NOTAS SOBRE 2 CORINTIOS

Por Bill H. Reeves

(Derechos reservados, copyright, 1997)

 
 


CAPITULO 8

 

      8:1 -- "Asimismo, hermanos, ... Macedonia."  Con la palabra "asimismo" ("además"--Ver. Biblia de las Américas, y otras), Pablo indica un cambio de tema, ya que deja su propósito principal que tenía al escribir a los corintios.  Luego de tratar la cuestión de la ofrenda para los santos (cap. 8, 9), volverá a asuntos directamente conectados con problemas en Corinto.

      Otros pasajes que considerar, en conexión con este caso de benevolencia de iglesias de Cristo (en Galacia, Macedonia, y Acaya) para los santos

      Pablo introduce esta sección con una atracción personal y un trato indicativo de amor, diciendo “hermanos”.  Para animar a los corintios lo que hacía un año habían comenzado, en la colecta para los santos necesitados, ver. 10, les presenta el ejemplo de los hermanos en Cristo en Macedonia.

      Dios nos prospera en esta vida, y de esta manera nos da, no solamente la ocasión y el privilegio de dar a los pobres, sino también la habilidad de hacerlo.  Por eso el dar a ellos se llama "gracia de Dios".  Esta gracia no es ningún poder sobrenatural o místico que cree en el individuo el deseo y habilidad de ofrendar; es un favor no merecido que el Dios de amor da a su pueblo espiritual al darles la oportunidad, el privilegio, y la habilidad (por medio de la prosperidad en lo material) de ayudar físicamente a los santos.  Considérense Gál. 2:10; 6:10; Hech. 20:35; 1 Tim. 6:17-19.

      Como Dios siempre ha sido benévolo para con los suyos, así sus hijos espirituales le imitan en sacrificarse por sus hermanos en Cristo.  Véanse Hech. 2:44,45; 4:34-37; 6:1-7; Hech. 11:27-30; 1 Tim. 5:3-16.  Aunque es cierto que uno debe trabajar para tener con que sostener a su familia (1 Tim. 5:8), también es cierto que uno de los motivos principales de trabajar es que uno tenga con qué pueda ayudar al necesitado (Efes. 4:28).  Dios bien podría ayudar a los necesitados directa y milagrosamente, pero la verdad es que ha escogido hacerlo por medio de otros, que usando de la "gracia de Dios" compartan de sus bendiciones de Dios para que sus necesidades sean suplidas.  ¡De esta manera los dos partidos son bendecidos! (Mat. 6:2-4, 19-21; Luc. 16:9; 1 Tim. 6:19).

      Advertencia: Si usamos bien la palabra de verdad (2 Tim. 2:15), siempre y en todo caso distinguiremos entre la acción benévola del individuo, que es dirigida a cualquier persona necesitada, y la de iglesias locales, que es limitada a los santos.  Hay quienes usan mal las Escrituras, promoviendo proyectos en que se solicita dinero a iglesias locales para ayudar a no santos.  Para esto, citan textos aplicados al individuo, cuya benevolencia es general y nada limitada, y los aplican a la obra colectiva de iglesias locales, cuya benevolencia es limitada a los santos.  Además de esto, usan de la benevolencia general como gancho, como instrumento del evangelio para atraer a la gente para convertirla a Cristo.  Al escribir estas líneas tengo delante de mí una propaganda que se titula: "Evangelismo Benévolo (es decir, por medio de benevolencia) Por Iglesias Cristianas E Iglesias de Cristo".  En tiempos apostólicos la benevolencia ¡nun­ca fue usada para evangelizar!

      En Macedonia había iglesias locales cuando menos en Filipos, en Tesalónica, y en Berea (Hech. 16, 17).

 

      8:2 -- "que en grande prueba de tribulación".  Compárense 1 Tes. 1:6; 2 Tes. 1:4.  Las iglesias de Macedonia habían sufrido mucha persecución y por ella su fe había sido probada. 

      --"la abundancia ... generosidad".  Ahora Pablo presenta a los corintios el ejemplo de los macedonios que pasaron sus pruebas.  Ya sentían gozo (Sant. 1:2,3; 1 Ped. 1:6-9); ya obraba en ellos la "gracia de Dios" (ver. 1).

