CAPÍTULO 15
15:1 -- Además – Otras versiones
buenas dicen, “Ahora”. Pablo pasa a otro tema, ya que terminó la
discusión sobre los dones. Ahora pasa a expresarse acerca de la
resurrección general al fin del tiempo, cosa que algunos de los
corintios negaban (v. 12). No negaban la resurrección de Jesús.
Evidentemente la negación era de parte de algunos que estuvieron
persuadidos de las filosofías griegas que negaban tal posibilidad (compárese
Hech. 17:32). Estos hermanos en la iglesia podían aceptar la
resurrección singular de Jesús, como milagro especial, pero no
aceptaban una resurrección general de todos los hombres (al final
del tiempo). En ellos influía mucho el mundo griego con su razón y
su sabiduría humana.
En el siglo primero también existía la
falsa doctrina de que la resurrección ya había pasado (2 Tim. 2:18).
-- os declaro, hermanos, el evangelio
que os he predicado – Nótese que el evangelio puede ser
evangelizador de la iglesia local; puede ser predicado a la iglesia
local. Compárese Rom. 1:15. (Hay quienes promueven la falsa
doctrina que afirma que el evangelio y la doctrina son términos
exclusivos (el uno excluyendo al otro); que se predica el
evangelio solamente al inconverso, y que se enseña la
doctrina solamente a la iglesia. Esto lo afirman para
justificar su comunión con sectarios quienes supuestamente creen el
mismo evangelio que nosotros, aunque en doctrina hay
gran diversidad de prácticas).
El texto griego emplea el sustantivo y
el verbo de la misma palabra, diciendo: “el evangelio que os
evangelicé (o, prediqué)”. (Véase el mismo verbo griego en 1:17,
“predicar el evangelio”; en lugar de tres palabras, el griego emplea
una sola, el verbo, “evangelizar”).
En 2:1,2 Pablo habla de haber anunciado
a Jesucristo crucificado. Aquí habla de predicar a Jesucristo
resucitado. La resurrección de Cristo de los muertos es parte del
evangelio tanto como su muerte y su sepultura (véase ver. 5 y
sig.). Si no resucitó de los muertos, no hay significado en su
muerte.
En seguida vemos cuatro frases
relacionadas con el evangelio (predicar, recibir, perseverar, y ser
salvos). La primera de las cuatro se encuentra aquí en la que dice,
“os he predicado”. El evangelio es para todo el mundo, y por eso
tiene que ser predicado (1:21, comentarios; Rom. 1:16; Mar. 16: 15,
16; Mat. 28:18-20).
-- el cual también recibisteis –
(Esta es la segunda de las cuatro frases). El evangelio tiene que
ser recibido, u obedecido (2 Tes. 1:8; Heb. 5:8,9). Es así porque
la salvación es condicional (Hech. 2:37; 16:30; 22:10). El hombre
tiene responsabilidad en el asunto (Hech. 2:40; 22:16; compárese
Ezeq. 18:32). Pablo les refresca la memoria a los corintios que
cuando él fue a Corinto a predicarles el evangelio, ellos recibieron
las verdades de dicho evangelio (Hech. 18:8).
--en el cual también perseveráis – (Esta es la
tercera de las cuatro frases). El
tiempo del verbo (el perfecto) indica haberse tomado cierta acción,
con el efecto resultante; es decir, los corintios, cuando oyeron el
evangelio, “se pusieron en pie” (con respecto a él) y todavía hasta
la fecha así estaban “en pie”. En lugar de “perseveráis”, muchas
versiones dicen “estáis firmes”, y algunas “os mantenéis firmes”.
Literalmente Lacueva traduce el verbo, diciendo: “estáis en pie”.
Así dice la ASV. El vocablo griego empleado aquí,
histemi, se traduce en otros pasajes “puesto en pie” (por ej.,
Luc. 18:11). Si la doctrina calvinista de la imposibilidad de
apostasía tiene razón, esta frase de mantenerse firmes (seguir
estando en pie) no tiene sentido.
15:2 -- por el cual asimismo, si
retenéis la palabra que os he predicado – La palabra “por” aquí
indica agencia. Dios salva a los hombres por medio del evangelio
(Rom. 1:16; Sant. 1:18; 1 Ped. 1:23).
El evangelio sí salva al pecador de sus
pecados pasados, y le hace cristiano, pero el evangelio tiene
condiciones. Para que la persona siga estando salva, tiene que
retener lo que el evangelio (“la palabra”) enseña. Tiene que
continuar en la fe, Hech. 14:22; compárese 1 Tim. 4:16. Si no lo
hace, pierde su salvación.
Los modernistas de hoy han abandonado el
evangelio del apóstol Pablo, pues niegan la resurrección (y todo
milagro, como también niegan la Deidad de Jesucristo, la inspiración
verbal de las Escrituras, y la existencia del infierno eterno). No
están salvos, pues, sino perdidos.
La frase “he predicado”, una sola
palabra en el griego, es idéntica a ésa del versículo 1, donde la
comento.
-- sois salvos – (Esta es la
cuarta de las cuatro frases). Pablo predicó a los corintios para
que fueran salvos de sus pecados pasados (1:21; Hech. 18:1-11; véase
también Rom. 10:12-15). Como la base de la salvación es la
gracia de Dios (Tito 2:11), el medio que Dios emplea para
ella es el evangelio. No hay salvación aparte de la predicación del
evangelio.
La salvación de la persona se presenta
en las Escrituras para ser vista desde los tres tiempos del verbo.
El pasado: La persona ha sido salva de sus pecados pasados (Mar.
16:16; Rom. 10:13). El presente: El convertido anda actualmente en
la salvación en la que tiene que ocuparse diariamente (Fil. 2:12).
El futuro: La salvación futura es la eterna en los cielos, hacia la
cual el peregrino fiel va marchando (Rom. 13:11; 8:24; 1 Ped. 1:3-5;
2:11). Aquí Pablo habla de la salvación presente de los corintios.
-- si no creísteis en vano – Esta
es la segunda frase condicional en este versículo (si retenéis, si
no creísteis). Dios ha puesto condiciones; Juan Calvino las quitó.
El cristiano, salvo por la fe (Efes. 2:8,9), puede creer en vano y
así perder su salvación presente. (Los bautistas dicen que no,
pero Pablo dice que sí. Véase Heb. 3:12; 6:6; Gál. 5:4). Véase
9:27, comentarios.
Muchas veces el Nuevo Testamento
emplea el verbo “creer” en el sentido comprensivo; es decir, en el
sentido en que creer es puesto por todo lo que la persona debe hacer
porque cree la verdad del evangelio. Así se emplea en este
versículo. Pablo acaba de decir que los corintios “recibieron” el
evangelio (ver. 1). Creyeron cuando recibieron, y recibieron cuando
hicieron lo que se les mandó hacer (Hech. 18:8). Compárese Hech.
2:41. (También en sentido comprensivo se emplean los términos “arrepentimiento”,
Hech. 11:18; “confesión”, Rom. 10:10; y “bautismo”, 1 Ped. 3:21.
Son casos en que un término se emplea para indicar todo lo que el
hombre hace al obedecer el evangelio. Como no hay salvación por el
arrepentimiento solo, ni por la confesión sola, ni por el bautismo
solo, tampoco lo hay por la fe sola). “Creer” también se emplea en
el sentido específico; es decir, con referencia al acto mental de
aceptar como verdad cierta reclamación. Un ejemplo de este uso de
la palabra “creer” se encuentra en Jn. 12:42. Véanse también Mar.
16:16; Sant. 2:19. La fe en este sentido, si se queda sola, no
salva. Pablo, en este versículo, no habla dando este sentido
limitado a la palabra “creer. En este versículo “creísteis” designa
por entero el acto de su conversión a Cristo al obedecer los
términos del evangelio.
15:3 – Porque – Lo que sigue
explica, o da la razón, de lo que Pablo acaba de afirmar.
-- primeramente – La frase griega,
en protois, ¿cómo ha
de ser traducida? protois
quiere decir “primero”. La idea puede ser de primero en
tiempo, o primero en importancia. De estos dos sentidos
el lexicógrafo, el Sr. Thayer, da a este pasaje el primero; a saber,
“primero en tiempo”. Dice que
en protois aquí significa “entre las primeras cosas
entregadas a vosotros por mí”. Esto concuerda con lo que Pablo dice
en 2:1,2. Pablo llegó a Corinto predicando primero a Cristo, con
referencia a su muerte, entierro, resurrección, y apariciones. Esto
es lo que primero debe predicar el evangelista al llegar a predicar
donde el evangelio todavía no se conoce.
Este punto es importante porque hay
quienes en la hermandad hacen hincapié en la Nueva Versión
Internacional, que dice, “os transmití a vosotros como algo de mayor
importancia”, y luego concluyen que los primeros tres “ques” en este
versículo y en el próximo presentan el evangelio como la cosa de
primera importancia, y que la doctrina, como cosa diferente, no es
de tanta importancia. Con esta interpretación esperan concluir que
debemos comulgar con cualquier sectario que reclame creer el
evangelio, aunque en doctrina esté equivocado en muchos asuntos.
Toda esta interpretación se basa en la premisa falsa de una supuesta
distinción entre los términos “evangelio” y “doctrina”.
Algunas versiones que concuerdan con lo
que Thayer dice arriba, y que entiendo ser la verdad del caso, son
ASV., LAC., N.M., y P.B. Algunas dicen, “ante todo” (L.A., H.A.,
Mod., y B.A.). Esta frase puede dejar la impresión de ser la cosa
de más importancia. Varias versiones católicas dicen, “en primer
lugar”, dando a entender la idea de primera importancia.
La misma frase idéntica aparece en Gén.
33:2 (delante), en la Septuaginta, la versión griega del Antiguo
Testamento. La B.A. dice, “Y puso a las siervas con sus hijos
delante” (y en el margen, “Lit., primero”). Para Jacob su esposa
Raquel y su hijo José eran los de más importancia para él, pero puso
a las siervas y a sus hijos “en protois”; es decir, los puso primero
en cuanto al lugar en la fila.
Compárese Heb. 5:12--6:2.
-- os he enseñado – Esta
traducción no rinde la idea que Pablo expresa. Literalmente dice
Pablo, “os entregué”. El verbo griego aquí es
paredoka, de paradidomi.
Véase 11:2, comentarios sobre la “tradición” y el mal uso que muchos
hoy en día están haciendo de esta palabra.
Pablo les había entregado el
evangelio. Las versiones B.A., N.M., ASV., Mod., H.A., L.A. dicen,
“os entregué”. ¿Por qué lo entregó? La frase siguiente en este
versículo da la respuesta: ¡porque es lo que recibió para ser
entregado! El vocablo griego significa dar lo que a su vez se ha
recibido de otro. El evangelio es una tradición divinamente
revelada y transmitida; es decir, entregada por los apóstoles de
Cristo.
--lo que asimismo recibí – Pablo
había recibido del Señor lo que entregó (11:23; Gál. 1:11,12; Efes.
3:3). El evangelio que hemos de predicar hasta la fecha es el mismo
que fue entregado a los apóstoles de Cristo por inspiración (Luc.
24:46-49; Hech. 1:8; 2:42). Ese evangelio son las buenas nuevas de
lo que Dios ha hecho en Cristo Jesús para la salvación del hombre (Hech.
2:26), y de lo que el hombre tiene que hacer para ser salvo (2:37;
16:30).
