Capítulo 16
16:1 -- En cuanto
a – Pablo usa varias veces esta expresión en su carta para
introducir un tema diferente y nuevo. Véanse 7:1; 8:1, 12:1; 16:12,
comentarios. La colecta “para los pobres que hay entre los santos
que están en Jerusalén” (Rom. 15:26) es el último tema principal que
Pablo trata en esta carta a los corintios.
-- la ofrenda para
los santos – Muchas versiones buenas dicen, “colecta”.
Esta misma ocasión
aquí tratada por Pablo se trata también en 2 Cor. capítulo 8 y 9;
Rom. 15:25-27; Hech. 24:17. No debe confundirse con otro evento
semejante que sucedió muchos años antes, y que está narrado en Hech.
11:27-30. No sabemos la causa de la pobreza de esos santos en
Jerusalén.
Según 2 Cor. 9:12-14,
esta colecta logró varios fines diferentes; a saber: (a) satisfizo
la necesidad de los santos pobres (9:12); (b) provocó muchas
acciones de gracias de parte de los hermanos judíos en Jerusalén
(9:12); (c) los hermanos judíos quedaron convencidos de que los
gentiles que proporcionaron la colecta eran cristianos genuinos
(9:13); y (d) contribuyó al mejoramiento de relaciones entre los
hermanos judíos y gentiles (9:14).
En todo pasaje
bíblico, referente a la benevolencia de parte de iglesias de Cristo,
el objeto de la referida colecta siempre es el santo; es decir, el
cristiano. ¡No hay excepción! Como el bautismo es para perdón de
los pecados (Hech. 2:38), la colecta usada en la benevolencia
siempre es para el santo (1 Cor. 16:1, etcétera). Como el bautismo
no es para otra cosa, tampoco es la colecta usada en benevolencia
para el no santo. Usar del dinero de la colecta de cada domingo
para hacer benevolencia a no santos es malversar los fondos de la
iglesia, disponiendo ilícitamente de ellos.
Como la Cena del
Señor es “comunión” (1 Cor. 10:16, en el texto griego,
koinoia), también es
“comunión” la colecta usada en benevolencia (2 Cor. 9:13, nuestra
versión dice “contribución”, pero el texto griego dice,
koinoia. Lacueva dice, “comunión”).
Como la Cena del Señor es para los santos, también la ofrenda
o colecta, usada en benevolencia, es para los santos. Como no se
ofrece la Cena al no santo, tampoco debe ofrecerse la colecta al no
santo. ¿Por qué? Porque las dos cosas son “comunión”, y ¡no hay
comunión entre el santo y el no santo!
Los hermanos
liberales se han valido de dos pasajes para tratar de justificar el
uso de la tesorería de la iglesia local para hacer benevolencia al
no santo. Notemos estos dos pasajes:
Hech. 24:17. “El
pasaje dice ‘nación’, palabra que incluye a los no santos”, nos
dicen. Tal argumento ignora el contexto y lo fuerza. Pablo estuvo
haciendo su defensa delante de un incrédulo, el gobernador romano,
Félix. Por eso habló en términos generales, diciendo que vino “a
hacer limosnas a mi nación”; es decir, a judíos. Ahora, escribiendo
a cristianos en particular, Pablo es más explícito, al decir, “Mas
ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos. Porque Macedonia
y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay
entre los santos que están en Jerusalén” (Rom. 15:25,26). ¿Qué
puede ser más claro?
El otro pasaje es 2
Cor. 9:13, “vuestra contribución para ellos y para todos”. Los
liberales afirman que “ellos” son los santos y que “todos” son los
no santos. Tal argumento no solamente ignora la declaración
explícita de Pablo en los ver. 1 y 12, sino el contexto también.
Pablo, en contexto, está hablando acerca de esa colecta en
particular para los santos en Jerusalén (“ellos”), y acerca de otras
colectas en ocasiones semejantes (“todos”), porque el versículo
siguiente habla de cómo estos recipientes de la benevolencia oraban
a Dios por los hermanos corintios, cosa que hacen los santos por
otros santos. ¿Afirmarán los hermanos liberales que este
versículo se refiere a oraciones de no santos por santos?
Pablo no iba a mandar a las iglesias a recoger fondos para
los santos, y luego a felicitarlas por haberlos gastado en no santos.
---
Durante la década de
los cincuenta, cuando surgió mucha controversia en la hermandad
sobre la ola de proyectos de patrocinio de obras de benevolencia
comenzados principalmente después de la Segunda Guerra Mundial
(1945), los hermanos que combatían tales proyectos de centralización
a veces empleaban la palabra “emergencia” para distinguir entre los
casos de benevolencia narrados en las Escrituras y los proyectos de
supuesta necesidad que los hermanos liberales ideaban. Ahora los
liberales se valen mucho de la palabra “emergencia” para confundir
la cuestión, alegando que el caso bajo consideración en este pasaje
1 Cor. 16:1) no trataba de alguna emergencia, pues pasó todo un año
antes de que llegara el dinero a los necesitados en Jerusalén. (“Si
hubiera sido caso de emergencia, los pobres habrían muerto antes de
recibir la ayuda,” dicen ellos).
El término
“emergencia “ era usado para indicar un caso real de necesidad (o
causado por calamidades naturales, Hech. 11:28, o por persecución,
Sant. 2:6, o por otras condiciones negativas), y para distinguir
tales casos bíblicos de los proyectos concebidos por iglesias
grandes y ricas que entonces solicitaban dinero de otras muchas
iglesias, entre ellas muchas pequeñas y de pocos recursos, proyectos
como si fueran de toda la hermandad y en que se beneficiaran
personas no cristianas (no santas).
En los casos bíblicos
de benevolencia de parte de una iglesia de Cristo, o de varias, a
beneficio de santos necesitados en otros lugares (Hech. 11:27-30 y
Rom. 15:26), una sola ofrenda bastaba para aliviar la necesidad (“emergencia”),
pero en el caso de los proyectos patrocinados a nivel de toda la
hermandad, más y más dinero se pide y se va gastando y el proyecto
continúa indefinidamente. ¡No hay justificación alguna para la
llamada “Iglesia Patrocinadora”!
---
Este pasaje, 1 Cor.
16:1,2, no es usado para probar otros usos correctos de la tesorería
de la iglesia local. Ella tiene otras obras aparte de la
benevolencia que requieren fondos. Pero este pasaje es usado para
mostrar ¡el plan que Dios ha dado a las iglesias locales para
recoger fondos para sus obras! Estas instrucciones no eran
solamente para la iglesia en Corinto (4:17; 11:16; 14:33; 2 Tim.
1:13, el patrón, modelo, o dechado).
-- haced vosotros
también – (En el texto griego esta frase sigue a la siguiente,
en lugar de precederla). Los corintios habían de hacer de igual
manera como Pablo había ordenado en las iglesias de Galacia.
