CAPITULO 8
8:1 -- "Asimismo, hermanos, ... Macedonia." Con la
palabra "asimismo" ("además"--Ver. Biblia de las Américas, y otras),
Pablo indica un cambio de tema, ya que deja su propósito principal
que tenía al escribir a los corintios. Luego de tratar la cuestión
de la ofrenda para los santos (cap. 8, 9), volverá a asuntos
directamente conectados con problemas en Corinto.
Otros pasajes que considerar, en conexión con este caso de
benevolencia de iglesias de Cristo (en Galacia, Macedonia, y Acaya)
para los santos
Pablo introduce esta sección con una atracción personal y un
trato indicativo de amor, diciendo “hermanos”. Para animar a los
corintios lo que hacía un año habían comenzado, en la colecta para
los santos necesitados, ver. 10, les presenta el ejemplo de los
hermanos en Cristo en Macedonia.
Dios nos prospera en esta vida, y de esta manera nos da, no
solamente la ocasión y el privilegio de dar a los pobres, sino
también la habilidad de hacerlo. Por eso el dar a ellos se llama
"gracia de Dios". Esta gracia no es ningún poder sobrenatural o
místico que cree en el individuo el deseo y habilidad de ofrendar;
es un favor no merecido que el Dios de amor da a su pueblo
espiritual al darles la oportunidad, el privilegio, y la habilidad
(por medio de la prosperidad en lo material) de ayudar físicamente a
los santos. Considérense Gál. 2:10; 6:10; Hech. 20:35; 1 Tim.
6:17-19.
Como Dios siempre ha sido benévolo para con los suyos, así sus
hijos espirituales le imitan en sacrificarse por sus hermanos en
Cristo. Véanse Hech. 2:44,45; 4:34-37; 6:1-7; Hech. 11:27-30; 1
Tim. 5:3-16. Aunque es cierto que uno debe trabajar para tener con
que sostener a su familia (1 Tim. 5:8), también es cierto que uno de
los motivos principales de trabajar es que uno tenga con qué pueda
ayudar al necesitado (Efes. 4:28). Dios bien podría ayudar a los
necesitados directa y milagrosamente, pero la verdad es que ha
escogido hacerlo por medio de otros, que usando de la "gracia de
Dios" compartan de sus bendiciones de Dios para que sus necesidades
sean suplidas. ¡De esta manera los dos partidos son bendecidos!
(Mat. 6:2-4, 19-21; Luc. 16:9; 1 Tim. 6:19).
Advertencia: Si usamos bien la palabra de verdad (2 Tim.
2:15), siempre y en todo caso distinguiremos entre la acción
benévola del individuo, que es dirigida a cualquier persona
necesitada, y la de iglesias locales, que es limitada a los santos.
Hay quienes usan mal las Escrituras, promoviendo proyectos en que se
solicita dinero a iglesias locales para ayudar a no santos. Para
esto, citan textos aplicados al individuo, cuya benevolencia es
general y nada limitada, y los aplican a la obra colectiva de
iglesias locales, cuya benevolencia es limitada a los santos.
Además de esto, usan de la benevolencia general como gancho, como
instrumento del evangelio para atraer a la gente para convertirla a
Cristo. Al escribir estas líneas tengo delante de mí una propaganda
que se titula: "Evangelismo Benévolo (es decir, por medio de
benevolencia) Por Iglesias Cristianas E Iglesias de Cristo". En
tiempos apostólicos la benevolencia ¡nunca fue usada para
evangelizar!
En Macedonia había iglesias locales cuando menos en Filipos,
en Tesalónica, y en Berea (Hech. 16, 17).
8:2 -- "que en grande prueba de tribulación".
Compárense 1 Tes. 1:6; 2 Tes. 1:4. Las iglesias de Macedonia habían
sufrido mucha persecución y por ella su fe había sido probada.
--"la abundancia ... generosidad". Ahora Pablo presenta a los
corintios el ejemplo de los macedonios que pasaron sus pruebas. Ya
sentían gozo (Sant. 1:2,3; 1 Ped. 1:6-9); ya obraba en ellos la
"gracia de Dios" (ver. 1).
Pablo contrasta la abundancia de su gozo con la profundidad de
su pobreza material a consecuencia de los tiempos difíciles en que
vivían. De este gozo y pobreza abundó su generosidad hacia los
santos necesitados en Jerusalén (ver. 4; 9:1,12).
