, de cereza, sabemos que
el pastel completo o la torta entera es de cereza. Si lo que es “en
parte” tiene que ver con revelaciones parciales de verdad, entonces
“lo perfecto” tiene que ser la totalidad de revelación. Este es el
contraste de Pablo.
Este contraste es ignorado por los
pentecosteses, carismáticos, y otros sectarios. Una vez ya completa
la revelación de la verdad del evangelio, entonces se cumpliría el
propósito de los dones milagrosos, que era revelar y confirmar la
verdad, y ellos dejarían de funcionar. (Véanse Mar. 16:20; Hech.
14:3; Rom. 15:18,19; Heb. 2:3,4). Como el andamio sirve durante la
construcción del edificio, y luego, terminado el edificio, se quita,
así fue con los dones milagrosos. La razón por qué muchos no
quieren aceptar lo que Pablo aquí está diciendo, con referencia a la
transitoriedad de los dones, es que ignoran por completo el
propósito de ellos en el plan de Dios, y también porque desean
pretender que tienen todavía algunos de estos dones milagrosos hoy
en día.
Pero ya no hay verdades nuevas para ser
reveladas, y por eso no hay profecía ni profeta inspirado hoy en día.
El hombre no está contento con “toda la verdad” (Jn. 16:13) a la
cual Cristo prometió guiar a sus apóstoles, y lo hizo. Ya tenemos
en las Escrituras esa verdad completa (2 Ped. 1:3; 2 Tim. 3:16,17;
Judas 3).
La frase “lo perfecto” no puede
referirse a la segunda venida de Cristo. Si los dones milagrosos
iban a continuar hasta la segunda venida de Cristo, la lógica
demanda que la fe y la esperanza tendrán que existir aun más allá de
la segunda venida de Cristo, pues han de durar más tiempo que los
dones (ver. 8,13). En este caso tendríamos a la esperanza en la
eternidad, cosa que no puede ser (Rom. 8:24,25), como también en la
eternidad seguiría la fe, otra cosa que no puede ser (2 Cor. 5:7;
Heb. 11:1).
“Lo perfecto” = la completa revelación;
por consiguiente, no hay milagros hoy en día. El amor, que nunca
deja de ser (ver. 8), es superior, pues, a los dones milagrosos
12:31). Este es el punto principal de Pablo en esta sección de su
carta a los corintios.
Dado que los dones fueron impartidos por
la imposición de manos de apóstoles (Hech. 8:18; 19:6; Rom. 1:11; 2
Tim. 1:6), al morir el último apóstol, cesó el medio de distribución
de dichos dones. Al morir el último de los que recibieran de estos
dones, pasó por completo la época de los dones. Ya cumplieron su
propósito. Ya no había más necesidad de ellos. La revelación de la
verdad del evangelio ha quedado completa en forma escrita.
“Lo perfecto” de este pasaje equivale a
“la unidad de la fe” de Efes. 4:13. Respecto a Efes. 4:8-16,
preguntamos:
¿Cuándo fueron dados estos dones? Fueron
dados cuando Cristo ascendió a los cielos después de su resurrección.
(Compárense Jn. 16:7,13; Hech. 1:4,5; capítulo 2).
¿A quiénes fueron dados? Fueron dados a
los apóstoles, y por sus manos a profetas, a evangelistas y a
pastores y maestros.
¿Por qué fueron dados? Fueron dados
para perfeccionar y edificar a los santos, y para proteger contra la
falsa doctrina.
¿Hasta cuándo iban a ser dados? Iban a
ser dados hasta que se llegara a la unidad de la fe. La fe es el
evangelio (Gál. 1:23; Judas 3).
La frase “unidad de la fe” no se refiere
a unidad entre todas las denominaciones, pues no había
denominaciones en el tiempo de Pablo, ni por muchos siglos después
del siglo primero. La palabra “todos” no se refiere a
denominaciones sino a todos los cristianos, miembros del cuerpo o
iglesia de Cristo.
El pasaje no dice, “unidad de fe”, sino
“unidad de la fe”. Se hace referencia a la verdad del evangelio,
como en Judas 3.
Sobre la frase “se acabará”, al final
del versículo que estamos comentando, véase ver. 8, comentarios
sobre katargeo.
