CAPÍTULO 1
1:1 -- "Pablo, apóstol ... voluntad de Dios". La
palabra "apóstol" significa uno enviado en comisión. Dadas las
circunstancias en Corinto, Pablo tuvo que defender su apostolado.
Se insinuaba que no tenía cartas de recomendación de principales en
Jerusalén (3:1). No las necesitaba, pues su apostolado vino de
Dios. Véase Gál. 1:1. Cristo le comisionó (Hech. 9:15,16;
22:14,15; 26:16-18).
--"y el hermano Timoteo". Timoteo tuvo parte en el
establecimiento de la iglesia en Corinto (Hech. 18:5), y ahora
participa en la salutación de esta carta.
--"a la iglesia ... en toda Acaya". Aunque la carta fue
dirigida a la iglesia de Dios en Corinto, la capital de Acaya, la
salutación incluía a los cristianos (santos) de otras partes de la
provincia. Sabemos que había iglesias en Atenas (Hech. 17:34) y en
Cencreas (Rom. 16:1). El contacto normal entre las iglesias de la
región garantizaba que el saludo les llegaría.
1:2 -- "Gracia y paz ... Jesucristo". La gracia de
Dios es su favor no merecido, y la paz es el resultado de estar en
la gracia de Dios.
1:3 -- Véanse Efes. 1:3; 1 Ped. 1:3.
Estas referencias al carácter de Dios tocante a Su
misericordia y consolación fueron el resultado de las experiencia
recientes de Pablo (v.4). Dios se compadece de los que le temen
(Sal. 103:13). "Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente,
lento para la ira, y grande en misericordia y verdad" (86:15).
1:4 -- "el cual nos consuela ... tribulaciones." Pablo
batalló en Efeso contra fieras; cada día moría (1 Cor. 15:31,32).
Estaba frecuentemente en peligros diferentes (2 Cor. 11:24-28). Al
cristiano no se le promete libertad de peligros y persecuciones,
sino victoria sobre ellos (Apoc. 7:14). La tribulación, en el
cristiano devoto, produce paciencia (la perseverancia bajo
aflicción), la paciencia produce el carácter probado (Ver. La Biblia
de las Américas), y el carácter probado, o la aprobación, produce la
esperanza (Rom. 5:3,4). Dios, en sus actos providenciales, consuela
a los fieles. Sus promesas consuelan (1 Tes. 4:18; 1 Cor. 10:13).
--"para que podamos ... por Dios". Habiendo sido consolado
por Dios, Pablo entonces podía consolar a otros, al traer a ellos el
Dios de consolación. Viendo cómo Dios consolaba a Pablo, los
corintios podían ver cómo Dios les consolaría a ellos en situaciones
semejantes.
1:5 -- Cristo reveló a Pablo que iba a sufrir mucho por
causa de El (Hech. 9:15,16). Estos sufrimientos, en gran parte, se
debían a las persecuciones y daños de incrédulos como también de
hermanos falsos. Reinar con Cristo depende en parte de sufrir por
El (2 Tim. 2:12). Por predicar a Cristo Pablo sufría mucho; ahora
esa misma asociación y unión con Cristo le garantizaba la debida
consolación. La consolación vino a consecuencia del amor de Dios
derramado en su corazón (Rom. 5:5; 8:35-39), de Sus promesas de
galardón para los fieles, y de saber que su influencia en otros
hermanos sería beneficiosa. Dios nos da "todas las cosas" (Rom.
8:32).
1:6 -- Los apóstoles de Cristo sufrían mucho por causa
del evangelio, pero eran consolados por Dios. Ellos en turno
exhortaban a los demás a que permanecieran en la fe porque "es
necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino
de Dios" (Hech. 14:22). Viendo los hermanos en Corinto cómo Pablo
sufría por Cristo y era consolado, podrían beneficiarse de esto para
sufrir con paciencia y también hallar la consolación de Dios. Los
corintios fieles estaban sufriendo por una parte las maldades de los
incrédulos, y por otra parte de los hermanos falsos también, y al
ver el ejemplo de Pablo, ellos podían aprovechar el favor de la
consolación, igualmente como él lo hacía.
1:7 -- La iglesia en Corinto, la parte fiel, se
identificaba con el apóstol Pablo, y a consecuencia de ello, sin
duda sufría de parte de los falsos. Ahora Pablo les habla de la
esperanza que tenía para ellos y que la tenía muy firmemente
establecida, porque sabía que como él había hallado consolación en
sus sufrimientos, ellos de igual manera también la hallarían. Pablo
confiaba en que los hermanos corintios seguirían su ejemplo de
paciencia (perseverancia bajo aflicción) en sufrir.
