CAPITULO 5
5:1 -- "Porque sabemos". La palabra "porque" conecta
el pensamiento de este versículo con lo que acabó de decir en 4:18.
Miramos, dice Pablo, las cosas que no se ven, que son eternas; éstas
son las que tienen que ver con el cuerpo glorificado que espera en
el cielo al que sea resucitado a la vida eterna.
¿Cómo sabía Pablo estas cosas? Las sabía por revelación de
Dios (1 Cor. 2:6-16). Además de esto, él había visto personalmente
al Cristo resucitado en el camino a Damasco.
--"que si nuestra ... se deshiciere". La morada del alma del
hombre en esta vida en la tierra es el cuerpo físico. Se llama
"tabernáculo", o tienda, porque es temporal. Se ve. No va a durar
por mucho tiempo; es mortal (Heb. 9:27; Ecles. 12:7). Cuando la
persona muere, el alma sale del cuerpo físico, y el cuerpo queda
muerto (Sant. 2:26).
--"tenemos de Dios ... los cielos". Una tienda es una
habitación temporal; una casa es permanente. El cuerpo glorificado
(1 Cor. 15:43,44) es obra de Dios, y por eso es permanente. No es
una "casa hecha de manos". Compárese Mar. 14:58. Véanse también Jn.
14:1-3; Fil. 3:20,21; 1 Jn. 3:2. Pedro, al hablar de abandonar su
cuerpo en muerte, (2 Ped. 1:14) se refirió al "abandono de su
tienda" (el texto griego, literalmente) ("abandonar mi tabernáculo"
-- Ver. Hispano-americana).
5:2 -- "Y por esto ... habitación celestial". En esta
vida el cristiano sufre por Cristo (4:15-17; Hech. 14:22; 2 Tim.
3:12). Por eso gime, deseando pasar a la vida eterna, en la cual
estará vestido de una habitación celestial. Cristo le da descanso
(Mat. 11:29; Apoc. 14:13).
En este versículo Pablo cambia de figura: ya habló de tienda y
casa; ahora habla de vestuario con que cubrirnos.
5:3 -- "pues así ... desnudos". El alma quiere su
habitación, su vestuario. Pablo dice que con recibir el cuerpo
glorificado el cristiano fiel no se queda sin cuerpo, ya que perdió
el cuerpo físico en la muerte (física).
5:4 -- "Porque asimismo ... por la vida". Con Pablo no
era deseoso sencillamente salir del cuerpo físico, en el cual hay
tanto sufrimiento, sino salir de él y luego ser vestido del cuerpo
glorificado. De esa manera no quedaría "desnudo" (o, sin habitación
para su alma). No hay gloria en la desnudez; hay vergüenza (Apoc.
3:18). Los injustos serán echados en las tinieblas de afuera (Mat.
8:12; 22:13; 25:30), en lugar de recibir cuerpos glorificados.
El deseo de Pablo, al sufrir en el cuerpo de esta vida mortal,
era ver lo mortal absorbido por la vida. (Esto se realizará en la
resurrección de los fieles a la vida eterna). Compárese 1 Cor.
15:54.
No quiso que le fuera quitada la ropa, sino que le fuera
puesta.
5:5 -- "Mas el que ... Dios". Es de Dios esto de que
lo mortal sea absorbido por la vida. Todo el crédito y gloria a El
pertenecen. El es quien ha preparado al cristiano para este
propósito. El cristiano es "hechura suya" (Efes. 2:10).
--"quien nos ... arras del Espíritu". (Véase 1:22,
comentarios).
Otras versiones dicen:
"nos dio el Espíritu como una promesa" (Ver. Biblia de
las Américas)
"nos dio en arras el Espíritu" (Ver. Hispano-americana)
"nos ha dado el Espíritu como arras en depósito, en garantía
de lo que queda por venir" (Nueva Versión Internacional)
El texto griego dice literalmente: "nos dio las arras
del Espíritu".
