EL EVANGELIO DE MATEO

Por Mark Copeland
Versión castellana de estos estudios:
Nicolás Hernández

 

 

 

La Caridad que agrada a Dios – (6:1-4)


INTRODUCCIÓN

1. ¿Es usted una persona caritativa?
   a. Si lo es, ¿está seguro que su caridad es agradable a Dios?
   b. ¿Estaba consciente de que algunas formas de caridad en realidad desagradan a Dios?

2. En los días de Jesús, había gente religiosa que era extremadamente caritativa...
   a. Los fariseos, por ejemplo, podían dar el diez por ciento a Dios – ver
Luc 18:11-12
 
 b. Ellos diezmaban aún las más pequeñas de las semillas –
Luc 11:42

   -- Pero como se indica en estos dos casos, no toda la caridad o dadiva  agradó a Dios

3. En Su sermón del monte, Jesús enseñó a Sus discípulos a tener una justicia que excediera a la de los fariseos – Mt 5:20
   a. Jesús comparó primero la “justicia del reino” con la que los escribas y fariseos estaban enseñando
   b. Entonces comparó con lo que Él esperaba de Sus discípulos con la que los escribas y los fariseos estaban practicando  

   [En Mt 6:1-4, encontramos el primero de varios ejemplos relacionados con la práctica de la justicia. En él aprendemos sobre “La Caridad Que Agrada a Dios.” Note primero lo que Jesús enseñó sobre...]
 

I. EL PRINCIPIO BÁSICO QUE GOBIERNA LOS ACTOS DE
   LA JUSTICIA (1)

   A. LO RELACIONADO A ESTE VERSÍCULO...
      1. Algunos manuscritos, sobre los que están basados la VKJ y la NVKJ, tienen la palabra griega eleemousen
        
a. Traducida “limosnas”, o “actos caritativos”
        
b. Lo cual haría que el versículo uno se refiera específicamente a dar limosna, a actos de caridad.


      2. Los manuscritos más antiguos, en los que están basados la VAS y la NAVS, tienen la palabra griega dikaiosunen
         a.
Traducida “justicia”

         b. Lo cual podría significar que el versículo uno hable en términos generales, estableciendo el principio a ser aplicado en TODOS los actos de justicia

   -- El soporte del texto parece ser más fuerte por dikaiosunen, haciendo al versículo una declaración introductoria relacionada a todos los actos de justicia

   B. EL PRINCIPIO BÁSICO...
      1. Declarado simplemente: No hacemos actos de justicia para ser vistos por los hombres – Mt 6:1ª
         a. Note: No es para evitar CUALQUIER práctica de justicia delante de los hombres – ver Mt 5:16
         b. Más bien, es evitar hacerlo SOLO PARA SER VISTO POR LOS HOMBRES

      2. Por lo tanto, es apropiado hacer buenas obras delante de los hombres...

         a. Cuando estamos intentando asegurar la alabanza para DIOS
         b. ¡Pero no cuando estamos intentando asegurar la alabanza para NOSOTROS MISMOS!

   C. LAS CONSECUENCIAS DE IGNORAR ESTE PRINCIPIO BÁSICO...
      1. Si en la parte más íntima de nuestro corazón, usted de ninguna manera desea agradar y glorificar a Dios, ¡Él no lo recompensará!

      2. ¿Qué recompensa podría tener? (ver Mt 6:2,5,16) Estará limitada a la alabanza de los hombres


[Consideremos ahora como aplica Jesús esto al asunto de los actos de caridad...]

II. LO RELACIONADO A LOS ACTOS DE CARIDAD (2-4)

  
A. QUE “NO” HACER...
       1. No hacer como los “hipócritas” (literalmente “actores”) – Mt 6:2a
          a. Aquellos que tocan trompetas en las sinagogas y en las calles
          b. Aquellos que buscan ser honrados por los hombres

       2. “Ellos tienen su recompensa” – Mt 6:2b
          a. Ellos reciben exactamente (y solamente) lo que deseaban: la alabanza de los hombres
          b. Pero recuerde el versículo uno...
             1) Ellos no tienen la recompensa del Padre que está en los cielos
             2) ¡Ni en el presente ni en el futuro!

    B. LOS ACTOS DE CARIDAD QUE AGRADAN A DIOS...

       1. “No sepa tu izquierda lo que hace tu derecha” – Mt 6:3
  
       a. Esto involucra evitar no solamente la alabanza de otros, sino también la alabanza de si mismo
          b. Algunos pensamientos de otros sobre lo que significa esta metáfora:
             1) “La [mano] derecha, me [representa] con buenas obras; la izquierda, con una buena opinión sobre mis obras.” (Lenski)
             2) “La expresión probablemente se refiere al hecho de que en tanto que sea posible una persona deberá mantener su contribución voluntaria en secreto no solamente ante los demás sino aun de si mismo; esto es, debería olvidar lo relacionado con esto, en vez de decir en su corazón, ‘¡Que buen hombre, mujer, muchacho, muchacha soy!’” (Hendricksen)
          c. ¿Cómo podemos desarrollar la habilidad de dar de esta manera?
             1) Tal vez dando tan a menudo que se vuelva una “segunda naturaleza”
             2) De tal manera que lo haga sin pensarlo mucho (solo como algo que se hace a menudo)
       2. Note: Jesús no está condenando el que se de públicamente por este hecho – ver Hech 2:44-45; 4:34-37
          a. Está condenando el espíritu que busca la publicidad
          b.Está enseñando el “dar en secreto” en el sentido de “que sea secreto para uno mismo”
          c. “El verdadero cristiano cuida de que no muchos oigan de su caridad pública, ni que los niños oigan de sus asuntos privados.” (Toplady)

    C. LA RECOMPENSA POR LA CARIDAD QUE AGRADA A DIOS...
       1. “y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” – Mt 6:4
       2. La recompensa podría experimentarse en algunos trances de esta vida – Sal 41:1-3
       3. Sin ninguna duda lo experimentará en el día del juicio
          a. Porque será conocida toda cosa encubierta – Ecl 12:14
          b.Recibiremos los beneficios de lo bueno que hayamos hecho – 2 Cor 5:10


CONCLUSIÓN

1. Los cristianos que han sido bendecidos materialmente se les ha dado la encomienda de ser “ricos en buenas obras, dadivosos, generosos” – 1 Tim 6:17-19

2. Pero si deseamos que nuestra caridad por si misma atesore un “buen fundamento para lo por venir”...
  
a. Debemos asegurarnos de practicar
“La Caridad que Agrada a Dios”
   b. Debemos aprender a dar, no para ser vistos por los hombres, sino para glorificar a Dios
   c. Debemos aprender a dar sin alabarnos a nosotros mismos por lo que estamos haciendo


   ¿Nuestros actos de caridad exceden a la de los escribas y a la de los fariseos que vivían en los días de Jesús, no solo en cantidad, sino en la calidad de lo que damos? ¡El Señor podría mantenernos libres de dar como los hipócritas?


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