Notas Sobre 2 de Pedro

Por Bill H. Reeves

Copyright 1988. Bill H. Reeves

Derechos Reservados 1988. Bill H. Reeves

 

Cuando el "mono" se vea verde,  llámenme
para conversar.
 
 

CAPITULO 3

3:1
— "Amados". Véase Judas 17. Cuatro veces en este capítulo (8,14,17) Pedro se dirige a los "amados", como también en la primera epísto­la (2:11; 4:12). Pedro sentía una conexión muy estrecha e íntima entre ellos y él.

—"esta es la segunda carta que os escribo". El texto griego emplea la palabra ede (ahora, ya). Muchas versiones traducen el versículo, empleando la palabra "ya". Por ejemplo, dice la Ver. B.A., "esta es ya la segunda carta". Se deja la idea de que hacía pocoles había escrito la primera vez.

Este versículo implica que Pedro es el au­tor de las dos cartas, y que los recipientes ori­ginales de las dos eran los mismos. Véase IN-TROD. II, III, pág. 1,2.

—"y en ambas ... entendimiento". Pedro tenía en mente un objeto común para sus dos cartas; es decir, exhortar a pureza de vida. Véase INTROD. IV, pág. 2.

En lugar de "con exhortación" el texto griego dice "en recordación". Véase 1:13, co­mentarios. Pedro procuraba despertar o esti­mular por medio de hacer recordar. Ya sabían los hermanos la verdad (ver. 3), pero siempre existe el peligro de ser removidos por el error. Véase Judas 5.

En lugar de "entendimiento", algunas ver­siones dicen "mente", "inteligencia", o "discer­nimiento". La palabra griega significa la mente como la sede de la inteligencia o entendimien­to. (Véase la misma palabra griega en Mar. 12:30, donde nuestra versión dice "mente"). Buena es la traducción de la Ver. 1977, "since­ro discernimiento". (Varias versiones dicen "sincero" en lugar de "limpio").

La palabra griega para decir "sincero" apa­rece aquí y en Til. l:T0. La mente de los her­manos a los cuales escribió Pedro era sincera. Ellos amaban la verdad; tenían su mente dispuesta hacia ella. Pero siempre existe el peligro de la apostasía. Por eso es necesario recor­dar aun a los de mente sincera.

3:2 - "para que ... profetas". Véase 1:19-21, comentarios. Aunque se hace referencia a los profetas del Antiguo Testamento, me parece que van incluidos los profetas del Nuevo (Hech. 11:27; 13:1; 1 Cor. 14:29; Efes. 2:20; 3:5; 4:11).

Las "palabras" aquí referidas son la doc­trina, la verdad y la profecía predicada con respecto al carácter y ala obra del Mesías en la edad evangélica. Ejemplos de esto se encuen­tran en Daniel 2; Isaías 2, 11, 53; Miqueas 4; Jeremías 31; Joel 2. Van incluidas las de los profetas del Nuevo Testamento.

—"y del mandamiento ... vuestros apóstoles". Más pegada al texto griego es la Ver. P.B., que dice, a recordar las palabras antes dichas por los santos profetas, y el mandamiento de vuestros apóstoles, es el del Señor y Salvador". El "mandamiento" de este versículo corres­ponde al de 2:21. Véanse los comentarios allí.

Las enseñanzas y declaraciones de los san­tos profetas, y de los apóstoles escogidos por Cristo, el autor de toda la verdad, coinciden o concurren con la persona y obra de Jesucristo. Ahora, la medicina preventiva para la aposta-sía consiste en recordar dichas enseñanzas y declaraciones.

Los apóstoles hablaban por Cristo. Tenían autoridad delegada. Véanse Luc. 10:16; Jn. 16:13; Hech. 2:4. No podemos rechazar a la doctrina de ellos, sin rechazar a Cristo.

Sobre este versículo, véase NOTAS SO­BRE JUDAS 17,18, comentarios.

3:3 — "sabiendo primero esto". La misma frase idéntica, en el griego, aparece en 1:20. En los dos lugares, pues, el texto debe leerse, como lo expresa la Ver. H.A., "conociendo primero es­to , o la Ver. Mod., "sabiendo primero esto".

La palabra "esto" se refiere a la venida de los burladores (los gnósticos). Parece que ello era tópico común en aquellos tiempos.

— que en los postreros días", véanse mis comentarios sobre Judas 18, donde la frase griega es un poco diferente. Véanse frases se­mejantes en Isa. 2:2; Hech. 2:17; 1 Tim. 4:1; 2 Tim. 3:1; Heb. 1:2; Sant. 5:3; 1 Ped. 1:5,20. Sin duda los pasajes de Isaías, Hechos, Hebreos y 1 Pedro 1:20 se refieren al final de la dispensa­ción judaica. (Puede ser que aquí en este pa­saje también se haga referencia al mismo tiempo). Probablemente en 1 Timoteo, 2 Timo­teo, Santiago, 1 Pedro 1:5; Judas, y aquí la refe­rencia es a los días de la dispensación del evangelio, que es la última.

--vendrán burladores". Véase Judas 18. Algunos manuscritos dicen, según lo expresan varias versiones: "vendrán burladores con sus burlas". Sabemos que estos ridiculizaban y se burlaban acerca del fin del mundo y de la se­gunda venida de Cristo en juicio, porque de esto ahora trata Pedro.

Los saduceos negaban la resurrección y el juicio final (Mat. 22:23). Los epicúreos (Hech. 17:18) eran sensuales, y por eso negaban una venida de Cristo para juzgar al mundo. Cristo profetizó de los escarnecedores (Mat.20:19); Mat. 27:29-31,41 habla del cumplimiento de ello. Considérese también Jn. 15:18-20.

—"andando según sus propias concupis­cencias". Aquí aparece la palabra griega EPT-HUMIA, en 2:10 ^concupiscencia"), como tam­bién en Judas 16,18 ("deseos") y en 1 Ped. 4:3 ("concupiscencias"). Se enfatiza que estas con­cupiscencias eran propias de ellos. Ellos estaban completamente indiferentes a las leyes de Dios, y esto era la fuente verdadera de sus burlas, la razón de por qué se burlaban. Véase Jn. 3:19. Hoy en día muchos de los reclamados religiosos, que ignoran la Palabra Inspirada de Dios, también se glorían en cosas de deseos carnales, por ejemplo, queriendo instalar en sus ministerios a homosexuales.

3:4 — "y diciendo". Lo que decían lo decían en la burla de su incredulidad y escepticismo. Al negar la segunda venida de Cristo, no temían al Día del Juicio Final, y trataban de quitar a los fieles su esperanza del cielo.

