NOTAS SOBRE 2 CORINTIOS

Por Bill H. Reeves

(Derechos reservados, copyright, 1997)

 
 


CAPITULO 11

 

      11:1 -- "¡Ojalá me toleraseis ... toleradme"!  En esta tercera sección de la carta (cap. 10-13) Pablo defiende su apostolado y expone a los falsos maestros, ora denunciando a éstos, ora dirigiéndose a los guiados por ellos.

      Era en realidad insensatez que Pablo tuviera que defender su apostolado, pero las circunstancias, surgidas por los falsos maestros, le obligaban a hacerlo.  Los corintios bien sabían que su relación con Cristo dependía de la autenticidad del mensaje que Pablo como apóstol trajo a Corinto (1 Cor. 9:1,2; 2 Cor. 3:1-3).  Por eso no era necesario defender su apostolado ante ellos, pero les ruega que le permitan siempre hacerlo, debido a la influencia de los falsos maestros, aunque hacerlo era en sí cosa de locura.

      Algunas versiones traducen la parte final de este versículo en modo indicativo: "en verdad me estáis sufriendo" (Ver. Biblia de las Américas); "en verdad me la (insensatez) toleráis" (Ver. Hispano-americana).  El reporte de Tito hizo saber a Pablo que en realidad la mayoría de los hermanos corintios le toleraban en este asunto, pero de todos modos Pablo quiso reiterarlo.  Las jactancias de los falsos maestros habían influido algo en Corinto, y ahora Pablo adopta las tácticas de ellos para ganarles en su propio terreno, aunque al hablar de sus logros y actividades no tuvo que exagerar, ni alabarse a sí mismo, como ellos lo hacían, pues decía la pura verdad.

 

      11:2 -- "Porque os celo con celo de Dios".  El celo es malo si es basado en el egoísmo y en la envidia.  Pero el celo de Pablo era el de Dios, porque como Dios deseaba el bien de los corintios, él también lo deseaba, y no el propio suyo.  Pablo (como Dios) sentía mucho que otros estuvieran apartando de Dios el pueblo de Dios.

      En el Antiguo Testamento Dios es presentado como el marido celoso de una esposa infiel (pues Israel se apartaba de Dios para ir tras los ídolos) (Ex. 20:5; Jer. 3:20; 31:32; Ezeq. cap. 16; etc.).  Pablo, con este celo de Dios, sentía la defección de los corintios que se dejaban persuadir por los falsos maestros, y por eso estuvo exponiendo a esto últimos.

      --"pues os he desposado ... a Cristo". Como el padre da en matrimonio la hija al novio, y resiente cualquier intrusión en el asunto de parte de otro, así Pablo con los corintios.  El les había convertido a Cristo con el evangelio (1 Cor. 4:15); con razón les celaba con celo de Dios.  Su marido era Cristo, y Pablo les presentó a Cristo como el padre presenta su hija virgen a un solo marido.  El matrimonio viene siendo una buena figura, la cual ahora emplea Pablo para presentar el cuadro verdadero del caso.

      Compárense Efes. 5:22-32; Apoc. 19:7-9.

 

      11:3 -- "Pero temo ... a Cristo".  Con razón Pablo temía, pues esos falsos maestros en Corinto procuraban corromper la buena obra en el evangelio que este apóstol de Cristo había hecho en convertir los corintios a Cristo solo.

      Pablo se refiere al caso histórico que Moisés registró en Génesis 3.  (Los modernistas niegan la realidad de ese relato, porque niegan toda forma de lo sobrenatural.  Para ellos ese relato es mitología, representando la presencia del mal en el mundo.  Pero el apóstol Pablo lo trató como verídico).

      Satanás engañó a Eva.  Engañar es su obra principal (Apoc. 12:9; Juan 8:44).  Opera por medio de su palabra, sus instituciones y de toda persona que se preste a su servicio.  Los falsos maestros en Corinto se prestaban a su servicio, persuadiendo en parte a los hermanos (extraviando sus pensamientos) para que su sincera fidelidad hacia Cristo no fuera total.  El texto griego no dice nada de "fidelidad", sino emplea una sola palabra, APLOTES.  Algunas versiones dicen "sencillez".  Véase 8:2, donde se emplea la misma palabra griega, y mis comentarios sobre dicho pasaje.  Como la esposa no debe tener fidelidad parcial o dividida hacia el marido, tampoco debe el cristiano tenerla hacia Cristo, sino tener una mente sencilla (singular) hacia él.  Los falsos en Corinto iban ganando parte de la lealtad de los hermanos, y esto es lo que provocó a Pablo.

