NOTAS SOBRE 2 CORINTIOS

Por Bill H. Reeves

(Derechos reservados, copyright, 1997)

 
 


CAPÍTULO 9

 

      9:1 -- "Cuanto a la ... os escriba".  Este capítulo continúa el tema comenzado en el 8, que es la colecta para los santos necesitados en Jerusalén. Estos dos capítulos deben ser estudiados juntamente.  Muchos de los comentarios hechos en el cap. 8 tienen aplicación en este capítulo.  Véanse también Hech. 24:17; Rom. 15:25,26 y 1 Cor. 16:1-4.

      Era por demás escribirles acerca de la colecta, porque ya habían decidido hacerla desde el año anterior (8:10).  Pero era de tanta importancia que la iglesia en Corinto ahora terminara la tarea, que Pablo les escribe lo que va en este capítulo.

 

      9:2 -- "pues conozco ... pasado".  En 8:1-5, Pablo usó el ejemplo de los macedonios para animar a los corintios; ahora da crédito a los corintios por haber comenzado la colecta para los santos desde hacía tiempo, y declara que se había gloriado de la buena voluntad de los corintios para animar a los macedonios.

      --"y vuestro celo ha estimulado a la mayoría".  El entusiasmo de los corintios había estimulado a los macedonios a actuar en el asunto.  Un buen ejemplo siempre es efectivo en la vida de otros.

 

      9:3 -- "Pero he enviado ... preparados".  Los corintios no necesitaban más información respecto a la colecta, pero sí la admonición de "llevar a cabo" (8:11).  Por eso estuvo enviando a Tito, y a otros dos (8:16,18,22), con el fin de ver que los corintios estuvieran preparados en el asunto.  Los co­rintios habían estado "prontos a querer" hacer la colecta (8:11); tenían "buena voluntad" (9:2) de hacerla.  Esto era admirable y ejemplar.  Pero ahora to­caba otra cosa.

 

      9:4 -- "no sea que ... confianza".  Había la posibilidad de que todo el gloriarse de ellos resultara en vano, si llegando a Corinto con Pablo algunos hermanos macedonios hallaran a los corintios desprevenidos, o desapercibidos, respecto a la colecta.  Tal situación habría causado para Pablo vergüenza, sin mencionar la vergüenza que tendrían que sentir los mismos corintios.  Pablo no se desasocia de los corintios, diciendo que ellos sentirían vergüenza, sino con tacto dice "nosotros".  Pablo había expresado allí en Macedonia la con­fianza que tenía en los corintios; ahora los corintios tenían que garantizar la base de esa confianza, al completar sus preparativos para la colecta.

      Somos responsables por la validez de la confianza puesta en nosotros.  Si no somos en realidad lo que la confianza en nosotros expresa, entonces se destruye esa confianza y la culpa la tenemos nosotros mismos.  ¡Tenemos que cumplir con nuestra palabra!

 

      9:5 -- "Por tanto, tuve ... antes prometida".  Los corintios habían hablado, pero ¿habían hecho?  Para asegurar el hacer en el asunto, Pablo envió a Corinto a los tres hermanos.

      ¡Qué lástima que tanto cristiano esté tan dispuesto a hablar, pero no presto a ejecutar!  En lugar de poder Pablo dedicar su tiempo y sus energías en convertir almas a Cristo, tuvo que usar mucho tiempo en atender a tales defectos en los hermanos. 

      La palabra "generosidad" (otras versiones dicen "dádiva", "donativo", "ofrenda") es, según el texto griego, más bien "bendición".  Pablo recuerda a los corintios de la "bendición" para ellos y para los santos necesitados que ellos antes habían prometido, la referida bendición tomando la forma de generosa ofrenda.  Algunas versiones, en notas aparte, dicen que la palabra en el texto griego es literalmente "bendición" (EULOGIO).

