CAPITULO 7
7:1 -- Después
de tratar la cuestión de la división (capítulo 1-4), y la de la
inmoralidad (capítulo 5,6), ahora Pablo se dirige a las cuestiones sobre
las cuales los corintios le habían escrito en una carta. La frase que aquí
aparece, “en cuanto a”, véase también en 7:25; 8:1; 16:1. 12:1 también
puede referirse a dichos asuntos. Los asuntos tratados en los primeros
seis capítulos tuvieron que ver con problemas reportados por los de la
casa de Cloé (1:11; véase también 5:1). Ahora, Pablo se dirige a asuntos
tratados en las preguntas (y argumentos) de los corintios, las cuales
llegaron a Pablo por medio de una carta.
Por no tener copia de dicha carta que
los corintios escribieron a Pablo, tenemos que deducir las preguntas que
le hicieron por medio de las respuestas o aclaraciones que él les dio. Los
corintios, por ser los autores de la carta a Pablo, pudieron entender bien
esta carta de respuesta. Nosotros, al leer esta carta a los corintios,
tenemos que distinguir entre principios aplicables a cualquier tiempo en
la historia y cosas aplicables en particular a la situación local (ver.
26, “la necesidad que apremia”) que los corintios enfrentaban. Pablo
deseaba librarles de aflicciones innecesarias (ver. 28).
-- En cuanto a las cosas de que me
escribisteis – Esa carta de los corintios a Pablo no existe. 16:17
puede indicar que los hermanos Estéfanas, Fortunato y Acaico la trajeron a
Pablo. Es evidente que los corintios reconocían la inspiración del apóstol
Pablo, pues a él apelaron para tener las respuestas correctas.
Se infiere, de lo que Pablo dice a los
corintios, que ellos en su carta a él no solamente hicieron preguntas,
sino también presentaron argumentos.
Entre otras cosas, en su carta los
corintios preguntaron acerca de la relación matrimonial.
-- bueno le sería al hombre no tocar
mujer – La frase “no tocar mujer” es un
eufemismo para decir no tener relaciones sexuales con una mujer (Prov.
6:29); en este caso aquí, significa no casarse (Gén. 20:4-6), el término
“mujer” significando esposa. El celibato en sí no es cosa extravagante o
de ridiculez, como tampoco es un requisito para que uno sea predicador del
evangelio. No es un estado mejor que el del matrimonio, pero tampoco es
pecaminoso; es cosa buena. El no estar casado está bien, aunque no siempre
conviene el celibato.
Por ser el matrimonio el estado normal
para el hombre, es posible que los corintios preguntaron a Pablo si era
malo el celibato. Pablo dice que no lo es. Pablo mismo era hombre soltero,
pero no era recluso religioso, apartado de la sociedad como si vivir así
manifestaría estado mejor en cuanto a la espiritualidad.
Lo que Pablo dice en este versículo
referente al celibato tiene que ser interpretado de tal manera que no
contradiga otros muchos pasajes inspirados referentes al matrimonio (Gén.
1:27,28; 2:18,24; Mat. 1:18-25; Rom. 7:1-4; 2 Cor. 11:2; Efes. 5:22-33; 1
Tim. 4:3; Heb. 13:4). Gén. 2:18 se dirige a la humanidad en general; Pablo
en este pasaje se dirige a los corintios en particular, dadas las
circunstancias inminentes y temporales.
La influencia de una rama del
gnosticismo, la que abogaba por el ascetismo, condujo a muchos en los
primeros siglos a torcer este versículo para hacer que Pablo enseñara que
el celibato es mejor que el matrimonio. Pero tal afirmación refleja
más bien la mala influencia del gnosticismo que el buen entendimiento de
estas palabras de Pablo en vista del contexto y de todo lo que las
Escrituras dicen con respecto al matrimonio. Pablo dice que es bueno;
no que es mejor que otra cosa. El celibato, y la virginidad, son
asuntos de preferencia, y no de fe. Nadie tiene el derecho de exigir a
otros el celibato.
Si hay más santidad en el celibato que
en el matrimonio, ¿era más santo Pablo (soltero) que Pedro (casado)? Pablo
tuvo como don de Dios la continencia necesaria para vivir sin mujer, y así
estaba más libre para moverse en viajes de predicación, y esto por no
tener la inconveniencia de responsabilidades de marido y padre. (¡No era
recluso en algún monasterio!). Su vida seguramente agradaba a Dios. Sí, el
celibato es bueno.
El contexto en que Pablo dice estas
palabras del ver. 1 tiene que tomarse en cuenta para que haya una
interpretación y explicación correcta de ellas. Había una “angustiosa
situación presente” (NVI.) o “inminente” (B.A.) que tomar en cuenta. Las
referidas palabras no fueron pronunciadas en un vacío para que ciertos
hombres las aplicaran a su manera. En vista de las circunstancias del
tiempo para los corintios, el celibato era conveniente y ventajoso. Con
el paso de esas circunstancias, o condiciones, pasarían la conveniencia y
la ventaja. Sí, dice Pablo, el celibato “es bueno a causa de la necesidad
que apremia”, pero no bajo toda circunstancia (ver. 9).
Bien pudo haber sido la pregunta de los
corintios de que si era bueno el matrimonio, ya que eran cristianos y que
ya no eran de los paganos del mundo. En ese tiempo una rama del
gnosticismo afirmaba que la castidad absoluta era el único estado de
valor. “Ya que la persona es cristiana, ¿está bien que se case? ¿Es el
matrimonio para ella? Si ya está casada, ¿debe quedarse casada?” Pablo
contesta que, dadas las circunstancias actuales, o inminentes, lo bueno
sería no casarse, para no tener aflicciones innecesarias (ver. 28).
Pero, dice Pablo (ver. 2, 9, 28), hay otras consideraciones. También
Pablo se dirige a la pregunta de que si debe el cristiano casado quedarse
en el matrimonio (ver. 10 y sig.).
7:2 -- pero a causa de las fornicaciones,
cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.
El celibato es bueno, pero ¡no siempre conviene! Si
para la persona hay peligro de fornicación, entonces le conviene casarse.
En Corinto la fornicación no se consideraba como cosa mala, sino que era
cosa común y aun asociada con la idolatría. Pablo acabó de escribir que es
una cosa de la que se debe huir (6:18). El matrimonio es el arreglo que
Dios ha instituido para que se evite la fornicación (en los casos en que
la persona no tiene el don de continencia, como lo tenía Pablo). Es la
“salida” (10:13) que Dios da para que el hombre pueda soportar la
tentación de fornicar. El matrimonio es la regla; el celibato es la
excepción. El matrimonio sin la fornicación es miles de veces mejor que el
celibato con ella (como en la Iglesia Católica Romana).
La frase “su propia mujer…su propio
marido”, hace hincapié en que el matrimonio es entre dos personas
solamente; es monógamo (una mujer). Esto concuerda con la enseñanza de
Jesús respecto al matrimonio en Mat. 19:4-12. Aquí queda condenada la
poliandria (muchos esposos) y la poligamia (muchas esposas). En el caso de
la poligamia, cada mujer de las varias no tiene ‘’su propio marido”, sino
varias lo tienen. En el caso de la poliandria, cada marido no tiene su
propia esposa, sino varios la tienen.
Sobre la definición de la palabra “fornicación”,
véase 5:1, comentarios.
En este versículo el verbo “tenga” (echeto)
es un imperativo presente, y esto significa que la persona siga teniendo
su cónyuge. (Compárese 2 Tim. 1:13, eche = retén, o siga teniendo). Aquí
“tener” se emplea en el sentido de estar casada la persona. El matrimonio
es permanente, hasta que la muerte separe a la pareja (Rom. 7:2,3).
Pablo no está diciendo en este versículo
que la única razón por qué casarse es la de evitar la fornicación. No está
disertando sobre el matrimonio, sino contestando alguna, o algunas
preguntas de los corintios. ¿Qué hacer, dado el vicio de la fornicación en
Corinto? Se evita, dice Pablo, en el matrimonio (si la persona no tiene
continencia para vivir célibe). Es una injusticia acusar a Pablo de hablar
aquí del matrimonio en tono despreciativo. Aquí no es su propósito hablar
de él como tema en sí. Eso lo hace en otra parte (por ej., en Efes. 5).
Nada más está diciendo, que para la persona en Corinto que pensaba no
casarse, pero que confrontaba el peligro dominante de fornicar, por no
tener continencia, mejor le fuera casarse y así evitaría la fornicación.
Hay hermanos en la fe que hoy en día
argumentan, basándose en este versículo, que “todo el mundo tiene derecho
a esposo” (para evitar la fornicación), queriendo con este argumento
justificar las segundas nupcias del divorciado por fornicación. Pero
ignoran que Dios ha puesto límites (Mat. 19:9). Compárese Núm. 36:6. Pablo
no trata aquí el caso de alguno que se hubiera divorciado por fornicación.
7:3 -- El marido cumpla con la mujer el
deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido –
Bien dice la Ver. ECU., ”El marido pague el débito a la
mujer, y lo mismo la mujer al marido”. La Ver. P.B. dice, “A la mujer el
marido retribuya lo que debe, asimismo también la mujer al marido”. La
palabra “conyugal” no aparece en el texto griego; en algunas versiones se
suple, dado el punto del contexto.
El texto griego dice “hombre” y “mujer”,
y el contexto determina si se ha de entender la idea de marido y esposa.
El verbo “cumpla” (pagar, retribuir) se
emplea en el texto griego en Rom. 13:7 (pagad).
No hay diferencia entre los dos casos de
débito, o deuda (conyugal). Los dos, tanto la mujer como el hombre, tienen
necesidad de satisfacción sexual; sus obligaciones, pues, son mutuas. El
acto sexual no debe considerarse como un acto de concupiscencia egoísta,
sino de caridad entre esposos, cada uno pensando en las necesidades del
otro. Feliz es la pareja que guarda presente este mandamiento que aleja
todo egoísmo en el asunto. Considérese Fil. 2:3.
El mandamiento de este versículo
desmiente la doctrina gnóstica del ascetismo. ¡La sexualidad no es cosa
sucia! Es parte de la creación del Dios sabio (Gén. 1:27,28). Dios por
medio del apóstol Pablo establece la necesidad del matrimonio y manda que
los esposos no se separen ni se nieguen el uno al otro. Pero la filosofía
falsa de los hombres ha exaltado al celibato sobre el matrimonio y ha
originado el monasterio.
Este versículo hace bien claro que los
propósitos del matrimonio no se limitan a la procreación.
7:4 -- La mujer no tiene potestad sobre
su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad
sobre su propio cuerpo, sino la mujer – En lugar
de “potestad”, algunas versiones buenas dicen, “autoridad”. La Ver. P.B.
dice, “no dispone de su propio cuerpo”. Aunque el cuerpo es de uno (“su
propio cuerpo”), al mismo tiempo en el matrimonio la persona no tiene
autoridad sobre él, sino que esa autoridad (para usarlo en el acto sexual)
la tiene el cónyuge. En el matrimonio los dos se hicieron uno. La
autoridad y control sobre el cuerpo que antes tenía la persona como
soltera, ahora le entrega a la “otra mitad”. No hay lugar para el egoísmo
en el matrimonio feliz.
Aunque el varón es la cabeza de la mujer
(11:2), y la esposa está sujeta a su marido (Efes. 5:22), en cuanto a las
relaciones sexuales en el matrimonio, hay completa igualdad.
En 6:19, dentro de otro contexto
completamente distinto, Pablo dijo que el cuerpo del cristiano no es suyo,
para que lo use según sus gustos, deseos o cultura. Aquí, dentro del
matrimonio, los esposos rinden sus cuerpos cada uno al control del otro.
Esta es la voluntad del Señor, y por eso, al hacerlo el marido y la esposa,
ellos admiten que sus cuerpos pertenecen al Señor.
Los modernistas, que niegan la
inspiración de las Escrituras, acusan a Pablo, por ser soltero, de tener
prejuicio en contra de las mujeres. Algunos le acusan aun de odiarlas. ¿Habrán
leído este versículo?
En defensa del aborto, que es homicidio,
muchas mujeres reclaman tener autoridad sobre sus propios cuerpos. Algunos
citan este versículo para negar tal reclamación. Pero el presente contexto
no tiene que ver con el caso. La mujer tiene autoridad (control, poder)
sobre su cuerpo con tal que siempre sea templo del Espíritu Santo. Pero no
tiene autorización para matar el cuerpo de otro.
7:5 -- No os neguéis el uno al otro –
El verbo griego aquí significa robar o defraudar
(como en 6:8, defraudáis). Cuando uno niega al cónyuge su “deuda”, o
débito conyugal, le está robando o defraudando de lo que es suyo. Las
versiones ASV., Mod., H.A., NVI., FUE., S.A., dicen “defraudar”. Desde
luego el ladrón no tiene esperanza de vida eterna.
En muchos casos en el matrimonio el
negar el sexo es usado como instrumento para lograr fines egoístas. Esto
siempre produce problemas serios. Es pecado.
-- a no ser por algún tiempo de mutuo
consentimiento – La decisión de no tener
relaciones sexuales tiene que ser de parte de los dos, y no de uno solo, y
esto por un tiempo limitado. Cualquier separación temporánea, el uno del
otro, debe ser asunto de mutua decisión.
