Un comentario por nuestro erudito hermano Reeves:  

NOTAS SOBRE DANIEL

 

Por Bill H. Reeves

(Derechos reservados, copyright, diciembre 2000)

CAPÍTULO 2      

       2:1 -- En el segundo año del reinado de Nabucodonosor --  602 a. C.  Véase 1:1, comentarios.

       Los críticos radicales con jactancia apuntan a este versículo para afirmar que el libro Daniel tiene contradicciones y que por eso no puede ser libro inspirado.  Para ellos 1:1 dice que Nabucodonosor ya era rey, y que aquí se dice que algo pasó en su segundo año, aunque los jóvenes hebreos ya habían terminado sus tres años de entrenamiento.  ¡Imposible!  Dicen ellos.

       Pero no hay ninguna contradicción.  En 1:1 Nabucodonosor se llama “rey” por prolepsis (anticipación); es decir; el autor habla de Nabucodonosor como rey, aunque en el momento de la referencia, todavía no había llegado al trono de Babilonia; era nada más corregente con su padre, Nabopolasar.

       Cuando murió su padre, Nabucodonosor fue enseguida a Babilonia y fue nombrado rey.  Esto fue en septiembre del año 605 a. C.  Desde ese evento hasta la primavera del año 604, cuando comenzaba el año nuevo para los babilonios, Nabucodonosor estuvo en su “año de acceso” al trono, y los jóvenes hebreos estuvieron en su primer año de entrenamiento.  Desde Nisán  (marzo-abril) del año 604 a. C. hasta Nisán del 603, Nabucodonosor estuvo en su primer año de reinado, y los jóvenes en su segundo año de entrenamiento.  Desde Nisán del 603 a. C. hasta Nisán del 602, Nabucodonosor estuvo en su segundo año de reinado, y los jóvenes completaron su tercer año de entrenamiento.  Ahora que los jóvenes completaron su entrenamiento, du­rante este segundo año de ser Nabucodonosor rey en su derecho, sucede lo que ahora se describe.

       -- tuvo Nabucodonosor sueños, y se perturbó su espíritu -- Nótese que la palabra “sueños” es plural. El poderoso Nabucodonosor es perturbado por sueños.  El sueño particular de este capítulo (véase el ver. 3, “he tenido un sueño”) no fue ordinario, sino terrible.

       La mano de Dios estuvo en este sueño.  Por medio de él Dios exaltaría a Daniel, nombraría los imperios siguientes que tendrían que ver con la introducción del reino del Mesías en que se salvarían judíos y gentiles, y proyectaría cómo habría de establecer un reino que jamás sería destruido.

       Un sueño semejante ocurrió a Daniel en el Cap. 7 con variaciones (cuatro bestias en lugar de cuatro partes de una imagen).

       -- y se le fue el sueño --  Ya no podía dormir normalmente.  Compárese 6:18. 

       2:2 -- Hizo llamar el rey a magos, astrólogos, encantadores y caldeos, para que le explicasen sus sueños. Vinieron, pues, y se presentaron delante del rey –  Éstos son hombres diferentes.  El término “caldeos” en este contexto se usa en sentido limitado, refiriéndose a ciertos hombres sabios que seguían la filosofía de que el movimiento de las estrellas determinan los eventos de la historia y los destinos de los hombres.  Véase 1:20, comentarios. Nabucodonosor perdió su tiempo con estos hombres. 

       2:3 -- Y el rey les dijo: He tenido un sueño, y mi espíritu se ha turbado por saber el sueño --  Aunque recordaba el hecho de haber tenido el sueño, no pudo recordar los particulares de él.

       Algunos afirman que Nabucodonosor nada más quería probar a los sabios, fingiendo no recordar nada del sueño, pero las palabras de Daniel no permiten tal conclusión.  Este rey buscaba alivio para su espíritu turbado. Todo esto fue según el plan de Dios.  Nabucodonosor no estuvo sencillamente probando a sus sabios, sino pidiéndoles que le mostraran e interpretaran el sueño para así poder hallar alivio.  El no había olvidado el sueño por entero.  Véase ver. 5, comentarios sobre el punto.  

       2:4 -- Entonces hablaron los caldeos al rey en lengua aramea -- Véase Esdras 4:7. La lengua aramea era una semítica, la oficial en aquel mundo de Babilonia y Asiria hasta el tiempo de los griegos.  Desde este versículo hasta 7:28, este libro de Daniel está escrito en arameo.  El resto está escrito en hebreo.  Lo más probable es que Daniel haya empleado esta lengua en esta sección de su libro porque los asuntos tratados tienen que ver con los de la corte.  El resto del libro tiene que ver más bien con el destino de los hebreos y asuntos relacionados con el pueblo de Dios.

