NOTAS SOBRE 2 CORINTIOS

Por Bill H. Reeves

(Derechos reservados, copyright, 1997)

 
 


CAPITULO 5

 

      5:1 -- "Porque sabemos".  La palabra "porque" conecta el pensamiento de este versículo con lo que acabó de decir en 4:18.  Miramos, dice Pablo, las cosas que no se ven, que son eternas; éstas son las que tienen que ver con el cuerpo glorificado que espera en el cielo al que sea resucitado a la vida eterna.

      ¿Cómo sabía Pablo estas cosas?  Las sabía por revelación de Dios (1 Cor. 2:6-16).  Además de esto, él había visto personalmente al Cristo resucitado en el camino a Damasco.

      --"que si nuestra ... se deshiciere".  La morada del alma del hombre en esta vida en la tierra es el cuerpo físico.  Se llama "tabernáculo", o tienda, porque es temporal.  Se ve.  No va a durar por mucho tiempo; es mortal (Heb. 9:27; Ecles. 12:7).  Cuando la persona muere, el alma sale del cuerpo físico, y el cuerpo queda muerto (Sant. 2:26).

      --"tenemos de Dios ... los cielos".  Una tienda es una habitación temporal; una casa es permanente.  El cuerpo glorificado (1 Cor. 15:43,44) es obra de Dios, y por eso es permanente.  No es una "casa hecha de manos".  Compárese Mar. 14:58.  Véanse también Jn. 14:1-3; Fil. 3:20,21; 1 Jn. 3:2.  Pedro, al hablar de abandonar su cuerpo en muerte, (2 Ped. 1:14) se refirió al "abandono de su tienda" (el texto griego, literalmente) ("abandonar mi tabernáculo" -- Ver. Hispano-americana).

 

      5:2 -- "Y por esto ... habitación celestial".  En esta vida el cristiano sufre por Cristo (4:15-17; Hech. 14:22; 2 Tim. 3:12).  Por eso gime, deseando pasar a la vida eterna, en la cual estará vestido de una habitación celestial.  Cristo le da descanso (Mat. 11:29; Apoc. 14:13).

      En este versículo Pablo cambia de figura: ya habló de tienda y casa; ahora habla de vestuario con que cubrirnos.

 

      5:3 -- "pues así ... desnudos".  El alma quiere su habitación, su vestuario.  Pablo dice que con recibir el cuerpo glorificado el cristiano fiel no se queda sin cuerpo, ya que perdió el cuerpo físico en la muerte (física). 

 

      5:4 -- "Porque asimismo ... por la vida".  Con Pablo no era deseoso sencillamente salir del cuerpo físico, en el cual hay tanto sufrimiento, sino salir de él y luego ser vestido del cuerpo glorificado. De esa manera no quedaría "desnudo" (o, sin habitación para su alma).  No hay gloria en la desnudez; hay vergüenza (Apoc. 3:18).  Los injustos serán echados en las tinieblas de afuera (Mat. 8:12; 22:13; 25:30), en lugar de recibir cuerpos glorificados.

      El deseo de Pablo, al sufrir en el cuerpo de esta vida mortal, era ver lo mortal absorbido por la vida.  (Esto se realizará en la resurrección de los fieles a la vida eterna).  Compárese 1 Cor. 15:54.

      No quiso que le fuera quitada la ropa, sino que le fuera puesta.

 

      5:5 -- "Mas el que ... Dios".  Es de Dios esto de que lo mortal sea absorbido por la vida.  Todo el crédito y gloria a El pertenecen.  El es quien ha preparado al cristiano para este propósito.  El cristiano es "hechura suya" (Efes. 2:10).

      --"quien nos ... arras del Espíritu". (Véase 1:22, comentarios).