      Satanás usa de astucia para ganar sus fines.  Muchos hermanos en Cristo aparentemente ignoran las maquinaciones que él emplea (2 Cor. 2:11), y se dejan engañar.  Véase Rom. 16:18.  Por eso es necesario que los más experimentados en la palabra adviertan a los hermanos menos experimentados en ella.

      La mente y devoción singular y nada dividida de la esposa fiel es lo que le da "sencilla fidelidad" al marido.

      A veces se oye citar la palabra "sencillez" de este pasaje y luego se aplica a lo sencillo que es el evangelio para ser entendido; es decir, el evangelio no es nada complicado, sino que es sencillo.  Pero tal aplicación de la palabra "sencillez" en 11:3 está fuera del contexto (aunque es cierto el punto afirmado).

 

      11:4 -- "Porque si viene ...hemos predicado".  Cuando Pablo llegó a Corinto, no predicó otra cosa sino a Jesucristo crucificado (1 Cor. 2:1,2), al único en el cual hay salvación (Hech. 4:12).  Ahora después llegaron los judaizantes predicando a un Jesús cuya muerte sola no bastaba para salvar al hombre, pues también era necesaria la circuncisión (Hech. 15:1).  En ese sentido predicaban a otro Jesús; no era el mismo que Pablo había predicado.  Con razón Pablo temía (ver. 3).

      --"o si recibís ... habéis recibido".  Entiendo que la palabra "espíritu" en este contexto se refiere a disposición mental, o actitud (como en Rom. 8:15).  Someterse a falsos maestros conduce a una actitud de facción o contien­da y de engaño y celos.  Tal actitud caracteriza a hijos de Satanás, y no a la esposa de Cristo.

      --"u otro evangelio ... habéis aceptado".  Véase Gál. 1:6.  Lo que predicaban los judaizantes era un evangelio diferente.  No era la palabra de la sangre de la cruz (Col. 1:2), sino un mensaje de buenas nuevas basadas en identificarse con la ley de Moisés (la circuncisión).

      --"bien lo toleráis".  "bien le toleráis" (Ver. Hispano-americana).  "lo sufrís de buena gana" (Ver. Biblia de las Américas).  El texto griego dice sencillamente, "bien tolerábais".  Se suple el objeto, lo o le, si alguno.  Yo entiendo que Pablo aquí vuelve a emplear la ironía.  En realidad no debían de haberlo, o haberle, tolerado.  Fue por esto que Pablo expresó su temor con referencia a los hermanos corintios.

 

      11:5 -- "y pienso ... grandes apóstoles".  De nuevo usa de ironía al llamar a los falsos maestros en Corinto "super-apóstoles" (Nueva Versión Internacional) (del griego, JUPER LIAN; literalmente, "sobre mucho"). ¡Ellos eran todo menos super-apóstoles!  Dice la Ver. Biblia de las Américas, "los más eminentes apóstoles".  Pablo sabía que como apóstol de Jesucristo no era nada inferior a esos apóstoles espurios, ni a nadie, en autoridad divina.  Considérese Gál. 2:6-9).  ¿Cómo podían los corintios creer que otros superarían a Pablo en autoridad apostólica?

 

      11:6 -- "Pues aunque sea ... demostrado".  "Quizás soy un lego en oratoria" (Nueva Versión Internacional).  "Aunque rudo en la palabra" (Ver. Hispano-americana, traducción muy apegada literalmente al texto griego).  Los falsos en Corinto se jactaban de su elocuencia y erudición, y posiblemente se referían a Pablo como hombre "rudo en la palabra".  Sea como sea, Pablo recuerda a los corintios que lo que importa siempre, no es la manera de presentación, sino la substancia de lo presentado.  El no era rudo en el conocimiento porque el conocimiento que él tenía vino por inspiración (1 Cor. 2:6-16).

      La pura verdad es que Pablo no era rudo en palabra (aunque tampoco dependía de elocuencia o de palabras persuasivas de humana sabiduría, 1 Cor. 2:1,4).  Considérense estos pasajes: Hech. 26:24, 28, 29; 17:22-31; Rom. 11:33-36; 1 Cor. 15:51-58.

 

      Cuando Pablo estuvo en Corinto bien demostró la veracidad de su reclamación de tener pleno conocimiento de la verdad de Dios; respaldó su predicación con poder (1 Cor. 1:18--2:16; 2:5 en particular).  Esto era tan evidente a los corintios que Pablo no sintió ahora necesidad de probarlo.