      --"para que ... exigencia nuestra".  "para que esté lista como ofrenda generosa, y no como tacañería" (Ver. Valera Revisión 1977).  "para que la misma estuviera lista, no como por codicia, sino como ofrenda generosa" (Ver. Biblia de las Américas).  El texto griego dice literalmente, "ésta estar lista como bendición y no como de codicia".  Pablo deseaba que los corintios hicieran su ofrenda para los santos de corazón amoroso, que bendice a otros (como al mismo tiempo también bendice al dador -- Hech. 20:35).  No quiso llegar a Corinto, sentir vergüenza por hallar a los corintios no preparados y luego tener ellos que dar de prisa y como bajo presión (tacañería, codicia; es decir, hacer un donativo que expondría su codicia).  Quiso que ellos reconocieran que sería para ellos una bendición bendecir a otros con ofrenda ge­nerosa.  Una ayuda dada por obligación, siendo el dador dado a la tacañería y a la codicia, aunque beneficia un poco (por el valor intrínseco del donativo), ¡no bendice al dador!  Tampoco bendice al recipiente como una ayuda generosa.  Por eso dice Pablo literalmente: Quiero que el donativo sea de bendición y no de codicia.

      Compárese Fil. 4:17.  No hay fruto (bendición en vista de la eternidad) para el dador no alegre.  Dar con tacañería, o con codicia, produce una dádiva, pero nada de fruto (bendición) para el dador.

 

      9:6 -- Pablo apela a un principio de Dios que tiene aplicación, no solamente en el campo físico, sino también en el espiritual.  Si se siembra poca semilla, no se puede esperar cosecha abundante.  Esto lo sabemos muy bien.  Pero también es cierto en lo espiritual.

      El texto griego dice literalmente: "...el que siembra sobre (o, en) bendiciones, también sobre (o, en) bendiciones segará".  Otra vez damos con la palabra "bendición", como en el versículo anterior.  Si sembramos, dice Pablo, con alegría de corazón, y con el motivo de bendecir a otros más necesitados que nosotros, sembrando así sobre bendiciones podemos esperar como cosecha para nosotros grandes bendiciones.  Pero si sembramos con mezquindad, o escasamente, no actuando con corazón alegre y de amor para con los necesitados, aunque donamos algo, no nos beneficia delante de Dios, y así nos robamos de grandes bendiciones.  En esto seríamos como el que poco siembra, pero siempre espera cosechar mucho.  ¡No es así!

      La razón para todo esto se basa en el sencillo hecho de que Dios nos mira en esta vida de prueba.  Juzga nuestros motivos.  Col. 3:23,24 bien lo explica, como también Mateo 25:40 y Luc. 16:9-14.  Al avaro (recuérdense las pala­bras codicia, tacañería, mezquindad, usadas arriba) le espera un fin terrible (Sant. 5:1-5).

 

      9:7 -- "Cada uno dé ... dador alegre".  Dado que hay bendición en dar, tanto para el dador como para el recipiente, el dador debe proponer en su corazón respecto a su donativo.  No debe ser movido de mala gana, o tristeza, resintiendo el tener que privarse de tal o tal cantidad de dinero.  No debe ser movido por necesidad, como si fuera forzado por las circunstancias a dar.  Dios nos mira y quiere amarnos, bendiciéndonos grandemente.  Para esto tenemos que dar alegremente.  Dice la Nueva Versión Internacional: "Cada uno debe dar según lo que ha determinado en su corazón que va a dar, no de mala gana y como forzado, porque a Dios le gusta quien da con alegría".  Es un buen comentario sobre este versículo. 

      La extorsión es acompañada de la tristeza, pero el dar que Dios bendice es acompañado de la alegría.

      Los que se quejan de que "la iglesia siempre está pidiendo dinero" no han aprendido nada de la verdad de Dios sobre el ofrendar.  Su corazón evidencia la avaricia y la codicia.  Dios no les ama, y lo que ofrendan, siendo por necesidad y con tristeza, no les beneficia nada.