Vemos que había
uniformidad de prácticas en las iglesias del Nuevo Testamento. Lo
que una hacía, lo hacían las demás. Si los corintios tenían que
actuar según las iglesias de Galacia, las iglesias de Cristo de hoy
en día tienen que actuar según la iglesia en Corinto, siglo primero.
Véanse 4:17; 11:16; 7:17; 14:33, comentarios.
Compárense Rom.
15:26; 2 Cor. 9:2. El ejemplo de una iglesia servía de ánimo para
otras iglesias, pues la práctica ha de ser uniforme. ¡El ejemplo es
poderoso!
-- de la manera
que ordené en las iglesias de Galacia – El asunto tratado en
este pasaje es uno de orden apostólica. Pablo emplea el vocablo
griego, diatasso, que
significa “ordenar, determinar, o mandar”. En nuestra versión, este
vocablo se traduce “mandar” en estos pasajes: Luc. 8:55; 17:9; Hech.
18:2; 24:23; Tito 1:5. Aparece en estos otros pasajes: 7:17; 9:14;
11:34; Mat. 11:1; Hech. 7:44; 23:31; 20:13; Gál. 3:19.
Véase 7:17,
comentarios.
Es preciso notar que en este pasaje
Pablo está mandando que todas las iglesias sigan cierto plan de
recoger fondos para la obra de la iglesia local. ¡No es cuestión de
opción!
No sabemos cuándo tal mandamiento
fue dado por Pablo a los gálatas. Gál. 2:10 alude a la prontitud
con que él siempre procuraba con celo recordar a los pobres.
16:2 -- Cada
primer día de la semana – La frase griega, aunque literalmente
dice, “cada primer de sábado”, es un modismo o locución para decir,
“cada primer día de la semana”. El vocablo griego,
kata, en cuanto a
tiempo, significa todo, o cada uno. Véase su uso en Luc. 2:41 (todos
los años); 23:17 (cada fiesta); Hech. 14:23 (cada iglesia); 15:21 (cada
ciudad).
Este versículo hace
bien claro que la iglesia primitiva se reunía regularmente cada
domingo, el día de la resurrección de Jesucristo (Mar. 16:9), y del
principio de la iglesia en Jerusalén (Hech. 2:1), y el día en que se
tomaba la Cena del Señor (Hech. 20:7). Con razón Juan lo llama “el
día del Señor” (Apoc. 1:10). Considérese Jn. 20:19, 20.
Ya que la iglesia se
reúne cada domingo, es lógico que éste sea el día en que ella haga
la colecta y guarde lo recogido en su tesorería. (Pero no es lógico
señalar cierto día de la semana para que el individuo aparte en su
casa un dinero y lo guarde allí, pues él está en su casa todos los
días de la semana).
-- cada uno de
vosotros – Cada miembro de la iglesia local tiene la
responsabilidad de ofrendar, de igual manera como la tiene de cantar,
de orar, o de tomar la Cena del Señor. Pero el texto no enseña que
cada persona con su propia mano deje caer el dinero al plato para la
colecta. Los esposos pueden decidir la cantidad que van a ofrendar,
y luego uno de los dos puede entregar al plato dicha cantidad. Es
importante enseñar a los hijos la importancia de la colecta. Una
manera en que se puede enseñar esto es por medio de dejar que ellos
se acostumbren a echar algo de dinero al plato. Otra vez lo digo,
el ejemplo es poderoso.
-- ponga aparte
algo - Aunque algunas pocas versiones dicen, “ponga aparte en
casa”, la palabra “casa” no aparece en el texto griego. La frase
griega emplea tres palabras: “par
heauto titheto”. La tercera, el verbo, significa, “poner,
depositar”, un término comercial. Las primeras dos palabras de la
frase significan “junto a sí mismo” (con referencia o, a la persona
que pone o deposita, o a lo puesto por la persona, en este caso, el
dinero). Por eso varias versiones de las buenas dicen, “ponga
aparte junto a sí” (ASV.), o sencillamente, “ponga aparte” (1977), o
“aparte algo” (L.A., Mod.). Lacueva dice, literalmente, y según el
orden de las palabras griegas, “junto a sí mismo ponga”.
Considerando el texto griego y las
traducciones de varias versiones buenas, entiendo que Pablo está
diciendo que cada uno aparte algo junto a sí mismo; es decir, que
ponga una cantidad aparte (del resto de sus bienes) para luego
depositarlo en la tesorería de la iglesia—véase abajo la frase “guardándolo”).
Esto concuerda con el contexto. Al individuo Pablo no le está
diciendo que aparte dinero en su casa cada domingo, porque no habría
razón alguna por qué hacer tal colecta especialmente en domingo, y
porque tal actividad no evitaría lo que dice el mandamiento de la
frase abajo que dice, “para que cuando yo llegue no se
recojan entonces ofrendas”. Al llegar Pablo, el quiso que el dinero
ofrendado cada domingo estuviera en un solo depósito (tesoro), para
evitar así la necesidad de recoger colectas, u ofrendas.
La reunión regular infalible de la
iglesia es de cada domingo, y hace sentido que en dicho día se haga
una colecta y se ponga en la tesorería de la iglesia.
-- según haya prosperado –
Cada cristiano ha de decidir qué tanto va a ofrendar, basándose en
sus bendiciones recibidas del Señor (Sant. 1:17). Véase 2 Cor.
8:3,11,12. Además, según 2 Cor. 9:6,7 ha de ofrendar generosamente,
según propone en su corazón, y todo con corazón alegre. Véase Luc.
12:48. Compárese Deut. 16:17. Así enseña el Nuevo Testamento
concerniente al ofrendar. El diezmar es mandamiento del Antiguo
Testamento, y por eso no es parte de la ley de Cristo. Nadie tiene
derecho de imponer el diezmo al cristiano.
-- guardándolo –
Es importante notar el vocablo griego, que es
thesaurizon. Aquí en este pasaje es un participio, “atesorando”.
(En castellano nuestra palabra “tesoro” se deriva por
transliteración de dicho vocablo). La persona pone junto a sí mismo
la cantidad de dinero que propone ofrendar y lo echa al tesoro de la
iglesia cada domingo.
-- para que cuando yo llegue no
se recojan entonces ofrendas – El vocablo griego aquí,
logia, “ofrendas”, es
el mismo que aparece en el ver. 1. Pablo dice que cuando llegara a
Corinto, no quiso que se hiciera lo que se debía de haberse hecho
cada primer día de la semana en la iglesia durante el tiempo de
esperar la llegada de Pablo. No quiso tener que mandar hacer
recogimiento de colectas; por eso esas ofrendas, o colectas, se
debían hacer de domingo en domingo, echándose a la tesorería de la
iglesia. De esa manera, al llegar él, todo estaría colectado y
guardado en la tesorería de la iglesia. Por esto la interpretación
no puede ser correcta, la que dice que la persona hiciera cada
domingo en su casa una colecta que se guardara allí. Pablo no quiso
tener que ir de lugar en lugar (de casa en casa, según la
interpretación de algunos), recogiendo ofrendas o colectas de muchos
individuos. Recuerdo al lector que la palabra “casa” no está en el
texto griego. (Decir que la frase griega, “par heauto”, quiere
decir “en casa”, es una interpretación de algunos, nada más. No es
la única posible).