Algunos corintios, al negar la
resurrección general de los muertos, estaban siguiendo el
subjetivismo; es decir, siguiendo sus propias ideas e
imaginaciones (el existencialismo). Pablo les recuerda del
objetivismo; es decir, de un objeto (el evangelio) que él les
había entregado y que había tenido su fuente en Dios.
El llamado “evangelio social” de los
modernistas es “otro evangelio” (2 Cor. 11:4) y no salva a nadie.
Muchos de mis hermanos en Cristo hoy en día están dejando lo que
Pablo entregó por el pobre substituto de los modernistas.
-- Que Cristo murió por nuestros
pecados – Notemos que, comenzando con esta frase, Pablo presenta
en los ver. 3-5 cuatro frases que comienzan con la palabra “que”.
Cuatro son las veces que las frases contienen el relativo “que”, y
no tres. (Muchos omiten las apariciones del Cristo resucitado, ver.
5).
No vino Jesucristo a este mundo a
establecer un reino material, sino a morir por el hombre pecador (Hech.
3:18,26; Isa. 53; Mat. 20:28; 26:28; Hech. 20:28; Rom. 3:25; 5:6-9;
Efes. 1:7; Tito 2:14; 1 Ped. 1:18,19). El reino que él estableció
en su primera venida es un reino espiritual; es su iglesia (Mat.
16:18,19).
-- conforme a las Escrituras – (Esta
frase se repite en el ver. 4). Considérense Isa. 53; Sal. 16:9,10;
capítulo 22; Zac. 13:7; Mat. 12:40; Luc. 22:37; 24:25,44-49; Hech.
2:25-33; 3:18; 4:28; 8:35; 13:27-41; 17:2,3; 18:28; 24:14,15;
26:22,23; Rom. 1:1,2; 3:21; 1 Ped. 1:10-12; 2:24; 2 Ped. 1:19-21.
La muerte de Jesús fue según el plan de Dios formulado desde la
eternidad (Hech. 2:23; Rom. 16:25; Efes. 3:11; Col. 1:26; 2 Tim.
1:9-11; Tito 1:2).
Los premilenialistas yerran en gran
manera, al afirmar que Cristo falló en su primera venida al intentar
establecer su reino, y que lo hará en su segunda venida. ¡En
ninguna manera! Cristo cumplió lo que vino a hacer y lo que de él
había sido escrito (Mat. 5:17,18).
Los modernistas tampoco predican el
evangelio de Jesucristo, pues no creen en la profecía del Antiguo
Testamento, como no creen en ningún milagro.
15:4 -- y que fue sepultado – El
segundo “que”. No se desmayó en la cruz (para después volver en sí
y así reclamar haber resucitado). El hecho de la sepultura confirma
su muerte. Véanse Isa. 53:9; Mat. 27:63-66; Mar. 15:45,46; Luc.
23:52-55).
-- y que resucitó al tercer día –
El tercer “que”. Mejor es la versión que dice, “y que fue
levantado” (ASV.). Así dice el texto griego (tiempo perfecto, voz
pasiva, indicando que fue resucitado y que hasta la fecha así está
el caso, pues el tiempo perfecto conlleva efectos permanentes). ¡Jesús
fue levantado y sigue vivo! (Apoc. 1:18)
Esto aconteció al tercer día de su
crucifixión, el primer día de la semana (Luc. 24:1,13,21; Hech.
10:40). La expresión, “después de tres días” (Mar. 10:34, LAC., y
otras versiones) significa lo mismo.
-- conforme a las Escrituras –
Véase ver. 3, comentarios sobre esta frase.
Las Escrituras no predijeron que el
Cristo sería levantado de los muertos el primer día de la semana,
pero sí predijeron que sería resucitado (Sal. 16:10; Isa. 53:10;
Matt.12:38-42; Luc. 22:37; 24:25-27; 24:46; Jn. 20:9; Hech. 2:29-31;
3:24; 13:27-37: 17:2,3; 26:22,23). Compárese Hech. 24:14,15.
Además, las muchas escrituras (pasajes bíblicos) que hablan del
reinado perpetuo del Cristo presuponen su resurrección de los
muertos.
15:5 -- y que apareció a Cefas –
El cuarto “que”. Las apariciones de Jesús, después de su
resurrección, son parte del evangelio tanto como su muerte, su
sepultura, y su resurrección.
Después de dar el testimonio de la
profecía, Pablo pasa a dar una lista de testigos oculares de la
resurrección de Jesucristo, dando una evidencia concluyente. (No
solamente le vieron resucitado, en un cuerpo glorificado, sino
también le tocaron, le vieron comiendo, y comieron de sus manos—Luc.
24:36-43; Jn. 20:27; 21:12). Todos eran testigos competentes.
Muchos sacrificaron sus vidas antes que negar su testimonio.
Cefas es Simón Pedro (Jn. 2:40,42).
Cristo apareció a él (Luc. 24:34; el evento mismo no está
registrado en los cuatro Evangelios).
No sabemos por qué Pablo no mencionó las
apariciones de Jesús a las mujeres que primero le vieron resucitado.
Mencionó a Pedro por nombre tal vez porque dicha aparición fuera
hecha a él en una ocasión cuando estuvo solo, pero una cosa es
cierta: Pedro dio su vida predicando al Cristo resucitado (Hech.
2:24; 3:15; 4:10; 10:40-42; 1 Ped. 1:3).
-- y después – Pablo presenta en
el orden en que sucedieron algunas de las apariciones de Jesús
después de haber sido levantado de los muertos. (No las menciona
todas). Nótese la palabra “después” en los ver. 6,7, y en el 8
dice, “y al último de todos”. Esto indica orden cronológico.
-- a los doce – Véanse Jn.
20:19-23; Luc. 24:33-43. Les apareció en la tarde del día de la
resurrección. En realidad, en esta ocasión dos de los doce
apóstoles originales (Judas Iscariote, ya muerto, y Tomás) no
estaban presentes. La frase, “los doce”, pues, vino a significar
cierto grupo de hombres (el colegio apostólico), aunque no todos
estuvieran presentes en una dada ocasión.
Compárese Hech. 1:2,3. Los apóstoles
tenían que ser testigos oculares de la resurrección de Cristo (Luc.
24:48; Hech. 1:22).
15:6 -- Después apareció a más de
quinientos hermanos a la vez – Es muy probable que la referencia
aquí corresponda a la aparición en Galilea (la provincia en que
Jesús había trabajado mucho y donde tenía muchos discípulos),
mencionada en Mat. 28:7-10,16,17. Véanse también Mar. 14:28; 16:7.
La ocasión fue singular (“a la vez”), y el número de testigos fue
más de quinientos. (Aquí en Galilea es donde Jesús dio a los
apóstoles la Gran Comisión, Mat. 28:16-20).
¿Necesita un caso más testigos oculares?
Ha habido varias teorías falsas con respecto al cuerpo sepultado de
Jesús, pero ¿dónde están los muchos testigos?
-- de los cuales muchos viven aún –
Todavía en el tiempo en que escribió Pablo (unos 24 años después
de la resurrección), se podía preguntar a muchos de aquellos 500
testigos oculares, pues todavía estaban vivos. ¿Se atreverían los
falsos maestros en Corinto a hacerlo?
-- y otros ya duermen – Esta
expresión indica la muerte física (ver. 18; Hech. 7:60). Algunos de
los testigos oculares de la resurrección de Jesucristo ya habían
muerto.
15:7 -- Después apareció a Jacobo –
Sin duda este Jacobo es el hermano uterino de Jesús (Mat. 13:55;
Mar. 6:3), el que se menciona en Gál. 1:19, hermano muy influyente
en la iglesia primitiva en Jerusalén. Durante el ministerio
personal de Jesús, sus hermanos en la carne no creían en él (Jn.
7:5), pero vemos que después de su resurrección, ya creían en él (Hech.
1:14). No tenemos en las Escrituras una narración de esta aparición,
pero muy probablemente tuviera que ver con la creencia en Jesús de
parte de sus hermanos uterinos. Según el orden de las apariciones
según Pablo en este pasaje, Jesús apareció a Jacobo antes de la
aparición a todos los apóstoles, y poco antes de la ascensión de
Jesús al cielo.
Este Jacobo (Santiago el Menor) es el
autor de la epístola de Santiago. Es llamado “apóstol” (Gál. 1:19),
no por ser uno de los doce apóstoles de Jesús, sino por alguna
comisión que le diera ese título (o por alguna asociación íntima con
los doce apóstoles, como en el caso de Bernabé -- Hech. 14:4,14).
Por eso los mensajeros (apóstoles, dice el texto griego) de las
iglesias (2 Cor. 8:23) se consideraban “apóstoles”.
Por lo que el contexto sugiere, este
Jacobo estaba vivo todavía cuando Pablo escribió esta carta a los
corintios. En cambio, por el año 44 d. de J.C. fue muerto el
apóstol Jacobo, el hermano de Juan y el hijo de Zebedeo (Mat. 10:2;
Hech. 12:2).
Véase NOTAS SOBRE SANTIAGO, Introducción,
las pág. 1-5, por este autor.
-- después a todos los
apóstoles – La referencia en el ver. 5 a “los doce” (véanse los
comentarios allí) no incluía a Tomás, pero aquí se dice “todos los
apóstoles” porque ahora sí se incluía. (En realidad eran once en
este momento referido). Ocho días después de la aparición a los
diez, narrada en Jn. 20:19-25, Jesús apareció al grupo entero
(20:26-29), pero este evento no puede ser muy bien la ocasión aquí
referida por Pablo, pues una semana no basta para dar tiempo a todos
los eventos que Pablo está detallando en orden.
La referencia puede ser a la ocasión en
que Jesús apareció a los apóstoles antes de ascender a los cielos
(Luc. 24:44-51; Hech. 1:3-11), o bien, a otra ocasión no narrada en
las Escrituras.
15:8 -- y al último de todos, como a
un abortivo, me apareció a mí – Pablo fue el último en la lista
de las personas a quienes apareció el Cristo resucitado. (Esta
lista cronológica comienza con el ver. 5).
Como el abortivo representa un caso
anormal en el nacimiento, así también en figura lo mismo se puede
decir acerca del caso de la aparición de Jesús a Saulo de Tarso
(Pablo), 9:1; Hech. 9:3-7; 22:6-10; 26:12-18, pues Pablo no había
sido discípulo de Cristo durante su ministerio personal sobre la
tierra. Es más, había perseguido a la iglesia de Cristo (véase ver.
9), pero aun así Pablo vino a ser un testigo ocular del Cristo
resucitado. (Esto era requisito para que la persona
fuera llamada a ser apóstol, Hech. 1:22).
15:9 -- Porque – Pablo da una
explicación de lo que dijo en el versículo anterior.
-- yo soy el más pequeño de los
apóstoles – No lo era en importancia o autoridad (Gál. 1:11,12;
2:6-9,11), sino en comparación de vida pasada con referencia al
evangelio (1:13). Mientras los otros apóstoles habían participado
con Cristo en su ministerio personal, y con la predicación del
evangelio desde Jerusalén comenzando el día de Pentecostés (Hech.
2), Pablo se había opuesto a él (Gál. 1:23). Compárese Efes. 3:8.
-- que no soy digno de ser llamado
apóstol – Pablo se sentía así debido a su vida pasada, antes de
ser convertido en cristiano.
