NOTAS SOBRE 1 CORINTIOS

Por Bill H. Reeves

(Derechos reservados, copyright, 1997)  

 
 


CAPITULO 5

 

            5:1 -- De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación -- Otras versiones dicen: “Notoriamente se oye” (LAC., margen, “lit., totalmente”); “Es ya público” (N.C.); “Se oye decir, como cosa cierta” (H.A., L.A.); “Es voz corriente que” (P.B.); “De hecho se informa” (N.M., B.A.); “Se comenta por doquier” (NVI.); “Es ya del dominio público” (STR.).

            Pablo expresa maravilla de que tal cosa exista a tal grado en la iglesia en Corinto.  No fue un simple rumor, sino un hecho bien establecido.  Esta iglesia de Cristo no obedecía el mandamiento de Efesios 5:3 y sig.  Dejaba que la cultura le guiara más bien que el evangelio de Cristo (Efes. 5:6,7).  Estaba teniendo comunión (participación) en las obras infructuosas de las tinieblas (Efes. 5:11).

            En lugar del vocablo “fornicación”, algunas versiones más modernas emplean la palabra “inmoralidad” (B.A., N.M., NVI., RVA., POP., NTP., B.J., LBL.).  “Impureza”, dice la JTD.

            Según el lexicógrafo, Thayer, el vocablo griego aquí (porneia) significa “relación sexual ilícita en general”.  Por eso algunas versiones dicen “inmoralidad” o “impureza sexual”.  (La idea que tienen algunos, de que la palabra “fornicación” se limita al acto sexual entre dos personas no casadas, la tienen porque no entienden ni el griego ni el uso bíblico de dicha palabra.  Se equivocan grandemente en sus aplicaciones de esta palabra porque las formulan, apoyándose en una premisa equivocada).  En este pasaje tenemos el caso de un hombre cometiendo fornicación con una mujer que es de su padre, con una mujer casada.  En Oseas 2:2-,5; 3:1-3; etcétera, vemos que una “madre” y  “esposa” fornicaba (o, se prostituía--porneia).  Hablando de la idolatría, vemos que la esposa de Dios, Ezeq. 16:8, cometía fornicación, ver. 15, etcétera.

            El término “adulterio” (moicheia) se limita a casos de impureza sexual entre casados.  Por eso en algunos pasajes se emplean los dos vocablos, “fornicación” y “adulterio”, como distintos (por ej., Mat. 15:19), y para dar énfasis al caso.  Pero el término porneia, siendo término general, abarca el adulterio, el incesto, la homosexualidad, la bestialidad, y todo otro acto de inmoralidad sexual.  En este pasaje se refiere al incesto en particular entre un cristiano y la esposa (pagana) de su padre, su madrastra.

            En Hech. 15:20,29 vemos que los gentiles habían de ser exhortados a abstenerse de la fornicación.  ¿Acaso el problema de la inmoralidad entre los gentiles era cosa que involucraba solamente a los solteros?  ¿Eran puros todos los casados?  Si el término “fornicación” se limita a los solteros, ¿por qué no incluyó Jacobo en su lista al adulterio para los casados?  No, este vocablo griego incluye a toda clase de impureza sexual en conexión con cualquier persona.

            -- y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles -- Los mejores manuscritos no incluyen la palabra “nombrarse”.  El texto griego dice sencillamente, “tal fornicación que ni entre los gentiles” (LAC.), o “tal fornicación cual ni aún entre los gentiles” (P.B.).

            La gente corrupta de Corinto, siglo primero, no aprobaba, ni toleraba en general, tal pecado, pero una iglesia de Cristo, ¡sí!  ¿Cómo puede la iglesia local influir para bien en la comunidad, ganando almas para Cristo, si es de conocimiento público que en la membresía de la iglesia se tolera la inmoralidad?

            -- tanto que alguno tiene la mujer de su padre --  Ella no era su madre, sino su madrastra.   Evidentemente era una pagana, pues se aplica la disciplina aquí solamente al hombre, y no a los dos.

            2 Cor. 7:12 indica que el marido de ella todavía vivía.

            El verbo griego echo, tener (una mujer), a veces se usa en el sentido de poseer en matrimonio como esposa (7:2, 12, 29; Mat. 14:4; 22:28).  Si este cristiano en Corinto no estaba casado con ella, la práctica de tenerla en el acto sexual fue habitual (el concubinato), y no singular (según la gramática del vocablo griego).

            Si estaba casado con ella, entonces el texto ilustra la verdad de que puede un hombre “fornicar” con su propia esposa (esposa según las leyes del país, leyes que muchas veces contradicen las leyes de Dios, Rom. 7:1-3).  Véase Juan 4:18.  (Es que hay hermanos en la fe que, defendiendo al fornicario divorciado como si tuviera derecho a las segundas nupcias, afirman que si él se casa, entonces con su propia esposa no puede estar fornicando).

