La Limpieza del Templo (2:13-25)
INTRODUCCIÓN
1. Es común pensar en Jesús como un hombre gentil, pacificador...
a. Él ciertamente se presentó a Si mismo como tal en la mayoría de las
ocasiones – por ejemplo, Mt 11:28-30
b. Las personas se sentían bien al traer a sus niños a Él – por ejemplo,
Mt 19:13-14
2. Sin embargo en ocasiones mostró una fuerte y justa indignación...
a. Tal como cuando visitó a Jerusalén durante la Pascua al inicio de Su
ministerio
b. Como cuando echó a los vendedores y cambistas fuera del templo – Jn
2:13-15
[¿Qué incitó este arranque de enojo? ¿Qué dio a Jesús la autoridad para hacer
esto? ¿Qué lecciones podríamos recoger de este evento? Mientras buscamos para
encontrar la respuesta note primero...]
I. LA REPRENSIÓN DEL SEÑOR
A. MERCADERÍA EN LA CASA DE SU PADRE...
1. La reprensión del Señor revela la razón de Su arranque –
Jn 2:16
2. Los vendedores de bueyes y ovejas, junto con los cambistas,
habían convertido el templo en una casa de mercado
3. Lo que existía para ser una casa de oración, ellos la habían
hecho una cueva de ladrones – ver Mt 21:13
-- El Señor estaba enojado por la manera en la que algunos usaron la
religión para hacer dinero
B. ¿PODRÍAMOS SER CULPADOS DE UNA OFENSA SIMILAR...?
1. ¿Qué si asistimos a la iglesia simplemente como una forma de
interconectarnos", hacer contactos para negocios?
2. ¿Qué si tomamos ventaja de nuestra relación como hermanos
para promover un negocio de mercado a diferentes niveles, un negocio casero, o
cualquier otra empresa financiera?
-- Hoy el templo del Señor es la iglesia, debemos ser cuidadosos no
sea que nosotros también lo profanemos (ver 1 Cor 3:16-17)
[El Señor ha ordenado que sean sostenidos aquellos que predican el evangelio. (1
Cor 9:14). Pero Él está enojado por aquellos que ven el templo del Señor (la
gente) como la forma de obtener riquezas. Enseguida, notemos que Su enojo fue
impulsado por...]
II. EL CELO DEL SEÑOR
A. EL CELO POR LA CASA DE SU PADRE...
1. Los discípulos se acordaron de una profecía del Antiguo
Testamento – Jn 2:17; ver Sal 69:9
2. Jesús tenía celo (fervor) por la casa de Dios, porque su
propósito era entendido (una casa de oración)
-- Su gran celo por la casa de Su Padre lo movió a la acción
B. ¿CÓMO ES NUESTRO CELO POR LA CASA DE DIOS...?
1. Recuerde, hoy la casa del Padre es la iglesia – ver 1 Tim
3:15
2. ¿Tenemos gran celo por la iglesia?
a. ¿Por lo que es entendido totalmente su propósito (dar a conocer
la voluntad de Dios)? – ver Ef 3:10-11
b. ¿Por lo que estamos preocupados cuando vemos a
personas intentar volverse a algo distinto, tal como un club social, o a un
vendedor de entretenimiento?
-- Si tenemos celo de la casa del Señor no permaneceremos callados
cuando otros pervierten su propósito
[De hecho, la acción que tomamos no podría ser la misma que tuvo Jesús...
Ciertamente, Él hizo "un azote de cuerdas." ¿Qué derecho tenía Él de usar
tal demostración de fuerza? Eso es lo que los judíos deseaban saber...]
