Notas Sobre 2 de Pedro

Por Bill H. Reeves

Copyright 1988. Bill H. Reeves

Derechos Reservados 1988. Bill H. Reeves

 

Cuando el "mono" se vea verde,  llámenme
para conversar.
 
 

 

CAPITULO 1

1:1 - "Simeón Pedro". Véase 1 Ped. 1:1. Al­gunos manuscritos antiguos dicen "Simeón Pedro". Las Ver. B.J. y P.B. dicen, "Simeón", y otras (B.A., H.A.) dicen en el margen que puede ser "Simeón".

Su nombre era Simón (según el griego) o Simeón (según el hebreo), y su apodo era Pe­dro (Mat. 16:17,18; Jn. 1:42). "Cefas" es del arameo; "Pedro" del griego.

El nombre "Simón Pedro" es común en las Escrituras (Luc. 5:8; Jn. 13:6,9; 20:2; 21:15).
     —"siervo y apóstol de Jesucristo". Esta combinación de palabras se encuentra en el Nuevo Testamento solamente aquí. Compárese Tito 1:1.
    Al decir "siervo", Pedro enfatiza su com­pleta sumisión a la voluntad de Jesucristo. Los gnósticos no se sometían en nada a ella. Con este término Pedro enfatiza el contraste. Pablo (Rom. 1:1), Santiago (1:1) y Judas (1:1) también emplean este término.

Sobre apóstol", véase 1 Ped. 1:1, comentarios.

En esta epístola Pedro siempre junta los dos nombres "Jesús" y "Cristo", diciendo "Jesucristo", y agrega algún predicado, como "Salvador". Esto es significativo.  Los gnósticos admitían la histori-cidad de Jesús, el hombre, y admitían la deidad del Cristo. Lo que nega­ban, como lo niegan los modernistas de hoy en día, es que ¡Jesús de Nazaret es el Cristo! Compárense Mat. 16:13-16; 1 Cor. 3:11.

—"a los que habéis alcanzado". Véanse 3:1 con 1 Ped. 1:1. Los recipientes de esta carta, y los de 1 Pedro, son los mismos.

El verbo "alcanzado", según la palabra griega, significa literalmente "alcanzar por suerte" (y no por el esfuerzo solo del hombre). Otras versiones dicen, "a los quienes tocó fe igualmente preciosa" (P.B.), "han recibido una fe" (B.A.), "les ha cabido en suerte una fe" (B.D, y "a cuantos ha correspondido ... una fe" (JTD.). La misma palabra griega se emplea en Luc. 1:9 y en Hech. 1:17. Nótese la traducción de esta versión (Rev. de 1960) en esos dos pasajes.

—"por la justicia". Debe ser "en la justicia" (Versiones H.A., P.B., B.A. <margen>, Mod., JTD., ASV.). Así dice el texto griego. Es que la fe referida ha sido (por Dios) sorteada en la esfera de, o en conexión con, la justicia de Dios (o de Cristo); es decir, no en consideración de algún mérito humano. La palabra "justicia" aquí se refiere a los tratos justos de Dios, quien es justo, al proveer las cosas del evangelio, o de la salvación. Compárese Rom. 3:26. La fe igualmente preciosa es obtenida, o alcanzada, en conexión con el plan de salvación de Dios. El evangelio revela su justicia (Rom. 1:16,17").

No hay nada de "imputación calvinista en esta frase. Hay quienes citan este versículo para apoyar la doctrina de que la justicia per­sonal de Jesús, la cual él vivió en este mundo, es imputada (es decir, transferida) al creyente, y que ahora Dios no ve al pecador que en rea­lidad lo sigue siendo el creyente, sino ve so­lamente a Cristo cuya justicia como una capa o cubierta lleva el creyente, pero que el creyente mismo no tiene ninguna justicia; solamente es contado él como si fuera justo. Pedro, en esta carta que combate la herejía prominente de ese tiempo, comienza diciendo que la fe del evan­gelio al hombre ha sido hecho disponible en conexión con los tratos justos de Dios.

Como no hay "imputación" en el ver. 2, "en el conocimiento", tampoco lo hay en el ver. 1, "en la justicia". Las dos frases son idénticas en construcción.

—"de nuestro Dios y Salvador Jesucristo". Esta frase dice que Jesucristo es nuestro Dios. Tal es la enseñanza de Jn. 1:1; 10:30,33; 1 Jn. 5:20. En el texto griego hay un solo artículo definido, no dos; es decir, el Dios y Salvador de nosotros, Jesucristo. No dice, el Dios y el Salvador.

La Ver. N.M., de los Testigos de Jehová, aunque excelente en gran parte en su apego literal al texto griego, en este caso dice, "de nuestro Dios y def Salvador Jesucristo", ha­ciendo que se naga referencia a dos personas, porque ellos niegan que Jesucristo es Dios. En Jn. 1:1 esa versión dice, "...y la Palabra era un dios", usando una "d" minúscula. Manipulan las Escrituras para dar un apoyo aparente a sus doctrinas falsas. Cristo y Dios el Padre no son la misma persona Qn. 1:1), aunque son uno (en propósito) (10:30). Jesucristo es Dios. Esto los gnósticos negaban, y por eso Pedro pone énfasis en ello. Hasta la fecha todo mo­dernista (unitario) lo niega también.

—"una fe igualmente preciosa". La fe aquí referida no es subjetiva; no es el creer de la persona. Es objetiva; es algo "sorteado" por Dios. La fe del nombre viene por el oír (Hech. 15:7; Rom. 10:17). No es don de Dios, según afirma el calvinismo. Efes. 2:8 es pervertido por el calvinista para que diga que "la fe no es de nosotros, es don de Dios", pero Pablo en dicho pasaje dice que ESTO (no ésta", como si hablara de la FE) es don de Dios. En el texto griego, como también en el español está bien indicado, el pronombre demostrativo es NEUTRO, "esto , haciendo referencia a todo lo dicho anteriormente; o sea, al hecho de que por gracia somos salvos por la fe. Esto es lo que es don de Dios. Para referirse a la fe mis­ma, como don de Dios, Pablo habría usado el pronombre femenino, "ésta", pues en el griego (como en el español) la palabra "fe" es del gé­nero femenino. Pedro se refiere a la fe del evangelio (Fil. 1:27; Gal. 1:23).

La frase "igualmente preciosa" da a en­tender que da a todos los mismos privilegios en Cristo. Considérese Judas 3, "común salva­ción".

—"que la nuestra". Algunos entienden que Pedro, al decir "nuestra", se refiere a los judí­os. Es cierto que los gentiles recibieron la misma fe objetiva que los judíos (Rom. 1:16; Hech. 11:17,18; 15:9). Pero Pedro no estuvo es­cribiendo solamente a gentiles, para que hicie­ra esa distinción. Véase NOTAS SOBJRE 1 PEDRO, INTROD., V.

Puede estar refiriéndose más bien a "noso­tros, los apóstoles", como testigos oculares. Compárense 1:16-18; 1 Jn. 1:1-3.

