CAPITULO 10
10:1 -- "Yo Pablo ... ternura de Cristo". Ahora
entramos en la tercera sección de esta carta. Véase UN BOSQUEJO
BREVE, en la Introducción. Pablo hasta aquí usaba la primera
persona plural (nosotros), al referirse a sí mismo, juntamente con
los demás apóstoles o con sus compañeros en el evangelio, pero ahora
dice "yo Pablo" porque los falsos en Corinto le habían atacado a él
en particular, negando su apostolado e insinuando cosas en su
contra. En esta sección Pablo defiende su apostolado y responde a
las acusaciones falsas de sus detractores.
Apeló a los corintios fieles con la mansedumbre y ternura de
Cristo, rogándoles que abandonaran a los falsos para no tener él que
usar de osadía cuando llegara a Corinto (que sería la tercera vez).
Cristo era manso y tierno (Mat. 11:29; 12:19,20), aunque también, al
tratar con hipócritas, era severo (23:13-36). Pablo sigue el
ejemplo de Cristo al entrar en esta tercera sección y final de su
carta a los corintios.
--"yo que estando ... con vosotros". La versión católica de
Bueno Monreal dice: "que parezco tan pequeño estando entre vosotros,
pero que ausente soy para con vosotros osado". La Ver. Nuevo
Testamento Puebla dice: "¡Les suplica ese Pablo tan humilde entre
ustedes y tan prepotente cuando está lejos!" Pablo está citando a
sus enemigos en Corinto. Ellos decían que Pablo, cuando estaba
lejos era muy atrevido, pero que cuando estaba presente pues era muy
pequeño, muy humilde, y nada confiado. En cambio ellos se sentían
como super-apóstoles (11:5). Se consideraban como profesionales,
oradores y maestros de alta categoría. Pablo ruega a los corintios
fieles que no participen en este reto o desafío de su osadía, porque
si era necesario, cuando llegara a Corinto usaría de osadía en
contra de los que le insultaban (ver. 2).
10:2 -- "ruego, pues, que ... según la carne". No
quiso Pablo cuando llegara a Corinto tener que usar de osadía contra
los hermanos fieles, como pensaba tener que hacer contra sus
enemigos. La palabra "algunos" en este versículo representa a los
que causaban el problema en Corinto, y que representaban mal a
Pablo, como si él anduviera como gente mundana con tácticas
carnales. Pablo estaba dispuesto a actuar resueltamente contra
ellos, y si los hermanos fieles se dejaban engañar por ellos,
tendría que actuar de igual manera contra ellos. Esto les ruega que
se evite.
10:3 -- "Pues aunque ... la carne". Aunque somos
humanos, dice Pablo, andando en la carne, no nos portamos en nuestra
lucha contra el mal como actúan hombres dejados a su propia
sabiduría. Actuar según la carne es seguir la sabiduría humana
(Sant. 3:14-16), empleando las tácticas de calumnia y falsa
representación, porque para el hombre carnal este comportamiento es
"sabio"; es la manera de lograr fines deseados. Así actuaban los
falsos hermanos en Corinto.
En la hermandad hoy en día, en cuanto a la división que han
causado los hermanos liberales que son promotores de la
centralización y del institucionalismo, algunos de ellos han
empleado las mismas tácticas carnales, militando según la carne.
Acusan a sus oponentes de ser divisionistas, carentes de amor para
con los huérfanos, en contra de la cooperación, y como lo expresó
uno de ellos en una carta circular en España, "son anti todo y
más". En un país de Centroamérica se circula que los "antis" son
adúlteros, dejando la impresión en la mente de los ingenuos de que
el adulterio caracteriza a ellos. Se han circulado cartas difamando
en muchas formas a los que nada más insistimos en que toda práctica
nuestra tenga autorización bíblica. Las tácticas carnales de ellos
exponen la falsedad de lo que promueven. La verdad no es servida de
tales tácticas.
