SOMOS HIJOS DE DIOS
INTRODUCCIÓN:
Hoy hablaremos de nuestra más bella
relación.
I. LLEGAMOS A SER HIJOS
A. Creer en él nos dio el derecho,
Juan 1:12
B. Cuando le obedecimos nos adoptó, Gál. 4:5; Efes. 1:5
C. Por creer y bautizarnos, Gál. 3:26,27
D. Sin haberlo sido, somos sus hijos, Rom. 9:26
E. El Señor nos tiene como a su tesoro, cuando guardamos sus
mandamientos, Deut. 26:18
II. DIOS NOS AMA
A. Por eso somos llamados sus hijos, 1 Juan 3:1
B. Aunque Dios nos reprende, nos recuerda con compasión, Jer.
31:20
C. Cuando nos humillamos, nos cuida de tropiezos, Jer. 31:9
III. LE DEBEMOS FIDELIDAD
A. Somos guiados por Su Espíritu,
Rom. 8:14
B. Salgamos de malas compañías, 2 Cor. 6:17,18
C. Debemos ser pacificadores, Mat. 5:9
D. Debemos ser irreprensibles, Fil. 2:15
E. Debemos amar a los hermanos, 1 Juan 3:10,11
F. Hay sabiduría en obedecer, Heb. 12:9
IV. EL SEÑOR NOS
DISCIPLINA
A. Cuando hacemos el mal, 2 Sam 7:14
B. Nos disciplina por amor, Heb 12:6,7
C. Pero cuando nos humillamos y oramos, el
Señor nos perdona, 2 Crón. 7:14
CONCLUSIÓN:
Apreciemos nuestra relación de hijos con Dios
porque es nuestro más grande tesoro.
Sermón por Valente Rodríguez,
predicado en Conroe, TX, 7 abril, 1996