      11:7 -- "¿Pequé yo ... de Dios de balde?"  Usa Pablo de la ironía al hacerles esta pregunta.  (Compárese 12:13).  ¡Claro que no pecó!  El pecado consiste en hacer lo contrario: enaltecerse a sí mismo, mientras humilla a otros.  Ellos sabían que él rehusaba aceptar salario de los corintios para evitar la crítica destructiva.  Véase 1 Cor. 9:12-18.  Los enemigos de Pablo interpretaban mal las ac­ciones de Pablo en el particular, para dañarle.

      Cuando Pablo llegó a Corinto, trabajó con sus manos en hacer tiendas (Hech. 18:1-4).  Todavía no le llegaba el sostenimiento de otras iglesias.  Pablo usa la frase "humillarse" en conexión con trabajar con las manos porque no era costumbre que los maestros se sostuvieran de su propio trabajo secular. Por un tiempo se sostuvo solo ("humillándose") para que los corintios fueran "enaltecidos" por medio de su conversión a Cristo.

      Pablo tenía el derecho de "cobrarles" por sus servicios en el evangelio, pero no usó de ese derecho en el caso de ellos.  ¡Tenía sus razones!

 

      11:8 -- "He despojado ... serviros a vosotros".  Aquí Pablo usa de hipérbole (figura consistente en exagerar la verdad de las cosas).  "Robó" en el sentido de que tomó de aquellas iglesias de Macedonia (v. 9) sin darles servicio por lo tomado. Más bien dio el servicio a los corintios; es decir, predicó a ellos.

      El que recibe salario (que vive del evangelio, 1 Cor. 9:14) no es "asalariado" (Juan 10:12).  No es incorrecto que el predicador "de tiempo completo" reciba salario.  ¡Es del todo bíblico!  Pero hay muchos casos de abusos de este arreglo bíblico.  Hay quienes predican por salario (asalariados), y no por con­vicciones (y los tales nunca se encuentran como Pablo, que a veces se sostenía a sí mismo con trabajo secular para poder seguir convirtiendo gente a Cristo). Hay quienes reciben salario y se quedan en un solo lugar indefinidamente, teniendo a la iglesia como propiedad suya, y dominándola completamente.  De esto no hay precedente bíblico.

 

      11:9 -- "Y cuando estaba ... carga".  Hubo un tiempo cuando Pablo trabajaba en Corinto que tenía necesidad; no obstante, no se hizo carga para los hermanos. ¡Practicaba en su vida diaria lo que escribió en Gál. 6:5!  Se hizo responsable de sus necesidades y sufría, pero nunca era "vividor", ni "peso muerto" para otros.  Faltando sostenimiento de iglesias, seguía la obra en el evangelio según el tiempo permitiera y al mismo tiempo se sostenía con hacer tiendas.

      --"pues lo que ... Macedonia".  Véase Hech. 18:5.  La iglesia en Filipos desde "el principio" (para ellos) había enviado sostenimiento a Pablo (Fil. 4:15,16).  Ahora de nuevo recibe de iglesias de Macedonia, venidos de allí los hermanos que trajeron el sostenimiento (o salario).  Esto le permitió dejar de hacer tiendas y dedicar todo su tiempo a la predicación.  Pero en todo este tiempo, no era carga a los conversos en Corinto.

      --"y en todo ... gravoso".  Mantuvo su determinación de no ser gravoso a los corintios.  La calumnia de los hermanos falsos no iba a influir nada en la resolución de Pablo.  (Aparentemente sus enemigos habían calumniado a Pablo respecto a que no tomaba salario de los corintios, queriendo así obligarle aho­ra a tomarlo, para poder justificarse a sí mismos, pues ellos siempre tomaban salario de los corintios).

 

      11:10 -- "Por la verdad de Cristo que está en mí" equivale una forma solemne de afirmar algo.  Compárese Rom. 9:1.  Es como juramento.  Como apóstol inspirado de Jesucristo, afirmó que nadie podría impedir, o quitar de él, la gloria que él tenía de que en Acaya predicaba el evangelio de balde (v.7), o gratuitamente (1 Cor. 9:18).

      --"que no se ... de Acaya".  Los "super-apóstoles" promovían la cuestión en contra de Pablo, pero Pablo nunca había tomado salario de los de Acaya, y aho­ra por nada lo haría; así es que su gloria en ese respecto continuaría sin impedimento.  Los falsos no podían gloriarse de haber predicado sin cobrar.  Tampoco podían gloriarse de haber predicado, cobrando, sin poder decir que Pablo predicaba, cobrando.  De esta manera Pablo les quitó la ocasión de gloriarse.

 

      11:11 -- "¿Por qué?"  Ahora Pablo da una explicación, de haber hecho caso excepcional de los de Acaya, para que el enemigo no ganara terreno en contra de Pablo respecto a los corintios.