      Luego hay quienes, en el momento de ofrendar semanalmente, no dan según algún propósito de corazón, sino meten la mano al bolsillo y de lo que saquen, dan.  ¡Van a segar mezquinamente!

 

      9:8 -- "Y poderoso es Dios ... buena obra".  Nadie puede decir que no tiene para ofrendar.  El Dios poderoso hace que todo servidor suyo tenga lo suficiente para poder abundar en toda buena obra. 

      La palabra "gracia" en este contexto se refiere al favor de Dios en bienes materiales.  Dios promete esta gracia al que le obedece.  El que dispensa bienes para socorrer a santos necesitados recibe de Dios esta gracia, y siempre tiene.

      Compárese Fil. 4:18,19.  Véase también Prov. 11:24,25.

 

      9:9 -- "como está escrito: ... siempre".  Pablo cita del Salmo 112, el ver. 9.  Sugiero al lector que tome tiempo para leer el Salmo entero.  Trata del hombre que teme a Dios.  "Su cuerno será ensalzado con honor", ver. 9 (Ver. Mo­derna).  Su justicia (o sea, sus actos de justicia, entre otras cosa el repartir a los pobres) permanece para siempre en que siempre tiene de que sacar para dar a los pobres.  Dios ve por ello.  El que no teme a Dios ve en cada dádiva posible un empobrecimiento de sí mismo, mientras que el que teme a Dios confía en El que le bendice suficientemente para siempre tener lo necesa­rio a pesar de haber regalado de sus bienes a otros.

      Debe notarse que no debemos pensar en tentar a Dios, dando a otros para ver sencillamente si en realidad Dios nos hará hombres más ricos.  Hay predica­dores sectarios que por radio y televisión piden donativos a sus creyentes, pro­metiéndoles riquezas materiales correspondientes a la cantidad de sus dona­tivos.  Abusan de los pasajes que estamos notando en este contexto.

 

      9:10 -- "Y el que ... vuestra justicia".  Dios da la semilla para plantar, y de la cosecha hay para pan y también para otra sementera.  (El hom­bre no hace semilla; no puede hacer vida).  El mismo que sí la hace, también aumenta los frutos de los actos de justicia, como el de repartir y dar a los pobres.  Dar a los necesitados no empobrece al dador.

      El evangelio actúa en el corazón del hombre, dirigiéndolo a actos de justicia, y así se lleva a cabo el plan de Dios para los necesitados.  Por eso la única solución efectiva y duradera para los problemas del mundo no consiste en legislaciones humanas sino en el predicar el evangelio al hombre.

      Dice Cristo en Mateo 6:33, "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas". ¡La providencia de Dios obra!

 

      9:11 -- "para que estéis ... liberalidad".  Por medio de las bendiciones de Dios el dador es enriquecido para que pueda ser liberal, o generoso, en sus obras benévolas.  La liberalidad conduce a más liberalidad.  Véase ver. 8.

      --"la cual produce ... a Dios".  La liberalidad del dador alegre, temeroso de Dios, y confiando en las bendiciones prometidas de Dios porque es dador alegre, no solamente produce bien para el recipiente, y bien para él, sino también produce por medio de él acción de gracias a Dios.  El recipiente ahora tiene mucho por que dar gracias a Dios, habiendo sido aliviado por el hermano dador. ¡Este plan funciona!  Este plan trae honor, alabanza y gratitud a Dios.

¡Que efecto más noble tiene la liberalidad!  Todo hombre es bendecido y Dios es alabado.

 

      9:12 --  "Porque la ministración ... gracias a Dios".  Esta colecta para los santos que Pablo dirigía logró dos efectos en particular: (1) suplió las necesidades de los santos necesitados en Jerusalén, y (2) movió a los recipientes a dar muchas gracias a Dios.