-- para ocuparos sosegadamente en la
oración – El texto griego emplea cuatro palabras,
hina scholasete te proseuche. La primera quiere decir “que”, introduciendo
el propósito. La segunda, de la cual viene la palabra castellana, “escolar”,
significa entregarse a algo por tener tiempo libre para ello.
Las otras dos dicen, “la oración”.
Otras versiones dicen, “dedicarse a la
oración” (P.B.), “dedicaros enteramente a la oración” (Mod.), “estéis
desocupados para la oración” (H.A.), “daros a la oración” (N.C.)., “para
que vaquéis a oración” (JTD.), “para vacar a la oración” (L.C.).
Aquí se hace referencia a tomar el
cónyuge tiempo especial para un período de devoción a Dios, y esto a solas.
Sería asunto del individuo en particular, como algo de su propia opinión,
y no cosa de mandamiento específico de Dios. (Mucho menos puede el llamado
“clero” de alguna iglesia humana obligar a que se observen ciertos tiempos
señalados de oración o devoción especial a Dios).
Obviamente el aislamiento del individuo
para devoción privada fue una práctica algo común en Corinto, y Pablo no
lo condena, pero sí lo regula. La filosofía de los ascetas promovía tal
práctica, pero sin tomar en consideración los peligros morales que podían
resultar. Véase Col. 2:23.
-- y volved a juntaros en uno, para que
no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia –
Si en el matrimonio se evita la
fornicación, ver. 1, desde luego el defraudar al cónyuge sus derechos al
sexo le expone a la tentación de fornicar, para poder satisfacerse el
deseo fuerte que tiene de él.
Muchos son los casos en que los esposos
aceptan empleos que les obligan a vivir separados por largas temporadas, y
muchas veces esto resulta en la fornicación. Hay maneras de ganar la vida
sin que a propósito los esposos se expongan a tales tentaciones. Lo que
pasa es que el materialismo ciega a las personas, y ellas piensan más bien
en ganar dinero y hacerse ricos.
La palabra “satanás” significa
adversario. El diablo no busca el bien de nadie. Es león rugiente buscando
a quien devorar (1 Ped. 5:8; Job 1:7,12,). Hará uso de cualquier
circunstancia para tentar al hombre para que peque. Una de las avenidas
por las cuales puede Satanás tentar al hombre es la de la incontinencia (akrasia
= a, privativa, no; krasia, control; dificultad de contenerse). El hombre
que se casa, porque no tiene control sobre su instinto sexual, y quiere
evitar la fornicación (ver. 2), es el incontinente aquí tratado. En Mat.
23:25 (injusticia) aparece el mismo vocablo griego, pero mejores son las
versiones que dicen intemperancia (P.B.), o exceso (Mod.). Es falta de
dominio propio, y es lo contrario de enkrateia (templanza, Gál. 5:23;
dominio propio, 2 Ped. 1:6). El abstenerse de algo legítimo puede conducir
al cometer de algo pecaminoso.
7:6 -- Mas esto digo por vía de
concesión, no por mandamiento – La palabra
“esto” puede referirse a lo que Pablo acaba de decir en el ver. 5; a
saber, el período limitado dedicado a la oración, bajo las condiciones
estipuladas. No era mandamiento apostólico de que tal retiro para la
oración se hiciera, sino una cosa que este apóstol inspirado concedía. Por
ser apóstol inspirado, un embajador de Cristo (2 Cor. 5:20), tenía el
poder de mandar; tenía autoridad del Señor (2 Cor. 12:13). Esto se implica
en este versículo.
Algunos entienden que Pablo está
diciendo que no es mandamiento que los hombres se casen (ver. 2), sino que
es permisible. (Los judíos de aquel tiempo insistían en que el matrimonio
era el único estado normal para el hombre). Luego, según esta
interpretación, Pablo pasa a decir que así era el caso con él: no estaba
casado.
7:7 -- Quisiera más bien que todos los
hombres fuesen como yo – Dadas las
circunstancias del momento, ver. 26,28 (la necesidad que apremia,
aflicción de la carne), Pablo quería que todos los cristianos que pasaban
persecución fueran solteros como él lo era, pues así evitarían algunos de
los problemas que venían sobre los corintios porque no tendrían
adicionalmente las preocupaciones del matrimonio. El soltero sufriría como
individuo, pero el casado sufriría por sí mismo y también por los suyos. (Claro
es que Pablo no está expresándose en un vacío, como si quisiera que no
hubiera matrimonio).
Algunos entienden que aquí Pablo se
refiere más bien al control que él como individuo tenía sobre el impulso
del sexo. El don de Dios que él tenía le permitía vivir la vida de soltero
sin correr gran riesgo de cometer fornicación.
Sea como sea, las dos interpretaciones
son casi una misma, porque Pablo podía vivir como soltero, debido a su don
de continencia recibido de Dios. Tenemos que guardar presente que Pablo
está escribiendo a los corintios, sobre asuntos interrogados por ellos en
una carta, y todo en vista de las circunstancias actuales que los
corintios confrontaban. Pablo no se está comparando con otros, implicando
que él sea mejor que otros en su estado marital.
-- pero cada uno tiene su propio don de
Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro –
Cada persona ha recibido de Dios su propio don en cuanto al
control sobre el impulso o instinto sexual. Hay diferencia entre
las distintas personas, y cada uno debe ordenar su vida conforme a su don.
Hay quienes pueden ser “eunucos por causa del reino de los cielos” (Mat.
19:12); es decir, pueden entregarse totalmente a la obra del evangelio sin
necesidad del matrimonio. Pablo es un ejemplo de esto. Dice Cristo que la
persona que es capaz (por su don de Dios) de hacer esto, y así quiere, que
lo haga (Mat. 19:11,12). Hay otros que para evitar la fornicación deben
casarse (ver. 2). Como el célibe (uno como Pablo) sirve a Dios en el reino,
también el casado (uno como Pedro) sirve a Dios en el reino. Uno no es
mejor que otro en esta consideración. Si uno fuera mejor que otro en esta
consideración, Dios haría acepción de personas porque esta diferencia de
dones procede de Dios (Mat. 19:11, “a quienes es dado”). El individuo no
tiene parte en la determinación de su don.
El “don” (carisma) aquí tratado no es de
naturaleza milagrosa. Este vocablo griego se emplea con referencia a dones
milagrosos, es cierto (1 Cor. 12:4 y sig.), pero no exclusivamente a ellos.
Véanse Rom. 5:15,16; 6:23; 1 Ped. 4:10,11.
Aunque aquí Pablo habla del don de
continencia, como factor en la consideración de escoger ser célibe o
casado, importa notar que, no importando el don que la persona tenga de
Dios, siempre ella es responsable por el control de su vida (Hech. 24:25,
dominio propio; 2 Tim. 1:7, dominio propio; 2 Ped. 1:6, dominio propio).
Cualquier persona puede ser célibe, si las circunstancias lo demandan. Por
ejemplo, si por algún accidente, enfermedad, u operación quirúrgica, el
cónyuge se queda incapacitado para el acto sexual, su compañero en el
matrimonio compartirá la incapacidad de su amado y se abstendrá también
del acto sexual. Todo lo puede en Cristo que le fortalece (Fil. 4:13).
Ciertamente tal calamidad en el matrimonio no justificaría al sano que se
divorciara de su compañero, por difícil que le fuera vivir sin el acto
sexual.
7:8 -- Digo, pues, a los solteros y a
las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo –
Véase ver. 1. Muchas versiones dicen “solteros”,
pero el griego dice, “no casados” (agamois), y así se expresan las
Ver. ASV., RVA., N.M., la Mod., y casi todas las versiones católicas. El
término griego incluye a los solteros, a las vírgenes, a los viudos y a
las viudas. En este versículo Pablo se dirigen a los no casados, y
en el 10 a los casados.
(Hay hermanos que, para justificar las
segundas nupcias para los fornicarios divorciados, tratan de incluir en
este versículo y en el siguiente a estos divorciados, diciendo que ya
no están casados. Ante la ley de los hombres no están casados, pues
están divorciados. Pero Dios no los separó de su votos <Dios junta, y Dios
separa>, y no les da permiso para segundas nupcias, como lo da al cónyuge
inocente, Mat. 19:9. Pablo aquí no trata el caso de divorciados, y fuerzan
el contexto quienes tratan de meter en él al divorciado).
Si las viudas van incluidas en el
término “no casados”, ¿por qué mencionarlas aparte? Parece que Pablo lo
hace para dar énfasis al caso más pesado de ellas, en cuanto a las
circunstancias de la vida. En las Escrituras ellas van asociadas con los
huérfanos en las injusticias y tragedias de la vida (Job 24:3; Isa. 1:23;
10:2; Ezeq. 22:7).
Es cierto que en 1 Tim. 5:14 Pablo
exhorta a las viudas jóvenes a que se casen, pero las instrucciones de
Pablo aquí tienen que ver con el contexto que trata de una situación
actual de aflicción y persecución (ver. 26,28).
En base a las circunstancias del momento,
lo bueno era que los no casados no se casaran. Pablo quiso ver a los no
casados libres de pesares mayores innecesarios. Ahora, si se casaran, no
pecarían (ver. 9). Véanse los ver. 26,27.
Al decir Pablo, “como yo”, implica que
no era hombre casado.
La decisión está en las manos de cada
quien. Pablo da su consejo, diciéndoles lo que es bueno (correcto y
conveniente), bajo las circunstancias del momento.
7:9 -- pero si no tienen don de
continencia, cásense – Más cerca del texto
griego son las versiones que se expresan así: “pero si no se
contienen”(P.B.), “Mas si no pudieren contenerse” (Mod.), “Pero si no
pueden dominarse” (NTP.), “Pero si no pueden contenerse” (B.J.). Aquí no
aparece la palabra “don”. No es cuestión de no tener don de algo, sino de
no estar haciendo algo (verbo de tiempo presente). ¡No están conteniéndose!
¡No se están dominando! Estos, pues, deben casarse, no importando los
problemas adicionales que esto les traiga, a consecuencia de la
persecución actual que experimentan.
Véanse ver. 1,2.
En el ver. 5 aparece el sustantivo, “incontinencia”;
aquí el verbo “contenerse”. Radicalmente es la misma palabra en el griego.
Aparece en 9:25, “se abstiene” (mejor, “ejercita propio dominio”, L.C.;
“se disciplina”, B.A.; “es templado”, Mod.).
-- pues mejor es casarse que estarse
quemando – Los no casados, que no tienen poder
constante sobre sus deseos sexuales (no se están dominando), deben estar
casándose (el infinitivo presente significa acción duradera o continua).
Es decir, esta es la regla para tales personas. De otra manera, sucede lo
que Pablo describe en 6:15-18.
Era bueno para los corintios no casados
quedarse no casados, bajo las actuales condiciones, y para evitar mayores
dolores, pero en el caso de los no casados, que a la vez no tenían control
sobre sus pasiones, era mejor que se casaran, en lugar de estarse quemando
de tensión sexual sin la oportunidad de satisfacer esos deseos naturales
fuera del campo del pecado. ¡Hay que evitar la fornicación!
La palabra griega, puroo (de pur, fuego),
“quemarse”, metafóricamente significa inflamarse a causa de las emociones.
Aquí tiene que ver con la sexualidad. En 2 Cor. 11:29, “me indigno”, tiene
que ver con encenderse las emociones con respecto al pobre hermano caído
en el pecado.
Véanse ver. 1,2, comentarios. Todo el
punto es que se evite el pecado (cuya paga es la muerte eterna, Rom.
6:23). Casarse y tener que cargar las desventajas del matrimonio, en
tiempo de aflicción, es algo inocente, pero quedarse no casado y dejar que
las pasiones conduzcan a la fornicación, es algo pecaminoso. El pecado es
malo; el matrimonio, no.
7:10 -- Pero a los que están unidos en
matrimonio – Aquí se introduce un contraste
entre lo que acabó Pablo de aconsejar y lo que ahora manda. Los no casados
tienen la opción de quedarse así, o de casarse, según las necesidades y
las circunstancias. Pero en este nuevo punto, respecto a los casados, no
hay opción.
Es importante notar que el tiempo del
participio (o, sustantivo verbal) griego, gegamekosin, “están unidos en
matrimonio”, o sencillamente, “casados”, es del perfecto, indicando algo
hecho en el pasado con consecuencias que siguen hasta el presente. Los
casados son personas que se casaron en el pasado y así permanecen hasta la
fecha. Se enfatiza lo permanente del matrimonio.
Como en el ver. 8 se trata de los “no
casados”, en este versículo se trata de los “casados”. En griego es la
misma palabra, nada más que allí es sustantivo, y aquí es participio.
No sabemos exactamente qué condiciones,
en cuanto a cultura y filosofías, existían en Corinto para que Pablo
tocara este punto. Parece que algunos afirmaban que una vez que la persona
se convierte en cristiano, se le obliga a dejar a su cónyuge inconverso.
Los ascetas dirían que ya que se deben abstener del acto sexual, los
esposos deben separarse (divorciarse). Hubo necesidad de que se afirmara
la enseñanza de Cristo sobre la indisolubilidad del matrimonio.
