NOTAS SOBRE 2 CORINTIOS

Por Bill H. Reeves

(Derechos reservados, copyright, 1997)

 
 


CAPITULO 13

 

      13:1 -- "Esta es la tercera vez que voy a vosotros".  Véase 12:14, comentarios.  Hubo una visita a Corinto de la cual no tenemos registro.

      Originalmente Pablo había pensado ir directamente de Efeso a Corinto por mar (2 Cor. 1:15,16).  Para cuando escribió 1 CORINTIOS en la primavera del año 57 d. de J.C., había cambiado su plan de viaje (1 Cor. 16:5-8).  Salió para Macedonia después del día de Pentecostés de aquel mismo año, rumbo a Corinto.  Algunos corintios envanecidos se aprovecharon de este cambio de plan para insinuar que no iba a visitarles (1 Cor. 4:18,19).  Más tarde, estando Pablo ya en camino, los enemigos de Pablo en Corinto le acusaban de usar de ligereza, dado que cambió de plan (2 Cor. 1:15-17).

      Ahora les recuerda por énfasis que ¡ya está en camino para Corinto!  También les recuerda (12:14) que en esta visita no les sería gravoso, y que de cierto usaría de disciplina, si fuera necesario (v.2, 10; 12:20,21; 1 Cor. 4:19-21)

      --"Por boca ... todo asunto".  Pablo buscaba el arrepentimiento en los corintios culpables de las cosas mencionadas en 12:20,21 (7:9; 12:21).  Pero, al llegar a Corinto, si no se hubieran arrepentido, por medio de testigos (Deut. 19:15; Mat. 18:16) se establecería la culpa de los transgresores y la congregación tendría que disciplinarles (1 Cor. 5:4,5; 2 Cor. 2:6).  (El haría esta obra de disciplina en el sen­tido de dirigirles bíblicamente en el asunto.  Pero no iba a usar de dones mila­grosos para determinar quiénes serían los culpables, ni a servir de juez absoluto y solitario, usando de autoridad apostólica, para disciplinar.  Compárese 2 Cor. 1:24).  La culpa de cada quien sería determina­da por el testimonio de dos o tres testigos.  Luego seguiría la disciplina necesaria.

 

      13:2 -- "He dicho antes ... no seré indulgente".  En 1:23 explicó que por ser indulgente no había llegado todavía a Corinto, para dar tiempo a los pecadores allí en la iglesia a arrepentirse.  Les había estado diciendo, y ahora como presente la segunda vez, aunque todavía en realidad ausente, les dice que al llegar a Corinto no será indulgente, pues el tiempo para arrepentimiento habrá sido terminado.

      Estaba con ellos "como presente" la primera vez cuando les escribió lo de 1 Cor. 5:3-5, advirtiendo previamente al pecador .  Ahora la segunda vez, al escribir esto de 13:2, está "como presente" con ellos y previamente advierte a los pecadores en la iglesia.

      La frase "todos los demás" tal vez se refiere a la parte de la iglesia no culpable de las cosas mencionadas en 12:20,21.  Pablo advierte a ellos también.  Tocaba a la iglesia tomar acción disciplinaria en contra de los pecadores en la iglesia antes de que llegara Pablo; seguramente él esperaba que lo harían. Pero si no, al llegar él, no sería indulgente más tiempo; habría acción definitiva.

      La frase "los que (antes) han pecado" en 12:21 es idéntica en forma gramatical en el griego que "los que (antes) pecaron" en 13:2.  En 13:2 debe ser, como en 12:21, "los que han pecado".  Pablo se refiere al mismo grupo en los dos pasajes.

 

      13:3 -- "pues buscáis ... en vosotros".  Algunos corintios insinuaban que Pablo era muy débil (10:10); que hablaba duramente pero en realidad no podía cumplirlo.  Bueno, dice él, ya que buscan prueba de que en realidad Cristo habla en mí, al llegar no seré indulgente; no tendré piedad; no andaré con miramientos; ¡disciplinaré!  No satisfechos los corintios con las palabras escritas de Pablo, ahora tendrán lo que piden; es decir, ¡la prueba!