Esta frase de Pablo hace mucho más
lógica la interpretación de que los ver. 1 y 2 hablen de una
actividad de la iglesia local en el primer día de la semana, al
ofrendar los hermanos, echando los bienes de la colecta a la
tesorería de la iglesia local.
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NOTAS ADICIONALES:
1. Hay comentaristas que confunden
la cuestión, aludiendo a Jn. 20:10 y a Luc. 24:12, para sacar la
idea de “ponga aparte en casa” para este pasaje aquí en 1 Cor.
16:2. Pero hay engaño en esto. Los dos pasajes aludidos emplean
otra frase preposicional; a saber,
pros heautou (y no,
para heautou). pros significa
“a, hacia”, y para
significa “por, a lado de”.
a. Jn. 20:10, según Lacueva, dice,
“a sus casas”, como también se expresan así algunas versiones buenas
(pero no la nuestra), aunque en una nota Lacueva dice, “Lit., a sí
mismos”.
b. Luc. 24:12, nuestra versión y
otras muy buenas, dicen, “se fue a casa” o “volvió a casa”.
La expresión griega,
pros heautou, quiere
decir literalmente “a sí mismos”, y como modismo se puede traducir a
veces, “a casa”. Digo, “a veces”, porque en Luc. 18:11 aparece
la misma frase preposicional,
pros heautou, y toda
versión, incluso la nuestra, dicen, “consigo mismo”, “para sí mismo”,
o algo semejante. Desde luego no se puede traducir, “en casa”
porque el fariseo ¡estuvo en el templo!
Así vemos que los dos pasajes, Jn.
20:10 y Luc. 24:12, no tienen que ver directamente, en cuanto a
traducción, con 1 Cor. 16:2. Hay un hermano apóstata, que se ha
vuelto modernista, quien en un escrito suyo cita estos dos textos
referidos arriba para probar que 1 Cor. 16:2 habla solamente de
actividad individual en casa y que la iglesia local no tiene
tesorería de la cual haga obras colectivas. Según él, los miembros
de una iglesia local no hacen nada colectivamente; todo es
individual.
2. Hay otros pasajes en el Nuevo
Testamento que muestran que las iglesias locales tenían obras
colectivas, implicando la conclusión de que tenían sus tesorerías de
las cuales sacar fondos para llevarlas a cabo. Considérense Hech.
2:44,45; 4:32-37; 6:1-3; 1 Cor. 9:7-14; 2 Cor. 11:8; Fil. 1:5;
4:15-18; 1 Tim. 5:16-18.
El Nuevo Testamento nos enseña que
la iglesia local tiene obra colectiva que hacer, y 1 Cor. 16:1,2 nos
enseña la manera correcta de recoger los fondos necesarios para
llevar dicha obra a cabo. Este es el patrón bíblico, y cualquier
otro sistema de recaudar fondos carece de autorización bíblica.
3. Justino Mártir (100—165 D. de
J.C.) escribió que “la gente se reúne el domingo, que se leen los
profetas y los escritos apostólicos, que el presidente los explica y
que exhorta a la gente, que en seguida se toman el pan y el vino, y
que finalmente se hace una colecta”.
Esta cita es tomada
del libro, “Can I Trust The Bible”, por R. Laird Harris. Aunque el
testimonio de hombres no inspirados no establece autoridad, este
testimonio en particular tiene valor en que muestra que desde la
antigüedad se observaba la práctica de la colecta en la iglesia
local.
- - -
16:3 -- Y cuando
haya llegado, a quienes hubiereis designado por carta, a éstos
enviaré para que lleven vuestro donativo a Jerusalén – Nuestra
versión indica que los corintios iban a designar a algunos por carta,
pero mejores son las versiones (ASV., H.A., B.A., B.J., etc.) que se
expresan más o menos como dice Lacueva, “… a quienes aprobéis,
mediante cartas a éstos enviaré …”. Las cartas serían de Pablo a
los hermanos en Jerusalén, para introducir a ellos los encargados de
llevar los fondos.
Pablo, en este
momento de escribir a los corintios, no estaba seguro si iría a
Jerusalén, o no, al tiempo en que los fondos fueran llevados. Véase
el versículo siguiente. (Pero sabemos por el libro de Hechos que sí
hizo el viaje, los capítulos 20,21).
Pablo promovió la
contribución para los pobres que había entre los santos en Jerusalén
(Rom. 15:26), pero tuvo el cuidado de no llevar él solo esos fondos.
Serían llevados por hermanos designados por las iglesias
involucradas (aquí, y 2 Cor. 8:19-23; compárese Hech. 6:3, la
iglesia escoge). Pablo tuvo cuidado de evitar sospechas o críticas
en su contra. (No es sabio que el predicador, ni otro hermano solo,
se encargue de los fondos de la iglesia local. Las colectas deben
ser contadas por dos o más hermanos, deben ser reportadas a la
iglesia entera, y deben ser guardadas, si no en un banco, en un
lugar seguro de tal manera que no haya ocasión de malversación o de
manejo deshonesto). Véase Rom. 12:17.
La palabra “donativo”
traduce el vocablo griego,
charis, “gracia”. La liberalidad de los hermanos gentiles en esta donación
fue una expresión de su gracia, o favor no merecido. Véase 2 Cor.
8:4-7,19, sobre la palabra “gracia”.
16:4 -- Y si
fuere propio que yo también vaya, irán conmigo – Si Pablo no
fuera a Jerusalén, entonces enviaría cartas de introducción y
recomendación juntamente con los “apóstoles” (enviados) de las
iglesias portadoras de los fondos (2 Cor. 8:23, mensajeros; pero en
griego, apóstoles). Ahora, si Pablo fuera, estos siervos de las
iglesias irían con él. Sabemos que por fin Pablo y ellos fueron a
Jerusalén (Hech. 20:3,4 y sig.). En este último caso no habría
necesidad de hacer las cartas propuestas (y resultó que no la hubo).
16:5 -- Iré a
vosotros, cuando haya pasado por Macedonia -- Originalmente
Pablo había planeado ir de Efeso a Corinto, de Corinto pasar a
Macedonia, y luego volver a Corinto por segunda vez, y de Corinto
ser encaminado por los hermanos corintios a Judea (2 Cor. 1:15,16).
Los corintios habían sabido de este plan. Ahora Pablo anuncia un
cambio de planes, cosa que produjo una crítica de parte de sus
opositores en Corinto, quienes le acusaban de ligereza, o liviandad
(2 Cor. 1:17). Véase Hech. 19:21,22.
