NOTAS SOBRE 2 CORINTIOS

Por Bill H. Reeves

(Derechos reservados, copyright, 1997)

 
 


CAPITULO 2

 

      2:1 -- Algunos consideran a 1:23 como lugar más indicado para comenzar el capítulo 2, pues allí Pablo comienza a hablar acerca de su demora en llegar a Corinto.

      --"Esto, pues, determiné ... con tristeza".  No queriendo volver a Corinto, para luego tener que corregir a pecadores en la iglesia, cosa que le habría causado tristeza, determinó esperar hasta que se corrigieran los problemas (según las instrucciones de su primera carta a ellos).

 

      2:2 -- "Porque si yo ... contristé".  La condición pecaminosa en Corinto contristó a Pablo.  Tuvo que escribirles acerca de dicha condición, causándoles así tristeza a ellos.  La única manera en que se traería de nuevo el gozo a Pablo sería que los corintios se arrepintieran.  El gozo, pues, para ellos y para Pablo dependía de ellos y de su arrepentimiento.

 

      2:3 -- "Y esto mismo ... debiera gozar".  Pablo se comunicó con la iglesia en Corinto por carta, en lugar de ir en persona con la tristeza que traería el estar en persona para castigar a los malos (1 Cor. 4:21).  Pospuso su viaje (1 Cor. 16:5).  Siendo él apóstol de Jesucristo, y ellos el fruto de sus labores en el evangelio, tenía derecho de esperar gozo de ellos a través de su obediencia a Cristo.

      --"confiando en vosotros ... vosotros".  La corrección de los males en Corinto traería gozo a Pablo.  El gozo en Pablo reflejaría el gozo de los corintios mismos.  El ahora expresa su confianza en ellos de que ellos buscaban el gozo de él, sabiendo ellos que solamente al traer gozo a Pablo estarían andando bien en el evangelio.  Compárense 2 Jn. 4; 3 Jn. 3.

 

      2:4 -- "Porque por ... muchas lágrimas".  No le dio placer tener que corregir por medio de su primera carta los males en la iglesia de Corinto.  A un corazón que de veras es según Cristo siempre le causa angustia el mal en el cuerpo de Cristo.  Esa angustia y ternura de corazón le conduce a tomar la acción indicada por la Palabra de Dios.

      --"no para que fueseis contristados".  Ahora menciona el motivo verdadero de su acción.  No fue sencillamente causarles tristeza por medio de crítica destructiva.

      --"sino para ... os tengo".  Todo fue hecho en amor.  ¡Les amaba! y por eso buscó su corrección por medio de la disciplina bíblica.  Miente el que dice que ama, pero al mismo tiempo no procura la corrección y salvación del que anda mal y en la perdición.

      Cuando defendemos los males de otros, por ser familiares o por ocupar posiciones de renombre en la iglesia, pensando que el amor nos constriñe a hacerlo, nos engañamos a nosotros mismos y no ayudamos nada a los que andan mal.  Por otra parte, si de veras les amamos, con lágrimas nuestras les causamos la tristeza que viene con tener los pecados señalados y reprendidos, sabiendo que solamente por medio del arrepentimiento puede resultar el gozo que todos buscamos.

 

      2:5 -- "Pero si alguno ... a todos vosotros".  Notemos cómo las versiones siguientes lo expresan:

      "Pero si alguno ha causado pesar, no me lo ha causado a mí, sino hasta cierto punto--por no decir que demasiado--a todos vosotros" (Ver. Biblia de las Américas).

      "Pero si alguien ha causado tristeza, no me la ha causado a mí, sino hasta cierto punto (por no exagerar) a todos vosotros" (Ver. Hispano-americana).

      "Pero si alguno ha causado pesar, no me lo ha causado a mí solo, sino en parte (por no cargar la mano) a todos vosotros" (Versión Moderna).

      Parece que la referencia de Pablo en este pasaje es al hermano culpable de fornicación (1 Cor. 5).  Desde luego causó pesar, o tristeza, a Pablo, pero no solamente a él.  Habría sido demasiado y exageración decir que no causó ningún pesar a los corintios; por eso dice Pablo que no solamente a él se causó tristeza, sino también en parte a los corintios. 

      La palabra "solo" no aparece en el texto griego; algunas versiones la interpolan.  Pero cabe bien en el modo de expresarse de Pablo.

 

      2:6 -- "Le basta ... por muchos".  La expresión "por muchos" hace claro que la disciplina en la iglesia local debe ser congregacional, y no acción de supuestos clérigos solamente.  En 1 Cor. 5:4,5 Pablo mandó a la iglesia reunirse para entregar a Satanás al hermano culpable.  No les mandó votar sobre el asunto, dejando el fallo en manos de alguna mayoría.  El mandamiento de excomunión fue dada a la iglesia congregacionalmente.