De todos modos la fe del evangelio, atesti­guada por testigos oculares e inspirados (cuyo testimonio fue confirmado por milagros), constituye la salvación común para todo el mundo. Esa fe es UNA (Efes. 4:5). Lo que afirmaban los gnósticos era otra cosa.

1:2 — "Gracia y paz os sean multiplicadas". Véase 1 Ped. 1:2. Dios multiplica la gracia y la paz a quienes continúen en el referido conocimiento. Fuera de él no se pueden esperar.

—"en el conocimiento ... Jesús". Como en el ver. 1 vimos la frase "en la justicia", ahora ve­mos ésta, "en el conocimiento". En conexión con este conocimiento, o en la esfera de él, Dios multiplica sus favores y bendiciones a los hombres.

La palabra griega, aquí traducida "cono­cimiento," es epignosis, que es la palabra GNO-sis (conocimiento) intensificada (por medio del prefijo epi, "sobre"). Ocurre también en 1:3,8; 2:20. En forma verbal aparece en 2:21. Da a en­tender un conocimiento exacto y pleno, y en el cual el creyente tiene participación. Significa más que una mera colección de datos o de in­formación. La Ver. N.M. dice, "conocimiento exacto".

Siendo Jesús el Señor, el cristiano, salvado por este Salvador (ver. 1), le quiere servir en completa obediencia. Es un placer hacerlo.

Son dos las Personas Divinas referidas en este versículo.

1:3 — "Como todas ... piedad". Este versículo subraya la completa suficiencia de la Voluntad Revelada de Dios, la fe del evangelio, y así da seguridad al creyente de que suple todas sus necesidades para la vida espiritual. QE1 gnóstico no podía suplir cosa adicional! Tampoco pueden suplir nada las supuestas revelaciones modernas de las iglesias sectarias).

La vida aquí referida es la espiritual y eterna fin. 14:6; 11:25,26; Efes. 2:1,5; Col. 3:3,4; 1 Jn. 5:11,20). La palabra "piedad" viene de la griega, eusebeian, compuesta de eu (bien) y sebeian (adorar, como en Rom. 1:25). La vida espiritual es manifestada en hechos de piedad o devoción correspondientes, y no en el liber­tinaje de los gnósticos.

—"nos han sido ... poder". El divino poder de Dios ha otorgado todas las cosas conducen­tes a la vida y ala piedad, dice la Ver. H.A. El verbo "otorgado" en el griego (doreomai) es del tiempo que da a entender que es un hecho pasado, cuyos efectos continúan. Esta palabra griega significa dar libremente, presentar, u otorgar, y da a entender generosidad. Aparece también en el próximo versículo, y en Mar. 15:45 ("concedió", Ver. H.A.).

"Todas las cosas", aquí referidas, constituyen "la fe una vez dada a los santos" (Judas 3). Este poder de Dios es "divino" (theios, pala­bra que ocurre en Hech. 17:29, divinidad). El origen de toda bendición espiritual en Cristo (Efes. 1:3) es el mismo poder de Dios. Compá­rese Rom. 8:32. ¿Podían los gnósticos reclamar tal cosa para su gnosis", y probarlo?

—"mediante el conocimiento". Otra vemos
damos con epignosis, como en el ver. 2. Esta donación del Dios Todopoderoso, de todas las cosas pertenecientes a la vida y a la piedad del hombre, es realizada por medio de este cono­cimiento. Por eso la Palabra de Dios es viva y eficaz (Heb. 4:12) y permanece para siempre; revela la verdad que nace renacer al hombre y le libra (1 Ped. 2:23,25; Jn. 8:32). La vida eterna para el nombre consiste en conocer a Dios (Jn. 17:3), que es saber de él y aprobar sus caminos al obedecerle en todo.

—"de aquel que nos llamó". La invitación divina (1 Ped. 2:9,21; 3:9; 5:10). Efes. 1:17-23 trata en detalle lo que va involucrado en esta invitación, o llamamiento. Dios no salva in-condicionalmente a un cierto número de hom­bres, según el calvinismo. El llama a todos por el evangelio (Mar. 16:15,16; Apoc. 22:17).

—"por su gloria y excelencia". Muchos ma­nuscritos antiguos dicen "propia gloria y exce­lencia", y así se traduce en las Ver. Mod., JTD., B.J., ASV, H.A. No fue por alguna gloria y ex­celencia nuestra que el nombre pecador pueda ser llamado a la vida eterna, ¡sino por la de él!

La palabra griega arete significa excelen­cia, sea en moralidad (Fil.4:8) o en poder (co­mo en el caso de Dios en este versículo, o en 1 Ped. 2:9). A veces se traduce "virtud" (ver. 5).

Este versículo 3 está tan lleno de informa­ción, que es un gran resumen del mensaje total de la Biblia. Dios hizo uso de su poder divino, demostrando así su gloria, al hacer posible el rescate del hombre pecador, con milagros e inspiración, para revelar al hombre el conoci­miento de la verdad que ha sido predicada, llamando así al pecador a la vida espiritual, manifestada en hechos de piedad. Con razón dice Pablo en Efes. 2:8,9 que "esto" de la salva­ción por gracia por medio de la fe no es del hombre (de su gloria y excelencia), sino que es don de Dios.

1:4 — "por medio de las cuales". Se hace referencia a la gloria y excelencia de Dios. Nótense las tres frases preposicionales introducidas con la palabra "por" en el ver. 3 y en éste.

—"nos ha dado". "Nos ha regalado", dice la Ver. NVI. Es el mismo verbo que aparece en el ver. 3 ("han sido dadas"). Véanse los comenta­rios allí.

—"preciosas y grandísimas promesas". Son preciosas en vista de su gran valor para el alma del hombre. La misma palabra griega describe la fe del creyente (1 Ped. 1:7) y la san­gre de Cristo (1 Ped. 1:19.

Estas promesas de Dios son grandísimas porque tienen que ver con el perdón de los pecados (que si no fueran perdonados, nos des­truirían, Rom. 6:23), la paz con Dios, su Providencia, la venida de Cristo la segunda vez (2 Ped. 3:4), y el cielo (3:13). Estas promesas cui­dan y consuelan al alma en esta vida. Siendo promesas de Dios, ¡se cumplirán! pues, no miente (Tito 1:2). Véanse Jos. 21:45; 23:14; 1 Reyes 8:56.

—"para que por ellas ... naturaleza divina". Estas promesas tan preciosas y grandes son la base de la esperanza del hombre de participar de la naturaleza divina.

La palabra "participantes" traduce la mis­ma palabra griega de fa cual viene la palabra "comunión". Véanse Heb. 12:10; 1 Ped. 5:1. La participación, o comunión, con la naturaleza divina (que es la excelencia moral de Dios, su absoluta santidad, la cual constituye su gloria; Compárese Rom. 3:23) comienza en esta vida (1 Ped. 1:14-19, Efes. 3:6; 4:24; Col. 1:27; Heb. 12:14 y todos los pasajes, como Gal. 2:20, que hablan de estar Cristo en el cristiano). Véanse también 2 Cor. 3:18; Col. 3:10. La consumación de esta comunión no será realizada hasta que Cristo venga la segunda vez.