            En el Antiguo Testamento el incesto quedó condenado en términos explícitos; o sea, en modo de mandamiento (Lev. 18:6-18; Deut. 22:30; 27:20; véase Gén. 49:4).  En el Nuevo Testamento se condena solamente en este pasaje, y esto por conducto de un ejemplo apostólico.  (Los que rechazan el ejemplo apostólico, como avenida para establecer la autoridad, no pueden condenan el incesto, pues no estamos bajo la Ley de Moisés, Gál. 5:4, y no hay mandamiento en el Nuevo Testamento que lo condene).

 

            5:2 -- Y vosotros estáis envanecidos -- La iglesia no sentía indignación con respecto a este caso de incesto en la membresía, porque se había vuelto arrogante, o hinchada, en la promoción de líderes dados más bien a la filosofía que al evangelio, y en sentirse tan grande, rica y fuerte en su sabiduría (4:8-10).   Esta condición carnal no permitía que ellos lamentaran que uno de sus miembros trajera tan grande mancha sobre la iglesia.  (No es muy probable que los corintios en realidad estuvieran envanecidos en cuanto a tener a un miembro tan corrupto, como si justificaran el incesto mismo).

            El mal se había multiplicado: un hermano andaba en la inmoralidad más aborrecida, la iglesia seguía con su arrogancia y tranquilidad en lugar de sentir lamentación genuina, al sugerirse este caso de incesto, y no había disciplina de excomunión en ella.

            Así es el caso con algunas iglesias de Cristo en la actualidad.  Es fácil para una iglesia de Cristo, dado el ambiente flojo en la sociedad hacia la inmoralidad, ser muy tolerante del pecado en sus miembros.  La iglesia en Corinto tenía un amplio criterio hacia ese miembro fornicario, y así él no iba a ser movido a arrepentirse.

            -- ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? -- Nos lamentamos cuando muere físicamente un ser amado; nos duele, es natural.  De igual manera esa iglesia de Cristo debió haberse lamentado por la condición de muerte espiritual en que andaba aquel miembro de la iglesia, y haber tomado la acción disciplinaria de excomunión para lograr, si era posible, su salvación eterna.  Pero no; la iglesia le tenía bien acepto en su comunión, dejando que la iglesia que llevaba el nombre de Cristo sufriera el reproche que el público siempre trae sobre ella cuando los cristianos profesos predican una cosa y practican otra.  La iglesia honraba al hombre, en lugar de a Dios (compárese 1 Sam. 2:29).  ¿Era miembro muy rico, o influyente en la iglesia?  No sabemos, pero la iglesia, en su actitud carnal y en su rechazo de disciplina señalada, no amaba a aquel hermano perdido, ni a Dios por no llevar a cabo su voluntad.  Animar al hermano pecador (en lugar de disciplinarle) tiene el efecto de solidificarle en su pecado y asegurar su condenación eterna.  ¿Hay amor en tal procedimiento?

            Tanto la fornicación, como el rechazar disciplinar bíblicamente, son pecados.  Ni el uno ni el otro permite que exista la comunión con Dios, quien es luz, sin tinieblas algunas (1 Jn. 1:5).

            La disciplina bíblica siempre se ejecuta con motivación de lamentación y no de venganza ni de sencillamente causar pena.

            Con todo y que nos duela, hay que “quitar de en medio”; hay que “quitar a ese perverso” (ver. 13).

 

            5:3 -- Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho -- Pablo, aunque lejos de Corinto (en Efeso, en cuanto al cuerpo), ya había llegado a la decisión (en su espíritu) de aplicarle al hermano pecador la disciplina de excomunión, y al mostrar con estas palabras su actitud hacia el asunto, instruía a los corintios sobre cuál era el deber de ellos con respecto a él.

            El pronombre “yo” es enfático, y subraya la diferencia entre la decisión inmediata y definitiva de Pablo y la indiferencia y arrogancia de los corintios.  La palabra escrita de este apóstol inspirado valía tanto como alguna palabra de él en persona.  El caso era bien conocido; no había por qué demorar la acción disciplinaria.  Pablo ya le había juzgado; ahora restaba que la iglesia actuara de una buena vez, llevando a cabo el mandato de los dos versículos siguientes.  He aquí la solución para el problema.

            Véase 4:5, comentarios.  No hay ninguna contradicción entre el juzgar de este caso aquí, que es uno de hechos cometidos y sabidos por el público, y el juzgar de 4:5, que tenía que ver con juzgar la validez del evangelista en base a la sabiduría humana.  El juzgar de 4:5 es uno que pertenece solamente al Señor (ver. 4,5).    

