La iglesia del Nuevo Testamento

Por Roy E. Cogdill

Versión del inglés por

Pedro Rivas Ruiz

1953

Revisado por Roy Cogdill, 1959

Publicado aquí en la Internet por Valente Rodríguez
con texto enviado por el hermano Wayne Partain.

Marzo 1, 2002

 

 
 

Páginas 18-24 del libro en papel

 
 


Segunda parte

El origen de la iglesia

Introducción -- Las tres lecciones siguientes tratan del origen de la iglesia desde el punto de vista (1) del tiempo, y (2) la au­toridad.   Esto es, ¿cuándo dio principio la existencia de la igle­sia y con qué autoridad fue edificada?  ¿Qué autoridad la rige? Todos debemos aprender bien las respuestas a estas impor­tantes cuestiones.  Debe darse especial atención a la distinción que debe hacerse entre la autoridad del Antiguo y el Nuevo Testamento y el propósito de las Escrituras del Antiguo Testa­mento en relación con la iglesia de Dios hoy.

Lección VII -- El origen de la iglesia

Lección VIII -- La autoridad de la iglesia

Lección IX -- Uso de las Escrituras del Antiguo Testamento

 

Lección VII

El origen de la iglesia

Introducción -- Las tres lecciones siguientes tratan del origen de la iglesia desde el punto de vista (1) del tiempo, y (2) la au­toridad.  Esto es, ¿cuándo dio principio la existencia de la igle­sia y con qué autoridad fue edificada?  ¿Qué autoridad la rige?  Todos debemos aprender bien las respuestas a estas impor­tantes cuestiones. Debe darse especial atención a la distinción que debe hacerse entre la autoridad del Antiguo y el Nuevo Testamento y el propósito de las Escrituras del Antiguo en relación con la iglesia de Dios hoy.

I. La importancia de saber cuándo principió la iglesia:

            1. Asunto de identidad:  distinguirla desde las agencias del Antiguo Testamento y también de las instituciones modernas de origen humano.

            2. Identificar sus leyes:  descubrir cuándo la ley que gobierna la iglesia de Dios entró en vigor.

II. La iglesia vislumbrada en el Antiguo Testamento (Heb. 9:11,23; 10:1).

            1. Luego la iglesia no existió en los días del Antiguo Testa­mento.

            2. Los grandes del Antiguo Testamento desearon ver esta era (1 Pedro 1:10-12).

III. El principio de la iglesia o reino, materias de profecía:

            1. Isa. 2:2,3; Miqueas 4:1,2. Sería establecida:

                        (1) En los últimos días.

                        (2) En Jerusalén.

                        (3) La edad del Nuevo Testamento es "los últimos días" (Heb. 1:1,2; Hechos 2:16,17).

            2. El sueño de Nabucodonosor (Dan. 2:31-35); inter­pretación del sueño (Dan. 2:36-45).  Cuatro reinos:

                        (1) Babilonia. Nabucodonosor rey en 600 a. de J. C. El reino fue destruido en 536 a. de J. C. Representado por la cabeza de oro.

                        (2) Medo-Persa. Establecido por Ciro, rey de Persia y Darío, rey de Media.  Dejó de existir en 330 a. de J. C. Repre­sentado por el pecho y los brazos de plata.

                        (3) Macedonia. Establecido por Alejandro Magno. Divi­dido entre sus generales en 323 a. de J. C. Representado por el                  vientre y los muslos de latón.

                        (4) El Imperio Romano. Establecido como potencia mundial por Octavio César en el año 30 a. de J. C. Represen­tado por las piernas de hierro y los pies de arcilla y hie­rro.  " En los días de estos reyes ..." Por lo tanto, se refiere al tiempo de los imperios universales e "hirió a la imagen en los pies", significa que el acontecimiento que Daniel estaba profetizando, el establecimiento del reino de Dios, tendría lugar después del principio del Imperio Romano en año 30 d. de J. C.  y durante su existencia.

                        (5) El Nuevo Testamento comienza su historia cuando todavía los Césares gobernaban el mundo.  "En aquellos días vino Juan el Bautista" (Mat. 3:1,2)). ¿Cuáles días? (Luc. 3:1,2).  "En el año decimoquinto del reinado de Tiberio César" ... "Predicando en el desierto de Judea y diciendo: Arre­pentíos, porque el reino de los cielos se acerca".

IV. La iglesia no fue establecida por Juan:

            1. Juan predicó: "El reino de los cielos se acerca" (Mat. 3:1,2).

            2. Juan no estaba en el reino (Mat. 11:11).

V. La iglesia no fue establecida durante el ministerio personal de Jesús, sino después.

            1. Marcos 1:15. "Se acerca". Jesús.

            2. Mateo 10:7. "Se ha acercado." Los doce.

            3. Lucas 10:9. "Se ha acercado a vosotros."

            4. Mateo 6:9,10.  Se enseñó a los discípulos a orar por su              establecimiento.

            5. Mateo 16:18. Cristo prometió  edificarlo.

            6. Mateo 18.1-3. Los discípulos no estaban aún en él.

            7. Marcos 9:1.  Cristo prometió que vendría durante aquella generación.

            8. Lucas 22:18; 19:11. Los discípulos lo esperaban aún (Mar. 15:43).

            9. Hechos 1:6.  No había sido establecido para el tiempo de la ascensión.

VI. El principio:

            A. (1) El reino daría principio y la ley saldría de Jerusalén (Isa. 2:23; Luc. 24:47).

                        (2) La ley salió de Jerusalén en el día de Pentecostés (Hech. 2:37, 38).

