CAPÍTULO 1
1:1 – En el año
tercero del reinado de Joacim rey de Judá --
Este año fue el 605 a. C.
Compárese Jer. 25:1; 46:2.
Los críticos modernistas (la crítica destructiva)
apuntan a este versículo como si fuera una inexactitud, o
discrepancia histórica, y prueba que no hay inspiración
sobrenatural, porque Jeremías (en 25:1) se refiere al año cuarto
de Joacim en lugar del tercero.
Tomando en cuenta los dos métodos de fechar a los reyes
babilonios y a los palestinos, no hay contradicción. Jeremías,
escribiendo en Palestina, data el reinado de Joacim desde el
tiempo de su acceso al trono.
Pero Daniel, escribiendo en Babilonia, sigue la costumbre
de allí de datar el reinado del rey, no desde el año del acceso
al trono, sino desde el año completo que seguiría a ése del
acceso al trono. (El método babilonio tiene que tomarse en cuenta
al comparar 1:5 con 2:1; allí lo comentaremos).
Joacim, el rey decimoséptimo de Judá, fue establecido rey
sobre Judá por Faraón Necao de Egipto (2 Crón. 35:20).
Fue rey malo ante los ojos de Jehová.
En el cuarto año de su reinado, fue hecho súbdito de
Nabucodonosor, y tres años después se rebeló contra él.
Su hijo, Joaquín, le sucedió. Consúltense 2 Crón.
36:5-10; 2 Reyes
23:36—24:9; Jer. 22:18,19; 36:30; 46:2.
-- vino
Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió – Aquí
Nabucodonosor por anticipación (prolepsis) es llamado “rey”;
en realidad en el momento aquí referido todavía no era rey, sino
el general del ejército babilonio y corregente con su padre,
Nabopolasar, el fundador del imperio neobabilónico (625 a 605 a.
J.). (Los críticos destructivos hacen gran caso de que Daniel aquí
llame “rey” a Nabucodonosor cuando en realidad todavía no
lo era. Para ellos
esto era gran equivocación).
Nabucodonosor, después de su victoria sobre Necao en
Carquemis (cerca de mayo o junio del 605 a. C.), continuó su
conquista hacia el sudoeste, tomando ciudades de Palestina. Llegó
a Jerusalén y la sitió (2 Reyes 24:1; 2 Crón. 36:5-7).
Cuando su padre, Nabopolasar, murió en agosto de 605 a.
C., Nabucodonosor regresó a Babilonia, sin haber tomado
totalmente a Jerusalén.
El día 6 de septiembre, recibió el trono en Babilonia.
1:2
-- Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá – Nótese
la referencia a la Providencia de Dios en este evento.
El tema del libro Daniel es que Dios rige los reinos de los
hombres. En este versículo vemos el principio de este tema. Dios
reina a nivel individual como nacional (1:9,17; 2:21,37; Jer.
27:5,6). Al
enfocarnos en la vida de Daniel, no nos olvidemos de Dios.
En este capítulo se nos habla de la soberanía de Dios (ver.
2), su vindicación (vers. 8,14,15), su providencia (ver. 9), y su
superioridad (vers. 17,20). Dios
usó al poderío babilónico para castigar a los judíos idólatras;
Nabucodonosor fue instrumento en manos de Dios (Jer. 25:9).
Sobre Joacim, véanse los
comentarios en el ver. 1.
--
y parte de los utensilios de la casa de Dios – Véanse
1 Reyes 7:48-51; 2 Reyes 20:13; 24:13; 25:13-16.
El hecho de traer estos utensilios y artículos a Babilonia
atribuiría la victoria a las deidades babilonias.
Estos utensilios después fueron profanados por Belsasar
(5:1-4). Luego, fueron devueltos a su propio lugar por Ciro y Darío (Esdras
1:7-11; 6:5).
--
y los trajo a tierra de Sinar -- Sinar
es nombre dado a la Baja Mesopotamia.
Véanse Gén. 10:10; 11:2; 14:1,9; Jos. 7:21 (hebreo,
“manto de Sinar”, Ver.