—"habiendo huido ... en el mundo". El mismo verbo griego, para decir "huir", aparece en 2:18, y en 2:20 ("escapado"). Se huye de lo que es destructivo: de la fornicación (1 Cor. 6:18; Gen. 39:12), de la idolatría (1 Cor. 10:14), de las pasiones juveniles (2 Tim. 2:22), y de "estas cosas" (mencionadas en los versículos anteriores, como por ejemplo el amor al dine­ro, 1 Tim. 6:11). 1 Cor. 10:13 habla de la "vía de escape" (Ver. B.A.).

El evangelio tiene por propósito darnos el escape del pecado. Véanse Rom. 6:23; Jn. 8:24.

La corrupción referida en este versículo es la corrupción moral que produce la muerte eterna. Destruye al hombre. El hombre, ya que peca, va a degenerarse, viviendo como la des­cripción dada en Rom. 1:21-32, o regenerarse, naciendo de nuevo como cristiano. Solamente en el cristiano no reina el pecado (Rom. 6:12,14). Los demás no tienen esperanza (Efes. 2:12; 1 Tes. 4:13).

La corrupción es lo que caracteriza al mundo sin Cristo (1 Jn. 2:15-17).

—"a causa de la concupiscencia". Estas cua­tro palabras traducen el texto griego de dos palaoras; a saber, "en concupiscencia". Dice el texto griego: "corrupción en mundo en concu­piscencia . La primera preposición "en" es lo­cal; es decir, donde esta esta corrupción es en el mundo. La segunda preposición "en" de­nota conexión. En conexión con la concupis­cencia la corrupción está en el mundo. La con­cupiscencia son los deseos inmoderados, o pa­siones pecaminosas, del hombre (Rom. 7:5; Gal. 5:24). La corrupción moral es el fruto de la concupiscencia. Ella hace estragos al hom­bre y le hunde en la ruina. "El mundo entero yace en el maligno" (1 Jn. 5:20, Ver. H.A.). ¡Pobre del pecador!

1:5 — "vosotros también". Notemos estas ver­siones: "también por esto mismo" (H.A.), "Y vosotros mismos al poner en esto mismo toda diligencia" (P.B.), "Por esta razón también" (B.A.), "también por esto mismo" (Mod.), "Pre­cisamente por esto" (NVI). La Ver. N.M., como también la ASV en inglés, se apegan más lite­ralmente al texto griego; dicen, Sí, por esta misma razón". Pedro introduce este versículo recordando a los lectores que, dado que nos hemos escapado de la corrupción en el mundo en conexión con la concupiscencia, y estamos participando de la Naturaleza Divina, debemos poner toda diligencia en el asunto de añadir las "siete cualidades divinas".

—"poniendo toda diligencia por esto mis­mo". Sobre la frase "por esto mismo", véanse los comentarios en el párrafo anterior.

El verbo aquí, "poniendo", en griego signi­fica "introducir al lado de (algo)". Dios ha hecho su parte (vv. 3,4); ahora toca al hombre hacer la suya (que es, suplir las cualidades), habiendo puesto toda diligencia al lado de lo que Dios na hecho. Bien dice la Ver. Mod., "también por esto mismo, poniendo de vuestra parte todo empeño, añadid ..." Hay la parte de Dios; hay la parte del hombre, pues fa salva­ción ¡es condicional!

—"añadid a vuestra fe virtud". Las Ver. P.B., N.C. y ASV. siguen más literalmente al texto griego. En lugar de decir añadir "a", di­cen que "en" una cosa suplir, proporcionar, o mostrar, la otra. No es cuestión de cadena, con eslabones agregados a los ya conseguidos, jun­tando el uno ai anterior, sino de progreso por medio de desarrollo, supliendo la siguiente cualidad en el ejercicio de la anterior. La pre­posición griega es "en", y no "a".

Este verbo, "añadir" (según nuestra ver­sión), no lleva tan bien la idea de la palabra griega como lo hace "suplir", o "suministrar". Aparece en 2 Cor. 9:10 ("proveer "), en Gal. 3:5 fsuministra"), y en Col. 2:19 ("nutriéndose"). Es de forma intensificada. Aparece en el ver. 11, "otorgada" (y en la Ver. P.B., "procurada", o en la MOD., "suministrar "). Dice Pedro, "en esto suplir eso".

La palabra "fe" en este versículo es la fe subjetiva. Compárese la "fe" del ver. 1, comen­tarios.

Sobre la palabra "virtud", véanse ver. 3; 1 Ped. 2:9. La idea, a mi parecer, no es tanto de "excelencia" (moral), sino de "poder" y "ener­gía". Como Dios usó de gran poder en su obra, también los cristianos deben hacer que su fe supla o proporcione poder en actos vigorosos (Efes. 2:10; 3:20; Tito 2:14). La Ver. S.A. dice, fortaleza". Hay versiones que dicen, "valor".

—"a la virtud, conocimiento". Véanse ver. 3; 3:18. En este caso (y en 3:18) la palabra para decir "conocimiento" es GNOSIS. El cristiano debe ir desarrollándose, conociendo más y más de la Revelada Voluntad de Dios. El que no va creciendo en esto, no se salvará. Nunca debe la persona contentarse con lo que haya aprendido de la Biblia, sino debe tratar de lle­gar a ser más y más alumno maduro de ella (Heb. 5:14; 6:1,2).

1:6 — "al conocimiento, dominio propio". In­herente en la palabra griega para decir "domi­nio propio" es el concepto de "fuerza". La idea es de tener fuerza en el control de sí. La pala­bra griega aparece en Hech. 24:25 ("dominio propio") y en Gal. 5:23 ("templanza"). En for­ma adjetival aparece en Tito 1:8 ("dueño de sí mismo"). En 2 Tim. 3:3 vemos la palabra en forma negativa ("intemperantes"). Otras ver­siones emplean las palabras "gobierno de sí mismos" (N.M., "moderación"(NTP.), "tem­planza" (T.A.), y "dominio de sí mismo" (NVI). Dios ha dado al hombre ciertos poderes (como el sexo, el hambre, el habla, etcétera), los cua­les el hombre carnal abusa, en lugar de hacer buen uso de ellos, según la Palabra de Dios. El cristiano ejercita fuerza en dominar estos po­deres de Dios, usando bien la lengua, el sexo, el hambre, y tales cosas, dentro de los usos y las relaciones para los cuales Dios los diseño. En el ejercicio del conocimiento suple la fuerza para ser dueño de sí mismo. El hombre es res­ponsable de sus hechos; no tiene excusa para la esclavitud de los vicios. Se va a controlar y restringir al grado de suplirse el conocimiento de las Escrituras.

—"al dominio propio, paciencia". La pala­bra griega, de la cual viene esta palabra, "pa-ciencia",lleva en sí la idea de permanecer bajo (la prueba), o quedarse atrás, mientras que otros prosiguen a la apostasía. La persona pa­ciente no es movida por la persecución. Véan­se Sant. 1:4; 5:11; Rom. 8:25; Heb. 12:1. En lu­gar de negar la fe (para escapar la persecución; Apoc. 2:13; Mat. 10:32,33), dice Pedro que los hermanos suplan la perseverancia. En el ejer­cicio del dominio propio, se puede suplir la paciencia para llevar las prueoas de la vida, sin ser movidas las personas por ellas. Com­párese Hech. 20:23,24.