      En realidad ya tenían esa prueba.  Véanse el ver. 5, y también 12:12; 6:7; 1 Cor. 2:4,5; 1:7.  Cristo, por medio de Su apóstol Pablo, no había sido débil para con ellos.  Los corintios eran muy volubles e inconstantes (compárese Gál. 3:1); se dejaban impresionar por los "ministros de Satanás" que hacían grandes reclamaciones entre ellos.  Con razón Pablo temía (12:20) con respecto a ellos.  El poder de Cristo había sido canalizado a ellos por medio del ministerio de Pablo quien les predicaba la pura verdad del evangelio (11:10).  En cambio los falsos en Corinto no tenían tal poder que repartir, sino corrompían a la iglesia con sus falsedades y pecados.  Solamente el evangelio puro puede transformar las vidas de los hombres para que participen de la gloria de Cristo (3:18).

 

      13:4 -- "Porque aunque ... poder de Dios".  Cristo, siendo Dios, vino a este mundo en forma de hombre débil (Fil. 2:6-8).  Voluntariamente se entre­gó a la muerte (Jn. 10:17,18) según el plan eterno de Dios (Apoc. 13:8).  Pudo haber llamado a legiones de ángeles para protegerse del enemigo (Mat. 26:53), pero no lo hizo.  ¡Le crucificaron!  Desde el punto de vista humano, en su debilidad fue completamente derrotado.  ¡Este es el Cristo que hablaba por Pablo!  ¿Era un Cristo débil?  ¡No!  Era el mismo Cristo que ahora vive por el poder de Dios, quien le levantó de los muertos, así triunfando Cristo sobre sus enemigos (Col. 2:15; Fil. 2:9-11).  ¡La resurrección de Cristo es la más grande demostración de poder que el mundo ha conocido! (Rom. 1:4).

      Pablo dirige la mente de los corintios a este Cristo poderoso que obraba en ellos por medio de su predicación y ministerio.  Sí, el Cristo "débil" fue muerto en la cruz, pero para destruir "al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo" (Heb. 2:14) y así dar a los corintios el perdón de los pecados.  Este Cristo "débil" era El que hablaba por Pablo, pero era a la vez el Cristo "poderoso", siendo el Juez del hombre y castigador de todos los desobe­dientes (2 Tes. 1:6-10; Hech. 17:31; Mat. 25:31-46).

      --"Pues también ... para con vosotros".  Como Cristo en "debilidad" fue crucificado, pero fue vivificado por el poder de Dios y ahora era el Cristo poderoso que obraba en los corintios, Pablo también era débil, y se gloriaba en sus debilidades (1 Cor. 4:9-13; 2 Cor. 11:30; 12:5,9,10), pero identificado con Cristo en todo (Gál 2:20), así vivía con Cristo por el poder de Dios.  El "poder de Cristo" reposaba (es decir, "se tendía como pabellón" -- véase Apoc. 7:15) sobre él (12:9) y por eso era "fuerte" (12:10).         

      A tal apóstol fuerte los corintios tenían que tomar en cuenta.  Este poder de Cristo en Pablo, y esta vida de Pablo ahora con Cristo, no era para el gozo egoísta de parte de él, sino para que sirviera en la verdad del evangelio a todo el mundo.  ¡Era "para los corintios" también que Pablo vivía en Cristo por el poder de Dios!  Su ministerio hacia ellos era la extensión de este poder y vida en Pablo; ¡ellos se beneficiaban de ellos!

 

      13:5 -- "Examinaos a vosotros ... a vosotros mismos".  Los corintios buscaban una prueba de que Cristo hablaba en Pablo.  Les había dado amplia prueba, y al llegar la tercera vez, daría esa prueba otra vez, si fuera necesario.  Ahora les manda que [se prueben a sí mismos!  Esto sería más sabio de parte de ellos.