Su propósito en
hacer estos cambios se debió a su gran deseo de dar tiempo a los
corintios para que hicieran las correcciones necesarias en la
iglesia local (2 Cor. 1:23). No quiso llegar a Corinto directamente
y tener que usar de vara (1 Cor. 4:18-21). El nuevo plan logró su
propósito (2 Cor. 2:6-11; 7:5-16).
-- pues por
Macedonia tengo que pasar – El verbo griego es del tiempo
presente, usado en sentido futuro, por eso más bien, “paso” (ASV.),
“voy a pasar” (LAC., N.M.), o “pasaré” (B.J.)
Pablo escribió esta
carta estando en Efeso, antes de salir para Macedonia. Véanse ver.
8, e INTRODUCCIÓN.
16:6 -- Y podrá
ser que me quede con vosotros, o aun pase el invierno – Pablo
quiso quedarse en Efeso hasta Pentecostés (ver. 8), y luego salir
para Macedonia. Allí estaría durante el verano, recogiendo la
colecta de las iglesias de Macedonia (por ej., de Filipos, de
Tesalónica, y de Berea) y luego más o menos en el otoño pasaría a
Grecia. No habiendo mucha navegación comercial durante los meses
del invierno, Pablo pensaba que tal vez pasaría el invierno con los
hermanos en Corinto (en lugar de seguir su camino a Jerusalén).
-- para que
vosotros me encaminéis a donde haya de ir – Sobre “encaminar”,
véanse ver. 11; Rom. 15:24; Hech. 15:3; 20:38; 21:5; 2 Cor. 1:16;
Tito 3:13; 3 Jn. 6. El vocablo griego en estos textos lleva la
idea, no solamente de acompañar a uno por una distancia, al
principiar su viaje, sino también de contribuir algo para el
sostenimiento de la persona en su viaje. De esta manera los
hermanos vienen a ser colaboradores con el predicador en la obra del
evangelio.
En el momento de
escribir, Pablo no sabía para dónde saldría al terminar su estadía
en Corinto y continuar su viaje a Jerusalén con la ofrenda de las
iglesias. Según Hech. 20:1-3, Pablo pasó tres meses en Grecia (Corinto
en particular), y pensaba al principio embarcarse para Siria, pero
tuvo que cambiar de planes e irse hacia Macedonia, en su viaje a
Jerusalén, esto debido a las asechanzas que le pusieron los judíos
incrédulos. Los tres meses en Grecia tal vez hayan sido los del
invierno cuando no había mucha navegación por el mar.
16:7 -- Porque
no quiero veros ahora de paso – Aquí Pablo da la razón de por
qué cambió de planes: quiso dar más tiempo a su visita en Corinto.
Si hubiera seguido el plan original (véase ver. 5, comentarios),
yendo de Efeso a Corinto, de Corinto a Macedonia, y luego volviendo
por Corinto en su viaje a Judea, no habría podido pasar mucho tiempo
con los corintios.
-- pues espero
estar con vosotros algún tiempo – El resultado de todo fue que
Pablo pudo pasar tres meses en Grecia (en Corinto en particular).
-- si el Señor
lo permite – Véase 4:19, comentarios, sobre esta frase.
Dios está en control de su gran creación (Dan. 5:18-23) y todos los
eventos están dirigidos por él; por eso conviene al hombre en sus
planes siempre buscar la dirección del Señor, conformarse a su
voluntad, y estar agradecido.
16:8 -- Pero
estaré en Efeso hasta Pentecostés -- Por este versículo sabemos
que Pablo escribió esta carta a los corintios desde Efeso. El ver.
19 indica lo mismo, pues manda saludos de las iglesias de Asia, cosa
natural si escribió desde Efeso.
Los sabatistas
afirman que los cristianos primitivos guardaban el sábado porque se
menciona que Pablo predicaba en sinagogas en día sábado (por ej.,
Hech. 18:14). Si es así, entonces por este versículo tienen que
afirmar que Pablo también guardaba las fiestas judaicas. Claro es
que no lo afirmarán.
Pablo predicaba a
veces en sinagogas en día sábado por tener una audiencia favorable
en tales lugares y en tal tiempo. Aquí menciona un día (Pentecostés)
conocido por el mundo de aquel tiempo para indicar cierta estación
(la primavera) en el año. Para ese tiempo la navegación comercial
comenzaba de nuevo después de la parada del invierno.
En el día de
Pentecostés del año siguiente Pablo estaría en Jerusalén (Hech.
20:16). Sobre el Pentecostés (= 50 días después de la Pascua),
véanse Lev. 23:15-21; Deut. 16:9-11.
16:9 -- porque
se me ha abierto puerta grande y eficaz – Ahora Pablo da a los
corintios la razón de por qué él ha de demorarse más tiempo en Efeso:
el evangelio estaba gozando de gran éxito y por eso no convenía que
él saliera pronto. En cuanto a estas actividades del apóstol en
Efeso, y en sus alrededores, consúltese Hech. 19:1—20:1, actividades
de tres años (20:31). Nótense en particular los ver. 10,17,20,26
del capítulo 19.
La palabra “puerta”
simboliza oportunidad. Compárense Hech. 14:27; 2 Cor. 2:12; Col.
4:3.
-- y muchos son
los adversarios -- Véase 15:32, comentarios. Hechos capítulo 19
narra algo de esta oposición en Efeso, en particular los ver. 9 y
23-41. Véase también 2 Cor. 1:8-11.
Siempre que el
evangelio tenga éxito, más oposición presenta Satanás. Pero a pesar
de los adversarios, Pablo deseaba quedarse más tiempo en Efeso para
lograr más éxitos para el evangelio. ¡No corría de los problemas
serios! No era cobarde, sino un soldado valiente de Jesucristo (2
Tim. 4:7).
16:10 -- Y si
llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad –
Para algunos comentaristas la palabra “si” indica la posibilidad de
que Timoteo no llegara a Corinto. Véanse 4:17, comentarios; Hech.
19:22 (Erasto, Rom. 16:23, acompañó a Timoteo). Cuando Pablo llegó
a Macedonia, después de su trabajo tan exitoso en Efeso y Asia, y
desde allí escribió a los corintios la carta “2 Corintios”, Timoteo
estaba con él (2 Cor. 1:1), y para ellos esto puede significar que
Timoteo todavía no llegaba a Corinto.
Para otros, la
frase “si llega” nada más expresa que Pablo pensaba que Timoteo
llegaría a Corinto después de llegar esta carta. Según ellos la
misión de Timoteo habría sido iniciada antes de llegar los tres
hermanos mencionados en el ver. 17, quienes trajeron más noticias de
la iglesia en Corinto. La misión de Timoteo, pues, no había de
tratar en particular los problemas de los cuales Pablo ahora tiene
conocimiento adicional. Ahora, aunque no se narra historia del
retorno de Timoteo a Pablo, estos comentaristas entienden que
Timoteo volvió a Efeso para estar con Pablo, y luego le acompañó a
Macedonia (2 Cor. 1:1).