Aunque Pablo se dirige en su carta a
cristianos (en Corinto), al decir los casados no se limita a los casados
cristianos (según afirman algunos comentaristas y algunos hermanos
en la fe). Se dirige a los casados en general y sin límites, exactamente
como lo hizo el Señor cuando respecto al matrimonio dijo, “cualquiera”, y
“desde el principio” (Mat. 19:8,9). Cristo no tiene una ley para los
casados cristianos y otra para los casados no cristianos. Lo que dice
Pablo en esta carta se dirige a los cristianos en Corinto, pero
se aplica a cualquier persona casada. Dios aborrece el divorcio (Mal.
2:16), sea quien sea la persona que lo practique. No es malo solamente
para los cristianos.
“Pero, esta carta fue leída a la iglesia
en Corinto, y por eso sabemos que los casados aquí referidos son solamente
los casados cristianos”. ¿Será así? Todo lo que esta carta dice se
limita sólo a cristianos? Vamos a ver si es cierto. Se aplican
solamente a cristianos lo que dicen 3:19, 20; 6:10, 13, 16, 18; etc.? Tal
argumentación es ilógica.
El matrimonio no es exclusivamente para
los cristianos; no hay diferencia entre “matrimonio cristiano” y
“matrimonio de paganos”. El matrimonio no es un “sacramento de la
iglesia”. Es una institución de Dios para toda la humanidad desde el
principio. Ha de ser permanente.
-- mando, no yo, sino el Señor –
No había razón para que Pablo mandara sobre el asunto,
ya que Cristo Jesús lo había mandado en su ministerio personal (Mat. 5:32;
19:9; Mar. 10:11,12; Luc. 16:18) y esa enseñanza ya circulaba. Al seguir
Pablo enseñando en este capítulo 7, nos da un comentario inspirado sobre
la enseñanza de Cristo tocante al matrimonio y al divorcio. (Cristo envió
al Espíritu Santo a los apóstoles para guiarles a toda la verdad, Jn.
16:13. No hay diferencia entre los mandamientos de Cristo y los de sus
apóstoles, 2 Ped. 3:2; Judas 17. Véase 2:16, comentario).
-- Que la mujer no se separe del marido
– El Señor dijo: ”lo que Dios juntó, no lo
separe el hombre”. Lo que aquí dice Pablo es lo que mandó el Señor.
Puede ser que en Corinto haya circulado
la doctrina de que la conversión a Cristo demandaba que no se practicara
la cohabitación entre los dos sexos (la doctrina del ascetismo). Esto
explicaría por qué Pablo presenta aquí esta enseñanza de Cristo de que los
esposos no se separen.
El matrimonio es permanente; es para
toda la vida (Rom. 7:2,3). La mujer hizo sus votos y tiene que respetarlos
como inviolables. Hoy en día en mi nación muchos jóvenes consideran el
matrimonio como algo a que darle una probadita (como se prueba una sandía
en el mercado antes de comprarse), que si el hombre y la mujer no se
conforman bien, que se divorcien, y luego que hagan otra prueba de las
mismas.
El vocablo griego para decir “se separe”
es chorizo. Significa apartarse, separarse, dividirse. Se emplea en
File. 15 (se apartó); en Heb. 7:26 (apartado); en Rom. 8:35,39 (separará,
separar). Pero también se usa para decir “divorciar” (aquí en 7:10, 11,
15; en Mat. 19:6, separe; y en Mar. 10:9, separe).
Este versículo, el siguiente, y el 15,
los cuales emplean este verbo, ¡hablan de divorciarse! En los EE.UU.
(y tal vez en otros países) se hace una distinción técnica entre “la
separación legal” y “el divorcio”. Pero las Escrituras no hacen tal
distinción. Dijo Cristo, y dijo Pablo, “no separarse, no divorciarse”.
(Nota adicional: A veces la persona
trata de justificar una separación temporaria, debido a disgustos,
etcétera, mientras supuestamente se busca alguna solución a los problemas.
En otros casos la esposa joven va corriendo a su mamá, separándose del
marido a causa de “desacuerdos”, y ¡la mamá lo permite! Tales acciones
egoístas son pecaminosas. Dios no permite tales separaciones; no las
aprueba).
El matrimonio es algo que Dios establece
(“lo que Dios juntó”), y es permanente. Dios no permite el divorcio (excepto
en el caso de haber fornicación de parte de uno de los cónyuges). La
práctica de divorcio por un sinnúmero de causas, según las leyes humanas,
o la de la Iglesia Católica Romana de anulación, son violaciones de la ley
suprema de Dios.
(Por no ser el tema aquí el
matrimonio, el divorcio y las segundas nupcias, no se menciona que se
permite al inocente el divorciarse del cónyuge fornicario. El contexto
aquí es muy diferente. Seguramente Pablo no contradice a Cristo, ni Cristo
se contradice a sí mismo.
La Iglesia Católica Romana no permite el
divorcio por ninguna causa, y luego prácticamente lo otorga por medio de
la anulación, y la separación sin disolución del vínculo del
matrimonio).
7:11 -- y si se separa, quédese sin
casar, o reconcíliese con su marido – Esta frase
es una entre paréntesis, insertada entre las palabras del ver. 10, y las
que siguen en este ver. 11: “que la mujer no se separe del marido, y que
el marido no abandone a su mujer”.
El verbo aquí, “se separa”, es el mismo
(chorizo) que en el ver. 10 se describe. Consúltense mis comentarios allí.
Pablo habla de un caso supuesto o hipotético en que la mujer se divorcia
de su marido. Lacueva, en su Interlineal, traduce la frase así: “Si empero
se separase”. Esta traducción expone el caso subjuntivo que el texto
griego emplea aquí. Considérense estas buenas traducciones: “y si se
apartase” (P.B., ASV., JTD.); “y si llegase a separarse” (B.M.).
En tal caso ella debe quedarse “no
casada” (dice el texto griego). Aquí aparece la misma palabra (agamos) que
vimos en el ver. 8, “solteros”. Si la esposa sale de la casa y ya vive
separadamente, ella representa un caso de divorcio (sea según los
registros legales del país, o no), ahora tiene que quedarse como la
persona que en realidad es; a saber, una persona no casada.
El verbo, “quédese”, en el texto griego
es un imperativo presente, y esto significa que ella permanezca
indefinidamente en el estado de no casada. No tiene derecho a segundas
nupcias. Su divorcio no fue por causa de fornicación. Hay hermanos en la
fe que afirman que toda persona tiene derecho a las segundas nupcias, pero
Pablo (y Cristo) dice aquí que no. Las leyes del país pueden permitirle
otro matrimonio, pero el hombre no tiene autoridad sobre Dios, para que
permita algo que Cristo prohíbe. Los hombres con sus leyes pueden
legalizar el juego de dinero, la poligamia, el aborto, y las segundas
nupcias para todos, pero no por eso va a obedecer el cristiano al hombre
antes que a Dios (Hech. 5:29).
Algunos enseñan que está bien que la
mujer deje a su marido con tal que no vuelva a casarse. Pero Pablo no está
con ellos. El dice (en el ver. 10) que no deje a su marido. ¡Es un
mandamiento de Cristo! Hacer lo que Cristo prohíbe es pecar. Ahora, si
siempre comete tal pecado, divorciándose de su marido, que no complique el
caso, casándose de nuevo, y llegando así a adulterar, sino que permanezca
no casada. Unos casos paralelos a este pasaje lo encontramos en (1) Rom.
11:18, “no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no
sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti”. (¿Está bien que el gentil se
jacte con tal que sepa tal y tal cosa?). (2) 1 Jn. 2:1,2, “…para que no
pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos…”. (¿Está bien pecar,
si reconocemos que Cristo es nuestro abogado e intercede por los
cristianos?). (3) Sant. 3:14, “Pero si tenéis celos amargos y contención
en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad”. (¿Está
bien tener celos amargos y contención en el corazón con tal que no nos
jactemos ni mintamos?).
La única alternativa que tiene la mujer
que se ha divorciado de su marido es que se reconcilie con él, para volver
a vivir como casados. Casarse con otro sería caso de adulterio, porque no
se divorció del marido por causa de fornicación (Mat. 19:9).
-- y que el marido no abandone a su
mujer – No hay doble regla con Dios. Lo que se
prohíbe a la esposa, también se prohíbe al marido, y viceversa. Compárese
Mar. 10:11,12.
Aquí el verbo, “abandone”, es aphiemi.
Según el Sr. Thayer, el reconocido lexicógrafo, este verbo tiene varios
significados, entre ellos “despedir”, como en Mat. 13:36 (despedida), y se
emplea en este versículo, como también en los ver. 12 y 13, en el sentido
de despedir o repudiar al cónyuge. Se usa en el sentido de divorciarse.
7:12 Y a los demás –
Ahora Pablo se dirige a una categoría de personas en
particular; a saber, a los hermanos corintios casados con no cristianos.
Son casados, igualmente como los del ver. 10, pero representan un caso
especial. Evidentemente existía en Corinto la doctrina de que la
conversión a Cristo demanda que el cristiano casado se separe de su esposo
no cristiano. A éstos en particular ahora Pablo se dirige.
Nótese: “Los demás” no representan a
cristianos casados con no cristianos, como distintos de cristianos casados
con cristianos, versículo 10. Véanse los comentarios allí.
-- yo digo, no el Señor –
Como en el ver. 10 Pablo no tuvo que revelar lo que Cristo
ya había revelado (sobre la permanencia del matrimonio), ahora él sí
revela por inspiración la verdad sobre un punto en particular que el Señor
no tuvo ocasión de tocar, pues no había caso de cristianos casados con no
cristianos en el tiempo de Cristo en la tierra.
Esta frase no tiene nada que ver con ser
Pablo apóstol inspirado o no. No contrasta lo que es de inspiración con lo
que no es de ella. Se contrastan lo que el Señor enseñó, estando en la
tierra, y lo que Pablo ahora enseña por inspiración, al tocar un punto que
en particular no había tocado Cristo.
Véanse ver. 17; 14:37; 1 Tes. 4:15; Rom.
12:3; Hech. 2:42; 1 Jn. 4:1-6.
-- Si algún hermano tiene mujer que no
sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone –
Aquí la palabra “creyente” significa cristiana (como
“hermano” quiere decir, “cristiano”).
La frase “vivir con él” significa, como
lo expresan varias versiones buenas, “habitar con él” (en matrimonio). El
Sr. Thayer, el lexicógrafo, da tal definición del vocablo griego empleado
en esta frase. Ella consiente en seguir siendo su esposa. (El Ver. 15
trata del caso en que no hay tal consentimiento).
El verbo aquí traducido, “abandone”, en
griego es el mismo (aphiemi) que aparece en el ver. 11. Véanse los
comentarios allí. Aparece también en el versículo siguiente. Significa
divorciarse.
El marido cristiano no debe ni pensar en
divorciarse de su esposa no cristiana, sino en salvarla (ver. 16). Ya que
el marido se ha convertido en cristiano, va a ser un marido mejor que
nunca.
7:13 -- Y si una mujer tiene marido que
no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone –
La construcción de este versículo en el texto griego es
igual a la del anterior, con la excepción de que allí dice “no la abandone”,
y aquí, “no abandone al marido”. Nótese la Ver. B.A., “no la abandone ….
no abandone a su esposo”.
La Ver. L.A. ,en los dos versículos,
emplea el verbo “divorciarse”, y la Ver. NTP. dice “no la despida” (v.
12), y “no se divorcie” (v.13).
Ni el hombre cristiano, ni la mujer
cristiana, debe iniciar el divorcio.
Ahora, no es de esperarse que el
inconverso vaya a someterse a instrucciones bíblicas. Mucho conviene al
joven cristiano pensar en esto antes de casarse con un incrédulo. Se puede
apelar al cónyuge cristiano para que no inicie el divorcio, pero no al
incrédulo.
La diferencia de religión no es razón
para que haya divorcio (ni mucho menos para que haya segundas nupcias). En
Corinto, siglo primero, el converso judío tal vez estaría pensando en el
asunto de Esdras capítulo 9,10 y Neh. 13. Todo converso, judío y gentil
estaría pensando tal vez que Dios no reconoce el matrimonio de cristianos
con no cristianos. Pero no es así; Dios sí los reconoce, y no solamente al
matrimonio entre cristianos. No hay nada no santo en el matrimonio mixto,
como ahora Pablo pasa a declarar en el versículo siguiente.
Los matrimonios mixtos no son ideales,
pero sí son matrimonios, y ninguno de los dos cónyuges se justifica en
divorciarse en base a lo que no sea la fornicación.
7:14 -- Porque el marido incrédulo es
santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido –
La palabra “porque” introduce una razón. Pablo ahora da la
razón de por qué valen las instrucciones de los ver. 12 y 13 (las de no
iniciar divorcio).
Claramente Pablo no enseña que, cuando
hay caso de dos inconversos, y uno se convierte a Cristo, el otro
automáticamente llega a ser cristiano. Esto lo sabemos por la enseñanza
bíblica respecto a cómo llega la persona a ser cristiana. Cada persona es
responsable delante de Dios del estado espiritual de su alma. “El que
creyere y fuere bautizado” es el que será salvo, dice Cristo (Mar. 16:16).
Por eso hay que ir a todo el mundo y predicar el evangelio “a toda
criatura” (16:15). Ni la justicia ni el pecado es transmitido de una
persona a otra; cada alma es responsable por su estado (Ezeq. capítulo
18).
