NOTAS SOBRE 2 CORINTIOS

Por Bill H. Reeves

(Derechos reservados, copyright, 1997)

 
 


CAPITULO 6

 

      6:1 -- "Así, pues, ... suyos".  Pablo, como apóstol, colaboraba con Dios en el ministerio del evangelio (1 Cor. 3:9).

      Pablo va a advertir a los corintios contra la apostasía (v.1,14-18), pero primero esta­blece su autoridad para hacerlo (v.3--13).  El que advierte es uno por el cual Dios ruega (5:20).  Su advertencia, pues, no ha de ser tomada ligeramente.

      --"os exhortamos ... de Dios".  Siempre que hay problemas, hay necesidad de exhortar.  El que anda mal no quiere la exhortación, porque implica que hay error en alguna parte.  Por eso es necesario a veces aun exhortar a que se acepte la exhortación (Heb. 13:22, "Y os EXHORTO, hermanos, que admitáis la palabra de EXHORTACION"--Ver. Moderna).

      La apostasía (desviación de la verdad) es una posibilidad continua, a pesar de las reclamaciones del calvinismo de que es imposible.  La gracia de Dios puede ser recibida en vano.  Véanse 1 Cor. 15:1,2; Gál. 5:4; Heb. 3:12; 6:6; 2 Ped. 2:20-22).

      La gracia de Dios, que trae salvación a los hombres (Tito 2:11, Ver. Biblia de las Américas), trajo salvación a los corintios (1 Cor. 15:2).  Ahora corrían el riesgo de perder esa salvación debido a los falsos maestros en la iglesia local.  Los judaizantes deshacían la gracia de Dios (compárese Gál. 2:21).  Prestar atención a ellos, dejando así la doctrina apostólica, les llevaría a la apostasía (recibir en vano la gracia de Dios).  Véase 11:4.

 

      6:2 -- "Porque dice: ... salvación".  Dios lo dice, o las Escrituras lo dicen.  A toda hora Dios está dispuesto a salvar, como en el tiempo de Isaías (49:8), así ahora en el tiempo de Pablo.  Se les exhorta a los corin­tios a aceptar este tiempo que Dios les había dado para andar en su gracia, y no recibirla en vano.  No tendrían un tiempo más aceptable, más favorable, más propicio, en que hacerlo.

      En la época entre el día de Pentecostés (Hechos 2) y la segunda venida de Cristo (Heb. 9:28) está el tiempo de salvación para el hombre.  Pero cada individuo y generación tiene su tiempo de "ahora".  Seguramente pasa este tiempo con la muerte de la persona (Luc. 12:13-21; 16:23-31), pero puede pasar aun antes, si deja pasar la oportunidad que Dios le da.  Nadie sabe cuando el Señor volverá (Mat 25:1-13), ni cuando terminará la paciencia de Dios (2 Ped. 3:15) con alguno (compárese Hech. 13:40,41,46).  Debemos regocijarnos en nuestro "ahora" (compárese Luc. 4:16-21) y no despreciarlo.

     

      6:3 -- "No damos ... vituperado".  El verbo "damos" corresponde al verbo "exhortamos" (en el ver. 1).  Pablo exhortaba; ahora dice que no daba a nadie ocasión de tropiezo.  La razón de esto no fue que tuviera miedo de la crítica, sino que no quería que su ministerio como apóstol de Cristo sufriera daño (compárese 1 Cor. 9:23, "Y todo lo hago por amor del evangelio"--Ver. Biblia de las Américas).  La conducta de Pablo en lo personal, punto amplificado en los versículos siguientes (4-10), daba más eficacia a su exhortación a los corintios.  Si el ministro comete un error, su ministerio sufre.  Pablo cuidaba mucho de sí mismo porque amaba su ministerio y no quiso dar ocasión de que fuera vituperado. (Compárense Mat. 10:16; Rom. 14:21; 1 Cor. 8:13; 10:32,33; 1 Tes. 2:10).  Practicaba lo que predicaba.