      ¿Con qué medida se medirían?  No podían medirse a sí mismos por sí m­ismos, ni alabarse a sí mismos (10:12), como hacían los falsos maestros en Corinto.  Esa regla humana no prueba nada en cuanto a estar en la fe de Jesús (Apoc. 14:12).  Tendrían que ponerse a prueba a la luz del evangelio que Pablo les había predicado por inspiración (1 Cor. 14:37).  Solamente las Sagradas Escrituras pueden decirnos si estamos "en la fe", o no.

      --"¿O no os ... estamos reprobados".  ¿No sabían los corintios respecto a sí mismos que Jesucristo estaba en ellos?  (La primera frase, "en la fe",  y ahora ésta, "Jesucristo en vosotros", son paralelas).  Ellos sabrían por sus hechos y prácticas si se conformaban a la palabra de Cristo según había predicado Pablo entre ellos.  Sabrían que al practicar los pecados de 12:20,21 el Espíritu Santo no moraba en ellos (1 Cor. 3:16; 6:19,20).  En tal caso serían "reprobados", desaprobados, o rechazados (Jer. 6:30).  Compárese 1 Cor. 9:27.

Entonces tendrían que corregirse de sus faltas.

      Cristo está en la persona que permanece en El (Jn. 15:4,5; 1 Jn. 3:24; 4:15).  Aquí Pablo dice que Jesucristo está en quienes conforman sus vidas a la fe que es una (Efes. 4:5), y que ha sido una vez entregada a los santos (Judas 3).  Tenemos que ser obedientes a ella (Hech. 6:7); allí está la prue­ba.  Seguir a quienes pervierten el evangelio y perturban almas, equivale a alejarnos de Cristo Y perdernos (Gál. 1:6-10).

      Por medio de la pregunta que Pablo hace a los corintios en este versículo se les obligó examinarse en cuanto a sus prácticas y actitudes hacia él como ha­cia los falsos maestros en Corinto.  Usando la regla de la predicación de un apóstol inspirado, de Pablo, ¿habían pasado el examen, o no?  Ellos sabrían que tendrían que corregirse de sus faltas, porque en realidad eran una iglesia de Dios (1:1).

 

      13:6 -- "Mas espero ... no estamos reprobados".  Sabiendo los corintios que estaban en la fe, y que Cristo estaba en ellos (esto requeriría hacer las reformaciones necesarias), sabrían también que Pablo tampoco estaba reprobado, porque al saber por la fe de Cristo que ellos estaban obedeciendo a Dios, sabrían al mismo tiempo por la misma regla que Pablo era ministro fiel de Dios.  Ahora no prestarían atención a quienes buscaban prueba de que hablaba Cristo en él.

      ¿Cómo podrían dudar de la aceptación de Pablo de parte de Cristo, dado que ellos eran una carta escrita por él (3:1-3) y ellos eran el sello de su apostolado (1 Cor. 9:2)?

      Los falsos maestros en Corinto desacreditaban a Pablo, pero ¿qué predicaban ellos que pudiera servir de regla para examinarse los corintios sobre estar en la fe, o no, o para probar su relación a Cristo?

 

      13:7 -- "Y oramos ... como reprobados".  La oración de Pablo era que la iglesia no hiciera el mal de simpatizar con los pecadores en la iglesia.  Ahora el motivo de Pablo en esto no era egoísta; no buscaba como fin en sí la aproba­ción de la iglesia por haber evitado un gran caso de disciplina desagradable para cuando él llegara a Corinto.  Su único motivo en orar así por la iglesia era que ella hiciera lo bueno, haciendo las correcciones necesarias y limpiándose del pecado.  Lo que se pensara de él en lo personal no importaba.  Si no hubiera necesidad de disciplinar a incorregibles, al llegar Pablo a Corinto, entonces no tendría la oportunidad de probar que Cristo actuaba en él con autoridad, y así perdería la oportunidad de vindicarse en el asunto de hablar Cristo en él, o no.  Pero, ¿qué le importaba eso a Pablo? 