Timoteo era joven
(1 Tim. 4:12), y en Corinto tendría que confrontarse con hermanos
problemáticos. Por eso Pablo dice a la iglesia que vieran ellos que
Timoteo estuviera con ellos “sin temor”, dice el texto griego y
algunas versiones muy buenas.
-- porque él hace
la obra del Señor así como yo – La edad del predicador no tiene
nada que ver con que la iglesia tenga respeto al predicador, o no lo
tenga. La base del respeto hacia el predicador es la naturaleza del
trabajo en que se ocupa tiempo completo. Fuera Pablo, o fuera el
joven Timoteo, la iglesia entera debía respetar al predicador en
base a su obra en el evangelio, pues no hay obra más noble.
La frase “obra del
Señor”, en el texto griego, es la misma que aparece en 15:58 (trabajo
del Señor). Aquí la obra del Señor en particular es la que el Señor
encarga al predicador que se dedica enteramente al ministerio de la
palabra.
16:11 -- Por
tanto, nadie le tenga en poco – La frase “Por tanto” se refiere
a lo que Pablo acaba de decir; a saber, Timoteo se ocupa en la obra
de predicar el evangelio. Esta es la razón por qué los corintios no
habían de tratarle con menosprecio. Varias versiones buenas emplean
la palabra menospreciar o despreciar. Los corintios no habían de
provocarle temor, ni tratarle con menosprecio.
-- sino
encaminadle en paz, para que venga a mí – Sobre “encaminar”,
véase ver. 6, comentarios.
Timoteo había sido
enviado por Pablo a los corintios con una misión importante. Ella
está expresada en 4:17. Tocaba a los corintios tratarle de tal
manera que, cumplida esta misión, Timoteo pudiera salir de Corinto
en paz, siendo encaminado por ellos hacia Pablo (tal vez en Efeso).
-- porque le
espero con los hermanos – A mi parecer, Timoteo sí cumplió su
misión que lo llevó a Corinto y volvió a Efeso para darle un reporte
a Pablo. Los referidos hermanos pudieron haber sido Erasto (Hech.
19:22) y tal vez otros, o bien los hermanos que estaban con Pablo
quienes juntamente con él esperaban el retorno de Timoteo. La misma
frase, “con los hermanos” aparece en el versículo siguiente.
16:12 -- Acerca
del hermano Apolos – Por última vez en esta carta vemos la frase,
“Acerca de”. Véase ver. 1, comentarios.
Puede ser que los
corintios hubieran escrito a Pablo, pidiendo que Apolos volviera a
visitarlos. Tal puede ser el significado de la frase, “Acerca del
hermano Apolos”. Véanse 1:12; 3:4-9,22; 4:6; Tito 3:13.
Pablo estableció la
iglesia en Corinto, y después que se fue de allí, Apolos llegó a
trabajar con ellos, (Hech. 18:27,28; 19:1).
-- mucho le rogué
que fuese a vosotros con los hermanos – Apolos había tenido gran
éxito en Corinto (Hech. 18:27,28). Se había levantado un partido en
honor de Apolos (1 Cor. 1:12), pero esto del partido no quitó que
Pablo quisiera en gran manera que Apolos fuera a Corinto a
participar en la corrección de los males en la iglesia (inclusive el
partidismo). Los hermanos aquí referidos probablemente fueron los
que trajeron una carta de los corintios, y quienes llevarían esta
carta de respuesta a ellos (ver. 17).
-- mas de ninguna
manera tuvo voluntad de ir por ahora – La voluntad del individuo
no estaba sujeta a un apóstol en asuntos de juicio personal. Por
cualesquiera razones que Apolos tuviera, él no deseaba ir a Corinto
en la ocasión sugerida por Pablo. Apolos no se oponía a ir, sino a
ir “por ahora”.
-- pero irá cuando
tenga oportunidad – Aparentemente Apolos, como Pablo, tenía al
momento puertas de oportunidades abiertas a él y no quiso dejar su
trabajo en ese tiempo. Pero al tener oportunidad, iría a dar la
mano a los hermanos en Corinto.
16:13 – Velad –
Este versículo, juntamente con el siguiente, presentan una lista
de cinco exhortaciones a los hermanos en Corinto para que mantengan
su fidelidad a Cristo. El tiempo presente de los imperativos da
énfasis a la naturaleza duradera de ellos. Son cosas en que el
cristiano debe estar ocupándose de día en día.
El cristiano que no
vela, fácilmente cae en las tentaciones y lazos del diablo. Véanse
Mat. 24:43; 26:41; Hech. 20:31; Apoc. 3:2,3.
-- estad firmes en
la fe – Hay que estar firmes en la doctrina apostólica (15:1).
Como soldado fiel, el cristiano no debe ser movido por el enemigo,
sino seguir la lucha sin mirar a izquierda ni a derecha. (Falta
firmeza en muchos de mis hermanos en la fe, la firmeza que resulta
solamente por andar por fe. Véase 2 Cor. 1:24; 5:7).
La fe aquí referida
en este versículo es el evangelio, la ley o doctrina de Cristo.
Véanse Apoc. 14:12; 2:13; Judas 3; Efes. 4:5; Gál. 1:23; Hech. 6:7.
Esas verdades nos han sido entregadas (= tradiciones, 2 Tes. 2:15;
3:6) por los apóstoles inspirados.
Por no estar algunos
“firmes en la fe” ha habido mucha apostasía. Véanse 1 Tim. 4:1;
6:10; 2 Tim. 4:3,4,10; 2 Ped. 2:15
-- portaos
varonilmente – Otras versiones dicen, “conducíos como
hombres”(B.A.); “portaos virilmente” (NVI.); “pórtense como hombres”
(N.M.). Toca al cristiano continuamente conducirse con valor,
portándose como adulto en la fe, en lugar de andar con niñerías y
cosas de inmadurez. Contrástese 3:1 y nótense los comentarios allí.
He visto a hermanos de muchos años en la fe, inclusive muchos
predicadores, que por la nada actúan como niños, dejándose guiar
totalmente por sus sentimientos y emociones, en lugar de “portarse
varonilmente”. Dejan que la cultura, y no Cristo, les guíe. Dan
más consideración a las relaciones sanguíneas, y a las amistades con
ciertas personas, que al principio bajo discusión. ¡Qué lástima!
Con razón hay tanta discordia y desacuerdo en la hermandad.
Considérense Sal.
31:24; Efes. 4:13-15.
-- y esforzaos –
El cristiano varonil no es persona débil, siempre siendo vencida
por el maligno, el diablo, rindiéndose a las tentaciones y
portándose con mente como de niño (14:20, comentarios), sino es
persona fuerte (1 Jn. 2:14). Esta fuerza se encuentra en conexión
con su fidelidad a Cristo (Efes. 3:16; 6:19,11). Véase esta frase
militar en 1 Sam. 4:9 y 2 Sam. 10:12. Véase el contraste en Jer.
51:30; Isa. 19:16.