      Pablo contrasta la abundancia de su gozo con la profundidad de su pobreza material a consecuencia de los tiempos difíciles en que vivían.  De este gozo y pobreza abundó su generosidad hacia los santos necesitados en Jerusalén (ver. 4; 9:1,12).

      La palabra "generosidad" en otras versiones es "liberalidad".  En el texto griego la palabra es APLOTES, que significa sinceridad, o sencillez de pensamiento.  Representa la virtud de estar libre de hipocresía y simulación.  Se encuentra en 1:12 (sencillez) y en 11:3 (sincera).  La generosidad, o liberalidad, de los macedonios era nada más reflejo de su mente sincera.  Aquí Pablo no se refiere a la cantidad numérica de su ofrenda, sino a lo singular de su pensar en ofrendar para los santos necesitados, a pesar de su propia pobreza.

      En Mat. 6:22; y en Luc. 11:34 la misma palabra aparece (como adjetivo), y se traduce "sencillo" y "sano" (Ver. Valera Revisión 1977); es decir, el ojo es de visión única, o que no ve los objetos dobles.  Los macedonios no procuraban mirar en dos direcciones al mismo tiempo, sino con ojo sencillo (mente singular) consideraban su propio caso, la gracia de Dios en ellos, la necesidad de sus hermanos en Cristo en Jerusalén, y luego ofrendaron.

      Cabe aquí notar que hace como 30 años algunos predicadores, en defensa de los diferentes proyectos de patrocinio y de institucionalismo en la hermandad, comenzaron a hacer el argumento de que las iglesias pequeñas (en número), y por eso muy limitados en fondos disponibles, debían siempre donar a los proyectos planificados de centralización, porque, decían, los santos en Jerusalén, que iban a recibir las ofrendas de los macedonios, eran nada más "pobres" (Rom. 15:26), mientras que los santos en Macedonia, que contribuían, eran de "profunda pobreza" (2 Cor. 8:2).  Era muy inválido el argumento porque Pablo no hizo tal comparación.  La profunda pobreza de los macedonios Pablo la comparó con la abundancia de su gozo.

 

      8:3 -- "Pues doy  ... de sus fuerzas".  Los macedonios, con mente singular, movida por la gracia de Dios dada a ellos, hicieron una colecta para los santos.  La cantidad de su liberalidad fue conforme a sus "fuerzas" de dar. (En realidad dieron más allá de sus fuerzas, en el sentido de que dieron más que se les requería, dadas las circunstancias de su vida material).

      En lugar de "fuerzas", dice la Ver. Biblia de las Américas "capacidad".  Dice la Ver. Valera Revisión 1977, "posibilidades".  El texto griego dice literalmente, "poder".  El factor determinante, en la obra de la iglesia local, es el poder, las fuerzas, la capacidad, o la posibilidad de ella.  (Lo mismo se puede decir en cuanto a la obra del individuo--Mateo 25:15).  Es un gran mal, una violación de este principio bíblico, y un rechazo del plan de Dios, que las iglesias de Cristo liberales promuevan proyectos mucho más allá de sus posibilidades de pagar sus gastos, pero sabiendo que dependerán de donativos de otras muchas iglesias locales para pagarlos.  Así resulta que el plan sencillo de Dios es substituido por la centralización.

      Véase ver. 12, "según lo que uno tiene".  Esto determina las fuerzas, o capacidad, de la congregación (como también del individuo).  La iglesia llamada "patrocinadora", que centraliza fondos de otras muchas iglesias locales, no da a su proyecto de nivel de la hermandad según lo que tiene, ¡sino según lo que no tiene!

      8:4 -- "pidiéndonos con ... los santos".  Pablo no esperaba mucho de los hermanos macedonios (ver. 5), por ser ellos muy pobres.  Así que tuvieron que rogarle que se les permitiera el privilegio de participar en la colecta para los santos en Jerusalén.

      Ofrendar es un privilegio.  No debe ser considerado como "necesidad" o como cosa de "tristeza" (9:7).

      Este versículo especifica para quiénes es la colecta hecha por iglesias locales; es ¡para santos! (9:1,12; Rom. 15:25,26; 1 Cor. 16:1).  Ahora, ]en dónde dicen las Escrituras que la colecta es para no santos?