—"¿Dónde está la promesa de su adveni­miento?" Es decir, "¿Dónde está el cumpli­miento de tal promesa? Ustedes han reclama­do que Cristo dijo que volvería a premiarles. ¿Dónde está la prueba de ello? ¡Es tiempo de que haya acontecido". Así sembraban duda en las mentes de los hermanos fieles. (Una de las tácticas favoritas del escéptico es sembrar du­da).

El segundo advenimiento de Cristo es la esperanza del cristiano verdadero. Véase el versículo 13.

Algunos pasajes sobre esta promesa: 1:16; Mat. 16:27; 24:37 y sig.; Jn. 14:3; Hech. 1:11; 1 Cor. 15:51,52; Heb. 9:28.

—"Porque desde ... durmieron". Los "pa­dres" referidos tal vez eran los de la genera­ción pasada, a quienes profetizaron inicial-mente los profetas y apóstoles (del Nuevo Tes­tamento; véase ver. 2, comentarios) acerca de la segunda venida de Cristo, y que ahora es­taban muertos, y Cristo todavía no había vuel­to. Ahora decían los burladores: "ellos vivie­ron, y murieron, y ¿dónde está el Cristo tan esperado?" Muchos pensaban que Cristo vol­vería en el tiempo de su vida, y Pablo corrigió tal idea equivocada (2 Tes. 2:2,3). (A través de los siglos ha habido religiosos <Ádventistas, Testigos de Jehová, y otros> que han tratado de fijar el tiempo exacto de la segunda venida de Cristo. Sus fallas, o fracasos, siempre dan munición a los enemigos de la Biblia).

La palabra "durmieron" se emplea en el sentido de que "murieron". Para el cristiano la muerte es un sueño porque, aunque largo, en la resurrección tendrá el despertar. Véanse Jn. 11:11-14; Hech. 7:60; 1 Tes. 4:13-16. Es intere­sante notar que la palabra "cementerio" viene de la palabra griega koimeterion, "un lugar de dormir .

—"todas las cosas ... la creación". ¡Mentira! No era así (yv. 5,6). La frase "todas las cosas" se refiere a las cosas de la naturaleza física, de las cuales los escarnecedores nunca miran más allá.

La misma frase, "desde el principio de la creación," aparece en Mar. 10:6.

Estos burladores no eran ateos, sino profe­sados cristianos (los gnósticos). Pero su car­nalidad y escepticismo les conducía a negar y a dudar. Hoy en día hay algo semejante en el "evolucionista teísta". Este reclama creer en Dios, pero niega como literal el relato en Gé­nesis, acerca de la creación. El afirma que Dios todo lo hizo (en forma caótica), y luego por el proceso de la evolución orgánica todas las co­sas han llegado, a través de millones de años, a su estado presente.

Estos sutilizadores eran el prototipo de los evolucionistas de hoy, que hacen el mismo ar­gumento, llamado "el uniformitarianismo". Esto dice que siempre ha habido un cambio uniforme en el sistema de evolución o desarro­llo del universo y de sus habitantes. Hablan de millones y millones de años necesarios para poder ver cambios significantes. Pedro des­miente tal argumento con los versículos si­guientes.

Aquellos falsos maestros (los gnósticos) afirmaban que, dado que todo ha sido como es, por eso siempre será así. En esto negaban la inspiración de las Escrituras (como lo hacen los evolucionistas teístas de hoy en día). La Biblia no estaba con ellos en sus reclamacio­nes; tampoco está con los burladores mo­dernos. ¡Con razón ellos se burlan de la Biblia; es que les expone como falsos.

3:5 — En este versículo y en el próximo Pedro responde a la presunción de los burladores de que Cristo no volverá.

—"Estos ignoran voluntariamente". Lite­ralmente dice el texto griego: "Esto de su pro­pia voluntad se les escapa . Dice la Ver. L.A., A ellos se les oculta, por propia voluntad", y la Ver. N.M. dice, "Porque , conforme al deseo de ellos, este hecho se íes escapa". Los burla­dores no deseaban saber los hechos del caso; la arrogancia les cegaba. Véase el contraste en el ver. 8, "no ignoréis esto".

Ellos reclamaban para el universo estabi­lidad y permanencia, mientras que a propósito ignoraban que una vez Dios destruyo al mun­do con agua, y que ha prometido hacerlo otra vez, ahora con fuego. La historia (Gen. 1-8) re­futa las reclamaciones del uniformitarianismo. El mundo decide ignorar los hechos del caso, y de esta manera procura resolver los proble­mas. Satanás nos dice: "Ignóralo; olvídalo". La verdad es que "todas las cosas" no han sido así uniformemente desde el principio de la creación.

—"que en el tiempo ... la tierra". El texto griego dice "desde antiguo", con referencia a <én. 1-3. La Ver. H.A. dice, "ya de antiguo". Esto es una refutación de la frase en el ver. 4, "desde el principio de la creación".

La palabra de Dios es la razón de por qué existe el universo. Véanse Gen. 1:6,9; Sal. 33:6,9; Jn. 1:1-3; Hech. 17:24; Heb. 1:2; 11:3. El universo no se hizo fortuitamente, o por casualidad.

En el texto griego no aparece artículo de­finido ante "cielos" y "tierra".   Notemos estas versiones: "hubo cielos y una tierra" (N.M.), "cielos y tierra" (J.T.D.), (H.A.), "cielos...y una tierra" (V.M.), (ASV). Véase Gen. 1:1. La frase "los cielos" se refiere a lo que vemos con los ojos, al mirar el sol, la luna, y las estiellas.

—"que proviene del agua y por el agua subsiste". Otra vez vemos que en el texto grie­go no hay artículo definido ante la palabra agua". La Ver. N.M. lo expresa literalmente, "hubo cielos y una tierra situada sólidamente fuera de agua y en medio de agua". Así se expresa también la Ver. ASV. El punto de énfasis no es la posición de la tierra con referencia al agua, sino de que el agua fue el elemento que medió en la creación.

Esta versión usa la palabra "proviene" (originarse) y luego "subsiste". El texto griego emplea un solo verbo: subsistir (hacerse com­pacto). De agua y por agua la tierra fue hecha compacta (Gen. 1:10). Véase Gen. 1:2,6,7,9 en particular. La misma palabra griega aparece en Col. 1:17 ("subsisten"). El agua fue el ele­mento mediante en la creación. Por medio de agua (o, en medio de agua — hay dos traduc­ciones e interpretaciones en cuanto a la frase griega: "por agua", y, "en medio de agua") >ios hizo sólida a la tierra, para la habitación del hombre. Es decir, el agua sirvió para que la tierra subsistiera. O, la idea es de que la tierra se hizo compacta en medio del agua.