      --"¿Porque no ... lo sabe".   El enemigo posiblemente insinuaba a los corintios que Pablo no les cobraba porque no les amaba debidamente.  Por eso Pablo apela a Dios como testigo de su gran amor hacia los corintios.  Los corintios tenían en la obra y en las cartas de Pablo abundante evidencia de su amor sincero hacia ellos.  Compárense 6:11-13; 7:2; 12:15.  De dicho amor no tenían por qué dudar.

 

      11:12 -- "Mas lo que ... semejantes a nosotros".  Consideremos las tra­ducciones siguientes:

      "Mas lo que hago, lo seguiré haciendo, para privar de pretexto a aquellos que desean un pretexto para ser considerados iguales a nosotros en aquello en que se glorían" -- Ver. Valera Revisión 1977.

      "Pero lo que hago continuaré haciéndolo, a fin de privar (lit., cortar) de oportunidad a aquellos que desean una oportunidad de ser considerados (lit., encontrados) iguales a nosotros en el asunto del que se ufanan" -- Ver. Biblia de las Américas.

      "Pero así lo hago y lo seguiré haciendo, para quitar toda posibilidad a los que buscan el medio de competir conmigo y pasar por iguales a mí" -- Ver. Nuevo Testamento Puebla.  (Es más bien comentario, aunque bueno, que traducción exacta--BHR).

      Los enemigos de Pablo querían ser hallados como Pablo, pero ellos recibían salario de los corintios, mientras que Pablo, no.  Por eso interpretaban mal el caso para dañar a Pablo, dando a entender que Pablo en no tomar salario de ellos admitía que no era de veras apóstol.  Al contrario, el caso probaba lo desinteresado y generoso de Pablo, característica que ellos no podían reclamar. .¡No podían ser hallados como Pablo!

 

      11:13 -- "Porque éstos ... de Cristo".  La razón de por qué Pablo hacía lo del versículo anterior era que "aquellos" eran falsos, fraudulentos y disfrazados.  El texto griego usa la palabra que en transliteración viene siendo "seudoapóstoles".  Seudo, usado solamente como prefijo, significa falso.  Compárese Mar. 13:22 (seudocristos y seudoprofetas) y Gál 2:4 (seudohermanos).

      Con valentía Pablo clasifica a los que le atacaban y desacreditaban.  Se hacían pasar por apóstoles de Cristo, pero no lo eran.  Compárese Apoc. 2:2.  Mentían.  Predicaban el error (v.4).  Eran obreros que ponían carnada delante de la gente, para engañar y capturar.  (La palabra griega traducida "fraudulentos" lleva en sí la idea de atraer con carnada).  Tenían motivos egoístas.  No habían sido comisionados por Cristo, y por eso tuvieron que "disfrazarse" para engañar a los hermanos, al presentarse como apóstoles de El.

      Muy posiblemente los referidos eran de entre los judaizantes.  Desde luego Cristo no comisionó a nadie a predicar la circuncisión como necesaria para la salvación.

 

      11:14 -- "Y no es maravilla, ... de luz".  No es de extrañar que haya personas así, pues el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.  Siempre se presenta en forma atractiva para engañar.  Compárese Gén. 3:1.  De otra manera no podría engañar a nadie con sus mentiras.  El pecado siempre se disfraza como algo si no muy bonito, cuando menos como algo respetuoso y aceptable.  En la propaganda y publicidad se le da nombre que suene bonito.  (Por ejemplo, nadie dice "fornicación" y "homosexualidad", sino se habla de "jóvenes sexual­mente activos", de "aventura" (en inglés, "affair"), y de "estilo alternativo de vida".

      Nadie va a ser engañado por un "león" (1 Ped. 5:8) o por un "dragón" (Apoc. 12:9).  Pero la gente se deja engañar por un disfraz.

 

      11:15 -- "Así que ... de justicia".  "No es gran cosa", dice la Ver. Moderna, y el texto griego literal, que sus siervos se transformen para presentarse como ministros de justicia.

      Cristo dijo que Satanás es homicida, mentiroso, y padre de la mentira (Jn. 8:44).  No es gran cosa que sus siervos parezcan representantes de la justicia.  Cristo advirtió contra los tales, diciendo, "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces" (Mat. 7:15.  Véanse también Hech. 20:29 y 2 Ped. 2:1).  Falsos como éstos tienen la audacia de llamar "lobos" y otros tales epítetos a los que andamos en la verdad, porque exponemos los errores y falsas prácticas de ellos.  En realidad ¡los lobos son ellos!

      Recuérdese que Pablo está hablando de quienes profesaban ser cristianos, miembros de la iglesia del Señor, y hasta apóstoles de Cristo.  Satanás siempre ha tenido aliados hasta en los púlpitos y en las posiciones de gran influencia en la hermandad.