10:4 -- "porque las armas ... carnales". Pablo dice
que no militaba según la carne porque sus armas de milicia no eran
carnales. No tenía metas carnales, y por eso no tenía que emplear
armas carnales. Los que emplean armas (tácticas) carnales lo hacen
para alcanzar fines carnales. Pablo no era guiado por la vanidad,
la ambición mundana, o el sentimiento humano. No se encontraba bajo
dirección humana, y por eso no se encontraba en una lucha puramente
humana. ¿Para qué, pues, usar armas carnales? No tenía por qué
usarlas, pero sus enemigos, sí. Véanse 1 Cor. 4:18; 2 Cor.
11:15,18).
--"sino poderosas ... de fortalezas". Que no fueran carnales
sus armas, no significaba que fueran débiles. Todo lo contrario;
eran poderosas para la tarea en la cual Pablo las empleaba. Véase
Efes. 6:10-17. Como las máquinas de guerra de esos tiempos eran
poderosas para tumbar paredes de fortalezas, así también las armas
de Pablo, que eran la verdad de Dios (1 Cor. 2), podían derribar la
fortaleza del pecado. La verdad es suficiente para exponer la
falsedad del error, y lo hueco de la sofistería, las deducciones y
los razonamientos del hombre.
Posiblemente Pablo alude a sus poderes milagrosos como parte
de sus armas poderosas espirituales (1 Cor. 4:19,20; 2 Cor. 12:12).
10:5 -- "derribando argumentos ... de Dios".
"derribando razonamientos", dice la Ver. Moderna, y otras. La
verdad es capaz de vencer a todo razonamiento humano que se ensalza
contra el conocimiento de Dios. La humana sabiduría, basada en la
altivez del corazón del incrédulo, es hueca y transparente. La
espada del Espíritu, que es la palabra de Dios" (Efes. 6:17), la
derriba fácilmente. El hombre que se opone a la verdad de Dios (a
Dios mismo se opone), es arrogante, vano, y presuntuoso. Sus
razonamientos reflejan su vanidad. Está en contra del conocimiento
de Dios porque la palabra de Dios está en contra de él. Véase 1 Cor.
3:18-23.
--"y llevando cautivo ... a Cristo". No obstante, la palabra
de Dios es poderosa en el proceso de cambiar el pensar del hombre,
trayéndole a la obediencia a Cristo. Hombres grandes y humildes,
reyes y esclavos, han sido persuadidos a obedecer al evangelio de
Cristo por medio de la predicación de la verdad (1 Cor. 1:18-31).
Las legislaciones humanas a cierto grado controlan al hombre, pero
solamente el evangelio tiene el poder de cambiar el corazón del
hombre "sabio en este siglo" (Rom. 1:16). Cambiado el corazón, hay
esperanza de cambios vitales y perdurables en la sociedad humana.
Las leyes humanas no lo logran.
10:6 -- "y estando prontos ... perfecta". En estas
palabras Pablo no se dirige a los fieles en Corinto (7:11), sino a
sus detractores que tanto estorbaban a la iglesia en Corinto.
(Nótese que el que en realidad estorba lo que es bueno y
correcto siempre acusa de ESTORBAR a sus oponentes. El acusa a
otros de lo que él mismo es culpable. Considérese el ejemplo de
esto en 1 Reyes 18:17,18. Hoy en día mis hermanos en la fe que han
dividido la hermandad con la introducción de la centralización y el
institucionalismo, como la dividieron en el siglo pasado los
innovadores de la Sociedad Misionera, me acusan a mí de
divisionista, exactamente como los liberales del siglo pasado
acusaban a sus oponentes de ser divisionistas. Es una táctica de
diversión, y una de las armas carnales que emplean los que
introducen prácticas no bíblicas).
Pablo había advertido que si fuera necesario castigaría la
desobediencia (1 Cor. 4:18-21). Lo va a repetir en 13:2 de esta
carta. No alardeaba.
Pospuso su viaje a Corinto, para dar tiempo a los hermanos
para corregir sus faltas (1:23,24). Para cuando él llegara, la
obediencia de los arrepentido estaría completa. A los no
arrepentidos, los castigaría, usando de severidad (13:10).
Compárese Rom. 11:22.