3:6 — "por lo cual... en agua". Nótese la varie­dad de traducción con referencia a la frase griega, día on: "por lo cual" ("esta versión}, por medio de las cuales aguas (Ver. Mod.), "por medio de los cuales cielos y tierra" (Ver. H.A.), "y por aquellos medios" (Ver. N.M.), "Y que, por tales cosas" (Ver. S.A.Wer. T.A.j, "Y por fa misma palabra de Dios (Ver. NTP), Vor el cual" (Ver. N.C.), "y que por esto" (Ver. B.J.). ¿A qué se debe tanta variedad de idea? Es que el texto griego emplea dos palabras, la primera significando "por", y la segunda es PLURAL (duales"), sin decir luego cuáles co­sas. Por eso algunos traductores agregan tales palabras como "aguas", "medios", etcétera. Pe­dro está diciendo que el mundo de entonces, o del aquel tiempo, fue destiuido por los medios ya mencionados en el versículo anterior, que en una palabra fue el agua.

Aquí la palabra mundo", en el griego kosmos, no significa meramente la raza hu­mana, kosmos quiere decir, "orden". El gran diluvio en el tiempo de Noé no solamente des­truyó vida humana y animal, sino hizo gran­des cambios en la superficie de la tierra y en otros aspectos del universo. (Por ejemplo, después del diluvio, la duración de la vida humana del hombre ya era y es mucho más corta. Véase Gen. 11. La tierra perdió su forma primitiva, y la atmósfera fue alterada). No obstante, en 2:5 la palabra kosmos (dos veces) obviamente se refiere en particular a hombres impíos.

"Anegada en agua", dice nuestra versión, como también así se expresan otras muchas versiones. El texto griego dice katakluso, de la cual palabra viene "cataclismo" (catástrofe, desastre, o seísmo).

"El mundo de entonces" es contrastado con "los cielos y la tierra que existen ahora".

 Sobre la palabra "pereció", véase 2:1,3, comentarios. El verbo APOLLUMI aparece en 3:9 y 1 Ped. 1:7. El sustantivo, APOLEIA, aparece en 2:1 dos veces; 2:3; 3:7,16. La idea de la palabra griega no es la de aniquilación, sino de ruina. El diluvio no aniquiló al mundo antiguo, sino que lo dejó en ruina. La gente mala y los animales murieron ahogados, perdiendo así su vida física antes de tiempo, y perdiendo (la gente) su esperanza de la vida eterna con Dios. Los malos fueron quitados, y emergió un nuevo mundo limpiado de su vileza.

Habiendo sido arruinado una vez, a pesar de su aparente estabilidad y permanencia, ¡no hay prcíblema en creer que puede ser arruina­do otra vez!

El diluvio es el paralelo de la destrucción por fuego que Cristo y sus siervos predijeron.

3:7 — "pero los cielos y la tierra que existen ahora". El texto griego dice literalmente, "pero los ahora cielos y la tierra". La Ver. P.B. dice, "mas los cielos de ahora y la tierra". Así dice la Ver. ASV. La construcción gramatical en el griego es semejante a la frase en el ver. 6, "el mundo de entonces".

En este versículo la palabra no es kosmos (ver. 6; 2:5), sino GE (tierra, el globo en que vi­vimos). Los cielos referidos deben ser los que observamos con los ojos, de los cuales Cristo ha de volver (Hech. 1:11), y que según los bur­ladores siempre han de ser como en su forma presente.

—"están reservados por la misma palabra". Es la palabra de Dios que hizo la creación (ver. 5), el gran diluvio (Gen. 6:7), y que mandará fuego para la destrucción de los cielos de aho­ra y la tierra. Cuando Dios hable, ya toda la creación llegará a su fin.

Las llamadas "leyes de la naturaleza", demostrando estabilidad y continuidad, no ope­ran independientes de la palabra de Dios. Dios con su palabra trajo todo a la existencia (Gen. 1), todo subsiste en Cristo (Col. 1:17; Heb. 1:3), y cuando Dios dé la palabra, el uni­verso sera quemado. ¿No contradijo Cristo, varias veces en su ministerio personal, las "le­yes físicas" (Mat. 8:16; 8:26,27; 15:36-38; Jn. 6:19; 11:43,44; etcétera)?

La palabra "reservados" es de la palabra griega que traducida literalmente es "atesora­dos . Aparece en Luc. 12:21 ("hace para sí teso­ro"; "acumula tesoro", Ver. B.A.; "atesora para sí", Ver. L.A.). En Mat. 6:19, el texto griego di­ce "atesorar tesoros".

—'^guardados para el fuego". Los w. 10-12 amplifican esta declaración de "guardados para fuego". Véase 2 Tes. 1:7,8. No hemos de preguntar: ¿con qué clase de fuego? pues Dios tiene diferentes clases de fuego, uno para cada propósito en particular.

Dios dijo que nunca jamás volverá a des­truir al mundo con agua (Gen. 9:15). Lo tiene guardado ahora para fuego.

—"en el día del juicio . Literalmente dice el texto griego, "para un día de juicio". Véase 2 Cor. 5:10. Es cuando este mundo será destruido por fuego.

—"y de la perdición de los hombres impí­os". Véase 2 Tes. 1:8,9.

Sobre la palabra "perdición", véase ver. 6, comentarios.

En una ocasión el agua destruyó al mundo entero; en la próxima será el fuego el elemento destructor. ¿Cómo lo sabía Pedro? Véase Jn. 16:13.

3:8 — "Mas, oh amados, no ignoréis esto". Pe­dro exhorta a sus hermanos amados a no ser como los burladores del ver. 5, que ignoran voluntariamente. Véase ver. 5, comentarios. Allí, como en este versículo, aparece la palabra griega lanthano, "escapar noticia", o "igno­rar". No se nos debe escapar la noticia de que para con el Señor un día es como mil años. Sa­tanás dice al incrédulo: "Ignóralo", y "olvídate". Dice Pedro a los hermanos fíeles: "No se nos escape esto".

—"que para con ... un día". Compárese Sal. 90:4. No que Dios no distingue entre un día y mil años, sino que ni el uno ni el otro afecta sus propósitos y promesas. Hay certeza en lo que Dios dice, pase un día o mil años después de que lo diga. El hombre es de vida breve, y con prisa tiene que realizar sus proyectos, pe­ro Dios es eterno. Por eso no se puede inferir que el paso de mucho tiempo (ver. 4) pruebe que Dios no vaya a castigar a los impíos en la segunda venida de Cristo. El lapso de tiempo entre el decreto y su cumplimiento (ver. 4), con Dios no es de ninguna consideración. ¡Qué esto no se nos escape!