                        (3) El Pentecostés, el principio (Hech. 2:14; 11:15).

            B. (1) El reino vendría con poder (Mar. 9:1).

                        (2) El poder vendría con el Espíritu Santo (Hech. 1:8).

                        (3) El Espíritu Santo vino en el día de Pentecostés (Hech. 2:1-4).

                        (4) Luego el reino quedó establecido en el día de Pente­costés.

            C. (1) La ley saldría de Jerusalén (Isa. 2;2,3).

                        (2) Los apóstoles comisionados para predicar (Mat. 28:18-20; Mar. 16:15,16); pero se les instruyó a permanecer en                  Jerusalén esperando la venida del Espíritu Santo que los guiaría desde el principio (Luc. 24;49).

                        (3) El Espíritu Santo vino en el día de Pentecostés y se predicó el evangelio.  La ley del reino dio principio en el día de Pentecostés (Hech. 2:31-34,36,38).

VII. El día de Pentecostés marca el principio (Hech. 11:15).

            1. El principio de la edad cristiana: el Nuevo Testamento (Heb. 8:8; 9: 15-17).

            2. El principio de la iglesia.

            3. El principio de la predicación del evangelio.

            4. Principio de la predicación de la remisión de pecados (Luc. 24:47).

VIII. Después del día de Pentecostés la iglesia o reino así lla­mado se halla en existencia (Hech. 2:47; 5:11; 8:1; 11:22; 13:1; 14:27; Col. 1:13; Apoc. 1:9).

Preguntas  

            1. ¿Por qué debe uno saber cuándo principió la iglesia?

            2. ¿Cómo sabe usted que la iglesia no existió durante la vi­gencia del Antiguo Testamento?

            3. Bosqueje la profecía de Isaías: (Isa. 2:2,3; Miqueas 4:1,2).

            4. Demuestre cómo estas predicciones fueron cumplidas en el capítulo 2 del libro de los Hechos.

            5. Cite los hechos principales de Daniel 2:31-35, 36-45.

            6. Mencione los cuatro reinos de la profecía de Daniel y de­muestre cómo fue cumplida.

            7. ¿Cómo sabe usted que el Reino no estaba en existencia durante los días de Juan el Bautista y durante el ministerio per­sonal de Jesús?

            8. ¿Cuáles fueron los linderos del principio actual del Reino?

            9. ¿Qué día notable marca el principio?

            10. Después de esta fecha, ¿cómo se habló de la iglesia o reino?


 

Lección VIII

La autoridad de la iglesia

I. La fuente de autoridad:  Dios hablando por Cristo:

            1. Heb. 1:1,2. El mensaje y el Mensajero del Nuevo Testa­mento contrastados con el Antiguo.

            2. Juan 1:17. Moisés el legislador en el período del Antiguo Testamento; Cristo en el Nuevo.

            3. Mateo 11:27.  Dios revelado por Cristo.

            4. Juan 5:26,27. La autoridad dada a Cristo.

            5. Juan 17:7,8. El mensaje de Cristo es de Dios (Juan 12:49,50).

II. Debemos ser gobernados hoy por la autoridad de Cristo, no por la de Moisés o los profetas.

            1. Hechos 3:19-23; Mar. 9:2-8. "A él oíd."

            2. Mateo 5:21,22; 5:27,28. "Mas yo os digo."

            3. 1 Cor. 9:21 ... "Bajo la ley de Cristo."

III. La autoridad de Cristo había de ser ejecutada por sus apóstoles:

            1. Mateo 19:27,28.

            2. Mateo 28:18-20.

            3. Mateo 16:17-19.

            4. Juan 20:22,23.

            5. 2 Corintios 5:18-20.

            6. 1 Juan 4:6.

IV. Los apóstoles serían guiados por el Espíritu Santo:

            1. Juan 14:16,17.  Enviado a los apóstoles, no al mundo.

            2. Juan 14:26.  Para recordarles lo que Cristo les había en­señado.

            3. Juan 16:7-15.  Para convencer al mundo por la doctrina de Cristo.

            4. Lucas 24:49.  Esperar en Jerusalén su venida.

            5. Hechos 2:1-4, 37. El Espíritu Santo vino y por medio de la predicación de los apóstoles convirtió a tres mil, hombres y          mujeres.

V. La predicación de los apóstoles confirmada por milagros. (Mar. 16:15-18; Heb. 2:1, 4; 1 Cor. 12:28, 31; 1 Cor. 13;8-10).

            Estos dones sirvieron para el propósito temporal de intro­ducir y confirmar las verdades del Nuevo Testamento.