      --"cuyo fin ... a sus obras".  Su castigo (fin) será conmensurado con sus obras de engaño.  Juzgando por las obras de algunos profesados "misioneros" y "evangelistas", concluyo en muchos casos que los tales no creen en el juicio final, pues ¿cómo podrían y al mismo tiempo ocuparse en la mentira, el engaño y la falsa representación de otros?

 

      11:16 -- "Otra vez digo".  Pablo ya había antes comenzado el gloriarse o la aparente jactancia (10:7; 11:1).  De nuevo comienza el contraste entre sí mismo y los falsos apóstoles.  Ahora lo continúa hasta 12:13.

      --"Que nadie ... un poquito".  Pablo defendía su apostolado con hechos establecidos, o conocidos.  No era loco en hablar de ello.  La "locura" de ello consistía en que los corintios sabían que él era de veras apóstol de Jesucristo y que por eso no debía haber sido necesario hablar de ello.  Pero por las circunstancias Pablo lo juzgaba necesario.  Ahora, si los corintios siempre iban a tenerle por loco, podrían ver por la comparación que siempre superaba a aquellos otros a quienes habían recibido en las jactancias de ellos.

 

      11:17 -- "Lo que hablo ... de gloriarme".  El gloriarse en sí no es del Señor.  Los falsos en Corinto se gloriaban en su estado profesional y en su sabiduría puramente humana.  Habría sido como insensatez, de parte de Pablo, compararse con ellos en tales consideraciones.  Pero aun en consideraciones puramente humanas (o de la carne), Pablo po­día superarles.

      Nótese que no dice Pablo que hablaba en locura, sino "como" en locura.  Ellos se gloriaban para alabarse a sí mismos; para ellos el gloriarse era un fin en sí.  En cambio, aunque parecía estar haciendo lo mismo, Pablo pudo "gloriarse" (por razones de comparación) de hechos verídicos experimentados en defensa de la verdad del evangelio de Cristo.

      Hoy en día es común oír a ciertos evangelistas de habla española gloriándo­se en ser graduados de "institutos bíblicos", y que por eso el evangelista no graduado de uno de ellos debe callarse delante de ellos.  Su actuar es el mismo, en espíritu, que el de los falsos con quienes Pablo combatía.

 

      11:18 -- "Puesto que muchos ... me gloriaré".  Los falsos en Corinto se gloriaban de sus logros en la carne y como hombres.  En este terreno Pablo también podía compararse con ellos y superarles.  Lo que sigue, hasta 12:13, muestra que su plan de gloriarse tendría que ver con su persona, sus sufrimientos como apóstol de Cristo y sus revelaciones especiales que había recibido.  Como punto culminante podía recordar a los corintios que había demostra­do entre ellos "las señales de apóstol" (milagros), 12:12.  En esto podía "gloriarse".

 

      11:19 -- "porque de buena gana toleráis a los necios".  Con gusto los corintios habían prestado atención a las reclamaciones de los falsos apóstoles en Corinto.

      --"siendo vosotros cuerdos".  "siendo así que vosotros sois sabios", Ver. Moderna.  "Porque vosotros, siendo tan sabios, con gusto toleráis a los insensatos", Ver. Biblia de las Américas.

      Pablo aquí habla con ironía.  No eran nada sabios, excepto en "su propia opinión" (Rom. 12:16).  Compárese 1 Cor. 4:10.  ¡No es sabio ser persuadidos por insensatos!

      Ahora, si eran "sabios" en escuchar a ellos, sería "sabiduría" escuchar a Pablo, para ver que, aun en las cosas en que se gloriaban ellos, él les superaría.

 

      11:20 -- "Pues toleráis ... de bofetadas".  En su ironía Pablo hiere a los corintios, pero para ayudarles.  Ellos, que se consideraban muy sabios, en realidad habían dejado que los falsos apóstoles en Corinto (1) les esclavizaran a su manera de pensar, que (2) les comieran, que (3) tomaran de lo suyo, o se aprovecharan de ellos (Ver. Biblia de las Américas), que (4) se enaltecieran entre ellos, y que (5) les abofetearan, tratándoles como esclavos.  Cada frase en este versículo que comienza con la palabra "si" representa una realidad en el caso de los corintios.  A tales "líderes" se habían sometido por com­pleto, aunque aquéllos en sus jactancias se iban aprovechando de ellos.  Los corintios en todo esto les habían tolerado, y esto con gusto (v.19).