La palabra "generosidad" en otras versiones es "liberalidad".
En el texto griego la palabra es APLOTES, que significa sinceridad,
o sencillez de pensamiento. Representa la virtud de estar libre de
hipocresía y simulación. Se encuentra en 1:12 (sencillez) y en 11:3
(sincera). La generosidad, o liberalidad, de los macedonios era
nada más reflejo de su mente sincera. Aquí Pablo no se refiere a la
cantidad numérica de su ofrenda, sino a lo singular de su pensar en
ofrendar para los santos necesitados, a pesar de su propia pobreza.
En Mat. 6:22; y en Luc. 11:34 la misma palabra aparece (como
adjetivo), y se traduce "sencillo" y "sano" (Ver. Valera Revisión
1977); es decir, el ojo es de visión única, o que no ve los objetos
dobles. Los macedonios no procuraban mirar en dos direcciones al
mismo tiempo, sino con ojo sencillo (mente singular) consideraban su
propio caso, la gracia de Dios en ellos, la necesidad de sus
hermanos en Cristo en Jerusalén, y luego ofrendaron.
Cabe aquí notar que hace como 30 años algunos predicadores, en
defensa de los diferentes proyectos de patrocinio y de
institucionalismo en la hermandad, comenzaron a hacer el argumento
de que las iglesias pequeñas (en número), y por eso muy limitados en
fondos disponibles, debían siempre donar a los proyectos
planificados de centralización, porque, decían, los santos en
Jerusalén, que iban a recibir las ofrendas de los macedonios, eran
nada más "pobres" (Rom. 15:26), mientras que los santos en
Macedonia, que contribuían, eran de "profunda pobreza" (2 Cor.
8:2). Era muy inválido el argumento porque Pablo no hizo tal
comparación. La profunda pobreza de los macedonios Pablo la comparó
con la abundancia de su gozo.
8:3 -- "Pues doy ... de sus fuerzas". Los macedonios,
con mente singular, movida por la gracia de Dios dada a ellos,
hicieron una colecta para los santos. La cantidad de su liberalidad
fue conforme a sus "fuerzas" de dar. (En realidad dieron más allá de
sus fuerzas, en el sentido de que dieron más que se les requería,
dadas las circunstancias de su vida material).
En lugar de "fuerzas", dice la Ver. Biblia de las Américas
"capacidad". Dice la Ver. Valera Revisión 1977, "posibilidades".
El texto griego dice literalmente, "poder". El factor determinante,
en la obra de la iglesia local, es el poder, las fuerzas, la
capacidad, o la posibilidad de ella. (Lo mismo se puede decir en
cuanto a la obra del individuo--Mateo 25:15). Es un gran mal, una
violación de este principio bíblico, y un rechazo del plan de Dios,
que las iglesias de Cristo liberales promuevan proyectos mucho más
allá de sus posibilidades de pagar sus gastos, pero sabiendo que
dependerán de donativos de otras muchas iglesias locales para
pagarlos. Así resulta que el plan sencillo de Dios es substituido
por la centralización.
Véase ver. 12, "según lo que uno tiene". Esto determina las
fuerzas, o capacidad, de la congregación (como también del
individuo). La iglesia llamada "patrocinadora", que centraliza
fondos de otras muchas iglesias locales, no da a su proyecto de
nivel de la hermandad según lo que tiene, ¡sino según lo que no
tiene!
8:4 -- "pidiéndonos con ... los santos". Pablo no
esperaba mucho de los hermanos macedonios (ver. 5), por ser ellos
muy pobres. Así que tuvieron que rogarle que se les permitiera el
privilegio de participar en la colecta para los santos en Jerusalén.
Ofrendar es un privilegio. No debe ser considerado como
"necesidad" o como cosa de "tristeza" (9:7).
Este versículo especifica para quiénes es la colecta hecha por
iglesias locales; es ¡para santos! (9:1,12; Rom. 15:25,26; 1 Cor.
16:1). Ahora, ]en dónde dicen las Escrituras que la colecta es para
no santos?
8:5 -- "Y no como ... de Dios" Dieron más de lo que
Pablo pensaba que podrían dar, pero resultó así porque primero se
dedicaron al Señor. Esto les motivó a ser partícipes con Dios en la
propagación del evangelio, como también ahora en el cuidado de
santos necesitados. Eso era según la voluntad de Dios.
