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Sana doctrina Copyright June, 1999 Derechos reservados junio, 1999
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CAPÍTULO DIEZ EL SÁBADO Las reclamaciones persistentes de los sabatistas
y la frecuente referencia al sábado de parte de otros,
muestran una gran confusión entre la gente que asiste
a los servicios de algunas iglesias. Por esta razón es
tiempo oportuno de discutir este tema. LA PRIMERA MENCIÓN AL SÁBADO.
No hay ley en el libro de Génesis respecto al sábado,
ni indicación alguna de que fuera observado por los primeros
dos mil quinientos años de la historia del mundo. La primera
mención que vemos al sábado es concerniente al
acto de dar el maná (Ex. 16:22-30). Con motivo de la preparación
del sábado les fue mandado recoger comida doble el día
sexto, porque el sábado fue "el santo sábado,
el reposo de Jehová". Toda la circunstancia muestra
que la gente desconocía tal institución. Unos treinta
días después, fue incorporada la ley del sábado
en los Diez Mandamientos, hablados desde el Monte de Sinaí,
y escritos en tablas de piedra, (Ex. 20). DADO SOLAMENTE AL ISRAEL ANTIGUO. "Y
Jehová dijo a Moisés: Escribe tú estas palabras;
porque conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con
Israel. Y él estuvo allí con Jehová cuarenta
días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió
agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los
diez mandamientos" (Ex. 34:27,28). NO DADO A LOS PADRES. "Llamó Moisés
a todo Israel y les dijo: Oye, Israel, los estatutos y decretos
que yo pronuncio hoy en vuestros oídos; aprendedlos, y
guardadlos, para ponerlos por obra. Jehová nuestro Dios
hizo pacto con nosotros en Horeb. No con nuestros padres hizo
Jehová este pacto, sino con nosotros todos los que estamos
aquí hoy vivos" (Deut. 5:1-3). En seguida de esta
declaración, Moisés les recitó los Diez
Mandamientos, que incluían al del sábado, y les
anunció que este pacto fue hecho no con sus padres sino
que con todos los presentes de aquel día. ¿CUÁNDO FUE DADO EL SÁBADO?
Las referencias anteriores muestran el tiempo cuando fue dada
la observancia del sábado; sin embargo, como prueba adicional,
leamos otra vez: "Y sobre el monte de Sinaí descendiste,
y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos,
leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos, y les ordenaste
el día de reposo {Aquí equivale a [sábado]}
santo" (Neh, 9:13,14). En este pasaje se afirma que les
notificó su sábado en el Monte de Sinaí. SEÑAL ENTRE DIOS E ISRAEL. "Guardarán,
pues, el día de reposo {Aquí equivale a [sábado]}
los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones
por pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mí
y los hijos de Israel" (Ex. 31:16,17; véase Ezeq.
20:10-12). POR QUÉ FUE DADO EL SÁBADO A
ISRAEL. "Acuérdate que fuiste siervo en tierra de
Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá
con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová
tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo. {Aquí
equivale a [sábado]}" (Deut. 5:15). La razón
dada en este pasaje de por qué debían de guardar
el sábado no podría aplicarse a otro pueblo. Nunca
fueron esclavos los gentiles en la tierra de Egipto. NO DADO A LOS GENTILES. "Y ¿qué
nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos
como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?"
(Deut. 4:8). Ciertamente toda "esta ley" incluye al
sábado (véase Rom. 2:14). LA LEY DE MOISÉS-LA LEY DE DIOS Los sabatistas reclaman que los Diez Mandamientos
constituyen la "ley de Dios", distinguiéndose
de los estatutos, juicios, ceremonias, etc., que fueron publicados
por Moisés, y contienden que toda la ley, excepto los
Diez Mandamientos, ha sido quitada. De hecho, esta reclamación
es sin fundamento, y ellos la hacen para defender su reclamación
no bíblica de que los cristianos deben de guardar el sábado. LA LEY DE MOISÉS ES LA LEY DE JEHOVÁ.
"Y dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la
ley de Moisés, la cual Jehová había dado
a Israel" (Neh. 8:1). "Y leyó Esdras en el libro
de la ley de Dios cada día" (Neh. 8:18). "Y
puestos de pie en su lugar, leyeron el libro de la ley de Jehová
su Dios la cuarta parte del día" (Neh. 9:3). Los
capítulos ocho y nueve de Nehemías describen un
esfuerzo prolongado de parte de Nehemías y de sus socios
de enseñar al pueblo. El pueblo le dijo a Esdras que trajera
"el libro de la ley de Moisés" (8:1). El trajo
"la ley" delante de la congregación (8:2). Leyó
en el libro, y prestó atención el pueblo "al
libro de la ley" (8:3), "las palabras de la ley"
(8:13). Cada día leyó en "el libro de la ley
de Dios" (8:18), "el libro de la ley de Jehová"
(9:3). Toda persona puede ver que estos términos se usan
alternativamente; que se refieren al mismo libro o ley. Por lo
tanto, no hicieron distinción los autores inspirados entre
"ley de Moisés" y "la ley de Jehová".