13:11 -- Cuando yo era niño, hablaba
como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui
hombre, dejé lo que era de niño – Al seguir Pablo su argumento
sobre lo transitorio de los dones espirituales, comparada con el
amor que nunca deja de ser (ver. 8), usa esta ilustración bien
comprensible. Hay maneras de hablar, de pensar, y de razonar que
corresponden a la niñez, pero una vez que la persona llega a la edad
adulta, las deja. Ya no le corresponden.
En este versículo nuestra versión
emplea el verbo, “dejar”, pero otras versiones buenas dicen, ”he
acabado” (P.B.); “he acabado con” (H.A.); “acabé con”(ECU.); “he
dado de mano” (Mod.); “di de mano” (S.A., JTD.); “he eliminado”
(N.M.); “he puesto a un lado” (ASV.); “me despojé de” (N.C.). El
verbo griego empleado aquí es el mismo que se emplea en los ver. 8 y
10. Véase ver. 8, comentarios sobre
katargeo. En los tres
casos Lacueva usa el verbo “abolir”; es decir, acabar con.
En los días de la “niñez” de la
iglesia, los dones espirituales eran necesarios para el crecimiento
y la edificación de la iglesia. Ahora, para lograr lo mismo en sus
miembros, la iglesia tiene las Escrituras inspiradas del Nuevo
Testamento, cosa que no tenía la iglesia primitiva (2 Tim. 3:16,17;
2 Ped. 1:3).
En el plan de Dios, los dones eran para
la iglesia en su infancia, mientras se revelaba la verdad “en parte”
(ver. 9). Luego, llegada la iglesia al estado de lo adulto,
teniendo ya toda la verdad revelada, los dones se acabaron, pues
cumplieron su propósito.
Como el adulto en la vida no vuelve al
estado de infancia, tampoco ha de pensar volver la iglesia al estado
de infancia, reclamando tener de nuevo los dones milagrosos. Sin
embargo, hay grupos religiosos que profesan tenerlos hoy en día,
cuando ya tienen esos dones casi dos milenios de no existir.
13:12 -- Ahora vemos por espejo,
oscuramente; mas entonces veremos cara a cara – Pablo comienza
esta frase con la palabra griega,
gar, que significa “porque”.
Todas las versiones buenas comienzan este versículo con la palabra “Porque”.
Esta palabra une este versículo con el anterior, e introduce una
confirmación de lo dicho anteriormente. Nos obliga a quedarnos con
el contexto.
Aquí Pablo presenta en lenguaje figurado
dos ejemplos de contraste entre “ahora” y “entonces”. En los dos
ejemplos la palabra “ahora” representa el estado infantil de la
iglesia en el siglo primero, el tiempo de dones milagrosos, y la
palabra “entonces” representa el estado adulto de la iglesia cuando
ya no habría más necesidad de dones milagrosos
En el siglo primero, durante la infancia
de la iglesia y el tiempo de dones, la comprensión de la iglesia era
como en figura alguno diría que ve mediante un espejo (muy
imperfecto como eran los espejos de aquel tiempo) veladamente
(B.A.), obscuramente (H.A., Mod.), oscuramente (N.C., 1990, ACT.),
en forma confusa (NTP.), borrosamente (1977, ECU.,FUE.), bajo
imágenes obscuras (S.A.). Pero varias versiones dicen, “en enigma”,
transliterando el vocablo griego
ainigma que significa
un dicho o cosa oscura. Compárese Núm. 12:8.
Pero en el estado adulto de la iglesia,
cuando ya no habría más necesidad de dones milagrosos, la
comprensión sería completa y clara. La expresión figurada de “ver
cara a cara” significa ver manifiestamente y con acceso completo.
Véase Ex. 33:11 juntamente con 33:20-23. Jehová habló con Moisés
“cara a cara”, pero en realidad Moisés no vio la cara de Dios. El
punto de énfasis no queda en lo que se vea, sino en la manera de ver.
Véase de nuevo Núm. 12:8.
-- Ahora conozco en parte; pero
entonces conoceré como fui conocido – En el siglo primero,
durante la infancia de la iglesia y el tiempo de dones milagrosos,
el conocimiento de la iglesia era en parte (ver. 9), y por eso
imperfecto. Por medio de los dones Dios iba revelando la verdad en
partes. No fue revelada toda la verdad el día de Pentecostés.
