Cuando el "mono"se vea verde,
  llámenme, estoy a la mano.

 


CRISTIANOS, nada más

Por Mack Kercheville

 

 
 

         ¡Usted puede ser cristiano, y solamente cristiano!

         ¿Le suena extraño?

         Con tantos grupos religiosos en nuestro país, parece imposible que uno sea cristiano sin ser parte de una denominación. No sólo es posible, sin embargo, sino que actualmente hay millones de personas en el mundo que son cristianos -- y nada más que cristianos.

Las iglesias de Cristo

¿Quiénes son estas personas que desean ser solamente cristianos? Las congregaciones de las que ellos son parte son conocidas comúnmente como "iglesia de Cristo". Este término, no obstante, no es usado en el sentido sectario, sino intenta denotar su deseo de pertenecer a la iglesia que es de Cristo. La Biblia dice: "Os saludan las iglesias de Cristo". (Romanos 16:16).

         Por otra parte, es también correcto describir la iglesia de la cual leemos en la Biblia como "la iglesia de Dios" (1 Corintios 1:2), "el cuerpo de Cristo", (1 Corintios 12:27), o “la familia de la fe” (Gál. 6:10). Estas y otras frases bíblicas semejantes no son nombres propios, sino expresiones descriptivas, las cuales señalan cómo la iglesia está relacionada con Cristo y con el Padre.

Individualmente, los seguidores de Cristo en la Biblia fueron llamados simplemente cristianos. Hechos 11:26 nos dice: “Y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía”. 1 Pedro 4:16 declara “pero si alguno padece como cristiano no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello”.

         Nunca se usa un nombre humano como prefijo para este nombre dado por Dios. Pablo fue uno de los cristianos más ilustres; pero él no quería que los discípulos fueran llamados “paulistas”, o “Cristianos paulistas” (1 Corintios 1:10-17). 

Una Súplica Única

        Las iglesias de Cristo presentan una petición única. Por supuesto, en muchas formas nosotros estamos de acuerdo con otros que están tratando de seguir a Cristo.

         Creemos en la divina inspiración de la Biblia y que ésta es guía suficiente para regirnos en todas las cuestiones de la fe. Creemos en la muerte de Jesucristo y su expiación de nuestros pecados. Afirmamos que, después de la muerte, todo hombre será premiado o castigado en el más allá por la forma en que aquí vivió.

         Y, con todos los de verdadera convicción religiosa, nosotros insistimos en que los principios morales de Jesús son verdades absolutas y han de manifestarse en la vida personal de los hijos de Dios.

Solamente la Biblia

No obstante, no solamente creemos que las Escrituras son inspiradas, sino estamos también convencidos de que el Nuevo Testamento debe ser nuestra única guía en la fe cristiana. La palabra de Dios frecuentemente nos previene contra los cambios de mensaje divino (Gálatas 1:6-9). Por lo tanto, nosotros no tenemos credo o catecismo que ofrecer, mas aceptamos a Cristo como nuestro único credo, y la Biblia como nuestro único libro de guía. De esta manera jamás pudiéramos aceptar un credo erróneo que nos prohíba recibir la verdad que se puede aprender de la palabra de Dios.
 

Restauración en Vez de Reforma

Es obvio para los pensadores que el mundo religioso está muy dividido. Grandes líderes religiosos como Martín Lutero y Juan Calvino trataron de corregir enseñanzas y prácticas erróneas. Pero los reformadores a veces empezaron en el mismo punto de partida y llegaron a conclusiones distintas. Esto resultó en división en vez de unidad.

         Las Iglesias de Cristo, de otra manera, abogan por la restauración completa del cristianismo apostólico, en vez de una reforma de los cuerpos religiosos existentes. Como todos estamos de acuerdo en que la iglesia primitiva estaba en lo cierto, debemos poder estar de acuerdo en que no nos equivocaremos si reproducimos hoy las características esenciales de aquella iglesia. Mientras muchas cosas han cambiado tras de los siglos, la enseñanza de Jesús y de sus apóstoles no han cambiado. La verdad es verdad (Juan 17:17), y seguramente puede salvar a los de hoy en día como a los del primer siglo, si es aplicada de la misma forma. “La verdad os hará libres”. (Juan 8:32)

         Si usted visitara una de las iglesias de Cristo, encontraría que adoran a Dios de la misma forma que los primeros discípulos adoraban – “en espíritu y en verdad” (Juan 4:24). Usted observará que los miembros participan de la cena del Señor, o sea, de la comunión, cada domingo. Esto se hace porque nosotros estamos siguiendo el el ejemplo de los primeros cristianos, que se reunían el primer día de la semana “para partir el pan”. (Hechos 20:7) Igualmente, las iglesias de Cristo procuran reproducir el cristianismo del Nuevo Testamento en su totalidad – en organización, en su trabajo y en otras áreas de enseñanza.

Ser solamente cristianos

Raras veces encuentra uno tantas contradicciones en torno a una cuestión como en contestación a la pregunta bíblica “¿Qué debo hacer para ser salvo?” (Hechos 16:30) Una vez más las iglesias de Cristo dan respuesta, yendo a las Escrituras para una respuesta. La Biblia enseña que Cristo derramó su sangre por nuestros pecados (Mat. 26:28), y que sin ésta nosotros no podemos ser salvos (Hebreos 9:22).

         Pero, ¿qué es lo que pide Jesús de nosotros para que podamos beneficiarnos del mérito de su sacrificio? A aquellos que lo crucificaron, les fue dicho “Sepa, pues, ciertísimamente... que este Jesús... Dios le ha hecho Señor y Cristo”. (Hechos 2:36) Cuando estas personas (en el día de Pentecostés) se dieron cuenta de que estaban perdidos, entonces pidieron más instrucción. Se les dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados”. (Hechos 2:38) Hoy nosotros enseñamos lo que enseñaron los apóstoles: o sea, para que la sangre de Cristo nos limpiare del pecado, nosotros, como creyentes, debemos arrepentirnos y ser bautizados. Siendo así salvados de nuestros pecados, el Señor nos une a su “cuerpo”, que es la iglesia. Dice Hechos 2:47: “Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”. Pablo dijo: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo”. (1 Corintios 12:13) Así que, los salvos están en el “cuerpo”, la iglesia del Señor, y nadie puede ser salvo fuera del “cuerpo”. (Efesios 5:23)

Conclusión

Los primeros discípulos eran cristianos solamente. Aunque vivimos 2000 años después, nosotros también podemos ser solamente cristianos, si seguimos las enseñanzas dadas a los primeros seguidores de Jesús. Cristo dijo: “La semilla es la palabra de Dios”. (Lucas 8:11) De la misma manera que la semilla de naranja produce un naranjo, así la palabra de Dios producirá cristianos – y nada más. Le invitamos a usted a considerar seriamente esta petición.

 


  Al índice
 

Otros tratados:

Hace mucho tiempo...,

La iglesia de Cristo, ¿Qué es?
  

La Vírgen María


El Espíritu Santo y la iglesia

¿Hacen los hombres milagros por el poder de Dios hoy en día?


El Camino al Cielo


La iglesia del Nuevo Testamento

La iglesia del Señor

 

 
 

A la página principal

 

free hit counter