-- porque perseguí a la iglesia de
Dios – Véanse Hech. 7:58; 8:3; 9:1,2,13,21; 22:4,19; 26:10; 1
Tim. 1:12,13. Por eso se consideraba el “primero de los pecadores”
(1 Tim. 1:15), pero eso no quitaba nada de su competencia al ser
testigo ocular del Cristo resucitado. Todo su pasado le equipaba
para querer negar la resurrección de Cristo; no obstante, ya que
Cristo apareció él, Pablo no podía ya negar la resurrección del
Señor.
La frase “iglesia de Dios” ¡no es nombre
propio! como en el caso de la denominación con el nombre propio de
“La Iglesia de Dios”. Varios son los términos bíblicos con que se
hace referencia al pueblo de Dios, salvado por la sangre de Cristo
(Mat. 16:18; 18:17; Hech. 2:47; 20:28; Efes. 1:22; Heb. 12:23).
Pero no tiene nombre propio.
15:10 -- Pero por la gracia de Dios
soy lo que soy – A pesar de su pasado como perseguidor de la
iglesia de Dios, Pablo por la gracia de Dios llegó a ser cristiano y
fue comisionado a ser apóstol a los gentiles (Efes. 3:1-12; Hech.
26:16-18; Gál. 1:15,16). No fue a base de su propio mérito.
Compárese Rom. 12:3.
En este contexto inherente en la palabra
“gracia” hemos de ver “poder” (de agencia). Considérese 2 Cor.
12:9.
La gracia de Dios es su bondad y amor no
merecidos (Tito 2:11; 3:4). Si, la salvación es por gracia, pero no
por la gracia sola, porque es condicional. Ella instruye; tiene un
mensaje condicional (Tito 2:11; Hech. 20:32). Por eso la salvación
es por gracia por medio de la fe (Efes. 2:8). (El hombre tiene
parte, pues, en su salvación—Hech. 2:40).
-- y su gracia no ha sido en vano
para conmigo – porque Pablo se dio totalmente a la comisión que
le fue encargada (Hech. 26:20). Mejor, “su gracia no fue hallada
vana” (ASV.).
-- antes he trabajado más que todos
ellos – para compensar por su vida pasada de perseguidor.
Véanse 2 Cor. 11:23; Col. 1:29; Rom. 15:19
-- pero no yo, sino la gracia de Dios
conmigo – Pablo no tomaba ningún crédito por lo que había
logrado como apóstol de Jesucristo, porque él bien sabía que todo
fue debido a la gracia de Dios. Pablo ya expresó esta actitud en
3:4-7, “pero el crecimiento lo ha dado Dios”. Pablo sabía que si la
gracia de Dios pudo salvarle a él y emplearle en un gran apostolado,
seguramente puede salvar a cualquier pecador y emplearle en su reino
(1 Tim. 1:15,16). El poder para salvar está en el mensaje, no en el
mensajero. ¡El humilde Pablo lo sabía muy bien! Considérense 12:6;
Fil. 2:13; 2 Cor. 6:1; Mar. 16:20; Efes. 3:20; Col. 1:29.
Todos necesitamos más bien engrandecer y
alabar la gracia de Dios que exaltarnos a nosotros mismos, pues
carecemos de todo poder para lograr los cambios necesarios para que
seamos salvos eternamente.
15:11 -- Porque o sea yo o sean ellos
– El caso era igual, fueran los otros apóstoles o fuera Pablo,
los que predicaban la resurrección como parte del evangelio.
-- así predicamos, y así habéis
creído – Pablo y los demás apóstoles iban continuamente
predicando el evangelio que incluía la resurrección. Este es el
primer punto de dos. El segundo es que ése es el mismo evangelio
que los corintios habían creído cuando fueron convertidos en
cristianos (Hech. 18:8), y que por eso va implicado que ellos habían
aceptado la realidad de la resurrección de Jesucristo. (Lo que
algunos en Corinto negaban era la resurrección general de todos los
hombres, ver. 12, pero ahora Pablo, habiendo establecido la
resurrección de Jesucristo, la va a conectar con la general que
sucederá en el fin del tiempo. La una demanda la otra. Va a
mostrarles la inconsecuencia de aceptar ellos la resurrección de
Jesucristo, y al mismo tiempo negar la resurrección general).
Aquí de nuevo Pablo emplea la palabra
“creer” en el sentido comprensivo. Véase ver. 2, comentarios sobre
“creísteis”.
15:12 -- Pero si se predica de Cristo
que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que
no hay resurrección de muertos? -- Aquí Pablo expresa una
incongruencia, o contradicción obvia: si él continuamente está
predicando la resurrección de Cristo, ¿cómo puede ser que algunos
estén diciendo continuamente que no hay resurrección de muertos? Si
aceptaban la resurrección de Cristo, entonces su argumentación en
contra de la resurrección general era absurda. Si hubo un caso de
resurrección, ¿cómo es que no puede haber otros? En cambio, la
negación de parte de algunos de la resurrección general demandaba la
conclusión de que Cristo no fue resucitado, y que la predicación del
evangelio de muchos años era una mentira.
Sobre estos “algunos”, véanse ver. 1,
comentarios; y el ver. 34.
En lugar de “resucitó”, más pegada al
texto griego es la versión que como la B.A. diga, “ha sido
resucitado”. Las Escrituras hablan de que Dios levantó a Cristo
(Mat. 16:21; 26:32; Rom. 8:11), como también de que Cristo resucitó
(Jn. 10:18; Mar. 9:31; Luc. 18:33).
El uso del término “Cristo” (ver. 3,12),
en lugar de “Jesús”, muestra que el Mesías había de ser muerto,
sepultado y resucitado (Luc. 24:46).
15:13 -- Porque si no hay
resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó – La herejía de
los falsos maestros en Corinto demandaba la conclusión de que Cristo
no había resucitado, cosa a que atestiguaban la profecía de las
Escrituras (ver. 4) y centenares de personas (ver. 6). La lógica
demandaba tal conclusión. Si los falsos tenían razón en su
reclamación, Dios y muchos testigos oculares mentían, destruyendo
así toda esperanza del cristiano. Véanse Jn. 14:19; 1 Tes. 4:14. ¿Mintió
Cristo cuando prometió levantar a todos los muertos (Jn. 5:28,29;
Mat. 16:27)?
Si no hay resurrección de los muertos,
de ello no puede haber ningún caso.
15:14 -- Y si Cristo no resucitó,
vana es entonces nuestra predicación – Pablo pasa a declarar
otra consecuencia lógica de la herejía en Corinto; a saber, que la
predicación apostólica del evangelio no había producido
absolutamente nada; todo fue en vano. ¿Admitirían los corintios que
toda la predicación del evangelio había sido basada en un engaño? ¿Admitirían
que todavía estaban muertos en sus pecados? Véanse Rom. 4:25; 5:10.
-- vana es también vuestra fe –
Ellos habían creído el evangelio que afirmaba la resurrección de
Cristo. Ahora, si no hay resurrección general, no puede haber
resurrección de nadie, y la conclusión tiene que ser que su fe
resultó completamente hueca y sin significado. ¿Aceptarían tal
conclusión lógica? ¿Habían aceptado una mentira? Una proclamación
hueca o vacía produce una fe de la misma clase.
15:15 -- Y somos hallados falsos
testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a
Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan –
Pablo sigue presentando a los corintios el camino de los
absurdos, las consecuencias lógicas de la posición de los falsos
maestros en Corinto. Si los muertos “no son resucitados” (dice el
texto griego), entonces Cristo no fue resucitado de los muertos,
pero ya que Pablo y otros habían estado testificando que Dios
resucitó a Cristo, la lógica requería la conclusión de que ellos
habían estado mintiendo. Eran falsos testigos (como en Mat. 26:60).
¿Estaban dispuestos los corintios a aceptar tal conclusión
inevitable?
Pablo no habla de estar equivocados,
sino de haber testificado “en contra de Dios” (LAC.; B.A.). Decir
que Dios hizo algo, cuando en realidad no lo hizo, es testificar en
contra de él. ¡El caso era serio!
Véase 2:1-5. Testificar falsamente (mentir)
en contra de Dios es un crimen peor que hacerlo en contra del hombre
(Hech. 5:4).
15:16 -- Porque si los muertos no
resucitan, tampoco Cristo resucitó – Se repite aquí la
afirmación del ver. 13. El ver. 16 sirve de conclusión para lo que
Pablo ha dicho en los ver. 13-15, y para introducir lo que ahora va
a decir.
15:17 -- y si Cristo no resucitó,
vuestra fe es vana – Aunque en el ver. 14 nuestra versión dice “vana”,
como aquí, el texto griego emplea dos palabras diferentes. En el 14
la fe de los corintios estaría hueca o vacía; aquí sería inútil o
sin resultado, pues como dice la frase siguiente, estarían todavía
en sus pecados. Lacueva en el ver. 14 dice “vana” (y en el margen,
“vacía“), y en el este versículo dice “inútil”.
-- aún estáis en vuestros pecados –
Las Escrituras unen la resurrección de Cristo a la salvación del
cristiano; las dos cosas son inseparables (Rom. 4:25; 5:10; 8:34; 2
Cor. 5:15; Heb. 7:25). Los corintios habían sido bautizados en
Cristo (6:11; Hech. 18:8), y el bautismo se une con la resurrección
de Cristo (Rom. 6:1-11).
¿Habrían pensado los corintios en esta
horrenda consecuencia de la doctrina de los falsos en Corinto, con
referencia a la resurrección? Muchos abrazan una falsa doctrina
porque no consideran seriamente las consecuencias de ella.
El carácter impecable de Cristo requirió
su resurrección (Hech. 2:24).
15:18 – Entonces – palabra que
une este versículo con el anterior, en la línea de pensamiento.
-- también los que durmieron en
Cristo perecieron – El hombre que muere en sus pecados, muere
condenado a la muerte eterna (Rom. 6:23; Jn. 8:24). Si no hay
resurrección, Cristo no resucitó, y si no resucitó él, todos los
cristianos que habían muerto murieron en estado de condenación
eterna. ¿Estaban listos los corintios para esta conclusión lógica
del asunto? No podían negar esta consecuencia de la doctrina que
algunos entre ellos propagaban.
Sobre “perecieron”, véanse 1:18; 8:11;
Rom. 2:12; 2 Cor. 2:15. El verbo griego (apolonto) no indica aniquilación, sino la ruina o miseria
eterna, o pérdida de bienestar. Significa lo contrario de la vida
eterna con Dios (Jn. 3:16). ¿Los cristianos son iguales que los
incrédulos que no tienen esperanza alguna en su muerte? (Efes. 2:12;
1 Tes. 4:13)
Sobre “durmieron”, véase ver. 6,
comentarios. La frase “dormir en Cristo” significa la muerte del
cristiano fiel (1 Tes. 4:14,15; Apoc. 14:13). ¿Este perece al
morir? ¡Imposible! (a menos que aquellos corintios tuvieran la
razón y mintieran todos los apóstoles, y aun Cristo mismo—Jn.
5:28,29; 11:25,26).
15:19 -- Si en esta vida solamente
esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos
los hombres – Ahora Pablo menciona la última de las varias
consecuencias de la falsa doctrina de aquellos corintios que negaban
la resurrección general de los muertos: si solamente en esta vida
tenemos esperanza en Cristo, por no haber ninguna esperanza de nada
más allá de la muerte, somos más dignos de lástima que nadie, pues
como cristianos en esta vida nos negamos de mucho de lo que el mundo
ofrece y tenemos que sufrir mucho por seguir a Cristo (4:9-13; Mat.
10:38,39; 16:24; Mar. 10: 28-30; Luc. 14:26,27; 2 Tim. 2:22; 1
Ped. 2:11,12; etc.).
