¿Cómo hace
Dios nacer
el amor
en nuestros corazones?
Por Eliseo Mirón V.
Debemos entender que la fuente del amor
es Dios. El amor verdadero viene de Dios.
"Dios es amor" ( 1 Juan
4:8).
Todo buen amor en su corazón viene de Dios. El verdadero
amor en nosotros, está alli porque lo hemos recibido de
Dios. Todo amor o afecto no aprobado por la Palabra no viene
de Dios. Y es peligroso para la salud espiritual.
Debemos reconocer que Dios mostró
su amor al enviar a Su Hijo al mundo en propiciación
por nuestros pecados (1
Juan 4:10). Nadie nos ha mostrado tanto
amor como Él.
No
debemos ser indiferentes a tan grande amor. Cualquier clase de indiferencia
al amor de Dios es terriblemente pecaminosa.
"El que no ama, no ha conocido a Dios" (1
Juan 4:8). Dios no merece que reaccionemos
con indiferencia hacia Su grande amor.
Debemos estar convencidos que a Dios le interesa
que sepamos cuán grande es Su amor para con nosotros.
De este convencimiento depende nuestro espíritu de gratitud.
Debemos pensar constantemente que somos
el objeto del amor de Dios.
"El amor de Cristo nos constriñe, pensando
esto " (2 Corintios 5:14)
Debemos sentirnos amados por Dios, por ese amor sin igual. Esto nos dará un
gran sentimiento de grandeza y estimación espiritual.
Sentirse amados nos prepara el corazón para que respondamos
con amor en todas las cosas. Esto nos capacita para vivir la
vida cristiana (Gálatas
2:20).
Debemos agradecer a Dios, constantemente
en oración, por su inmenso amor. Es decir, tener un corazón
en permanente gratitud por ser objeto de tan grande amor.
"Sed agradecidos" (Colosenses
3:15). Estas virtudes en su mente le darán
paz y humildad.
Debemos asumir la obligación moral
(deber ineludible) de amar a Dios porque Él nos amó
primero (1 Juan 4:19,
11). Recuerde que usted puede amar si
primero está agradecido. El componente en nuestros corazones
que antecede al amor es el agradecimiento. Usted sabe muy bien
que el agradecimiento viene cuando reconoce los favores espirituales,
que sin merecerlos, recibe.
Debemos expresar nuestro
amor a Dios.
Él quiere que usted lo haga. Jesús le preguntaría,
como le preguntó a Pedro:
"Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más
que éstos? (Juan 21:15). ¿Qué
le respondería?
Debemos inclinarnos a
agradar a Aquél
que ha dado Su vida, por amor, a nosotros. Más grande
prueba de amor no podemos recibir. Así que, no hay razón
alguna para que nos veamos tendientes a responder a otros amores
extraños. El amor que no viene de Dios es del mundo. Cultivar
el amor que el mundo nos ofrece es muy peligroso.
"Si alguno ama al mundo, el amor
del Padre no está en él" (1 Juan 2:15).
Debemos estar dispuestos
a someternos voluntariamente
(por amor) a los mandamientos de Aquél que tanto nos ama.
Esto lo debe de ver como un privilegio, el amor a Él evita
que veamos la sumisión como una carga. Es la única
actitud válida ante la grandeza de nuestro Señor.
Debemos de cumplir el
primer mandamiento: el amarle a Él
y al mismo tiempo amar a nuestro hermano en la fe. Y debemos
amarle a Él y a nuestro hermano en Cristo con toda el
alma y con todo el corazón.
(1 Juan 3:16).
Debemos obedecer todos
los mandamientos que
Él ha dejado para nosotros.
(Juan 14:15).
"Sus mandamientos no son gravosos"
(1 Juan 5:3).
No debemos amar a otro
Señor. Teniendo
esta lealtad al Señor del cielo, no podemos ser siervos
de otro señor y someternos a otros mandatos o compromisos
que compitan con Él. No podemos dirigir nuestro amor a
dos direcciones opuestas. La entera fidelidad a Cristo significa
que mantengamos una total renuncia a otras lealtades. Dios ha
hecho su corazón para que ame a una sola dirección.
Jesús reiteró que
"Ninguno puede amar a dos señores; porque
aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará
al uno y menospreciará al otro."
(Mateo 6:24). Es imposible que ame a
Cristo y que también ame lo que es contrario a Cristo.
¿Cómo
Dios hace desarrollar el amor en nuestros corazones?
La medida del amor inicial. Cuando se inicia la vida cristiana, se hace motivado
por el amor que Dios nos ha mostrado en Cristo. Uno es bautizado
(sumergido) en agua para perdón de pecados porque se ama
a Dios y por ese amor se obedece.
El volumen de nuestro amor o la
cantidad de amor se mide por la profundidad de las convicciones
que se tienen cuando se es perdonado (bautizado).
En la medida que se reconozca la grandeza
del perdón (favor recibido) en esa medida se estará
amando. Jesús enseñó diciendo: " aquel a quien se le
perdona poco, poco ama," (Lucas 7:47).
Si ama poco o mucho depende de cuanto reconozca el valor del
perdón que Dios le ha dado. Este es un principio innegable
en el Nuevo Testamento.