 

      6:4 -- "antes bien ... de Dios".  No daba ocasión de tropiezo, sino que ("antes bien") se recomendaba por medio de sufrir fielmente toda clase de adversidad que le vino a consecuencia de ser ministro de Dios.  Su predicación del evangelio, y su vida personal, concordaban en todo.

      Notemos los contrastes: vituperado (desacreditado--Ver. Valera Revisión 1977) (v.3), recomendado (v.4); en nada (No siendo en nada--Ver. Biblia de las Américas) (v.3); en todo (v.4).

      --"en mucha paciencia, ... angustias".

      La palabra "paciencia" en griego da la idea de perseverar bajo persecución, o permanecer inmóvil a pesar de oposición.  Pablo no dejaba que la oposición, ni siquiera de hermanos en la fe, le desviara de su camino como ministro de Dios. En Rom. 5:4 Pablo dice que la paciencia produce "carácter probado" (Ver. Biblia de las Américas), o aprobación.  Aquilata el carácter.  Dios aprueba al que permanece fiel bajo la persecución.  La paciencia (singular) era necesaria para poder aguantar las nueve cosas (plurales) siguientes de oposición mencionadas en los v. 4 y 5.  La palabra "paciencia" aparece en Mateo 10:22, en forma verbal.  La salvación pertenece al que persevera.

      --"en tribulaciones, en necesidades, en angustias".  En estas adversidades de la vida Pablo no desmayaba (4:1,11).

      Sobre "tribulaciones" véanse 1:4,8; 4:17; 7:4; 8:2; Jn. 16:33; Hech. 14:22; 1 Ped. 4:12,13; Apoc. 1:9.  La palabra significa "presión".

      Sobre "necesidades" véanse 12:10; Luc. 21:23 (calamidad); 1 Cor. 7:26; 1 Tes. 3:7.  Las guerras en particular causaban "necesidades".

      Sobre "angustias" véanse 12:10; Rom. 2:9; 8:35.  La palabra griega significa "lugar angosto".  En el ver. 12 de este capítulo aparece la palabra en forma verbal, "estáis estrechos".  En espíritu Pablo no estaba angustiado (4:8); pero sí lo estuvo a veces en situaciones físicas.  La Ver. Valera Revisión 1977 usa la palabra "estrecheces".

      Respecto a estas tres cosas, Pablo las experimentaba, según tales pasajes como 1:4-11; Hech. 20:34; Fil. 4:12; 2 Tim. 4:13.

 

      6:5 -- "en azotes".  Véanse 11:23-25; Hech. 16:23,37.

      --"en cárceles".  Véanse Hech. 16:24,37 (y después de haber escrito 2 Corintios, en Cesarea y en Roma--Hech. 22 y 28).

      --"en tumultos", o alborotos.  Sufrir esto era cosa casi común para Pablo. Véanse Hech. 13:50; 14:5,19; 16:19; 17:5,13; 18:12; 19:28,29; 21:27; 22:22,23; 23:9,10; 27:42.

      Este segundo trío de oposiciones penosas bastaría para quebrantar el espíritu de muchos hombres, pero no el del apóstol Pablo.

      --"en trabajos".  Véanse 11:28; Hech. 20:34; 1 Cor. 4:12; 15:10; 1 Tes. 2:9; 2 Tes. 3:8.  Su cuidado de las iglesias le obligaba a ocuparse siempre en muchos trabajos severos y de dolor y sufrimiento.  Con paciencia todo lo sufrió sin quejarse (Col. 1:24-29).

      --"en desvelos" o vigilias.  Véanse 11:27; Hechos 20:31; 1 Tes. 2:9.  Sus muchos viajes le quitaron sueño, como también pasó por muchas persecuciones y pruebas.

      --"en ayunos".  Hubo ocasiones múltiples cuando Pablo tuvo que pasar por alto la ocasión normal de comer para atender a las actividades del evangelio.  También hubo ocasiones cuando a propósito se abstuvo de comida para darse totalmente a meditar en la ocasión o misión por delante (por ej., Hechos 13:1-3).

 

      6:6 -- "en pureza".  Esta cualidad tiene que ver con el motivo, o las intenciones.  El ministerio de Pablo fue caracterizado por pureza de corazón.