—"a la paciencia, piedad". Sobre "piedad", véase 1:3, comentarios. Aparece la palabra griega (para "piedad") en 1 Tim. 2:2; 3:16; 4:7,8; 6:3,5,6,11. El cristiano no es estoico; no sufre por sufrir. Su paciencia (perseverancia en el tiempo de prueba) es debida al fuerte deseo de agradar a Dios. En el ejercicio de la paciencia, suministra piedad de vida.

1:7 — "a la piedad, afecto fraternal". El nombre propio, Filadelfia, es transliteración de la pa­labra griega (filadelfia) para decir "el amor de hermanos". Véase 1 Ped. 1:22, comentarios. Aparece en Rom. 12:10; 1 Tes. 4:9; Heb. 13:1; 1 Ped. 1:22, ("amor fraternal"). Compárese 1 Jn. 5:1. El amor hacia los hermanos es especial (Gal. 6:10, "mayormente a los de la familia de la fe"). Otras versiones, en lugar de afecto fra­ternal, dicen "fraternidad", "cariño fraternal", y "cariño entre hermanos". Véase Jn. 13:34,35.

—"y al afecto fraternal, amor". Aquí apare­ce la palabra griega, ÁGAPE. Significa el amor hacia el hombre como a un ser numano (Mat. 5:44). La conducta que produce es el punto de Pablo en 1 Cor. 13. Algunas versiones emplean la palabra "caridad" (NTP, T.A., S.A. fr.C, B.J.), pero la palabra "caridad" hoy en día es más bien una sola expresión del amor, limita­da a la beneficencia. Él "amor" (Ágape) es mu­cho más que eso. No es natural amar al ene­migo, como lo es al pariente de uno. Si ama­mos al enemigo, es porque Cristo nos manda hacerlo. Es amor por escogimiento. Al amar así, somos como Dios (Jn. 3:16; Rom. 5:8).

Un pasaje semejante a éste de Pedro se en­cuentra en Col. 3:12-14, palabras de Pablo (pe­ro los dos, hablando por dirección del mismo Espíritu Santo).

El punto de Pedro en los w. 5-7 no es que importe el orden en que aparecen estas "cuali­dades, o virtudes, cristianas" (como a veces se llaman), ni que no se puedan mencionar en otro orden, sino que el cristiano se procure su­plirlas en su vida. Es lo que le toca hacer. Cualquier virtud de éstas sola no basta.

1:8 — "Porque si ... abundan". Estas cosas tie­nen que ser la posesión propia de cada cristia­no; tienen que caracterizarlo. El verbo "están" no traduce adecuadamente la palabra griega, la cual lleva la idea de posesión permanente (véase 3:11, comentarios sobre huparchein). La Ver. NVI. dice, "Porque si poseéis estas cualidades", y la B.A. dice, "Porque si estas (virtudes) son vuestras". Nótese esta palabra griega en Mat. 19:21 ("tienes"; es decir, todas fus posesiones) y en 1 Cor. 13:3 (todos "mis bienes").

Estas cosas tienen que ser poseídas en abundancia. La Ver. B.A. dice, "van aumentando", la NVI. dice, "en progreso constante", y la N.M., "rebosan".

—"no os ... sin fruto". El cristiano que posee en abundancia todas estas cosas no va a estar ocioso, ni ser inútil (Ver. B.A., margen), o inac­tivo (Ver. N.M., B.J.). Tampoco será infructífe­ro (Ver. N.M.), o estéril (Ver. NTP, B.A.). Aquí Pedro habla de la consecuencia natural de po­seer el cristiano todas estas cualidades en abundancia.

—"en cuanto al ... Jesucristo". La persona que hace lo que mandan los w. 5-7 segura­mente alcanzará su meta de conocer la com­pleta revelación de Dios; o sea, la doctrina de Cristo (2 Jn. 9; Jn. 7:17). No puede la persona tener el epignosis de Cristo sin poseer en abundancia las cosas de los w. 5-7. (Nótese gnosis en el ver. 5, y epignosis en los w. 2,3 y ahora 8).

1:9 — "Pero el que ... es ciego". La palabra "pero" no cabe; el texto griego dice, GAR (pues, porque). Pedro da la razón de por qué el cris­tiano debe poseer tales cualidades; es que si no las tiene, entonces es ciego, etcétera. Varias versiones dicen, "pues" o "porque" (T.A., N.M., B.A., H.A., etcétera). La consecuencia de no tener estas cosas es fatal.

La frase "no tener" no traduce la palabra griega (que es diferente a la usada en el ver. 8) tan bien como "no estar presentes" (Ver. N.M.), o "carece" (Ver. 1977). El que carece de estas cosas es ciego, espiritualmente hablando. Luego Pedro añade: "muopadzo" (cerrar + ojos); ha cerrado los ojos, o ve solamente lo próximo al ojo. Así lo expresa el texto griego. El cristiano, que no va supliéndose estas cua­lidades, voluntariamente cierra los ojos, y por eso ve solamente las cosas cercanas, las de este mundo (cosas materiales), y no las de lejos, las celestiales (cosas espirituales). De esa palabra griega tenemos en español la palabra "mio­pía", muopadzon puede ser traducida, "ver muy apenas, o solamente lo que queda próximo al ojo".

Notemos estas dos traducciones: (1) "Por­que si estas cosas no están presentes en al­guien, está ciego, cerrando los ojos" (Ver. N.M.). Esta versión está muy pegada al texto griego en las frases "no están presentes", y "ce­rrando los ojos", porque la acción indicada es la de la persona misma. (2) "pues quien no las posee, está ciego; cierra los ojos" (Ver. JTD.). Esta versión dice "posee", como si el verbo fuera el mismo que el en ver. 8, y no es así, pe­ro dice bien al decir, "cierra los ojos". Recuér­dese: Pedro atribuye la ceguera espiritual del cristiano a sus propios hechos.

—"habiendo olvidado ... pecados". Esta persona no sencillamente se olvida, sino, se­gún el texto griego, ¡recibe el olvido! Ella mis­ma es responsable por el caso. La Ver. N.M. dice, "se ha hecho olvidadizo", "ha echado al olvido", dice la Ver. B.J., y la N.C. dice, "ha dado al olvido". La MOD. dice, "habiendo ya logrado olvidarse". La Biblia pone toda la res­ponsabilidad en la persona misma, mientras que la filosofía humana procura echar la culpa de todo a la sociedad, a la suerte, a las condi­ciones sociales y económicas, etcétera.

El limpiamiento de sus "antiguos pecados" (Ver. H.A., MOD.) aconteció cuando fue bau­tizado en Cristo (Hech. 2:38; 22:16; Efes. 5:26; Heb. 10:22; Tito 3:5; 1 Ped. 3:21).

Si el cristiano no procura activamente su­plir las cualidades de los w. 5-7, va a tener vo­luntariamente un olvido de la purificación de su alma, y va a quedar ciego, y corto de vista, en cuanto a su necesidad ae esas cosas, y no viéndolas, se ocupará en lo único que sí ve, que son las cosas de cerca, de este mundo, que conducen a la muerte eterna.