BLA), Isa.
11:11; Zac. 5:11.
--
a la casa de su dios, y colocó los utensilios en la casa del
tesoro de su dios -- Su
dios era Marduc, también llamado “Bel”, el dios principal del
panteón babilónico, y que corresponde al Zeus griego y al Baal
fenicio. Babilonia tenía una variedad de deidades.
Véase Isa. 46:1.
1:3
--Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos -– Los
jefes, u oficiales (Ver. BLA),
pudieron haber sido o eunucos (varones castrados), u oficiales de
la corte. En Gén
37:36; 39:1; se encuentra la misma palabra hebrea (saris),
y sabemos que Potifar era hombre casado. Probablemente Aspenaz era
eunuco. No hemos de
concluir que necesariamente Daniel haya sido eunuco, aunque esto
es una posibilidad (Isa. 39:7; 2 Reyes 20:17,18).
2:17 también menciona, referente a la casa de Daniel,
solamente los tres compañeros jóvenes; nada de esposa ni hijos.
Por otro lado, Ezeq. 14:20 indica la posibilidad de que
Daniel haya tenido hijos.
Los reyes orientales tenían
harenes con sus eunucos que cuidaban a las mujeres en ellos; por
ejemplo, 2 Reyes 9:30-32.
El hombre eunuco no podía entrar
en la asamblea de Jehová (Deut. 23:1).
Sin embargo, al reino del Mesías el eunuco sí tendría
acceso (Isa. 56:1-5; Hech. 8:38).
--
que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes
– Hubo tres deportaciones de judíos
a Babilonia. Ésta
fue la primera, predicha por Isaías unos 150 años antes.
Algunos ven aquí referencia a tres grupos diferentes de
personas: hebreos, familiares de reyes, y nobles.
Otros ven una sola categoría de personas, todas de nobleza
y de sangre real. Josefo, el historiador, afirma que Daniel y sus tres amigos
(ver. 6) eran familiares del rey Sedequías.
Nabucodonosor quiso tener en su derredor diplomáticos jóvenes
y talentosos de diferentes culturas para compartir ideas y hasta
revelar sueños, todo para el beneficio de su imperio.
1:4
-- muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer,
enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen
entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que
les enseñase las letras y la lengua de los caldeos -- Aquí
vemos que Nabucodonosor requería siete cualidades para quiénes
constituyeran los diplomáticos o consejeros de su corte.
Son tanto cualidades exteriores como interiores.
Las cualidades espirituales de Daniel y sus amigos se notan
más abajo, versículos 8 y sig.
En aquel tiempo, los babilonios
eran hombres eruditos en la matemática, la astronomía, y la
medicina. Ellos
poseían una biblioteca inmensa de literatura escrita en tablillas
de barro, sobre una área vasta de disciplinas, incluyendo religión,
obras científicas, y obras literarias.
Entre dichas obras existían tablillas que hablaban de la
creación y del gran diluvio. (Los babilonios habían heredado
una biblioteca grande del rey asirio, Asurbanipal, 668 a 626 a.
C.).
Nabucodonosor quiso aculturar a estos prisioneros
escogidos para lograr así una fidelidad a su reinado, una buena
dirección del imperio, y tal vez para facilitar la conquista de más
países. Compárese
Hech. 7:22.
La lengua de los babilonios era akadian (de Akad, la región
baja de Mesopotamia), y se escribía de manera cuneiforme (= cuña,
forma).
El término “caldeos” aquí se usa en sentido étnico
para designar a los habitantes de toda Babilonia.
(Compárense 5:30; 9:1; Isa. 13:19; 47:1; 48:14).
Más tarde (2:2,4) se usa para indicar un sector de
eruditos, astrólogos, o sabios, en Babilonia.
1:5
-- Y les señaló el
rey ración para cada día, de la provisión de la comida del rey,
y del vino que él bebía – Esta
ración diaria de comida para Daniel y sus compañeros o incluía
comida inmunda según la enseñanza en Levítico, o algo
sacrificado a ídolos.