       -- Rey, para siempre vive; dí el sueño a tus siervos, y te mostraremos la interpretación --  ¿Qué más podían decirle, ya que el hombre, sin la intervención de Dios, no puede saber la mente de otro?  Los hombres, con toda su supuesta sabiduría, no pueden tomar el papel de Dios.  Ahora, si el rey les hubiera descubierto el sueño con todas sus partes, habrían podido aplicar sus artes para fabricar una interpretación que sin duda hubiera sido a favor del rey, para congraciarse con él. 

 

       2:5 -- Respondió el rey y dijo a los caldeos: El asunto lo olvidé; si no me mostráis el sueño y su interpretación, seréis hechos pedazos, y vuestras casas serán convertidas en muladares -- Nuestra versión deja la impresión de que el rey había olvidado el sueño completamente; pero no fue así.  Recordaba el sueño en parte, pero no todo el cuadro en detalle.  Lo que dijo a los caldeos se expresa así en las siguientes versiones buenas: “La palabra ha salido de mí” (ASV); “Es cosa resuelta de mi parte” (MOD); “Mis órdenes son firmes”, o “La palabra se ha ido de mí” (LBA); “De mi parte el asunto está decidido” (RVA); “No olviden lo que tengo decidido” (LBL).  La misma idea sale en el ver. 8, y según nuestra versión el texto dice, “el asunto se me ha ido”.  El asunto que se había ido de él fue el mandamiento de mostrar el sueño (vers. 2,3), y no el sueño mismo. 

       El rey se expresa con furor al oír la respuesta de los sabios. Desesperadamente buscaba tener el contenido del sueño declarado en detalle y todo  interpretado.  Amenaza con muerte a los sabios si no lo hacen.  Los reyes babilonios eran conocidos por su crueldad hacia sus enemigos.  (Hasta la fecha hay leyes entre los árabes que demandan la desmembración en ciertas clases de crimen). 

       2:6 -- Y si me mostrareis el sueño y su interpretación, recibiréis de mí dones y favores y gran honra. Decidme, pues, el sueño y su interpretación -- Bienes materiales y posiciones de gran honor esperan a los sabios si muestran e interpretan el sueño.  De nuevo sale de Nabucodonosor la orden de que le digan el sueño y su interpretación.

       Este sueño salió de Dios.  Perturbó mucho al rey.  Por este suceso, Dios va a probar al mundo que sólo él sabe los secretos del corazón del hombre (Sal. 44:21), que solamente las personas a quienes él revele los secretos pueden revelarlos juntamente con el significado de todo el asunto. Estas per­sonas son sus profetas inspirados.  (Compárese 1 Cor. 14:24,25).  En este caso en particular, Dios va a probar a Nabucodonosor, como también a otros, que la interpretación del sueño de parte de su profeta Daniel es genuina y verdadera porque ¡Daniel va a revelar el sueño mismo! 

       2:7 -- Respondieron por segunda vez, y di­jeron: Diga el rey el sueño a sus siervos, y le mostraremos la interpretación --  Haciendo uso de un término humilde (“siervos”), con cortesía vuelven a hacer al rey su súplica (v. 4).  Ellos están admitiendo que no tienen la capacidad de declarar los secretos del corazón humano.  Pero, ¡Dios sí puede! y está para hacerlo por medio de su siervo Daniel. 

       2:8 -- El rey respondió y dijo: Yo conozco ciertamente que vosotros ponéis dilaciones, porque veis que el asunto se me ha ido -– El asunto (la orden del rey que salió de él, de que los sabios le mostraran e interpretaran el sueño, bajo pena de muerte, véase v. 5, comentarios) está delante de los sabios, y buscan tiempo (“ganar tiempo”, Ver. LBA; nota: literalmente, comprar tiempo) porque saben que no pueden cumplir con la orden inmutable.