Los escarnecedores argumentaban que el mundo no será destruido en ninguna venida de Cristo porque todo ha sido estable y permanente desde la creación hasta la fecha. Ellos a sabiendas ignoraban el cataclismo en el tiempo de Noé. Ahora, dice Pedro, no se ignore que con Dios la duración de tiempo, sea corta o larga, no es impedimento para que él cumpla sus promesas.

La historia (yv. 5-7), y el tiempo en la vista de Dios (w. 8,9), son los dos argumentos que Pedro presenta para refutar a los falsos maes­tros.

NOTA: Pedro no dice que "un día" (en las Escrituras) equivale "mil años", ni se refiere a los "mil años" simbólicos de Apqc. 20. Por ejemplo, no hay nada en este pasaje que justi­fique el tomar los seis días de Génesis 1 y hacerlos seis mil años.

3:9 — "El Señor no retarda su promesa". Mas pegadas al texto griego son estas versiones: No es lento Jehová respecto a su promesa" (Ver. N.M.); "El Señor no es tardo respecto a su promesa"; "No es tardo el Señor respecto a esa su promesa" (Ver. Mod.). La palabra grie­ga barduno (ser lento, tardo) aparece sola­mente aquí V en 1 Tim. 3:15 ("si tardo"). Apa­rece en el Antiguo Testamento (Ver. Septua-ginta) en Gen. 43:10 ("nos hubiéramos deteni­do"). La palabra implica atraso con referencia a un tiempo señalado. En Heb. 10:37 ("no tar­dar ") la palabra griega es chronidzo (gastar o hacer pasar tiempo).~El punto de Pedro es que con el Señor no hay indiferencia en cuanto a la promesa. El Señor sí cumplirá su promesa, a pesar de la supuesta demora. El es paciente porque quiere dar tiempo para el arrepentimiento. ¡Es que nos ama!

La promesa referida es la del ver. 4, de la cual cavilaban los burladores.

—"según algunos la tienen por tardanza". Mejores son las versiones B.A., y L.A., que dicen, "según algunos entienden la tardanza". (En nuestra versión, el pronombre "la" dirige la mente a la palabra "promesa"; eso no lo dice el texto griego). Es decir, algunos dan una in­terpretación equivocada a la supuesta tardan­za. Según el hombre considera el tiempo, Dios es lento.

¿Quiénes son los "algunos" de esta frase? Algunos entienden que son los burladores; otros, los hermanos inquietados por ellos y quienes ahora no pueden dar una explicación de la demora considerada "larga" de ía segunda venida de Cristo.

—"sino que es paciente para con nosotros". Véase el ver. 15. El texto griego emplea la pa­labra makrothumeo (longánimo, usar de lon­ganimidad). Aparece en 1 Tes. 5:14 ("pacien­tes") y en Sant. 5:7,8 ("paciencia"), donde la idea es la de soportar, de longanimidad. La palabra común para decir "paciente" es hupo-meno, dando la idea de perseverar bajo oposi­ción, hupomeno nunca se usa en conexión con Dios. Pero Dios sí es longánimo. Las versiones H.A. y J.T.D. dicen que Dios "es longánime", y la Ver. ASV en ingles dice "longsufrering" (literalmente, sufrir por largo tiempo). El lexicó­grafo, el Sr. Thayer, dice que esta palabra griega significa autorefrena-miento que no se venga del mal con prontitud. Dios esperó ciento veinte años entre la promesa y el diluvio (Gen. 6:3), pero siempre cumplió. Dios usa al tiempo para servir sus propósitos de gracia.

—"no queriendo que ninguno perezca". Véanse el ver. 15; Ezeq. 33:11; 1 Tim. 2:4. Son falsas las doctrinas calvinistas de "la elección y la reprobación incondicionales", y de "la ex­piación limitada". Dios no quería ni siquiera que los gnósticos perecieran. Dándoles tiem­po, Dios Tes mostraba su amor.

—"sino que ... arrepentimiento". Otras versiones dicen "lleguen", "vengan", "alcancen". La palabra griega choreo significa "avanzar a", o "moverse hacia" cierta cosa. La idea es que Dios quiere que el hombre pecador vaya al arrepentimiento. Considérese Jn. 8:37, donde aparece esta palabra: "porque mi palabra no halla cabida en vosotros . "No tiene lugar", dice la Ver. B.A. Dios permite que el hombre se arrepienta (Hech. 11:18); invita a todo peca­dor (el calvinismo al contrario) (Apoc. 22:17; Mar. 16:15,16). Pero el pecador tiene que moverse hacia el arrepentimiento; tiene que venir a él, proceder a él.

3:10 - "Pero el día del Señor". Véanse ver. 7 ("día del juicio") y 12 ("día de Dios"). La misma frase idéntica (en el griego) se encuentra en Hech. 2:20 y en 1 Tes. 5:2. Véanse también 1 Cor. 1:8; Fil^lró; 2 Cor. 1:14; 2 Tes. 2:2. La frase "día del Señor" significa el tiempo de alguna calamidad, retribución, o juicio, de parte de Dios. En el Antiguo Testamento véanse Isa. 2:12; 13:6; Jer. 46:Í0.

—"vendrá como ladrón en la noche". Sí, vendrá, no importando cuánto tiempo pase primero. El orden de las palabras en el texto griego da énfasis a la certeza de esta verdad; es decir, seguramente vendrá ese día (a pesar de las burlas de los falsos, ver. 4). Véase Jn. 5:28,29.

La frase "como ladrón" da a entender que ése día vendrá súbitamente, sin anunciarse de antemano, e inesperado, y de eso se implica que tenemos que mantenernos preparados. Véanse Mat. 24:42-51; Luc. 12:39;40,41-48; 1 Tes. 5:2,4; Apoc. 3:3; 16:15.

Omítase la frase "en la noche". No aparece en las Ver. L.A., P.B., B.A., ASV, N.M., J.T.D., H.A., Mod., etcétera.

—"en el cual... estruendo". Sobre estos "cie­los", véase ver. 7, comentarios. Son los cielos que según los burladores no pasarían (ver. 4). Los cielos pasarán; es decir, perecerán, no dando a entender necesariamente aniqui­lación, sino que su constitución o forma será cambiada, como en el caso del diluvio en el tiempo de Noé. No sabemos qué hará Dios del universo desfruido. Pero sí sabemos que los elementos se fundirán (ver. 12). Véanse Mat. 24:35; Mar. 13:31; Apoc. 21:1.

