CAPITULO 2
2:1 -- Algunos consideran a 1:23 como lugar más
indicado para comenzar el capítulo 2, pues allí Pablo comienza a
hablar acerca de su demora en llegar a Corinto.
--"Esto, pues, determiné ... con tristeza". No queriendo
volver a Corinto, para luego tener que corregir a pecadores en la
iglesia, cosa que le habría causado tristeza, determinó esperar
hasta que se corrigieran los problemas (según las instrucciones de
su primera carta a ellos).
2:2 -- "Porque si yo ... contristé". La condición
pecaminosa en Corinto contristó a Pablo. Tuvo que escribirles
acerca de dicha condición, causándoles así tristeza a ellos. La
única manera en que se traería de nuevo el gozo a Pablo sería que
los corintios se arrepintieran. El gozo, pues, para ellos y para
Pablo dependía de ellos y de su arrepentimiento.
2:3 -- "Y esto mismo ... debiera gozar". Pablo se
comunicó con la iglesia en Corinto por carta, en lugar de ir en
persona con la tristeza que traería el estar en persona para
castigar a los malos (1 Cor. 4:21). Pospuso su viaje (1 Cor.
16:5). Siendo él apóstol de Jesucristo, y ellos el fruto de sus
labores en el evangelio, tenía derecho de esperar gozo de ellos a
través de su obediencia a Cristo.
--"confiando en vosotros ... vosotros". La corrección de los
males en Corinto traería gozo a Pablo. El gozo en Pablo reflejaría
el gozo de los corintios mismos. El ahora expresa su confianza en
ellos de que ellos buscaban el gozo de él, sabiendo ellos que
solamente al traer gozo a Pablo estarían andando bien en el
evangelio. Compárense 2 Jn. 4; 3 Jn. 3.
2:4 -- "Porque por ... muchas lágrimas". No le dio
placer tener que corregir por medio de su primera carta los males en
la iglesia de Corinto. A un corazón que de veras es según Cristo
siempre le causa angustia el mal en el cuerpo de Cristo. Esa
angustia y ternura de corazón le conduce a tomar la acción indicada
por la Palabra de Dios.
--"no para que fueseis contristados". Ahora menciona el
motivo verdadero de su acción. No fue sencillamente causarles
tristeza por medio de crítica destructiva.
--"sino para ... os tengo". Todo fue hecho en amor. ¡Les
amaba! y por eso buscó su corrección por medio de la disciplina
bíblica. Miente el que dice que ama, pero al mismo tiempo no
procura la corrección y salvación del que anda mal y en la
perdición.
Cuando defendemos los males de otros, por ser familiares o por
ocupar posiciones de renombre en la iglesia, pensando que el amor
nos constriñe a hacerlo, nos engañamos a nosotros mismos y no
ayudamos nada a los que andan mal. Por otra parte, si de veras les
amamos, con lágrimas nuestras les causamos la tristeza que viene con
tener los pecados señalados y reprendidos, sabiendo que solamente
por medio del arrepentimiento puede resultar el gozo que todos
buscamos.
2:5 -- "Pero si alguno ... a todos vosotros". Notemos
cómo las versiones siguientes lo expresan:
"Pero si alguno ha causado pesar, no me lo ha causado a mí,
sino hasta cierto punto--por no decir que demasiado--a todos
vosotros" (Ver. Biblia de las Américas).
"Pero si alguien ha causado tristeza, no me la ha causado a
mí, sino hasta cierto punto (por no exagerar) a todos vosotros"
(Ver. Hispano-americana).
"Pero si alguno ha causado pesar, no me lo ha causado a mí
solo, sino en parte (por no cargar la mano) a todos vosotros"
(Versión Moderna).
Parece que la referencia de Pablo en este pasaje es al hermano
culpable de fornicación (1 Cor. 5). Desde luego causó pesar, o
tristeza, a Pablo, pero no solamente a él. Habría sido demasiado y
exageración decir que no causó ningún pesar a los corintios; por eso
dice Pablo que no solamente a él se causó tristeza, sino también en
parte a los corintios.
La palabra "solo" no aparece en el texto griego; algunas
versiones la interpolan. Pero cabe bien en el modo de expresarse de
Pablo.
2:6 -- "Le basta ... por muchos". La expresión "por
muchos" hace claro que la disciplina en la iglesia local debe ser
congregacional, y no acción de supuestos clérigos solamente. En 1
Cor. 5:4,5 Pablo mandó a la iglesia reunirse para entregar a Satanás
al hermano culpable. No les mandó votar sobre el asunto, dejando el
fallo en manos de alguna mayoría. El mandamiento de excomunión fue
dada a la iglesia congregacionalmente.