      Pablo siempre actuaba en el evangelio con desinterés personal.  Compárese Rom. 9:3.

 

      13:8 -- "Porque nada ... por la verdad".  La verdad es la realidad revelada en el evangelio.  Pablo nunca tenía intereses personales respecto al evangelio.  En este caso no se interesaba en llegar a Corinto y disciplinar a los incorregibles, solamente para probar que tenía tal autoridad de parte de Cristo, aunque ciertos corintios buscaban tal prueba de autoridad de Cristo en él (v. 3).  No se interesaba como fin en sí aparecer como aprobado delante de los corintios.  Tal acción egoísta sería en contra de la verdad del evangelio que siempre procura la salvación de almas y la edificación de ellas.  Ese evangelio dirigía a los corintios a hacer lo bueno, y no cosa mala.  La meta de Pablo también era ésa: que los corintios hicieran las correcciones necesarias para "limpiarse de la vieja levadura" (1 Cor. 5:7).  Su interés no era personal, sino en los corintios y en el propósito del evangelio para ellos.

      En este sentido dice Pablo que no podía hacer nada contra la verdad, "pero sí por la verdad" (Ver. Hispano-americana).

      Haría bien todo predicador del evangelio meditar detenidamente en estas palabras de Pablo, porque es evidente que en muchos casos hay evangelistas que han actuado egoístamente, buscando sus propios intereses materiales o vindicaciones, no importándoles el progreso del evangelio y el bien espiritual de las iglesias.  En lugar de "iglesias de Cristo", son más bien iglesias de ellos, pues las usan para su provecho o seguridad personal.  Puede ser que no estén conscientes de ello, pero de todos modos están obrando contra la verdad.  ¡No son siervos de Cristo!

 

      13:9 -- "Por lo cual ... vuestra perfección".  Si no tuviera la oportunidad de castigar pecadores en Corinto, así mostrando su poder apostólico y que Cristo hablaba en él, y si ciertas personas siguieran considerándole como débil, eso no importaba porque era de consideración personal.  El gozo de Pablo consistiría más bien en ver a los corintios fuertes en lo espiritual, y oraba a fin de que ellos alcanzaran la perfección.

      En cuanto a sí mismo, Pablo se gloriaba en sus debilidades (12:9,10), porque así reposaba el poder de Cristo en él.  Eso lo sabía.  ¿Qué importaba lo que otros pensaran de él en el particular?

      Ahora los corintios mismos, para ser fuertes y perfeccionados, tendrían que reconocer sus debilidades y hallar fuerza en el Cristo, quien en debilidad fue crucificado, pero ahora vivía por el poder de Dios (v. 4).  Toda fuerza espiritual viene a consecuencia de sostener la relación correcta con Cristo en Su palabra, la verdad (v. 5).

      Así que Pablo insta a los corintios a limpiarse de las prácticas pecaminosas y conformarse en todo a la voluntad de Cristo, y esto por la palabra apostólica que les había predicado, para poder alcanzar el estado de madurez (perfección).  Véase también el v. 11, "perfeccionaos".  A este fin oraba el apóstol tan desinteresado en lo personal suyo y a quien no importaba que otros le consideraran débil.

      ¡Qué buen ejemplo para los predicadores de hoy en día!  Es evidente que muchos no lo están siguiendo.