 

      11:21 -- "Para vergüenza mía ... débiles".  "Para vergüenza (mía) digo que (en comparación) nosotros hemos sido débiles" Ver. Biblia de las Américas.  "En desdoro mío lo digo, como si nosotros fuésemos débiles", Ver. Moderna.  "¡Qué vergüenza para mí, que me mostré tan débil con ustedes", Ver. Nuevo Testamento Puebla.  "Para vergüenza mía confieso que nosotros hemos sido demasiado débiles como para hacer tales cosas", Nueva Versión Internacional.  (Estas últimas dos versiones en este versículo son más bien comentarios que traducciones).

      Con respecto a lo que Pablo dice aquí, hay varias interpretaciones:

      (1) Pablo otra vez usa de ironía fuerte, diciendo que él y sus compañeros en el evangelio eran muy débiles y por eso no podían actuar como jefes abusivos, de la manera que actuaban sus detractores;  ¡qué vergüenza para Pablo y sus compañeros, pues los corintios se hubieran sometido gustosa­mente a tal abuso!

      (2) Pablo había estado hablando de cosas consideradas como "débiles" (por ejemplo, el no tomar salario de los corintios, aparecer como tosco en la palabra--v.6, etc.), y por eso fue para su vergüenza.  Pero ahora va a decir que todo eso no era cierto, sino que puede gloriarse en las mismas cosas en que el enemigo se gloríe.

      (3) Era vergüenza para Pablo tener que seguir esta línea de argumentación ("gloriándose"), pero dado que se le obliga hacerlo, habla de su debilidad como ilustrada en las cosas que sufrió por Cristo en el evangelio.

      La vergüenza se asocia con la debilidad.  Desde luego Pablo no era débil en el sentido en que el hombre carnal lo mira.  Si Pablo admite vergüenza, lo hace en ironía.  La única "debilidad" de Pablo consistió en sufrir por Cristo.

      --"Pero en lo que ... tengo osadía".  Pablo podía gloriarse en las mismas cosas, respecto a raza, etc., que los falsos apóstoles.  Era igual que ellos en dichas cosas.  En cuanto a sufrir por Cristo les superaba en extremo.  Pero era en sí locura compararse con quienes eran falsos, profesionales, e interesados en consideraciones de humana sabiduría.  Era locura en sí recomendarse con los corintios con consideraciones de su persona y sufrimientos por Cristo, pues su apostolado inspirado bastaba.  Pero ya que las circunstancias obliga­ban a Pablo a usar de osadía igualmente que ellos, lo haría para poder así servir a los corintios.  Ellos ahora entenderían lo conveniente de gloriarse Pa­blo, aunque se concede que en sí era locura.

 

      11:22 -- "Son hebreos ... Abraham?  También yo".  Estas preguntas por implicación identifican a los falsos apóstoles; sin duda eran judaizantes.  Aunque nacido en Tar­so de Cilicia (cosa que le dio ciudadanía romana, era de padres hebreos y por eso Pablo era tan hebreo como ellos.  Hablaba la lengua hebrea.  Israel era el nombre dado a Jacob, y consecuentemente a sus descendientes.  Pablo era de esa teocracia.  Era descendiente de Abraham en la carne tanto como ellos.  (Es más; como cristiano, o por fe, era de veras del linaje de Abraham, Gál. 3:29).  Véanse Fil. 3:5; Gén. 32:28; Hech. 22:2,3; Rom. 9:1 en adelante.

 

      11:23 -- "¿Son ministros ... loco hablo)."  En esto de veras consistía la cuestión: ]quién de veras era ministro (siervo) de Cristo?  Comenzando con este versículo, y hasta el 27, Pablo prueba con sus labores por Cristo que él era en realidad siervo de Cristo.  Pero primero dice: "Hablo como si hubiera perdido el juicio" (Ver. Biblia de las Américas).  Acusado de los falsos de locura (v.16), Pablo en ironía admite su "locura" al pasar a gloriarse en sus labores y sufrimientos por Cristo, afirmando (y probando en los versículos sub­secuentes) que en esto era mucho más ministro de Cristo que ellos. ¿Podían ellos compararse con Pablo en tales labores y sufrimientos por Cristo?  ¡Claro que no!  En realidad le daba pena a Pablo tener que "jactarse", o gloriarse.  Solamente uno con el juicio perdido se jacta de sus propios logros.  Pero le obligaban a hacerlo, y lo hace locamente.

      --"Yo más; ... muchas veces".  El hacía su propio trabajo; ellos se aprovechaban de los trabajos de otros (10:15,16; compárese Gál. 6:3-5), y vivían de otros (v.20); no hacían nada por Cristo (Rom. 16:18). "Excesivamente en azotes" (Ver. Biblia de las Américas, margen) dice Pablo, y "en cárceles con más frecuencia" (Ver. Moderna).  Muchas veces Pablo estuvo en peligro de muerte.  Desde luego Lucas en Hechos no menciona todo suceso en la vida de Pablo, y por eso no podemos apuntar a tal y tal historia para hallar relato de todos estos eventos referidos aquí.  (Además, Lucas no siempre estuvo con Pablo en sus viajes).