     

      8:5 -- "Y no como ... de Dios"  Dieron más de lo que Pablo pensaba que podrían dar, pero resultó así porque primero se dedicaron al Señor.  Esto les motivó a ser partícipes con Dios en la propagación del evangelio, como también ahora en el cuidado de santos necesitados.  Eso era según la voluntad de Dios.

      Solamente los egoístas hallan dificultad en ser generosos en ofrendar para la causa del Señor.  A los tales les falta dedicación al Señor.

      También se dieron a Pablo, en que cooperaron, no solamente en contribuir, y ofrendar, sino también en enviar mensajeros para llevar el dinero.  Véanse ver. 18,19; y Hech. 20:4 (Berea y Tesalónica eran ciudades de Macedonia).

 

      8:6 -- "de manera que ... de gracia".  Pablo había enviado a Tito a Corinto a tratar los problemas (véase Introducción, primer párrafo).  Mientras estaba allí trabajó con los hermanos con respecto a la colecta para los santos.  Tito había regresado a Pablo, para darle un reporte de la condición de la iglesia en Corinto, y ahora Pablo de nuevo le envía a Corinto a acabar la obra ya comenzada referente a la colecta.

      Ayudar a los santos necesitados, por medio de benevolencia congregacional, es una obra de gracia.  Véanse los comentarios, ver. 1, sobre "gracia de Dios".

 

      8:7 -- "Por tanto, ... en esta gracia".  La gracia aquí referida es la de ofrendar para los santos necesitados en Jerusalén.  (Véanse ver. 1 y 6, comentarios).

      Habiéndose referido a la generosidad de los hermanos macedonios en ofrendar para los santos necesitados, ahora insta a los corintios a abundar en este privilegio que Dios les había dado, igual que su abundancia en la gracia de Dios manifestada hacia ellos en diferentes dones.  Véanse 1 Cor. 1:5; cap. 12, 13 y 14.  La gracia de dar debía ser tan perfecta, o acabada, entre ellos como los demás dones que habían recibido de Dios.

      Abundaban los corintios en dones milagrosos (fe, para hacer milagros; palabra, o habilidad de hablar en lenguas--o tal vez, la palabra de sabiduría; y ciencia, o la habilidad de comprender el mensaje divinamente revelado), como también en solicitud ("diligencia", Ver. Biblia de las Américas) y en su amor para con Pablo; ahora les tocaba abundar en esta otra gracia, o favor, de Dios: la gracia de dar.

 

      8:8 -- "No hablo como ... vuestro".  Pablo sí había "ordenado" (1 Cor. 16:1,2) a las iglesias a ofrendar para los santos necesitados, pero parece que aquí se refiere a la cuestión de liberalidad (abundar), y esto viene solamente por motivación correcta.  Pablo usó el ejemplo de generosidad de los macedonios para mover a los corintios a ser sinceros en su amor hacia sus hermanos necesitados en otro país, al ser liberales en su ofrenda para los tales.  Compárese 1 Juan 3:17.  Al mismo tiempo sería probado su amor para con Pablo (ver. 7), al hacer ellos, o no, lo que Pablo les enseñaba.

 

      8:9 -- "Porque ya conocéis ... enriquecidos".  El amor es probado por la liberalidad.  Si de veras amaban los corintios, abundarían en la liberalidad de su ofrenda, exactamente como el amor de Cristo fue manifestado abundantemente en su gran sacrificio por el pecador.  Se hizo pobre, dejando las glorias del cielo (Jn. 17:5) para humillarse por nosotros (Fil. 2:5-8).  La encarnación, la crucifixión, y la resurrección de Cristo, nos enriqueció grandemente, dándonos la esperanza de vida eterna.  La abundancia del amor de Cristo, pues, viene siendo nuestro criterio para la abundancia nuestra hacia los que son de Cristo.  Véanse 13:4; Efe. 2:1-10; Tito 2:14.

 

      8:10 -- "Y en esto ... pasado".  Dado que no les mandaba en el asunto de generosidad (ver. 9), ahora da su juicio o consejo.  El asunto no tuvo que ver con hacer (cosa que se manda), sino con querer (cosa que se exhorta y se motiva).

      Los corintios tenían como un año de haber querido hacer la referida colecta.  El mandamiento de hacerlo lo habían recibido en la primera carta (1 Cor. 16:1,2).

      8:11 -- "Ahora, pues, llevad ... tengáis".  La exhortación es que la prontitud del cumplimiento del asunto corresponda a la prontitud de querer hacerlo. 