      Otras versiones dicen:

           "nos dio el Espíritu como una promesa" (Ver. Biblia de las Américas)

           "nos dio en arras el Espíritu" (Ver. Hispano-americana)

      "nos ha dado el Espíritu como arras en depósito, en garantía de lo  que queda      por venir" (Nueva Versión Internacional)

               El texto griego dice literalmente: "nos dio las arras del Espíritu".

      Las arras del Espíritu son la garantía de que Dios dará al cristiano fiel un cuerpo glorificado.  El Espíritu Santo ha revelado a los apóstoles estas verdades, y las ha confirmado con milagros, y el cristiano tiene esta garantía en forma escrita.  Seguramente le queda al cristiano fiel una casa eterna en los cielos, un cuerpo glorificado.

 

      5:6-8 (Estos versículos deben considerarse como uno solo en pensamiento, el 7 siendo un pensamiento entre paréntesis) --

      Las versiones Hispano-ameri­cana, y la Nueva Versión Internacional, expresan el texto griego muy bien.  Dicen así:

      "Vivimos, pues, siempre confiados, ... Vivimos (,digo,) confiados ..."

      "Nos mantenemos siempre confiados ... Pero nos mantenemos confiados, repito..." 

      Literalmente: "estando siempre confiados ... estamos confiados".

      Pablo expresa que su confianza está basada en lo que ha hecho Dios para el cristiano fiel, referente a la vida eterna.  Dice que sabemos que mientras vive el cristiano en el cuerpo físico, no está con el Señor.  No ve al Señor; no anda por vista.  Anda por fe en lo que Dios ha revelado en su Palabra.  Pero a pesar de estar andando por fe, y todavía no por vista, siempre tiene confianza y anhela morir y así dejar el cuerpo físico, para ya estar con el Señor, (que es muchísimo mejor -- Fil. 1:23), en las glorias de la vida eterna.

      Dos veces en 4:1,16 dijo "desmayamos", y dos veces (5:2,4) dijo "gemimos". Ahora dos veces dice "confiamos".

      Sobre el pensamiento entre paréntesis, éste se conecta con 4:18, "no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas".  Andamos por fe, pues ella nos da el poder de ver lo invisible (Heb. 11:13,27).

      Dado que la fe viene por el oír la palabra de Dios (Rom. 10:17), uno anda por fe cuando anda según la palabra de Dios nos instruye y manda.  Andar por vista es todo lo contrario.  El subjetivismo es andar por vista, por sabiduría humana, por ideas carnales.  Por otra parte, el objetivismo es andar por fe en lo que el objeto divino, la palabra de Dios, dice.  Mucho se llama "fe" en el mundo religioso que es más bien "vista".

      Pablo expresa su confianza en las verdades reveladas por Dios, y en las promesas de Dios, luego recuerda a sus lectores que es por fe en esas verdades y promesas que tenemos que andar, y entonces vuelve a expresar su confianza y el anhelo de que va a estar en el cielo con Cristo, cuando su alma ocupe más bien su habitación eterna.

 

      5:9 -- "Por tanto ... serle agradables".  La frase "por tanto" conecta los sentimientos previamente mencionados con la conducta de vida que ellos requieren.  En una palabra es la de agradar al Señor, ya sea que uno esté todavía en esta vida mortal, ya sea que ya pase de esta vida.  Pone "todo su empeño en agradarle" (Nueva Versión Internacional).  Si de veras anhela estar con Cristo siempre en el cuerpo glorificado y eterno, tiene que tener este empeño.  Así vive la persona que de veras anda por fe.

      El texto griego dice, literalmente, "estando en casa o fuera de casa".  Dice la Nueva Versión Internacional, "ya sea que moremos en nuestro cuerpo o que hayamos emigrado de él".

      Compárese Mat. 24:45-51.

 

      5:10 -- "Porque es ... de Cristo".  La razón de por qué procurar siempre agradar al Señor ahora es dada:  ¡va a haber un juicio universal y final!  El que ahora es el Salvador del mundo (Luc. 2:10,11) entonces será el Juez (Hech. 10:42; 17:31).  Esta realidad es lo que motivaba a Pablo en toda su vida de cristiano.