Otras versiones usan la frase "la mayoría", en lugar de "por
muchos", dejando la impresión de que no todos participaron en la
disciplina. Pero tal conclusión no es válida. El mandamiento fue
dado a toda la iglesia y se les manda a los cristianos ser del mismo
sentir, unidos en una misma mente y en un mismo parecer (Fil. 3:16;
1 Cor. 1:10).
La iglesia disciplinó al fornicario, y bastó.
2:7 -- "así que ... consolarle". La disciplina logró
su propósito: el hermano se arrepintió. Por eso ahora debían hacer
algo "al contrario" de la disciplina; ya bastaba de disciplina. Era
tiempo ahora de perdonar y de consolar.
A veces se oye decir, en el caso en que la persona no quiere
perdonar al que cometió algún mal pero que se ha arrepentido, "no
puedo perdonarle". Sí puede, y se le manda hacerlo. Es que no
quiere. A tal persona se le recuerdan las palabras de Cristo en
Mateo 6:14,15, y en 18:32-35. El hijo de Dios (el cristiano) es
como su Padre (Heb. 8:12); por eso cumple con Efes. 4:32.
--"para que no ... tristeza". El propósito de la disciplina
es la salvación del que pecó. Véase 1 Cor. 5:5. No perdonado, ni
consolado, el pecador posiblemente podría ser consumido del pesar
que sentía a causa de la disciplina. En tal caso sería anulado el
propósito mismo de la disciplina.
Pablo manifiesta (o más bien, Dios por medio de Pablo) su gran
interés en el hermano pecador. Nuestro Dios amoroso busca la
salvación de los pecadores. Este es todo el punto de Cristo en Lucas
15. Nos toca a nosotros que profesamos ser seguidores de Cristo
manifestar la misma actitud hacia ellos.
2:8 -- "Por lo cual ... con él." Perdonar, consolar, y
ahora confirmar el amor hacia el hermano arrepentido: éstas tres
cosas se les mandan a los corintios. Como la disciplina fue
pública, también deben ser públicas las expresiones de amor, de
consolación y de confirmación de amor.
2:9 -- "Porque también ... en todo". Uno de los
propósitos que tenía Pablo en escribirles las instrucciones de la
primera carta fue poner a los corintios a prueba. Quiso saber si
iban a ser obedientes en todo, o no. Ahora los corintios podían ver
que la demora de Pablo en venir a verles, y el cambio de plan
respecto a su visita, no se debían a usar de ligereza de parte de
Pablo, sino a tolerar ellos el mal en la iglesia y a no demostrar
definitivamente disposición de obediencia.
Cuando llegó Tito con las noticias de que los corintios habían
obedecido a Pablo en su mandamiento dado en 1 Cor. 5:13, entonces
fue para Pablo ocasión de regocijo. Los corintios habían obedecido
(y no solamente "la mayoría" -- ver.6).
2:10 -- "Y al que ... yo también". Como Pablo había
tomado la delantera en disciplinar al malo en Corinto, ahora la toma
en perdonarle. Cuando la iglesia perdonó, Pablo lo hizo en el
sentido de que aprobó lo que ella hizo, pues hizo lo que él había
mandado (1 Cor. 5:3). Pablo se había identificado con la iglesia, y
aunque ausente, anticipó la acción de la iglesia y actuó con ella en
la disciplina. Ahora lo hace en el perdonar.
--"porque también ...de Cristo". La expresión "en presencia
de Cristo" corresponde a la frase "en el nombre de nuestro Señor
Jesucristo" de 1 Cor. 5:4. Pablo siempre actuaba según la autoridad
de Cristo y como si Cristo estuviera presente. Siempre pensaba en
el bien de la iglesia y en el bien de cada uno de sus miembros.
Cristo le comisionó a predicar el evangelio, y por eso las labores
de Pablo en Corinto fueron hechas dentro de esa relación que
sostenía con Cristo como también con la iglesia que él había
establecido en Corinto.
2:11 -- "para que Satanás ... nosotros". Satanás está
destinado al fuego eterno (Mateo 25:41). Por medio del engaño
procura la perdición de todo hombre (Apoc. 12:9). Busca cualquier
ventaja. Entre ellas es la de lograr la perdición de un cristiano
por falta de disciplina, y en el caso de disciplina, por falta de
perdonar, consolar y confirmar el amor hacia el arrepentido.