1:10 — "Por lo cual". Esta frase se refiere a lo dicho en los ver. 8 y 9 (las consecuencias de poseer, o no, esas cosas).

—"hermanos". Ya que va a hacerles una exhortación muy importante, les dice "herma­nos". Esta es la única vez en sus dos cartas que emplea esta palabra; en las demás veces dice, "amados".

—"tanto más procurad". Aquí aparece la misma palabra que en el ver. 5 ("diligencia"); allí es sustantivo, aquí es verbo. La Ver. B.A. dice, "Sed tanto más diligentes". La MOD. di­ce, "poned el mayor empeño". La P.B. dice, "más bien esforzaos".

—"hacer firme vuestra vocación y elec­ción". Todos los comentarios de calvinistas tienen gran problema con este versículo, por­que seles ha enseñado que la salvación del hombre es totalmente de parte de Dios, y que el hombre no tiene nada que ver con ella. Niegan la condicionalidaa del evangelio. Afirman que "una vez salvo, siempre salvo", y que por eso la persona salva no puede caer de la gracia de Dios para ser perdida eternamen­te. Tero Pedro ¡no era calvinista! El Espíritu Santo le guió a escribir que el cristiano cuide mucho de su vocación y elección, para no caer jamás.

Sobre la "vocación" (Efes. 4:1), véase 1 Ped. 2:9, comentarios. La vocación es la invitación del Señor (Mat. 11:28-30) al hombre para que se salve del pecado cuya paga es la muerte eterna (Rom. 6:23). Esta vocación viene a ser "suya" del que la acepta por medio de la obe­diencia al evangelio (2 Tes. 2:13-15).

Sobre la "elección" (Rom. 9:11; 11:5,7,28; 1 Tes. 1:4), véase 1 Ped. 1:2, comentarios. Dios elige, o escoge. Pero, ¿a quiénes elige? Entre otros pasajes, nos da la contestación Mat. 7:21-23 y Heb. 5:9. Dios es quien llama y elige por medio del evangelio predicado (1 Cor. 1:21).

El proveimiento de la salvación sí es totalmente de Dios. Por gracia ha hecho posible la salvación de todo hombre, pero la ha hecho condicional. El hombre tiene que obedecer al evangelio (Mar. 16:15,16; Heb. 5:9), y luego tie­ne que esforzarse por hacer firme su vocación y elección. De otra manera, cae.

Romanos 8:28-34 da un cuadro completo de lo que Dios ha hecho por el hombre peca­dor que obedece al evangelio. No hay discu­sión sobre el proveimiento de la salvación; desde luego, toda ella es de Dios. Pero Pedro aquí trata la responsabilidad del cristiano de cuidar de su vocación y elección, para no ser perdido eternamente. El falso maestro religio­so, que niega la condicionalidad del evangelio, tiene que contradecir muchos pasajes bíblicos, como este.

—"porque haciendo ... jamás". Al calvinista pregunto: ¿Y si no se hacen estas cosas? El cal­vinista auténtico enseña que el cristiano no puede ser perdido, no importa lo que haga de pecado. El medio calvinista, como el bautista, enseña que el cristiano no va a pecar de tal modo que se pierda, y si uno muere en el pecado, es que ¡nunca era cristiano en realidad! ¡Qué salida más conveniente! Si en un dado caso el supuesto cristiano resultó no cristiano, ¿por qué votaron y aceptaron su testimonio, cuando se hizo "cristiano"?

La palabra aquí, "caer", en el texto griego es literalmente "tropezar", y así lo dicen fas Ver. B.A., H.A., Mod., JTD., B.J., etcétera. Dice Pedro que el que no suple las siete cualidades o virtudes de los vv. 5-7 va a tropezar (con su corta vista, ver. 9). Aquí la referencia es a la pérdida de la salvación, como el versículo si­guiente lo hace obvio. La gracia de Dios sí puede ser resistida (aunque no sin castigo, desde luego). Puede ser desechada (Gal. 2:21); puede ser recibida en vano (2 Cor. 6:1). En cambio el calvinismo habla de "la gracia irre­sistible" de Dios (y de las demás doctrinas equivocadas basadas en esta premisa).

1:11 — "Porque de esta manera". Se refiere a la manera descrita en el ver. 10, "procurar hacer firme la vocación y elección". Bien dice esta versión "Porque", según la palabra griega gar (véase ver. 9, comentarios) aquí, y en el versículo anterior ("porque").

—"os será otorgada ... entrada". Sobre el verbo "será otorgada", véase ver. 5, comenta­rios sobre "añadid". Pedro se refiere a la pleni­tud de la bienaventuranza futura. Como el cristiano en su fe ha de proveer las siete virtu­des (vv. 5-7), Dios proveerá la amplia y gene­rosa entrada al cielo. Dice la Ver. MOD., 'pues que de esta manera se os suministrará, con ri­ca abundancia, la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo".

—"en el remo ... Jesucristo". En breve, Pe­dro se refiere al cielo (Mat. 25:34). Lo que en 1 Ped. 1:4 llama "una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos", aquí lo llama "el reino eterno", porque nunca dejará de ser (Dan. 2:44; Luc. 1:33). Cristo lo entregará al Padre en la Segunda Venida y Juicio Final (1 Cor. 15:23,24).

El reino de Dios, o de Cristo, es su control y expresión de poder. En esta vida la iglesia de Cristo es llamada el reino porque es compuesta de la única gente que voluntariamente se somete a su control y poder. (Pero la palabra "reino" es más comprensiva que la palabra "iglesia"; no se limita a la palabra "iglesia"). En este versículo Pedro se refiere al estado eterno del pueblo de Dios, como también Pablo lo hace en 2 Tim. 4:18, diciendo "reino celestial" (pues Pablo ya estaba en el reino, la iglesia, Col. 1:13).

1:12 — "Por esto"; es decir, "por cuanto las co­sas de los w. 5-7 son necesarias para la entra­da amplia y generosa en el reino eterno, y para que esa entrada sea realizada por vosotros, yo no dejaré...".

— yo no ... estas cosas". La Ver. B.A. lo ex­presa mejor, más literalmente pegado al texto griego, al decir, "siempre estaré listo para recordaros estas cosas". Pedro, siendo apóstol y evangelista, lo sentía como deber personal el recordar a los hermanos acerca de dichas co­sas (ver. 10, "estas cosas"; o sea, las de los w. 5-7). No que ellos se hubieran olvidado completamente de ellas, sino que siempre hay necesidad de ser recordados, debido a las prue­bas, a las malas influencias de la vida diaria, a la falsa doctrina, etcétera.

El predicador fiel tiene dos aspectos parti­culares de obra: (1) predicar los principios del evangelio al pecador inconverso, y (2) exhortar y confirmar al converso.

Pedro hizo uso de esta carta para cumplir en una medida con este último deber.

—"aunque vosotros las sepáis". Compárese 1 Ped. 1:18. Los hermanos ya habían aprendido esas cosas y las sabían, pero los cristianos necesitan el ser recordados continuamente. ¿Por qué? La respuesta: 1 Cor. 10:12. Como dice Pablo en Fil. 3:16, los cristianos han llega­do (a la regla), pero necesitan seguirla.