      --"en ciencia", o conocimiento.  Su ciencia fue basada en la voluntad divinamente revelada de Dios.  Cristo fue el punto central de su predicación.  Véase 2 Tim. 1:12.  Nunca comprometió la verdad para su propio provecho.

      El motivo correcto tiene que ser ejercitado con la información correcta, no sea que el celo mal informado guíe mal a la persona (compárense Jn. 16:2; Hech. 26:9; Rom. 10:2).

      --"en longanimidad" o paciencia.  Es la cualidad de sufrir y ser paciente mientras se trata un caso, no perdiendo ánimo.  La palabra griega aparece en Gál. 5:22; Col. 1:11; Sant. 5:10; etc.

      En el primer trío de este versículo vemos que Pablo ejercitaba cualidades que garantizarían que su ministerio no sufriera daño debido a la vida personal de él.  No pensaba Pablo en sí mismo, o egoístamente, sino siempre en el bien de la iglesia del Señor.

      --"en bondad" o benignidad.  La bondad es expresión del amor.  La palabra griega aparece en  Rom. 2:4; Gál. 5:22; Col. 3:12 y Tito 3:4.  Compárese Efes. 4:32.

      --"en el Espíritu Santo".  Tal vez Pablo en esta frase no se refiere a poderes milagrosos del Espíritu Santo, sino a los buenos impulsos provocados en el corazón del hombre por el Espíritu Santo (Gál. 5:22,23).

      --"en amor sincero" o no fingido.  Véanse Rom. 12:9,10; 1 Cor. 8:1; 13:4-7; 1 Ped. 1:22; 2 Ped. 1:7; 1 Jn. 3:18.  No había nada de hipocresía en el amor de Pablo.

          

      6:7 -- "en palabra de verdad".  Como su vida personal era ejemplar en todo, también lo fue su proclamación de la palabra de reconciliación (5:19).

      --"en poder de Dios".  Compárese Hech. 13:9-12.  Véanse 1 Cor. 2:4,5; 4:19-21; 5:4.  Pablo nunca reclamaba tener poder en sí mismo; siempre operaba con el poder que recibía de Dios.

      --"con armas ... siniestra", para la mano derecha y la izquierda.  Esta expresión implica armas ofensivas y defensivas.  Con la espada del Espíritu (la palabra de Dios) en la mano derecha, y el escudo (de la fe) en la izquierda, Pablo entraba en la batalla (Efes. 6:16,17).  No eran armas carnales (10:3,4). Pablo usaba la verdad en sus ataques sin temer al hombre.  Era hombre de gran convicción, y nada profesional o interesado en consideraciones materiales.  Era disciplinario, exponiendo y atendiendo a los falsos, y al mismo tiempo defendiéndose de las falsas acusaciones de sus oponentes.

 

      6:8 -- "por honra y por deshonra".  A veces Pablo era tenido como un dios (Hech.14:11-13); a veces echado al suelo (Hech. 22:22).  A veces los hermanos le apreciaban (como lo hacían los fieles en Corinto); a veces era desacreditado (como por los judaizantes en Corinto).  Los nuevos conversos en Tesalónica y en Berea le honraron (Hech. 17:10,14), pero los judíos inconversos le difamaron (ver. 6,13).  Pero Pablo nunca se quejaba; era siempre lo mismo ba­jo toda situación (1 Cor. 4:12,13).

      --"por mala fama y por buena fama".  La "mala fama" era calumnia.  Algunos hablaba mal de él (por ej., 10:10; Hech. 21:28), otros bien, pero él pasaba las dos experiencias sin ser movido para un lado, ni para otro.  Sufrir tales cosas era parte de su ministerio en el evangelio.  Esto siempre lo guardaba presente, y esta cualidad de carácter le recomendaba a los corintios (ver. 4).

      --"como engañadores, pero veraces".  El enemigo le acusaba de ser impostor y engañador (por ej., Hech. 24:5,6; 18:13, pero no era cierto--26:22).  Pablo siempre hablaba la verdad.  Dios le aprobaba, como también su conciencia (1:12; Hech. 23:1).