Solamente los egoístas hallan dificultad en ser generosos en
ofrendar para la causa del Señor. A los tales les falta dedicación
al Señor.
También se dieron a Pablo, en que cooperaron, no solamente en
contribuir, y ofrendar, sino también en enviar mensajeros para
llevar el dinero. Véanse ver. 18,19; y Hech. 20:4 (Berea y
Tesalónica eran ciudades de Macedonia).
8:6
-- "de manera que ... de gracia". Pablo había enviado a Tito a
Corinto a tratar los problemas (véase Introducción, primer
párrafo). Mientras estaba allí trabajó con los hermanos con
respecto a la colecta para los santos. Tito había regresado a
Pablo, para darle un reporte de la condición de la iglesia en
Corinto, y ahora Pablo de nuevo le envía a Corinto a acabar la obra
ya comenzada referente a la colecta.
Ayudar a los santos necesitados, por medio de benevolencia
congregacional, es una obra de gracia. Véanse los comentarios, ver.
1, sobre "gracia de Dios".
8:7 -- "Por tanto, ... en esta gracia". La gracia aquí
referida es la de ofrendar para los santos necesitados en
Jerusalén. (Véanse ver. 1 y 6, comentarios).
Habiéndose referido a la generosidad de los hermanos
macedonios en ofrendar para los santos necesitados, ahora insta a
los corintios a abundar en este privilegio que Dios les había dado,
igual que su abundancia en la gracia de Dios manifestada hacia ellos
en diferentes dones. Véanse 1 Cor. 1:5; cap. 12, 13 y 14. La
gracia de dar debía ser tan perfecta, o acabada, entre ellos como
los demás dones que habían recibido de Dios.
Abundaban los corintios en dones milagrosos (fe, para hacer
milagros; palabra, o habilidad de hablar en lenguas--o tal vez, la
palabra de sabiduría; y ciencia, o la habilidad de comprender el
mensaje divinamente revelado), como también en solicitud
("diligencia", Ver. Biblia de las Américas) y en su amor para con
Pablo; ahora les tocaba abundar en esta otra gracia, o favor, de
Dios: la gracia de dar.
8:8 -- "No hablo como ... vuestro". Pablo sí había
"ordenado" (1 Cor. 16:1,2) a las iglesias a ofrendar para los santos
necesitados, pero parece que aquí se refiere a la cuestión de
liberalidad (abundar), y esto viene solamente por motivación
correcta. Pablo usó el ejemplo de generosidad de los macedonios
para mover a los corintios a ser sinceros en su amor hacia sus
hermanos necesitados en otro país, al ser liberales en su ofrenda
para los tales. Compárese 1 Juan 3:17. Al mismo tiempo sería
probado su amor para con Pablo (ver. 7), al hacer ellos, o no, lo
que Pablo les enseñaba.
8:9 -- "Porque ya conocéis ... enriquecidos". El amor
es probado por la liberalidad. Si de veras amaban los corintios,
abundarían en la liberalidad de su ofrenda, exactamente como el amor
de Cristo fue manifestado abundantemente en su gran sacrificio por
el pecador. Se hizo pobre, dejando las glorias del cielo (Jn. 17:5)
para humillarse por nosotros (Fil. 2:5-8). La encarnación, la
crucifixión, y la resurrección de Cristo, nos enriqueció
grandemente, dándonos la esperanza de vida eterna. La abundancia
del amor de Cristo, pues, viene siendo nuestro criterio para la
abundancia nuestra hacia los que son de Cristo. Véanse 13:4; Efe.
2:1-10; Tito 2:14.
8:10 -- "Y en esto ... pasado". Dado que no les
mandaba en el asunto de generosidad (ver. 9), ahora da su juicio o
consejo. El asunto no tuvo que ver con hacer (cosa que se manda),
sino con querer (cosa que se exhorta y se motiva).
Los corintios tenían como un año de haber querido hacer la
referida colecta. El mandamiento de hacerlo lo habían recibido en
la primera carta (1 Cor. 16:1,2).
8:11 -- "Ahora, pues, llevad ... tengáis". La
exhortación es que la prontitud del cumplimiento del asunto
corresponda a la prontitud de querer hacerlo.