La confusión de algunos, respecto a este
asunto, se basa en no comprender los usos de la palabra “santificar” (y
las otras relacionadas con la misma raíz: santo, santificación, santidad,
etc.). Dado que el cristiano es llamado “santo” (por ej., Efes. 1:1), es
fácil concluir que cualquier cosa o persona referida como “santa” tiene
que ser cristiana, o salva. Pero la palabra griega en sí significa
separado, apartado, consagrado, o dedicado. La idea de “salvación”, o de “cristiano”,
no está adherida a la palabra. Las Escrituras hablan de que el templo
“santifica” el oro, y que el altar “santifica” la ofrenda (Mat. 23:17,19).
Hablan del “santo monte” (Isa. 11:9), del “ósculo santo” (1 Cor. 16:16),
del “día santo” (Neh. 8:9), de primicias y raíz santas (Rom. 11:16), de
alimentos santificados (1 Tim. 4:3-5), etc. ¿Serán estas cosas salvas, o
cristianas? No, pero sí son cosas apartadas o separadas. Así que Dios
aparta el matrimonio mixto de cualquier consideración inmunda, aceptándolo.
Compárese Rom. 11:16, donde la palabra
“santa” significa “acepta”. Siendo acepta (santa) por el evangelio la raíz
(los primeros conversos judíos), lo eran las ramas (el resto de la nación
judaica).
-- pues de otra manera vuestros hijos
serían inmundos, mientras que ahora son santos –
La lógica demanda que si el matrimonio mixto es cosa
inmunda (y no acepta, o santa, como dice Pablo), también son inmundos los
niños nacidos de dicha unión. Los que dijeran que el matrimonio mixto debe
ser disuelto, no dirían que los niños de ese matrimonio deben ser
rechazados, o repudiados. Si sus hijos eran legítimos, entonces la
conclusión tiene que ser que nacieron dentro de un matrimonio legítimo.
La palabra “inmundo” (no acepto) se
emplea como la antítesis de “santo” (acepto).
Bajo la ley de Moisés, Esdras y Nehemías
mandaron que los judíos repudiaran a sus esposas no judías, y también a
sus hijos (Esdras 10:3,44). Pero bajo la Ley de Cristo, el evangelio,
tales repudios están prohibidos.
No hay nada de “bautismo infantil” en
este pasaje. Algunos comentaristas, miembros de iglesias que practican el
bautismo de infantes, reclaman que los hijos deben ser considerados
“santos” y por eso candidatos para el bautismo, y todo en base a la fe de
uno de sus padres. Pero Pablo no habla de bautismo, ni de salvación, de
personas inconversas, solamente en base a la fe de uno de los cónyuges y
padres. El esposo inconverso es acepto como cónyuge legítimo, pero tiene
que llegar a ser cristiano por medio de obedecer al evangelio. El infante,
o niño, no está perdido para que necesite la salvación, pero cuando llega
a la edad de responsabilidad y ha pecado, como el esposo inconverso él
también necesita obedecer al evangelio para ser salvo. Mientras tanto es
acepto como niño legítimo, y por eso “santo” (según el uso de Pablo en
este versículo).
Recuérdese que Pablo en este contexto
está hablando de la santidad (aceptación de parte de Dios) del
matrimonio bajo consideración, y ¡no de la salvación personal de
ciertas personas! Si el niño puede ser apartado para Cristo, en base a
la fe de uno de sus padres, ¿por qué no puede el padre inconverso? Lo que
se dice del niño se dice del padre inconverso: son santificados en el
creyente.
Nota adicional: Si el bautismo infantil
era práctica de los cristianos en el siglo primero, ¿por qué no apeló
Pablo al bautismo del niño para probar que el matrimonio mixto es
santificado en el cónyuge cristiano? Pero no; el sencillo hecho de haber
nacido el niño en la familia, que ahora representa un matrimonio mixto,
“santificaba” ese matrimonio.
El punto queda establecido: ¡no hay
necesidad de divorcio! ¡El matrimonio de dos personas hace moral su
cohabitación y los niños nacidos de esa unión son legítimos!
7:15 -- Pero si el incrédulo se separa,
sepárese – Ahora llegamos a otra consideración,
de parte de Pablo, respecto al matrimonio y a qué hacer en un dado caso.
Nos ha dicho que si el incrédulo consiente en quedarse casado con el
cristiano, que el cristiano no se divorcie de él (ver. 12,13). ”Pero”, si
no consiente en ello, sino que desea divorciarse (chorizo, véase ver. 10,
comentarios) de él, entonces que lo haga.
El tiempo del verbo (“se separa”) es el
presente indicativo; es decir, si “se está separando”. El tiempo del mismo
verbo en el segundo caso (“sepárese”) es el presente imperativo; es decir,
que “se esté separando”.
Es necesario (para callar la boca de los
falsos maestros respecto al divorcio y a las segundas nupcias) notar que
Pablo usa el tiempo presente, al decir “se separa” (o, se divorcia). El
tiempo presente en griego siempre indica acción continua, progresiva. “Si
el incrédulo se está separando del creyente”, dice Pablo. ¡No dice: “Si ya
se separó (ya se divorció)”! Los falsos argumentan que, después del
divorcio de parte del incrédulo, el creyente entonces queda libre (no
está sujeto) para volver a casarse.
Pablo explica el caso con el creyente
(de este versículo), de que nunca se ha esclavizado con referencia al
incrédulo, y que por eso no está esclavizado ahora que procede el
incrédulo a separarse, o a divorciarse. Los falsos maestros tienen una
doctrina (de que el creyente, después del divorcio, que llevó a cabo el
incrédulo, ya no está casado con él y que por eso queda libre para casarse
de nuevo), que no se conforma a los hechos del caso según Pablo los expone.
-- pues no está el hermano o la hermana
sujeto a servidumbre -- El vocablo griego,
dedoulotai (esclavizado), es del tiempo perfecto indicativo pasivo. Este
tiempo se emplea para indicar una acción en el pasado que sigue en efecto
hasta el presente; o sea, el resultado presente de una acción pasada. La
acción completada continúa. (La Gramática Griega de Davis). Pablo dice
aquí que el creyente nunca se sujetó a servidumbre y que no está
sujeto a ella ahora. Nunca estuvo esclavizado al cónyuge y no lo está
ahora.
El vocablo referido es el verbo douloo.
Significa “reducir a esclavitud, hacer esclavo de uno”. Indica estar
sujeto al control o a la voluntad de otro. 2 Ped. 2:19 ilustra el caso. En
ese pasaje aparece el mismo vocablo, letra por letra, que vemos aquí en
este versículo que ahora comentamos (dedoulotai). La persona que se
sujeta al control de la corrupción se hace esclavo de ella y sigue
siéndolo. Se hizo esclavo y sigue estando “sujeto a la esclavitud”. Pero
el cristiano, que nunca se hizo esclavo a la voluntad de otra persona, no
es esclavo de ella ahora; “no está sujeto a servidumbre” ahora. ¡Nunca lo
estuvo!
Dice Pablo que el creyente, cuyo cónyuge
incrédulo está procediendo a irse (a divorciarse), debe dejarlo ir, pues
nunca estaba el creyente sujeto a la voluntad de él, y no lo está ahora;
que él se vaya, pues. Que el creyente no trate de retenerlo a toda costa.
Ciertamente que no abandone su fe en Cristo, sujetándose a la voluntad del
incrédulo que no está contento con la vida cristiana del creyente. Si el
incrédulo quiere irse, que se vaya. El cristiano nunca estaba sujeto a la
voluntad de otra persona (sino solamente a Cristo), y no lo está ahora.
Por eso no debe pensar en procurar evitar el divorcio que el incrédulo
está deseando realizar.
-- en semejante caso –
El texto griego usa el plural: “en tales casos” (P.B., ASV.,
Mod., etc.).
Hay quienes afirman que la frase, “en
tales casos”, se refiere al tiempo de cuando el incrédulo ya se divorció
del creyente y se fue, y que ahora el creyente, que más antes estaba
sujeto a servidumbre (es decir, estaba casado con él), no queda casado más,
y por eso está libre para contraer matrimonio de nuevo. Esta afirmación se
basa en varias suposiciones no probadas; a saber (1) que la frase “en
tales casos” se refiere exclusivamente a tal tiempo, (2) que la frase
“sujeto a servidumbre” se refiere al matrimonio, y (3) que el creyente
antes estaba sujeto pero que ahora no lo está. ¡Son puras suposiciones!
Pablo presenta una situación (o, caso) :
el incrédulo se está separando del creyente. Luego dice que en esta
situación, y en otras similares (en que el incrédulo u otro hace
demandas imposibles del creyente a tal grado que el creyente tenga que
negar su fe en Cristo, o cuando menos violar su conciencia, para hacer la
voluntad del incrédulo), el creyente nunca ha estado esclavizado al otro,
y no lo está ahora, para que tenga que actuar como esclavo a la voluntad
de la otra persona.
-- sino que a paz nos llamó Dios.
Para vivir juntos los dos cónyuges, el uno cristiano y
el otro incrédulo, tienen que consentir en ello (ver. 12,13). Si
existe este acuerdo, entonces el cristiano no debe iniciar divorcio (ver.
12,13). Si el incrédulo no quiere seguir viviendo juntos (ver. 15),
entonces que se divorcie del cristiano, pues el cristiano no está en
esclavitud a la voluntad del incrédulo para que abandone su fe para evitar
la separación. Al contrario, el creyente debe dejarlo ir. Esto evidencia
la paz que caracteriza al cristiano.
Ahora, si el cristiano en este caso
tratara de evitar a toda costa que el incrédulo se fuera (que se
divorciara de él), discutiendo fuertemente y aun peleando sobre el asunto,
no evidenciaría la paz a la cual Dios le llamó. El creyente no quiere
separarse del incrédulo (ver. 12,13), ni quiere que el incrédulo destruya
el matrimonio, pero si el incrédulo (que no se somete a la ley de Cristo)
no quiere vivir con él, entonces no va a haber pleito; él se irá y el
creyente en paz se conformará. No se puede mantener el matrimonio que uno
de los dos cónyuges quiera destruir.
*****
OBSERVACIONES ADICIONALES
1. En el contexto de los versículos del
12 al 15, Pablo hace un contraste entre el incrédulo que consiente en
vivir (tiempo presente) con el creyente, y el que se separa (también
tiempo presente). El falso maestro ignora esto y tuerce el pasaje para que
diga que después que se haya finalizado (tiempo perfecto) el
divorcio, entonces el creyente no estará sujeto (tiempo futuro) a
servidumbre; es decir, no estará ligado en matrimonio y por lo tanto podrá
casarse de nuevo. ¡Pablo y el falso maestro no dicen la misma cosa!
2. En inglés la frase común, “not under
bondage”—no bajo esclavitud, traducción de douloo, se presta para
pensar en el vínculo (en inglés, “bond”, del verbo “ligar’, to
bind) del matrimonio. Por eso muchos de habla inglesa creen ver el
matrimonio en el ver. 15. Pero el verbo douloo (“sujeto a servidumbre”)
nunca se usa en conexión con el matrimonio. El verbo griego para decir
“ligar” (en inglés, bind) , asociado con el matrimonio, es deo (v. 27;
Rom. 7:2). douloo significa “esclavizado” a la voluntad de otro, o de algo.
Pablo aquí no habla de que el creyente ya no está casado (ligado
en el matrimonio) con el incrédulo. Todo el contexto, desde el ver. 8
hasta el 40, habla del celibato, de no separarse, de quedarse sin casar en
caso de separación, y de poder acercarse al Señor sin impedimento. La
interpretación del falso maestro respecto a este verbo, douloo, es
contraria a todo lo que Pablo enseña aquí. No hay nada en el ver. 15
acerca de dejar de estar casado, y mucho menos de segundas nupcias.
El falso maestro de habla inglesa formula un argumento basado en un juego
de palabras en inglés (bound, bind, bondage—ligado, ligar, servidumbre).
Cosa semejante es hecha por algunos de
habla hispana. Se suele hablar del “yugo” con referencia al matrimonio.
Llegando a 2 Cor. 6:14, y viendo la palabra “yugo”, ellos concluyen que
Pablo habla del matrimonio (en lugar de la idolatría en particular). El
juego de palabras se presta para esta conclusión.
Los de habla inglesa no van a 2 Cor.
6:14 para hallar el matrimonio, y los de habla hispana no van a 1 Cor.
7:15 para hallarlo. Cada uno origina su argumento en base a las
peculiaridades de una versión, o traducción (sea ella inglesa, o sea
española), del texto griego.
3. La posición del falso maestro hace
que Pablo contradiga a Cristo, pues, al divorciarse el incrédulo del
creyente, él hace que el creyente adultere (Mat. 5:32). ¿Diría Pablo que
no; que ella queda libre para volver a casarse? El llamado “privilegio
paulino” es una invención de los hombres. Pablo no da una supuesta
“segunda excepción” para el divorcio y las segundas nupcias.
4. Se hace el argumento de que en el ver.
10 se trata (exclusivamente) de esposos cristianos, como también Cristo en
Mat. 19:9 enseña (exclusivamente) con respecto a cristianos, pero que
aquí en 1 Cor. 7:12, al decir “a los demás” Pablo se dirige a los casos de
cristianos casados con no cristianos, y que por eso el ver. 15 trata de
una segunda excepción para el divorcio, y las segundas nupcias.