La palabra "estruendo" traduce la palabra griega que se encuentra solamente aquí en el Nuevo Testamento. Otras versiones dicen, "espantoso estruendo" (S.A.), "gran ruido" (ASV., NTP.), "ruido espantoso" (Pop.), "gran estruendo" (JTD., H.A.), "fragoroso estruendo" (NVL).

En aquel día va a haber dos grandes mani­festaciones de poder divino en la destrucción del universo: ruido y fuego (vv. 7,10,12).

—"y los elementos ... deshechos". Véase también el ver. 12. La palabra griega para de­cir "elementos" es stoikeia. Aquí se aplica a las partes componentes del universo físico. Significa lo que es elemental; por ejemplo, la expresión "sa]ber el abecé"; o sea, lo elemental o rudimentario, stoikeia aparece en Gal. 4:3, 9 ("rudimentos") y se refiere a enseñanzas ele­mentales, como también en Col. 2:8. Aparece en Heb. 5:12, significando las ideas rudimentarias del evangelio.

Esta versión tres veces dice "deshechos" (vv. 10,11,12). Mejor es decir "disueltos", como lo expresan las versiones ASV., P.B., N.M., y Mod., etcétera. El cambio que el fuego hará es la disolución. La misma palabra griega (luo) se emplea en los fres casos. Nótese el contraste: ver. 5, hacerse compacto, subsistir; y ver. 10, disuelto.

—"y la tierra ... quemadas". Las obras son las de "Dios en la creación y las del hombre en sus hechos.

Las Ver. L.A., S.A., y Mod. dicen, "serán abrasadas".

La Ver. H.A. dice, "serán halladas", y luego en una nota de explicación al pie de la pá­gina, dice, "Variante: 'serán enteramente consumidas'. Los manuscritos más autorizados dicen: 'serán halladas'. Sin duda alguna el adverbio de negación, que se halla en algunos manuscritos, ha sido omitido por error de un copista". Es decir, la traducción debe ser: "no serán halladas". Notemos la Ver. J.T.D., "las obras (que hay) en ella (no) serán halladas". Aunque algunos manuscritos dicen "descubiertas" o "halladas", (que, con el "no" agrega­do—no descubiertas, no halladas), tal idea no sigue el desarrollo de la descripción de Pedro como la palabra "quemadas" o abrasadas".

Pedro en estos versículos presenta el hecho de este evento venidero, y no el detallado "modus operandi" de él. El punto de Pedro es lo terrible de este día de cataclismo. Ya que hemos sido advertidos, resta que nos prepa­remos.

3:11 — "Puesto que ... desechas" Sobre "des­hechas" o "disueítos", véase ver. 10, comenta­rios. El texto griego emplea un participio pre­sente; es decir, "está en el proceso de disolu­ción". Se enfatiza que no hay nada permanente en este universo; todo, el mundo y su conteni­do, es transitorio. ¡Qué ridículo es ser avaro con referencia a cosas transitorias! Mejor es conformarnos con lo que revelan los vv. 13,14. —''¡cómo no debéis vosotros andar". La Ver. 1977 sigue más exactamente el texto grie­go, al decir, igual que otras versiones, '"¡qué clase de personas debéis ser". La palabra griega POTAPOS significa "qué clase de". Véanse Mat. 8:27 (¿"Qué hombre es éste?") y Mar. 13:1, dos veces ("qué piedras, y qué edificios").
    
La palabra "deber" es de la griega DEI, que es verbo impersonal, implicando necesidad u obligación. Véase por ejemplo Mat. 18:32 ("debías").

La palabra "andar", o "ser" (Ver. B.A., "¡Qué clase de personas debéis ser") fraduce la palabra griega huparchein. Denota un estado o condición en que uno debe estar continuamente; es decir, en que debe ser hallado. Sobre esta palabra griega, véase 1:8, comentarios al principio tocante al verbo "están".

— en santa y piadosa manera de vivir". Literalmente dice el texto griego, "en conductas y piedades santas". Vanas versiones tratan de expresar lo plural de la frase en diferentes maneras, como "en toda forma de santo comportamiento y piedad" (Ver. Mod.), "en santas costumbres y conducta piadosa" (Ver. H.A., y J.T.D.), "en actos santos de conducta y hechos de devoción piadosa" (Ver. N.M.).

Las santas costumbres tienen referencia a los hombres, y las piedades a Dios. Juntamen­te presentan todos los deberes y características del cristiano.

Sobre "piedad", véase 1:3, comentarios.

Algunas versiones presentan esta frase, que comienza aquí y termina en el próximo versículo, como pregunta (ASV., S.A., P.B.); otras, como exclamación.

3:12 — Contrástese el ver. 10 con éste. Allí, los cielos pasarán con grande estruendo; aquí los cielos encendiéndose serán disueltos. Allí los elementos ardiendo serán disueltos; aquí los elementos ardiendo serán fundidos.

—"esperando y ... de Dios". Se usa la pala­bra "esperar" en el sentido de expectativa, co­mo en Hech. 3:5. No sabiendo cuándo será aquel día, el cristiano debe mantener siempre una actitud de expectativa, para no ser toma­do por sorpresa.

—Algunas versiones dicen, "apresurando la venida del día" (Ver. B.A., L.A.,T1.A., 1977, J.T.D., etcétera). El orden de palabras en el tex­to griego así lo expresa. Pero también es co­rrecta la traducción de la Ver. ASV., etcétera, que dicen, "anhelando intensamente". La Ver. B.A., en el margen, así lo traduce. Apresura­mos la venida de aquel día por medio de la fe, la oración y la predicación del evangelio (por­que anhelamos intensamente la llegada de nuevos cielos y tierra). A mi juicio, la idea de Pedro es que estemos los cristianos a la expec­tativa de la venida del día de Dios, anhelándo­la intensamente. El Sr. Thayer, en su léxico, da por definición de la palabra griega, "anhelar intensamente".

En el ver. 10 vemos la frase "el día del Se­ñor"; aquí, "el día de Dios". En 1:16 se habla de "la venida de nuestro Señor Jesucristo", y en 3:4, "su advenimiento". En 1:1, se llama Jesu­cristo "Dios". El día referido, que ha de venir, es el día en que volverá Cristo a juzgarnos. ¡Claro es que será el día de Dios! porque él será manifestado en poder y gloria mediante sus eventos (1:16).