—"y estéis ... verdad presente". Pedro no se refiere a alguna verdad presentemente presen­tada, sino a la que estaba presente con ellos Eor medio de la instrucción de sus maestros, a misma idea se expresa en Col. 1:6, la pala­bra que "ha llegado a vosotros; es decir, esa palabra ya estaba con ellos. Véase ver. 9, co­mentarios sobre "no estar presentes". Allí apa­rece la misma palabra griega, en aplicación negativa. Si andamos en la verdad (2 Jn. 4; 3 Jn. 4), ella está presente con nosotros (2 Jn. 1,2, "permanece en nosotros"). Si comenzamos a seguir el error, ya nos deja.

La palabra "confirmados" es de la misma palabra griega que en 1 Ped. 5:10 es "establezca". Véase el pasaje y los comentarios sobre "establecer". Varias versiones emplean aquí la palabra "establecer" (B.A., N.M., ÁSV.); la Ver. NVI. dice "consolidados".

La única garantía contra la apostasía es la constante instrucción y exhortación a evitar el error y a defender la verdad. (Pedro, en el ca­pítulo 2, va a hablar específicamente acerca de un error muy serio que se aproximaba).

1:13 — "Pues tengo por justo". El griego dice, "Pero". "Pero, aunque sabéis la verdad (ver. 12), yo tengo por justo ..." El estimular a los hermanos por medio de recuerdos (traducción literal, y según lo expresa la Ver. MOD.) era para Pedro un gran deber hasta la muerte.

—"en tanto ... cuerpo"; es decir, mientras la vida duraba (para Pedro). Literalmente el tex­to griego dice en este tabernáculo", o "tienda". Varias versiones dicen "tabernáculo" o "tien­da," si no en el texto, en el margen. Véase la palabra griega en Mat. 17:4 ('Enramadas"); Hech. 7:46 ("tabernáculo"); 2 Cor. 5:1,4 ("taber­náculo"). Esta palabra enfatiza lo frágil y tran­sitorio que es el cuerpo físico que haoita el al­ma en la vida sobre la tierra.

Tanto Pablo como Pedro emplean la doble figura de "edificar" y "vestir" en el mismo con­texto (Pablo, 2 Cor. 5:1,4, edificio y vestirse; Pedro, tabernáculo y abandono <como en el acto de quitarse la ropa>, ver. 14).

—"el despertaros con amonestación". La Ver. B.A. dice, "estimularos recordándoos". Dice la Ver. MOD., "estimularos por medio de recuerdos". El texto griego dice literalmente: "estimularos en recuerdo . En recordarles Pedro esperaba estimularles. Les recuerda para que se acuerden. En este versículo la palabra es sustantivo; en el 12 es verbo ("recordaros"). En 3:1, Pedro repite esta frase: "despertar con exhortación", o literalmente, "estimularos en recuerdo".

1:14 — "sabiendo que en breve". Se refiere a su partida (ver. 15) de esta vida. La palabra en griego, taquinos, puede significar "pronta aproximación", pero también "repentino", o "rápido". Aparece en 2:1, y nuestra versión di­ce, repentina". Algunas versiones indican que dice Pedro que la muerte le fue inminente, que dentro de poco tiempo sucedería. Otras indi­can que su muerte sería repentina. Literalmente dice el texto griego, "Sabiendo que TA-quine está el abandono de mi tienda". Ahora, según se traduzca taquine, dice Pedro que su muerte "es inminente", o "es repentina". Sabemos que ya era hombre anciano cuando escribió la primera carta (5:1). Ahora era más viejo. El sabia que en su vejez la muerte no le ven­dría natural, sino violentamente (Jn. 21:18,19). Sería amarrado y llevado forzadamente a la muerte, la que sería rápida por ser violenta. No necesitara nueva revelación para saber que su muerte se aproximaba; el sabía que, ya estando viejo, ella vendría con violencia y rapidez.

Pablo escribió algo semejante, con referencia a su propia muerte (2Tim. 4:6).

El verbo "abandonar" en nuestra versión es sustantivo en el texto griego (apothesis), el "abandono de mi tienda (como dice la Ver. B.A., margen). Aparece en 1 Ped. 3:21 ("qui­tando"). Sobre la doble figura, de edificio y de ponerse y quitarse ropa, véase el versículo an­terior, comentarios.

—"como nuestro ... ha declarado". Véase Jn. 21:18,19. Compárese Jn. 13:36. Cristo fue a la muerte repentina; en esto, Pedro le siguió. Cristo se lo había dada a entender. En Jn. 21:19, el verbo griego semaino se traduce en nuestra versión, "dando a entender". Literal­mente es, "significando"; o sea, declarar por signos. La Ver. ASV (y otras) dice, "significan­do". En este pasaje, Pedro usa otra palabra (deloo), pero quiere decir declarar, manifes­tar, o dar a entender. La usa también en 1 Ped. 1:11 ("indicaba").

Pedro, ya que era viejo, sabía que esa pro­fecía podría cumplirse en cualquier momento, y que se cumpliría con rapidez.

1:15 — "También yo ... estas cosas". Pedro ex­presa urgencia en escribir esta carta de exhor­tación y de advertencia, cuyos efectos continuarían después de ser silenciada su voz. Los hermanos, al leer vez tras vez esta carta, podrían traer para sí mismos estas cosas en mente, al haber necesidad en cualquier ocasión que los libertinos promovieran sus falsas doctrinas.

El texto griego dice literalmente "Además seré diligente para que también en toda oca­sión vosotros después de mi partida tengáis en vuestro poder efectuar memoria para sí mis­mos de estas cosas". Notemos estas versiones:

"Así es que haré lo sumo posible también a toda hora para que, después de mi partida, ustedes puedan hacer mención de estas cosas para ustedes mismos" (Ver. N.M.).

"Cuidaré también de que después de mi salida, vosotros tengáis siempre que hacer mención de estas cosas" (Ver. P.B.).

"Pero, procuraré que en todo tiempo, aun después de mi partida, tengáis que hacer me­moria de estas cosas" (Ver. N.C.).

Sobre la palabra diligencia" (aquí es ver­bo, y en el ver. 10), véase el ver. 5 (allí, sus­tantivo). Como mandó que los lectores mos­traran diligencia, ahora Pedro dice que procurará ver que los hermanos puedan hacer mención de estas cosas de exhortación y adverten­cia, al escribirles estas cosas en esta carta. (La frase "procuraré con diligencia" es una sola palabra, verbo, en el griego. En el ver. 5 es sus­tantivo, "obrando con diligencia". Ver. B.A., y en el ver. 10 es el mismo verbo como en este versículo).

Pedro en los versículos 14 y 15 emplea dos palabras, tabernáculo, o tienda, y partida, que aparecen en Luc. 9:31,33, referente a la ocasión de la transfiguración, de la cual ahora Pedro pasa a hablar (w. 17,18). Esto presenta evidencia interna de la autenticidad de esta carta como apostólica e inspirada. ¡Pedro estuvo presente!