 

      11:24 -- "De los judíos ... menos uno".  Véanse Deut. 25:2,3; Hech. 22:25.  Hechos no menciona estos casos mencionados por Pablo.  Eran casos de castigo de parte de cortes judaicas.  Los judíos por no equivocarse li­mitaban el número de los azotes a treinta y nueve.  Literalmente dice Pablo, "De los judíos cinco veces cuarenta menos uno he recibido".

 

      11:25 -- "Tres veces ... con varas".  Azotar con varas era modo romano de castigar.  Lucas registra el caso en Filipos (Hech. 16:22-24).

      --"una vez apedreado".  Véase Hech. 14:19.  (Compárese v.5).  Esta era la forma de castigo de los judíos para la blasfemia.

      --"tres veces ... alta mar".  Estos eventos no están registrados en Hechos.  El evento en Hech. 27:39-44 sucedió después de escribirse esta carta.

 

      11:26 -- "en caminos ... de ladrones".  Viajó por mar, pero caminó mucho por tierra, con todos los peligros asociados con el viajar en esos tiempos.  Había salteadores por todas partes, y pocas comodidades por el camino.  Al cruzar ríos sin puentes, se corría el riesgo de ahogarse.  Pero a pesar de todo esto, seguía Pablo llevando a cabo su comisión como "ministro de Cristo" (Hech. 26:16-18; Rom. 15:19,24).

      --"peligros de los de mi nación".  Véanse Hech. 9:23,29; 13:45,50; 14:2,5,19; 17:5,13; 18:12; 19:9; 21:27.

      --"peligros de los gentiles".  Véanse Hech. 14:5; 16:19-24; 19:23-31.

      --"peligros en la ciudad".  Véanse Hech. 9:23,29; 13:50; 14:5,19; 16:19; 17:5,13; 18:13; 19:23.

      --"peligros en el desierto".  Por el desierto había peligros de fieras, de hambre y sed, de accidentes, y de problemas no esperados.

      --"peligros en el mar".  Estos consistían principalmente en tormentas, aunque siempre habría peligros de naufragios y de piratas.

      --"peligros entre falsos hermanos".  Como hubo seudoapóstoles (v.13), también hubo seudohermanos, dice Pablo.  Los hay hasta la fecha.  Trabajan secretamente.  Pablo siempre se les oponía, exponiéndolos públicamente.  Tienen que ser expuestos hoy en día.  Véanse Gál. 2:4; Fil. 3:18.  Pedro habla de seudoprofetas y de seudomaestros (2 Ped. 2:1).  Hubo seudocristos (Mat. 24:24).

 

      11:27 -- "en trabajo ... en desnudez".  Como siervo de Cristo, y para traer la verdad a la gente, Pablo pasaba por todas estas necesidades, peligros y tribulaciones.  Pasaba fatiga, desvelos, (Hech. 20:11,31; 1 Tes. 2:9; 3:10; 2 Tes. 3:8) y hambre y sed (1 Cor. 4:11), al llevar a cabo su ministerio.  A veces la faltaba ropa adecuada (1 Cor. 4:11) y fondos para comprarla.  Ayunaba mucho (6:5).  Muchas veces parecía que iba a morir, pero Dios le sostenía (1:9,10; 6:9).  En su cuerpo había marcas que le identificaban como siervo fiel de Cristo (Gál. 6:17).  Ahora, ¿podían los falsos apóstoles en Corinto enumerar tales cosas en cuanto a su servicio por Cristo?

 

      11:28 -- "y además ... todas las iglesias".  Véase 7:5.  "Además de tales cosas externas", dice la Ver. Biblia de las Américas.  Aparte de consideraciones mayormente físicas, hubo la carga mental que Pablo llevaba diariamente, preocupado por el bien de las iglesias locales que conocía.  Sobre él se agolpaba cada día esa preocupación.  "Y dejando aparte otras cosas, lo que me abruma ... cada día", Nueva Versión Internacional.  "Sin mencionar otras cosas, hay lo que me oprime todos los días, la solicitud que tengo por todas las iglesias", Ver. Moderna. 

      Seguramente los corintios sabían del cuidado sincero que Pablo tenía por ellos, como por todas las asambleas (griego, ekklesía) de cristianos dondequiera.  ¿Habían mostrado los falsos apóstoles cuidado tan sincero para con ellos?  ¿Qué prueba podían presentar?  Ellos en cambio nada más los devoraban (v.20).