 

            5:4 -- En el nombre de nuestro Señor Jesucristo -- Por la autoridad de Cristo la iglesia se reuniría para la acción de excomunión.

            -- reunidos vosotros y mi espíritu -- El acto de excomunión ha de ser uno de toda la congregación colectivamente.  Para esto es necesario que la iglesia esté en asamblea.  Nótese 2 Cor. 2:6.

-- con el poder de nuestro Señor Jesucristo -- La iglesia en Corinto, al excomulgar al hermano pecador, estaría actuando en conformidad a la voluntad y autoridad de Cristo, y según el poder de él.  Hay poder divino detrás de la excomunión ejercitada bíblicamente.  Seguramente no es un mero acto presuntuoso de unas cuantas personas, llevado a cabo unilateralmente.  Es un ejercicio del poder de Cristo por medio de su iglesia fiel.

 

            5:5 -- el tal sea entregado a Satanás -- Hay solamente dos reinos: el de Cristo, y el de Satanás (Col. 1:13; Efes. 6:12; 1 Jn. 5:19).  Dado que este hermano pecador en Corinto traía reproche sobre la iglesia, o reino, de Cristo, tuvo que ser expulsado del reino de Cristo y entregado al de Satanás, cuya voluntad hacía al andar en la fornicación.  No se puede servir a dos señores o amos al mismo tiempo (Mat. 6:24).  Siendo la persona privada de la comunión en el reino de Cristo, es devuelta a la potestad de las tinieblas (Col. 1:13).

            Algunos entienden que la frase “entregar a Satanás” significa permitir que Satanás aflija a la persona entregada, hasta matarle, pero tal interpretación no me parece que tenga mérito.  Si el profesado cristiano persiste en pecar, que sea quitado de entre los demás cristianos de la congregación (ver. 13) y entregado al mundo de pecado (que es el reino de Satanás) con el cual el pecador quiere identificarse, al persistir en el pecado.

            Compárese 1 Tim. 1:20.

            --para destrucción de la carne -- Algunos entienden que esta frase significa que Satanás mataría al individuo, y citan el caso de Hech. 5:11.  Pero Satanás no mató a Ananías y a Safira, ni obraba Pedro en el servicio de Satanás al pronunciar las palabras de los ver. 3,4,9.

            1 Tim. 1:20 emplea la frase “entregar a Satanás”, pero es evidente que Himeneo y Alejandro no fueron muertos, porque esa entrega fue para que aprendieran cierta cosa.

            La frase “destrucción de la carne” debe significar la pérdida de bienestar de la vida en la carne, tal como se presenta el caso del pecador sin Cristo en Rom. 1:24-27, en particular el ver. 27.  El hombre entregado a sus pecados se destruye a sí mismo.  Considérense Prov. 5:1-11,22; 2 Crón. 24:20; Jer. 17:10; Oseas 9:9; Miqueas 3:4.

            Pero a veces resulta que cuando el hombre pecador considera los frutos mortíferos de sus pecados, se arrepiente (Luc. 15:13-21; Ezeq. 18:27,28).

            La excomunión tiene en parte el propósito de causar que el hermano excomulgado sienta la vergüenza de haber sido apartado de la comunión de los santos.  Ahora los hermanos fieles ni comen con él socialmente.  El comienza a sentir las consecuencias dolorosas de sus pecados.  Esto tiende a hacerlo que se humille, y la humildad es el primer paso hacia la restauración.  Esto es el significado de la frase “destrucción de la carne”.

            Según 2 Cor. 2:7, “consumido de demasiada tristeza”.

            -- a fin de que el espíritu sea salvo -- El propósito principal de la excomunión, la disciplina congregacional, es la salvación eterna del alma del hermano que ha caído en el error.  Ahora, si la frase “destrucción de la carne” significara la muerte trágica, infligida por el Diablo en la persona, al morir ella en su pecado, no tendría posibilidad de salvación de su alma.

            Pero la disciplina de la excomunión tiene la meta de lograr la salvación del hermano pecador en el día del juicio final.

            Si el hermano pecador no es disciplinado, seguirá en su pecado y se perderá eternamente.  Si es disciplinado, hay esperanza de que se salve eternamente.  Véase Sant. 5:19,20.

            Si el hombre tratado en 2 Cor. 2:5-8 es el mismo que en este pasaje (y así yo entiendo que es el caso), entonces vemos que la disciplina congregacional tuvo su buen efecto, y el culpable de incesto se arrepintió.