El llevar a cabo una obra siempre debe ser determinado según
lo que la congregación tenga (o según sus fuerzas, ver. 3. Véanse
los comentarios allí).
Si una congregación tiene la fuerza financiera para tener su
propio local, predicar por radio y televisión, sostener a un
evangelista, cuidar de los santos necesitados que tenga, o hacer
cualquier otra obra designada por las Escrituras, bien. Si no tiene
lo suficiente para estas cosas, o para algunas de éstas, entonces
Dios no espera de ella que las haga. Si necesita congregarse en la
casa privada de algún hermano (ejemplos: Rom. 16:3-5; 1 Cor. 16:19;
Filemón 2), bien. Pero que no pida dinero a otras iglesias para
estas cosas, y otras, porque no es según el patrón bíblico dado en
este versículo.
La llamada "iglesia patrocinadora" viola este patrón bíblico
en que, desde el principio de sus proyectos planificados, no piensa
hacer sus obras según lo que tiene, sino según pueda recibir de
otras muchas iglesias locales, pidiéndoles donativos mensuales.
Esto es pura centralización, y su mal consiste en carecer de
autorización bíblica. Con la centralización viene poder y control.
8:12 -- "Porque si primero ... no tiene". Dios mira el
corazón del que da, y no solamente sus posesiones, y luego acepta la
ofrenda dada con corazón alegre según las fuerzas que tenga para
dar. Compárese Ex. 25:2. La viuda pobre (Luc. 21:1-4) ofrendó más
que los demás, aunque no en cantidad, sino en sacrificio de
corazón.
Dios acepta solamente lo que viene de voluntad dispuesta, y
según tenga la persona o congregación, y no según no tenga. Como
comento en el versículo anterior, si una iglesia local no tiene para
comprar su propio local, Dios no espera que ella tenga local. Un
local ¡no es requisito! Es una conveniencia, y como toda
conveniencia en la vida, se tiene o no, según las fuerzas
financieras para tenerla. Pero hay hermanos que, usando de la
sabiduría humana y equivocadamente considerando el local como un
requisito para la obra de la iglesia, instan a la iglesia a pedir
fondos de otras iglesias para que ésta pueda tener un local propio.
El local propio es una conveniencia en el evangelismo. La
cooperación de iglesias, en enviar fondos a otra iglesia, es cosa de
benevolencia. Citar casos de benevolencia, para justificar casos de
evangelismo, es usar mal las Escritura (y no bien, 2 Tim. 2:15).
8:13 -- "Porque no ... estrechez". Pablo no procuraba
imponer en las iglesias de los gentiles una carga pesada, con el fin
de dejar a los santos judíos en holgura; no se trataba de que otros
se quedaran aliviados mientras éstos pasaban escasez. Todo lo
contrario; Pablo deseaba igualdad entre todos con relación a la
necesidad. Dice la Ver. Biblia de las Américas: "Esto no es para el
desahogo de otros y para aflicción vuestra, sino para que haya
igualdad".
8:14 -- "sino que este tiempo ... haya igualdad". Las
iglesias gentiles (Macedonia, Acaya, Galacia) en ese presente tiempo
tenían la suficiencia para socorrer a los hermanos judíos muy
necesitados. Supliendo sus necesidades, las iglesias gentiles no
tendrían necesidad ni tampoco los hermanos judíos. Habría igualdad
con relación a la necesidad. Más tarde podría ser que las iglesias
judaicas, teniendo abundancia, socorrerían a hermanos gentiles
necesitados. En este caso también habría igualdad. Nadie estaría
nunca sufriendo gran necesidad. ¡Este es el plan divino!
Es de notarse lo que Pablo dice en Rom. 15:25-27, referente a
esta colecta. Los hermanos gentiles eran deudores a los hermanos
judíos, y su liberalidad en cosas materiales repagarían en parte a
los hermanos judíos, para que hubiera igualdad también en ese
sentido.
8:15 -- "como está escrito ... menos". Pablo menciona
el caso de recoger el maná (Ex. 16:16-18) como precedente en el
asunto de la benevolencia congregacional hacia los santos
necesitados. Intervino la providencia de Dios en el asunto de
recoger el maná, y resultó que cada quien tuvo lo necesario, aunque
había habido diferencia de cantidades recogidas. Así es con los
bienes de esta vida: si hay amor y consideración, los que tienen más
repartirán con los que están necesitados, y de esta manera nadie
sufrirá. Considérense Efes. 4:28; 1 Tim. 6:17-19; Mat. 25:34-45.