 

       2:9 -- Si no me mostráis el sueño, una sola sentencia hay para vosotros. Ciertamente preparáis respuesta mentirosa y perversa que decir delante de mí, entre tanto que pasa el tiempo. Decidme, pues, el sueño, para que yo sepa que me podéis dar su interpretación -- La respuesta del rey es lógica.  La prueba de la gran capacidad de los sabios para dar la interpretación correcta consiste solamente en revelar el sueño mismo.  El rey ya no confía en la capacidad de los sabios; está convencido de que ellos nada más preparan mentiras hasta que pase el tiempo de su presente humor tan agitado y  sugiera otra exigencia importante de diferente naturaleza.  

       2:10 --  Los caldeos respondieron delante del rey, y dijeron: No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el asunto del rey --  Hablaron la verdad.   Pero el asunto va a ser declarado por Jehová Dios. Empleando a un siervo suyo, Daniel, Dios lo va a hacer.  Él sí puede.  Dios tiene el mando de todo de este gran universo porque él es quien lo hizo.

       -- además de esto, ningún rey, príncipe ni señor preguntó cosa semejante a ningún mago ni astrólogo ni caldeo --  Y ¿qué importa?  ¿No reclaman ellos poder pronosticar y predecir por medio de leer las estrellas?  ¿No es esto poder sobrenatural?  No se consideran hombres ordinarios.  Si en realidad poseen tanto poder y sabiduría, ¿qué les quita que no revelen al rey su sueño?  ¿Por qué reclaman poder hacer lo que ahora admiten no poder hacerlo?

 

       2:11 -- Porque el asunto que el rey demanda es difícil, y no hay quien lo pueda declarar al rey, salvo los dioses cuya morada no es con la carne -- Sus palabras aquí expresan su creencia en poder sobrenatural, aunque es el politeísmo lo que gobierna sus mentes.  Hay poder más allá del poder limitado del hombre.  Los babilonios eran muy religiosos y temerosos de los espíritus malos.  Pero estos magos no apelan a sus muchos dioses para recibir el poder necesario para cumplir con el mandato del rey y así salvar sus vidas de la muerte.  ¿Por qué no?  ¿Sus dioses no tienen poder para oír y contestar las plegarias de sus seguidores?

       Ellos reclaman poder interpretar infaliblemente el sueño (cosa que en sí es actividad sobrenatural porque ningún hombre sabe lo que el mañana va a traer), pero niegan poder declarar un sueño no narrado.  Admiten que esto sólo lo pueden hacer los dioses que no habitan la tierra.  ¿No pueden, pues, desde el cielo, ayudar a sus seguidores en un caso tan urgente?  ¿Son tan impotentes sus dioses?

       Al estar hablando con el rey, ¡en su medio está el hombre (un extranjero vencido en guerra) que pronto va a declarar el sueño (por medio del poder de Jehová Dios todopoderoso)!  Él sí oye y contesta oraciones; los dioses de ellos tienen oído pero no oyen, tienen boca pero no hablan. 

       2:12 -- Por esto el rey con ira y con gran enojo mandó que matasen a todos los sabios de Babilonia –- Los caldeos no pueden funcionar según su profesado oficio; no pueden cumplir con sus reclamaciones exaltadas de poder.  Además de eso, dejan mala impresión a la inteligencia del rey y perjudican el derecho del rey.  Esto enfurece al rey quien manda que sean muertos. 

       2:13 -- Y se publicó el edicto de que los sabios fueran llevados a la muerte; y buscaron a Daniel y a sus compañeros para matarlos -– El edicto del rey se hace público y el proceso se pone en pie.  Primero hay que juntar a todos los sabios para ejecutar el edicto.  Por eso Daniel y sus compañeros también son buscados.  Aunque no son propiamente de los “caldeos” (véase ver. 2, comentarios), son parte de los consejeros de la corte y el rey los considera como grupo propio.      Algunos creen que ya se había comenzado la matanza de algunos de los sabios, pero los vers. 24 y 48 me indican que no.

      

       2:14 -- Entonces Daniel habló sabia y prudentemente a Arioc, capitán de la guardia del rey, que había salido para matar a los sabios de Babilonia -- No hay demostración de desesperación de parte de Daniel frente a esta crisis.  Confía en Dios para que se solucione el problema.  Su manera de hablar es la que caracteriza al humilde hombre de Dios.

 

       2:15 -- Habló y dijo a Arioc capitán del rey: ¿Cuál es la causa de que este edicto se publique de parte del rey tan apresuradamente? Entonces Arioc hizo saber a Daniel lo que había –- Sin duda la Providencia de Dios obró en este encuentro entre Daniel y Arioc, y en esta conversación entre los dos. Se implica que Daniel y sus compañeros no formaban parte de la asociación de los “sabios” de Babilonia, pues no tenían información directa acerca del edicto.