—"en el cual... deshechos". No "en el cual" sino "por cuya causa" (Ver. L.A., ASV., JTD., H.A.). Con la ocasión de la venida de aquel día, los cielos, encendiéndose, serán disueftos.

Sobre "deshechos", véase Ver. 10, comentarios. La venida de Cristo es lo que va a causar la disolución de los cielos por fuego.

—"y los elementos, siendo quemados, se fundirán". La Ver. L.A. dice, "y los elementos se derretirán a fuego". "Los elementos se fundirán con intenso calor", Ver. B.A. "Se derretirán los elementos con el ardor del fuego", Ver. S.A. "y los elementos se derretirán con ardien­te calor", Ver. Mod.

Los w. 10 y 12 explican cómo ha de entenderse el ver. 7.

Pedro presenta una escena de gran horror (para el incrédulo): un holocausto ruidoso que envuelve a todo el universo. Para el cristiano fiel esa confla-gración significa el fin del presente orden de cosas, para que Dios le intro­duzca al nuevo orden de vida, llamado cielos nuevos y tierra nueva. Para el infiel "¡Horren­da cosa es caer en manos del Dios vivo"! (Heb. 10:31), porque "nuestro Dios es fuego con­sumidor" (12:29). Pero para el cristiano fiel hay únicamente aliento y consolación (1 Tes. 4:16-18).

3:13 — "Pero nosotros esperamos". La palabra "pero" introduce un contraste. Ya había ha­blado Pedro acerca de la destrucción del pre­sente universo, en el día de Dios; ahora habla de lo que Dios ha prometido: cielos nuevos y tierra nueva.

Sobre la palabra "esperamos", usada tres veces (los vv. 12,13, y T4), véase ver. 12, comentarios.

—"según sus promesas". Véanse 1:4,11, co­mentarios. El ver. 4 habla de cómo los escar­necedores se burlaban de la promesa de Cristo de volver, y el ver. 9 dice que Dios no es lento en cuanto a su promesa.

Sobre tales promesas, véanse Jn. 14:1-4; Luc. 20:34-36; Apoc. 21:1-8. Aquí cito de mi comentario NOTAS SOBRE APOCALIPSIS, con referencia a 21:1: "Como Isaías habló por inspiración acerca de la era mesiánica bajo la figura de cielos nuevos y tierra nueva (Isaías 65:17-25; 66:22-24), ahora la misma figura es empleada para referirse al estado glorioso y final del pueblo de Dios en la eternidad. Este texto (21:1) no enseña, ni la Biblia en otros tex­tos, que esta misma tierra será renovada para que ella sea habitada mil años (según algunos) o eternamente (según otros). Esta expresión (de cielo nuevo y tierra nueva) indica un lu­gar, estado o condición, en el cual vivirán los redimidos eternamente (donde "mora la justi­cia" - 2 Pedro 3:13)".

—"cielos nuevos y tierra nueva". Véanse Apoc. 21:1, comentario (citado arriba); Heb. 1T:1O. Hay dos palabras en el griego para decir "nuevo": NEOS y KAINOS. La primera significa lo que es nuevo en tiempo; lo que es reciente. La segunda, la usada en este pasaje, significa lo que es nuevo en calidad, naturaleza y for­ma. Dice Pedro que va a haber cielos y tierra nuevos en calidad y naturaleza, contrastados con los quemados y disueltos. Considérense Mat. 27:60; Jn. 19:41. El sepulcro se llama "nuevo" (kainos) porque ¡nunca había sido usado! Pudo haber tenido mucho tiempo de haberse excavado, pero era "nuevo" en cali­dad; era sin uso. (No era sepulcro "reciente" — neos; sino nuevo en calidad — kainos). Los cielos y tierra nuevos no van a ser estos mismos cielos y tierra físicos, nada más renovados. Lo que Pedro llama "cielos nuevos y tie­rra nueva" va a ser algo nuevo en calidad y naturaleza.

Hay doctrinas acerca del llamado "milenio" que apelan a esta escritura de Pedro (3:13) para probar que Cristo reinará con los santos en "los cielos nuevos y la tierra nueva" por un largo período, o milenio, antes del fin del mundo. Nótense el orden de eventos según Pedro: (1) el ver. 7, los cielos y la tierra de aho­ra guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. (2) el ver. 10, el Señor vendrá y luego la destrucción de fuego. (3) el ver. 13, después de esto la promesa de cielos nuevos y tierra nueva. Nada se dice de cierto reinado de Cristo de mil años, ni de la resurrección de los santos bue­nos para reinar con él en una tierra renovada, y todo esto antes del juicio final.

Preguntamos: ¿A dónde fue Jesús a prepa­rarnos un lugar (Jn. 14:2,3)? ¿A algún lugar en este mundo 7 Fue al cielo, y donde él está es donde vamos a estar los fieles.

El cielo, la morada de Dios, ha de ser la morada eterna de los santos (Fil. 3:20). Véase 1 Ped. 1:4, comentarios.

—"en los cuales mora la justicia". Véanse Apoc. 21:27; 1 Cor. 6:9; Heb. 12:14. Al pecado nunca se le ha permitido quedarse en la pre­sencia del que es Luz, y en quien no hay tinie­blas algunas (1 Jn. 1:5). Algunos ángeles fue­ron rebeldes pero fueron echados del cielo al Tártaro (2:4). Ningún hombre pecador podrá ir al cielo. El pecado entró en el mundo cuan­do Adán y Eva pecaron (Rom. 5:12), y esto produjo muerte espiritual (separación). Sola­mente los redimidos del pecado, por la sangre de Cristo, podrán volver a vivir (estar unidos con Dios) para siempre.

3:14 — "Por lo cual"; es decir, en conclusión.

—"oh amados". Véase 3:1, comentarios. Al llegar a sus admoniciones finales, Pedro se expresa tiernamente hacia sus lectores.

—"estando en espera de estas cosas". Es decir, en vista de eso, hacer esto (procurar ser hallados, etcétera). Sobre la frase estando en espera", véase ver. 12, comentarios. La idea es de estar a la expectativa. Se emplea la misma palabra griega en los dos casos.

Las cosas referidas aquí son las de los w. 10-13, la segunda venida de Cristo, la destruc­ción del universo, y cielos nuevos y tierra nueva.

—"procurad con diligencia ser hallados por él". Para decir las tres palabras (en español), "procurad con diligencia", se emplea aquí la misma palabra griega (spoudasate) que en 1:10. Véanse los comentarios allí. Pedro dice que usaba de esa diligencia, 1:15 ("procuraré"; seré diligente). Hemos de usar de diligencia en asegurar nuestra salvación.