Las arras del Espíritu son la garantía de que Dios dará al
cristiano fiel un cuerpo glorificado. El Espíritu Santo ha revelado
a los apóstoles estas verdades, y las ha confirmado con milagros, y
el cristiano tiene esta garantía en forma escrita. Seguramente le
queda al cristiano fiel una casa eterna en los cielos, un cuerpo
glorificado.
5:6-8 (Estos versículos deben considerarse como uno
solo en pensamiento, el 7 siendo un pensamiento entre paréntesis) --
Las versiones Hispano-americana, y la Nueva Versión
Internacional, expresan el texto griego muy bien. Dicen así:
"Vivimos, pues, siempre confiados, ... Vivimos (,digo,)
confiados ..."
"Nos mantenemos siempre confiados ... Pero nos mantenemos
confiados, repito..."
Literalmente: "estando siempre confiados ... estamos
confiados".
Pablo expresa que su confianza está basada en lo que ha hecho
Dios para el cristiano fiel, referente a la vida eterna. Dice que
sabemos que mientras vive el cristiano en el cuerpo físico, no está
con el Señor. No ve al Señor; no anda por vista. Anda por fe en lo
que Dios ha revelado en su Palabra. Pero a pesar de estar andando
por fe, y todavía no por vista, siempre tiene confianza y anhela
morir y así dejar el cuerpo físico, para ya estar con el Señor, (que
es muchísimo mejor -- Fil. 1:23), en las glorias de la vida eterna.
Dos veces en 4:1,16 dijo "desmayamos", y dos veces (5:2,4)
dijo "gemimos". Ahora dos veces dice "confiamos".
Sobre el pensamiento entre paréntesis, éste se conecta con
4:18, "no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se
ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se
ven son eternas". Andamos por fe, pues ella nos da el poder de ver
lo invisible (Heb. 11:13,27).
Dado que la fe viene por el oír la palabra de Dios (Rom.
10:17), uno anda por fe cuando anda según la palabra de Dios nos
instruye y manda. Andar por vista es todo lo contrario. El
subjetivismo es andar por vista, por sabiduría humana, por ideas
carnales. Por otra parte, el objetivismo es andar por fe en lo que
el objeto divino, la palabra de Dios, dice. Mucho se llama "fe" en
el mundo religioso que es más bien "vista".
Pablo expresa su confianza en las verdades reveladas por Dios,
y en las promesas de Dios, luego recuerda a sus lectores que es por
fe en esas verdades y promesas que tenemos que andar, y entonces
vuelve a expresar su confianza y el anhelo de que va a estar en el
cielo con Cristo, cuando su alma ocupe más bien su habitación
eterna.
5:9 -- "Por tanto ... serle agradables". La frase "por
tanto" conecta los sentimientos previamente mencionados con la
conducta de vida que ellos requieren. En una palabra es la de
agradar al Señor, ya sea que uno esté todavía en esta vida mortal,
ya sea que ya pase de esta vida. Pone "todo su empeño en agradarle"
(Nueva Versión Internacional). Si de veras anhela estar con Cristo
siempre en el cuerpo glorificado y eterno, tiene que tener este
empeño. Así vive la persona que de veras anda por fe.
El texto griego dice, literalmente, "estando en casa o fuera
de casa". Dice la Nueva Versión Internacional, "ya sea que moremos
en nuestro cuerpo o que hayamos emigrado de él".
Compárese Mat. 24:45-51.
5:10 -- "Porque es ... de Cristo". La razón de por qué
procurar siempre agradar al Señor ahora es dada: ¡va a haber un
juicio universal y final! El que ahora es el Salvador del mundo (Luc.
2:10,11) entonces será el Juez (Hech. 10:42; 17:31). Esta realidad
es lo que motivaba a Pablo en toda su vida de cristiano.