      El llevar a cabo una obra siempre debe ser determinado según lo que la congregación tenga (o según sus fuerzas, ver. 3.  Véanse los comentarios allí).

      Si una congregación tiene la fuerza financiera para tener su propio local, predicar por radio y televisión, sostener a un evangelista, cuidar de los santos necesitados que tenga, o hacer cualquier otra obra designada por las Escrituras, bien.  Si no tiene lo suficiente para estas cosas, o para algunas de éstas, entonces Dios no espera de ella que las haga.  Si necesita congregarse en la casa privada de algún hermano (ejemplos: Rom. 16:3-5; 1 Cor. 16:19; Filemón 2), bien.  Pero que no pida dinero a otras iglesias para estas cosas, y otras, porque no es según el patrón bíblico dado en este versículo.

      La llamada "iglesia patrocinadora" viola este patrón bíblico en que, desde el principio de sus proyectos planificados, no piensa hacer sus obras según lo que tiene, sino según pueda recibir de otras muchas iglesias locales, pidiéndoles donativos mensuales.  Esto es pura centralización, y su mal consiste en carecer de autorización bíblica.  Con la centralización viene poder y control.

 

      8:12 -- "Porque si primero ... no tiene".  Dios mira el corazón del que da, y no solamente sus posesiones, y luego acepta la ofrenda dada con corazón alegre según las fuerzas que tenga para dar.  Compárese Ex. 25:2. La viuda pobre (Luc. 21:1-4) ofrendó más que los demás, aunque no en cantidad, sino en sacrificio de corazón. 

      Dios acepta solamente lo que viene de voluntad dispuesta, y según tenga la persona o congregación, y no según no tenga.  Como comento en el versículo anterior, si una iglesia local no tiene para comprar su propio local, Dios no espera que ella tenga local.  Un local ¡no es requisito!  Es una conveniencia, y como toda conveniencia en la vida, se tiene o no, según las fuerzas financieras para tenerla.  Pero hay hermanos que, usando de la sabiduría humana y equivocadamente considerando el local como un requisito para la obra de la iglesia, instan a la iglesia a pedir fondos de otras iglesias para que ésta pueda tener un local propio. 

      El local propio es una conveniencia en el evangelismo.  La cooperación de iglesias, en enviar fondos a otra iglesia, es cosa de benevolencia.  Citar casos de benevolencia, para justificar casos de evangelismo, es usar mal las Escritura (y no bien, 2 Tim. 2:15).

 

      8:13 -- "Porque no ... estrechez".  Pablo no procuraba imponer en las iglesias de los gentiles una carga pesada, con el fin de dejar a los santos judíos en holgura; no se trataba de que otros se quedaran aliviados mientras éstos pasaban escasez.  Todo lo contrario; Pablo deseaba igualdad entre todos con relación a la necesidad.  Dice la Ver. Biblia de las Américas: "Esto no es para el desahogo de otros y para aflicción vuestra, sino para que haya igualdad".

 

      8:14 -- "sino que este tiempo ... haya igualdad".  Las iglesias gentiles (Macedonia, Acaya, Galacia) en ese presente tiempo tenían la suficiencia para socorrer a los hermanos judíos muy necesitados.  Supliendo sus necesidades, las iglesias gentiles no tendrían necesidad ni tampoco los hermanos judíos.  Habría igualdad con relación a la necesidad.  Más tarde podría ser que las iglesias judaicas, teniendo abundancia, socorrerían a hermanos gentiles necesitados.  En este caso también habría igualdad.  Nadie estaría nunca sufrien­do gran necesidad.  ¡Este es el plan divino!

      Es de notarse lo que Pablo dice en Rom. 15:25-27, referente a esta colecta.  Los hermanos gentiles eran deudores a los hermanos judíos, y su liberalidad en cosas materiales repagarían en parte a los hermanos judíos, para que hubiera igualdad también en ese sentido.

 

      8:15 -- "como está escrito ... menos".  Pablo menciona el caso de recoger el maná (Ex. 16:16-18) como precedente en el asunto de la benevolencia congregacional hacia los santos necesitados.  Intervino la providencia de Dios en el asunto de recoger el maná, y resultó que cada quien tuvo lo necesario, aunque había habido diferencia de cantidades recogidas.  Así es con los bienes de esta vida: si hay amor y consideración, los que tienen más repartirán con los que están necesitados, y de esta manera nadie sufrirá.  Considérense Efes. 4:28; 1 Tim. 6:17-19; Mat. 25:34-45.