La palabra “solamente” califica toda la
frase, como en estas versiones: “Si solo en esta vida hemos esperado
en Cristo” (N.M.); “Si sólo para esta vida hemos puesto nuestra
esperanza en Cristo” (NVI.); “Si hemos esperado en Cristo solamente
para esta vida” (B.A.).
Es “sólo” en esta vida, y no “sólo” en
Cristo. Habiendo hablado Pablo acerca de cómo estará el cristiano
cuando esté muerto, ahora habla de cómo está en esta vida, si los
falsos maestros en Corinto tienen razón en su doctrina.
¡Qué grande es la decepción para el
cristiano si ha sufrido por Cristo en esta vida para luego descubrir
que todo fue para nada!
Desde el ver. 12 Pablo ha traído a la
consideración de los corintios las consecuencias lógicas de la
doctrina que niega la resurrección general de los muertos: Cristo no
resucitó; la predicación apostólica fue cosa hueca, como también es
hueca la fe de los cristianos; los apóstoles son testigos falsos,
testificando falsamente contra Dios; la fe de los cristianos no ha
producido nada de provecho; todos están todavía en sus pecados; los
cristianos muertos perecieron; y en esta vida el cristiano es
solamente objeto de lástima. Ahora, en vista de estas conclusiones,
seguramente los corintios verían la falsedad de aquella doctrina de
que no hay resurrección de los muertos.
15:20 -- Mas ahora Cristo ha
resucitado de los muertos – Lo que afirmaban los falsos en la
iglesia en Corinto no era una realidad; la realidad consiste en que
Cristo sí resucitó de los muertos. En esta frase, la palabra
“ahora” no tiene referencia a tiempo, sino a pensamiento. Algunas
versiones, en lugar de “Pero ahora”, dicen, “Pero lo cierto” (NVI.),
“Empero es el caso” (Mod.), “Mas efectivamente” (L.A.); “Pero no” (B.J.).
La frase tiene sentido adversativo. No es como afirmaban aquellos
falsos maestros, dice Pablo; al contrario, es así. Pablo ahora va a
probar la resurrección general de los muertos por medio de presentar
la conexión entre los cristianos y Cristo; entre su reino, la
iglesia de Cristo, y sí mismo. La una cosa demanda la otra.
-- primicias de los que durmieron es
hecho – Sobre la frase “los que durmieron”, véanse ver. 6,18,
comentarios. Los que durmieron en Jesús (ver. 18) ¡no perecieron!
La resurrección de Cristo de los muertos es prueba de esto. De
ellos él es hecho primicias. Aunque otros habían sido levantados de
la muerte (como Lázaro, Jn. 11:43,44, y Dorcas, Hech. 9:40),
volvieron a morir. Cristo fue el primero en resucitar para no
volver a morir. (Por eso tiene preeminencia, “primogénito”,
sobre los muertos, Col. 1:18; Apoc. 1:5).
Las primicias eran la primera parte de
la cosecha (y a la vez, la mejor) (Núm. 18:12). La Ley de Moisés
mandaba que ellas fueran ofrecidas en sacrificio, como prenda del
resto de la cosecha. Véanse Exodo 13:11-16; Lev. 23:9-14; Núm.
18:1,13; Deut. 18:4; 26:2; Neh. 10:37; Ezeq. 44:30. Compárese Sant.
1:18.
La resurrección de Cristo es prenda, o
garantía, de la resurrección general al fin del tiempo (1 Tes.
4:14). Compárese Rom. 11:16. Como son las primicias, así la masa (los
demás frutos); Cristo resucitó, y los demás resucitarán. La
resurrección de todos los muertos está en la de Cristo, como la
bendición de Dios para el resto de la cosecha dependía de la que
daba a las primicias. La resurrección general comienza con la
resurrección de Cristo (Fil. 3:20,21). La nuestra está representada
en la de él.
Compárense 16:15; Rom.16:5; los primeros
conversos de los que seguirían más tarde.
En este contexto Pablo trata
particularmente de los muertos cristianos, “los que durmieron” “en
Cristo” (ver. 18).
15:21 – Porque – Ahora Pablo va a
explicar por qué la resurrección del hombre está en la de Cristo.
Es por la razón siguiente:
-- por cuanto la muerte entró por un
hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos –
La humanidad está conectada con Cristo como está conectada con Adán.
Un hombre introdujo la muerte física en el mundo, y todos los
hombres mueren (físicamente) a consecuencia de lo que hizo Adán
(Heb. 9:27). De igual manera era necesario que un hombre
introdujera la resurrección de los muertos (para librarnos de la
muerte física), y ése hombre es Cristo (Heb. 2:14-18; 10:5; Fil.
2:5-8; Jn. 1:14). Como las primicias son de la misma naturaleza que
la cosecha, y dado que la muerte física fue introducida por el
hombre, era necesario que la resurrección fuera hecha posible por
uno de la misma naturaleza. Por eso, Dios se hizo carne (hombre).
Cancelará la sentencia de la muerte que Adán trajo, por medio de su
transgresión, al resucitar a los muertos en el día final (Jn.
5:28,29). En Adán se halla la muerte; en Cristo, la resurrección de
los muertos.
Es muy importante notar aquí que el
contexto no trata de la cuestión de la muerte espiritual,
como es el caso en Rom. 5:12 y sig. Como Rom. 5:12 y sig. no trata
de la muerte física, sino de la espiritual, este pasaje aquí no
trata de la muerte espiritual, sino de la física. El hombre no
muere físicamente porque sea pecador (pues aun los pequeñitos
inocentes mueren), sino porque Adán trajo al mundo la mortalidad, la
muerte física. (Ahora los hombres mueren espiritualmente, debido a
sus propios pecados, Rom. 5:12). Se equivocan grandemente todos los
comentaristas que unen Rom. 5:12 y sig. con este pasaje. Estos
pasajes representan dos contextos completamente diferentes.
15:22 -- Porque así como en Adán
todos mueren – Pablo identifica al “hombre” del ver. 21; es Adán.
Si Adán no hubiera pecado, no habría entrado la muerte física, pero
sí pecó y ahora para todo hombre, descendiente de él, está
establecido que muera físicamente (Heb. 9:27). No hay excepción.
Muchos tratan de meter en este versículo,
como en el anterior, la muerte espiritual, afirmando que Pablo, al
decir “en Adán todos mueren”, dice que todo hombre hereda el llamado
“pecado original”. No obstante ignoran el uso en el contexto de la
palabra “morir”. Véanse los comentarios arriba, ver. 21. Si la
frase quiere decir que uno pecó y que por eso todos son pecadores,
entonces se sigue que en el otro, en Cristo, todos van a ser
salvos. Si la una cosa es incondicional, ¡también la otra! Pero
esto traería la salvación universal, cosa que estos falsos maestros
rechazan.
Debe notarse que Pablo reconoce que Adán
era una persona histórica y que el Génesis narra la verdad. Los
modernistas niegan esto.
-- también en Cristo todos serán
vivificados – La palabra “todos” en la frase anterior se refiere
a las mismas personas que en esta frase, y viceversa; a saber, toda
la humanidad. Ha de haber una resurrección general de todos los
muertos (Jn. 5:28,29); Cristo la realizará. Su propia muerte y su
resurrección harán posible la resurrección del hombre.
La palabra “vivificados” debe ser
entendida en el sentido en que se contrapone a la palabra “mueren”
en la frase anterior. Tanto la muerte allí, como el vivificar aquí,
son físicos.
Los que entienden que la palabra
“vivificados” tiene que aplicarse a la vida eterna, y para evitar
que la frase enseñe que ha de haber una salvación universal de toda
la humanidad, tratan de hacer que las palabras “en Cristo”
signifiquen “en unión con Cristo (es decir, ser cristianos)”, pero
Pablo está hablando de una muerte y de una resurrección que son para
todo el mundo. En conexión con el Adán histórico todos mueren, y en
conexión con el Cristo histórico todos seremos resucitados en el día
final. Todo el mundo va a experimentar los dos eventos.
Ahora, para una dada persona, que la
resurrección en el día final sea a la vida eterna, o sea a la de
condenación, depende de haber obedecido al evangelio, o no.
Compárese Mat. 25:46. No obstante éste no es el punto de énfasis de
Pablo en esta sección. Todos seremos resucitados; a qué destino
final es otra cuestión.
15:23 -- Pero cada uno en su debido
orden: -- Dios es Dios de orden; hay orden en el asunto. No
todos los hombres murieron cuando Adán murió; tampoco resucitaron
todos los hombres cuando Cristo resucitó.
-- Cristo, las primicias – Cristo
hombre (1 Tim. 2:5) fue el primero de la humanidad que resucitó (para
no volver a morir). El ha hecho posible la resurrección de los
demás hombres.
-- luego los que son de Cristo –
Ahora Pablo pasa a considerar la resurrección general de todos los
hombres, pero con referencia particular a los cristianos, ya que
está aplicando su principio a la iglesia en Corinto. Los que son de
Cristo son los cristianos. (Los no cristianos resucitarán al mismo
tiempo, Jn. 5:28,29; 2 Tes. 1:6-10, pero aquí Pablo no habla de
ellos en particular).
-- en su venida – En la
resurrección general (Hech. 24:15), Dios recompensará a los
perseguidores con tribulación, y a los atribulados con reposo, y
esto lo hará en su segunda venida (2 Tes. 1:6-10; Heb. 9:27,28).
Véase 1 Tes. 4:15-17; en la segunda venida de Cristo, en el día
final, no habrá tiempo para un milenio (mil años) de nada sobre esta
tierra. En su segunda venida todas las naciones van a ser reunidas
delante de él para el juicio final (Mat. 25:31 y sig.).
Su venida será en su día (1:8,
comentarios; 2 Cor. 1:14; 1 Tes. 3:13; 2 Tes. 2:1).
15:24 -- Luego el fin – La
palabra “luego” señala el evento que seguirá a la segunda venida de
Cristo (ver. 23); en seguida de la venida de Cristo, vendrá el fin.
-- cuando entregue el reino al Dios y
Padre – La palabra “cuando” agrega información específica a lo
que va a ser “el fin” que sucederá en seguida de la segunda venida
de Cristo. El fin será cuando Cristo, en su segunda venida,
entregue el reino.
Nótese que el premilenarismo niega esto.
Para este sistema falso el orden de eventos va a ser así: la segunda
venida de Cristo, la resurrección de solamente los justos, el
establecimiento del reino sobre la tierra, gobernado desde Jerusalén,
y que durará mil años, luego otra venida de Cristo, y otra
resurrección (esta vez de los malos), y entonces el fin, cuando
todos serán juzgados en el gran día de juicio.
Pedro nos dice que en “el día del
Señor” el universo físico va a ser destruido por fuego (2 Ped.
3:10-12). No va a haber varias “venidas” literales de Cristo, sino
hay solamente dos. Vino la primera vez para sacrificarse por
nuestros pecados, y vendrá la “segunda vez” para salvar eternamente
a los suyos (Heb. 9:27). Los falsos tienen que inventar otras
venidas y resurrecciones para sostener sus teorías materialistas
concernientes a los eventos del fin del tiempo.
El reino aquí referido es la iglesia de
Cristo, su cuerpo espiritual (Mat. 3:2; 16:18,19; Mar. 9:1; 14:25;
Hech. 14:22; Col. 1:13; Heb. 12:28; Apoc. 1:9).