(a) Pero ya hemos visto que el ver. 10
concuerda con lo que enseñó Cristo, y se aplica al matrimonio en general.
Véanse los comentarios allí.
(b) En cuanto al ver. 15, el falso
maestro supone lo que no ha probado; a saber, que “esclavizado”
significa “estar ligado en matrimonio”. Si es así, entonces hay que
afirmar que cuando el incrédulo está separándose del creyente, sin esperar
más tiempo el creyente ya está libre de la obligación matrimonial y puede
irse a contraer matrimonio de nuevo. ¡Ni el falso maestro acepta esta
lógica!
5. Los falsos formulan un argumento
sobre la palabra “obligación”, afirmando que Pablo dice que, si el
incrédulo se divorcia del creyente, entonces el creyente no está obligado
(a continuar en los deberes del matrimonio). Se le da a la palabra griega,
douloo, la idea de “obligación”. Pero la palabra griega es la forma verbal
del sustantivo, “esclavo”. Significa “esclavizar”, o “sujetar a
servidumbre”. Casi todas las versiones en español que tengo emplean o la
palabra “servidumbre” o la palabra “esclavizado”.
La Ver. B.A. dice, “no está obligado”,
pero en el margen dice, “Lit., en esclavitud”. La NVI dice, “no están
sometidos a obligación”. La Pop. dice, “queda en libertad”. Tres versiones
católicas, la LBL., la NTP. y la B.J., también cambian el sentido de la
palabra. Las primeras dos dicen: “no hay obligación”, y la última
mencionada dice, “no están ligados”.
En el caso de la NVI., no hay
justificación alguna para tal traducción. La Pop. es en gran parte
comentario y no traducción. (En el prefacio se admite que la traducción
”no parece tan literal”). Las tres versiones católicas reflejan la
doctrina llamada “el privilegio Paulino”, la que algunos comentaristas
católicos promueven.
douloo aparece también en estos otros
pasajes: Hech. 7:6; Rom. 6:18,22; 1 Cor. 9:19; Gál. 4:3; Tito 2:3; 2 Ped.
2:19. Para exponer la inconsecuencia de las versiones mencionadas arriba,
notemos cómo ellas traducen la misma palabra griega, douloo, en estos
otros pasajes:
La NVI.: “esclavizados, siervo, siervo,
esclavo, esclavizados, se envicien, esclavos”. La Pop.: “esclavos, han
entrado al servicio, han entrado al servicio, esclavo, sometidos, se
emborrachen, esclavos”. La B.J.: “esclavizarán, esclavos, esclavos,
esclavo, esclavos, esclavas, esclavo”. La NTP. dice: “esclavizada,
esclavos, sirven, esclavo, esclavos, aficionadas, esclavos”. La LBL. dice:
“esclavizada, esclavos, sirven, esclavo, sometidos a las fuerzas,
aficionadas, esclavos”. Es evidente, pues, que estas versiones en 1 Cor.
7:15 traducen mal este vocablo griego, para promover la idea de dar
permiso al creyente en este caso de volver a casarse. La idea de “obligación”,
en los deberes matrimoniales, no se adhiere a la palabra griega douloo.
***
7:16 -- Porque ¿qué sabes tú, oh mujer,
si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá
harás salva a tu mujer? -- Hay dos
interpretaciones principales que se dan a este versículo:
(1) “Las preguntas implican que no es
nada probable que el incrédulo se convierta, así que el cristiano no debe
tratar de evitar que el incrédulo se divorcie. A fin de cuentas, no hay
seguridad de que el inconverso se salve”.
Los falsos maestros, que ven en 7:15 el
permiso, después del divorcio, de que el cristiano vuelva a casarse, dan
esta interpretación al versículo. Dicen: ”¿Por qué cree el cristiano que
va a convertir al incrédulo por medio de andar tras él, peleando para que
no haya divorcio. Debe dejarlo ir, y luego se puede volver a casar”.
Tal interpretación hace que Pablo
disuada los esfuerzos por convertir al pecador, cosa que él nunca hacía.
Compárese 10:33. Hace que Pablo abogue por el divorcio.
(2) “Las preguntas motivan al cristiano
a que haga todo, conforme a la voluntad del Señor, con la mira de
convertir al cónyuge pecador. No va a divorciarse del incrédulo si
consiente en vivir con él, y si el incrédulo está deseando divorciarse de
él, va a hablarle de la importancia de creer en Cristo y de poner primero
el reino de Dios (Mat. 6:33), aunque esto le cueste su matrimonio. Tal
persuasión, en palabras y ejemplo, puede lograr en algunos casos la
conversión del incrédulo. Compárese 1 Ped. 3:1-6.
Dada la gran falta de moralidad en
Corinto, lo que más necesitaban los hermanos corintios era la disuasión
con respecto al divorcio, y no la animación para él.
Yo libremente acepto esta segunda
interpretación, dado el tenor del contexto bajo consideración, y de la
enseñanza general de las Escrituras con respecto a ganar almas (Mat.
18:15; Gál. 6:1; Sant. 5:20; etc.). El ver. 15 bien puede ser una
paréntesis entre los del 12 al 14 y éste. En aquéllos versículos decía
Pablo que el cristiano no se divorciara de su compañero inconverso, y que
éste era santificado en el cristiano, y en éste que el cristiano debe
hacer todo con la esperanza de salvarle al incrédulo.
7:17 -- Pero –
Así Pablo conecta el pensamiento de este versículo con lo
que iba diciendo; a saber, que el cristiano no vaya procurando hacer
grandes cambios en su matrimonio, debido a su conversión a Cristo.
-- cada uno como el Señor le repartió –
Cada uno ha recibido del Señor las
circunstancias exteriores y ordinarias de la vida en que se halla. Esto es
por la providencia de Dios. Esto es evidente por los ejemplos que Pablo
está para presentar (la circuncisión y la esclavitud). Cada uno puede
servir a Dios fielmente así como está en cuanto a las diferentes
situaciones sociales. El individuo no escoge dónde y bajo cuáles
circunstancias de vida nacer, pero sí es responsable de servir fielmente a
Dios dentro de esas circunstancias, estando contento con lo que Dios le ha
repartido (Fil. 4:11).
(Ya hemos visto que Dios también da a
las personas su don en cuanto a la continencia. Véase ver. 7, comentarios).
-- y como Dios llamó a cada uno –
Dios llama por el evangelio (2 Tes. 2:14). Véase 1:26,
comentarios. Ahora que es cristiana, la persona no tiene que promover
grandes cambios en su situación social, sino que debe continuar en la
situación que describe su vida social en general, al servir al Señor como
cristiana.
-- así haga –
Mejor, “así ande” (ASV., P.B., Mod., L.A., H.A., B.A., etc.). Lacueva
dice: “así camine”. El evangelio de Cristo no crea trastornos o
agitaciones sociales, sino que le enseña al converso a seguir las
relaciones externas de su vida tal como andaba en ellas cuando fue
convertido a Cristo. La aplicación de Pablo en particular de este
principio es en cuanto al matrimonio. (Del matrimonio habla antes y
después de este versículo). Por eso el cristiano no se justifica, por ser
cristiano, en dejar el matrimonio por el celibato, ni dejar al cónyuge por
ser él incrédulo. No hay que cambiar la situación matrimonial. La
conversión a Cristo no disuelve tales relaciones y obligaciones sociales
de la vida. (Desde luego no entra en el caso algún matrimonio que Dios no
reconozca, o que no permita).
Es un abuso de este pasaje, y del tenor
de las Escrituras, afirmar que si la persona es adúltera cuando se
convierte a Cristo, puede continuar en el adulterio. Si el caso fuera así,
no solamente sería contradicción de enseñanza bíblica sino también
justificaría el quedarse en el robo, la borrachera, y la homosexualidad.
Es cierto que la vida del cristiano
influye mucho en la conducta general de los hombres, pero él es peregrino
(1 Ped. 2:11), en un mundo que “no puede ser su hogar”, y por eso no se
ocupa en grandes proyectos de mejoramiento social por medio de
demostraciones públicas y revoluciones políticas.
Esto lo repite Pablo tres veces más (ver.
17, 20,24). El cristiano ha de ser fiel al Señor en cualquier esfera de la
vida en que se encuentre en el tiempo de su conversión. Es falsa cualquier
filosofía que produce desdén por cosas seculares, que tira a la anarquía,
o que abogue por la disolución de relaciones y obligaciones sociales, todo
en base a haber sido convertida la persona en cristiana. El evangelio sí
logra grandes cambios, pero por medio de dirigir enseñanza al corazón del
hombre, y no por medio de fomentar conmociones y cambios inmediatos por
medio de revoluciones y agitaciones sociales. Las iglesias modernistas de
hoy no aceptan en nada esta enseñanza del apóstol Pablo, sino promueven un
“evangelio social” y se meten plenamente en la política civil.
Hay quienes hablan de la “desobediencia
civil” como si esa clase de desobediencia se justificara porque tiene por
meta corregir faltas en cuanto a “derechos humanos”. Pero tal lenguaje es
de los modernistas y de otros que menosprecian las enseñanzas apostólicas.
El cristiano es el ciudadano más obediente (Rom. 13:1-7; 1 Ped. 2:13-17).
Sabe que su conversión a Cristo no requiere cambios violentos en sus
circunstancias de vida.
-- esto ordeno –
“Ordenar” (diatasso, la forma intensiva de tasso) significa
poner en orden, disponer, prescribir, o dar órdenes o mandamientos. Este
verbo aparece en Mat. 11:1 (dar instrucciones), y en Hech. 13:48 aparece
tasso (ordenados). Cristo dispuso o puso en orden a los doce que escogió
por apóstoles; lo hizo por medio de “dar encargo” (V.M.), y dispuso o puso
en orden para vida eterna a esos gentiles en Antioquía por medio de la
palabra predicada.
Juan Calvino enseñaba la doctrina de la
predestinación incondicional, y los calvinistas citan Hech. 13:48 como
prueba. Pero el pasaje no dice “antes ordenados”, y esto sin condición
alguna, sino “ordenados” o dispuestos. Dios lo hizo por medio de la
predicación del evangelio; así nos informa el mismo ver. 48. Es
interesante notar que ¡nunca se encuentra persona “predestinada a vida
eterna” en donde nunca se haya predicado el evangelio!
Lacueva, en Hech. 13:48, sobre “ordenar”,
pone en la margen: “lit., puestos en formación hacia”.
-- en todas las iglesias –
Esta enseñanza de Pablo, de que el individuo convertido a
Cristo continúe en sus circunstancias generales de la vida, es algo que él
ordenaba en toda la hermandad. No era algo estrictamente para los
corintios. Los principios del evangelio eran enseñados por los apóstoles
con uniformidad en todas las iglesias. Sus enseñanzas constituían “la
doctrina de los apóstoles” (Hech. 2:42).
Las enseñanzas de Pablo, aquí sobre el
matrimonio en particular, como en toda esta epístola y en todas las demás
epístolas suyas, no eran opiniones de hombre sino lo que él ordenaba con
la autoridad de apóstol inspirado. Véase 14:37.
7:18 ¿Fue llamado alguno siendo
circunciso? Quédese circunciso – El cristiano
no debe disolver su matrimonio. Para ilustrar este punto, de que el
cristiano se quede en el estado secular de vida según Dios le ha dado (ver.
17), Pablo dice que el hombre circuncidado, es decir, el judío, no trate
de remediar la circuncisión. Esto algunos trataban de hacer para encubrir
su identidad como judíos, por razones de presión pública (por ej., para
evitar la burla o la persecución).
-- ¿Fue llamado alguno siendo
incircunciso? No se circuncide – De igual manera,
el gentil, convertido en cristiano, no debía sentir la necesidad de
circuncidarse para conformarse a ciertas presiones o para evitarlas. El
ser cristiano fiel no demanda tales cambios en situaciones sociales. Como
judío, o como gentil, la persona puede servir fielmente al Señor,
aplicando la ley de Cristo a toda relación externa de la vida diaria en
este mundo.
El llamamiento aquí referido es el del
evangelio (2 Tes. 2:14; 1:5; Mat. 11:28-30).
7:19 -- La circuncisión nada es, y la
incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios –
Véanse Gál. 5:6; 6:15; Rom. 2:28,29. Bajo la ley de
Cristo, el ser circuncidado, o no, no tiene que ver con la moralidad. Bajo
la ley de Moisés la circuncisión era un mandamiento para el judío, pero
esa ley fue clavada en la cruz (Eph. 2:14; Col. 2:14). En Cristo no hay
distinción entre judío y gentil (Gál. 3:26-29). El cristiano, salvo por
gracia, si trata de justificarse por la ley de Moisés, de la gracia cae (Gál.
5:4).
No importa de cuál nacionalidad sea la
persona, ni importa su identidad con cierta raza de gente. Tal
consideración no le ayuda nada delante de Dios. Lo que importa es que todo
el mundo esté guardando los mandamientos de Dios (Mat. 7:21-23; 2 Tes.
1:8; Heb. 5:8,9). Es falsa toda esa filosofía de que para agradar a Dios
es necesario efectuar grandes cambios en el estado matrimonial y en las
demás relaciones externas de la vida. No, lo que importa es que cada quien
esté obedeciendo a los mandamientos de Dios dentro de las relaciones de la
vida en que Dios le ha permitido hallarse.