10:7 -- "Miráis las cosas según la apariencia". "¿Veis
las cosas según la apariencia exterior?" (Ver. Biblia de las
Américas, nota al pie de la página). Pablo se dirige, ahora que
está para hacer defensa de su apostolado, a los hermanos corintios
que simpatizaran con los judaizantes. Ellos miraban las cosas
superficialmente. Debían haber visto lo que en realidad eran los
judaizantes en profesión, actuación y motivo, pero Pablo siempre lo
declara a ellos. Véase también 11:20-33. Los hermanos no siempre
son objetivos en sus juicios; algunos se dejan llevar por la
apariencia. Esto no es sabio.
--"Si alguno ... somos de Cristo". Los que atacaban a Pablo
reclamaban ser de Cristo. Pero, ¿cómo lo podían ser y al mismo
tiempo desacreditar a uno que sin duda alguna era de Cristo? Desde
su conversión Pablo se sometía a la voluntad de Cristo (Hech. 22:10;
26:19; Gál. 2:20; 6:17). Los corintios sabían esto. ¿Habían visto
esto en los judaizantes venidos de Judea? Nadie podía con razón
reclamar ser de Cristo sin reconocer al mismo tiempo que Pablo era
de Dios. La prueba estaba en la conducta.
10:8 -- "Porque aunque me ... avergonzaré". El
gloriarse de los judaizantes obligaba a Pablo a gloriarse algo
también, pero en su autoridad. La veracidad de la iglesia de Dios
en Corinto dependía de la veracidad del apostolado de Pablo. Ahora,
Dios dio a Pablo esa autoridad (la comisión como relatada en Hech.
26:16-20) con el fin de edificar almas en lo espiritual y así
traerlas a la herencia para los santos. En Corinto Pablo usó de
milagros para confirmar su mensaje (12:12). En nada se exaltaba a
sí mismo, ni se ocupaba en destruir, cosas en que los judaizantes sí
se ocupaban. No edificaban; tumbaban, al oponerse a Pablo y a
enseñorearse de los corintios. Compárense 1:24 y 11:20. Pablo
edificaba a la iglesia; ellos la destruían.
Lo mismo pasa hoy en día cuando los llamados "líderes" se
presentan como estando "al frente de la iglesia" y quienes "se
encargan de la obra", y manejan los asuntos de la congregación, como
si la iglesia fuera de su propiedad. Eso destruye una iglesia que
profesa ser de Cristo; no es de Cristo, sino de ellos.
Pablo, aunque ahora se le obligaba a gloriarse algo en su
autoridad de apóstol, siempre tenía confianza en que su mensaje a
los corintios lograría los fines deseados y así no sería avergonzado
por el resultado de todo eso. Algunos en Corinto aparentemente
prestaban atención a los judaizantes y estaban influidos por ellos,
pero Pablo estaba confiado de que la verdad ganaría la victoria en
la batalla contra los falsos. No sería, pues, avergonzado.
10:9 -- "para que no ... por cartas". Aquí Pablo
alude a las falsas representaciones de los judaizantes, de que Pablo
amenazaba mucho pero que no tenía poder suficiente para llevarlo a
cabo, que nada más asustaba al lector. No, no era así. No escribió
puras amenazas para asustar. Lo que dijo, por ejemplo en 1 Cor.
4:19-21, y ahora dice en 13:10, no son puras amenazas para asustar.
Son advertencias genuinas de parte de su padre en el evangelio que
les ama.
10:10 -- "Porque a la verdad ... menospreciable". Lo
que decían los judaizantes en Corinto en contra de Pablo eran
insultos crueles. Habían insinuado que no cumplía con la palabra
(1:17), y que no tenía cartas de alta recomendación como tenían
ellos (3:1). Además de eso decían que escribía cartas duras, pero
que en realidad su presencia física era poco impresionante y su
manera de hablar menospreciable. Usaban de desprecio y desdén. Su
meta era destruir la confianza de los corintios en el que les trajo
el evangelio. Así pensaban poder introducirse a sí mismos más
efectivamente en la iglesia en Corinto.