III. LA AUTORIDAD DEL SEÑOR
A. LA SEÑAL QUE PRUEBA SU AUTORIDAD...
1. Ellos deseaban saber que señal (milagro) podría ofrecer Él
para probar Su derecho a limpiar el templo – Jn 2:18
2. Jesús ofreció Su facultad para levantarse de la muerte como
prueba final – Jn 2:19-22
a. Más tarde, volvió a plantear Su declaración de tener
esta facultad – Jn 10:17-18
b. Su resurrección probó que Él era el Hijo de Dios –
ver Rom 1:4
-- A Él se la ha dado la autoridad de ejercer juicios tales como la
limpieza del templo – ver Jn 5:22,26-27
B. NOSOTROS NO TENEMOS LA MISMA AUTORIDAD...
1. Estamos para juzgar con justo juicio – Jn 7:24
a. En ocasiones debemos distinguir entre "cerdos" y "perros" –
Mt 7:6
b. Podemos distinguir entre los frutos buenos y malos –
Mt 7:15-20
2. Pero nuestra autoridad para juzgar es limitada – Mt 7:1-5
a. Hay cosas que no podemos juzgar en esta vida – 1 Cor 4:3-5
b. Hay personas que no estamos para juzgar – 1 Cor 5:11-13
c. La venganza en particular le pertenece al Señor – ver Rom
12:17-19
-- En tanto que Jesús es nuestro ejemplo (ver 1 Ped 2:21), hay
algunos "pasos" que Él dio que nosotros no podemos dar
[La razón por la que no podemos imitar al Señor en todos los casos se hace
evidente cuando consideramos...]
IV. EL PODER DEL SEÑOR
A. EL PODER QUE JUSTIFICA SU ACCIÓN...
1. Juan menciona como muchos llegaron a creer en Él debido a Sus
señales – Jn 2:23
2. Juan también hace notar de Su indisposición para fiarse de
otros en ese tiempo
a. No tenía necesidad de hacerlo, porque conocía a todos
– Jn 2:24
b. No tenía necesidad de hacerlo, pues sabía lo que había en el hombre
– Jn 2:25
-- Jesús es revelado como alguien que puede discernir los corazones
de los hombres – Mt 9:4; Apoc 2:23
B. NO TENEMOS EL MISMO PODER...
1. No podemos discernir los corazones de los hombres como el
Señor puede; note estos comentarios:
a. "Nuestro Señor conocía a todos los hombres, su
naturaleza, disposiciones, aficiones, intenciones, mientras que nosotros no
conocemos a cualesquiera, ni aun a nosotros mismos."
b. "Él conoce a sus astutos enemigos, y todos sus
proyectos secretos; sus falsos enemigos, y su verdadero carácter."
c. "Él sabe quienes son verdaderamente suyos, conoce su integridad, y
conoce sus debilidades."
d. "Nosotros sabemos lo que es hecho por los hombres; Cristo sabe lo
que hay en ellos, el intento del corazón."
-- Comentario de Matthew Henry
2. Puesto que no podemos leer los corazones de los hombres,
debemos ser cuidadosos
a. Somos incapaces de conocer siempre los motivos de los
otros
b. Debemos acercarnos con humildad a aquellos que se oponen – ver 2
Tim 2:24-26
c. Debemos acercarnos a los hermanos sorprendidos en una falta con
mansedumbre – Gál 6:1
CONCLUSIÓN
1. En la contienda por la fe (lo cual es una responsabilidad solemne, Judas 3)...
a. Algunos con frecuencia usan el ejemplo de Jesús limpiando el templo para
justificar su comportamiento
b. Así ellos estallan en enojo (¿indignación justa?) hacia aquellos que
enseñan el error
2. ¿Es correcto apelar al ejemplo de Jesús en este caso...?
a. ¿Podemos apelar a cada ejemplo de Jesús?
b. Si es así, ¿podemos justificar también el usar un azote de cuerdas?
3. El contexto inmediato ofrece razones para contestar con cuidado...
a. Jesús poseía autoridad ilimitada para juzgar al hombre, provista
por Su resurrección de la muerte
b. Jesús poseía poder divino para leer los corazones de los hombres,
nosotros algunas veces no podemos ni aun discernir nuestros propios corazones
4. Hay ocasiones para una indignación justa...
a. Pero algunas cosas deben ser dejadas al Señor, el Juez justo
b. Debemos evitar lo que podría ser una "¡indignación propia y arrogante!
En tanto que podríamos no siempre ser capaces de imitar el privilegio del
Señor para juzgar, debemos ciertamente esforzarnos en copiar Su celo por
la casa de Su Padre. ¿Es nuestro celo por Su iglesia como debe serlo...?