A los sectarios que tratan de presentar
a Pablo como promotor de la salvación por la fe sola, se les llama la
atención a lo que él dice aquí.
Hay quienes quieren aplicar este
versículo al bautismo, para probar que no es importante para el perdón de
pecados. Afirman que el bautismo tomó el lugar de la circuncisión, y que
la circuncisión ya no importa. Ignoran dos cosas: primero, que afirman lo
que no pueden probar, pues el bautismo no tomó el lugar de nada; y segundo,
el bautismo es mandamiento de Dios (Hech. 2:38; 10:48; 22:16).
7:20 -- Cada uno en el estado en que fue
llamado, en él se quede – Véase ver. 17,
comentarios. El sentido es igual aquí, y en el ver. 24.
Más pegadas al texto griego están las
versiones que dicen: “Cada uno en la vocación en que fue llamado” (P.B.,
ASV., L.C.). Véase 1:26, comentarios. El texto griego dice “llamamiento” y
“llamar”. La Ver. B.A., aunque textualmente dice: “en la condición en que
fue llamado”, en el margen explica, “lit., el llamamiento”. Pablo se
refiere al llamamiento de Dios, por medio del evangelio, y al estado o
condición social de la persona cuando es llamada por el evangelio. No se
refiere propiamente a lo que hoy en día llamamos la “vocación”, oficio, o
papel a desempeñar, de la persona.
El ser convertido uno en cristiano no
requiere que se hagan grandes cambios en las diferentes relaciones
exteriores de la vida. Existían en Corinto doctrinas falsas que fomentaban
tales cambios como esenciales para quienes se convirtieran a Cristo. Desde
el ver. 8 y hasta el final de este capítulo, Pablo está discutiendo la
cuestión. El célibe está bien; no tiene que casarse. El casado está bien;
no debe divorciarse del esposo. Si se divorcia, debe quedarse sin casar.
Si el incrédulo se divorcia del creyente, el creyente debe dejárselo y no
negar su fe para ir tras el incrédulo. El circuncidado debe quedarse
circunciso. El no circuncidado no debe circuncidarse. En los versículos
siguientes Pablo seguirá con el mismo pensamiento referente a otros y a
sus condiciones o circunstancias de vida.
Desde luego Pablo habla de casos en que
las relaciones en sí no son pecaminosas. Claro es que no habla de que el
homosexual, el polígamo, o el estafador, se queden en sus relaciones y
actividades pecaminosas. (El arrepentimiento requiere que se abandonen
completamente tales relaciones y actividades). Hay algunos hermanos en la
fe que tuercen este pasaje para que diga que la pareja, que vive en el
adulterio, debe quedarse en esa relación pecaminosa. Voluntariamente
ignoran el contexto en que Pablo ha dicho las palabras de este versículo.
Ahora, si un carpintero es llamado por
Dios por medio del evangelio (2 Tes. 2:14), ya que es cristiano puede
cambiar de oficio, y llegar a ser mecánico o pintor. Pero, ¡no lo puede
hacer por ser cristiano! Ser cristiano no requiere tales cambios. Pablo no
está hablando de casos de mejoramiento en las condiciones financieras de
la vida. No está hablando de que los solteros no puedan casarse. (En los
versículos siguientes habla de algunos cambios posibles). Está hablando en
este contexto de no hacer cambios como requisitos de la conversión
a Cristo.
7:21 -- ¿Fuiste llamado siendo esclavo?
No te dé cuidado -- En los versículos 18,19
Pablo habló de distinciones de raza (judío, circuncidado y gentil,
incircunciso), ahora habla de distinción de categoría social (esclavo y
libre). Delante de Dios, al convertirse la persona en cristiana, no hay
mérito o virtud alguno en ser ella de una categoría social o de otra. El
esclavo convertido en cristiano no tiene que preocuparse por su categoría
social. “¡No te de cuidado, porque no importa!”. Ser cristiano no requiere
cambio alguno en el asunto.
-- pero también, si puedes hacerte libre,
procúralo más – Para servir al Señor, hay
ciertas ventajas en esta vida física si hay libertad de movimiento y de
voluntad. Por eso el esclavo, teniendo la oportunidad de ser libre, hace
bien en procurarlo. Pero no es necesario para que sea acepto a Dios y no
se justifica al forzar su cambio deseado. Si puede hacerse libre, bien; si
no, que permanezca en ese llamamiento para que glorifique a Dios en su
vida de esclavo cristiano.
El evangelio de Cristo tiene por
propósito salvar a pecadores perdidos, para que puedan gozar de la vida
eterna con Dios en los cielos después de su peregrinación en esta tierra.
No tiene por propósito el hacer un cielo de esta tierra. Apela a la mente,
o corazón, del individuo para lograr los cambios deseados en la persona, y
no a la política o tácticas humanas para lograrlos.
Al grado de que los cristianos puedan
influir en los mundanos, se realizan cambios y mejoramientos en las
condiciones sociales de los hombres en general. Pero en lugar de tratar de
convertir la política, los cristianos predican el evangelio para convertir
a los políticos.
En cambio, las iglesias modernistas, que
niegan la existencia del cielo, y consideran esta vida sobre la tierra
como el fin de la vida del hombre, se ocupan en la política y en los
medios juzgados exitosos para forzar cambios a su manera de pensar,
respecto a lo que llaman “la buena vida”.
Onésimo era un esclavo cristiano (véase
Filemón). Pablo no le apresuró a hacerse libre, sino que le devolvió a su
amo, también cristiano. En sus escritos, Pablo enseña la voluntad de Dios,
por inspiración del Espíritu Santo, respecto a los deberes de los esclavos
hacia sus amos, y a los deberes de los amos hacia sus esclavos (Efes.
6:5-9; Col. 3:22—4:1; 1 Tim. 6:1,2; Tito 2:9,10; 1 Ped. 2:18-25).
Véase NOTAS SOBRE FILEMÓN, Introd.,
III., “La Biblia Y Las Injusticias Sociales”, por el autor.
7:22 -- Porque el que en el Señor fue
llamado siendo esclavo, liberto es del Señor –
Las personas se encuentran en diferentes estados de vida cuando son
convertidas en cristianas. Si es esclavo, eso no le da cuidado (ver. 21).
¿Por qué? Ahora en este versículo Pablo da la respuesta: como cristiano,
es liberto del Señor. Cristo le libertó de la esclavitud del pecado, y
ahora anda libre en Cristo y delante de Dios (Jn. 8:32,36; Rom. 8:2; 2 Cor.
3:17; Gál 5:1,13; 1 Ped. 2:16). Dios es el Padre del espíritu de cada
hombre (Heb. 12:9), y amó a todo el mundo, dándonos a su propio Hijo para
que en él cada uno viva para siempre. El esclavo del hombre, pues, siendo
cristiano, sabe que vale a su Padre celestial igual que cualquier otro
hombre en el mundo. En Cristo no hay distinciones, sino que todo cristiano
es del mismo cuerpo espiritual, que es la iglesia de Cristo (12:13; Gál.
3:28; Col. 3:11; considérense Efes. 2:18; Rom. 3:22). Véase también File.
16.
-- asimismo el que fue llamado siendo
libre, esclavo es de Cristo – Si la persona es
libre, cuando es llamada por el evangelio, eso no tiene que ver con su
aceptación por el Padre celestial, pues en su conversión llega a ser
esclavo de Cristo. Como el esclavo no hace su propia voluntad, ahora el
cristiano se somete totalmente a la voluntad de Cristo.
En realidad, toda persona en el mundo es
esclava del pecado. Al convertirse, nada más cambia de amo; ahora es
esclava de Cristo (Rom. 6:16-18).
Ni el esclavo ni el libre tiene relación
especial con Dios en base a su condición social. Lo que importa, en vista
de la eternidad, es la salvación eterna del alma. Esta preciosa promesa de
vida eterna trae gozo al cristiano, no importando las condiciones sociales
de la vida breve sobre la tierra. En realidad un esclavo cristiano está
sujeto a un amo mucho menos duro que el libre que es esclavo del pecado.
¡No es sabio maltratar al esclavo de
otro! Como yo trate a mis hermanos en Cristo, en realidad así estoy
tratando a Cristo (Mat. 25:40,45; Rom. 14:4,8). Esta realidad debe moderar
el tratamiento que demos a otra persona. Véanse en particular Efes. 6:9;
Col. 4:1.
Este versículo representa una paradoja
elegante: el esclavo se convierte en libre, y el libre en esclavo, y todo
esto “en el Señor”. Toda la importancia se encuentra aquí: “en el Señor” (que
equivale decir, en relación con quien es el Señor Jesucristo, el Salvador
del mundo). En Cristo todo cristiano, no importando su estado en este vida,
“a Cristo el Señor sirve” (Col. 3:24). Cristo es el único amo del
cristiano (1 Cor. 6:20). Pablo se regocijaba en llamarse repetidas veces
“siervo (griego doulos, esclavo) de Cristo”.
Las Escrituras nos hablan de varias
personas que como esclavas o desterradas sirvieron a Dios con toda
fidelidad (José, Daniel, Nehemías, Ester, Mardoqueo).
7:23 -- Por precio fuisteis comprados –
Véase 6:20, comentarios. El precio de compra fue
la sangre de Cristo, precio mucho más alto que cualquier precio monetario
con que el hombre compraría a un esclavo.
Véanse Mat. 20:28; Hech. 20:28; 1 Ped.
1:18,19.
-- no os hagáis esclavos de los hombres
– Habiendo sido comprado el cristiano (o esclavo
del hombre, o libre) por el Señor, no debe pues someterse a los criterios
de los hombres que con sus falsas doctrinas hacían ciertas demandas del
cristiano respecto a hacer grandes cambios en el matrimonio y en otras
relaciones de la vida sobre la tierra. Cristo es Señor de todos (Hech.
10:36). Ahora a él se debe toda la lealtad y servicio y obediencia.
Pablo no dice: “No seáis esclavos”, sino
“no os hagáis esclavos”. Nadie voluntariamente se haría un esclavo literal
de otro hombre. De tal cosa Pablo no habla aquí. El contexto aquí en el
capítulo 7 demanda que entendamos a Pablo decir que el cristiano no debe
someterse a las ideas de quienes por excitación fanática requieran el
celibato, o el divorcio, o la negación de la fe para mantener el
matrimonio, o la abolición repentina de la esclavitud, etcétera, todo en
base a haberse convertido a Cristo. De esto trata el contexto. Pablo aquí
habla de no hacerse esclavos de los hombres en sentido espiritual.
7:24 -- Cada uno, hermanos, en el estado
en que fue llamado – Por tercera vez (véanse ver.
17, 20) Pablo repite la exhortación, haciendo hincapié en la importancia
de la instrucción. Véanse dichos versículos, comentarios.
-- así permanezca para con Dios –
Cada cristiano debe permanecer en la condición o rango
social en que fue convertido a Cristo (en lugar de procurar hacer tales
cambios como aquéllos demandados por los falsos maestros), pues antes de
su conversión esa condición era acepta, y ahora que es cristiano, todavía
lo es. Lo importante es que él permanezca en la comunión con Dios, al
aplicar a su vida diaria la ley de Cristo, su amo nuevo.
El favor (gracia) de Dios no es limitado
por las condiciones sociales en la vida del hombre. El celibato no tiene
más favor que el casado, ni el libre que el esclavo, ni el circunciso que
el no circunciso. Ser cristiano significa haberse “despojado del viejo
hombre con sus hechos, y revestido del nuevo … donde no hay griego ni
judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre,
sino que Cristo es todo, y en todos” (Col. 3:9-11).
Estando en camino al cielo, el cristiano
puede soportar contratiempos, oposiciones, injusticias y persecuciones en
esta vida temporaria, mientras glorifica a Dios en sus días sobre la
tierra, sabiendo que las aflicciones del tiempo presente no son
comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse
(Rom. 8:18).
7:25 -- En cuanto a las vírgenes –
Evidentemente los corintios habían preguntado a
Pablo respecto a la condición de las vírgenes, si debían casarse o no.
Pablo continúa la misma línea de pensamiento que desarrollaba en los
versículos anteriores.
-- no tengo mandamiento del Señor –
Pablo con esta expresión da a entender que Jesús
mientras estaba en la tierra no había dado algún mandamiento tocante a
esta situación en particular; a saber, que si deben casarse las vírgenes o
no, dadas las circunstancias de la vida que prevalecían alrededor de
Corinto en ese tiempo.
-- mas doy mi parecer, como quien ha
alcanzado misericordia del Señor para ser fiel –
En las palabras de la frase anterior, y en las de esta
frase, Pablo no está haciendo una comparación entre algo inspirado y algo
no inspirado. Está diciendo que, por no tener un mandamiento específico (como
sí lo tenía en el caso del asunto del ver. 10) de Cristo en la tierra, lo
que va a decir ahora es un juicio de uno que es recipiente de la
misericordia del Señor, que ha sido fiel al Señor como su apóstol, y que
tiene “el Espíritu de Dios” (ver. 40). Véase 1 Tim. 1:12-14.
El mandamiento del Señor sería algo
dicho por él en la tierra; pero el parecer o juicio aquí referido es del
apóstol inspirado de Cristo, quien ahora atiende a este problema en la
tierra. Las palabras del apóstol, que siguen en esta sección sobre las
vírgenes, tienen tanta autoridad que las palabras que Cristo habló, según
el ver. 10. Véase ver. 10, comentarios. Compárense 14:37; Luc. 10:16.