            Algunos calvinistas, y quienes abogan por la falsa doctrina de “la perseverancia de los santos”, afirman que no importa los pecados que cometa el hombre salvo, aunque muera en su pecado, o pecados, siempre será salvo por la gracia de Dios.  “Una vez salvo, siempre salvo”, dicen ellos.  Tal doctrina contradice los muchos pasajes que enseñan claramente que el cristiano sí puede perder su alma.  Esta misma carta de Pablo a los corintios lo enseña (9:27; 10:12).  Pablo lo afirma en tales pasajes como   Gál. 5:4; 2 Cor. 6:1; Heb. 6:6; 12:15; y Pedro en 2 Ped. 3:17.  Considérese Hech. 8:14-24.

            No hay salvación para ningún pecador (cristiano o no cristiano) sin el arrepentimiento (Hech. 8:22; 17:30).

            -- en el día del Señor Jesús -- Esta frase en este contexto obviamente se refiere al día de la segunda venida de Cristo, cuando vendrá a juzgar al mundo (Hech. 17:30,31).

            Otros pasajes relacionados con la disciplina congregacional: Rom. 16:17,18; 2 Tes. 3:6,14,15; Tito 3:10; Mat. 18:17.

           

            5:6 -- No es buena vuestra jactancia -- Se hace referencia a lo que Pablo les dijo en el ver. 2.  Véanse los comentarios allí.  La jactancia de ellos no tenía por objeto la pureza de la iglesia que era de Cristo (1:31), sino sus supuestas grandes ventajas que tenían en sus dones milagrosos y líderes partidarios.  El pasar por alto al pecado en la membresía de la iglesia evidenciaba que su notoria arrogancia en la sabiduría y autosuficiencia no les servía de mucho.

            El vocablo griego empleado aquí, para decir “jactancia”, enfatiza el objeto de la jactancia, y no el acto mismo de jactarse.

            -- ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? -- Su jactancia les cegaba a la realidad de lo que les estaba pasando, al no disciplinar al miembro pecador.  Con razón los corintios no hacían caso de esta máxima tan conocida.

            Esta  pregunta implica la necesidad de la disciplina, y la razón de por qué aplicarla.  ¡El pecado en la iglesia no puede ser tolerado!

            Véase Gál. 5:9.  Compárense Luc. 12:1; Mat. 13:33.  Considérese también 1 Cor. 15:33.

            Como la levadura va trabajando a través de la masa, así la tolerancia del pecado en la iglesia va obrando hasta que toda la iglesia se contamina.  El no ejercer la disciplina equivale a ser partícipe en el pecado (Rom. 1:32; Efes. 5:11), y evidencia la decadencia de moralidad en la iglesia.  Es malo el pecado en el miembro individual de la iglesia, pero es peor la soltura de sentido de moralidad en ella.

            La misma soltura o relajación, expresada de parte de muchas iglesias de Cristo de hoy, hacia el divorcio y las segundas nupcias, en estas mismas iglesias se está expresando con respecto a otros pecados también (por ej., el beber socialmente, el baile, el andar en traje de baño en público, etcétera).

 

            5:7 -- Limpiaos, pues, de la vieja levadura -- Este mandamiento de Pablo a la iglesia en Corinto emplea en lenguaje figurado el mandamiento de Dios a Israel concerniente a la pascua y la fiesta de los panes sin levadura (Éxodo 12, ver. 15 en particular).   La “vieja levadura” que tenía que ser quitada o depurada en este caso era la inmoralidad.  Considérese 6:9-11.  La cultura en Corinto, siglo primero, aprobaba toda clase de impureza.  Pero el cristiano es persona redimida de la vana parte de la cultura (o, manera de vivir) (1 Ped. 1:18).  El  supera su cultura, en lugar de conformarse a ella (Rom. 12:2).

            Muchas veces el cristiano trata de justificarse en sus pecados, diciendo, “Así soy yo”, o, “Todo el mundo lo hace”, o, “Así se hace en mi país”.  Más bien debe decir: “voy a limpiarme de la vieja levadura”.

            -- para que seáis nueva masa -- Limpiándose la congregación de todo pecado, la iglesia se queda como una “masa nueva”; es decir, un pueblo de Dios sin mancha.  Véase Efes. 5:27.

            -- sin levadura como sois -- Véanse Éxodo 12:18,19; Lev. 23:15; Mat. 26:17; Luc. 22:1; Hech. 20:6.  El texto griego emplea tres palabras: “como sois ácimos” (Lacueva).  La Ver. P.B. dice, “como sois ázimos”, y luego en una anotación dice, “‘Massot’, galleta sin levadura, como figura”.