Cristo vino a establecer su reino (su
iglesia, compuesta de salvos). Fue enviado para eso (Heb. 3:1,
“apóstol” = enviado). Para este reinado él tiene autoridad delegada
(Mat. 28:18), pero cuando venga el fin de su obra de Redentor y
Mediador, entregará el reino al Padre en el sentido de ofrecer a
Dios a los salvos, habiendo cumplido su comisión. Cristo podrá fin
a esa clase de reinado, y los salvos entonces entrarán en el “reino
eterno” o “celestial” (2 Tim. 4:18; 2 Ped. 1:11).
-- cuando – De nuevo Pablo agrega
una frase para mejor identificar cuándo será el fin.
-- haya suprimido todo dominio, toda
autoridad y potencia –Aquí se hace referencia a los enemigos de
la verdad, o sea, Satanás y todos sus aliados (Apoc. 17:14; Hech.
2:34,35; Efes. 1:21; 2:2; 6:12; Fil. 2:9-11; Col. 2:15; Heb. 1:13;
10:13). Compárese Jn. 5:19-29.
El tiempo de los verbos de esta frase y
de la anterior indica que la acción de esta frase va a preceder a la
de la otra frase. Cristo va a suprimir toda fuerza contraria a su
voluntad, y luego entregará el reino a Dios el Padre.
15:25 – Porque – Aquí Pablo da la
razón de por qué Cristo entregará el reino en el fin (ver. 24); es
necesario que él reine hasta entonces, porque será cuándo habrá
suprimido toda oposición a la verdad de Dios.
-- preciso es que él reine –
Cristo reina ahora, según el apóstol Pablo. Ese reinado comenzó el
día de Pentecostés del año en que padeció (Hech. 2:30-36). Va a
continuar hasta que todo enemigo de Dios haya sido conquistado. Es
un reinado espiritual. Los que componen su iglesia son su reino (Apoc.
1:6; 1 Tes. 2:12; Col. 1:13). El reino no es algo que haya de
comenzar en el futuro. ¡Cristo reina ahora!
– hasta que haya puesto a todos sus
enemigos debajo de sus pies – Véanse Sal. 110:1; Mat.22:41-46;
Luc. 19:27. Compárese Jos. 10:22-27.
15:26 -- Y el postrer enemigo que
será destruido es la muerte – Aquí Pablo nos dice hasta cuándo
Cristo va a estar reinando: hasta que la resurrección (éste es el
tema discutido, ver. 12 en adelante) haya acabado con la muerte.
Hay muerte ahora, y va a haber muerte hasta que Cristo venga la
segunda vez y resucite a todos los hombres. Entonces ese último
enemigo del hombre habrá sido conquistado.
15:27 Porque – La razón de por
qué la muerte, el postrer enemigo del hombre, será suprimida, es
ahora dada en este versículo.
-- todas las cosas las sujetó debajo
de sus pies – Aquí Pablo hace referencia a Sal. 8:4-8. El Salmo
tiene aplicación primaria al hombre cuando fue creado por Dios, pero
por inspiración divina sabemos que tiene aplicación también al
reinado victorioso de Cristo como el Mesías, el segundo hombre (los
ver. 22,45). Véanse Efes. 1:20-23; Heb. 2:5-10; 1 Ped. 3:22. Según
Pablo, la negación de la resurrección general es una negación del
reinado de Cristo en su iglesia y del plan de Dios para la
consumación de las edades.
Este sojuzgamiento comenzó en el
pasado (en la ascensión y coronación del Cristo resucitado), y
terminará en el día de la resurrección.
-- Y cuando dice que todas las cosas
han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a
él todas las cosas – Pablo clarifica que, al decir Dios que
todas las cosas han sido sujetadas a Cristo, eso no significa que
Dios el Padre en algún sentido esté sujetado a otro. La sujeción
referida tiene que ver con la obra del Mesías de venir al mundo a
redimir al hombre perdido, y de servir de Mediador en la
dispensación del evangelio. Obviamente para estos fines Dios el
Padre no tiene que ser sujetado.
15:28 Pero luego que todas las cosas
le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que
le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos –
Cuando en la segunda venida de Cristo el postrer enemigo, la
muerte, sea suprimido en la resurrección general de los muertos, el
Hijo (Cristo) entregará el reino al Padre, habiendo terminado su
obra de Redentor con autoridad delegada (Mat. 28:18). En esta obra
actúa como el Hijo, el Servidor sujetado a padecimiento (Isa.
53:10). Está haciendo la voluntad de quien le envió (Jn. 4:34; 9:4;
Heb. 7:25)., pero en su segunda venida todo esto terminará y su rol
de Mesías será sujetado a Dios el Padre.
Este versículo no tiene que ver con el
lugar del Verbo en la eternidad. Tiene que ver solamente con el
plan de salvación de Dios, llevado a cabo en la persona del Verbo
que se hizo carne (Jn. 1:14) para salvar eternamente al hombre
obediente. Se limita a la esfera del evangelio, “al propósito
eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor” (Efes. 3:11).
Cuando la dispensación del evangelio haya terminado, ya no habrá
sujeción del Hijo, sino que Dios (en tres personas) será todo en
todas las cosas.
15:29 De otro modo – Si el caso
no es como Pablo acabó de explicarlo (ver. 13-22, con la
información adicional del ver. 23-28), entonces se siguen ciertas
consecuencias que los corintios rechazarían. La argumentación de
Pablo, pues, es que los corintios deben aceptar sin duda alguna la
veracidad de las cosas como ya explicadas.
-- ¿qué harán los que se bautizan por
los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué,
pues, se bautizan por los muertos? -- Notemos primero que
Lacueva y algunas versiones muy buenas (ASV., L.A., H.A., Mod.,
B.A., etc.) hacen de la primera frase una pregunta de frase completa,
con punto de interrogación. Luego comienzan otra frase completa con
las palabras, “Si en ninguna … “ y terminan la frase con la pregunta.
Otro detalle importante es que, aunque
Pablo se refería a los corintios en general, usando la segunda
persona (vosotros), ahora en este versículo usa la tercera persona (ellos),
diciendo “los que se bautizan”. Esto indica que Pablo se refiere a
la inconsecuencia en particular de los falsos maestros (ver. 22), al
practicar el bautismo y a la vez negar la resurrección a la cual
está conectada el bautismo (Rom. 6:4,5).
Hay muchas interpretaciones variadas que
se han dado a este versículo. Consideraremos tres principales.
A. En primer lugar, el bautismo
por poderes (el acto de bautizarse para beneficiar a otra persona y
en lugar de ella), el que practica la Iglesia De Jesucristo De Los
Santos De Los Últimos Días (los mormones), y que algunos
comentaristas católicos romanos defienden como práctica de algunos
en la antigüedad, contradice todo lo que requiere el “un bautismo”
de Efes. 4:5. El bautismo del evangelio de Cristo requiere que la
persona oiga el evangelio, que crea que Jesús es el Hijo de Dios,
que se arrepienta de todos sus pecados, y que confiese con su boca
esa fe en Cristo (Hech. 10:22; 16:30,31; 2:37; 8:37; Mar.
16:15,16). Nada de esto es posible en el caso del bautismo por
poderes.
El bautismo por poderes:
1--contradice la verdad de Heb. 9:27 y
de Luc. 16:26, de que después de la muerte, el destino del muerto
está sellado y que no hay nada de segunda oportunidad.
2--contradice la verdad de que la
esperanza de la salvación eterna es cosa de esta vida, y no de
después de ella (Rom. 8:24,25; 1 Ped. 1:3).
3—contradice la verdad de que cada
individuo es responsable por su vida delante de Dios (Deut. 14:6;
Jer. 31:30; Ezeq. 18:20,30-32; Mat. 16:27; Rom. 2:6; Apoc. 20:12).
Nadie puede hacerse responsable por la vida de otro.
4—contradice la verdad de que cada uno
es responsable por su propia obediencia al evangelio (Luc. 13:3; Jn.
8:24).
No hay referencia alguna en los escritos
del siglo primero a tal práctica. La hay en el siglo dos, pero sin
duda es una perversión de este pasaje, 1 Cor. 15:29.
En cuanto a los mormones, se debe decir
que el Libro de Mormón no sabe nada acerca de tal práctica. (Véanse
Alma 34:32-35; Moroni 8:10; 3 Nephi 11:22-41.). Tal cosa fue
introducida por medio de una revelación registrada en Doctrinas Y
Convenios. En nuestro tiempo los mormones han hecho notorio el
bautismo por referencias.
Debe notarse que los mormones se
bautizan por --en lugar de-- muertos mormones que son sus familiares,
y no por los paganos del mundo en general (Doctrinas Y Convenios
128:14,15, “vuestros, nuestros, muertos”). También es de
preguntarse: ¿Puede otro creer por mí? ¿arrepentirse por mí? ¿confesar
fe en Cristo por mí? ¿Puede otro negar la fe por mí? ¿Cómo es,
pues, que otro pueda bautizarse por mí?
Ahora, antes de considerar las
interpretaciones segunda y tercera, importa considerar la
preposición huper, que
en este versículo, en la frase “por los muertos”, se traduce “por”.
Tiene mucho que ver con la interpretación correcta de este versículo.
Según el famoso lexicógrafo, Joseph
Henry Thayer, esta proposición puede ser traducida en varias maneras
(aunque básicamente significa “sobre”). Entre ellas él menciona “en
lugar de” y da 1 Cor. 15:29, que a su juicio es ejemplo de este uso
de la preposición huper.
También menciona “concerniente, con respecto a”, y da 2 Cor. 12:8,
pues cree que es ejemplo de este uso. ¿Cuál es el uso de Pablo de
esta preposición en este versículo 29? La respuesta entra en la
interpretación correcta de esta proposición.
B. Los corintios
practicaban el bautismo bíblico (1:13-16; 6:11; Hech. 18:8),
inclusive los hermanos que negaban la resurrección de los muertos.
Dicho bautismo es una muerte, una sepultura y una resurrección (Rom.
6:3-5). Cuando la persona, pues, se bautiza, lo hace con
referencia a los muertos que han de ser resucitados. (Ahora, si
no hay resurrección, ¿para qué ser bautizados?).
En esta interpretación, que es la más
natural en cuanto a la palabra “bautizarse”, la preposición
huper significa con
referencia a, a causa de, o tocante a. Así se emplea en
el ver. 3 (por); Rom. 9:27 (tocante a); Jn. 1:30 (de), en la frase
“de quien”. (Aunque huper
puede significar “en lugar de”, indicando sustitución, no es tal el
significado aquí). Los maestros corintios, que negaban la
resurrección, no eran consecuentes al practicar el bautismo bíblico
y al mismo tiempo negar la resurrección. Este es el punto de Pablo.
C. La tercera interpretación que
notamos es figurada, dando sentido metafórico a la palabra “bautizarse”.
La palabra se usa así en las Escrituras (Mar. 10:38; Luc. 12:50,
inmersión en sufrimiento). Los ver. 30-32 inmediatamente hablan de
sufrir por Cristo. Según esta interpretación, Pablo dice que
“ellos” (ver. 29) se sumergen en sufrimiento por Cristo, con
referencia a los muertos en Cristo, y yo también pienso así. (Nótese
que el pronombre “nosotros” en el texto griego ocupa un lugar
prominente para darle énfasis). La conexión estrecha entre el
sufrimiento de los ver. 30-32 y el bautismo del ver. 29 sugiere que
dicho bautismo es metafórico. “Ellos” peligran (se bautizan), y
“nosotros” también peligramos. Según esta interpretación, pregunta
Pablo: ¿Para qué sufrir tanto si no hay resurrección?