1:8,9 -- Ahora habla de un caso reciente en su vida en
que tuvo que sufrir mucho por Cristo. El evento sucedió entre los
tiempos en que se escribieron las dos cartas a los corintios.
Posiblemente se refiere a la persecución provocada por Demetrio y
los plateros (Hech. 19:23-34). Aunque Pablo se quedaba en Efeso, a
pesar de adversarios (1 Cor. 16:), en este caso salió con urgencia (Hech.
20:1). Esto concuerdan con lo que Pablo dice en este versículo en
cuanto a perder la esperanza de conservar la vida. Parece que los
plateros procuraron la muerte de Pablo. De todos modos, una gran
tribulación reciente en la vida de Pablo, a la que él, humanamente,
no le veía salida, le obligó a confiar en Dios quien pudo librarle
de ella como también puede levantar de los muertos. (Compárese Heb.
11:17-19).
1:10 -- Pablo fue librado de la "muerte" de esa
aflicción, pero los perseguidores continuaban. La liberación obrada
por Dios aseguraba a Pablo (como a todos) que Dios siempre librará
al fiel.
De tales liberaciones de Dios, como aquélla en ese evento tan
espantoso, resultó la confianza de Pablo de que Dios siempre le
libertaría, pues andaba constantemente en peligro de la muerte
(4:10; 11:23). [Dios es el gran libertador!
1:11 -- "Cooperando ... la oración". Las oraciones de
los corintios tuvieron que ver con la liberación que Dios dio a
Pablo. Las oraciones de los santos participan en la providencia de
Dios a favor de la persona por la cual es hecha la petición.
Compárense Rom. 15:30; Fil. 1:19; Filemón 22.
--"para que ... favor nuestro". Ahora, ¡Gracias sean dadas a
Dios! Muchos oraron; ahora muchos dan gracias.
--"por el don ... muchos". El "don" aquí referido es la
liberación de Pablo de la tribulación que le sobrevino en Asia. Dar
gracias a Dios por la liberación de Pablo causaría que los corintios
miraran a Dios en sus propias pruebas que en gran parte resultaron
de la obra de los falsos maestros en medio de ellos, y de fallar en
seguir la conducta dejada por Cristo en su palabra.
1:12 -- "Porque nuestras gloria ... sinceridad de
Dios". Pablo había sido librado de una gran tribulación. Ahora
declara que la base de su gloria (lit., jactancia) fue su
conciencia. Hermanos le calumniaban, y los incrédulos le
perseguían, pero su conciencia le daba testimonio de que en todo él
seguía la voluntad de Dios. Véanse 2:17; Hech. 23:1; 1 Tes. 2:10.
--"No con sabiduría humana ... vosotros". La humana sabiduría
es la que emplea el hombre inconverso, y siempre es egoísta (Sant.
2:14,15). La conducta diaria de Pablo siempre era motivada por las
cosas dentro de la gracia de Dios (la sabiduría divina, Sant. 3:17),
y por eso como Dios cumple promesas, también Pablo lo hacía (v.
17-20).
Si así siempre vivía Pablo al andar entre los inconversos del
mundo, ¿cuánto más no andaría así entre sus hermanos en la fe? Así
que los corintios no tenían justificación en prestar atención a los
detractores de Pablo en Corinto.
1:13 -- "Porque". Esta palabra hace conexión con el
versículo anterior. (Es importante, al estudiar las Escrituras, dar
atención a tales palabras conexas como "porque").
--"no os escribimos ... entenderéis". La sinceridad, que
caracterizaba su conducta en general, se manifestó también en sus
escritos a los corintios. No encubría el sentido verdadero de sus
palabras (como sus detractores tal vez implicarían), sino hablaba
según el sentido natural de las palabras. Lo que escribió, ¡eso
mismo lo quiso decir! No escribió una cosa, queriendo decir otra.
[No era hombre insincero, todos sus enemigos al contrario!
Los hermanos corintios entendían que era un apóstol de Cristo,
y Pablo aquí expresa su esperanza de que siempre le tendrían por
apóstol, y así respetarían su autoridad apostólica.