      6:9 -- "como desconocidos ... conocidos".  En su servicio fiel como ministro del evangelio (Col. 1:23), Pablo aguantaba con paciencia el tratamiento de quienes le tenían por un don nadie, pues al mismo tiempo los hermanos fieles le conocían muy bien.  Los judaizantes, siendo profesionales, insinuaban que Pablo no era nadie, pues ni traía consigo cartas de recomendación; su palabra era tosca (11:6; 10:10); etcétera.  Pero no importaba a Pablo que ciertas personas ignoraran su verdadero valor como apóstol de Cristo.  Tenía credenciales que no tenían ellas (12:12).

      --"como moribundos ... vivimos".  Véase 4:10, comentarios.  Dios siempre le rescataba de la muerte en esas persecuciones fuertes durante su ministerio a las cuales estaba expuesto.

      --"como castigados ... muertos".  Aunque el enemigo procuraba su muerte (por ej., Hech. 9:23,24; 21:31;27:42), Dios en su providencia siempre le libró de la muerte.

     

      6:10 -- "como entristecidos ... gozosos".  Las aflicciones sufridas por Cristo traen tristeza, pero la fidelidad de los hermanos trae gozo.  Los mismos corintios trajeron tristeza a Pablo (2:1-5); los filipenses fieles le  trajeron gozo (Fil. 4:1).

      Aunque las pruebas de la vida del cristiano traen tristeza, si él las lleva bien, producen buen resultado y gozo (4:17,18; Rom. 5:3-5; Sant. 1:2-4; 1 Ped. 1:6-9).

      --"como pobres ... muchos".  Pablo muchas veces se hallaba en necesidad (Fil. 4:10-12); trabajaba con sus manos para suplir su propias necesidades y las de sus compañeros (Hech. 20:34).  Cuando llegó a Corinto, comenzó a hacer tiendas (Hech. 18:1-3); allí tenía necesidad (2 Cor. 11:9).  Pero por medio de las labores de Pablo en el evangelio a favor de ellos, los corintios habían sido enriquecidos en lo espiritual (8:9; 1 Cor. 9:11).  El que tiene a Dios y a Cristo, ¡todo lo tiene! (1 Cor. 3:21-23); es de veras rico (Apoc. 3:17,18).

      --"como no teniendo ... todo".  Pablo se había sacrificado de mucha ganancia por Cristo (Fil. 3:7), y ahora como apóstol de él había experimentado mucha pérdida, pero en cambio en cuanto a valores verdaderos y perdurables ya todo lo tenía.  Considérense Luc. 18:28-30; Mat. 16:25; 6:19-21; 1 Cor. 3:21-23. Compárese Luc. 12:13-21.

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      Solamente un fiel siervo de Cristo puede pasar por las experiencias de vida por las cuales pasó Pablo.  Lo mismo es cierto hasta la fecha.  Como los enemigos de Pablo no tenían tal recomendación de vida, tampoco los hermanos falsos de hoy en día que representan mal a los que defendemos la verdad en pureza de vida.  Se hacen los ataques, pero el fiel siervo del Señor no es movido por ellos.

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      Los ver. 3-10 describen la naturaleza del ministerio de Pablo entre los corintios.  Había sufrido mucho para que ellos fueran beneficiados en todo.  Ahora tocaba a ellos abrirle a él su corazón y mostrarle el debido amor y aprecio.

 

      6:11 -- "Nuestra boca ... ha ensanchado".  Pablo se expresa a los corintios con toda franqueza; su corazón estaba abierto para incluirles a todos.(4:15; 7:3,4).  Les había enseñado, corregido, exhortado, y advertido con franqueza y en amor. 

 

      6:12 -- "No estáis ... corazón".  "No tenéis un lugar estrecho en nuestro corazón; es en vuestros afectos donde no hay lugar para mí"--Ver. Moderna. "No estáis limitados en nosotros, sino que lo estáis en vuestros sentimientos"--Ver. Biblia de las Américas.  "  "No os retiramos nuestro afecto, sino que sois vosotros quienes nos retiráis el vuestro"--Nueva Versión Internacional (que en este caso es más bien un comentario).