            La iglesia de Dios en realidad es un pueblo redimido de toda iniquidad, celoso de buenas obras (Tito 2:14).  Así que Pablo dice a los corintios que esto en realidad es lo que son en el plan de Dios, y para de veras serlo tienen que limpiarse de la inmoralidad presente.  La iglesia local siempre debe andar como es digno de su vocación (Efes. 4:1).                    

            -- porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada -- El cordero sacrificado por los israelitas en el desierto, para escapar la muerte del “heridor” (Éxodo 12:1-28), vino a ser figura de la muerte del Cordero de Dios que quita el pecado que trae la muerte eterna (Jn. 1:29; Rom. 6:23).  Véase también 2 Cor. 5:21.

            La levadura tenía que quitarse antes de que comenzara la fiesta de los siete días con panes sin levadura.  Cuando se comía el cordero de la Pascua, también se comían los panes sin levadura (Exodo 12:8). Al seguir hablando de esto en lenguaje figurado, Pablo dice a los corintios que Cristo ya había sido sacrificado, y que por eso era tarde para que se hallara todavía en su “casa” la levadura de pecado.  De igual manera hay hasta la fecha algunas iglesias de Cristo que todavía no se limpian de la vieja levadura, porque permiten el pecado en la membresía.  No practican la disciplina congregacional.

            Dado que Cristo ya murió por nosotros que componemos su iglesia, se nos obliga vivir vidas limpias del pecado  (Rom. 6:1,2).

 

            5:8 -- Así que celebremos la fiesta -- La frase, “Así que”, introduce la conclusión de la exhortación de Pablo en el ver. 7.

            Que “festejemos”, dice la Ver. P.B., conforme a la palabra singular en el texto griego.  La fiesta de los panes sin levadura duraba una semana, pero lo que festejan los cristianos dura toda una vida: una vida limpia de la vieja levadura del pecado.

            -- no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad -- La levadura vieja es el viejo hombre de pecado, la clase de hombre que era el cristiano antes de convertirse a Cristo (Efes. 4:22-24; Col. 3:5-11).

            La malicia es la disposición corrupta de mente que se gloría en el mal y no procura el bien.  La maldad es más bien el hecho malo llevado a cabo por la malicia.  Seguramente Pablo, al escribir esto, tenía en mente el caso de fornicación que había en la iglesia en Corinto.

            -- sino con panes sin levadura -- Como la vieja levadura representa el hombre de pecado en la persona inconversa, los panes sin levadura representan el hombre nuevo en Cristo (Rom. 6:4; 12:1,2; 2 Cor. 5:17; Efes. 4:24; Col. 3:10).

            -- de sinceridad y de verdad -- Estos dos términos se ponen en yuxtaposición con los dos términos: malicia y maldad.

            El vocablo griego eilikrinia es una palabra compuesta de sol y juzgar, y literalmente significa juzgar a la luz del sol; y de esto, sinceridad.  El cristiano no emplea nada de tinieblas en sus procederes, sino únicamente  luz.  No hay malicia en él, sino sólo sinceridad.

            En lugar de ocuparse en la maldad, se ocupa en la verdad.  Es persona justa en todo aspecto de la vida.  Se ocupa en la justicia, sin comprometerse con la maldad.  (La injusticia detiene la verdad, Rom. 1:18).

            El cristiano festeja durante toda su vida, haciendo uso de la sinceridad y la verdad como el pan de la fiesta, y viendo que nunca haya en su vida diaria nada de malicia ni de maldad.  Ahora anda en luz (1 Jn. 1:7).

 

            5:9 -- Os he escrito por carta -- Se hace referencia a una carta que Pablo les había escrito anteriormente, la cual no la tenemos entre los veintisiete libros del Nuevo Testamento.  Tampoco tenemos la carta que escribió a los laodicenses (Col. 4:16).  Tampoco nos hacen falta, porque su contenido en esencia se encuentra en la enseñanza de los 27 libros del Nuevo Testamento que ahora tenemos.  La providencia de Dios ha asegurado esto.

            Toda la verdad de Dios fue predicada (Hech. 20:27), y esto repetidas veces, y en muchos lugares.  No tenemos que tener registro de cada una de estas veces, como tampoco de cada señal y hecho de Jesús en su ministerio personal (Jn. 20:30; 21:25).  Dios ha cuidado de que tengamos en los 27 libros del Nuevo Testamento un registro completo de su voluntad para el hombre en esta dispensación final.  Véanse Jn. 16:13; 2 Ped. 1:3.

            La reclamación de inspiración verbal no requiere que exista hoy en día todo escrito de los hombres inspirados.  Dios, quien inspiró a ellos (1 Cor. 2:10), seguramente ha controlado la perpetuación de la circulación de las cartas o libros necesarios para dar al hombre “toda la verdad” (Jn. 16:13).  Véase 1 Cor. 2:10-16, comentarios.