 

      13:10 -- "Por esto os ... para destrucción".   Véase 2:3.   Su propósito en escribirles estas cosas de la epístola fue darles la oportunidad de hacer las correcciones necesarias y así evitar el castigo que seguramente Pablo tendría que dispensar.  Véase el ver.2.  El uso de la severidad (disciplina correc­tiva) sería conforme a su autoridad apostólica (Jn. 20:21-23; Hech. 2:42; 1 Jn. 1:1-6).  Esa autoridad era para edificar, y no destruir (10:8).  Los falsos apóstoles en Corinto destruían la obra de Dios; Pablo como fiel siervo de Dios, buscaba solamente edificar almas para la salvación eterna.  Esto en parte requería a veces la disciplina severa.  El no aplicarla en el caso necesario, equivaldría a destruir (la obra de Dios), porque el propósito de la disciplina correctiva es ganar y salvar almas perdidas (1 Cor. 5:5; 2 Cor. 2:6-8).  Los corintios se habían juntado con Pablo para disciplinar al fornicario en la iglesia (1 Cor. 5); ahora esperaba Pablo que ellos harían lo necesario antes de su llegada, para evitar más disciplina severa.

 

      13:11 -- "Por lo demás ... vivid en paz".  Se despide de los corin­tios, llamándoles hermanos.  Eran de la familia de Dios (aunque con grandes faltas que ser corregidas).  Pablo usó esta palabra (hermanos) en 1:8 y en 8:1, y así expresó su sincero afecto para con ellos.

      Les dice, "regocijaos" (Ver. Reina Valera Actuali­zada).  Pablo usó de la misma frase al despedirse de los Filipenses (4:4; es de la misma construcción gramatical en el griego).  Nuestra comunión con Cristo y con Sus apóstoles es ocasión de regocijarnos.

      Pero algunos consideran que en este contexto la traducción debe ser "adios" (Ver. Biblia de las Américas, margen), o "pasadlo bien" (Ver. Hispano-americana), o "Dios os guarde" (Ver. Moderna), como en Mat. 26:49; 27:29; etc.

      Sobre "perfeccionaos", véanse 13:9; Mat. 5:48.  Admitiendo las amonestaciones de Pablo, podrían madurar y llegar al estado de perfección espiritual.

      Pablo les dice, "consolaos" ("sed confortados", Ver. Biblia de las Américas).  La única consolación que vale viene a consecuencia de seguir las exhortaciones de la palabra de Dios.  Véase 1:4, comentarios.

      El "ser de un mismo sentir" ("unánimes entre vosotros", Rom. 12:16) era posible solamente en cuanto a apegarse a la enseñanza de la verdad que Pablo les había dado (Fil. 3:16,17).

      Los corintios, en lugar de seguir en las prácticas de 12:20,21, debían abolir todas aquéllas, para vivir en paz.

      --"y el Dios ... con vosotros".  La paz y el amor de Dios es el fruto de nuestra madurez, de consolarnos con las exhortaciones bíblicas, de apegarnos a la regla divina descrita en las Escrituras, y de vivir en paz.  Solamente con los que practican esto, está el Dios de paz y amor.  La paz y el amor caracte­rizan a Dios.  (]No mostró su amor en darnos a Cristo?  ¿No nos dio paz cuando nos perdonó en Cristo?)  Por eso Dios acompaña y tiene comunión solamente con quienes evidencian estas cualidades, viviendo en paz y amor entre sus hermanos en Cristo.

 

      13:12 -- "Saludaos unos a otros con ósculo santo".  Dicen la Ver. Biblia de las Américas, la Ver. Moderna, la Reina Valera Actualizada, y otras, "con un beso santo".  Véanse Rom. 16:16; 1 Cor. 16:20; 1 Tes. 5:26; 1 Ped. 5:14.  Con esta exhortación Pablo instó a los corintios a expresar, según su costumbre usual de aquel tiempo y lugar, su sentido de fraternidad y comunión. Ellos andaban divididos y con otros problemas serios; ahora, en vista del contenido de esta carta y poniendo por obra sus directivas, podrían de nuevo es­tar unidos y expresando su unión por medio del beso santo.