Este proceder mundano es visto hasta la fecha en la hermandad,
de parte de hermanos liberales que a toda costa quieren anular la
buena influencia de quienes exponen los errores de ellos. Se ha
dicho que algunos son muy simpáticos en apariencia, para meterse
secretamente en congregaciones y así lograr dividirlas. Las
tácticas carnales siempre revelan la falsedad de quienes las
emplean
10:11 -- "Esto tenga ... estando presentes". Pablo
aseguró a tales hombres que le acusaban de cobardía, y de otros
defectos, que las amenazas de sus cartas, hechas con la autoridad de
apóstol, no eran huecas. Seguramente cumpliría con la palabra, si
era necesario, una vez que llegara a Corinto. Cual era en palabra,
tal sería en obra; no había diferencia. De esto podrían ellos estar
seguros.
10:12 -- "Porque no nos ... a sí mismos". Pablo se
gloriaba de su autoridad como apóstol (ver. 8), pero no se atrevía
compararse con los "falsos apóstoles" (ver. 13). (Los "algunos" de
este versículo son los mismos a que se refiere el ver. 2). El
recibió su autoridad directamente de Cristo (ver. 8); ellos alzaron
su propia norma de grandeza por la cual se medían. En esta manera
podían alabarse grandemente.
--"pero ellos, ... juiciosos". No eran sensatos en medirse
entre sí mismos y en compararse consigo mismos. La base de la
verdadera relación con Cristo consiste en la palabra apostólica (Hech.
2:42; 1 Jn. 4:1-6; Mat. 10:40; Luc. 10:16; Jn. 13:20). Seguramente
no consiste en reclamaciones vanagloriosas.
Pablo rehusaba compararse con ellos, y ellos en ninguna manera
podían compararse con Pablo (en servicio fiel a Cristo).
10:13 -- "Pero nosotros no ... hasta vosotros". Pablo
se gloriaba en su apostolado, conforme a la regla que Dios le dio
para determinar su esfera de operaciones. Había sido comisionado a
ir a predicar a todo el mundo (Hech. 26:17), y más tarde a los
gentiles en particular (Hech. 13:46; Gál. 2:7-9; Rom. 15:17-21)).
En diferentes ocasiones recibió directivas sobrenaturales del Señor
mismo (Hech. 16:6-10; 23:11). Bajo esa comisión (la regla divina),
Pablo había llegado a Corinto, donde convirtió almas y así quedó
establecida una iglesia de Cristo (1 Cor. 3:6; 4:15; Hech.
18:1-18). Ahora, ¿con qué autoridad habían llegado los falsos
apóstoles a Corinto para destruir ese "templo de Dios" (1 Cor.
3:16,17)? No eran ministros de Cristo, sino de Satanás (11:13-15).
10:14 -- "Porque no nos hemos ... hasta vosotros".
"Porque no es cierto (como si no alcanzásemos a vosotros), que nos
hemos excedido de nuestros linderos", Ver. Moderna. "Pues no
estamos excediéndonos a nosotros mismos, como si no os
alcanzáramos", Ver. Biblia de las Américas.
En llegar hasta Corinto a predicar el evangelio, Pablo no
excedió los límites de la medida (ver. 13) que Dios le dio para
predicar. Corinto estaba dentro del campo de actividad de Pablo en
el evangelio.
--"pues fuimos los primeros ... de Cristo". La iglesia de
Dios en Corinto (1 Cor. 1:2) vino a existir a consecuencia de las
labores de Pablo, y no de ningún otro.
10:15 -- "No nos gloriamos ... ajenos". Pablo no
entraba en campos ya trabajados (Rom. 15:20,21). ¿Podían los falsos
maestros en Corinto decir esto? ¿Podían gloriarse de esto?
Si para gloriarse en los corintios Pablo hubiera tenido que
entrar en el trabajo de otros, reclamando que los otros eran nada
más agentes de él, se habría gloriado "desmedidamente". Pero no fue
así. (Con los falsos sí fue así).