      La igualdad, en el caso del maná, ilustra la igualdad a la mano.  Como algunos recogieron más que otros, así en la vida material haya quienes tienen más bienes que otros.  Pero como en el caso del maná todos tuvieron suficiente, cuando se aplican las instrucciones del Señor a Su pueblo, referente a santos necesitados, resulta que hay igualdad en que ahora nadie está sufriendo; todos están libres del sufrimiento.

 

      (Al mismo tiempo debe notarse que las Escrituras no imponen ningún sistema político de comunismo, en el cual todos tengan la misma cantidad de bienes materiales y nada de propiedad privada.  Hech. 5:4 lo hace bien claro).

      8:16 -- "Pero gracias a Dios ... vosotros".  Pablo siempre daba gracias a Dios por todo.  Ahora da gracias por la solicitud que Dios puso en el corazón de Tito por las iglesias que iban reuniendo fondos para los santos  necesitados.  Tito mostraba la misma actitud buena hacia los corintios que mostraba Pablo.  (Este sentido de agradecimiento debe ser inculcado en cada uno desde la niñez.  Comienza en el hogar, al siempre estar los miembros de la familia dando gracias a Dios en oración sin cesar).

      Dios puso esa solicitud por los corintios en el corazón de Tito, no por medio milagroso, sino sencillamente por medio de las exhortaciones de Pablo (ver. 6) y de las mismas observaciones de Tito en Corinto.  Dios da a nosotros la capacidad de responder a las necesidades de otros, y nos puso el gran ejemplo de amor al darnos Su hijo (Rom. 8:32).  La solicitud por otros es algo mo­tivado por otros y por las circunstancias en la vida, al responder nosotros correctamente a ellos.

 

      8:17 -- "Pues a la ... a vosotros".  Tito no volvió a Corinto solamente porque se le exhortó a hacerlo (ver. 6), sino también porque hacerlo era de su propia voluntad y prontitud.  Importaba a los corintios saber esto, ya que Tito volvió a ellos.  (Si la persona no se dedica de todo corazón a la tarea, no habrá buenos resultados.  Dios no es servido de medio corazón).

 

      8:18 -- "Y enviamos ... las iglesias".  Pablo envió a Corinto, juntamente con Tito, a otro hermano en la fe no nombrado.  Los corintios sabían quién era; a nosotros no importa saberlo.  Este hermano era bien conocido de muchas iglesias de Cristo debido a sus actividades en el evangelio.

 

      8:19 -- "y no sólo ... donativo".  Este hermano merecía la confianza de los corintios, no solamente porque era hombre activo en el evangelio, y conocido por muchas iglesias locales, sino porque algunas iglesias le designaron para ser uno de los mensajeros para cargar el dinero que había sido donado para los santos necesitados en Jerusalén.

      El texto griego no dice "donativo", sino "gracia".  "y no sólo esto, sino que también ha sido designado por las iglesias para viajar con nosotros en esta obra de gracia" (Ver. Biblia de las Américas).  Esta gracia (ver. 1, 6) era el favor de Dios que se les dio a las iglesias de compartir de sus bienes con los santos necesitados, y se realizó en el donativo que se juntó para ser llevado a ellos.

      --"que es administrado ... voluntad".  Pablo y los mensajeros escogidos de las iglesias viajaban ("peregrinación"), haciendo el recogimiento de los donativos de las iglesias para los santos necesitados en Jerusalén, y todo esto era para la gloria de Dios, de quien era ese plan para el alivio de los Suyos.  (Dios es glorificado cuando los hombres llevamos a cabo su obra en la manera en que El nos manda; es glorificado cuando el evangelio--Su plan divino--tiene el efecto deseado en nosotros).

      La Ver. Biblia de las Américas, y otras, dicen "nuestra buena voluntad", en lugar de "vuestra".  Estas actividades de benevolencia ocasionaron la manifestación de la buena voluntad de Pablo hacia los hermanos dondequiera.

 

      8:20 -- "evitando que nadie ... administramos".  Pablo evitó la posible crítica y censura al no irse solo con el dinero de las iglesias para los santos en Jerusalén.  Llevó consigo compañeros (ver. 19), a los que eran mensajeros de diferentes iglesias locales.