La frase "ser hallados por él" tiene que ver con el fallo del Juez, Jesucristo, en el día final. Considérese Mat. 25:34.

—"sin mancha e irreprensibles, en paz". Sobre la palabra "mancha", y por contraste, véase 2:13, comentarios. Los falsos maestros tenían manchas (spilos); el cristiano debe ser sin mancha (aspilos). La iglesia de Cristo es compuesta de personas sin mancha (Efes. 5:27). Tienen que procurar mantenerse así. Véase también Apoc. 19:7,8.

Sobre "irreprensibles", véanse 1 Cor. 1:8; Fil. 1:10; 2:15; ITes. 3:13; 5:23.

El objeto de toda la diligencia del cristiano en su vida es el hallarse en paz con el Juez en el Juicio Final, y no en enemistad (Sant. 4:4; Rom. 5:10). Esta paz con Dios se encuentra en Cristo (Rom. 5:1; Efes. 2:14), y es mantenida por la pureza de vida. Véase 1:2, comentarios.

3:15 — "Y tened entendido ... para salvación". Véase ver. 9, comentarios. Pedro está refutan­do la burla de los falsos maestros, con respecto al advenimiento de Cristo en el fin del mundo. Esta aparente "demora" es en realidad evidencia de misericordia, pues refleja la longanimidad de parte de Dios, o Cristo, para dar más tiempo al impenitente para ser salvo. Compárese Rom. 2:4, donde en nuestra versión aparece la palabra "longanimidad", pues allí y aquí, como en el ver. 9, se emplea la palabra griega, makrothumeo.

En el ver. 9 dice nuestra versión "tienen", y aquí "tened entendido". La misma palabra griega aparece en los dos pasajes. En el ver. 9, en lugar de "tener", otras versiones dicen "pensar" (P.B.), "juzgar" (S.A.), "reputar", y "considerar" (N.M., H.A.). A mi juicio cabe mejor la palabra "considerar". Debemos consi­derar la tardanza, longanimidad (ver. 9); de­bemos considerar la longanimidad de Dios, salvación.

Así dice el texto griego: considerar la lon­ganimidad del Señor, salvación. No es pro­piamente salvación, sino que provee los me­dios de obtener la salvación, una oportunidad para aceptarla, y de ella resulta la salvación de pecadores.

La inferencia, de que la "demora" de Dios quiere decir que no vendrá, es falsa. Compá­rese Ecles. 8:11.

—"como también nuestro amado hermano Pablo". Aquí Pedro expresa su amor y humil­dad. En una ocasión había sido regañado por Pablo públicamente (Gal. 2:11-14), pero de eso aprendió y se corrigió; no guardó rencor. Sabio es el hombre que ama y aprecia al que le corrige.

Pedro también hace referencia a los demás apóstoles. Véase 3:2, comentarios.

Pedro escribió en parte a conversos de Pa­blo. Véase INTROD. III, P. 1, y en el comenta­rio sobre 1 PEDRO, INTROD. V, P. 2. Los dos apóstoles escribieron a hermanos de la misma región general. Véase la frase siguiente.

—"según la sabiduría ... ha escrito". Pablo hablaba y escribía por inspiración (Gal. 1:11-17; 1 Cor. 14:37; Jn. 16:13-15), y no por sabidu­ría humana conseguida en algún ñamado se­minario de teología. Compárense las palabras de Pablo en 1 Cor. 3:10. (Uno de los dones del Espíritu fue la palabra de sabiduría, 1 Cor. 12:8).

El texto griego dice "le fue dada"; ¡le fue dada por Dios! Escribía, pues, con inspiración. Había escrito a los hermanos a los cuales se dirigía Pedro en sus dos cartas. Pablo escribió a los gálatas, a los efesios, a los colosenses, y a los de Laodicea (Col. 4:16). También, al escri­bir a Timoteo, sabrían del contenido de la car­ta los cristianos de Efeso y de sus derredores (1 Tim. 1:3).

3:16 — "casi en todas sus epístolas". Omítase la palabra "casi". Literalmente dice el texto grie­go: "como también en todas epístolas". La ver. B.A. dice, "asimismo en todas (sus) cartas". Las cartas de Pablo (o todas ellas, o todas las ya escritas para cuando escribió Pedro) se hacían circular umversalmente.

—"hablando en ellas de estas cosas". Estas cosas son las referentes a la segunda venida de Cristo, de la destrucción del mundo, y del juicio final. Algunos pasajes de Pablo sobre estos temas, y temas relacionados: Rom. 14:10; 1 Cor. 15; 2 Cor. 5:10; Fil. 3:20,21; 1 Tes. 3:13; 4:13-18; 5:1-4; 2 Tes. 1:6-10; Tito 2:13; Heb. 4:9; 12:14. Pablo habló de la longanimidad de Dios en Rom. 2:4; y en Heb. 10:37 habló de no tardar el Señor.

—"entre las cuales ... entender". En lugar de "las cuales cosas", mejor "en las cuales epístolas". Nótese también que dice Pedro que algunas" cosas, y no "todas". La Ver. L.Á. dice, en todas sus epístolas, en las cuales hay algunas cosas difíciles de entender".

Admitidamente hay algunas cosas difíci­les de entender en las Escrituras, pero ¡no son imposibles de entender! Hay "alimento sólido" (Ver. B.A.), y hay "leche" (Heb. 5:11-6:3. Véan­se mis comentarios sobre dicho pasaje en NO­TAS SOBRE HEBREOS). Se requiere estudio, crecimiento y madurez en las Escrituras, pero todo sí se puede entender. Considérense estos pasajes: 2 Tim. 3:15; Efes. 3:4,14-19; 5:17; 1 Tes. 5:21; Jn. 7:17. Apocalipsis es un libro alta­mente simbólico, y requiere mucho estudio a la luz del simbolismo bíblico, pero 1:3 dice, "Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ellas escritas".

Pedro no dice, "hay algunas cosas demasiado difíciles para entender". No dice, "No pueden ser entendidas". No dice, "Hay algunas cosas difíciles de entender, y que por eso echadlas a un lado e ignoradlas . El punto de Pedro es lo que pasa a quiénes no estudian, y que no son estables, y que por eso tuercen estas cosas y las de las demás Escrituras. ¡Se pierden eternamente! Pervertir la palabra de Dios produce la perdición.