      Véanse Mat. 25:31-46; Apoc. 20:11-15; Jn. 5:28,29; Rom. 14:10.

      --"para que cada ... sea malo".  El propósito del juicio final es que cada uno reciba recompensa según su vida en la carne.  Compárense Ecles. 12:14; Rom. 2:5-16; Mat. 16:27; Rom. 14:12; Efes. 6:8.

      Las graves realidades presentadas en este versículo sirvieron de advertencia a todos los enemigos de Pablo en Corinto.

 

      5:11 -- "Conociendo, pues, ... los hombres".  En este pasaje, como en Prov. 1:7; 10:9; Hech. 9:31; Efes. 5:21, la palabra "temor" significa respeto reverente y la devoción subsecuente.  Pablo siempre procuraba agradar al Señor porque va a haber un juicio final en que Cristo será el Juez.  Teniendo gran respeto por Cristo, y reconociendo que el Juez castigará al pecador (Heb. 10:31; 12:29), Pablo persuadía a los hombres (por ej., Hech. 18:4; 28:23).  No persuadía con "palabras persuasivas" (1 Cor. 2:4), sino con la verdad del evangelio (Hech. 17:2,3; véase 26:19-23).  Con este versículo Pablo ahora comienza a hablar en particular de su ministerio como apóstol, al predicar un mensaje de reconciliación con Dios.  (Esta sección serviría para desmentir el descrédito de los judaizantes en la iglesia en Corinto.  Pablo no iba a abandonar su ministerio, solamente porque otros le calumniaran).

      --"pero a Dios ... vuestras conciencias".  Compárese 4:2.  Pablo dice que ya hace tiempo que Dios sabe de su integridad y motivación de temor del Señor, al ocuparse en el ministerio apostólico.  Ahora expresa el deseo de que los hermanos corintios las reconozcan, y esto en vista de la oposición injusta de los falsos maestros en la iglesia allí.  Lo que Pablo era estaba patente a Dios, y debía estar patente también a los corintios.

 

      5:12 -- "No nos ... a vosotros".  Lo que acababa de decir no tuvo el propósito de servir de recomendación.  No necesitaba recomendación a ellos (3:1).

      --"sino os damos ... el corazón".   Lo que decía tuvo el propósito de dar a los hermanos fieles en Corinto oportunidad de responder correctamente a los falsos hermanos.  Esos "obreros fraudulentos" (11:13) se gloriaban en su apariencia externa, pero Pablo en que los secretos de su corazón estaban conocidos por Dios.  Ellos hacían grandes reclamaciones para impresionar a los hermanos (por ej., 11:12; Fil. 3:2-4); Pablo reclamaba nada más temer al Señor e intentar agradarle en todo, en vista del juicio en que toda obra hecha en la carne se manifestará públicamente.  Vuélvase a notar 4:2.

      (Hoy en día hay hermanos en la fe que manifiestan la misma actitud carnal que manifestaban los falsos en Corinto, al gloriarse en haberse graduado de llamados "institutos bíblicos" -- instituciones humanas establecidas y mantenidas con fondos de iglesias de Cristo -- y al menospreciar a otro por no haberse graduado de ninguno de éstos, como si este último por eso no tuviera derecho de estar predicando el evangelio).

 

      5:13 -- "Porque si estamos ... para vosotros".  Posiblemente los enemigos de Pablo le acusaban de locura, en vista de las circunstancias de su conversión, su reclamación de tener inspiración y de haber recibido visiones, etc.  (compárese Hech. 26:24).  Si fue "locura", Dios lo sabía y lo aprobaba, poniendo a Pablo en el ministerio del evangelio a los gentiles (Gál. 2:7,8; Efes. 3:7-9).  Pero dijo Pablo a Festo que no estaba "loco", sino que hablaba "palabras de verdad y de cordura" (Hech. 26:25).  Los corintios también sabían del hablar de Pablo (1 Cor. 15:1 y sig.).