      En el corazón de Pablo había espacio amplio para los corintios.  Su corazón estaba ensanchado (ver. 11).  Si había lugar restringido, se encontraba en el corazón de ellos.  (Por eso dice Pablo en 7:2, "Admitidnos").

 

      6:13 -- "Pues, para ... vosotros".  Pablo era su padre en el evangelio (1 Cor. 4:15); se dirige a ellos en la relación de padre a hijos.  Les amaba sin restricción; había probado su amor para con ellos (4:15).  Ahora les correspondía abrirle su corazón ampliamente para admitirle a él (7:2).  Le dolía a Pablo ver que sus conversos hubieran sido persuadidos en cierta medida por los falsos maestros en Corinto, de modo que estuvieran limitados en su amor para con él.

      Es una experiencia algo común en la vida del verdadero evangelista que sus propios conversos, a los cuales ha dedicado tanto trabajo y sacrificio y por tanto tiempo, le respondan a veces como si no les importara casi nada.  Se debe a varios factores, pero a menudo es cuestión de que alguien les ha fascinado (Gál. 3:1).

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     Habían llegado a Corinto falsos maestros y los corintios corrían el riesgo de apostasía, por eso la advertencia del ver. 1 y la admonición de los ver. 2,3.  Pablo deja la advertencia y admonición de los primeros versículos para recomendarse con ellos por medio de hacerles ver la sinceridad de su ministe­rio (ver. 3-10); ahora vuelve a sus exhortaciones, comenzando en el ver. 14.

 

      6:14 -- "No os unáis ... incrédulos".  (Compárense Lev. 19:19; Deut. 22:9-11).  Quedándonos dentro del contex­to (como siempre se debe hacer), concluyo que aquí Pablo exhorta a los corintios a no tener comunión con los incrédulos que estorbaban a la iglesia local; o sea, con los judaizan­tes.  Claro es que su prohibición se extendía a todo incrédulo

      El tema en esta porción de su carta no es el matrimonio.  (Ese se trata ampliamente en 1 Cor. 7).  Pablo no está diciendo que al cristiano se le prohibe casarse con no cristiano (incrédulo).  Si eso lo dijera, contradiría la ley de Cristo sobre el divorcio, porque Cristo permite el divorcio solamente por causa de la fornicación.  Pero aquí Pablo dice, "Salid de en medio de ellos" (ver. 17), y si hablara del matrimonio, el cristiano casado con no cristiano tendría que salirse de esa relación matrimonial, y no sería por causa de la fornicación. 

      Hay quienes se refieren al matrimonio como "yugo", y por usarse la palabra "yugo" en este pasaje, se concluye que se trata del matrimonio.  Pero la Biblia no habla del matrimonio con ese término, o figura.

      Desde luego no es sabio que el cristiano se case con no cristiano, y es verdad que muchos se han perdido por ello, pero este pasaje no prohibe el hacerlo.

      Pasa Pablo a hablar de yugos desiguales, y es interesante notar las diferentes palabras con que expresa la idea de comunión (compañerismo, concordia, parte, acuerdo).

      Ahora siguen cinco preguntas retóricas, implicando la respuesta de "ninguno", o "ninguna".

      --"porque ¿qué ... injusticia?"  Esta es la razón por qué el cristiano no puede unirse en yugo desigual con los incrédulos.  ¡La justicia y la injusticia no son compañeros!  Aparentemente algunos en Corinto pensaban que sí podían ser compañeros, pues aguantaban el caso de incesto en la iglesia (1 Cor. 5).

      --"¿Y qué comunión ... tinieblas?"  La luz y las tinieblas no se mezclan; o domina una, o domina la otra.  Compárense Hech. 26:28; Efes. 5:8,11; Col. 1:13; 1 Tes. 5:5; 1 Ped. 2:9.  Dios es luz (1 Jn. 1:5); reclamar tener comunión con Dios, y al mismo tiempo andar en tinieblas, equivale a ¡mentir! (v. 6).  Por eso, Sant. 1:21,22.