      Hay predicadores hoy en día que aparentemente no consideran las iglesias como DE Cristo, sino más bien como propiedad privada de ellos, para usarlas ao tras año como fuente de vida.  No les preocupa el bien de las iglesias; no las desarrollan; no las defienden de los falsos; no se sacrifican por el bien de ellas; no sufren pérdida de nada, ni de tiempo, para el bien espiritual de ellas.  Son como los falsos apóstoles que Pablo confrontaba.

      En cambio hay predicadores que se sacrifican por iglesias en muchas partes, predicando entre ellas, escribiéndoles, mandándoles literatura, contestando el teléfono (muchas veces pagando la llamada, pues [muchos llaman por cobrar!) y aconsejando, y recibiendo visitas de hermanos de otras congregaciones.  Todo esto lo hacen porque de veras son siervos de Cristo.  Imitan a Pablo (1 Cor. 11:1).

 

      11:29 -- "¿Quién enferma, y yo no enfermo?"  Más exacta es la palabra "débil" que "enfermo", según el texto griego.  "¿Quién es débil sin que yo sea débil?", Ver. Biblia de las Américas, y la Ver. Moderna.  "¿Quién está débil, sin que yo me sienta débil también?", Nueva Versión Internacional.  Pregunta Pablo: ¿quién está débil (en sus sentimientos y convicciones acerca de cosas legales) y no tengo compasión de él, sintiendo la misma debilidad?  Pablo comprendía y deseaba ayudar al débil.  Se identificaba con la debilidad (mientras que los falsos apóstoles se gloriaban en cosas de fuerza).  ¿Hay actitud más conforme a Cristo (Isa. 53:3; Mat. 9:36) que ésta?  Compárese 1 Cor. 9:22.

      --"¿A quién se le hace ... indigno?"  ¡Qué grande era la compasión que Pablo siempre tenía hacia el caído!  Si un hermano había caído en pecado, las emociones de Pablo ardían, sintiendo de corazón el mal del que causó el tropiezo y la vergüenza que tuvo que sufrir el que cayó.  De día en día Pablo experimen­taba esto, y era parte de sus cargas mentales.  ¡Que grande era el corazón de este siervo de Dios!

      Notemos la traducción de otras versiones:

      "¿A quién se le hace pecar (margen, tropezar), sin que yo no me preocupe intensamente ?(margen, Lit., ... y yo no me quemo)", Ver. Biblia de las Américas.

      "¿A quién se le hace tropezar, sin que yo arda en indignación?", Ver. Moderna.

      "¿Quién es incitado a pecar, sin que yo esté interiormente en ascuas"?, Nueva Versión Internacional.

      El texto griego usa la palabra "tropezar" y la frase "yo me quemo".

 

      11:30 -- "Si es necesario ... mi debilidad".  Los corintios le habían obligado (por las circunstancias, 12:11) a gloriarse, pero Pablo no se gloriaba como los falsos en Corinto en cosas de fuerza, sino en las de debilidad.  Se gloriaba en lo que sufría por Cristo y por el hombre, probando así su amor por ellos, igualmente como lo probaba Cristo.  Esto le hacía fuerte (véase 12:10) y dejaba a sus enemigos débiles en realidad.  ¡Pobres de ellos!  Podían gloriarse solamente en cosas de logro humano, sin tener la fuerza perfeccionada por Dios (12:9).  No habían aprendido lo que Pablo aprendió.

 

      11:31 -- "El Dios ... que no miento".  Compárese v.11.  Afirma solemnemente que su lista recién hecha con los muchos sucesos, y su gloriarse en su debilidad, eran la verdad; Dios sabía que no mentía.  Tal vez por no tener conocimiento personal de tantos sucesos en la vida de Pablo, algunos dudarían de todo lo que contó en los v.23-30.  Pero con esta afirmación solemne, lo creerían.  Compárese 1:13).

      Puede ser que la afirmación solemne de este versículo se aplica también a los sucesos que ahora pasa a relatar (11:32,33 y 12:1 en adelante).

 

          11:32,33 -- "En Damasco ... de sus manos".  Véase Hech. 9:23-25.  Pablo escogió este evento temprano en su vida de cristiano, después de haber perseguido tanto a Cristo y los cristianos (Hech. 9:1-4), como un ejemplo típico de haber sufrido debilidades y humillaciones por Cristo.  Se glorió en su escape tan ignominioso, pues era Dios quien en Su Providencia miró por él; pudo seguir su camino en la predicación del glorioso evangelio de Cristo.  ¡Dependía totalmente de su Dios!  En esto consistía su fuerza.

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