       2:16 -- Y Daniel entró y pidió al rey que le diese tiempo, y que él mostraría la interpretación al rey –- La conducta tan excelente de Daniel a través del tiempo, y su modo de hablar y portarse en esta ocasión, indudablemente contribuyeron al permiso que se le otorgó de entrar a la presencia del rey para hacer su petición.  Hay que recordarse que el rey está muy airado con los “sabios” (v.12).

       La frase “le diese tiempo” bien puede traducirse, “le señalara un tiempo” (para dar la interpretación del sueño).  Vemos en el versículo 18 que Daniel y sus compañeros usan su tiempo para orar a Dios.  

       2:17,18 -- Luego se fue Daniel a su casa e hizo saber lo que había a Ananías, Misael y Azarías, sus compañeros,  18  que pidiesen misericordias del Dios del cielo sobre este misterio, a fin de que Daniel y sus compañeros no pereciesen con los otros sabios de Babilonia –-  Daniel y sus compañeros se unen para pedir que Dios tenga misericordia de ellos y de los sabios de Babilonia.  Hace su petición al que es el Dios sobre los cielos, al que hizo el sol, la luna y las estrellas (Éxodo 20:11) que los babilonios adoraban.  Jehová Dios está sobre todos los dioses fabricados por los hombres en sus imaginaciones.  Es Dios de misericordias (véanse 9:9; Neh. 9:17).  Dios oye nuestras plegarias (Sal. 145:18,19; Salmo 20). 

       2:19 -- Entonces el secreto fue revelado a Daniel en visión de noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo -– Dios todo lo sabe y todo lo controla, y por eso todo lo puede revelar.  En el plan de Dios es tiempo de revelar la información que el sueño de Nabucodonosor encubre.  Dios escoge el tiempo en qué hacer alguna revelación y el agente por el cual hacerla.

       El Dios de misericordia ahora dispensa mise­ricordia a Daniel, a sus tres compañeros, y a los “sabios” de Babilonia, al revelar en visión (no en sueño) el sueño que tuvo Nabucodonosor y la interpretación de él.

       La reacción de Daniel, recipiente de la misericordia de Dios, es una de adoración al bendecir a Dios, la fuente de toda bendición y buena dádiva (Sant. 1:17).  (Hay una cosa de que es capaz todo hombre en el mundo; a saber, estar agradecido y expresarlo).  Daniel no fue ingrato; muchos sí lo son.  Piden a Dios, reciben, y luego enseguida se olvidan de Dios.  Compárese Luc. 17:11-19. 

       2:20 -- Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría –- Bendecir el nombre de Dios es bendecir la persona de Dios.  La alabanza de Dios que sigue nos sirve de excelente muestra para cuando nosotros oremos.

       Compárese la oración de bendición de Da­­vid en 1 Crón. 29:10 y sig.  Véase Job 12:13-25.  

       2:21 -- El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes --  Véase Jer. 27:5-8.

       -- da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos -–  Compárense 1 Reyes 3:9; 4:29-34; Sant. 1:5.

 

       2:22 -- El revela lo profundo y lo escondido –- Para el ser humano lo que es más allá de su capacidad de descubrir, Dios lo puede revelar.  ¡Qué glorioso es nuestro Dios que “no está lejos de cada uno de nosotros” (Hech. 17:27).

       Véanse vers. 19, 28; Job 12:22.

       -- conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz –- Véanse Sal. 139:12; Isa. 45:7; Jer. 23:23,24.

 

       2:23 -- A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y fuerza -– Daniel expresa su profunda gratitud al “Dios de mis padres”, una expresión de reverencia.  Dios le había dado sabiduría y fuerza, comenzando con la educación que él, Daniel, había recibido como hijo en la casa, y luego con los dones que le dio directamente (1:17).

       -- y ahora me has revelado lo que te pedimos; pues nos has dado a conocer el asunto del rey -– Véanse vers. 18,29,20; Sal. 21:2,4. Dios contestó la oración de Daniel, revelando el asun­to a él como también a los otros tres con él.  ¡Qué grande fue esta revelación, pues salvó la vida de ellos y también la de todos los magos del imperio.  