16:14 -- Todas
vuestras cosas sean hechas con amor – Pablo ya había explicado
el significado de esto en lo que escribió en el capítulo 13. Véanse
1 Ped. 1:22; 4:8. La conducta diaria del cristiano debe ser
motivada por el amor. El amar a Dios, a su Palabra, y al prójimo,
es el principio gobernante del siervo a quien Dios aprueba. Actuar
impulsado por otro motivo es ser hombre carnal. La mucha carnalidad
en la iglesia en Corinto evidenciaba una gran falta de amor en los
hermanos. Lo mismo se ve hoy en día en la hermandad.
16:15 -- Hermanos,
ya sabéis que la familia de Estéfanas es las primicias de Acaya –
Estéfanas se menciona solamente aquí y en 1:16. Véanse los
comentarios allí.
Dado que Pablo, al
llegar a Acaya, predicó primero en Atenas (17:15), Estéfanas pudo
haber sido convertido allí. Pero 1:16 de esta carta le asocia a él
más bien con los corintios.
Sobre la frase “las
primicias de”, considérese Rom. 16:5.
Sobre la palabra
aparche, primicias,
véase 15:20,23, comentarios.
-- y que ellos se
han dedicado al servicio de los santos – Ellos comprendían bien
la enseñanza de Jesús en Mat. 20:26-28; 23:11. Tal vez dedicaba su
casa para las reuniones de la iglesia. Estéfanas había dejado sus
quehaceres para hacer este viaje a Efeso, a favor de los intereses
de la iglesia en Corinto. Pablo no da ejemplos de esta gran
dedicación a servir a los santos, sino solamente presenta el hecho
de ello. El versículo siguiente dice que él y los de su casa
ayudaban y trabajaban (sin duda en lo material y en lo espiritual).
Todos podemos ocuparnos en estas dos actividades, y esto con
dedicación. Hemos de estar “adictos” a estas dos cosas. Compárese
2 Cor. 8:4.
Este versículo se
junta estrechamente con el siguiente. El texto griego dice así: “Os
ruego, hermanos”, y luego sigue como una frase de entre paréntesis,
“sabéis la familia de Estéfanas que es las primicias de Acaya y para
ministrar a los santos han puesto a sí mismos”. Entonces,
terminada la frase en paréntesis, Pablo continúa, diciendo en el ver.
16, “que también vosotros os sometáis a los tales …..” Así se lee
en el texto de Lacueva. Es decir, la frase “Os ruego”, del ver. 16,
en realidad es el principio del ver. 15.
Aquí agrego el texto
de la versión Biblia de las Américas: “Os exhorto, hermanos ([ya]
conocéis a [los de] la casa de Estéfanas, que fueron los primeros
convertidos de Acaya, y que se han dedicado al servicio de los
santos), que también vosotros estéis en sujeción a los que son como
ellos, y a todo el que ayuda en la obra y trabaja”.
16:16 -- Os ruego
que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y
trabajan – Han de ser altamente respetados los hermanos
ejemplares en el servicio de Cristo. Compárense Rom. 13:7; Fil.
2:29; 1 Tes. 5:12,13. Debemos imitar a los tales. Compárese Heb.
13:7.
El respeto es una
cosa ganada con una vida de servicio amoroso; no es obtenido por
herencia, ni por suerte, ni por demanda.
Como ellos han
servido y sirven, debemos nosotros también servirles a ellos. Esta
es la clase de “sumisión” aquí tratada. Se debe imitar el ejemplo
por excelencia que los tales dejan para otros. Compárese 11:1.
Véanse Efes. 5:21; Gál. 5:13; 1 Ped. 5:5.
El verbo griego,
sunergeo, aquí
traducido “ayudan”,
significa colaborar (L.A.), o cooperar (Mod., H.A., N.M., P.B.).
(Hay hermanos que deben aprender a trabajar juntamente, colaborando,
en lugar de ser egoístas y procurar “proteger su terreno”).
El verbo griego,
kopiao, aquí traducido
“trabajan”, significa trabajar arduamente y con gran cansancio y
fatiga. Aparece en 4:12 (nos fatigamos) y en 15:10 (he trabajado).
Hay hermanos que quieren ocuparse en algo, pero no fatigarse en ello
en servicio duro, como por ejemplo lo hacían María y Pérsida (Rom.
16:6,12).
16:17 -- Me
regocijo con la venida de Estéfanas, de Fortunato y de Acaico –
Sobre Estéfanas, véase ver. 15, comentarios. Este versículo 17 y el
siguiente suplen toda la información que tenemos en el Nuevo
Testamento con respecto a Fortunato y a Acaico. Parece que estos
tres hermanos trajeron una carta de la iglesia en Corinto (véase
7:1, comentarios), y que fueron quienes entregaron a la iglesia esta
carta de Pablo, la 1 CORINTIOS.
Pablo los recibió con
gozo. La frase siguiente nos da la razón de este gozo.
-- pues ellos han
suplido vuestra ausencia – El texto griego dice, “pues vuestra
carencia (o, falta) éstos suplieron”. Compárese Fil. 2:30. Nuestra
versión da la idea, aunque mejor es la traducción de la Ver. ASV.
que se expresa como está dicho arriba entre comillas.
Lo que le faltaba a
Pablo, con respecto al caso de la iglesia en Corinto, era alguna
información concreta acerca de la condición espiritual de la iglesia
allí, cosa que solamente por medio de algún visitante de allí se
podría obtener. Pablo deseaba estar entre ellos en Corinto. Añoraba
a la iglesia en Corinto. La venida de estos tres hermanos suplieron
esa falta. Representaban a la iglesia.
16:18 -- Porque
confortaron mi espíritu y el vuestro – Aquí se da la razón de
por qué Pablo se regocijó tanto al tener la visita de los tres
hermanos venidos de Corinto. La iglesia no pudo visitar a Pablo en
Efeso, pero la venida de los hermanos, al entregar las preguntas de
la iglesia y sus deseos de aprender la verdad inspirada, refrescó el
espíritu de Pablo. El charlar ellos con Pablo, sobre la condición y
las circunstancias de la iglesia en Corinto, pudo mucho más que el
contenido de alguna carta sola, y la información de ellos
seguramente contribuyó al refrigerio del espíritu de Pablo.
No fue refrescado
solamente el espíritu de Pablo, sino el de los corintios sería
refrescado al recibir a los hermanos en su retorno a Corinto,
trayendo consigo esta carta y mensajes de Pablo. Lo que sería para
el confort de Pablo, a la vez sería para el de ellos (Rom. 12:15,
“gozaos con los que se gozan”). Cuando hay mejor comprensión de las
cosas, hay confort y hay tranquilidad. El evento fue como si la
iglesia de Corinto y Pablo hubieran estado juntos en persona.
Compárese 2 Cor.
7:12.
El mismo vocablo
griego empleado aquí para decir “refrescar”, se emplea en forma de
sustantivo en Mat. 11:29 (descanso).