 

      6:15 -- "¿Y qué ... con Belial?"  La palabra "belial" significa inservible o despreciable, completamente falta de valor.  También se le pega la idea de impiedad y destrucción.  Aparece muchas veces en el Antiguo Testamento (1 Sam. 1:16; Deut. 13:13; 1 Reyes 21:10,13; etc.).  Las versiones (por ej., la Moderna) que ponen la "B" mayúscula (Belial) en dichos textos del Antiguo Testamento, dejan la idea de persona, ésta siendo Satanás.

      En este pasaje se hace contraste entre dos personas: Cristo y otro.  Belial, pues, es la personificación de todo lo que es vil, despreciable y des­tinado a la destrucción.  Se hace referencia indirectamente a Satanás.

      Poner yugo desigual entre el cristiano y el incrédulo es como poner en tal yugo a Cristo con Satanás.

      --"¿O qué ... incrédulo?"  El creyente es de la luz, anda en justicia, y sirve a Cristo; el incrédulo es de las tinieblas, anda en la injusticia, y sirve a Belial.  Representan dos opuestos bien contradictorios.  Pablo recuerda a los corintios de esto, en cuanto a su vida diaria y práctica.

 

      6:16 -- "Y qué acuerdo ... mi pueblo".  Los cristianos se constituyen un templo de Dios (Efes. 2:21,22).  Es ridículo, pues, contemplar a dicho templo dando techo a ídolos.  La idolatría en los tiempos del Nuevo Testamento era una plaga en la humanidad (y lo es todavía en muchas partes del mundo).  Siempre se exponía el cristiano en Corinto a ella, con las inmundicias asociadas con ella.  (Por eso la conclusión de Pablo en 7:1.  Véase también Col. 3:5-9).

      Pablo en la primera carta (3:17) había advertido contra el destruir el templo de Dios (la iglesia de Cristo en Corinto), por medio de abrigar la división perpetuada por el personalismo.  Ahora en la segunda carta repite la advertencia contra el mezclar en la iglesia local a elementos de incredulidad y mundanalidad.

      Ahora cita a Lev. 26:11,12.  Pero todas las promesas de Dios son condicionales (Lev. 26:14 en adelante).  Los corintios eran templo de Dios, y les tocaba evitar entrada en el templo de toda forma de mundanalidad, pues estaban ellos bajo el control de Dios.  Cualquier alianza, hecha por el cristiano con el mundo, violaba el contrato entre Dios y los Suyos.  La iglesia en Corinto tenía gran necesidad de esta advertencia.

      Considérese Apoc. 21:3.

 

      6:17,18 -- "Por lo cual ... Todopoderoso".  Véanse Isa. 52:11; 43:6; 2 Sam. 7:14; Oseas 1:10.

      Aquí vemos lo condicional de las promesas de Dios: salir, apartarse, y no tocar.  La preciosa promesa de ser Dios eternamente el Padre de los cristianos es hecha a los que venzan (Apoc. 21:7).

      La frase "lo inmundo" apunta a las inmundicias de la idolatría (v. 16).  Véase también 1 Cor. 6:9,10.

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      En los versículos del 14 al 18 Pablo exhorta a los corintios a no tener comunión o participación con los incrédulos, sin especificarlos.  Sabemos que en la primera carta se les mandó excomulgar al fornicario (cap. 5), y habló de quienes negaban la resurrección (15:12), diciendo, con referencia a ellos, que las "malas compañías" (Ver. Valera Revisión 1977; Ver. Biblia de las Américas) corrompen las buenas costumbres.  Ahora en esta carta se refiere a los falsos profetas que eran ministros de Satanás (11:13-15).

      Es evidente que de los tales hombres habla Pablo al decir no tener comunión con los "incrédulos".

      Para probar lo correcto de esta exhortación, hizo cinco preguntas retóricas (v. 14-16).  Representan contrastes de cosas completamente opuestas.

          Luego saca la conclusión (v. 17): salir, apartarse y no tocar. De esta manera Dios puede ser su Dios y Padre, y ellos su pueblo e hijos.

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