La
expresión
común "¡No dividan la iglesia!"
está generalmente a flor de labios en la mayoría de los cristianos
cuando hay conflictos doctrinales en la iglesia. Es cierto que ningún
cristiano responsable y fiel quedará indiferente ante los conflictos que
generan la división en la iglesia.
El apóstol Pablo escribe a la iglesia en los corintios
“Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones para que se
hagan manifiesto entre vosotros los que son aprobados.” (1 Cor. 11:19).
Es preciso o “necesario que vengan tropiezos” (Mat18:7), porque
el conflicto entre la verdad y el error siempre revelará quien es quien,
en cuanto a la conducta de aprobar y desaprobar.
Es necesaria la división en el sentido de que en el
plan de Dios estas cosas malas logran un buen efecto, pues, en el
conflicto habrá quienes promoverán sus “propias ideas “ y quienes
insistirán en retener “…la forma de las sanas palabras”
(2 Tim. 1:13). El conflicto siempre mostrará estos dos motivos.
Aunque no lo deseemos, la división estará presente en
la iglesia. Aún Cristo advirtió: “es necesario que vengan
tropiezos”
(Mat. 18:7), pero también
oró para que hubiera unidad
(Jn. 17:20-23), Cristo explicó la naturaleza de esta unidad, el Padre
y el Hijo eran uno en propósito, amor y también lo eran en DOCTRINA.
Muchas veces esto es ignorado, Jesús sostuvo que él hablaba lo que el
Padre le había dado (Jn.
12:49).
El Apóstol Pablo exhortó a los corintios a que hablaran
una “misma cosa” para que no hubiera división (1 Cor.
1:10). Esto sería posible por tener “una misma mente”, esta
“mente” tiene que ver con la mente de Cristo. (1 Cor. 2:16). La única
forma de estar “perfectamente unido” es por perseverar en la
doctrina de Cristo, la doctrina de los apóstoles (Hech. 2:42;
2 Jn.
9). Esto es guardar la unidad del Espíritu (Ef. 4:3), todo fiel
cristiano estará “Solícito en guardar la unidad en el vínculo de la
paz”. Pero cuando la Palabra de Dios es transgredida y hermanos
fieles levantan la voz para hacer ver a la hermandad la doctrina de
error que se está presentando; la paz a la cual apela el que promueve el
error no es la paz de Efesios 4:3.
Algunos no quieren defender la Sana Doctrinas, no
quieren compromiso con la verdad y exclaman: ¡NO DIVIDAN LA IGLESIA!
haciendo vista gorda al error. El error siempre causa la división,
nunca la división es causada por defender la verdad. Hoy muchos hermanos
no quieren defender la verdad, ni “contender por la fe que ha sido
una vez dada a los santos” (Judas 3). Estos hermanos abogan por la
unidad en diversidad, ellos claman por paz pero la paz que buscan es una
paz ficticia, no buscan la paz con Dios sino que buscan la paz con los
hombres.
Cuando se presenta la división en la iglesia con ella se
presentan las táctica del falso maestro. El que quiere introducir
doctrina de error, el innovador, quien con palabras suaves y lisonjas
persuade a los indoctos e inconstantes.
El innovador se presenta diciendo que su enseñanza es
algo inocente, que ¡no afecta la salvación! que ¡es cuestión de
opinión! diciendo que ¡no hay que dogmatizar! De esta forma busca abrir
la mente de los oyentes para introducir su falsa enseñanza. Siempre, en
toda generación, el carácter del innovador ha sido el mismo, sus
tácticas se repiten. Su principal propósito es hacer cambios a lo
revelado por Dios. Detrás de toda apostasía está la actitud singular del
innovador que es, NO RESPETAR la autoridad de las Sagradas Escrituras.
Aunque gritará diciendo respetar la Biblia, en su corazón tiene un altar
a su “dios” la innovación. Cuando los hermanos fieles le resisten, él
dirá: ¡QUIERO LA PAZ Y LA UNIDAD!. Pero lo único que realmente quiere es
que nadie se oponga a sus cambios e innovaciones. Cristo nos enseñó
como descubrirlos, el dijo: “Por sus frutos los conoceréis”
(Mat.7:16).
No nos dejemos impresionar, los innovadores siempre han
usado las mismas tácticas. Por ejemplo, los innovadores de la década del
50, hasta el día de hoy acusan de divisionistas a los hermanos que
resisten sus innovaciones y se oponen a sus instituciones humanas y a
la iglesia patrocinadora.
Siempre el innovador ha acusado de destruir la PAZ y la
UNIDAD de la iglesia al que se opone a sus cambios. Así como Acab acusó
a Elías de Perturbador, (1 Reyes 18:17-18), así los innovadores acusan a
los hermanos fieles que le resisten en su desvío y apostasía. Calza muy
bien aquí la respuesta que Elías dio a Acab en esa ocasión. “Yo no
he turbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los
mandamientos de Jehová y siguiendo a los baales”. Los innovadores,
impulsados por el mismo espíritu de Acab, exclaman: ¡NO DIVIDAN LA
IGLESIA! Pero son ellos los que la dividen con sus cambios e
innovaciones, apartándose de los mandamientos de Jehová, y siguiendo a
su “ídolo” la innovación.
El innovador, ayer se presentó con el INTITUCIONALISMO
y la CENTRALIZACIÓN. Hoy viene con el MODERNISMO, fascinado y embriagado
con “…los argumentos de la falsamente llamada ciencia” (1 Tim. 6:20),
queriendo poner por sobre la INFALIBLE PALABRAS DE DIOS, las teorías y
observaciones de los hombres incrédulos, tomándolos como base para
interpretar la Biblia. considerando así insuficiente la revelación de
Dios en cuanto a la creación.
No nos dejemos engañar, la verdad es ésta: El que divide
la iglesia del Señor es el innovador. No el que defiende la Sana
Doctrina.
Hermanos, sigamos contendiendo “…ardientemente por la
fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3).
Emilio Acevedo Salinas.
E- mail
milines55@Yahoo.com