      En una ocasión, los mismos amigos de Cristo le acusaron de estar "fuera de sí" (loco) (Mar. 3:21).  En el texto griego es la misma expresión.  Seguramente el celo y fervor de espíritu de Cristo no era locura.  Tampoco lo fue en el caso de Pablo.

      El celo y las labores de Pablo, tenidos por algunos como locura, eran dirigidos a Dios, y era para el beneficio de los corintios todo lo que se admitiría como de sano juicio de parte de Pablo.  Comoquiera se aprobaba el proceder de Pablo.

 

      5:14 -- "Porque el amor de Cristo nos constriñe".  Pablo fue controlado por la motivación del amor de Cristo.  El gran amor de Cristo por el pecador (compárese Rom. 5:6-8) constreñía (controlaba, apremiaba) a Pablo en su servicio de predicar y persuadir al pecador.  (¿Qué constreñía a los judaizantes en Corinto?).

      --"pensando esto".  "habiendo llegado a esta conclusión" (Ver. Biblia de las Américas, y Ver. Valera Revisión 1977).  "habiendo formado este juicio" (Ver. Hispano-americana).  Pablo llegó a tal conclusión, o formó este juicio, a base del gran amor de Cristo por el pecador, al morir en la cruz por él.  Tan grande amor impelía a Pablo a semejantes actos de celo y sacrificio en su predicación del evangelio al pecador.

      --"que si uno ... todos murieron".  Esta frase hace bien claro que la muerte de Jesús fue por todos, y no, según el calvinismo, solamente por los elegidos (incondicionalmente).  Véanse Heb. 2:9; 1 Jn. 2:2; Mar. 16:15,16.

      Si uno (Cristo) murió por todos, de acuerdo con eso ("luego") es evidente que todos murieron en sus pecados y por eso necesitaban la muerte de Cristo por ellos.  Los calvinistas, y otros, quieren afirmar que cuando Cristo murió en la cruz, en algún sentido todos los hombres murieron en El.  Pero lo que está diciendo Pablo es que es evidente que todos los que han pecado han muerto espiritualmente, porque de otra manera Cristo no hubiera muerto por todos.  Todo pecador está muerto en sus pecados (Efes. 2:1,5) (y no en el pecado de Adán), y por eso necesita de salvación.  Siendo así el caso, Cristo murió por todos, pues todos han pecado (Rom. 3:23).

 

      5:15 -- "y por todos ... por ellos".  Cristo murió por todos, haciendo posible la salvación de todos, pero no todos van a ser salvos (salvación universal).  Solamente los que creen en él serán salvos (1 Tim. 4:10; Jn. 8:24; Mar. 16:16).  Ahora, los que obedecen al evangelio (Heb. 5:9), siendo objetos indignos de amor tan grande, hechos vivos por el perdón de Dios, ya no deben vi­vir egoístamente, o para sí mismos, sino dedicarse totalmente en sus vidas nuevas a Cristo su Salvador, como Cristo dedicó su vida por ellos.  Véa­se 1 Jn. 4:19; también Rom. 6:1-14; Gál. 2:20.

 

      5:16 -- "De manera que ... conocemos así".  Dado que Cristo murió por todos los hombres pecadores, no es justo "conocer" (es decir, estimar o considerar) a nadie a base de consideraciones carnales.  Antes de su conversión, Pablo (Saulo de Tarso), siendo judío en la carne, tenía conceptos carnales del Mesías respecto a su reino venidero.  Además de eso, en cuanto a Jesús, el Cristo, Saulo le "conocía" (le consideraba) carnalmente, oponiéndose fuertemente a El (Hech. 8:3; 9:1; 26:9-11). 

      Pero ahora que es apóstol de Jesucristo, su estimación por Cristo no tiene por base consideraciones carnales, sino las reclamaciones probadas de El y lo que El ha hecho por el mundo, siendo Dios encarnado.