7:26 ---Tengo, pues, esto por bueno a
causa de la necesidad que apremia – Véase ver.
28, “aflicción”. Pablo ahora expresa su pensar, dando una decisión
apostólica y por eso obligatoria a quienes se dirige y bajo las
circunstancias del momento. (No es de aplicación universal ni para todo el
tiempo).
Esta decisión se basó en cierta presente
necesidad que experimentaban los hermanos en Corinto. Hubo alguna apretura,
aflicción, o angustiosa situación, de la cual no tenemos información
exacta en cuanto a la historia del tiempo. Pablo escribió desde Efeso (véase
Introd., D.), no muy lejos de Corinto, y en 4:9-13 y en 15:32 alude a
persecuciones y aflicciones que él había sufrido. La situación referida
pudo haber sido algo local para Corinto. Compárese Hech. 18:1, 2, 12-17.
No sabemos exactamente qué fue esta “necesidad que apremiaba”, pero los
corintios sí sabían. Las instrucciones de Pablo, pues, en esta sección de
su carta, tienen que ver con esa situación local.
-- que hará bien el hombre en quedarse
como está – La palabra “hombre” en esta frase en
griego es anthropos (= un ser humano, sin referencia al sexo), y no aner
(= varón).
Más apegada al texto griego se expresa
la ver. LAC., que dice: ”bueno para el hombre (es) el estar así”; o la P.B.,
que dice: “es bueno a uno el estar así”.
Dice Pablo que toda persona (esto
incluye a la virgen), bajo aquellas circunstancias, hará bien en quedarse
como está (en el tiempo de recibir esta carta de Pablo). Esto es paralelo
a las instrucciones de los ver. 17, 20, 24, los que hablan de que el
cristiano permanezca en la situación en que se halló cuando fue convertido
en cristiano.
El versículo siguiente explica lo que
quiere decir “el estar así”.
7:27 – Este
versículo ilustra lo que Pablo acabó de decir en el ver. 26, “es bueno a
uno el estar así”.
-- ¿Estás ligado a mujer? No procures
soltarte – Este versículo es paralelo a los ver. 8, 17, 20, 24.
El verbo griego para decir “ligado” es
deo, y es el verbo para indicar ligarse en matrimonio. Se emplea así aquí
y en Rom. 7:2. (El verbo douloo no se emplea así. Véase ver. 15,
Observaciones Adicionales, 2.). El tiempo del verbo, el perfecto, indica
que en el tiempo pasado la persona se casó con su mujer, y el efecto
resultante es que está ligado a ella hasta el presente.
Soltarse esta persona de su esposa sería
violación de lo que Pablo enseña en el ver. 10-16. (Véanse los
comentarios allí).
Desde luego Pablo no sale del contexto
de su mensaje para querer decir que cualquier persona, hallándose en
cualquier situación matrimonial, hace bien si se queda en esa situación.
Por ejemplo: “Herodes, ¿estás ligado a Herodías, la esposa de su hermano,
Felipe?” “Sí, la tomé por mujer; ahora es esposa mía”. “Bien, no procures
soltarte de ella” (Mar. 6:17,18). Sin embargo, hay hermanos en la fe que
ignoran el contexto de este capítulo, y aplican este versículo a
situaciones de matrimonios adúlteros. ¿Lo aplicarían a un árabe polígamo?
¿a dos homosexuales casados?
-- ¿Estás libre de mujer? No procures
casarte – Dice Pablo que la persona no casada no
debe procurar casarse, no que fuera pecado hacerlo (ver. 28), sino que no
convenía, dadas las circunstancias que prevalecían en los derredores de
Corinto en ese tiempo. Todo este versículo se conforma con lo que Pablo
dice en los ver. 8, 17, 20 y 24, y con el contexto de este capítulo.
El hombre que no tiene esposa no
necesita casarse, como si fuera malo el celibato. Véase ver. 1,
comentarios. Es que no le convenía casarse, dadas las circunstancias a la
mano.
El casado no puede divorciarse (ver.
10,11), no importando las circunstancias difíciles del momento en
Corinto, pero sí se disuade el soltero para que no se case, y esto por los
problemas adicionales que podría tener debido a dichas circunstancias (ver.
28)..
7:28 -- Mas también si te casas, no
pecas; y si la doncella se casa, no peca – No es
pecado casarse (ver. 2, 7, 9). Era falsa cualquier doctrina en Corinto que
afirmara que la conversión a Cristo demandaba el celibato. Pablo dio su
juicio sobre lo sabio de no casarse en aquel tiempo debido a ciertas
circunstancias, pero no prohibió el casamiento.
-- pero los tales tendrán aflicción de
la carne – Esta es la razón en particular por
qué Pablo les aconsejaba que no se casaran. Los casados iban a tener
aflicción en la carne a grado mayor que los solteros, porque tendrían,
aparte de los dolores sufridos ellos mismos, dolores adicionales, al ver a
sus esposos e hijos afligidos por las persecuciones. Compárese Luc. 21:23;
23:29. Mejor sufrir solo que con esposa e hijos también.
Otra cosa: la tentación de negar la fe,
para evitar sufrimiento para los esposos y los hijos, sería más fuerte
para los casados, que para los solteros que hallarían más fácil el morir
antes que negar a Cristo.
La palabra “carne” se usa aquí en el
sentido de lo que es exterior en la vida, como en Jn. 6:63; 2 Cor. 11:18;
Efes. 6:5.
-- y yo os la quisiera evitar –
Otras versiones dicen: “yo empero os la escatimo”
(L.C.); “deseo evitárosla” (L.C., margen); “yo os ahorro” (P.B.); “de lo
cual os quiero librar” (B.A.); “yo les estoy ahorrando (eso)” (N.M.);
“quisiera yo ahorraros” (N.C.); “yo os la quiero evitar” (RVA.). Pablo
deseaba que los corintios todos estuvieran libres de todas las presiones,
miserias y aflicciones posibles. Huyendo de una persecución, el tener que
proveer por la seguridad de una familia sería un pesar adicional para la
persona. Ver a seres amados torturados y maltratados sería para el esposo
una aflicción bastante pesada.
Los motivos de Pablo eran nobles.
7:29 -- Pero esto digo, hermanos: que el
tiempo es corto – Hay dos vocablos griegos para
decir “tiempo”, cronos y kairos. El primero expresa duración de un período
de tiempo; es decir, cantidad de tiempo. El segundo, el que es empleado en
este versículo, enfatiza las características peculiares de un tiempo; es
decir, calidad de tiempo. En Hech. 1:7, se traduce “sazones”. Se hace
referencia a un período fijo de tiempo.
Por eso parece que Pablo se dirige al
tiempo específico de las aflicciones (ver. 26 y 28) que venían sobre los
corintios.
Pablo dice que esa sazón, o tiempo fijo,
es corto, es acortado (P.B.), está acortado (V.M.), ha sido abreviado (H.A.,
L.A., B.A.), está reducido (N.M.), se hace corto (NTP.). Iba a pasar (véase
ver. 31, comentarios). Ese tiempo de aflicción pasaría, y mientras tanto
los corintios habían de dar atención especial, no a las relaciones y las
labores de este vida, sino a la lealtad a Cristo. Los cristianos todos
debemos considerarnos en cualquier época de tiempo, como separados y
sueltos de los asuntos de esta vida, porque aquí somos peregrinos (1 Ped.
2:11) y nuestra ciudadanía está en los cielos (Fil. 3:20). Tenemos que
poner “la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Col. 3:2).
Compárese Mat. 24:22, con referencia a
la destrucción de Jerusalén.
Ni en Mateo, ni creo que aquí en 1
Corintios, se trata del fin del mundo. (Hay comentaristas que sí entienden
que el “tiempo” aquí referido se aplica al fin del mundo, y en algunos
pasajes es cierto, pero no en todo pasaje kairos se aplica al fin del
mundo—por ej., Luc. 4:13 (tiempo); Hech. 13:11 (tiempo); 2 Cor. 6:2 (tiempo);
1 Tim. 4:1 (tiempos, plural).
-- resta, pues, que los que tienen
esposa sean como si no la tuviesen – En lugar de
“resta”, se expresan mejor las versiones que dicen: ”de hoy en adelante”
(L.A.), “de ahora en adelante” (L.A., ASV.), “En adelante” (N.M.), “De
aquí en adelante” (NVI.).
Durante ese período de tiempo más o
menos fijo los casados deberán considerarse como sin esposa en
cuanto a su actitud frente a la persecución, pues tendrán que escoger
entre confesar a Cristo y posiblemente perder su familia como consecuencia,
o negar a Cristo por no perderla. La lealtad a Cristo tendrá que tener la
prioridad. Si no tuvieran esposas, no se confrontarían con esta tentación
de negar a Cristo por salvar a la esposa y familia. Así que deberán
considerarse como si no tuvieran esposa.
Pablo no está prohibiendo el matrimonio,
sino recordando a los casados que el tiempo de aflicción sobre ellos
podría lograr la separación de sus esposas (y familias), y que por eso su
cariño por ellas nunca debe sustituir su fidelidad a Cristo. Considérese
Luc. 14:26.
7:30 -- Ya se
mencionó en el ver. 29 la primera de cinco ilustraciones de la necesaria
separación del servicio y amor del cristiano de las relaciones y cosas de
este mundo, por el cual va pasando, rumbo al cielo. En este versículo
Pablo menciona tres más. En el siguiente menciona la quinta.
-- y los que lloran, como si no llorasen
– Todos los cariños por las cosas de esta vida,
y las conexiones con ellas, tienen que ser sujetados al servicio del
cristiano a su Amo, Cristo, porque estas cosas son bien temporarias. No
son duraderas para que el cristiano las sirviera con toda su lealtad.
La aflicción que causa el lloro para el
cristiano no es permanente. El lo puede soportar. Dios le ama (Rom.
8:35-39). Si el cristiano tiene que sufrir hasta la muerte por su fe en
Cristo, muere en el Señor y Dios le enjuga sus lágrimas (Apoc. 14:13;
21:4; considérese 1 Ped. 4:12-19). El sufrir por Cristo es transitorio, y
pasará (2 Cor. 4:17,18).
Compárese Sal. 126:6.
Sufrimos por Cristo porque le amamos, de
igual manera como el marido sufre cuando su esposa sufre, porque le ama.
(Antes de ser maridos, y antes de conocerse, si uno de los dos sufría, el
otro no por eso sufría. Ahora es diferente; ahora se conocen y se aman).
-- y los que se alegran, como si no se
alegrasen – Como el lloro de la frase anterior
pasa, también pasa la alegría por los goces de la vida sobre la tierra.
Son transitorios, y pasarán. Por eso el cristiano no ha de apegarse a
ellos como si fueran un fin en sí. No halla su consolación en ellos. En
tiempo de aflicción se desaparecen.
-- y los que compran, como si no
poseyesen – Todo hombre tiene que trabajar y así
conseguirse bienes de este mundo para vivir su vida en él. Pero el
cristiano no ha de apegarse a las cosas materiales a tal grado que
disminuya de sus deberes como siervo de Cristo. En un tiempo de
persecución la persona es despojada de sus bienes, y si está apegada a
ellos, no actúa en base a fe, y así pierde se alma. Pero si reconoce que
ellos son de escaso valor, y no cosas de gran valor en sí, entonces está
dispuesto a seguir a Cristo en la ausencia de ellos. Compárese Heb. 10:34;
12:36-38. Con o sin tales bienes materiales el cristiano fiel anda libre
de conexiones con ellos que le perjudiquen en su papel de siervo fiel de
Cristo.
7:31 -- y los que disfrutan de este
mundo, como si no lo disfrutasen – La
persecución puede reducir al cristiano con familia, bienes y alegría a una
condición física como uno que nunca tuviera tales cosas.
Las Escrituras nos enseñan a hacer el
uso correcto de los bienes de esta vida (1 Tim. 6:17-19; Efes. 4:28; Rom.
12:8; Mat. 6:19,20; Luc. 12:15-21; 14:12-14; 16:9-13). Son herramientas en
las manos del cristiano para usarse en el servicio de Cristo, y no objetas
de tanto valor para que el cristiano las adore para la perdición de su
alma. Son temporáneos; se usan en base diaria (Mat. 6:25-34). Por eso un
día se disfrutan, y otro se pueden desaparecer.
La actitud mala, frente a las posesiones
materiales, se presenta en Luc. 14:16-18.
-- porque la apariencia de este mundo se
pasa – La palabra griega, schema, aquí se
traduce “apariencia”. Otras versiones dicen: moda (ASV.), figura (P.B.,
JTD., LBL.), condición (Mod.), fase (H.A., y en la margen, moda), forma
actual ((1990, NVI.), escena (N.M.), pompa (S.A.), orden presente (RVA.).
La palabra griega se translitera, “esquema”, palabra que según Larrouse
significa la representación gráfica de las relaciones y el funcionamiento
de una cosa.
Pablo habla de las cosas de esta vida
como vistas por los hombres en general, y en particular habla de las cosas
del aquel tiempo de aflicción que prevalecía (ver. 26).