      El besar públicamente, como símbolo de comunión y de gran afecto, era una costumbre común en las partes orientales.  (Por eso el besar Judas a Cristo, hecho con el fin de traicionarle, fue un acto tan bajo y despreciable).

      Hasta la fecha hay países donde esta forma de salutación hermanable sigue. Las Escrituras no imponen las costumbres de algunos sobre todos los demás.  Pero sí impone la obligación de expresar la salutación hermanable.  Sea besar o sea estrechar manos, que sea una expresión sincera de amor fraternal, y no un mero acto de costumbre.

      La frase "beso santo" evita que sea beso de expresión sensual.

 

      13:13 -- "Todos los santos os saludan".  Es decir, todos los santos que estaban con Pablo en Macedonia, de donde escribió esta carta.  Santos son personas separadas de las tinieblas del pecado.  A santos Pablo dirigió esta carta (1:1), y ahora la termina, enviando saludos de santos.  Pero en la carta misma van advertencias graves de disciplina correctiva, debido a pecados no corregidos.  Pero el propósito de la carta fue lograr que la iglesia hiciera las correcciones necesarias antes de llegar Pablo a ellos cuando tendría que llevar a cabo sus promesas de severidad, si no estaba todo en orden.

 

      13:14 -- "La gracia del ... Amén".  Esta bendición no aparece en otro pasaje bíblico en esta forma.  (En parte, sí -- Rom. 16:20; Fil. 4:23).  Es usada mucho para despedir audiencias de cristianos.

      Aunque no fue el propósito de Pablo defender la trinidad, esta bendición bien enumera las tres personas en la deidad: el Señor Jesucristo, Dios, y el Espíritu Santo.  Si hay tres, el unitarianismo es falso.  Los Testigos de Jehová, y todo modernista de hoy, son unitarios; niegan la deidad de Jesucristo.  Niegan la persona del Espíritu Santo.

      Pablo deseaba para los corintios que la gracia del Señor Jesucristo estuviera con ellos.  Había hablado acerca de esa gracia en 8:9.  ¡Cuán gran­des cosas puede hacer esa gracia!  Su gracia es su favor no merecido.  Estaría con los corintios a grado de estar ellos en obediencia a Su palabra.  En su providencia les protegería de los falsos hermanos en Corinto.  Véase Jn. 1:16.

      Deseaba que el amor de Dios, el Padre, estuviera con ellos.  Ese amor trae salvación, perdona, imparte consolación y llena el corazón de paz.  Todo esto lo deseaba Pablo para los hermanos en Corinto.

      Deseaba que la comunión del Espíritu Santo estuviera con ellos.  La palabra comunión significa participación.  Al someterse ellos a las verdades reveladas por el Espíritu Santo, estarían participando con El en la obra de revelación y de inspiración.  Estarían llevando el fruto del Espíritu (Gál. 5:22,23).  Ya ejercían diferentes dones del Espíritu (1 Cor. 1:6), participando así en la obra del Espíritu Santo. 

      El Espíritu Santo es una persona; solamente una persona puede establecer comunión (ser partícipe) con otros.  Solamente una persona puede ser contrista­da (Efes. 4:30).

      Con esta gran bendición Pablo termina su "segunda" carta a los corintios, deseándoles puro bien de parte de la Deidad.  Luego dice, "Amén", que al final de una frase significa "así sea".  Véanse por ejemplo Rom. 1:25; 9:5; Gál. 1:5; Efes. 3:21; Fil. 4:20; etc.

      La "primera" carta a los corintios, y la visita de Tito a Corinto, iniciaron una buena obra que ésta, la "segunda" carta a ellos, adelantaba.  Evidentemente esta "segunda" carta tuvo buen éxito, pues cuando Pablo desde Corinto escribió a los hermanos en Roma, no mencionó problema especial en Corinto.  Además de esto, aparentemente hubo una buena ofrenda de parte de los corintios, cosa que indicaría que ellos hicieron caso a las exhortaciones de Pablo en sus dos cartas. 

 

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