Un comentario por nuestro erudito hermano Reeves:  

NOTAS SOBRE DANIEL

 

Por Bill H. Reeves

(Derechos reservados, copyright, diciembre 2000)

CAPÍTULO 9

       Al comentar los versículos de este famoso capítulo, tendremos que considerar dos puntos principales de controversia; a saber, la persona del Darío del versículo 1, y la interpretación correcta de las “semanas” de la sección de los versículos 24 al 27.  (Hay que familiarizarnos con la palabra “hebdómada”, una transliteración del vocablo griego, hebdomas, que significa un período de siete, o siete unidades; y de eso, una “semana”.  Véase el mismo vocablo en 10:2,3, “tres semanas”).

       Antes que nada, nos conviene notar que en este capítulo, Daniel, sabiendo que los setenta años de cautividad para los judíos llegaban a su fin, ora por sí mismo y por el pueblo judío, confesando pecados, e implorando que Dios perdone y restaure a su pueblo y a su ciudad, Jerusalén (ver. 18,19).  Pero recibirá la revelación de que los problemas de los judíos no terminarán con la llegada del fin de los setenta años de exilio, sino que el templo y la ciudad de Jerusalén serán restaurados con gran conflicto y que queda más dominio extranjero y conflictos para los judíos (de parte de los griegos, al caer el imperio persa).  Además, al establecerse el reino de Cristo, toda la economía judaica llegará a su fin, y esta consumación incluirá la destrucción total