VI. Integridad de la ley así entregada:

            1. Romanos 1:16,17.  El evangelio de Cristo contiene la justi­cia de Dios "de fe en fe."

            2. 2 Pedro 1:2,3.  Por el conocimiento de Cristo se adquieren todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad.

            3. 2 Tim. 3:14-17.  Completamente preparado para toda buena obra.

            4. Judas 3. La fe una vez por todas entregada a los santos.

            5. Apoc. 22:18,19.  No debe añadírsele o quitársele nada.

Conclusión: Las Escrituras del Nuevo Testamento contienen la voluntad de Dios revelada por Cristo y sus embajadores es­cogidos; guiados y confirmados en su mensaje por el Espíritu Santo, constituyen así una regla completa y perfecta de fe y práctica para el pueblo de Dios hoy, la divina constitución del reino de Dios.

 

Preguntas 

            1. ¿Cuál es la fuente de autoridad de la iglesia?

            2. ¿Por quién reveló Dios su autoridad?

            3. ¿A quién debe oírse por encima de todos y en todo tiempo?

            4. ¿Cómo contrastó Cristo su autoridad con la  del Antiguo Pacto?

            5. ¿Por medio de quién ejecutó Cristo su Autoridad? (Cite la Biblia.)

            6. ¿Cómo serían guiados los apóstoles?

            7. ¿Por qué vino el Espíritu Santo a los apóstoles?

            8. ¿Cómo confirmaron su predicación los apóstoles?


 

Lección IX

Uso de las Escrituras del Antiguo Testamento

I. El Nuevo Testamento, la única regla de fe y prácticas:

            1. Repásese brevemente la Lección VII (Art. 2, 3, y 6).

            2. El Nuevo Testamento cumple y abroga el Antiguo Pacto.

II. Las Escrituras del Antiguo Testamento no pueden ser re­conocidas como autoridad hoy.

            1. El Antiguo Pacto quitado de en medio:

                        (1) Efesios 2:11-16.  La antigua ley fue destruida para que el gentil y el judío fuesen uno en Cristo.

                        (2) Col. 2:14-17. Ninguna condenación por no guardar el sábado.

                        (3) Rom. 7:1-6.  Siendo muertos a la ley para ser de Cristo.

            2. Cristo, el mediador del Nuevo Pacto en el cual vivimos (Heb. 8:6-13).

                        (1) Heb. 7:12. La ley cambió con el sacerdocio.

                        (2) Heb. 7:18-22. Cristo el garante de un pacto mejor.

                        (3) Heb. 10:1-10. Las imperfecciones del Antiguo, elimi­nadas por el Nuevo.

                        (4) Heb. 9:15-17. El Nuevo Pacto entró en vigor a la muerte de Cristo.

                        (5) Gál. 5:1-4. Tratar de justificarse por el Antiguo Pacto,  desastroso.

 

III. ¿Cómo deben usarse las Escrituras del Antiguo Testa­mento?

            1. Como evidencia de la divinidad de Cristo (Juan 1:45;  Hech. 2:22-34; Luc. 24:44; Hech. 10:43; Juan 5:39).

            2. Ejemplificando los principios de justicia (Hech. 12:1,2); los testigos que se mencionan aquí han sido mencionados en                 Heb. 11.

                        (1) La fe, el ejemplo de Abraham.

                        (2) La paciencia, el ejemplo de Job.

                        (3) El valor, Elías en el Monte Carmelo.

                        (4) La obediencia, el fracaso de Saúl (1 Samuel 15:13-23).

            3. Para darnos esperanza (Rom. 15:4; 1 Reyes 8:56; Josué 23:1-4).

            4. Para advertirnos de las consecuencias de la desobediencia            (Heb. 2:1-4; Heb. 10:26-31; 1 Cor. 10:1-13).

 

Conclusión:

  De las Escrituras del Antiguo Testamento aprendemos dos lecciones de suprema importancia práctica para nosotros hoy:

            1. Dios siempre recompensa y bendice a quienes son obe­dientes.

            2. Dios condena y castiga a quienes son desobedientes. Del estudio de las historias en los cuatro mil años de que habla el Antiguo Testamento sabemos que la palabra de Dios per­manece y nosotros no podemos engañarnos para tomar sus en­señanzas a la ligera.

 

Preguntas 

            1. ¿Qué lecciones se aprenden sobre la fe y práctica (Lección VIII, Artículos 1, 2, 3, 6)?

            2. ¿Por qué no tiene autoridad sobre los cristianos el Antiguo Testamento?

                        (1) ¿Por qué fue abolido?

                        (2) ¿Por qué no es nadie condenado por no aceptar su doctrina y autoridad?

                        (3) ¿Por quién vino a ser letra muerta para los cristianos?

                        (4) ¿Por qué fue cambiada la ley?

                        (5) ¿Cuándo se hizo efectivo el cambio?

                        (6) ¿Qué aguarda a quienes buscan justificarse por la An­tigua Ley?

            3. ¿Por qué debe ser estudiado el Antiguo Testamento?

            4. ¿Qué lecciones se aprenden en él respecto a la obediencia o desobediencia?

 
 

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A Parte Tercera, páginas 25-32