            ¿Por qué querría Dios que el hombre tuviera un registro del mensaje inspirado si no fuera a tomar medidas para que ese mismo mensaje se preservara.

            -- que no os juntéis con los fornicarios -- Los dos versículos siguientes hacen obvio el hecho de que los corintios o entendieron mal lo que Pablo les había escrito, o lo torcieron.  Lo que les dijo fue que no comulgaran con hermanos en la fe culpables de la inmoralidad (fornicación).

            El vocablo griego, aquí traducido “os juntéis”, es un infinitivo presente, voz media, y por eso da a entender la idea de “estar asociándose, o mezclándose, con”.  Pablo está diciendo a los corintios que eviten el asociarse habitualmente con los fornicarios.  La fornicación en Corinto era práctica común.  La tentación para la iglesia fue la de no hacer caso para  seguir comulgando con hermanos fornicarios.  La iglesia no debe tener compañía social con los tales.  La luz y las tinieblas no se mezclan; no son compatibles.

            Sobre el significado de la palabra “fornicación”, véase ver. 1, comentarios.

 

            5:10 -- no absolutamente con los fornicarios de este mundo -- Este versículo es una explicación de lo que Pablo dice en el anterior, y hace claro lo que dice en el siguiente: se trata de hermanos en la fe.

            Las clases de pecadores que siguen son representantes de todo pecador; no son las únicas.  Seguramente el homicida, el mentiroso, el blasfemo, etcétera, se incluyen.  El versículo siguiente agrega otros dos pecados: la maldición y la borrachera, y luego dice Pablo, “los tales” o sea, personas semejantes.

            El cristiano tiene trato normal con éstos en la vida diaria, al vivir como vecino de ellos y al negociar con ellos.  Compárese 10:27.  Pero estas relaciones no dan a entender que el cristiano apruebe los pecados de tales personas.  Compárese Mat. 9:11,12.  La asociación de Jesús con los pecadores no fue para participar de sus pecados, sino para convertirlos a la vida de justicia.  El cristiano está en el mundo, pero no es del mundo (Jn.  17:15,16).

            -- o con los avaros -- El avaro desea obtener dinero solamente para poseerlo, y sin tener necesidad de él, y esto a tal grado que el dinero viene siendo su dios (Col. 3:5).  Ama al dinero (1 Tim. 6:10; Luc. 16:14).  Sirve a Mamón, la personificación de las riquezas (Luc. 16:13).

            La avaricia tiene malos compañeros (6:10; Efes. 5:5).

            -- o con los ladrones - Otras versiones se expresan así: “estafadores” (B.A., LAC.);  “defraudadores” (H.A.); “rapaces” (V.M.); “los que practican extorsión” (N.M.).  En 6:10 nuestra versión dice, “estafadores”.

            -- o con los idólatras -- El vocablo griego es compuesto de dos palabras: ídolo y adorar; es decir, uno que adora ídolos.

            -- pues en tal caso os sería necesario salir del mundo -- Si las instrucciones de Pablo, de que el cristiano no tenga comunión (“juntarse”) con los fornicarios, hubiera tenido referencia a no juntarse con los fornicarios inconversos, los corintios habrían tenido que salir de este mundo, pues en Corinto los fornicarios estaban por todas partes (tan común que era ese pecado en la ciudad pagana de Corinto).

            Indirectamente este versículo condena la práctica de ascetismo (la vida totalmente apartada del público en general, en monasterios, y retiros).  Es la voluntad de Dios que los cristianos vivan en el mundo común con los demás hombres, para influir en ellos como la sal y la luz (Mat. 5:13-16), y no que se aíslen como reclusos.

 

            5:11 -- Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que -- Se trata de no tener comunión con hermanos pecadores; de quitar a los tales de entre los fieles por medio de la excomunión (disciplina congregacional), ver. 13.

            La excomunión tiene por propósito mantener la limpieza o pureza de la iglesia local y salvar eternamente al disciplinado (ver. 5-7).  Debe siempre ser un acto colectivo de todos los miembros de la iglesia local (ver. 4; 2 Cor. 2:6).  Cuando sucede que, después de la excomunión, algunos miembros siguen comulgando con el hermano disciplinado, el efecto deseado de la excomunión se pierde, y el hermano pecador sigue animado en su mal.

            -- llamándose hermano, fuere fornicario -- Sobre el término “fornicario”, véase ver. 1, comentarios.

            -- o avaro -- Véase ver. 10, comentarios.  En toda mi experiencia de cristiano (de 60 años), no he sabido sino de un solo caso de excomunión de un hermano por ser avaro.