Pablo no está diciendo que el mundo
pasará. Claro es que sí pasará (2 Ped. 3:10-12). Aquí dice que el conjunto
de circunstancias (el matrimonio, la ganancia diaria de la vida, los goces,
el lloro, todas éstas cosas que son normales en la vida) del momento
(en que los corintios pasaban por experiencias difíciles), están a cada
momento en proceso de pasar. Nada de estas cosas son estables; no están
sin cambio continuo. Pasan. Estas cosas Pablo aquí las llama “la
apariencia de este mundo”.
Esta realidad ayuda al cristiano, que es
caminante y peregrino, a soportar toda prueba de la vida (Sant. 1:2-4;
Rom. 5:3; 1 Ped. 3:17), y también le enseña a no apegarse demasiado, con
el afecto de su corazón, a la “moda del día”.
El cristiano, siguiendo la revelación
bendita de Dios en las Escrituras, es la única persona que sabe utilizar
bien las bendiciones, los progresos, las invenciones, y aún las tragedias,
de la vida. Las usa, no para su propia vanagloria y gustos, sino para
honrar a su Creador quien es la fuente de toda dádiva buena (Sant. 1:17;
Hech. 14:17; 17:28) y El que controla toda calamidad y obra mala de
Satanás (Job 42:10; Sant. 5:11).
Compárese 1 Jn. 2:15-17 (pasaje de otro
contexto, pero que enfatiza lo transitorio de este mundo).
7:32 -- Quisiera, pues, que estuvieseis
sin congoja – Pablo quería que los hermanos
estuvieran sin preocupación (B.A., B.J., ECU., NTP.), afán (H.A.), sin (o
libres de) inquietud (L.A., N.M.), sin cuidado (JTD., FUE., N.C., ASV.).
Véase ver. 28, comentarios sobre “yo os la quisiera evitar”.
Las relaciones y los negocios de esta
vida (cosas que son buenas en sí) pueden poner a la persona en una
posición de cuidado en que la tentación de no dar la prioridad de lealtad
a Cristo, especialmente en tiempos difíciles, se aumente. Pablo deseaba
ver a los corintios libres de esto. Por eso aconsejaba que la virgen no se
casara, como tampoco el soltero (ver. 25-28). La única motivación de Pablo
fue ésta de ver a los hermanos menos cargados de problemas, dadas las
circunstancias del tiempo actual.
-- El soltero tiene cuidado de las cosas
del Señor, de cómo agradar al Señor – En esta
frase las dos palabras “tiene cuidado” en griego es merimna (verbo, que
significa afanarse, preocuparse, o interesarse por el bien de algo o de
alguno—Fil. 2:20; 1 Cor. 12:25). En la frase anterior las palabras “sin
congoja” en griego es amerimnous (adjetivo, que significa sin cuidados o
preocupaciones—véanse las diferentes versiones sobre esta palabra). El
prefijo, “a”, priva la palabra de su sentido, o le da el sentido opuesto.
merimna, pues, quiere decir tener cuidado, y amerimnous significa
sin cuidado.
Pablo está tratando la cuestión de
cuidar y de cuidados. (No está tratando caso de ser mejor el celibato que
el casamiento). Las cosas por las cuales se tienen cuidado no son malas en
sí; son preocupaciones legítimas, pero la persona (el soltero) que no
tiene estos cuidados goza de más libertad y conveniencia para servir y
agradar al Señor. Tal fue el caso con el apóstol Pablo. No era mejor que
Pedro, hombre casado, pero sí gozaba de más conveniencia en su servicio a
Cristo por no tener los cuidados que Pedro tenía como hombre de familia.
(El matrimonio es honroso en todos, dice Pablo, Heb. 13:4).
El caso sencillamente es que el
matrimonio trae cuidados adicionales a los que tiene el soltero. Estos
cuidados en el matrimonio son del Señor. Véanse 7:3-7; Efes. 5:24, 28, 29,
33; Tito 2:4. Los cuidados (merimnai) del mundo son otros, y aún los
solteros pueden dejar que ellos les ahoguen la palabra plantada en su
corazón (Mar. 4:19). El soltero, igual que el casado, compra y vende; gana
y pierde (ver. 31). Pero, en vista de la situación peligrosa que apremiaba,
u oprimía, convenía al soltero no casarse para no tener los cuidados
adicionales que el casado tiene.
Compárese Jer. 16:1-4.
7: 33 -- pero el casado tiene cuidado de
las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer. 34 Hay asimismo
diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las
cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la
casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido.
Presento estos dos versículos juntos a
propósito. Las muy buenas versiones dividen los dos versículos de otra
manera. Doy dos ilustraciones:
“El casado ha de cuidarse de las cosas
del mundo, de cómo agradar a su mujer, 34 y está dividido. La mujer
no casada y la doncella sólo tienen que preocuparse de las cosas del Señor,
de ser santas en cuerpo y en espíritu. Pero la casada ha de preocuparse de
las cosas del mundo, de agradar al marido” (N.C.).
“El que se casó se cuida de las cosas
del mundo, cómo agradar a su mujer, y está dividido. 34 La no
casada y la joven se cuidan de las cosas del Señor para ser santas en el
cuerpo y el espíritu. La que se casó se cuida de las cosas del mundo, cómo
ha de agradar al marido” (P.B.).
Así los divide el interlineal de Lacueva.
Todo tiene que ver con la traducción del
vocablo griego memeristai y la frase con la cual se conecte. Las dos
versiones arriba, y otras muchas muy buenas, lo traducen, “dividido”,
y lo conectan con lo que precede: “el casado está dividido” (en sus
atenciones, pues en parte agrada a su esposa y en parte al Señor).
Nuestra versión, la 1960, lo traduce, “Hay
diferencia entre”, y lo conecta con lo que sigue: “Hay asimismo
diferencia entre la casada y la doncella”.
Ahora paso a comentar las diferentes
frases de estos dos versículos, siguiendo la traducción de N.C., que en
esencia es igual a la versión en inglés que uso, la ASV.
-- El casado ha de cuidarse de las cosas
del mundo, de cómo agradar a su mujer – Aquí
Pablo hace notar en qué tiene el soltero la ventaja sobre el casado. El
casado tiene que preocuparse por proveer para su esposa e hijos las cosas
de la vida en este mundo, como por ejemplo comida, ropa, muebles, atención
médica, educación secular, diversión, y protección. Todas éstas son cosas
buenas en sí, pero sí cuestan atención y tiempo. Esto es cierto, sea el
tiempo uno de persecución o no. (Desde luego en el tiempo de aflicción, el
cuidado y la preocupación se aumentan más).
-- y así está dividido –
en su atención a las cosas del Señor, y a las cosas
de su familia, para agradarles. (Ahora el no casado no experimenta esta
clase de división, porque no tiene familia a que atender).
No hay mal en esta división de atención.
Dios es el autor del matrimonio. El matrimonio es honroso en todos. El
marido que no da debida atención a su esposa, para agradarla (porque son
una sola carne), y a sus hijos, peca. El matrimonio trae sus obligaciones.
Hay maridos que quieren vivir como solteros, irresponsables en sus deberes
para con sus esposas e hijos. Procuran agradarse solamente a sí mismos.
Pablo procuraba evitar que los hermanos
corintios, en tiempo de persecución, tuvieran que pasar por problemas más
difíciles, debido a sus deberes matrimoniales.
-- La mujer no casada
(la virgen, la viuda y la divorciada) y la doncella
(griego, virgen) sólo tienen que preocuparse de las cosas del Señor, de
ser santas en cuerpo y en espíritu – Claro es que aún éstas tienen que
ver por su sustento, trabajando y comprando y consiguiendo lo necesario
para la vida diaria. Pero no tienen los deberes adicionales que el
matrimonio trae. Por eso pueden atender con atención no dividida (con
referencia a los deberes del matrimonio) a vivir una vida de santidad.
La frase “mujer no casada” es general
(e incluye a la virgen), pero luego sigue el término específico, “virgen”.
Lo que se dice aquí respecto a la mujer
no casada, en el ver. 32 se dice del hombre no casado.
Pablo no está diciendo que todo hombre
no casado, y toda mujer no casada, se entregan totalmente a agradar al
Señor. Claro es que muchos no lo hacen. Está diciendo que pueden hacerlo,
por no tener que dar atención a los deberes matrimoniales que ocupan mucho
tiempo. Tienen solamente un juego de cuidados, mientras que los casados
tienen dos. Pueden vivir una vida “santa” (en el sentido de apartada al
servicio de Dios).
Los casados tienen que ser santos “así
en cuerpo como en espíritu”, igualmente como los no casados (Tito 2:11,12;
2 Cor. 7:1), pero en el sentido de apartados del pecado. Pero el punto de
Pablo es que hay ventaja en el celibato, para vivir “santamente”, en que
no hay que dividir la mente, al dar atención a lo del Señor, porque no hay
cosas de familia a que atender.
Aquila y Priscila son un buen ejemplo de
una pareja casada que estaba muy ocupada en la obra del evangelio (16:19;
Hech. 18:2, 18, 26; Rom. 16:3;2 Tim. 4:19). Pedro era hombre casado (Mat.
8:14) y con hijos (porque era anciano, 1 Ped. 5:1; 1 Tim. 3:4), pero salió
bajo la Gran Comisión a predicar el evangelio en muchas partes, y obraba.
Eran personas apartadas del pecado, pero eran casadas, y por eso tenían
cuidados de familia que distraían de una separación dedicada al servicio
de Dios.
El clero católico romano, en sus
comentarios y lecciones, pervierten la enseñanza de Pablo en esta sección
de su carta a los corintios, elevando el celibato a un nivel más alto y
santo que el matrimonio. Pero Pablo no era monje recoleto; no pasaba sus
días como hombre célibe en un monasterio. Andaba por todas partes,
predicando el evangelio, sin las responsabilidades de familia que le
hubieran limitado en sus movimientos y actividades. Al tener que sufrir
muchas aflicciones por el camino (por ej., 2 Cor. 11:23-27), las sufrió
sólo como individuo, y sin tener que sufrir adicionalmente por haber
tenido consigo a una familia.
-- Pero la casada ha de preocuparse de
las cosas del mundo, de agradar al marido – Aquí
la misma cosa se dice de la casada que en el ver. 33 se dice del casado.
Véanse los comentarios allí.
7: 35 -- Esto lo digo para vuestro
provecho; no para tenderos lazo – Al escribirles
acerca de las ventajas del celibato, mayormente en el tiempo de
aflicciones, Pablo tenía en mente el provecho personal de los hermanos
corintios (ver. 28, comentarios sobre ”yo os la quisiera evitar”). No
intentaba imponer sobre ellos la clase de celibato que él llevaba; no les
tendía lazo para realizar la caída de ellos en pecado (ver. 2, 7). Pablo
siempre estaba motivado por el bien material y espiritual de sus hermanos
en Cristo. Pablo no quiso sembrar duda en la mente del corintio para que
no se casara, entendiendo la persona que sería un estado más santo que el
del matrimonio, pero sin tener ella la continencia necesaria para pasarse
sin el matrimonio (ver. 7-9).
Lejos de ser el caso uno de bien o de
mal, más bien era caso de ventaja o provecho. Para algunos convenía; para
otros, no. Cada persona queda libre para decidir su caso; nadie tiene
autoridad para imponer el celibato en nadie. Muchos han sido “cazados”
por la prohibición del matrimonio, y por ella han caído en pecado.
Así que Pablo en este capítulo no está
prohibiendo el matrimonio; al contrario, en 1 Tim. 4:1-3 enseña que la
prohibición del matrimonio (como en el caso de la Iglesia Católica Romana)
es doctrina de demonios. Solamente está recomendando el celibato,
si convenía a la persona (ver. 7), en vista del tiempo de aflicción que
confrontaban los corintios.
-- sino para lo honesto y decente y para
que sin impedimento os acerquéis al Señor -- Lo
que Pablo decía a los corintios no era para tenderles lazo, sino para lo
que es de buen orden y el atender al Señor sin distracción.
Notemos estas otras traducciones: “sino
para lo honesto y lo propio a servir al Señor sin distraimiento”(P.B.).
“sino para lo honesto y para lo que facilita sin distracciones vuestro
trato asiduo con el Señor” (1977). “sino mirando a lo decoroso y a
vuestra asidua devoción al Señor, sin impedimento” (H.A.). “sino para
promover lo que es honesto y para asegurar vuestra fiel devoción al
Señor” (B.A.). “sino para lo que es loable, y para que sirváis al Señor
sin distracción” (JTD.). -- (Nota: las palabras en letra cursiva
han sido intercaladas por los traductores para completar el sentido).
Estas traducciones dan de manera mejor el orden del texto griego.
Parece que Pablo habla de lo honesto (decoroso,
loable, ordenado), teniendo en mente el curso que el recomendaba, y como
contrastado con una vida de cuidados y distracciones, como en el caso del
matrimonio.
No era sabio en aquel tiempo y bajo las
circunstancias del momento casarse y tener familia, con sus muchos
cuidados y relaciones emocionantes; más provechoso era evitar aflicciones
(ver. 28) por medio de quedarse en el celibato en que se podría servir
arduamente al Señor sin las distracciones del matrimonio.
Compárense los casos de María, Luc.
10:41,42, y de Ana, Luc. 2:37,38. Considérese 1 Tim. 5:5.
7:36 – La
diferencia básica entre