 

      8:21 -- "procurando hacer ... los hombres".  Pablo siempre procuraba hacer las cosas de tal manera que nunca hubiera sospecha en su contra.  Nuestra vida, como un libro abierto, siempre es observada por Dios, como también por los hombres.  Hacer las cosas honradamente es evidencia de buen carácter.  ¡Sí importa lo que otros piensen y digan acerca de nosotros!  Es sabio actuar de tal manera que se evite la censura innecesaria.

      (Sugiero que en la iglesia local las colectas de cada domingo se cuenten entre dos hermanos, y no por uno solo.  También conviene indicar de manera pública la cantidad de cada colecta, y luego hacer un reporte de los gastos y saldos, para la información de cada miembro de la congregación.  Muchas veces pasa que uno solo se encarga del dinero de la congregación y los miembros nunca saben nada acerca de él.  Esto no es recomendable; no evita censura. ¡No to­ca a nadie solo la administración de las finanzas de la iglesia local!)

 

      8:22 -- Enviamos también ... en vosotros".  Aparte del hermano mencionado en el ver. 18, Pablo envió a Corinto con Tito a otro hermano.  Siempre era hermano diligente en todo, y ahora mucho más, porque su confianza en los corintios se había aumentado, a consecuencia del reporte que Tito trajo acerca de ellos.  No sabemos quién era, pero los corintios, sí.  Es lo que importa.

      Cuando es ocasión de que alguien sea escogido para una tarea importante, se escoge el que haya sido probado repetidas veces en la diligencia!  El perezoso no será escogido.  Véase Rom. 12:11.  Dentro de este contexto se puede decir que cada uno de nosotros determina su propio destino.  No hemos de inculpar a otros; somos nosotros quienes lo determinamos, como lo determinó aquel hermano que Pablo escogió y envió.

 

      8:23 -- "En cuanto a Tito ... vosotros".  Aunque ya había hecho varias referencias a Tito, Pablo vuelve a recomendarle.  Era compañero de Pablo y colaborador en la obra que beneficiaba a los corintios.  Ahora tocaba a los corintios dirigirse bien a la tarea de llevar a cabo su colecta de dinero para los santos necesitados, animados y exhortados por tan finos hermanos visitantes.

      --"y en cuanto ... de Cristo".  Los referidos dos hermanos habían sido enviados por las iglesias a llevar sus donativos a Jerusalén.  Por haber sido enviados, el texto usa la palabra APOSTOLOS, que hecha su transliteración viene siendo "apóstol".  Traducida, la palabra significa "uno enviado".  Estos dos hermanos eran, pues, apóstoles.  No eran de los apóstoles (enviados) de Cristo, sino de las iglesias.  En el mismo sentido se llama Epafrodito "mensajero" (APOSTOLOS), porque la iglesia en Filipos le había enviado a Pablo (Fil. 2:25).  También es llamado Cristo "apóstol" (Heb. 3:1), porque Dios le envió al mundo (Jn. 17:18).  Los griegos usan la palabra APOSTOLOS para cualquier enviado o mensajero.  Nosotros estamos habituados a usar la palabra "apóstoles" en una aplicación muy limitada, pensando en los "doce apóstoles de Cristo".  Tal uso es eclesiástico, y por eso no bueno.  Debemos pensar en personas enviadas, no importando por quiénes hayan sido enviadas.

      Estos hermanos eran la gloria de Cristo porque glorificaban a Cristo en su vida diaria de servicio.

      Hoy en día nosotros también debemos llenar nuestros días con servicio aceptable en Cristo y delante de Dios.  De esta manera nosotros también seremos "la gloria de Cristo".

 

      8:24 -- "Mostrad, pues, ... de vosotros".  Siendo estos hermanos de tan excelente carácter, muchas veces probados en su diligencia, y ahora enviados a Corinto, ahora tocaba a los hermanos en Corinto mostrarles la prueba de su amor, y del gloriarse tanto Pablo respecto de ellos, y todo esto delante de las iglesias que iban participando en la gran colecta.  Recibir bien a estos hermanos y cooperar bien en la colecta serían prueba a las demás iglesias de que Pablo tenía razón al gloriarse respecto de los corintios.  Véase 9:2-4. 

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