            -- o idólatra -- Era cosa fácil en Corinto que un cristiano participara en alguna forma con la idolatría, dada la situación de cultura en esa ciudad.  Compárese 10:14-21.  Véanse Hech. 15:29; 1 Jn. 5:21.

            -- o maldiciente –  Es  un difamador    (Lacueva), injuriador (H.A.), calumniador (RVA.), agraviador (NVI.), chismoso (NTP.).    La   forma verbal  de  esta  palabra  (maldecir) se emplea en 4:12.

            -- o borracho -- En la sociedad moderna la borrachera se considera una “enfermedad” (admitimos que nos causa compasión, y nos cuesta su tratamiento a cargo del público en general), pero Pablo dice que ¡es un pecado!  La persona, antes de comenzar a tomar, ¡no está enferma!  Ella sabe lo que hace el alcohol, pero de todos modos elige tomar.  Es responsable de sus hechos, como lo es todo pecador.  El mundo no quiere reconocer el pecado (1 Jn. 1:8), porque no quiere ser responsable de sus hechos.  ¡Qué conveniente!

            -- o ladrón – Véase el ver. 10 (“estafador”).

Hay muchas maneras en qué robar, pero el cristiano es persona que ha abandonado todo aquello.  Ahora gana su vida honestamente (Efes. 4:28).  Si la homosexualidad es meramente un estilo alternativo de vida, una orientación sexual diferente, como se suele decir hoy día, entonces robar bancos es una adquisición alternativa de ingresos o una orientación económica diferente.  El uso de expresiones con términos impresionantes no cambia el pecado en práctica aceptable; no hace justa la injusticia.  El sonido no es substancia.  No seamos engañados por los intelectuales del mundo, usando sus palabras altisonantes (Rom. 16:18).

            -- con el tal -- La frase “con el tal” (“con semejante persona”, H.A., L.A., NVI.; “con tal persona”, RVA.; “con tal hombre”, N.M.; “con éstos tales”, FUE.) da a entender que Pablo no se limita a los pecadores especificados, sino que se incluye cualquier pecador del mundo.

            -- ni aun comáis -- Se trata aquí de la comida social en las casas, y no de la Cena del Señor.  Ha habido hermanos en la fe que han tratado de limitar el “comer” de este pasaje a comer la Cena del Señor, pero es obvio que el contexto no admite tal interpretación.  ¿Sería lícito continuar adorando a Dios en público con el hermano excomulgado, cantando con él, orando con él, ofrendando con él, predicando con él, con tal que no se comiera la Cena del Señor con él?  ¿Quién puede creer que Pablo enseñaría que se puede continuar adorando  con el excomulgado, excepto en el caso de no tomar la Cena con él?  El verbo aquí, “comer” no tiene ninguna palabra modificadora, y por eso ha de ser entendido como el comer en general.  Si la Cena del Señor fuera indicada, habría alguna expresión modificadora para señalarlo.

            El cristiano puede comer con un pecador (10:27) una comida común, pero no come la Cena del Señor con él.  En este contexto Pablo prohíbe que se haga con el cristiano disciplinado lo que sí se puede hacer con el incrédulo; a saber, comer una comida común en actividad social.

            La comida en la casa con una persona invitada puede ser una expresión más cercana de comunión y aprobación (Hech. 2:46; 4:32-35; 11:3; 16:15; Gál. 2:12; File. 22).  ¡No se invita a comer a la casa a cualquier persona!  Ahora que el hermano excomulgado ha sido “quitado de entre los hermanos”, no se hace nada con él que le dé a entender que se aprueba su vida de pecado, ¡ni aun comer con él!  No es cuestión de sencillamente no comer con él, sino de no hacer nada, ni aun eso.  Compárese 2 Jn. 10,11.

            Otras versiones dicen: “ni siquiera comer”, POP.; “ni siquiera comáis”, B.A., L.A., H.A.; “hasta el punto de no comer”, S.A..  En  ninguna manera ha de reconocer la iglesia local al miembro pecador que no se arrepiente.  La iglesia no ha de tolerar el pecado en su medio (ver. 13; Mat. 18:17; 2 Tes. 3:14; 2 Jn. 10,11).