Véanse Mat. 25:31-46; Apoc. 20:11-15; Jn. 5:28,29; Rom. 14:10.
--"para que cada ... sea malo". El propósito del juicio final es
que cada uno reciba recompensa según su vida en la carne.
Compárense Ecles. 12:14; Rom. 2:5-16; Mat. 16:27; Rom. 14:12; Efes.
6:8.
Las graves realidades presentadas en este versículo sirvieron
de advertencia a todos los enemigos de Pablo en Corinto.
5:11 -- "Conociendo, pues, ... los hombres". En este
pasaje, como en Prov. 1:7; 10:9; Hech. 9:31; Efes. 5:21, la palabra
"temor" significa respeto reverente y la devoción subsecuente.
Pablo siempre procuraba agradar al Señor porque va a haber un juicio
final en que Cristo será el Juez. Teniendo gran respeto por Cristo,
y reconociendo que el Juez castigará al pecador (Heb. 10:31; 12:29),
Pablo persuadía a los hombres (por ej., Hech. 18:4; 28:23). No
persuadía con "palabras persuasivas" (1 Cor. 2:4), sino con la
verdad del evangelio (Hech. 17:2,3; véase 26:19-23). Con este
versículo Pablo ahora comienza a hablar en particular de su
ministerio como apóstol, al predicar un mensaje de reconciliación
con Dios. (Esta sección serviría para desmentir el descrédito de
los judaizantes en la iglesia en Corinto. Pablo no iba a abandonar
su ministerio, solamente porque otros le calumniaran).
--"pero a Dios ... vuestras conciencias". Compárese 4:2.
Pablo dice que ya hace tiempo que Dios sabe de su integridad y
motivación de temor del Señor, al ocuparse en el ministerio
apostólico. Ahora expresa el deseo de que los hermanos corintios
las reconozcan, y esto en vista de la oposición injusta de los
falsos maestros en la iglesia allí. Lo que Pablo era estaba patente
a Dios, y debía estar patente también a los corintios.
5:12 -- "No nos ... a vosotros". Lo que acababa de
decir no tuvo el propósito de servir de recomendación. No
necesitaba recomendación a ellos (3:1).
--"sino os damos ... el corazón". Lo que decía tuvo el
propósito de dar a los hermanos fieles en Corinto oportunidad de
responder correctamente a los falsos hermanos. Esos "obreros
fraudulentos" (11:13) se gloriaban en su apariencia externa, pero
Pablo en que los secretos de su corazón estaban conocidos por Dios.
Ellos hacían grandes reclamaciones para impresionar a los hermanos
(por ej., 11:12; Fil. 3:2-4); Pablo reclamaba nada más temer al
Señor e intentar agradarle en todo, en vista del juicio en que toda
obra hecha en la carne se manifestará públicamente. Vuélvase a
notar 4:2.
(Hoy en día hay hermanos en la fe que manifiestan la misma
actitud carnal que manifestaban los falsos en Corinto, al gloriarse
en haberse graduado de llamados "institutos bíblicos" --
instituciones humanas establecidas y mantenidas con fondos de
iglesias de Cristo -- y al menospreciar a otro por no haberse
graduado de ninguno de éstos, como si este último por eso no tuviera
derecho de estar predicando el evangelio).
5:13 -- "Porque si estamos ... para vosotros".
Posiblemente los enemigos de Pablo le acusaban de locura, en vista
de las circunstancias de su conversión, su reclamación de tener
inspiración y de haber recibido visiones, etc. (compárese Hech.
26:24). Si fue "locura", Dios lo sabía y lo aprobaba, poniendo a
Pablo en el ministerio del evangelio a los gentiles (Gál. 2:7,8;
Efes. 3:7-9). Pero dijo Pablo a Festo que no estaba "loco", sino
que hablaba "palabras de verdad y de cordura" (Hech. 26:25). Los
corintios también sabían del hablar de Pablo (1 Cor. 15:1 y sig.).