1:14 -- "como también ... la nuestra". La mayor parte
de la iglesia en Corinto se había gloriado en Pablo (como también en
Timoteo y en Sóstenes), reconociendo su apostolado, como él también
reconocía a ellos como verdaderos convertidos a Cristo. Los fieles
entendían lo que había dicho respecto a su visita planificada, pero
algunos no se sometían a su autoridad. A éstos, si no se
arrepentían, Pablo prometió llegar a Corinto y disciplinarlos (13:2;
1 Cor. 4:21).
--"para el día del Señor Jesús". Compárese 1 Tes. 2:19,20.
1:15,16 -- "Con esta confianza ... vosotros". Se
refiere a la confianza que tenía de que entre ellos y él había un
respeto mutuo en que el uno se gloriaba en el otro (ver. 14). Véase
también 1 Cor. 4:14,15.
--"para que ... gracia". Su plan original había sido ir
directamente de Efeso a Corinto, luego ir a Macedonia, y entonces
volver a Corinto, y por fin de Corinto llegar a Judea, siendo
encaminado por los hermanos corintios a quienes amaba tanto. De
esta manera estaría dos veces en Corinto, y no una sola, para darles
así doble ocasión para recibir enseñanza y el provecho de la
presencia de su persona. Este plan exhibía su buena voluntad hacia
ellos.
Pero el plan tuvo que ser cambiado, y les escribió lo de 1 Cor.
16:5. Tal vez en una carta anterior (1 Cor. 5:9), Pablo les hubiera
informado del plan original que él tenía. Parece que los enemigos
de Pablo en la iglesia en Corinto se valieron de este cambio para
criticarle injustamente.
Sobre "ser encaminado", compárense Hech. 15:3; Rom. 15:24; 1
Cor. 16:6,11.
1:17 -- "Así que ... ligereza?" El hombre sincero
(ver. 12) no usa de ligereza. Por eso, no era justo concluir que su
cambio de plan se debió a tal cosa, pero el enemigo se valió del
caso para afirmar que Pablo no era apóstol. La pregunta de Pablo
implica una respuesta negativa.
--"¿O lo que ... según la carne". Hacer según la carne es
hacer con motivos malos, promoviendo uno sus bienes egoístas, y sin
tomar en cuenta la voluntad de Dios (1 Cor. 4:19; 16:7; Sant. 4:13
-- si el Señor quiere).
--"para que ... No?" Es decir, Sí y No al mismo tiempo. Tal
frase indica variabilidad en la persona; que no se puede confiar en
ella.
1:18 -- Como se admite generalmente que Dios es fiel,
de igual manera Pablo, quien predicaba la palabra de Dios, usaría
siempre de sinceridad y fidelidad, y nunca de ligereza. Las
implicaciones de sus enemigos eran ridículas.
1:19 -- Pablo aquí se asocia, juntamente con Timoteo y
Silvano (Silas) (Hech. 18:5), con el Hijo de Dios, Jesucristo, a
quien predicaban en Corinto. Como Cristo no era variable o
cambiante ("Sí y No"), tampoco lo eran sus siervos, quienes
establecieron la iglesia en Corinto, predicando a Cristo en quien
hay sólo validez, certeza e integridad ("mas ha sido Sí en él").
1:20 -- Todas las promesas de Dios, dadas al hombre por
medio del sacrificio en la cruz de Su Hijo, Jesucristo, o se han
cumplido o se cumplirán, y han sido publicadas por los apóstoles
("por medio de nosotros"). La implicación es que Dios, quien
siempre cumple promesas y nunca usa de ligereza, ha autorizado a
Pablo y a sus colaboradores en su obra de publicar sus promesas.
--"para la gloria de Dios". Las promesas de Dios tienen que
ver con las cosas del evangelio, que cuando el hombre lo obedece
trae gloria a Dios. Pablo y sus colaboradores aquí se asocian con
el evangelio y así contribuyen a esa gloria.
1:21 -- "Y el que ... en Cristo". La palabra
"confirma" en este versículo hace contraste con la palabra
"ligereza" en el 17. Además, Pablo aquí asocia a los hermanos
corintios consigo mismo, diciendo "nos confirma con vosotros".
Pablo no apela aquí a su autoridad apostólica, sino a la
perseverancia (confirmación) en Cristo con la cual debe todo
cristiano identificarse.