       2:24 -- Después de esto fue Daniel a Arioc, al cual el rey había puesto para matar a los sabios de Babilonia, y le dijo así: No mates a los sabios de Babilonia; llévame a la presencia del rey, y yo le mostraré la interpretación -– Para poder entrar a la presencia del rey, Daniel tuvo que llegar primero con Arioc.  Véanse vers. 14 y 25.  Ahora le dice que no destruya a los sabios de Babilonia, pues ya puede declarar el sueño del rey y dar la interpretación de él.

       Véanse vers. 12,13; compárese Hech. 27:24.

       2:25 -- Entonces Arioc llevó prontamente a Daniel ante el rey, y le dijo así: He hallado un varón de los deportados de Judá, el cual dará al rey la interpretación –- Considerando la disposición del rey, Arioc procede con prisa. Compárese Gén. 41:14. 

 

Se da méritos por la solución del problema: “Yo he hallado…”. En realidad la solución del problema la proporcionó la Providencia de Dios.      

       2:26 -- Respondió el rey y dijo a Daniel, al cual llamaban Beltsasar – Véanse 1:7; 4:8; 5:12.

       -- ¿Podrás tú hacerme conocer el sueño que vi, y su interpretación? -- Véanse vers. 3-7. 

       2:27 -- Daniel respondió delante del rey, diciendo: El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey -– Daniel reprende suavemente al rey por haber pedido lo imposible para el ser humano, y le prepara para lo que va a decir enseguida: Jehová Dios es el único que puede hacer tal cosa, porque todo lo sabe.  

       2:28 -- Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días –- Véanse Gén. 49:1; Núm. 24:14; Isa. 2:2; Miq. 4:1.  La frase “los postreros días” puede referirse generalmente a un tiempo más tarde, o específicamente a la era mesiánica.  Aquí el alcance de la interpretación se extiende hasta dentro de la era cristiana.  Véanse vers. 44,45.  Dios tiene el mando de todo.

       Ante la presencia del rey que se considera como un dios, y que tiene autoridad sobre la vida de todos sus súbditos, con gran valor y fe en Dios Daniel declara a este pagano que es el Dios de los cielos él que revela el sueño que Nabucodonosor había olvidado, y que le había causado tanta turbación.  Dios quiere que este rey sepa acerca de lo que ha de pasar en los días postreros.  Todo este suceso es parte del plan de Dios, y no sencillamente una demostración del poder de Dios en un sueño insignificante de un pagano olvidadizo.

       -- He aquí tu sueño, y las visiones que has tenido en tu cama -– Algunos comentaristas in­sisten en que en realidad el rey no olvidó el sueño sino solamente quiso poner a prueba a los sabios.  Si el caso hubiera sido así, Daniel habría sido engañado, pues ¡está para declarar al rey el sueño!  Pero Dios y Daniel no fueron engañados por alguna maña de humano. 

       2:29 -- Estando tú, oh rey, en tu cama, te vinieron pensamientos por saber lo que había de ser en lo por venir -– Este gran monarca, la cabeza del mundo de aquel entonces, se pone a pensar en el futuro, dada la gran gloria de que dispone.  ¡Qué grande es el sueño que Dios le dio!

       -- y el que revela los misterios te mostró lo que ha de ser -– Daniel describe a su Dios: es él que revela misterios; o sea, secretos.  (Sin duda Nabucodonosor comprende que el Dios de Da­niel es mucho muy superior a los dioses babilónicos cuyos sabios no pueden revelar el sueño olvidado).  Da a entender al rey que este sueño en particular le vino porque Dios quiso revelarle un futuro que alcanzaría seis siglos.  El gran esquema de Dios está en marcha. 

       2:30 -- Y a mí me ha sido revelado este misterio, no porque en mí haya más sabiduría que en todos los vivientes, sino para que se dé a conocer al rey la interpretación, y para que entiendas los pensamientos de tu corazón –- El humilde Daniel no se aprovecha de la ocasión para apropiarse gloria (como lo hizo Arioc, ver. 25; compárese Gén. 41:16), sino declara la pura verdad: Dios quiere informar a Nabucodonosor acerca del futuro y para esto hace uso de un siervo suyo para interpretar el sueño que Dios mismo había dado al rey.  Dios no necesita de sabios para revelar sabiduría; Dios mismo pro­porciona la sabiduría a la persona para luego hacer uso de ella en su servicio.  Dios hizo uso de Daniel porque era hombre fiel y justo, no porque tuviera en sí sabiduría más alta que la de otros seres humanos.  Daniel no tuvo control sobre la sabiduría, pero sí sobre la justicia suya.  Considérese Ezeq. 14:14. 