En lugar de “comida”, dice la
Ver. ASV,
“dainties”; o sea, “comida exquisita o delicada”.
La Ver. MOD
dice, “manjares delicados”.
Véase ver.
8, comentarios.
--
que los criase tres años, para que al fin de ellos se presentasen
delante del rey -- Aquí
el verbo “criase” en la Ver. ASV se traduce “fueran
nutridos”; La Ver. MOD
dice, “mantuvieran”, y la Ver.
LBA dice, “educaran”.
Esta educación o crianza incluía tanto lo físico (compárese
Isa. 1:2) como también lo intelectual (considérese 2 Reyes
10:6). En Babilonia ya se había desarrollado un número de
ciencias, tales como la matemática, la medicina, la taxonomía,
la química, la metalurgia, la teología, la astronomía, la
arquitectura, la lingüística, la agricultura, la meteorología,
y la agronomía.
El propósito de este régimen del rey fue muy pragmático
y posiblemente psicológico, pues las cosas exquisitas de su mesa
real tenderían a suavizar moralmente a la persona extranjera
(compárense Sal. 141:4; Prov. 23:1-3; Apoc. 18:14).
La educación en las maneras y conocimientos babilónicos
servirían para convertir a la persona en una verdadera
babilonia (ser “caldeanizada”). Así desaparecerían en
gran parte las culturas ajenas en el imperio.
Los educados así, entre los que
fueron llevados cautivos de Palestina, al fin de su período de
educación estarían al servicio del rey de Babilonia.
Véanse 1:19; 2:48-49; 2 Reyes 20:18; Isa. 39:7.
Al estar al servicio del rey de Babilonia, en tareas
elevadas, estarían al servicio del Rey de los cielos.
1:6
-- Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de
los hijos de Judá -- Estos
nombres daban honor a Jehová Dios. Sus significados son:
“Dios es mi Juez” (Daniel), “Dios ha sido misericordioso”
(Ananías), “¿Quién es lo que Dios es?” (Misael), y “Jehová
ha ayudado”(Azarías).
1:7
-- A éstos el jefe de los eunucos puso nombres: puso a Daniel,
Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías,
Abed-nego -- Ya
que creían los babilonios que habían conquistado a los hebreos,
cambiaron los nombres de éstos para honrar a sus dioses.
Compárense 2 Reyes 23:34; 24:17; Ester
2:7. Sin duda
este proceso tuvo por fin hacer que
estos jóvenes asimilaran la cultura babilónica y
borrarles su trasfondo hebraico.
Nótense los comentarios en el ver. 5 sobre esto. Aunque éstos
se acomodaron a la cultura y a los conocimientos del país,
siguieron fieles a su fe en Jehová Dios.
Los significados de estos nombres
son: “Protege su vida” (Beltsasar) (véase 4:8),
“Mandamiento de Aku”—el dios de la luna (Sadrac), “¿Quién
es lo que Aku es?” (Mesac), y “siervo de Nebo” (Abed-nego).
1:8
-- Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción
de la comida del rey, ni con el vino que él bebía --– Proponer
en el corazón es la clave del éxito espiritual.
Daniel es hombre resuelto y decisivo.
Es impelido por los principios de justicia, santidad y fe,
sin importar en qué lugar del mundo esté
él. Como no le afectó a José su exposición a la cultura
de Egipto, tampoco deja Daniel ser influido por la de Babilonia.
Sobre “propósito”, compárense 3:14 (¿Fue de propósito?,
Ver. MOD);
Rut 1:18; Hech. 11:23; Luc. 16:4; 21:14; 1 Cor. 9:23; 2 Cor. 9:7;
2 Tim. 1:12; 3:10. Los
jóvenes que determinan en su corazón de una buena vez lo que van
a ser y cómo van a actuar en la vida, no tienen problema cuando
llegan a la encrucijada ni cuando sus iguales sociales les tientan
a hacer el mal. El
momento de la crisis es demasiado tarde para hacer decisiones;
ellas deben ser hechas de