--"pues no ignoramos sus maquinaciones". Pablo sabía por
inspiración qué predicar y enseñar para exponer y vencer a las
maquinaciones, o ardides, de Satanás. Nosotros también podemos
conocerlas muy bien, pero solamente por las Escrituras. Satanás
emplea muchas maneras o tácticas para lograr la destrucción de los
hombres. En pocas palabras, emplea la humana sabiduría (1 Cor.
1:20,21; Sant. 3:14,15) para alcanzar sus fines. Cuando los hombres
(y hay hasta hermanos en la fe que lo hacen) emplean la falsa
representación, están haciendo uso de una maquinación de Satanás. A
veces me parece que algunos de mis hermanos en la fe ignoran las
maquinaciones de Satanás. Si no es así, las emplean a sabiendas.
De todos modos, cooperan con Satanás en la pérdida de almas.
Compárese 2 Tim. 2:26, los lazos del diablo.
2:12 -- Pablo ahora vuelve al punto dejado en el ver.
4, donde hablaba de la angustia de corazón con que les escribió,
determinando entonces enviarles más bien una carta que hacer un
viaje personal.
-- "Cuando llegué a Troas". Esta visita no es mencionada en
Hechos. Estuvo allí en otros dos ocasiones (Hech. 16:8-10;
20:5-12). Se implica que Tito quedaba de encontrarse con Pablo en
Troas, para traerle un reporte de la condición de la iglesia en
Corinto.
--"para predicar el evangelio de Cristo". Pablo había
cambiado se plan de ir de Efeso directamente a Corinto, por razones
ya notadas. Su plan actual era ir predicando, llegando a Corinto
después de haber pasado por Macedonia.
--"aunque se me abrió puerta en el Señor". Se le presentó en
Troas una buena oportunidad de predicar el evangelio. Una expresión
semejante se encuentra en 1 Cor. 16:9.
2:13 -- "no tuve reposo ... Tito". La agitación de su
espíritu, al no encontrar a Tito en Troas según lo esperaba, causó
que Pablo no pudiera quedarse en Troas predicando, aunque se le
presentaba una buena oportunidad para hacerlo. Se preocupaba por la
iglesia en Corinto. Esta preocupación por las iglesias (11:28) era
parte de su ministerio. En esta ocasión el bien espiritual de una
iglesia ya establecida le era más importante que hacer nuevos
conversos. En estas líneas los corintios podrían ver el gran
interés de Pablo por ellos. A favor del bienestar de ellos Pablo
había hecho grandes cambios en sus movimientos normales.
--"así, despidiéndome ... Macedonia". Aquí en Macedonia
encontró a Tito y el mensaje consolador que le trajo Tito causó en
Pablo mucho gozo.
2:14 -- En los versículos 14 al 17 Pablo, en lugar de
continuar la narración del encuentro con Tito en Macedonia,
prorrumpe en alabanzas a Dios por la gran victoria sobre Satanás
ganada en el caso de la iglesia en Corinto. No vuelve a hablar en
particular de haber hallado a Tito en Macedonia hasta 7:5-7.
--"Mas a Dios ... Cristo Jesús". Otra vez Pablo triunfó sobre
sus oponentes. Dios coronó con éxito a su predicación. Las
noticias de Tito quitaron la preocupación que tuvo por la iglesia en
Corinto, ya que supo que dicha iglesia le había obedecido en las
instrucciones de la primera carta. (Pablo comenzó esta carta con
una expresión semejante de gratitud a Dios por su consolación,
1:3-5),
Dondequiera que Pablo viajaba propagando el evangelio, a pesar
de tribulaciones y problemas, aun dentro de la misma hermandad,
siempre Dios le daba la victoria. (El mensaje del Nuevo Testamento
es uno [de vencer y de triunfar! Considérense 1 Jn. 5:4; 2:13; Apoc.
2:7, etc.; 17:14. Dios siempre alivia a los suyos).
--"y por medio ... conocimiento". Por medio de la predicación
de Pablo, en persona y por carta, el conocimiento de Dios y del
evangelio de Cristo, se difundió por todas partes, como se difunde
el olor del incienso cuando es quemado.
2:15 -- "Porque para Dios ... Cristo". Como apóstol de
Jesucristo, y heraldo de la verdad del evangelio, Pablo mismo era
grato olor de Cristo en sus oyentes.
En el versículo anterior el conocimiento de Dios es el olor;
aquí el apóstol lo es, pero no como individuo, sino en vista de su
obra de difundir ese conocimiento. Tanto el mensaje como el
mensajero eran aceptos delante de Dios, como el olor del incienso.
(Posiblemente Pablo aquí usa por figura el incienso quemado en
las marchas triunfantes de los romanos en su tiempo, que al marchar
en victoria, llevando cautivos a los prisioneros del enemigo,
quemaban incienso. Al final de la marcha, algunos prisioneros eran
entregados a la muerte, mientras que otros eran librados).