      Otras versiones usan la frase "la mayoría", en lugar de "por muchos", dejando la impresión de que no todos participaron en la disciplina.  Pero tal conclusión no es válida.  El mandamiento fue dado a toda la iglesia y se les manda a los cristianos ser del mismo sentir, unidos en una misma mente y en un mismo parecer (Fil. 3:16; 1 Cor. 1:10).

      La iglesia disciplinó al fornicario, y bastó.

 

      2:7 -- "así que ... consolarle".  La disciplina logró su propósito: el hermano se arrepintió.  Por eso ahora debían hacer algo "al contrario" de la disciplina; ya bastaba de disciplina.  Era tiempo ahora de perdonar y de consolar.

      A veces se oye decir, en el caso en que la persona no quiere perdonar al que cometió algún mal pero que se ha arrepentido, "no puedo perdonarle".  Sí puede, y se le manda hacerlo.  Es que no quiere.  A tal persona se le recuerdan las palabras de Cristo en Mateo 6:14,15, y en 18:32-35.  El hijo de Dios (el cristiano) es como su Padre (Heb. 8:12); por eso cumple con Efes. 4:32.

      --"para que no ... tristeza".  El propósito de la disciplina es la salvación del que pecó.  Véase 1 Cor. 5:5.  No perdonado, ni consolado, el pecador posiblemente podría ser consumido del pesar que sentía a causa de la discipli­na.  En tal caso sería anulado el propósito mismo de la disciplina.

      Pablo manifiesta (o más bien, Dios por medio de Pablo) su gran interés en el hermano pecador.  Nuestro Dios amoroso busca la salvación de los pecadores. Este es todo el punto de Cristo en Lucas 15.  Nos toca a nosotros que profesamos ser seguidores de Cristo manifestar la misma actitud hacia ellos.

 

      2:8 -- "Por lo cual ... con él."  Perdonar, consolar, y ahora confirmar el amor hacia el hermano arrepentido: éstas tres cosas se les mandan a los corintios.  Como la disciplina fue pública, también deben ser públicas las expresiones de amor, de consolación y de confirmación de amor.

 

      2:9 -- "Porque también ... en todo".  Uno de los propósitos que tenía Pablo en escribirles las instrucciones de la primera carta fue poner a los corintios a prueba.  Quiso saber si iban a ser obedientes en todo, o no.  Ahora los corintios podían ver que la demora de Pablo en venir a verles, y el cambio de plan respecto a su visita, no se debían a usar de ligereza de parte de Pa­blo, sino a tolerar ellos el mal en la iglesia y a no demostrar definitivamente disposición de obediencia.

      Cuando llegó Tito con las noticias de que los corintios habían obedecido a Pablo en su mandamiento dado en 1 Cor. 5:13, entonces fue para Pablo ocasión de regocijo.  Los corintios habían obedecido (y no solamente "la mayoría" -­- ver.6).

 

      2:10 -- "Y al que ... yo también".  Como Pablo había tomado la delantera en disciplinar al malo en Corinto, ahora la toma en perdonarle.  Cuando la iglesia perdonó, Pablo lo hizo en el sentido de que aprobó lo que ella hizo, pues hizo lo que él había mandado (1 Cor. 5:3).  Pablo se había identificado con la iglesia, y aunque ausente, anticipó la acción de la iglesia y actuó con ella en la disciplina.  Ahora lo hace en el perdonar.

      --"porque también ...de Cristo".  La expresión "en presencia de Cristo" corresponde a la frase "en el nombre de nuestro Señor Jesucristo" de 1 Cor. 5:4.  Pablo siempre actuaba según la autoridad de Cristo y como si Cristo estuviera presente.  Siempre pensaba en el bien de la iglesia y en el bien de cada uno de sus miembros.  Cristo le comisionó a predicar el evangelio, y por eso las labores de Pablo en Corinto fueron hechas dentro de esa relación que sostenía con Cristo como también con la iglesia que él había establecido en Corinto.

 

      2:11 -- "para que Satanás ... nosotros".  Satanás está destinado al fuego eterno (Mateo 25:41).  Por medio del engaño procura la perdición de todo hombre (Apoc. 12:9).  Busca cualquier ventaja.  Entre ellas es la de lograr la perdición de un cristiano por falta de disciplina, y en el caso de disciplina, por falta de perdonar, consolar y confirmar el amor hacia el arrepentido.