        2:31 -- Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible –- El texto no dice que Nabucodonosor vio, sino que veía cuando de pronto pareció la terrible imagen colosal con apariencia de hombre. Queda conmovido, mirándola con gran atención y con el temor que la vista infundía en el rey.  Con razón quiere saber la interpretación de este sueño singular. 

        2:32,33 -- La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido –- Desde la cabeza, el centro de la mente, hasta las piernas y los pies, los miembros humildes del cuerpo, desde el oro hasta el hierro y barro, Daniel recuerda al rey la apariencia de la imagen de tamaño extraordinario. 

        2:34 -- Estabas mirando, hasta que una pie­dra fue cortada, no con mano –- Daniel sigue recordándole al rey lo que se suscitó en este sueño de acción.  Mientras el rey miraba atónito a la imagen terrible y espantosa, entonces ve una piedra (supuestamente de tamaño  significante) que fue cortada (de una montaña, ver. 45) de manera sobrenatural (“no con mano”; compárese Col. 2:11).  La acción de la roca en este sueño es obra directa de Dios; el sueño no representa algo por casualidad.  Ahora, no es la imagen lo que ocupa el centro de interés, sino la piedra.

       La figura de “roca”, con referencia a Dios, es una figura común en las Escrituras (Deut. 32:15; Sal. 18:2; Isa. 51:1; etc.).  Cristo es la “roca”, el fundamento de su propia iglesia (Mat. 16:18; 1 Cor. 3:11; 10:4).

       -- e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó –- La gran imagen está en medio de la senda que traza la piedra extraordinaria.  Le da a la imagen en sus pies un golpe tan fuerte que la imagen queda hecha, no tan sólo pedazos,  sino polvo.

        2:35 -- Entonces fueron desmenuzados tam­bién el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno –- Se describe la completa destrucción de la imagen.  Ya no está en evidencia; toda su gloria se desvanece.  No queda nada.

       -- Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra --  Ahora lo que toma toda la prominencia es la piedra.  Sigue creciendo hasta llenar toda la tierra, superando totalmente la gloria que ocu­paba un poco antes la gran imagen tan terrible.  Una cosa reemplaza la otra.  (Como veremos, esta piedra representa el reino mesiánico).  ¡Qué maravilla!  Con razón se emocionó el rey al tener este sueño.       

       2:36 -- Este es el sueño; también la interpretación de él diremos en presencia del rey -–  Habiendo dado los detalles del sueño, ahora Daniel, el joven judío, procede a interpretarlo en la presencia del gran rey, Nabucodonosor.  La interpretación va a darle a entender que Dios tiene un reino que va a dominar a todo reino humano y que esto acontecerá en un período específico de la historia. 

        2:37 -- Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad –- Por la gracia de Dios, Nabucodonosor era el rey supremo de su tiempo, porque es Dios quien quita y pone en referencia a tronos humanos (ver. 21).  Dios todo lo controla.  Com­párese 1 Cor. 15:10.

        2:38 -- Y dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él los ha entregado en tu mano, y te ha dado el dominio sobre todo; tú eres aquella cabeza de oro –-- Claro es que Daniel habla hiperbólicamente, al decir “dondequiera…”, porque Nabucodonosor no regía literalmente a todo ser humano en la tierra de su tiempo, pero sí lo hacía en todo el mundo de entidades de fuerza e influencia.  Hasta este momento del sueño nadie en el mundo le está retando.

       De los cuatro imperios mundiales representados por la imagen, Nabucodonosor es el rey del primero.  Es la cabeza de oro.

       Considérense Jer. 27:5-7; Ezeq. 26:7.

        2:39 -- Y después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra –- Daniel no especifica quiénes son estos dos reinos o imperios que seguirán al de Nabucodonosor, pero la evidencia en los capítulos subsecuentes de este libro, juntamente con la historia secular, los identificarán como Medo-Persia y Grecia.  Como la plata es inferior al oro, así va a serlo el reino de los medo-persas.  El reino de bronce es el griego.  Los soldados griegos se vestían con protección de bronce mientras que los persas de uniforme de ropa suave.

       El reino medo-persa reemplazó al babilónico en el año 539 a. C., y el griego reemplazó al medo-persa en 333 a. C. 

       2:40 -- Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo –- La interpretación que Daniel está dando profetiza el levantamiento de cuatro imperios mundiales que harán su contribución al “cumplimiento del tiempo” (Gál. 4:4).  Ahora, el cuarto imperio ha de ser muy feroz y destructor, como el hierro es más fuerte que los demás metales ya designados en la imagen. Se identificará como el imperio romano que hizo gran uso del hierro en sus armas de guerra.  Véase 7:7, cometarios. 