--"en los que ... se pierden". El "olor" que era Pablo y su
evangelio (2 Tes. 2:14) era acepto delante de Dios y afectaba a todo
oyente. Al que creía era olor de salvación; al que no creía, de
perdición (Mar. 16:16). Esto es conforme a la voluntad de Dios.
Compárese Efes. 5:2.
2:16 -- "a éstos ... para vida". "Estos" son los
últimos mencionados, los que se pierden. "Aquellos" son los
mencionados primero, los que se salvan.
Dado que Cristo es la Vida (Jn. 14:6; 11:25,26), no hay vida
aparte de El. Si el hombre obedece a Cristo, vive; si no, muere
porque aparte de Cristo no hay vida. Tal es el efecto doble del
evangelio en los hombres del mundo.
(Compárese este doble efecto como presentado en Luc. 2:34 y Jn.
9:39).
Las frases "de muerte para muerte" y "de vida para vida" han
sido interpretadas en diferentes maneras. Puede ser que el
significado original de ellas se haya perdido, pero estas formas
intensificadas de hablar apuntan a una total destrucción para el que
rechaza el evangelio de Cristo, y a la vida eterna para el creyente
obediente (Mat. 25:46).
Sea o no el punto particular de dichas frases, es cierto que
Cristo es la fuente (la palabra "de" en este caso significa fuente)
de la muerte del que rechaza su evangelio. Para el incrédulo la
muerte de Cristo en la cruz resulta en su muerte eterna, porque no
acepta la salvación del que murió por él. De igual manera la vida
que Cristo vive, resucitado de la muerte, es la garantía de vida
para el creyente, que muriendo con Cristo al pecado, resucita de la
muerte, habiendo sido bautizado, para andar en novedad de vida y con
promesa de la vida eterna.
--"Y para estas ... suficiente?" Tan glorioso es el evangelio
y gloriosa la obra de predicarlo, que Pablo hace esta pregunta.
Ningún hombre en sí es suficiente (o, competente, 3:5) para ella.
¡Seguramente no lo eran los falsos apóstoles en Corinto que
desacreditaban a Pablo! Pero Pablo era suficiente, porque Dios le
dio esa suficiencia (Hech. 26:15-18; Gál. 1:11,12,15,16). Su obra
(personal y en forma escrita) entre los corintios, pues, se
justificaba en su suficiencia como apóstol inspirado de Cristo. (Ya
les había escrito en la primera carta las palabras de 15:9-11).
2:17 -- "Pues no somos ... de Dios". Ahora Pablo se
compara con los falsos hermanos en Corinto: él tenía de Dios la
suficiencia necesaria para predicar el evangelio precioso y
glorioso; ellos nada más, como interesados egoísta y aprovechados,
hacían mercadería del evangelio. Notemos la traslación de las
versiones siguientes, respecto a la frase "medran falsificando":
"comercian con la palabra de Dios" (Ver. La Biblia de las
Américas).
"adulteran por lucro la palabra de Dios" (Ver.
Hispano-americana).
"hacen un comercio de la palabra de Dios" (Ver. Moderna).
"no somos traficantes de la palabra de Dios" (Ver. J. T. de la
Cruz).
"No somos ... mercaderes falsos de la palabra de Dios" (Ver.
Valera, 1909).
"trafican con la palabra de Dios" (Ver. Valera, 1977).
Las tácticas carnales de aquellos falsos en Corinto se emplean
hasta la fecha de parte de quienes, hermanos en la fe y no hermanos,
promueven sus proyectos no bíblicos. Estas tácticas de comerciar
con la palabra de Dios concuerdan con sus conceptos carnales de la
iglesia del Señor. Para ellos la iglesia no es de Cristo, sino de
ellos y para sus propios fines, a pesar de la profesión de sus
labios. Cuando un predicador rehusa apartarse del error, aunque
convencido mentalmente de dicho error, solamente porque no quiere
perder su salario, ¿no "hace un comercio de la palabra de Dios?"
--"sino que con sinceridad ... en Cristo". Pablo no agregaba
nada al evangelio, no lo corrompía, sino usaba de pura sinceridad,
teniendo a Dios por fuente en lo que predicaba, y siempre consciente
de que Dios le miraba. Solamente así hablaba, y esto dentro de la
comisión que había recibido de Cristo. En esto consistía su
competencia y suficiencia. ¡Los corintios sí podían confiar en él!
En cuanto a los que le desacreditaban, era otra cosa.