Pero en el estado adulto de la iglesia,
cuando ya no habría más necesidad de dones milagrosos, dice Pablo
que la iglesia conocería la verdad en forma completa, como Dios en
forma completa conoce a toda persona.
Considérense estos pasajes que
hablan de revelaciones en parte (y que después serían completamente
entendidas): 1 Ped. 1:10-12; Dan. 7:15,16,28; Dan. 9:2; 12:8; Mat.
13:17; 24:3; Hech. 1:6,7; Jn. 1:17 (verdad = la realidad de lo que
el Antiguo Testamento simbolizaba).
13:13 -- Y ahora permanecen la fe, la
esperanza y el amor, estos tres -- La palabra ”ahora” (Gr.,
nuni) aquí se usa para indicar fuerza lógica, y no tiempo.
Véase el mismo vocablo griego en 12:20, “Pero ahora son muchos los
miembros”. En el ver. 12, en los dos casos, la palabra “ahora” es
traducción de arti,
palabra que se usa para indicar tiempo.
Como conclusión del asunto tratado
anteriormente, Pablo en otras palabras dice en este versículo: “Pero
dado que las cosas son así (toda esta frase = “ahora”), que los
dones se acabarán, ¿por eso se acabarán la fe, la esperanza, y el
amor? ¡En ninguna manera! Ellos permanecen, y el mayor (más grande
y duradero) es el amor”.
El punto de Pablo, pues, en este
versículo, es la permanencia en la iglesia de estas tres virtudes
después de haberse acabado los dones espirituales.
Los que afirman que “lo perfecto” (ver.
10) se refiere a la segunda venida de Cristo tienen problema con
este versículo, porque tienen que afirmar que la fe y la esperanza
continuarán por la eternidad. Pero esto no puede ser (Rom. 8:24,25;
2 Cor. 5:7; Heb. 11:1).
-- pero el
mayor de ellos es el amor –
La más grande
de estas tres virtudes (el amor, la fe, y la esperanza) es el amor,
que es la actitud de corazón que tiene que ver con nuestras
relaciones con otros. (El amor siempre busca el bien del amado). A
los corintios les faltaba mucho de esta virtud, carencia manifestada
en sus actitudes los unos hacia los otros en su mal uso de los dones
espirituales.
Pablo no dice
por qué el amor es el más grande de estas tres virtudes. El ver. 7
muestra que la fe y la esperanza nacen en el amor, y puede ser que
por esto el amor sea más grande que ellas. Conviene notar lo que
dice Cristo respecto al amor, Mat. 22:37-40.
*
* * *
UN CONTRASTE DE TÉRMINOS EMPLEADOS POR PABLO
EN EL CAPÍTULO 13
|
El amor nunca deja de ser |
-- |
Los dones se
acabarán |
|
Perfecto (Completo)
|
--
|
En parte |
|
Hombre
|
-- |
Niño |
|
(dejado lo de niño) |
--
|
(actuar
como niño) |
|
Entonces |
-- |
Ahora |
|
Cara a cara
|
-- |
Espejo, oscuramente |
|
Como
conocido |
-- |
Conocer en parte |
|
Permanecer
|
-- |
Cesar |
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CONSECUENCIAS LÓGICAS SI LOS DONES
CONTINUARAN HASTA AHORA:
1. Las Escrituras no estarían completas
y no serían suficientes como guía infalible y completa para hoy.
Tendrían que haber más revelaciones nuevas. Esto se sigue porque
los dones eran para revelar, confirmar y exhortar.
2. El Espíritu Santo no habría cumplido
la promesa de Cristo de guiar a los apóstoles a toda la verdad (Jn.
16:13). Esto se sigue porque si tenemos toda la verdad en la
enseñanza apostólica, no hay necesidad hoy en día de que haya dones
milagrosos.
3. Tendrían que haber apóstoles vivos
hoy en día. Esto se sigue porque los dones fueron impartidos por la
imposición de manos de apóstoles.
4. Existirían todos los dones
milagrosos, y no tan solamente el don de lenguas, o el de sanidad.
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