La igualdad, en el caso del maná, ilustra la igualdad a la
mano. Como algunos recogieron más que otros, así en la vida
material haya quienes tienen más bienes que otros. Pero como en el
caso del maná todos tuvieron suficiente, cuando se aplican las
instrucciones del Señor a Su pueblo, referente a santos necesitados,
resulta que hay igualdad en que ahora nadie está sufriendo; todos
están libres del sufrimiento.
(Al mismo tiempo debe notarse que las Escrituras no imponen
ningún sistema político de comunismo, en el cual todos tengan la
misma cantidad de bienes materiales y nada de propiedad privada.
Hech. 5:4 lo hace bien claro).
8:16 -- "Pero gracias a Dios ... vosotros". Pablo
siempre daba gracias a Dios por todo. Ahora da gracias por la
solicitud que Dios puso en el corazón de Tito por las iglesias que
iban reuniendo fondos para los santos necesitados. Tito mostraba
la misma actitud buena hacia los corintios que mostraba Pablo.
(Este sentido de agradecimiento debe ser inculcado en cada uno desde
la niñez. Comienza en el hogar, al siempre estar los miembros de la
familia dando gracias a Dios en oración sin cesar).
Dios puso esa solicitud por los corintios en el corazón de
Tito, no por medio milagroso, sino sencillamente por medio de las
exhortaciones de Pablo (ver. 6) y de las mismas observaciones de
Tito en Corinto. Dios da a nosotros la capacidad de responder a las
necesidades de otros, y nos puso el gran ejemplo de amor al darnos
Su hijo (Rom. 8:32). La solicitud por otros es algo motivado por
otros y por las circunstancias en la vida, al responder nosotros
correctamente a ellos.
8:17 -- "Pues a la ... a vosotros". Tito no volvió a
Corinto solamente porque se le exhortó a hacerlo (ver. 6), sino
también porque hacerlo era de su propia voluntad y prontitud.
Importaba a los corintios saber esto, ya que Tito volvió a ellos.
(Si la persona no se dedica de todo corazón a la tarea, no habrá
buenos resultados. Dios no es servido de medio corazón).
8:18 -- "Y enviamos ... las iglesias". Pablo envió a
Corinto, juntamente con Tito, a otro hermano en la fe no nombrado.
Los corintios sabían quién era; a nosotros no importa saberlo. Este
hermano era bien conocido de muchas iglesias de Cristo debido a sus
actividades en el evangelio.
8:19 -- "y no sólo ... donativo". Este hermano merecía
la confianza de los corintios, no solamente porque era hombre activo
en el evangelio, y conocido por muchas iglesias locales, sino porque
algunas iglesias le designaron para ser uno de los mensajeros para
cargar el dinero que había sido donado para los santos necesitados
en Jerusalén.
El texto griego no dice "donativo", sino "gracia". "y no sólo
esto, sino que también ha sido designado por las iglesias para
viajar con nosotros en esta obra de gracia" (Ver. Biblia de las
Américas). Esta gracia (ver. 1, 6) era el favor de Dios que se les
dio a las iglesias de compartir de sus bienes con los santos
necesitados, y se realizó en el donativo que se juntó para ser
llevado a ellos.
--"que es administrado ... voluntad". Pablo y los mensajeros
escogidos de las iglesias viajaban ("peregrinación"), haciendo el
recogimiento de los donativos de las iglesias para los santos
necesitados en Jerusalén, y todo esto era para la gloria de Dios, de
quien era ese plan para el alivio de los Suyos. (Dios es
glorificado cuando los hombres llevamos a cabo su obra en la manera
en que El nos manda; es glorificado cuando el evangelio--Su plan
divino--tiene el efecto deseado en nosotros).
La Ver. Biblia de las Américas, y otras, dicen "nuestra buena
voluntad", en lugar de "vuestra". Estas actividades de benevolencia
ocasionaron la manifestación de la buena voluntad de Pablo hacia los
hermanos dondequiera.
8:20 -- "evitando que nadie ... administramos". Pablo
evitó la posible crítica y censura al no irse solo con el dinero de
las iglesias para los santos en Jerusalén. Llevó consigo compañeros
(ver. 19), a los que eran mensajeros de diferentes iglesias locales.