1:16 —"Porque no os ... artificiosas". Desde el ver. 12, Pedro había hablado de la diligencia y actitud correcta de un maestro de la verdad, y ahora niega la acusa-ción que los falsos maes­tros posiblemente echaran a su cara, de que su mensaje, acerca de la obra y la segunda venida de Cristo, era nada más un mito, y éste creado con astucia y sofistería.

En este versículo la palabra griega es "mi­to", o fábula. Aparece también en 1 Tim. 1:4; 4:7; 2 Tim. 4:4; Tito 1:14. En 2:3, Pedro se refie­re a "palabras fingidas".

Al usar el plural (nosotros), se refiere a los apóstoles, a Jacobo, a Juan y a sí mismo. Die­ron a conocer la doctrina en sus predicaciones y escritos (2 Tes. 2:15).

Es más probable que Pedro, al decir "venida" (presencia) de Jesucristo, se refiere a lasegunda venida, como en 3:4,12. Es el "día del Señor", 3:10. Véase Mat. 25:31-46. Pedro usa otra palabra, apokalupsis (revelación), para indicar la segunda venida de Cristo, en 1 Ped. 1:7,13; 4:13.

—"sino como ... majestad". Pedro desmien­te la acusación, de haber predicado cuentos artificiosamente tramados, al declarar que predicaba de cosas vistas por testigos oculares. La base de su mensaje no fue mito, sino testimonio verdadero. La palabra griega para decir "testigos oculares" aparece en 1 Pea. 2:12 en forma verbal ("al considerar"). La Ver. P.B. dice, "por las buenas obras que vieren con sus propios ojos". El testimonio de testigos oculares es firme.

No hay hoy en día testigos oculares de las cosas del evangelio; no hay nada de qué dar testimonio. El mensaje revelado por testigos oculares, y confirmado por milagros, no nece­sita "testimonio", sino ¡proclamación! Por eso, no hay "testigos" hoy en día, ni por qué "testificar". Algunos de los himnos que cantamos, por haber sido compuestos por sectarios, con­tienen referencias a "testigos" y a "testificar", como si nosotros hoy en día lo fuéramos y lo hiciéramos. Tales pasajes en los himnos deben ser editados y revisados. Hay hermanos que se oyen usar tales frases, siguiendo los hábitos que tenían cuando eran miembros de iglesias sectarias, o por haberlas oído con tanta frecuencia.

La referencia en este versículo es a la transfiguración (Mat. 17:1-8; Mar. 9:2-8; Luc. 9:28-36).

La palabra griega para decir "majestad" aparece también en Luc. 9:43 ("grandeza", de Dios) y en Hech. 19:27 ("majestad7', de Diana).

1:17 — "Pues cuando él ... que decía". La Ver. H.A. da una traducción muy pegada literal­mente al texto griego: "Pues el recibió de Dios Padre honra y gloria, al serle enviada por la majestuosa gloria una voz (que decía): Este es mi Hijo, el Amado, en quien tengo complacen­cia".

En cuanto a la deidad de Jesús y de su se­gunda venida en poder, no hubo solamente testimonio ocular (ver. 16), sino también auri­cular (ver. 17).

En la ocasión de la transfiguración de Je­sús, Dios le dio honor al decir las palabras que los apóstoles Pedro, Jacobo y Juan oyeron. Le dio gloria al transfigurarle delante de ellos, según se describe en Mat. 17:2. Compárese la ocasión descrita en Hech. 9:3; 26:13. Véase 1 Tim. 6:16.

La frase "magnífica gloria" en el texto griego es una sola palabra. Algunas versiones la expresan como nombre propio, usando letra mayúscula ("Gloria Majestuosa", Ver. B.A.; "Majestuosa Gloria", Ver. NVI., ASV.). La "glo­ria" es personificada. Corresponde a Dios Mismo, su gloria siendo hecha visible en laapariencia de la nube. Véase Mat. 17:5. Los ju­díos se expresaban así (magnífica gloria) para referirse a la gloriosa manifestación de Dios a los hombres. Deut. 33:26 dice, "...Dios...que ca­balga los cielos ... y las nubes, en su majestad" (Ver. B.A.). Véanse también Ex. 13:21; 14:19,20; 24:15-18; 40:34-38; 2 Crón. 7:1.

—"Este es ... complacencia". Véanse Mat. 17:5; 3:17; 12:18. También dijo, "A él oíd" (Mat. 17:5). Esta voz dio testimonio divino a lo mesiánico de Jesús. Compárese Jn. 12:28, ocasión de manifestación divina a la obra de Jesús de Nazaret.

1:18 — "Y nosotros oímos ...cielo". El pronom­bre "nosotros" en el texto griego es enfático. Nótense la Ver. MOD., "Y esta voz la oímos nosotros", y la Ver. B.Á., "y nosotros mismos escuchamos esta declaración". Este testimonio es innegable y fue predicado con denuedo y autoridad.

Dicha voz vino "del cielo". Esta frase signi­fica "de la presencia de Dios". Compárese Luc. 15:21, pecar "contra el cielo"; o sea, con-tra Dios.

—"cuando estábamos ... santo". ¡Pedro es­pecificó el lugar! Los lectores sin duda sabían del sitio mismo, aunque es imposible hoy en día determinar en cual monte Jesús se transfi­guró. Poco antes de la transfiguración, él había estado en la región de Cesárea de Filipo (Mat. 16:13), cerca del monte Hermón. La tradición dice que sucedió en el monte Tabor (véase un mapa bíblico).

Se llama "santo" este monte porque allí Dios testificó de su Hijo, y el Hijo fue manifestado en gloria. Compárense Exod. 3:5; Isa. 27:13; 66:20; Ezeq. 28:14.

Estos tres testigos oculares "estaban con él"; eran testigos personales del evento.

Esta revelación de Dios a estos tres testigos escogidos en particular (Mat. 17:1) atestigua a la deidad de Jesucristo, y a su segunda venida, a pesar de las negaciones de los burladores (3:3,4), y sobre este testimonio innegable se les exhorta a los lectores a basar su esperanza y perseverancia.

1:19 — "Tenemos también ... segura". En lugar de "también", cabe mejor la palabra "y", "Y tenemos..." (Ver. ASV., P.B.. Tí.J., etcétera). La transfiguración en realidad sucedió, y así, dice Pedro, tenemos la palabra profética hecha más firme. Nuestra versión dice, "segura". La pala­bra griega es bebaios. Significa estable, firme. Se empíea en Rom. 4:16 ("firme"); 2 Cor. 1:7 ("firme"); Heb. 3:6 ("firme"); 6:19 ("segura").

Como consecuencia de la transfiguración, dice Pedro, estamos mejor confirmados en cuanto a la palabra profética que ha hablado con respecto a Cristo Jesús; es decir, las profe­cías respecto a Cristo fueron confirmadas por la transfiguración.
 

Algunos creen que dice Pedro que la palabra profética es más "segura" que la transfiguración. Pero eso no puede ser; Pedro VIO y OYÓ los eventos en el "monte santo", y las profecías del Antiguo Testamento (respecto a Cristo) no podían serle más convincentes que eso. Dice la Ver. NTP, "Por eso, creemos más firmemente en los mensajes de los profetas", que es más bien un buen comentario sobre el texto griego. Los mensajes de los profetas, con referencia a Cristo, fueron hechos más firmes por los eventos de la transfiguración.