       2:41 -- Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; mas habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido -– No se fun­den el barro y el hierro; es una mezcla sin adhesión.  Este cuarto reino iba a tener en sí una debilidad inherente, una división interior, que con el tiempo produciría su desaparición.  Mientras tanto conquistaría a muchos pueblos, persiguiendo a muchos con crueldad.

        2:42 -- Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte, y en parte frágil -–  Roma sería fuerte en sus conquistas, pero al mismo tiempo se debilitaría en gran parte por la mezcla de grupos étnicos que llegarían a formar el imperio. 

       2:43 -- Así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro -–  Probablemente la referencia aquí es a la migración de tribus del norte (Europa) que se mezclarían con los latinos de Italia.  El resultado de esto sería una debilidad que prevendría que Roma siguiera siendo un imperio mundial.  

       2:44 -- Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre –- La frase, “en los días de estos reyes” puede referirse a los reyes de los cuatro reinos, si ellos se consideran como incorporándose todos en uno.  La piedra destruyó toda la imagen.  Pero históricamente hablando, la frase tiene que entenderse como refiriéndose en particular a los reyes (Césares) del cuarto imperio, el romano. 

       Este reino va a ser de origen divino y de duración eterna.  (No puede ser, pues, reino milenario; es decir, de solamente mil años literales).  Los reinos humanos pasan de poder en poder (dejados “a otros pueblos”).  Este reino conquista a todo reino humano, no con armas carnales (2 Cor. 10:4,5), sino con el evangelio salvador (Efes. 6:17).  Cristo comenzó su conquista en su resurrección de los muertos (Col. 2:15) y la terminará en su segunda venida (1 Cor. 15:23-27).

       Este es el versículo de gran controversia en el llamado cristianismo. Los premilenaristas ha­blan de un futuro reino romano revivificado o reestructurado, que de repente será terminado por un juicio divino, y que luego será establecido el reino del cielo de mil años de duración.  Esto acontecerá en la segunda venida de Cristo, dicen.  Para ellos la iglesia no es el reino, sino algún substituto que Cristo establezca en lugar del reino, hasta que vuelva la segunda vez.  Esta falsa doctrina tiene a Cristo fallando en su primera venida.  Si falló una vez, ¿qué seguridad tenemos de que no falle otra vez?

       Jesús predicó que el reino se había acercado (Mar. 1:15), y Juan el bautista afirmaba lo mismo (Mat. 3:2).  Ese reino iba a venir con poder du­rante la vida de algunos de las personas presentes en la ocasión referida en Mar. 9:1.  El día de Pentecostés los apóstoles fueron investidos del poder de lo alto (Luc. 24:49) en la ciudad de Jerusalén (Hech. 2:1-4).  Comenzaron a hacer uso de las llaves del reino (Mat. 16:19; 18:18) aquel día, predicando los términos del evangelio, y así quedó establecida la iglesia de Cristo (Hech. 2:47).  La iglesia y el reino es la misma institución.  A la iglesia en Colosas, Pablo dijo que ellos habían sido trasladados al reino del amado hijo de Dios (Col. 1:13).  Juan estaba en ese reino (Apoc. 1:9).  Santos del siglo primero recibían el reino (Heb. 12:28).  La Cena del Señor se toma en la iglesia; se toma en el reino (1 Cor. 11:20; Luc. 22:16-18; Mar. 14:25).  Nótese: si el reino todavía no ha sido establecido, según afirman los premilenaristas, ¿por qué toman la Cena del Señor en sus iglesias?

       Cristo habló de la iglesia y del reino como una sola institución (Mat. 16:18,19).  Los cristianos reinan ahora (Apoc. 1:6, “nos hizo reyes”; 5:10, “nos has hecho reyes”, y por eso el texto correcto dice, “reinamos sobre la tierra”).  Los tesalonicenses habían sido llamados por el evangelio (2 Tes. 2:14) al reino (1 Tes. 1:12).

       Cristo ascendió a los cielos para recibir su reino (Luc. 19:12), y está reinando ahora, y reinará hasta que destruya la muerte (1 Cor. 15:25), cosa que sucederá en el día de la resurrección.