-- reconoced, pues,
a tales personas – Al regresar los tres hermanos a Corinto, se
les debía reconocimiento, o aprecio, de parte de la iglesia por el
servicio que ellos le habrían rendido, al arriesgar sus vidas y
cansarse en hacer el viaje a Efeso, para llevar su carta y mensajes,
y para volver con la carta y mensajes de Pablo.
16:19 -- Las
iglesias de Asia os saludan – Efeso era la principal ciudad de
Asia. Las labores de Pablo en Asia (Hech. 19:1-10,26) lograron el
establecimiento de un buen número de iglesias locales. Ahora que
Pablo está para terminar su carta a los corintios, envía los saludos
de dichas iglesias. Esto implica que ellas sabían que Pablo estaba
preparando esta carta para la iglesia en Corinto. Véanse Apoc.
1:4,11; Col. 1:2; 4:15,16.
La hermandad es una
gran y singular familia (1 Ped. 2:17, “amad la hermandad”, ASV.,
Mod.). Con razón, pues, envían saludos los hermanos de una parte
para los de otra parte.
Lo que Pablo dice
aquí es lo que dice en Rom. 16:16, “Os saludan todas las iglesias de
Cristo”. Al darse cuenta de que Pablo iba a enviar una carta a los
santos en Roma, las iglesias, le encargaron que les saludara.
Es una perversión de
este pasaje (Rom. 16:16) usar su frase, “Os saludan todas las
iglesias de Cristo”, en la presentación de programas de radio y de
televisión, en los rótulos frente a los locales de reunión, y en los
boletines y los membretes, para saludar al público en general
compuesto de incrédulos. Las iglesias de Cristo de Acaya o de Asia
¡nunca enviaron saludos a los incrédulos! ¡No hay comunión entre
los dos grupos!
¿Por qué, pues,
emplean muchos hermanos en Cristo esta frase del pasaje? ¿Por qué
no citan a 1 Cor. 16:19 en lugar de a Rom. 16:16, siendo que los dos
pasajes entregan el mismo mensaje? La respuesta revela la
ignorancia de ellos, o su completa falta de respeto a la enseñanza
del pasaje. Lo citan por el juego de palabras en Rom. 16:16 y
por el supuesto provecho que de ellas puedan producir. ¡No les
conviene decir al público, “Las iglesias de Asia os saludan”!
Estos hermanos,
además, cometen el gran error de tomar una descripción bíblica,
“iglesia de Cristo”, y de hacer de ella un nombre propio, Iglesia de
Cristo, y al hacerlo hasta cierto grado presentan a la iglesia del
Señor como si fuera una denominación.
Nótese: La frase aquí
comentada implica que esta carta a los corintios fue escrita en
Efeso, y no más tarde en Filipos, pues dice, “las iglesias de Asia”,
y no “de Macedonia”.
-- Aquila y
Priscila – Véanse Hech. 18:2,3,18, 24-26; Rom. 16:3-5. Pablo
conoció a este matrimonio judío en Corinto, y ellos le acompañaron a
Efeso. Estaban con él en Efeso cuando escribió esta carta. Después
se encuentran de nuevo en Roma, según el pasaje en Romanos. Por
último, de nuevo se hallan en Efeso (2 Tim. 4:19).
-- con la iglesia
que está en su casa – Estos hermanos acostumbraban usar su casa
para las reuniones de la iglesia local, y esto no solamente en Efeso,
sino también en Roma (Rom. 16:5). Dios es quien nos da las casas, y
todas nuestras bendiciones, y sabio es el cristiano que aprende a
usar sus bendiciones para la gloria de Dios.
Los edificios, o
locales, para las reuniones de las iglesias, no son una necesidad,
sino solamente una conveniencia. La obra del Señor y su crecimiento
¡no depende de ellos! Y seguramente no hemos de gloriarnos en ellos.
-- os saludan
mucho en el Señor – La palabra “mucho” muestra la intensidad con
que ellos deseaban expresar sus saludos a los santos en Corinto.
La frase “en el Señor”
significa ”en conexión con quién es el Señor”. Véase 7:39,
comentarios. Los santos en Corinto se encontraban en Cristo, el
Señor, y también esta pareja se encontraba en él. Es más; ella en
el pasado había sido parte de la iglesia en Corinto. Con razón les
quiso saludar mucho. Los cristianos en todas partes son ciudadanos
del mismo Reino.
16:20 -- Os
saludan todos los hermanos – Aunque a los corintios el asunto
fue claro, a nosotros no es tan claro quiénes eran estos hermanos
aquí referidos en particular. Probablemente la frase “todos los
hermanos” se refiere a los hermanos de toda la ciudad de Efeso, ya
que Pablo mencionó en particular a los hermanos en la casa de Aquila
y Priscila, y a las iglesias de Asia en general. Estos hermanos
deben haber sabido de la visita de los tres hermanos de Corinto y de
la carta que Pablo preparaba para ser llevada por ellos a la iglesia
en Corinto. Por eso le habrán encargado a Pablo a mandar sus
saludos.
-- Saludaos los
unos a los otros con ósculo santo –
Esta exhortación
tiene el propósito implícito de suprimir y evitar disensiones y
otros problemas causados por la falta de amor fraternal y
consideración mutua. Quita la formalidad y la hipocresía, y
erradica la parcialidad y el prejuicio. Si los cristianos están
cumpliendo con lo que enseñan Rom. 15:5-7; Gál. 6:10; Efes. 4:32; y
1 Ped. 1:22, entonces el beso santo lo va a expresar espontáneamente.
Es apropiado expresar tales emociones genuinas, y una demostración
de ellas en “el beso santo” (o en otra expresión de salutación
calurosa y sincera, según la costumbre del lugar) contribuye al
ánimo de todo cristiano.
A continuación cito
los comentarios tomados de NOTAS SOBRE 2 CORINTIOS, 13:12: “Dicen
la Ver. Biblia de las Américas, la Ver. Moderna, la Reina-Valera
Actualizada, y otras, ‘con un beso santo’. Véanse Rom. 16:16; 1 Cor.
16:20; 1 Tes. 5:26; 1 Ped. 5:14. Con esta exhortación instó a los
corintios a expresar, según su costumbre usual de aquel tiempo y
lugar, su sentido de fraternidad y comunión. Ellos andaban
divididos y con otros problemas serios; ahora, en vista del
contenido de esta carta y poniendo por obra sus directivas, podrían
de nuevo estar unidos y expresando su unión por medio del beso santo.
“El besar
públicamente, como símbolo de comunión y de gran afecto, era una
costumbre común en las partes orientales. (Por eso el besar Judas a
Cristo, hecho con el fin de traicionarle, fue un acto tan bajo y
despreciable).
“Hasta la fecha hay
países donde esta forma de salutación hermanable sigue. Las
Escrituras no imponen las costumbres de algunos sobre todos los
demás. Pero sí imponen la obligación de expresar la salutación
hermanable. Sea besar o sea estrechar manos, que sea una expresión
sincera de amor fraternal, y no un mero acto de costumbre.