      En cambio los judaizantes basaban las estimaciones que sentían por otros en consideraciones puramente carnales.  Véanse Gál. 6:11-15; Hech. 15:1,24; Fil. 3:18,19.

 

      5:17 -- "De modo que".  Otras versiones dicen "Por tanto", o "De suerte que".  Hay una obvia conexión entre la afirmación del ver. 16 y la de éste, el 17.  Cristo no ha de ser "conocido" (estimado, considerado) a base de consideraciones carnales. 

      --"si alguno ... hechas nuevas".  Siendo así el caso, tampoco se debe considerar el que se encuentra en Cristo.  Aunque en la carne sea judío, o sea gentil, sea libre o sea esclavo, en Cristo es nueva criatura, con todas las consideraciones hechas nuevas en la vista de Dios.  Las normas carnales no han de ser aplicadas a las criaturas espirituales, a los hijos de Dios.  Que una de éstas sea judío, o sea gentil, no tiene nada que ver.  Véanse Gál. 3:25-29; Rom. 2:28,29.  La nueva criatura ahora anda en "vida nueva" (Rom. 6:4), busca las cosas de arriba (Col. 3:1-4), se ocupa en las buenas obras preparadas por Dios (Efes. 2:10), y se encuentra en la única relación que vale, que es la nueva creación (Gál. 6:15).  Véase Efes. 4:24.  Las cosas viejas (consideraciones y normas carnales, prejuicios e discriminaciones, y sobre todo la relación que el pecador sostenía con Dios) ya pasaron.

 

      5:18 -- "Y todo esto proviene de Dios".  Pablo aquí se refiere a las cosas de las cuales hablaba: es decir, al gran amor constreñidor de Cristo que hizo tan grandes cambios en él y en toda nueva criatura.  Todo esto provino de Dios.  Es lo que vale (Gál. 6:15).  Las palabras de Pablo en los ver. 18-20 indican que también tiene en mente, al decir "todo esto", su ministerio como apóstol de Jesucristo.  A pesar de las falsas representaciones de los judaizantes, como apóstol Pablo, siempre constreñido por el amor de Cristo, seguía persuadiendo a los hombres, para que se reconciliaran con Dios.  Trabajaba bajo una dispensación totalmente de Dios (y no de los hombres).  Véanse 1 Cor. 15:8,9; Gál. 1:1,11-16; 1 Tim. 1:12; 2:7.

      --"quién nos reconcilió ... por Cristo".  Adán introdujo el pecado.  El pecado trajo la muerte.  La muerte pasó a todos, por cuanto todos pecaron (Rom. 5:12).  Dios en Cristo hizo posible la reconciliación del hombre pecador (Efes. 1:3-7; Heb. 7:27).

 

      5:19 -- "que Dios ... al mundo".  El mundo , que yace bajo el poder del maligno (Ver. Biblia de las Américas, 1 Jn. 5:19), aborrece a Dios (Jn. 15:18,19).  Ser amigo del mundo es ser enemigo de Dios (Sant. 4:4).  Por eso el mundo necesita reconciliación con Dios.  Esta reconciliación es lograda mediante el evangelio de Cristo (Rom. 5:8-11).  Cristo es la propiciación por los pecados de todo el mundo (1 Jn. 2:2).

      --"no tomándoles ... pecados".  Este es uno de los pasajes donde aparece (según algunas versiones) la palabra "imputar" o "imputación" (griego, LOGIDZOMAI).  Dios no toma en cuenta (no imputa) a los hombres sus pecados, porque ¡les perdona sus pecados!  Romanos 4 (la fortaleza del calvinismo) dice en el ver. 7 que Dios no inculpa (no imputa -- logidzomai) de pecado a la persona cuyas iniquidades y pecados le son perdonados. 