¿Usa Pablo la palabra “bautismo” y
“peligramos” en el mismo sentido, o habla de “bautismo” como una
cosa y de “peligrar” como otra diferente? Este es el punto que
decidir.
Conclusión:
La interpretación A. es
totalmente antibíblica. La B. es la más natural y concuerda
con la enseñanza bíblico sobre el bautismo. La C. tiene
mérito.
El argumento de Pablo en este ver. 29
fue bueno e inteligible para los corintios. No batallaron en
entender a Pablo, conociendo ellos las circunstancias locales y del
momento. Si no hay resurrección, el bautismo en su forma y su
propósito no tiene significado.
15:30 -- ¿Y por qué nosotros
peligramos a toda hora? -- Pablo continúa su argumentación: ¿por
qué correr riesgos a todo momento, predicando el evangelio de Cristo,
si no hay resurrección de los muertos? Sería tonto hacerlo.
Considérense esos casos: Hech. 9:23-25;
14:5,19; 16:22-24; 17:5-10. Véanse 2 Cor. 1:8-10; 4:11; 11:23-27;
Rom. 8:35,36.
Al decir “nosotros”, Pablo se refiere a
los apóstoles (ver. 9; 4:9).
15:31 -- Os aseguro, hermanos, por la
gloria que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo – En
lugar de “aseguro”, otras versiones dicen, “protesto” (L.A., ASV.,
JTD.); “es tan cierto” (P.B.); “hago esta protestación”
(Mod.); “Esto lo afirmo” (N.M.); “Sí, hermanos” (B.J.; ACT.; LBL.);
“os lo juro” (ECU.), “Sí lo digo” (PUE.). La palabra griega (ne, una partícula usada en juramentos) indica una fuerte
afirmación.
Otros juramentos solemnes de Pablo se
narran en Rom. 9:1; 2 Cor. 1:18,23; 11:31.
Pablo tenía mucho orgullo de la iglesia
en Corinto. Podía gloriarse en ella porque era el fruto de su
trabajo en Corinto (3:5-14). Esta gloria la sentía en conexión con
quién es el Señor Jesucristo, y con su comisión recibida del Señor.
Como apóstol a los gentiles (Gál. 2:7-9) Pablo trabajaba sin cesar
(1 Cor. 15:10), aun en Corinto (Hech. 18:1-11). Dios había empleado
a Pablo como el instrumento por el cual convertir a los corintios
(3:5-7).
-- que cada día muero – Esta
frase corresponde a la frase del versículo anterior, “a toda hora”.
(Véanse los pasajes dados allí). Pablo sabía que, debido a sus
labores en el evangelio, bien podía ser muerto a cualquier momento,
y esto en cada día de su vida. Siempre estaba a las puertas de la
muerte.
Pablo habla así con fuerte afirmación,
porque algunos en Corinto negaban la resurrección y si ellos
hubieran tenido la razón, Pablo habría perdido su recompensa
(3:8,14) después de una vida de correr riesgos y de sufrir en la
obra del evangelio. Sin la resurrección, toda la obra de Pablo en
el evangelio habría sido en vano.
En el texto griego, el versículo
comienza con la frase, “Cada día muero”.
15:32 -- Si como hombre – Es
decir, si con motivos humanos, o como hombre aparte de ser cristiano
(pues el cristiano todo lo hace con miras a la resurrección). Pablo
padeció mucho en Efeso. Ahora, si no hay resurrección, lo hizo como
simple hombre y sin provecho alguno, pero no; el sufrió en Efeso
como cristiano.
-- batallé en Efeso contra fieras, ¿qué
me aprovecha? -- Algunos entienden que Pablo literalmente en
cierta ocasión en Efeso fue condenado a luchar con fieras (y que
como Dios libró a Daniel, Dan. 6:19-23, libró también a Pablo), pero
no hay mención en sus escritos de tal evento tan terrible, ni en los
del historiador, Lucas. La referencia en 2 Tim. 4: 17 la tomo como
figurada, pues en el texto griego no hay artículo definido ante la
palabra “boca” ni ante la palabra “león” (cosa que indica que no fue
un evento concreto). Si aquí la expresión es figurada, Pablo está
hablando de serios conflictos con hombres perversos y crueles. (Compárese
16:9; Hech. 13:50; 14:19; 16:22; 17:5; 2 Tim. 4:14,15). Tito 1:12
habla de que los cretenses eran “malas bestias”, con referencia a
su carácter salvaje y brutal. El pregunta: ¿qué provecho hay en
sufrir tales conflictos si no hay resurrección de los muertos? No
hay por qué pasar voluntariamente por grandes peligros si no la hay.
-- Si los muertos no resucitan,
comamos y bebamos, porque mañana moriremos – La parte final de
esta frase aparece en Isa. 22:13 en otro contexto. No es del todo
cierto que Pablo esté citando esta pasaje. El punto de Pablo es que
haya consecuencia: si no hay resurrección, si todo termina con esta
vida física, entonces que se goce la vida en puro hedonismo (la
moral de Epicuro, que consideraba el placer como el fin de la vida).
Tal era el lema de los epicúreos y la lógica demandaba que fuera la
postura de los hermanos en Corinto que negaban la resurrección. Si
no hay vida futura (en la resurrección), entonces no hay por qué
seguir una vida de justicia y de abnegación. Considérense 2 Tim.
3:4; 2 Tes. 2:12; Sant. 5:5; 2 Ped. 2:13; Tito 3:3; Heb. 11:25.
La creencia del cristiano en la
resurrección determina y controla su moralidad.
15:33 -- No erréis -- Las
versiones LAC., ASV., Mod., B.A., NVI., dicen, “No seáis engañados”,
o palabras semejantes. La frase idéntica en griego aparece en Gál.
6:7 (“no os engañéis”). Pablo advierte a los corintios acerca del
peligro de continuar asociándose con los “algunos” del ver. 12 que
negaban la resurrección. Todo falso maestro es peligroso. Hay que
advertir en su contra.
-- las malas conversaciones –
Mejor, las malas compañías (ASV., L.A., P.B., Mod., B.A., NVI., FUE.,
1977, 1990, ACT., ECU.). Otra versión dice, “asociaciones”
(N.M.). El asunto tiene que ver con asociarnos con cierta compañía;
no es asunto de pláticas (conversaciones).
-- corrompen las buenas costumbres
-- El asociarse con falsos maestros tiende a viciar las buenas
costumbres, pues la moralidad de ellos influye en las personas,
afectando sus costumbres. En el caso bajo consideración , los
corintios debían alejarse de esos falsos maestros, cuya negación de
la resurrección con el tiempo afectaría la moralidad de los hermanos
fieles, pues esa doctrina falsa de no haber resurrección lógicamente
permitiría la doctrina del hedonismo. El liberalismo frente a la
verdad del evangelio siempre tiende a corromper la buena moralidad
impuesta por la verdad. Entre más liberal la persona, más mundana
es, porque va siguiendo las filosofías de este mundo.
Compárense Prov. 13:20; Rom.
16:17,18; Fil. 3:18,19; Tito 1:10,11; 2 Ped. 2:1-3,18.
15:34 -- Velad debidamente – El
texto griego dice más bien “despertad al estado sobrio (después de
haber estado borracho) como es justo”. Dice la versión B.A., “Sed
sobrios, como conviene”. Los corintios habían tomado de la doctrina
de los falsos maestros que negaban la resurrección (“emborrachándose”
con ella), y por eso necesitaban volver a la sensatez (a la
sobriedad). No estaban razonando bien. (Todo falso maestro cree
que él es quien entiende y que los demás no razonan bien, sino que
están locos y son ignorantes).
-- y no pequéis – Como dice
Lacueva, “y no sigáis pecando”. Pablo exhorta a los corintios que
no sigan pecando (literalmente, “errando el blanco”), al dejar que
los falsos maestros allí siguieran en su comunión. Al seguir la
doctrina apostólica, los corintios estarían dando en el blanco; al
continuar asociándose con los falsos estarían errándole al blanco.
-- porque algunos no conocen a Dios –
Los “algunos” son los mismos del ver. 12, los que negaban la
resurrección. Sin duda eran muy inteligentes en la sabiduría humana
(1:19; Sant. 3:15), pero “desconocimiento de Dios tenían” (dice
literalmente el texto griego). Nótense estas versiones: “Algunos no
tienen conocimiento de Dios” (P.B., B.A., N.M., JTD.); “pues hay
algunos que continúan con su desconocimiento de Dios” (NVI.);
“algunos tienen ignorancia de Dios” (ACT.). Su ignorancia de la
verdad no les justificaba, ni valía de excusa para que los demás
corintios los toleraran. Su falsa doctrina conducía a la apostasía.
Ellos se gloriaban en su “gnosis” (conocimiento),
pero en realidad lo que tenían, dice el texto griego, era la “agnosía”
(falta de conocimiento, o ignorancia, como en 1 Ped. 2:15).
-- para vergüenza vuestra lo digo –
En 6:5 Pablo usa esta frase, diciendo, según el texto griego,
“para (moveros a) vergüenza digo”, y aquí, “para (moveros) a
vergüenza hablo”. El punto no es que Pablo hable de alguna
vergüenza de parte de los corintios, sino el punto es que habla para
moverles a sentir vergüenza, ya que ellos admitían entre ellos la
falsa doctrina de la negación de la resurrección.
Nótese que nuestra versión en 6:5 dice,
“Para avergonzaros lo digo”. El texto griego allí, como aquí en
este versículo, tiene el mismo juego de palabras, con la excepción
de que al final de la frase el verbo allí es “digo” y aquí es “hablo”.
¡La doctrina importa mucho! Los falsos
maestros la llamarán “dogma”, “tradición”, y “legalismo”,
menospreciándola, pero la doctrina siempre se lleva a cabo en la
ética o moralidad de los maestros, y por eso de cierta doctrina
puede resultar la corrupción de las buenas costumbres (ver. 33).
15:35 -- Pero dirá alguno – Ahora
Pablo pasa a responder a algunas objeciones de parte de quienes
negaban la resurrección general de los muertos. (Hasta este
versículo, ha mostrado que la resurrección es parte integral de la
doctrina del evangelio, que hay ciertas consecuencias lógicas de
negar la resurrección, que la resurrección de Cristo es parte del
plan de Dios de sujetar todas las cosas a sí mismo, que no habría
beneficio duradero alguno para el cristiano abnegado si no hubiera
resurrección, y que el compañerismo con los falsos afecta la
moralidad de la persona).
El “alguno” de este versículo puede ser
uno de los “algunos” del ver. 12. De todos modos, el interrogador
dudaba de la resurrección de los muertos.
-- ¿Cómo resucitarán los muertos? --
¿Cómo puede haber una resurrección de cuerpos muertos, dado el
hecho de que muchos cuerpos mortales son despedazados por bestias,
otros ahogados en el mar y comidos de los peces, otros quemados en
fuego, otros convertidos en polvo, etcétera? El concepto de una
resurrección de los tales parece ser una imposibilidad.
-- ¿Con qué cuerpo vendrán? --
Esta pregunta admite a medias la posibilidad de una resurrección,
pero implica que no es deseable que el cuerpo del resucitado sea el
mismo que se conocía en esta vida. (Los filósofos griegos
consideraban el cuerpo físico como una prisión para el alma, y por
eso no desearían que el alma volviera a ser encarcelada en otro
cuerpo igual). Se pregunta sobre la calidad, naturaleza o forma del
cuerpo resucitado.