“La frase ‘beso santo’
evita que sea beso de expresión sensual”.
El hecho de que el
tiempo del verbo en esta frase que estamos comentando (“Saludaos”)
es el aoristo (= tiempo indefinido que indica acción de punto)
implica que Pablo quiso que los corintios, al recibir esta carta y
al oír su lectura, en esa ocasión se saludaran con beso santo, así
reconociendo y aceptando las instrucciones de ella de andar todos en
paz y conformidad (1:10).
Véanse NOTAS SOBRE
ROMANOS, 16:16, comentarios, y NOTAS SOBRE 1 PEDRO, 5:14,
comentarios.
No hay razón por qué
hacer de esta forma de salutación (el beso santo) un acto formal de
culto en conexión con la Cena del Señor. Las iglesias que lo
practican, aun en diferentes formas, lo hacen siguiendo los
dictámenes de sus clérigos y no a tradición apostólica.
16:21 -- Yo,
Pablo, os escribo esta salutación de mi propia mano – El texto
griego dice literalmente, “La salutación con la mano mía de
Pablo”. Nuestra versión suple el verbo, “escribo” y agrega, “os”.
Pablo a veces
empleaba amanuenses (personas que escriben al dictado) al componer
sus cartas, pero al final él tomaba la pluma para escribir la
salutación final y así dar autenticidad a sus cartas, pues al
parecer circulaban cartas falsificadas (2 Tes. 2:2). Véanse 2 Tes.
3:17; Gál. 6:11; Col. 4:18; File. 19. En Gál. 6:11 puede indicar
que él solo escribió esa carta entera.
16:22 -- El que no
amare al Señor Jesucristo – Lacueva da la traducción exacta del
texto griego, “Si alguien no ama al Señor”. Así dicen las versiones
ASV., Mod., H.A., P.B., B.A., NVI., N.C. El mensaje del evangelio (Hech.
3:26; 1 Tim. 1:15,16; 2 Tim. 1:10) debe producir en el oyente amor y
gratitud hacia Jesucristo. Si no lo produce, a tal persona no le
queda nada bueno que esperar (Jn. 8:24); pasará la eternidad en el
infierno (Mat. 25:41,46). Por eso Pablo pasa a decir lo siguiente:
-- sea anatema –
La palabra “anatema” es una transliteración del vocablo
anathema, que en este
caso significa una cosa destinada a la destrucción, y por eso se usa
como una maldición. Véanse 12:3, comentarios; Hech. 23:14; Rom.
9:3; Gál. 1:8,9. En forma verbal el mismo vocablo aparece en Mar.
14:71 (maldecir). La paga del pecado es muerte (Rom. 6:23).
Implícita en estas
palabras de no amar al Señor está la idea de que los males en la
iglesia en Corinto reflejaban la falta de amor hacia Cristo. Amar a
Cristo significa hacer su voluntad (Jn. 14:15; 1 Jn.2:3; 5:3). No
hacer su voluntad equivale a no amarle, y al que no le ama le espera
la maldición, sea la persona cristiana, o no. Estas palabras de
Pablo aquí son semejantes a las que escribió a las iglesias de
Galacia (Gál. 1:6-10).
-- El Señor viene.
Esta frase traduce el vocablo griego,
maranatha, que en turno
es una transliteración del vocablo arameo o siríaco que significa,
“Ven, Señor”, o, “El Señor viene”, dependiendo de cómo la palabra se
divida: marana ta = “Señor, ven”, o maran ata = “El Señor viene, o
vendrá”.
Evidentemente, se ve
por esta expresión, era algo usual en el mundo de Pablo que usara
una palabra extranjera al escribir a los griegos.
Pablo emplea el
significado de esta palabra en seguida de decir que sea maldito el
que no ama al Señor porque es justo desear que el Señor venga ya
para dar la recompensa justa a los incrédulos y a todo desobediente.
Véase 2 Tes. 1:6-10; Jn. 3:36; Luc. 19:27. Compárense Heb. 10:23;
12:28,29. Detrás de todo mensaje inspirado está el Señor y su
segunda venida. ¡Cómo nos conviene conformarnos a las instrucciones
de las cartas apostólicas, corrigiendo nuestras faltas y poniendo
por obra nuestros deberes!
16:23 -- La gracia
del Señor Jesucristo esté con vosotros – Después de expresar una
advertencia seria (ver. 22), Pablo termina su carta deseando para la
iglesia en Corinto el favor no merecido del Señor Jesucristo, cosa
que les acompañaría continuamente si hicieran lo que en esta carta
se les amonestaba. Después de la maldición (ver. 22), Pablo expresa
la bendición, la salutación aludida en el ver. 21. Termina su carta
como la comenzó (1:4), refiriéndose a la gracia de Dios en Cristo
Jesús.
Compárese 2 Cor.
13:13.
Como el anatema
significa muerte eterna, la gracia de Dios significa la vida eterna.
El hombre escoge su destino final.
16:24 -- Mi amor
en Cristo Jesús esté con todos vosotros – Dado que tuvo que
reprender y advertir con severidad a los corintios en diferentes
partes de su carta, Pablo siente la necesidad de terminarla,
asegurándoles que les ama a todos ellos en Cristo Jesús. El “amor
duro” (como se suele decir hoy en día, y que es el amor verdadero)
se atreve a llamar la atención a los errores (pecados) que nos
condenan. Considérense Heb. 12:5-13; Prov. 13:24. Solamente el
amor nos conduce a decir “todo el consejo de Dios” (Hech.
20:20,27). Solamente el que ama dirá la verdad cuando se sepa que
posiblemente producirá enemigos (Gál. 4:16). En cambio, el cobarde
(el que no ama con este amor) se calla, guardando la verdad consigo,
y no la aplica, porque tiene miedo de “ofender” (lastimar
sentimientos); es que no ama, porque deja que la persona que ha
caído en el error se pierda. Y, ¿eso es amar?
Este amor Pablo lo
tenía para con los corintios “en Cristo Jesús”; es decir, en
conexión con quién es él. Por ser él nuestro Salvador, y porque
Pablo buscaba la salvación de todos los hombres, el amor de Cristo
le oprimía y le controlaba en su servicio en el evangelio salvador
de Cristo. Véase 2 Cor. 5:14. Pablo, motivado por el amor genuino,
hacía todas sus obras.
-- Amén – Esta
palabra no aparece en el texto griego que emplea Lacueva, y por eso
no aparece en las versiones P.B., H.A., NVI., N.M., S.A., N.C., B.J.,
ECU., 1990, etcétera. Pero otros manuscritos sí incluyen la palabra,
y aparece en las versiones ASV., Mod., L.A., B.A., 1977, ACT., JTD.,
etcétera.
Esta palabra es una
transliteración del vocablo griego,
amen, que significa
firmeza, certeza, “así es” o “así sea“.
Amén es una
exclamación de veracidad. Expresa énfasis, afirmación, y da un
sello de aprobación a lo que acaba de afirmarse.
* * *