      --"pues no ignoramos sus maquinaciones".  Pablo sabía por inspiración qué predicar y enseñar para exponer y vencer a las maquinaciones, o ardides,  de Satanás.  Nosotros también podemos conocerlas muy bien, pero solamente por las Escrituras.  Satanás emplea muchas maneras o tácticas para lograr la destrucción de los hombres.  En pocas palabras, emplea la humana sabiduría (1 Cor. 1:20,21; Sant. 3:14,15) para alcanzar sus fines.  Cuando los hombres (y hay hasta hermanos en la fe que lo hacen) emplean la falsa representación, están haciendo uso de una maquinación de Satanás.  A veces me parece que algunos de mis hermanos en la fe ignoran las maquinaciones de Satanás.  Si no es así, las emplean a sabiendas.  De todos modos, cooperan con Satanás en la pérdida de almas.

      Compárese 2 Tim. 2:26, los lazos del diablo.

          

      2:12 -- Pablo ahora vuelve al punto dejado en el ver. 4, donde habla­ba de la angustia de corazón con que les escribió, determinando entonces enviarles más bien una carta que hacer un viaje personal.

      -- "Cuando llegué a Troas".  Esta visita no es mencionada en Hechos.  Estuvo allí en otros dos ocasiones (Hech. 16:8-10; 20:5-12).  Se implica que Tito quedaba de encontrarse con Pablo en Troas, para traerle un reporte de la condición de la iglesia en Corinto.

      --"para predicar el evangelio de Cristo".  Pablo había cambiado se plan de ir de Efeso directamente a Corinto, por razones ya notadas.  Su plan actual era ir predicando, llegando a Corinto después de haber pasado por Macedonia. 

      --"aunque se me abrió puerta en el Señor".  Se le presentó en Troas una buena oportunidad de predicar el evangelio.  Una expresión semejante se encuentra en 1 Cor. 16:9.

     

      2:13 -- "no tuve reposo ... Tito".  La agitación de su espíritu, al no encontrar a Tito en Troas según lo esperaba, causó que Pablo no pudiera quedarse en Troas predicando, aunque se le presentaba una buena oportunidad para hacerlo.  Se preocupaba por la iglesia en Corinto.  Esta preocupación por las iglesias (11:28) era parte de su ministerio.  En esta ocasión el bien espiritual de una iglesia ya establecida le era más importante que hacer nuevos conversos.  En estas líneas los corintios podrían ver el gran interés de Pablo por ellos.  A favor del bienestar de ellos Pablo había hecho grandes cambios en sus movimientos normales.

      --"así, despidiéndome ... Macedonia".  Aquí en Macedonia encontró a Tito y el mensaje consolador que le trajo Tito causó en Pablo mucho gozo.

 

      2:14 -- En los versículos 14 al 17 Pablo, en lugar de continuar la narración del encuentro con Tito en Macedonia, prorrumpe en alabanzas a Dios por la gran victoria sobre Satanás ganada en el caso de la iglesia en Corinto. No vuelve a hablar en particular de haber hallado a Tito en Macedonia hasta 7:5-7.

      --"Mas a Dios ... Cristo Jesús".  Otra vez Pablo triunfó sobre sus oponentes.  Dios coronó con éxito a su predicación.  Las noticias de Tito quitaron la preocupación que tuvo por la iglesia en Corinto, ya que supo que dicha iglesia le había obedecido en las instrucciones de la primera carta.  (Pablo comenzó esta carta con una expresión semejante de gratitud a Dios por su consolación, 1:3-5),

      Dondequiera que Pablo viajaba propagando el evangelio, a pesar de tribulaciones y problemas, aun dentro de la misma hermandad, siempre Dios le daba la victoria. (El mensaje del Nuevo Testamento es uno [de vencer y de triunfar!  Considérense 1 Jn. 5:4; 2:13; Apoc. 2:7, etc.; 17:14.  Dios siempre alivia a los suyos).

      --"y por medio ... conocimiento".  Por medio de la predicación de Pablo, en persona y por carta, el conocimiento de Dios y del evangelio de Cristo, se difundió por todas partes, como se difunde el olor del incienso cuando es quemado.

 

      2:15 -- "Porque para Dios ... Cristo".  Como apóstol de Jesucristo, y heraldo de la verdad del evangelio, Pablo mismo era grato olor de Cristo en sus oyentes.

      En el versículo anterior el conocimiento de Dios es el olor; aquí el apóstol lo es, pero no como individuo, sino en vista de su obra de difundir ese conocimiento.  Tanto el mensaje como el mensajero eran aceptos delante de Dios, como el olor del incienso.