En una ocasión, los mismos amigos de Cristo le acusaron de
estar "fuera de sí" (loco) (Mar. 3:21). En el texto griego es la
misma expresión. Seguramente el celo y fervor de espíritu de Cristo
no era locura. Tampoco lo fue en el caso de Pablo.
El celo y las labores de Pablo, tenidos por algunos como
locura, eran dirigidos a Dios, y era para el beneficio de los
corintios todo lo que se admitiría como de sano juicio de parte de
Pablo. Comoquiera se aprobaba el proceder de Pablo.
5:14 -- "Porque el amor de Cristo nos constriñe".
Pablo fue controlado por la motivación del amor de Cristo. El gran
amor de Cristo por el pecador (compárese Rom. 5:6-8) constreñía
(controlaba, apremiaba) a Pablo en su servicio de predicar y
persuadir al pecador. (¿Qué constreñía a los judaizantes en
Corinto?).
--"pensando esto". "habiendo llegado a esta conclusión" (Ver.
Biblia de las Américas, y Ver. Valera Revisión 1977). "habiendo
formado este juicio" (Ver. Hispano-americana). Pablo llegó a tal
conclusión, o formó este juicio, a base del gran amor de Cristo por
el pecador, al morir en la cruz por él. Tan grande amor impelía a
Pablo a semejantes actos de celo y sacrificio en su predicación del
evangelio al pecador.
--"que si uno ... todos murieron". Esta frase hace bien claro
que la muerte de Jesús fue por todos, y no, según el calvinismo,
solamente por los elegidos (incondicionalmente). Véanse Heb. 2:9; 1
Jn. 2:2; Mar. 16:15,16.
Si uno (Cristo) murió por todos, de acuerdo con eso ("luego")
es evidente que todos murieron en sus pecados y por eso necesitaban
la muerte de Cristo por ellos. Los calvinistas, y otros, quieren
afirmar que cuando Cristo murió en la cruz, en algún sentido todos
los hombres murieron en El. Pero lo que está diciendo Pablo es que
es evidente que todos los que han pecado han muerto espiritualmente,
porque de otra manera Cristo no hubiera muerto por todos. Todo
pecador está muerto en sus pecados (Efes. 2:1,5) (y no en el pecado
de Adán), y por eso necesita de salvación. Siendo así el caso,
Cristo murió por todos, pues todos han pecado (Rom. 3:23).
5:15 -- "y por todos ... por ellos". Cristo murió por
todos, haciendo posible la salvación de todos, pero no todos van a
ser salvos (salvación universal). Solamente los que creen en él
serán salvos (1 Tim. 4:10; Jn. 8:24; Mar. 16:16). Ahora, los que
obedecen al evangelio (Heb. 5:9), siendo objetos indignos de amor
tan grande, hechos vivos por el perdón de Dios, ya no deben vivir
egoístamente, o para sí mismos, sino dedicarse totalmente en sus
vidas nuevas a Cristo su Salvador, como Cristo dedicó su vida por
ellos. Véase 1 Jn. 4:19; también Rom. 6:1-14; Gál. 2:20.
5:16 -- "De manera que ... conocemos así". Dado que
Cristo murió por todos los hombres pecadores, no es justo "conocer"
(es decir, estimar o considerar) a nadie a base de consideraciones
carnales. Antes de su conversión, Pablo (Saulo de Tarso), siendo
judío en la carne, tenía conceptos carnales del Mesías respecto a su
reino venidero. Además de eso, en cuanto a Jesús, el Cristo, Saulo
le "conocía" (le consideraba) carnalmente, oponiéndose fuertemente a
El (Hech. 8:3; 9:1; 26:9-11).
Pero ahora que es apóstol de Jesucristo, su estimación por
Cristo no tiene por base consideraciones carnales, sino las
reclamaciones probadas de El y lo que El ha hecho por el mundo,
siendo Dios encarnado.