      En vista del problema en la hermandad en los últimos 30 años en particular, referente a la centralización (la llamada "iglesia patrocinadora") y al institucionalismo (es decir, iglesias donando a instituciones humanas para hacer por medio de ellas obras de evangelismo, de benevolencia y de edificación), el cual problema tiene que ver con la cooperación de iglesias locales, es importante notar que la colecta de este contexto, recogida de muchas iglesias, suplió las necesidades de los santos, y por eso la obra cooperativa de las muchas iglesias ya terminó en ese caso.  Dice la Ver. Hispano-americana, "no sólo llena las necesidades de los santos".  Una sola colecta (aunque hecha por un espacio de tiempo algo largo) logró su propósito, y ya estuvo hecho.

      No es así en los muchos y diferentes programas y proyectos de hermanos liberales (hermanos en la fe que actúan "libres" (desprovistos) de autorización bíblica).  Las colectas recogidas de muchas iglesias de Cristo nunca llenan (o suplen) las necesidades de dichos proyectos.  Hay que continuar donando mensualmente, y esto sin fin.  Los proyectos siguen creciendo en tamaño, y se aumentan las peticiones de más y más dinero de más iglesias.  Los promotores de estos proyectos saben de antemano que una sola colecta de muchas iglesias no va a llenar las necesidades, porque son "necesidades" creadas por ellos, y no naturales que puedan ser atendidas bíblicamente.

      Este caso de cooperación entre muchas iglesias de Cristo, en la obra de benevolencia, no es precedente para servir de ejemplo para los promotores de proyectos no bíblicos.  No sirve de autorización bíblica para ellos.  En este caso bíblico muchas iglesias enviaron una sola vez a santos necesitados en otro lugar.  ¡Punto y aparte!  En el caso de los proyectos creados por hombres más ambiciosos que apegados a las Escrituras, se les pide a muchas iglesias enviar indefinidamente cuotas mensuales, o a una iglesia central, para que ella administre una distribución general, o a una institución humana, para que ella haga la obra reclamada como de las iglesias de Cristo, y esto sin fin en cuan­to al tiempo de estar centralizando dinero.  ¡No hay comparación alguna!

 

      9:13 -- "pues por la ... vuestra contribución".  Dice la Ver. Biblia de las Américas, "Por la prueba dada por esta ministración, glorificarán a Dios por vuestra obediencia a vuestra confesión del evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución a ellos y a todos".

      La obra de colectar fondos para los santos necesitados en Jerusalén fue una prueba para las iglesias gentiles.  Por medio de esa obra probaron ellas que eran obedientes a los dictámenes del evangelio, en el cual profesaban creer.  Esto en turno causó que los hermanos judíos en Jerusalén glorificaran a Dios, viendo la obediencia de los hermanos gentiles al tener comunión con ellos en el tiempo de su gran necesidad.

      La palabra "contribución" en este versículo es del vocablo griego, KOINONIA, que significa "comunión".  Ese dinero, o contribución, para los santos necesitados, fue una expresión de comunión de parte de las iglesias gentiles.  Ellas tuvieron en común las necesidades de otros; repartieron de sus bienes, considerando sus bienes no propios de ellos, como si fueran de egoístas, sino de todos.

      Sobre la palabra "liberalidad", véase 8:2, comentarios sobre la palabra griega APLOTES.  La Ver. Valera Revisión 1977 nos da una traducción literal de la frase "liberalidad de vuestra contribución", al decir: "la sinceridad de vuestra comunión".  Su comunión se expresó en una contribución monetaria, y su sinceridad en la liberalidad de la contribución.

      --"para ellos y para todos".  Aquí Pablo se refiere en particular a la benevolencia de la iglesia en Corinto (como también de las de Galacia y de Macedonia), para los santos necesitados en Jerusalén, y en general a cualquier caso de la benevolencia para santos en otros lugares.