—"a la cual ... lugar oscuro". La frase "la cual" se refiere a la palabra profética. Los cris­tianos debemos siempre prestar atención a los profetas que hablaron (escribieron) acerca de la deidad e identidad de Jesús, el Cristo.

En lugar de "antorcha", dicen "lámpara" las Ver. B A., H.A., P.B., 1977, ASV., etcétera. La lámpara de la profecía alumbra en un mundo oscuro por la ignorancia. Debemos darle atención, mientras que Cristo, el lucero de la mañana, anuncia la luz del día, que es el conocimiento de la verdad completamente revelada, en el corazón del cristiano. Los lectores de Pedro, en un mundo oscuro de herejías de perdición y negaciones de Jesucristo, y de sen­sualidad y libertinaje (2:1-19), hallarían "lám­para" en la palabra profética que habla de la venida, obra y juicio del Cristo.

—"hasta que ... corazones". El lucero de la mañana es la estrella brillante que se ve cuan­do está a punto de amanecer. (En Apoc. 22:16 Cristo es llamado "la estrella resplandeciente de la mañana"). La lámpara (la profecía) no se necesita ya que ha entrado la luz del día (la verdad completamente revelada en el corazón del cristiano). Como la luz dispersa las tinie­blas, así la palabra profética, confirmada aún más por la transfiguración, quitaría de corazón de los lectores cualquier ignorancia plantada por los falsos maestros, y la revelación completa de la verdad del evangelio les daría (como nos puede dar a nosotros) la brillantez de día para poder andar con esperanza y seguridad.

1:20 — "entendiendo primero esto". Con relación a la palabra profética, a la cual los lectores harían bien en prestar mucha atención, dice Pedro que hay una verdad primaria y muy importante. Quiso que los lectores lo enten­dieran bien, bien.

—"que ninguna ... privada". Este versículo ha sido empleado por la Iglesia Católica Ro­mana para afirmar que sinla dirección de su clero nadie puede entender las Escrituras. La Ver. T.A. (católica) tiene esta nota al pie de la página, con referencia al ver. 20: "Nótese bien esto. Para que esa lectura de las Escrituras no sea perniciosa en vez de útil, es necesario que ellas se interpreten, no según el propio espíri­tu o luces particulares, sino bajo la dirección ... del Espíritu Santo. ... De la Iglesia, pues, 'co­lumna de la verdad1 (I TIM. III. 15) se ha de aprender ese verdadero sentido de las Escrituras".

La Ver. N.C. dice, "...ninguna profecía de la Escritura es (objeto) de interpretación pro­pia (personal)", y la Ver. B.J., también católica, dice, "...ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia".

La Ver. POP., obra protestante, perpetúa este error. Dice, "...ninguna profecía de la Es­critura es algo que cada cual puede interpretar por sí solo...

Pero este pasaje ¡no trata la cuestión de poder entender bien, o no, un dado pasaje de Escritura! Trata del ORIGEN de la profecía, como el versículo siguiente claramente afirma. Dice Pedro que ninguna profecía es conclu­sión del razonamiento particular, personal, y subjetivo.

La palabra griega empleada aquí (epilusis) para decir "interpretación" se encuentra sola­mente aquí en el Nuevo Testamento. (La palabra usual es jermeneia, "hermenéutica", como en 1 Cor. 12:10; 14:26). epilusis quiere decir lo que es desatado o disuelto, solución. (La pa­labra en forma verbal aparece en Mar. 4:34, "explicaba"-Ver. B.A., H.A., MOD.). Los "nu­dos de la profecía no fueron desatados por obra puramente humana. Las profecías no fueron autosolucionadas. No procedieron de descubrimiento exclusivamente humano. Este es el punto de Pedro.

Nuestra versión dice "es", pero otras di­cen, "procede", "viene", "proviene", "surge", etcétera. La palabra griega significa literalmente originarse, surgir, llegar a ser, o resultar en. Pedro trata del ORIGEN de las profecías y de sus significados. No son de procedencia privada (o según otras versiones, "personal", particular", "propia").

Los profetas mismos, de su propia invención, no originaron las profecías con respecto a Cristo. Por lo tanto, los lectores de Pedro entendieron que les instaba "estar atentos" yer. 19) a tales profecías porque era el Espíritu San­to hablando (ver. 21), y no meramente el hom­bre (yer. 20).

En lugar de tratar este versículo de lo que pueda, o no pueda, hacer el lector de la Biblia, sin la ayuda del clero católico, ¡trata de lo que no podían hacer los mismos profetas de la Bi­blia! Ellos solos no podían originar las profe­cías; no las podían solucionar, o explicar. Este pasaje trata de los profetas, y no de los lecto­res.

1:21 — "porque nunca ... humana". La palabra "porque introduce una explicación de lo di-cno anteriormente. Este versículo explica el sentido del anterior; da el ORIGEN de las pro­fecías que los profetas trajeron.

La voluntad del hombre nunca dio origen o descubrimiento a las profecías de las Escri­turas. Ahora, en el caso de los profetas falsos, ellos sí originan sus "explicaciones" (interpretaciones). "Pero" (sino que), dice Pedro, nunca ha sido así en el caso de la "palabra profética". Pedro pasa a decir cómo fue en el caso de los profetas de Dios.

—"sino que ... Espíritu Santo". El texto griego de WESTCOTTy HORT dice, como se ve en la traslación de las Ver. ASV., y la H.A., "hombres hablaron de parte de Dios, impulsa­dos por el Espíritu Santo". La Ver. B.A. dice lo mismo, si substituimos la palabra en el texto por la que se da en la margen ("inspirados" por "llevados, movidos"): "hombres llevados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios". Hay manuscritos que dicen, como lo traduce nuestra versión, santos hombres de Dios hablaron".

En el Antiguo Testamento hubo hombres (desde luego eran hombres santos) que fueron movidos por el Espíritu Santo, y asi hablaron según Dios en ocasiones les dio palabras. Véase Neh. 9:20,30. Sus palabras eran DE DIOS; se originaron con Dios. El fue la fuente de sus pafabras. Por eso dice Pedro en el versículo anterior que dichas palabras ("la palabra profética") no fueron de origen humano, de inter­pretación o explicación humana. En este versículo repite que el origen de ellas no es "la voluntad numana". Los profetas no hablaron de por sí.

Véanse Mat. 10:19,20; Jn. 16:13; 1 Cor. 2:1,13; 1 Tes. 2:13; 2 Tim. 3:16. Esto significa INSPIRACIÓN VERBAL.

Dado que las profecías (con respecto a Cristo en particular) no se originaron con la propia voluntad de los profetas, sino que fueron movidos por el Espíritu Santo a rmblar las palabras que vinieron de Dios, cómo conviene, dice Pedro a sus lectores, estar atentos a esas profecías, como a una lámpara en la oscuridad (ver. 19), para no ser engañados por los falsos profetas, de los cuales ya está para hablar (cap. 2).

 
 

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