La Iglesia Católica Romana "tuerce" este pasaje para que enseñe que solamente ella (por su clero) puede interpretar correctamente las Escrituras. En una nota al pie de la página 273, la Ver. T.A. dice, "De aquí esa infinidad de sectas, que comenzaron a nacer ya en el tiempo de los Apóstoles, prueba patente de la falsedad del principio protestante: "La Biblia, sólo la Biblia, interpretada individualmente". Bueno, yo no justifico la existencia de ninguna secta, ni la Católica Romana, ni la interpreta­ción errónea de individuos, pero la implica­ción de esta declaración es que sólo la Iglesia Católica Romana tiene la autoridad para in­terpretar correctamente las Escrituras. ¿Cómo lo va a hacer? ¿Tiene ella inspiración? (El Pa­pa no reclama que es inspirado). Las Escritu­ras desconocen al Papado romano. Nótese: las escrituras de Pablo de hecho estaban en las manos de los cristianos en general, y no tan solamente en las manos de algún supuesto clero.

Pedro no dice que las Escrituras no pue­den ser entendidas por el individuo. Dice que ciertas personas tienen problemas con ciertas partes de ellas porque les falta la enseñanza correcta y son inestables en carácter.

—"las cuales los indoctos e inconstantes tuercen". Al decir "indoctos", Pedro no se re­fiere a carecientes de erudición humana. (Al contrario, son los "sabios" que más causan las herejías. Por ejemplo, considérense los moder­nistas de hoy, altamente educados pero que niegan la inspiración y los milagros de la Bi­blia, la deidad de Jesús de Nazaret, y el Juicio Final). La palabra significa uno no enseñado. Pedro se refiere a no enseñados en la doctrina inspirada por el Espíritu Santo. Estudíese bien 1 Cor. 2:1-16.

Sobre "inconstantes", véase Sant. 1:8. En el próximo versículo (17) Pedro habla de lo con­trario, al decir "vuestra firmeza".

El problema es causado, no por lo difícil de algunas cosas en las Escrituras de Pablo, sino por los inconstantes que ignoran la ver­dad, y usan las Escrituras para sus propios fi­nes. Los gnósticos no buscaban profundizarse en "la doctrina apostólica" (Hech. 2:42). Véase 1 Juan 4:1-6, comentarios. Usaban las Escri­turas por conveniencia, convirtiendo la gracia de Dios en libertinaje (Judas 4).

—"como también las otras escrituras". Las cartas de Pablo van incluidas con las otras Escrituras, probando que Pedro las consideraba como inspiradas.

—"para su propia perdición". Sobre "perdi­ción", véanse 2:1,3; 3:6; comentarios. Se emplea aquí, y allí, la misma palabra griega (apoleia).

Observaciones:

1-   La destrucción resultante se debe a la ignorancia (voluntaria) e inconstancia de los hombres, y no a lo difícil de ciertas escrituras.

2-   No dice Pedro nada acerca de sea toda la Biblia difícil de entender y que por eso no deba ser leída.

3-   No dice Pedro nada acerca de que haya pasajes difíciles de Pablo en conexión con hermanos estables, espirituales, y hambrientos
de la verdad.

4-   No dice Pedro nada acerca de que haya necesidad de algún intérprete humano.

5-   Los hombres ignorantes e inconstantes emplean las Escrituras de manera que parez­can apoyar sus errores.

6-   Debemos cuidarnos de interpretaciones que contradigan las  declaraciones  claras  y sencillas de la verdad.

3:17-Véase Judas 20,21.

—"Así que vosotros, oh amados". Pedro termina su admonición a los amados herma­nos, habiendo hablado del caso de los indoctos e inconstantes.

—"sabiendo de antemano, guardaos". De antemano sabían, porque Pedro les había escrito sobre las cosas venideras. La construcción gramatical del griego deja la idea de "guardarse continuamente".

--"no sea que ... los inicuos". El objeto de guardarse continuamente es evitar ser arrastrado por el error de los inicuos. La palabra griega, aquí traducida "arrastrados" se emplea también en Gál. 2:13 ("arrastrado"), el caso de Bernabé arrastrado por la hipocresía de Pedro y de otros hermanos judíos.
 

Sobre "los inicuos", véase 2:7, comentarios. Allí aparece la misma palabra griega (AT-hemos). Son anárquicos, licenciosos (Ver. L.A., H.A., J.T.D.), libertinos (N.C.).

—"caigáis de vuestra firmeza". El texto griego dice "propia firmeza", y así se expresan fas versiones ASV., L.A., Mod., H.A., N.M., etcétera.

Sobre "firmeza" (sustantivo), la misma pa­labra griega (en verbo) aparece en 1:12 ("con­firmados"), y en 1 Ped. 5:10 ("afirme"). Véanse los comentarios allí. En 2:14 ("inconstantes") y 3:16 ("inconstantes") aparece la misma palabra griega, nada más con la "a" inicial, que priva a fá palabra de su significado radical (es decir, no firme, no constante).

Caer uno de su propia firmeza es hallarse en la misma condición espiritual que los falsos maestros. Compárese Mat. 15:14. Por eso con­viene siempre la exhortación de 1 Cor. 10:12. El propósito de Pedro de predecir el advenimiento de las herejías fue advertir a los fieles para que pudieran guardarse continuamente.

La advertencia de este versículo (17) es sin sentido si es verdad la doctrina de "la imposibilidad de apostasía". Pedro, con estas pala­bras, rechaza la falsa doctrina calvinista, tan popular entre los bautistas, de que el cristiano no puede caerse de la gracia de Dios. ¿Acaso puede gozar de la vida eterna el cristiano que cae de su propia firmeza? Hacer la pregunta es contestarla.

3:18 "Antes bien". Es decir, en lugar de apostatar,
más bien debemos crecer. No caer atrás, sino crecer adelante. ¡O caer o crecer!
      --"creced en ... Jesucristo". La gramática griega aquí emplea el imperativo presente: "creced continuamente", causando que uno aumente en la gracia y el conocimiento de Cristo. Véanse Efes. 4:15; Col. 1:10.
       Sobre la gracia, véase 1:2, comentarios. La gracia de Cristo es su favor y aceptación.
        Sobre el conocimiento (entendimiento), véase 1:5,6, comentarios. Allí, como aquí, se encuentra la palabra griega, GNOSIS.
         --"A él sea ... eternidad". La gloria aquí significa alabanza y honor. El día de la eternidad es el "día" que no tiene fin. Considérense Rom. 16:27; 2 Tim. 4:18; Apoc. 1:5,6; 5:12,13.
         --"Amén". Al final de una declaración, la palabra "amén" significa un deseo fuerte de que así sea.

 
 

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