No importa cuanto se ame al principio, Dios
puede hacer crecer el amor. Usted debe tener un gran interés
en que Dios haga crecer Su amor en su corazón.
La pureza del primer amor. El primer amor que se forma en el corazón
y que nos conduce a la obediencia, es un amor de mucha calidad.
Este primer amor debe ser nuestro
arraigo y fundamento. (Efesios
3:17)
Sobre este primer amor se desarrolla el proceso
del crecimiento de nuestro amor. No debemos de perder este fundamento.
Este fundamento es para toda nuestra vida
presente y la eternidad.
Si perdemos este amor básico nos perderemos
eternamente. Si lo perdemos, dejamos de ser fieles aunque tengamos
muchas buenas obras. Ese era el caso de la iglesia en Efeso,
no tenía ese amor original y sí muchas obras pero
estaba a punto de ser destituída por el Señor,
(Apocalipsis 2:4,5). Usted sabe que sin amor, las buenas obras de nada
le sirven y viene a ser nada en lo espiritual.
El primer paso para que se pervierta nuestra
piedad es perder nuestro primer amor a Dios.
Es una necesidad que conservemos y desarrollemos
ese primer amor.
El crecimiento del primer
amor. Este primer amor, como vimos,
es fundamental y en él es que crecemos en amor. El desarrollo
o crecimiento del amor se logra a través de estímulos.
Si usted quiere que su amor crezca debe estimularlo. Nunca crecerá
en el amor si no toma la iniciativa de cultivarlo. El amor es
como una plantita, necesita ser regado para que crezca y produzca.
Debe atender su amor porque
si no crece decrece y si decrece se muere.
Estimule su amor al crecimiento
de la siguiente manera:
Trate personalmente a quienes ama para amarlos
más, "para
estimularnos al amor y las
buenas obras" (Hebreos 10:24).
Exhorte y deje que le
exhorten para
avivar sus sentimientos de amor.
(Hebreos 10:25).
Encauce a los que ama a que hagan buenas obras
(Hebreos 10:24).
Busque ver a los que ama. Hasta crear una dependencia afectiva. Esto es lo
que dice Romanos 12:10,
16, "prefiriéndoos los unos a los otros" y "asociandoos
con los humildes". Usted necesita
ver y hablar a los que ama y también necesita que le vean
y los oiga. Esta es una necesidad en todo creyente fiel a Cristo
y que se interesa en hacer crecer su amor.
Trate de compartir con
los que ama. Los cristianos del primer
siglo "comían
juntos con alegría y sencillez de corazón"
(Hechos 2:46). El invitar a comer y el
impartir servicios en este tiempo ha venido a ser una cosa muy
complicada por los afanes de la vida diaria. No pierda la sencillez
del evangelio en la vida práctica.
Cultive la mutua confianza. Esto es prueba de un buen amor. Uno necesita contar
sus sentimientos y uno debe ser todo oídos ante los sentimientos
de otros. Jesús dijo que esa era la prueba de la verdadera
amistad, la verdadera amistad es igual a tener un verdadero amor
(Juan 15:15).
Eleve su oración
al Padre
pidiéndole que su amor crezca. Hágalo honestamente y con mucho fervor y
Él le responderá.
(Filipenses 1:9).
Deje que el Señor
le conduzca hacia al Padre
para recibir más amor
(2 Tesalonicenses 3:5). No
se resistas a los consejos que vengan de la palabra de Dios.
Esta es la manera en que el Señor le conduce.
Trate de comprender el
inmenso amor de Dios junto a los santos.
(Efesios 3:18). No se aisle. El aislamiento es la muerte del amor
y la muerte del amor es la muerte del alma. Este tema debe estudiarlo
y compartirlo con otros, no solamente usted solo.
Busque la salutación. El saludo demuestra amor.
"Las iglesias de Cristo os saludan" (Romanos 16:16). La diestra es señal de compañerismo
(Gálatas 2:9). El abrazo demuestra muchísimo amor
(Hechos
20:37,38). El
ósculo santo es una prueba de nuestro amor santo
(2
Corintios 13:12).
Sea práctico y
dinámico para desarrollar su amor.
Le doy más consejos para que los ponga por obra. Estos
vienen a ser una abreviación y extensión de los
anteriores.
Busque estar con el objeto
de su amor.
Dedique tiempo exclusivo para
ello.
Exprese con claridad el amor
que ya tiene.
Permita que el amor que le
profesan sea recibido en su corazón.
No deseche los afectos que le
dirijan.
Reciba siempre con beneplácito
el amor del objeto amado.
Piense siempre cómo
dar y cómo recibir amor.
Procure agradar en todo lo
bueno al objeto de su amor..
Comparta todas las cosas de
la vida, grandes y pequeñas con el objeto de su amor.
Cuente sus problemas, planes,
sueños, necesidades, etc. al objeto de su amor.
Decida usted misma, cultivar
o estimular el amor. Esto no es algo automático.
Depende de su voluntad. Esto
de amar, es una cosa que si usted quiere la realiza y si no quiere
no lo hace.
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