EL ALMA HUMANA

Gén. 2:7

INTRODUCCIÓN:
El asunto es importante por el valor infinito que tiene el alma, Mat. 16:26

I. EL ALMA EN SÍ
A. No citaremos griego ni hebreo para no complicar las cosas.
B. El hombre fue hecho a la imagen de Dios, Gén. 1:26
C. Dios es el dueño de las almas, Ezeq. 18:4a,b.
D. Su mortalidad es separación de la comunión con Dios, Ezeq. 18:20. No es su deterioro ni su aniquilación.
E. Su inmortalidad es su incorrupción, Mat. 10:28; Apoc. 5:9-11
F. El infinito valor de una alma, Mat. 16:26

II. EL ALMA PUEDE Y DEBE SER SALVA
A. Jesús es el Salvador de las almas, Mat. 11:28-30
B. El fin de la fe es la salvación del alma, 1 Ped. 1:9
C. La palabra de Dios puede salvar nuestras almas, Sant. 1:21

D. Morimos cuando nos piden el alma, Luc. 12:20
E. No podemos dar ninguna recompensa por nuestra alma, Mat. 16:26
F. Purificamos nuestras almas con la obediencia al evangelio, 1 Ped. 1:22
G. Nuestra alma prospera cuando seguimos la verdad de Dios, 3 Juan 2
H. Hay deseos carnales que combaten contra nuestra alma, 1 Ped. 2:11
I. Con paciencia ganamos nuestras almas, Luc. 21:19

CONCLUSIÓN:
No podemos afrontar la pérdida terrible e infinita, de nuestras almas.

Sermón por Valente Rodríguez. Agosto 23, '92

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