No es malo entrar en campos ya sembrados. Por ejemplo, Apolos
entró a trabajar en donde Pablo ya había trabajado (Hech. 18:27,28;
1 Cor. 3:6-11). Pero Apolos edificaba sobre el fundamento que el
apóstol Pablo había puesto. En cambio los falsos en Corinto iban
derribando la obra de Pablo allí.
(De vez en cuando hermanos liberales se oyen decir, quejándose
y representándonos mal, que otros y yo entramos en iglesias
establecidas por ellos para destruirlas; que no tenemos dónde
predicar en nuestro propio país, y que por eso vamos al extranjero,
buscando dónde predicar. Desde luego decir tal cosa es mentir. Si
uno predica la verdad, tiene permiso de hacerlo dondequiera, y en
cualquier congregación que le invite. Pablo no se quejaba de que
otros predicaran en Corinto después de él (pues Apolos lo hizo),
sino de que otros sobreedificaran mal (1 Cor. 3:10).
Predicar la verdad no destruye congregaciones. En lugar de
gritar "divisionistas", que los hermanos liberales muestren en qué
estamos mal en nuestra enseñanza. Esto no lo hacen porque no
pueden. No nos reciben; algunos rehusan vernos. Se esconden, y
lanzan sus críticas injustas a espaldas de nosotros. ¡Esto no lo
hizo Pablo! Pablo prometió tratar con sus oponentes según fuera
necesario cuando llegara a Corinto (13:2).
--"sino que esperamos ... nuestra regla". Pablo esperaba que,
al crecer la fe de los corintios, ellos le tendrían con debido
aprecio, reconociendo que en realidad como apóstol de Cristo actuaba
dentro de su medida en predicar en Corinto y hacer conversos allí.
Con la misma autoridad apostólica ahora seguía trabajando con ellos
por carta. Esto también se conformaba a su medida.
10:16 -- "y que anunciaremos ... preparado". Continúa
la expresión de su esperanza respecto a los corintios. Esperaba que
al crecer la fe de ellos sería engrandecido en sus mentes y que así
no solamente entre ellos, sino aun en lugares más allá de ellos
(Rom. 15:26-28), podría seguir trabajando en el evangelio, sin
entrar en campos ya sembrados por otros.
Puede haber una indicación en sus palabras de que esperaba
que, como otras iglesias habían tenido comunión con él en predicar
(Fil. 4:14-16), ellos también le enviaran sostenimiento para
predicar. De todos modos Pablo expresa la esperanza de que ellos
aumentarían el lugar en sus afectos para él para la extensión de la
obra del evangelio.
10:17 -- "Mas el que ... Señor". Véanse 1 Cor. 1:31;
Jer. 9:23,24. Pablo se gloriaba en lo que Dios le había permitido
hacer (ver. 13), y no en las labores de otros. Con estas palabras
condenó a los "falsos apóstoles" en Corinto que se recomendaban a sí
mismos y se comparaban consigo mismos, aparte de haber entrado en
las labores de Pablo, desacreditándole y procurando destruir su
obra.
10:18 -- "porque no es ... Dios alaba". Los falsos
maestros en Corinto no buscaban la aprobación de Dios; se
contentaban con nada más encomiarse a sí mismos. Eran arrogantes,
soberbios. Pero a Pablo le concernía la aprobación de Dios, cosa
que viene al que Dios alaba. Dios alaba a la persona por la cual se
le permite obrar.
Para Pablo no era de ninguna importancia cómo otros le
juzgaran; ni a sí mismo se juzgaba. Lo que le importaba era tener
la aprobación de Dios, porque Dios es quien nos juzga (1 Cor.
4:3,4). Pablo permitía que Dios obrara por medio de él, y así logró
la aprobación de Dios. ¡Qué diferente fue la situación de los
falsos maestros en Corinto, como también de los muchos autollamados
"líderes" y "misioneros" que hoy en día en su arrogancia amenazan a
quienes expongan sus errores y los representan con toda clase de
mentira! Estos se consideran muy grandes, basándose en sus títulos
y posiciones de mando, y alabándose a sí mismos. Tienen de todo
menos la aprobación de Dios. ¡Qué triste es esto!