En cambio los judaizantes basaban las estimaciones que sentían
por otros en consideraciones puramente carnales. Véanse Gál.
6:11-15; Hech. 15:1,24; Fil. 3:18,19.
5:17 -- "De modo que". Otras versiones dicen "Por
tanto", o "De suerte que". Hay una obvia conexión entre la
afirmación del ver. 16 y la de éste, el 17. Cristo no ha de ser
"conocido" (estimado, considerado) a base de consideraciones
carnales.
--"si alguno ... hechas nuevas". Siendo así el caso, tampoco
se debe considerar el que se encuentra en Cristo. Aunque en la
carne sea judío, o sea gentil, sea libre o sea esclavo, en Cristo es
nueva criatura, con todas las consideraciones hechas nuevas en la
vista de Dios. Las normas carnales no han de ser aplicadas a las
criaturas espirituales, a los hijos de Dios. Que una de éstas sea
judío, o sea gentil, no tiene nada que ver. Véanse Gál. 3:25-29;
Rom. 2:28,29. La nueva criatura ahora anda en "vida nueva" (Rom.
6:4), busca las cosas de arriba (Col. 3:1-4), se ocupa en las buenas
obras preparadas por Dios (Efes. 2:10), y se encuentra en la única
relación que vale, que es la nueva creación (Gál. 6:15). Véase
Efes. 4:24. Las cosas viejas (consideraciones y normas carnales,
prejuicios e discriminaciones, y sobre todo la relación que el
pecador sostenía con Dios) ya pasaron.
5:18 -- "Y todo esto proviene de Dios". Pablo aquí se
refiere a las cosas de las cuales hablaba: es decir, al gran amor
constreñidor de Cristo que hizo tan grandes cambios en él y en toda
nueva criatura. Todo esto provino de Dios. Es lo que vale (Gál.
6:15). Las palabras de Pablo en los ver. 18-20 indican que también
tiene en mente, al decir "todo esto", su ministerio como apóstol de
Jesucristo. A pesar de las falsas representaciones de los
judaizantes, como apóstol Pablo, siempre constreñido por el amor de
Cristo, seguía persuadiendo a los hombres, para que se reconciliaran
con Dios. Trabajaba bajo una dispensación totalmente de Dios (y no
de los hombres). Véanse 1 Cor. 15:8,9; Gál. 1:1,11-16; 1 Tim. 1:12;
2:7.
--"quién nos reconcilió ... por Cristo". Adán introdujo el
pecado. El pecado trajo la muerte. La muerte pasó a todos, por
cuanto todos pecaron (Rom. 5:12). Dios en Cristo hizo posible la
reconciliación del hombre pecador (Efes. 1:3-7; Heb. 7:27).
5:19 -- "que Dios ... al mundo". El mundo , que yace
bajo el poder del maligno (Ver. Biblia de las Américas, 1 Jn. 5:19),
aborrece a Dios (Jn. 15:18,19). Ser amigo del mundo es ser enemigo
de Dios (Sant. 4:4). Por eso el mundo necesita reconciliación con
Dios. Esta reconciliación es lograda mediante el evangelio de
Cristo (Rom. 5:8-11). Cristo es la propiciación por los pecados de
todo el mundo (1 Jn. 2:2).
--"no tomándoles ... pecados". Este es uno de los pasajes
donde aparece (según algunas versiones) la palabra "imputar" o
"imputación" (griego,
LOGIDZOMAI). Dios no toma en cuenta (no imputa) a los
hombres sus pecados, porque ¡les perdona sus pecados! Romanos 4 (la
fortaleza del calvinismo) dice en el ver. 7 que Dios no inculpa (no
imputa -- logidzomai) de pecado a la persona cuyas iniquidades y
pecados le son perdonados.