8:21 -- "procurando hacer ... los hombres". Pablo
siempre procuraba hacer las cosas de tal manera que nunca hubiera
sospecha en su contra. Nuestra vida, como un libro abierto, siempre
es observada por Dios, como también por los hombres. Hacer las
cosas honradamente es evidencia de buen carácter. ¡Sí importa lo
que otros piensen y digan acerca de nosotros! Es sabio actuar de
tal manera que se evite la censura innecesaria.
(Sugiero que en la iglesia local las colectas de cada domingo
se cuenten entre dos hermanos, y no por uno solo. También conviene
indicar de manera pública la cantidad de cada colecta, y luego hacer
un reporte de los gastos y saldos, para la información de cada
miembro de la congregación. Muchas veces pasa que uno solo se
encarga del dinero de la congregación y los miembros nunca saben
nada acerca de él. Esto no es recomendable; no evita censura. ¡No
toca a nadie solo la administración de las finanzas de la iglesia
local!)
8:22 -- Enviamos también ... en vosotros". Aparte del
hermano mencionado en el ver. 18, Pablo envió a Corinto con Tito a
otro hermano. Siempre era hermano diligente en todo, y ahora mucho
más, porque su confianza en los corintios se había aumentado, a
consecuencia del reporte que Tito trajo acerca de ellos. No sabemos
quién era, pero los corintios, sí. Es lo que importa.
Cuando es ocasión de que alguien sea escogido para una tarea
importante, se escoge el que haya sido probado repetidas veces en la
diligencia! El perezoso no será escogido. Véase Rom. 12:11.
Dentro de este contexto se puede decir que cada uno de nosotros
determina su propio destino. No hemos de inculpar a otros; somos
nosotros quienes lo determinamos, como lo determinó aquel hermano
que Pablo escogió y envió.
8:23 -- "En cuanto a Tito ... vosotros". Aunque ya
había hecho varias referencias a Tito, Pablo vuelve a recomendarle.
Era compañero de Pablo y colaborador en la obra que beneficiaba a
los corintios. Ahora tocaba a los corintios dirigirse bien a la
tarea de llevar a cabo su colecta de dinero para los santos
necesitados, animados y exhortados por tan finos hermanos
visitantes.
--"y en cuanto ... de Cristo". Los referidos dos hermanos
habían sido enviados por las iglesias a llevar sus donativos a
Jerusalén. Por haber sido enviados, el texto usa la palabra
APOSTOLOS, que hecha su transliteración viene siendo "apóstol".
Traducida, la palabra significa "uno enviado". Estos dos hermanos
eran, pues, apóstoles. No eran de los apóstoles (enviados) de
Cristo, sino de las iglesias. En el mismo sentido se llama
Epafrodito "mensajero" (APOSTOLOS), porque la iglesia en Filipos le
había enviado a Pablo (Fil. 2:25). También es llamado Cristo
"apóstol" (Heb. 3:1), porque Dios le envió al mundo (Jn. 17:18).
Los griegos usan la palabra APOSTOLOS para cualquier enviado o
mensajero. Nosotros estamos habituados a usar la palabra
"apóstoles" en una aplicación muy limitada, pensando en los "doce
apóstoles de Cristo". Tal uso es eclesiástico, y por eso no bueno.
Debemos pensar en personas enviadas, no importando por quiénes hayan
sido enviadas.
Estos hermanos eran la gloria de Cristo porque glorificaban a
Cristo en su vida diaria de servicio.
Hoy en día nosotros también debemos llenar nuestros días con
servicio aceptable en Cristo y delante de Dios. De esta manera
nosotros también seremos "la gloria de Cristo".
8:24 -- "Mostrad, pues, ... de vosotros". Siendo estos
hermanos de tan excelente carácter, muchas veces probados en su
diligencia, y ahora enviados a Corinto, ahora tocaba a los hermanos
en Corinto mostrarles la prueba de su amor, y del gloriarse tanto
Pablo respecto de ellos, y todo esto delante de las iglesias que
iban participando en la gran colecta. Recibir bien a estos hermanos
y cooperar bien en la colecta serían prueba a las demás iglesias de
que Pablo tenía razón al gloriarse respecto de los corintios. Véase
9:2-4.