       Los premilenaristas fallan porque no ven la natu­raleza espiritual del reino.  Todo lo interpretan física y literalmente, que como la piedra dio violentamente contra la imagen, dicen, así en la segunda venida de Cristo habrá una batalla catastrófica y violenta en Armagedón (Apoc. 16:16), llevada a cabo con armas carnales de guerra moderna.  Ignoran que la imagen del sueño de Nabucodonosor fue una figura con aplicación espiritual.  ¿Qué dijo Cristo a Pilato?  “Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí”. 

       2:45 -- de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación -–  Nabucodonosor había deseado saber acerca del futuro con referencia a su gran poderío en Babilonia, y Dios le dio este sueño, y luego a su tiempo y a su manera dio la interpretación.  Por su siervo Daniel, Dios reveló la gran verdad de la venida del reino de Cristo (la piedra) de origen divino, en el cumplimiento del tiempo (Gál. 4:4),  el cual en batalla espiritual vencería a todo reino humano dirigido por sabiduría humana y terrenal.  Jesucristo ganará la batalla (espiritual) por la simple razón de que “es Señor de señores y Rey de reyes” (Apoc. 17:14).

       Sobre la frase “en lo por venir”, véase ver. 28, comentarios.

       Daniel, por haber recordado al rey el sueño y por haber dado la interpretación, bien puede aseverar que todo lo que ha dicho es verdadero, cosa que Nabucodonosor no puede negar, ni quiere. 

       2:46 -- Entonces el rey Nabucodonosor se postró sobre su rostro y se humilló ante Daniel, y mandó que le ofreciesen presentes e incienso –- El rey a quien se le llama “rey de reyes” (ver. 37) ahora se postra sobre su rostro; se encuentra humilde frente a la gran revelación que Daniel acaba de darle.

       En lugar de la frase “se humilló”, otras versiones buenas dicen “se postró”, o “adoró” (a Daniel).  La escuela crítica censura a Daniel aquí por aceptar adoración, cosa que rehusó el apóstol Pedro, dicen (Hech. 10:25,26).  Afirman que su reacción no se comporta con la de una persona de las reclamaciones de Daniel.  Pero su censura no se justifica.  El texto aquí no dice nada en cuanto a reacción de parte de Daniel; dice solamente que Nabucodonosor reaccionó de tal y tal manera.

 

       2:47--El rey habló a Daniel, y dijo: Ciertamente el Dios vuestro es Dios de dioses, y Señor de los reyes, y el que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio –- Véase ver. 28. Solamente Dios de los cielos pudo ha­cerlo, y lo hizo por medio de su siervo, Daniel.

       La confesión de Nabucodonosor no sube más allá del nivel del politeísmo.  Nada más reconoce que el Dios de Daniel pudo hacer algo que los dioses babilonios no pudieron hacer.  Nótese que en los vers. 46-49 se interesa más en Daniel que en Dios.  Sus gestos benignos faltan en substancia verdadera. 

       2:48 -- Entonces el rey engrandeció a Daniel, y le dio muchos honores y grandes dones, y le hizo gobernador de toda la provincia de Babilonia, y jefe supremo de todos los sabios de Babilonia –- El rey cambia de genio; estuvo muy airado; ahora, placentero.  Cumple con su promesa (ver. 6).  Engrandece a  Daniel en gran manera, pero en realidad fue la gracia de Dios que dio vida a Daniel, a sus tres amigos, y a todos los sabios de la corte para que no perecieran en el furor del rey (ver. 13).

       Engrandecido, Daniel continúa en la corte de Babilonia con la misma fidelidad e integridad de antes, dejando que su vida diaria, bajo cualquier circunstancia, glorifique a Dios. 

       2:49 -- Y Daniel solicitó del rey, y obtuvo que pusiera sobre los negocios de la provincia de Babilonia a Sadrac, Mesac y Abed-nego; y Daniel estaba en la corte del rey –- Daniel no se olvida de sus amigos.  Contrástese Gén. 40:23.  Los hombres del mundo buscan lo propio suyo; el hombre de Dios no es egoísta (Fil. 2:20).

       Los reinos se levantan, y caen; las filosofías, políticas, y religiones humanas perecen con el hombre, pero detrás de todos los eventos en la historia del hombre obra el plan de Dios de renovar a todo hombre caído que permita que Dios lo haga.  La vida eterna consiste en conocer (aprobar) a Dios (Jn. 17:3).  El hombre que hace esto pone la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra (Col. 3:2).  Esta es la lección que nos trae Daniel.

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