Estas dos preguntas (sobre la manera y
sobre la forma) se proponen hacer imposible la creencia en la
resurrección, pero se basan en la muy limitada sabiduría del hombre
mortal, e ignoran la revelación del Creador. Es un ejemplo clásico
de parte del incrédulo de rechazar todo lo que él en su limitado
conocimiento no pueda explicar. El se considera su propio dios, no
admitiendo ninguna fuente de conocimiento más allá de su mente
finita. Compárese Ezeq. 37:3. El incrédulo no toma en cuenta el
poder de Dios (Mat. 19:26; 22:29, el caso de los saduceos que
rechazaban la realidad de la resurrección). El mecanismo de la
resurrección está en las manos de Dios. Véase Hech. 26:8. Podemos
creer en el hecho de la resurrección sin entender el proceso de ella,
cosa que no es de nuestro papel.
Veremos, al seguir, que en cuanto al
cómo resucitarán los muertos, la respuesta es que será por medio de
la muerte (ver. 36); y en cuanto a la naturaleza del resucitado,
será un cuerpo espiritual (ver. 44; Mat. 22:30).
15:36 – Necio – Esta palabra
griega (aphron)
significa persona que actúa sin reflexión, o razón. Se emplea en
estos pasajes: Luc. 11:40 (Jesús a los fariseos); 12:20 (Dios al
hombre rico); 2 Cor. 11:16,19; 12:11 (Pablo a sí mismo); Efes. 5:17
(Pablo a los efesios); 1 Ped. 2:15 (Pedro a la gente en general).
Véase Sal. 14:1.
Pablo no violó el mandamiento de Jesús
en Mat. 5:22, pues allí es otro contexto y otra palabra griega (more
= renegado, expresión de condenación).
Los corintios, que tanto se gloriaban en
su conocimiento y sabiduría, con respecto a la resurrección actuaban
sin pensar con inteligencia.
-- lo que tú siembras no se vivifica,
si no muere antes – Esto lo sabían de la experiencia diaria.
Ahora, ¿no puede hacer Dios con el hombre lo que hace con la semilla
de la planta? En el mundo de las plantas primero tiene que haber
muerte para que haya vida. La muerte, pues, es el medio para la
resurrección. La nueva planta deriva su existencia de la semilla
corrompida en su sepultura, la tierra.
Véase Jn. 12:24. Es un principio que
nadie puede negar. ¡Qué necio es, pues, negar la resurrección!
Si el hombre nunca hubiera visto el
proceso de la semilla en su plantación en la tierra y luego la
producción de una planta nueva y de otra forma completamente
distinta, no lo creería (por no haber experimentado tal proceso). ¿Por
eso sería imposible? Sin embargo muchos rechazan la resurrección de
los muertos, basándose solamente en su conocimiento empírico.
15:37 -- Y lo que siembras no es el
cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo – Como el
versículo arriba contesta la primera pregunta del ver. 35, este
versículo contesta la segunda pregunta de con qué cuerpo vendrá.
El (simple) grano desnudo (es decir, sin
el apéndice de tallo, hojas, etc.) se siembra pero lo que sale en la
nueva planta es de otro cuerpo completamente distinto, en forma,
tamaño, y con apéndice y fruto. ¡Qué grande diferencia hay entre la
bellota y la encina majestuosa! No obstante la una cosa vino de la
otra. Esto implica que el cuerpo resucitado ha de ser completamente
diferente del cuerpo plantado en la muerte. La creencia en la
resurrección no demanda que el cuerpo resucitado sea idéntico en
forma y naturaleza al cuerpo que murió.
-- ya sea de trigo o de otro grano –
El principio es igual, no importando el grano en particular que
se considere. Cualquier semilla serviría de ejemplo o ilustración.
Véase Mar. 4:26-28.
¿No proviene la mariposa del gusano que
muere? La naturaleza ilustra el principio de la resurrección.
15:38 -- pero Dios le da el cuerpo
como él quiso – En la creación (Gén. 1:11,12) Dios dio a cada
planta el cuerpo que quiso darle para la función que él mismo
propuso para la planta; “y vio Dios que era bueno”. El mundo
vegetal continúa hasta la fecha produciendo según su género y plan
divino. La semilla siempre produce según el cuerpo que Dios le dio.
(Nada de la creación es resultado de mera suerte o casualidad, según
afirma la evolución orgánica de los ateos. No hay en el mundo caso
alguno de evolución de algo de un género a otro, ni caso de género
nuevo en esta vida. Los “eslabones perdidos” seguirán perdidos
porque ¡no existen!)
El diseñador es Dios. Como hizo el
cuerpo físico para vida en este mundo, también hará el cuerpo
resucitado apropiado para el más allá. El Dios omnisciente se
encargará de ello.
-- y a cada semilla su propio cuerpo
– Dios dio a cada planta el cuerpo y las capacidades necesarias
para llevar a cabo el plan de Dios para la planta.
Si Dios ha hecho así con el mundo de la
naturaleza, ¿cómo se va a juzgar que Dios no pueda dar al cuerpo
resucitado la substancia y características necesarias para su nueva
existencia? Si mirando a la simple semilla no podemos determinar la
forma que va a tener su nuevo cuerpo, ¿por qué dudar de cómo va a
ser el cuerpo resucitado del hombre? Si Dios supo dar a las plantas
sus diferentes cuerpos, no debe serle difícil saber qué clase de
cuerpo dar al hombre en la resurrección.
15:39 -- No toda carne es la misma
carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las
bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves. El hombre
observa que su carne (es decir, su cuerpo), y la de los animales
es diferente. Cada cuerpo ha sido diseñado para el ambiente y la
función para los cuales Dios lo hizo (por ejemplo, el ave no puede
vivir en el agua, ni el pez en el aire). Con esta afirmación Pablo
establece el punto de que en la resurrección el cuerpo del
resucitado será un cuerpo diseñado para la existencia en la
eternidad. (Por eso los vivos en el tiempo de la resurrección
tendrán sus cuerpos transformados, ver. 52. El cuerpo actual del
hombre no está diseñado para vida en la eternidad, ver. 50).
El mismo cuerpo que es disuelto en la
muerte será resucitado, sólo que en una composición mucho más
gloriosa. Véanse Fil. 3:21; 1 Jn. 3:2; Mat. 22:30 Las apariciones
del Cristo resucitado sirven para decirnos algo acerca del cuerpo
resucitado y glorificado (Luc. 24:39; Jn. 20:27).
Pablo sigue contestando la
pregunta: ¿”con qué cuerpo vendrán?”, ver. 35. Si hay diversidad de
cuerpos (clases de carne) ahora en esta vida, no debe extrañarnos
que el cuerpo resucitado muestre gran diferencia de lo que muestra
ahora.
Debe notarse que Pablo no está tratando
de probar la resurrección por medio de estas analogías, sino que
está exponiendo la falsedad de la negación del contrincante.
15:40 -- Y hay cuerpos celestiales, y
cuerpos terrenales – El ver. 41 explica que los cuerpos
celestiales son tales como el sol, la luna, y las estrellas. (Obviamente
Pablo no habla aquí de ángeles u otros seres que habiten el cielo.
De la diferencia de gloria de parte de ellos el hombre no tiene
conocimiento). Los cuerpos terrenales son como los del ver. 39. El
punto de Pablo es que hay diversidad de cuerpos; ¿es extraño, pues,
que el cuerpo de la resurrección sea diferente del cuerpo que es
sembrado en la tierra cuando muere?
-- pero una es la gloria de los
celestiales, y otra la de los terrenales – Como hay diversidad
de glorias (esto es, resplandor, cosa que el hombre con la vista
puede apreciar, y más con el telescopio) entre los cuerpos
celestiales y los terrenales, la gloria del cuerpo resucitado va a
ser muy diferente de la gloria del cuerpo físico de esta vida. Este
es el contraste del argumento de Pablo. Como, por ejemplo, hay un
sinnúmero de estrellas de diferente resplandor (gloria), y todas son
controladas por Dios, podemos creer que a Dios no se le limita el
poder de dar la debida gloria (belleza de composición y función) al
cuerpo de la resurrección.
Compárense Mat. 13:43; Fil. 3:21; 1 Jn.
3:2.
15:41 -- Una es la gloria del sol,
otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues
una estrella es diferente de otra en gloria – Como los cuerpos
celestiales difieren en gloria cuando son comparados con los cuerpos
terrenales, también difieren en gloria entre sí. Hay gran
diferencia en el resplandor del sol, en el de la luna, y en el de
las estrellas, porque sirven diferentes propósitos (Gén. 1:14-19;
Sal. 8:3; 19:4-6; 104:19; 136:8,9; Isa. 40:26; Dan. 12:3).
Aun las estrellas difieren en gloria (resplandor).
Hay gran complejidad de glorias en la creación física de Dios,
prueba de su poder ilimitado. ¿Es increíble, pues, que Dios pueda
crear un cuerpo apropiado para el espíritu en el Hades que espera la
resurrección de los muertos? ¡Claro que no!
Con Dios todas las cosas son posibles
(Mat. 19:26; Mar. 14:36). El sabe qué hará de los cuerpos de los
muertos, en qué los convertirá, cuando los llame del sepulcro (Jn.
5:28,29).
15:42 -- Así también es la
resurrección de los muertos – Así también, dice Pablo, como hay
gran diversidad de glorias en las cosas de la creación de Dios,
diversidad que el hombre puede conocer al contemplar los cielos y
la tierra, hay diversidad de composición y gloria entre el cuerpo
natural que se sepulta y el espiritual que será de la resurrección.
-- Se siembra en corrupción,
resucitará en incorrupción -- Pablo emplea la figura de
“sembrar” (semilla, como en los ver. 36,37), al hablar del cuerpo
sin vida que se entierra. Como la semilla sembrada a su tiempo
salta de la tierra en otra forma de cuerpo, así va a ser con el
cuerpo corruptible que es sepultado en la tierra (Gén. 3:19): él
saldrá en la resurrección hecho un cuerpo incorruptible.
El texto emplea la palabra griega,
phthora (corrupción), y
aphtharsia (incorrupción). La segunda palabra trae
inicialmente la letra “a” (la subrayo) que sirve para privar de la
palabra su sentido radical. El cuerpo físico que conocemos en esta
vida, cuando muere, se descompone y se pudre. Comienza a dar un
olor desagradable y desaparece su belleza y gloria. Nos apresuramos
a sepultarlo (Jn. 11:17,39) ¿Por qué? Porque es cuerpo de
corrupción (Gén. 3:19). El cuerpo de la resurrección será
incorruptible; es decir, libre de las debilidades y de la
putrefacción que caracteriza al cuerpo que ahora el hombre ocupa.
En los ver. 42-44 Pablo emplea una
cuádruple antítesis: corrupción-incorrupción, deshonra-gloria,
debilidad-poder, animal-espiritual. ¡Cuán grande es el contraste!
15:43 -- Se siembra en deshonra,
resucitará en gloria – El cuerpo enterrado no tiene honra, sino
solamente deshonra; es objeto de vergüenza, escondido de nuestra
vista y de nuestro ambiente (Gén. 23:8). Tiene todo menos gloria (resplandor).
En seguida comienza a pudrirse, pero en la resurrección ese mismo
cuerpo resucitará en resplandor, mostrando honor y gloria en todo
aspecto de su sér.
Compárese el contraste en Fil. 3:21.
--se siembra en debilidad, resucitará
en poder – Al cuerpo sepultado no le queda nada de fuerza o
resistencia. Es débil en extremo, totalmente inactivo, incapacitado,
e inmóvil. Compárese Isa. 14:9-11.