      En la controversia en la hermandad de los últimos 30 años, la palabra "todos" en este versículos ha sido usada para autorizar el uso de dinero de las iglesias para personas no cristianas.  Tal uso de la palabra ignora por completo el contexto, y los pasajes paralelos que tienen que ver con la ocasión.  Todos estos pasajes (Rom. 15:26,27; 1 Cor. 16:1-4; 2 Cor. 8 y 9) dicen explícitamente que esta colecta era "para los santos".  Si fue colectada y gastada en no santos, se violó el propósito de ella.  Si algo es para cierta cosa (como el bautismo es para perdón de los pecados, Hech. 2:38), no es para otra cosa diferente.

      La palabra "todos" en este versículo se refiere a todos de la misma categoría, igualmente como la palabra "todo" en 1 Cor. 6:12 y en 10:23.  ¿Es lícito matar, fornicar, o maldecir?  No, pero son lícitas todas las cosas dentro del contexto del cual hablaba Pablo.  De igual manera vemos aquí que la benevolencia de las iglesias era para santos en Jerusalén, como también para todos los santos en semejantes circunstancias.

      El versículo siguiente nota que éstos, incluidos en la frase "para ellos y para todos", oraron a Dios por los hermanos gentiles.  ¿Se afirmará que se refiere a oraciones de no santos por santos?

      La razón por qué los hermanos liberales quieren insistir en que la palabra "todos" en este versículo se refiera a no santos, es que están gastando dinero solicitado de las iglesias en proyectos que tienen por recipientes a gente no cristiana.  No solamente pasan por alto a la institución divina, la iglesia local, para exaltar sus centrales (iglesias patrocinadoras) e instituciones humanas, sino también malversan fondos de iglesias locales, gastándolos en no cristianos.

      Es triste ver que hermanos míos en Cristo ignoren lo más obvio; es a saber, que Pablo no mandaría a las iglesias recoger fondos para santos y luego alabarlas por haberlos gastado en no santos.  Para ellos la palabra "para" en Hech. 2:38 es muy importante y no puede ser ignorada, pero en 2 Cor. 9:1 se le hace caso omiso.

 

      9:14 -- "asimismo en la ... en vosotros".  Los hermanos judíos en Jerusalén, los recipientes de la contribución, oraban a Dios a favor de los hermanos gentiles que hicieron la contribución, y deseaban verles en persona, a ellos en quienes la extraordinaria gracia de Dios había obrado.

      Dice la Ver. Biblia de las Américas: "mientras que también ellos, mediante la oración a vuestro favor, demuestran su anhelo por vosotros debido a la so­breabundante gracia de Dios en vosotros".

      La Ver. Valera Revisión 1977 emplea la frase "mostrando su anhelo por vosotros".

      La Ver. Valera Revisión de 1960, la que empleo en estas notas, dice "aman", pero el texto griego dice "ansían".  La gracia de Dios había movido a las iglesias gentiles a socorrer a los santos en Jerusalén, y a consecuencia de ello ahora a éstos les interesa mucho el bienestar de los gentiles y aun ansían verles.

      Esa contribución de parte de iglesias gentiles a una iglesia judaica ayudó mucho en disolver cualquier duda o sospecha que hubiera entre los primeros cristianos, que eran judíos.  Ahora, en cuanto a los judíos inconversos, desde luego seguían ellos en contra de Pablo, pero a ellos (a inconversos, a no santos) no llevó ofrenda (Hech. 24:17,18).

 

      9:15 -- ¡Gracias a Dios por su don inefable!  ¿A qué se refiere el "don" aquí mencionado?  Según el contexto el don sería el resultado de la gra­cia de Dios en los corazones de los que ansiaban la comunión de los santos de entre los gentiles.  Pero, también es posible que Pablo tenga en mente a Cristo mismo, el don inefable de Dios, ya que había estado tratando la cuestión de la ofrenda (dádiva) de iglesias para santos.

      Hay que dar gracias por los frutos, o resultados, obrados en quienes obedecen al evangelio; es cierto.  Pero ¿es tal "don" indescriptible? 

      A mi juicio la referencia de Pablo aquí es más bien al don que Dios ha dado al mundo en su Hijo, Jesucristo (Rom. 8:32,38,39). 

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