      El calvinismo afirma que el pecado de Adán fue imputado al hombre, y que los pecados del hombre son imputados a Cristo, y luego que la justicia de Cristo es imputada al hombre que cree.  Ya siendo de los elegidos, sus pecados cometidos en su vida de cristiano no le son tomados en cuenta (imputados).  Esta triple imputación es obra de la imaginación de Juan Calvino.  Lo que dice Pablo en este ver. 19 es que Dios ya no imputa sus pecados al que es reconciliado en Cristo por la simple razón de que ya los perdonó.

      --"y nos ... la reconciliación".  Por medio de la inspiración la doctrina de la reconciliación (el evangelio) fue puesta en manos de los apóstoles.  Esta "palabra" también se llama "de su gracia" (Hech. 20:32)

 

      5:20 -- "Así que somos embajadores en nombre de Cristo".  Un embajador es un oficial enviado a otro país para hablar oficialmente por su nación.  Como el turista en otro país no es embajador en esos países que visite, tampoco son "embajadores" de Dios algunos, o todos los cristianos, hoy en día.

      A los apóstoles se les encargó la tarea de hablar al hombre de parte de Dios; a ellos se les dio credenciales (12:12).  Es totalmente incorrecto referirse ciertas personas a sí mismas como "embajadores de Cristo".  ¡No lo son! les falta la inspiración para serlo.

      --"como si Dios ... nosotros".  La palabra de los apóstoles inspirados es la misma palabra de Dios.  Véanse 1 Tes. 2:13; Mat. 10:40; Luc. 10:16.  Con razón el cristiano tiene que continuar en la doctrina de los apóstoles (Hech. 2:42), que es la misma doctrina de Cristo (2 Jn. 9; Apoc. 14:12), porque si no lo hace, es a Dios a quién está rechazando.

      --"os rogamos ... con Dios".  Los apóstoles sufrieron mucho en su ministerio de rogar a los hombres a que se reconciliaran con Dios.  Lo hacían en vista de todo lo que es Cristo y lo que ha hecho por el hombre pecador.  Su trabajo apostólico fue hecho por la autoridad que tiene Cristo como el Salvador del mundo.

      Lo que el hombre pecador necesita, para escapar de la ira de Dios, es ser reconciliado con El.

 

      5:21 -- "Al que no conoció pecado".  Véanse Jn. 8:46; Heb. 4:15; 7:26; 1 Ped. 1:19

      --"por nosotros lo hizo pecado".  El calvinista ve en este versículo imputación de pecado a Cristo, como también imputación de la justicia personal de Cristo, la con que vivió en este mundo, al creyente.  Pero no hay nada de imputación en este pasaje.  Cristo nos fue hecho un sacrificio por el pecado, pues Dios le trató a El como si fuera pecador.  Véanse Isa. 53:6; Gál 3:13; 1 Ped. 2:24.  Cristo murió por todos (v.14,15), o en lugar de todos (los pecadores).  Se ofreció a sí mismo por nuestros pecados (Heb. 7:27; 9:12,14,24-28).

      --"para que ... en él".  Con sus pecados lavados en la sangre de Cristo (Apoc. 1:5), el que antes era pecador ahora es hombre justo.  Dios le justifica (Rom. 8:32-34); le hace hombre justo.  El calvinismo dice que Dios le declara justo, pero que en realidad no es justo.  Sí lo es (1 Jn. 3:7); es justo porque no es pecador.  No es pecador porque Dios le perdonó sus pecados.  Esta justicia es de Dios; es la que El da (Rom. 1:17; 3:21).  Es por el evangelio.  Como Dios justificó a los corintios, cuando fueron lavados en el bautismo (1 Cor. 6:11; Hech. 18:8), así justifica a quienquiera que obedezca al evangelio (Mar. 16:16; Heb. 5:9).  Dios es justo, y por eso no ignora el pecado en el hombre; pero en la sangre de Cristo Dios puede perdonar al pecador, y así justificarle (Rom. 3:26).  ¡Dios sí le justifica!  Ya es hombre justo.

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