En la resurrección ese cuerpo resucitará
con pura vitalidad y fuerza, libre del imperio de la muerte.
Compárese Apoc. 21:4,5.
15:44 -- Se siembra cuerpo animal –
La palabra “animal” traduce el vocablo griego,
psuchikos, que es
adjetivo, el que aparece en 2:14 (natural). Véanse los comentarios
allí. En forma de sustantivo el vocablo muchas veces se traduce,
“alma”, o “vida”. Aquí este adjetivo, que tiene varios sentidos,
significa la vida que el hombre tiene en común con los animales.
Este “cuerpo psuchikos
(animal)” del hombre en esta vida física, al ser sepultado, no se
difiere en nada del cuerpo muerto de cualquier animal. Es el cuerpo
apropiado para la vida en la carne, el recipiente del
psuche y condicionado
por él para la existencia aquí. (Claro es que el hombre tiene un
“alma”, o “espíritu”, el hombre interior, Rom. 7:22; 2 Cor. 4:16,
pero este pasaje trata solamente del hecho de que en esta vida el
cuerpo que habita el espíritu es mortal, y como el cuerpo de
cualquier animal está sujeto en la muerte a la corrupción).
Otras versiones, en lugar de “animal”,
dicen, “físico” (L.A., N.M.); o “natural” (ASV., B.A., Mod., JTD.,
B.J., ACT., 1977, 1990).
El vocablo
psuchikos aparece
también en Sant. 3:15 (animal) y en Judas 19 (sensuales). Véanse
NOTAS SOBRE SANTIAGO, y NOTAS SOBRE JUDAS, los comentarios en los
referidos pasajes.
-- resucitará cuerpo espiritual –
El cuerpo del hombre de la resurrección se contrasta con el “cuerpo
animal” (físico, o natural) de la frase anterior. Este cuerpo va a
ser uno adaptado a la existencia en el mundo espiritual que seguirá
la vida actual en la carne. No se llama “espiritual” por ser un
cuerpo como de fantasma, ni porque tenga que ver con la salvación en
el cielo. Se llama así solamente porque va a ser un cuerpo
perteneciente a la existencia del más allá, un cuerpo acondicionado
por el espíritu para tener las cualidades apropiadas para esa esfera.
Como todo hombre tiene ahora el cuerpo
natural, todo hombre en la resurrección general recibirá el cuerpo
espiritual. De esto trata Pablo en esta sección de su carta, al
responder a la falsa doctrina de los “algunos” del ver. 12. (Ahora
bien, dónde vaya a estar el resucitado en la eternidad con su cuerpo
espiritual, y en qué estado de conocimiento, es otro asunto
diferente).
-- Hay cuerpo animal, y hay cuerpo
espiritual – Más conforme al texto griego es el texto que dice,
“Si hay un cuerpo natural, también hay un cuerpo espiritual” (B.A.,
ASV., L.A., H.A., B.J., NVI., LAC.). La una cosa no es más cierta
que la otra. Si el cuerpo natural existe, y nadie lo niega,
entonces es cierto que el otro cuerpo, el espiritual, también
existirá. Los dos cuerpos son creación de Dios según las
necesidades de cada existencia. Si hay un cuerpo natural para este
mundo, ciertamente habrá un cuerpo espiritual para el mundo venidero.
El cuerpo de este mundo tiene soportes propios para el estado físico,
pero el cuerpo espiritual no necesita de tales soportes (por ejemplo,
estómago para la comida, 6:13, y sexo para el matrimonio, Luc.
20:35), sino que tendrá lo que sea apropiado para el estado futuro.
Esta es una revelación de Dios de cosas secretas.
En este contexto el
pneuma (espíritu)
suplanta al psuche
(alma).
15:45 -- Así también está escrito –
Se hace referencia a Gén. 2:7.
-- Fue hecho el primer hombre Adán
alma viviente – Pablo agrega a la cita las palabras “primer
hombre”, pues el hombre de la cita fue Adán, y él fue el primero de
la raza humana (no hubo ser humano creado antes de Adán), de quien
todos los demás hemos recibido un cuerpo físico, o natural. Como él
fue dotado de un cuerpo animal (psuchikos),
como el representante de la raza humana de él recibimos lo
mismo. Lo que aquí
Pablo llama “alma viviente” es el “cuerpo animal” del versículo
anterior. Gén. 2:7 enseña que cuando Dios sopló en el hombre hecho
de polvo de la tierra, el hombre llegó a ser “un ser viviente” (un
ser animado). Este cuerpo físico está diseñado para satisfacer las
condiciones de la vida sobre la tierra.
Nótese que en Gén. 1:20,24 la misma
expresión (seres vivientes) se emplea con referencia a los animales.
Véase ver. 44, comentarios.
El se llama “el primer Adán” para hacer contraste con Cristo, “el
postrer Adán”.
Ahora, es cierto que el hombre es más
que carne y hueso; tiene un alma o espíritu (Mat. 10:28; Heb.
12:9). No obstante Gén. 2:7 no es el pasaje para probar tal
afirmación, sino que lo es uno como Gén. 1:26,27 (a la imagen y
semejanza de Dios) . Pablo explica el significado de Gén. 2:7 con
lo que dice aquí en este pasaje, 15:45.
-- el postrer Adán, espíritu
vivificante – Esta frase no es parte de la cita de Gén. 2:7.
Cristo es la única persona que se asocia con la raza humana de
manera federal como le tocó hacer a Adán. De Cristo, el postrer
Adán, el hombre ha de recibir el cuerpo espiritual (pneumatikos),
el cual estará diseñado para satisfacer las condiciones de la
vida del más allá, después de la resurrección de los muertos.
Como el cuerpo físico de esta vida se
llama el cuerpo animal, y ser viviente, así también el cuerpo
glorificado de la resurrección se llama cuerpo espiritual y espíritu
vivificante. Como recibimos del primer Adán un ser viviente
apropiado para esta vida, recibiremos del postrer Adán un cuerpo
espiritual apropiado para el mundo venidero. Considérense Jn. 1:4;
5:20,21,26; 11:25; Col. 3:21. Adán impartió el cuerpo animal, y
Cristo ha de impartir el cuerpo espiritual, dando vida en la
resurrección al cuerpo muerto. Cristo (llamado “espíritu” en vista
de su carácter dinámico y activo) puede vivificar (Col. 3:4; 1 Tes.
4:16).
El hecho de que Cristo se llama el
“postrer Adán” (véanse ver. 22; Rom. 5:14) indica que no habrá otro
después de Cristo que se levante para servir de salvador para la
raza humana.
15:46 -- Mas lo espiritual no es
primero, sino lo animal; luego lo espiritual – Este versículo
sencillamente declara el orden cronológico correcto de las cosas en
el plan de Dios para su creación. Primero Adán dio al hombre el
cuerpo físico, y después vino Cristo y por su resurrección ha hecho
posible el cuerpo espiritual que él dará al hombre en la
resurrección.
Pablo amplia este pensamiento en los
próximos dos versículos.
La primera existencia del hombre
comienza con el cuerpo animal derivado (juntamente con su espíritu
dado por Dios, Heb. 12:9) de la descendencia de Adán, y no con
alguna existencia previa en otra forma y de otra fuente. La
doctrina de la llamada reencarnación ¡es completamente falsa!
15:47 -- El primer hombre es de la
tierra, terrenal – Volvemos al pensamiento de Gén. 2:7: el
primer hombre fue hecho del polvo de la tierra. Por eso se llama “terrenal”.
Como tal, él y sus descendientes ocupan un cuerpo diseñado por Dios
para la existencia sobre la tierra. (Se debe tener presente que
Pablo en este contexto está tratando de dos clases de cuerpos, los
ver. 35 y sig.; no entra en este contexto el asunto de poseer el
hombre un espíritu, o alma).
-- el segundo hombre, que es el Señor,
es del cielo – La evidencia apunta al hecho de que la frase,
“que es el Señor”, ha sido añadida al texto original. Dicha frase
no aparece en las versiones ASV., L.A., H.A., P.B., Mod., B.A., NVI.,
N.M., N.C., etc.
Cristo, el “último Adán”, es del
cielo y no de la tierra; vino de otro mundo, y no de éste que es de
tierra. Esta frase, en su contexto, no trata del origen, pues es
eterno, ni de la substancia del Cristo, sino de su morada natural (su
preexistencia eterna en el cielo). Es Ser celestial. Véanse Jn.
3:13; 4:24; 6:33. Tiene existencia espiritual y puede dar al hombre
resucitado el cuerpo espiritual propio para la existencia más allá
de la resurrección.
Cristo, quien en el ver. 45 es llamado
el “postrer Adán”, aquí es llamado “el segundo hombre” (para hacer
contraste con Adán, el “primer hombre”).
Este versículo ilustra el principio
declarado en el versículo anterior.
15:48 -- Cual el terrenal, tales
también los terrenales; y cual el celestial, tales también los
celestiales – Compárese el ver. 45. Adán, “el terrenal” (ver.
47), recibió de Dios un cuerpo adaptado para la existencia sobre la
tierra, y así es el caso con todos sus descendientes. Viven la
condición de Adán.
De igual manera “el celestial”, Cristo,
“del cielo” (ver. 47), en la resurrección dará a todos los hombres
un cuerpo celestial adaptado para la existencia después de la
resurrección, cuando estén viviendo la condición (en cuanto a cuerpo)
del segundo Adán. El Gran Creador tiene poder para crear las dos
clases de cuerpo. Véanse Fil. 3:21; 1 Jn. 3:2.
No hay condiciones, de parte del hombre,
en este asunto. Incondicionalmente todo hombre recibe de Dios
primero el cuerpo terrenal, e incondicionalmente todo hombre
participará en la resurrección de los muertos (Jn. 5:28,29). Pablo
aquí no está hablando acerca de algo exclusivamente para cristianos.
No está hablando de la vida eterna en los cielos en la presencia de
Dios.
Cristo vino a este mundo a redimir al
hombre pecador de la sentencia de la muerte debido a sus pecados, y
a librarle del temor de la muerte (Heb. 2:14,15). Por medio de la
resurrección de Jesucristo, el hombre tiene la esperanza de la
resurrección suya. Habrá, pues, una resurrección general de todos
los muertos (Hech. 24:15). Como ahora han tenido cuerpos terrenales,
después tendrán cuerpos celestiales. ¡Qué gloriosa esperanza para
todo el mundo!
(Ahora, que los resucitados en el día
final gocen de la vida eterna, o que sufran la eterna separación de
Dios, es otro asunto, y, entiéndase, que es totalmente condicional,
Mar. 16:16).
15:49 -- Y así como hemos traído la
imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial --
Con este versículo Pablo termina su contestación de la
pregunta del ver. 35, respondiendo a las objeciones de los
incrédulos con respecto a la resurrección.
Mejores son las versiones que emplean el
verbo “llevar” (por ej., ASV., H.A., Mod., P.B., N.C.) que ésta que
emplea el verbo “traer”. Como es una certeza que los hombres
ahora llevan o portan la imagen del terrenal, también es cierto que
los hombres en la resurrección general llevarán la imagen del
celestial (véanse ver. 47,48, comentarios, sobre las frases
“terrenal” y “celestial”. Estas frases describen las dos
naturalezas distintas de cuerpo).
Nótese el comentario en el ver. 48 sobre
que el término “celestial” no tiene que ver con el cielo como la
habitación eterna de los salvos.