            Debe notarse que el acto de comer en sí no denota necesariamente acuerdo o aprobación de la creencia o estilo de vida de la persona con quien se coma. Jesús a veces comía con pecadores (Luc. 15:2; etcétera), pero seguramente al hacerlo los pecadores no tomaban ese acto como aprobación de parte de Jesús de la manera en que ellos vivían.  Ellos sabían bien que Jesús estaba con ellos para enseñarles, y que siempre condenaba el pecado.  Véase también 1 Cor. 10:27.   Hay casos en que por razones de deberes domésticos y familiares es necesario que coman juntas las personas entre las cuales puede haber una persona excomulgada.  Pero en tales casos el excomulgado sabe que el acto de comer bajo esas circunstancias no indica ninguna aprobación del mal en que él anda.  (Por ejemplo, un hijo en la familia puede estar excomulgado pero sigue viviendo en la casa y comiendo a la mesa, como hijo que es.  Pero como en este caso que siga viviendo en casa no representa violación al mandamiento de “no juntarse”, según el contexto de este pasaje, tampoco que siga comiendo a la mesa representa violación al mandamiento de “no comer”, según el contexto de este pasaje.  Antes de ser excomulgado el hijo, que él viviera en la casa y comiera a la mesa de la familia no se tomaban como aprobación de cierto estilo de vida.  Se tomaban como actividades normales de vida familiar.

            Pero cuando el acto de juntarse con ciertas personas y comer con ellas (por ejemplo, como en Hech. 11:3; 16:15; File. 22) tiene por designio y propósito expresar aprobación de la vida de ellas, entonces no se puede juntar ni comer sino solamente con personas con las cuales hay comunión.  Al  excomulgado hay que quitarle tal expresión de comunión.  No se le invita a tal reunión y a tal comida que de naturaleza son sociales.

            Las Escrituras no se contradicen.  Por ejemplo, el mandamiento de este versículo no contradice lo mandado en 7:3-5.  Aun en casos de excomunión, los deberes y relaciones familiares siguen, pero en cuanto a actividades sociales al excomulgado se le quita la comunión.

 

            5:12 -- Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? -- Lacueva da esta  traducción literal: “¿Qué, pues, a mí a los de fuera juzgar?”  Es decir, “eso de juzgar a los pecadores del mundo no me concierne en este caso que estoy tratando”.  Los del mundo, por no creer en Cristo, ya están condenados en sus pecados (Jn. 3:18; Rom. 6:23).  Aquí se trata el caso de disciplina eclesial, nada más.

            Ahora, es cierto que en el futuro la iglesia juzgará al mundo (6:2), pero el caso a la mano trata del tiempo presente.

            La expresión, “los que están fuera” (1 Tes. 4:12; Col. 4:5), se refiere a los no cristianos.  Compárese Mar. 4:11.

            -- ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? -- Dado que los corintios juzgaban solamente a sus miembros, ¿le había de concernir a Pablo el juzgar a los no cristianos?  Por supuesto que no.  Todo el asunto tiene que ver con la disciplina de los miembros de la iglesia local, nada más.  Como la iglesia en Corinto juzgaba a sus miembros ordinariamente, ¿no había de hacerlo en este caso en particular?  ¿Se justificaba ella en entender mal lo que Pablo les había escrito anteriormente (ver. 9)?

            La iglesia tiene la responsabilidad de juzgar a sus miembros para el bien de la iglesia, como también para el de ellos.

            Los que están dentro son los cristianos, pues se encuentran en Cristo, en su cuerpo que es la iglesia (Gál. 6:26,27; 1 Cor. 12:13; Col. 1:18).  Efes. 2:13 emplea un contraste semejante: lejos (los gentiles) y cercanos (cristianos).  Compárese Hech., 2:39.

 

            5:13 -- Porque a los que están fuera, Dios juzgará -- La disciplina (castigo, juicio) de la iglesia local no se extiende más allá de su membresía, a los del mundo.  Dios se encargará de ellos.  Basta a la iglesia atender a lo suyo.

            -- Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros -- La excomunión de un miembro de la iglesia local consiste en quitarle de en medio de la comunión que representa la iglesia.  La iglesia local es expresión de un acuerdo mutuo, al cual no pertenece ningún hermano pecador.  No hay acuerdo entre el bien y el mal (2 Cor. 6:14-16).

            A veces surge el caso en que algunos miembros se rebelan contra la disciplina bíblica, simpatizando con el hermano disciplinado.  En tal caso, los rebeldes, que andan desordenadamente, también tienen que ser disciplinados (2 Tes. 3:6).

            El hermano pecador (perverso, malvado, inicuo) tiene que ser quitado (“expulsado”, LAC., B.A.; “remuevan”, N.M.; “Arrojad”, NVI.; “Sacad”, P.B.).  Véanse ver. 2; 2 Tes. 3:6; Rom. 16:17; Tito 3:10.  (Nota: obviamente se trata de quitar de la comunión, y no de correr a la persona del edificio, si visita los servicios).

            La excomunión es mucho más que sencillamente no tomar la Cena del Señor con la persona.
 

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