El calvinismo afirma que el pecado de Adán fue imputado al
hombre, y que los pecados del hombre son imputados a Cristo, y luego
que la justicia de Cristo es imputada al hombre que cree. Ya siendo
de los elegidos, sus pecados cometidos en su vida de cristiano no le
son tomados en cuenta (imputados). Esta triple imputación es obra
de la imaginación de Juan Calvino. Lo que dice Pablo en este ver.
19 es que Dios ya no imputa sus pecados al que es reconciliado en
Cristo por la simple razón de que ya los perdonó.
--"y nos ... la reconciliación". Por medio de la inspiración
la doctrina de la reconciliación (el evangelio) fue puesta en manos
de los apóstoles. Esta "palabra" también se llama "de su gracia" (Hech.
20:32)
5:20 -- "Así que somos embajadores en nombre de
Cristo". Un embajador es un oficial enviado a otro país para hablar
oficialmente por su nación. Como el turista en otro país no es
embajador en esos países que visite, tampoco son "embajadores" de
Dios algunos, o todos los cristianos, hoy en día.
A los apóstoles se les encargó la tarea de hablar al hombre de
parte de Dios; a ellos se les dio credenciales (12:12). Es
totalmente incorrecto referirse ciertas personas a sí mismas como
"embajadores de Cristo". ¡No lo son! les falta la inspiración para
serlo.
--"como si Dios ... nosotros". La palabra de los apóstoles
inspirados es la misma palabra de Dios. Véanse 1 Tes. 2:13; Mat.
10:40; Luc. 10:16. Con razón el cristiano tiene que continuar en la
doctrina de los apóstoles (Hech. 2:42), que es la misma doctrina de
Cristo (2 Jn. 9; Apoc. 14:12), porque si no lo hace, es a Dios a
quién está rechazando.
--"os rogamos ... con Dios". Los apóstoles sufrieron mucho en
su ministerio de rogar a los hombres a que se reconciliaran con
Dios. Lo hacían en vista de todo lo que es Cristo y lo que ha hecho
por el hombre pecador. Su trabajo apostólico fue hecho por la
autoridad que tiene Cristo como el Salvador del mundo.
Lo que el hombre pecador necesita, para escapar de la ira de
Dios, es ser reconciliado con El.
5:21 -- "Al que no conoció pecado". Véanse Jn. 8:46;
Heb. 4:15; 7:26; 1 Ped. 1:19
--"por nosotros lo hizo pecado". El calvinista ve en este
versículo imputación de pecado a Cristo, como también imputación de
la justicia personal de Cristo, la con que vivió en este mundo, al
creyente. Pero no hay nada de imputación en este pasaje. Cristo
nos fue hecho un sacrificio por el pecado, pues Dios le trató a El
como si fuera pecador. Véanse Isa. 53:6; Gál 3:13; 1 Ped. 2:24.
Cristo murió por todos (v.14,15), o en lugar de todos (los
pecadores). Se ofreció a sí mismo por nuestros pecados (Heb. 7:27;
9:12,14,24-28).
--"para que ... en él". Con sus pecados lavados en la sangre
de Cristo (Apoc. 1:5), el que antes era pecador ahora es hombre
justo. Dios le justifica (Rom. 8:32-34); le hace hombre justo. El
calvinismo dice que Dios le declara justo, pero que en realidad no
es justo. Sí lo es (1 Jn. 3:7); es justo porque no es pecador. No
es pecador porque Dios le perdonó sus pecados. Esta justicia es de
Dios; es la que El da (Rom. 1:17; 3:21). Es por el evangelio. Como
Dios justificó a los corintios, cuando fueron lavados en el bautismo
(1 Cor. 6:11; Hech. 18:8), así justifica a quienquiera que obedezca
al evangelio (Mar. 16:16; Heb. 5:9). Dios es justo, y por eso no
ignora el pecado en el hombre; pero en la sangre de Cristo Dios
puede perdonar al pecador, y así justificarle (Rom. 3:26). ¡Dios sí
le justifica! Ya es hombre justo.