      (Posiblemente Pablo aquí usa por figura el incienso quemado en las marchas triunfantes de los romanos en su tiempo, que al marchar en victoria, llevando cautivos a los prisioneros del enemigo, quemaban incienso.  Al final de la marcha, algunos prisioneros eran entregados a la muerte, mientras que otros eran librados).

      --"en los que ... se pierden".  El "olor" que era Pablo y su evangelio (2 Tes. 2:14) era acepto delante de Dios y afectaba a todo oyente.  Al que creía era olor de salvación; al que no creía, de perdición (Mar. 16:16).  Esto es conforme a la voluntad de Dios.  Compárese Efes. 5:2.

 

      2:16 -- "a éstos ... para vida".  "Estos" son los últimos menciona­dos, los que se pierden.  "Aquellos" son los mencionados primero, los que se salvan.

      Dado que Cristo es la Vida (Jn. 14:6; 11:25,26), no hay vida aparte de El. Si el hombre obedece a Cristo, vive; si no, muere porque aparte de Cristo no hay vida.  Tal es el efecto doble del evangelio en los hombres del mundo. 

      (Compárese este doble efecto como presentado en Luc. 2:34 y Jn. 9:39).

      Las frases "de muerte para muerte" y "de vida para vida" han sido interpretadas en diferentes maneras.  Puede ser que el significado original de ellas se haya perdido, pero estas formas intensificadas de hablar apuntan a una total destrucción para el que rechaza el evangelio de Cristo, y a la vida eterna para el creyente obediente (Mat. 25:46). 

      Sea o no el punto particular de dichas frases, es cierto que Cristo es la fuente (la palabra "de" en este caso significa fuente) de la muerte del que rechaza su evangelio.  Para el incrédulo la muerte de Cristo en la cruz resulta en su muerte eterna, porque no acepta la salvación del que murió por él.  De igual manera la vida que Cristo vive, resucitado de la muerte, es la garantía de vida para el creyente, que muriendo con Cristo al pecado, resucita de la muerte, habiendo sido bautizado, para andar en novedad de vida y con promesa de la vida eterna.

      --"Y para estas ... suficiente?"  Tan glorioso es el evangelio y gloriosa la obra de predicarlo, que Pablo hace esta pregunta.  Ningún hombre en sí es suficiente (o, competente, 3:5) para ella.  ¡Seguramente no lo eran los falsos apóstoles en Corinto que desacreditaban a Pablo!  Pero Pablo era suficiente, porque Dios le dio esa suficiencia (Hech. 26:15-18; Gál. 1:11,12,15,16).  Su obra (personal y en forma escrita) entre los corintios, pues, se justificaba en su suficiencia como apóstol inspirado de Cristo. (Ya les había escrito en la primera carta las palabras de 15:9-11).

 

      2:17 -- "Pues no somos ... de Dios".  Ahora Pablo se compara con los falsos hermanos en Corinto: él tenía de Dios la suficiencia necesaria para predicar el evangelio precioso y glorioso; ellos nada más, como interesados egoísta y aprovechados, hacían mercadería del evangelio.  Notemos la traslación de las versiones siguientes, respecto a la frase "medran falsificando":

      "comercian con la palabra de Dios" (Ver. La Biblia de las Américas).

      "adulteran por lucro la palabra de Dios" (Ver. Hispano-americana).

      "hacen un comercio de la palabra de Dios" (Ver. Moderna).

      "no somos traficantes de la palabra de Dios" (Ver. J. T. de la Cruz).

      "No somos ... mercaderes falsos de la palabra de Dios" (Ver. Valera, 1909).

      "trafican con la palabra de Dios" (Ver. Valera, 1977).

      Las tácticas carnales de aquellos falsos en Corinto se emplean hasta la fecha de parte de quienes, hermanos en la fe y no hermanos, promueven sus proyectos no bíblicos.  Estas tácticas de comerciar con la palabra de Dios concuerdan con sus conceptos carnales de la iglesia del Señor.  Para ellos la iglesia no es de Cristo, sino de ellos y para sus propios fines, a pesar de la profesión de sus labios.  Cuando un predicador rehusa apartarse del error, aunque convencido mentalmente de dicho error, solamente porque no quiere perder su salario, ¿no "hace un comercio de la palabra de Dios?"

      --"sino que con sinceridad ... en Cristo". Pablo no agregaba nada al evangelio, no lo corrompía, sino usaba de pura sinceridad, teniendo a Dios por fuente en lo que predicaba, y siempre consciente de que Dios le miraba.  Solamente así hablaba, y esto dentro de la comisión que había recibido de Cristo.  En esto consistía su competencia y suficiencia.  ¡Los corintios sí podían confiar en él!  En cuanto a los que le desacreditaban, era otra cosa. 

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