--"y el que ... Dios". La unción era usada desde tiempos
remotos para indicar una comisión autorizada por Dios (1 Sam. 9:16;
10:1; Luc. 4:18; Hech. 10:38; 1 Jn. 2:20,27 -- véanse mis
comentarios en esta última cita). Dios es quien comisionó a Pablo a
predicar el evangelio (y a la iglesia de Dios en Corinto a ser su
pueblo). Así que hay pura certeza en todos estos asuntos de los
cuales escribe Pablo, y nada de ligereza ni de motivo carnal.
1:22 -- "el cual también nos ha sellado". Hay
comentaristas que entienden que Pablo en estos versículos (21,22),
al decir "nos", se refiere a todo cristiano. A mi pensar Pablo se
refiere más bien a sí mismo y a los demás apóstoles en particular.
Un sello asegura lo genuino de lo que es sellado e indica
quién es el dueño. Compárese 2 Tim. 2:19.
--"y nos ha dado ... corazones". La palabra "arras" significa
lo que se da como prenda o señal de un contrato. Es el "pronto",
"enganche", o pago inicial, indicando que lo demás será pagado a su
debido tiempo. Los apóstoles recibieron estas "arras" cuando fueron
bautizados en el Espíritu Santo (Hechos 2). Por eso podían hablar
con inspiración (1 Cor. 2:11-13). Estas "arras" eran la evidencia
de que su ministerio era de Dios.
Habiendo sido Pablo "sellado" por Dios, y habiendo recibido en
su corazón las "arras del Espíritu", obviamente era falsa la
insinuación de los judaizantes en Corinto de que Pablo no era
confiable en sus promesas.
1:23 -- "Mas yo invoco ... alma". Aquí Pablo hace
juramento. (Otros casos semejantes en que se usa juramento: Rom.
1:9; Gál. 1:20; Fil. 1:8. En Apoc. 10:5,6 juró un ángel. Cristo
una vez contestó bajo juramento, Mat. 26:63,64. Sobre jurar, véanse
mis comentarios en Notas Sobre Santiago, 5:12).
Pablo de manera más solemne aseguró a los corintios de que les
decía la verdad respecto a su cambio de planes de ir a Corinto.
--"que por ser indulgente ... Corinto". Los planes originales
de Pablo se expresan en los ver. 15 y 16. Cuando Pablo supo del
caso de las divisiones y del fornicario en la iglesia en Corinto,
determinó no seguir su plan original, para no tener que llegar a
Corinto y usar de vara (1 Cor. 4:21). Cambió el plan (16:5-8).
Esto dio tiempo para que los corintios se corrigieran, y en verdad
se corrigieron (2 Cor. 2:6; cap. 7). Ahora Pablo estuvo en camino
para Corinto, escribiéndoles desde Macedonia. Este cambio de plan
se probó sabio, pues logró su propósito.
1:24 -- "No que nos enseñoreemos de vuestra fe". Los
apóstoles eran hombres inspirados de Dios, embajadores en el nombre
de Cristo (5:20). Cristo los escogió. Hablaban con autoridad, pero
no hablaban de sí mismos (Gál. 1:8). Pero eso no podían
enseñorearse de la fe de nadie.
Pero no es así en las iglesias humanas, sino que los grandes
en ellas ejercen autoridad sobre los demás. Aun entre algunos
hermanos míos en la fe, hay quienes tratan a veces de ejercer
autoridad sobre otros, que hablando ellos esperan que los demás se
conformen sin replicar. ¡Ni los apóstoles se atrevían a
enseñorearse de otros!
Compárense 1 Ped. 5:3 ("no como teniendo señorío sobre los que
están a vuestro cuidado") y 3 Juan 9,10 ("Diótrefes, al cual le
gusta tener el primer lugar entre ellos ... y a los que quieren
recibirlos se lo prohibe, y los expulsa de la iglesia").
La fe viene por oír la Palabra de Dios (Rom. 10:17; Hech.
15:7). Cuando alguno cree a esa Palabra, no es al hombre a quien
cree (1 Tes. 2:13). No está sujeto al hombre en nada, sino a Dios.
La firmeza del creyente consiste, no en seguir dictámenes de
hombres, sino en seguir en la fe de Jesús (Apoc. 14:12).
--"sino que ... firmes". Por esto dice Pablo que no se
enseñoreaba de la fe de los corintios, como lo querrían hacer los
falsos maestros de entre ellos, sino nada más colaboraba con ellos,
con doctrina apostólica y con paciencia, en las cosas que serían de
gozo para ellos.