Aun lo escrito por Josué fue escrito en "el libro
de la ley de Dios" (Jos. 24:26). Ciertamente no escribió
él en las tablas de piedra, ni añadió cosa
alguna a los Diez Mandamientos, lo que los sabatistas llaman
"la ley de Dios". Tal distinción existe solamente
en la mente predispuesta de los sabatistas. Lucas, en un párrafo
breve, usa estos términos alternativamente: "Y cuando
se cumplieron los días de la purificación de ellos,
conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén
para presentarle al Señor (como está escrito en
la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz
será llamado santo al Señor) ...Y cuando los padres
del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer
por él conforme al rito de la ley... Después de
haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor,
volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret" (Lucas 2:22-39). LOS GRANDES MANDAMIENTOS. Reclaman los sabatistas
que los Diez Mandamientos constituyen la ley de Dios, y que esta
ley nunca fue abolida; pero que todos los demás mandamientos
del Antiguo Testamento fueron abolidos. Un intérprete
de la ley le preguntó a Jesús: "Maestro, ¿cuál
es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás
al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda
tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.
Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo
como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley
y los profetas" (Mat. 22:35--40). Estos mandamientos se
hallan en Deut. 6:5. No son parte de los Diez Mandamientos, la
cosa que los sabatistas llaman la ley de Dios. Así es
que a causa de su falsa posición hacen que los grandes
mandamientos sean parte de la ley de Moisés. El hecho
es que estos dos mandamientos son la suma, la esencia, de la
ley. Todos los demás requisitos de la ley, inclusos los
Diez Mandamientos, son mandatos que nacen de estos dos mandamientos
fundamentales. Toda ley o mandamiento designado para regular
nuestras acciones en cosas especialmente pertenecientes a Dios,
está incluido en el mandamiento de amar a Dios con todo
lo que uno es y tiene; y toda ley, o mandamiento, que persigue
gobernarnos en nuestras relaciones con nuestro prójimo
halla sus raíces en el mandamiento de amar a nuestro prójimo
como a nosotros mismos. Por lo tanto, el sabatista quitaría
el fundamento sobre el cual descansan las demás leyes,
incluso la de los Diez Mandamientos, y retendría a los
Diez Mandamientos sin fundamento. LA LEY Los sabatistas contienden que las palabras
"la ley" siempre se refieren a los Diez Mandamientos.
No siempre es así, como lo demuestran las siguientes referencias:
1 Cor. 14:34; Mat. 12:5; 22:36; Hechos 23:3; 5:34. Otras muchas
se pueden citar. LEY MORAL Y LEY CEREMONIAL. Los sabatistas
contienden que los Diez Mandamientos constituyen la ley moral,
y que la ley de Moisés es la ceremonial; que la ceremonial
ha sido abolida, pero que la ley de Dios, la moral, o sea los
Diez Mandamientos, todavía está en vigor. Conside-remos
algunos de los mandamientos en "la ley de Moisés",
"ley ceremonial", a ver si son ceremonias. "Y
al extranjero no engañarás ni angustiarás,
porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.
A ninguna viuda ni huérfano afligiréis" (Ex.
22:21,22). ¿Son ceremonias estos mandamientos? "Si
encontrares el buey de tu enemigo o su asno extraviado, vuelve
a llevárselo. Si vieres el asno del que te aborrece caído
debajo de su carga, ¿le dejarás sin ayuda? Antes
bien le ayudarás a levantarlo" (Ex. 23:4,5). "No
andarás chismeando entre tu pueblo. No atentarás
contra la vida de tu prójimo. Yo Jehová" (Lev.
19:16). "No tuerzas el derecho; no hagas acepción
de personas, ni tomes soborno" (Deut. 16:19). ¿Son
meramente ceremonias estos mandamientos? Estúdiense los
Diez Mandamientos, y véase si tienen razón los
sabatistas en reclamar que constituyen una perfecta ley moral.
¿Prohiben los Diez Mandamientos mentir, excepto contra
su prójimo? ¿Prohiben codiciar, excepto codiciar
las cosas de su prójimo? Las palabras habladas por Moisés
son la ley de Jehová, como también los Diez Mandamientos
lo son, y el que sabía la ley de Jehová para el
Israel antiguo, tenía que leer toda la ley dada en esa
dispensación. Los Diez Mandamientos, excepto el quinto,
son un sistema de ley negativa. Con la excepción del quinto,
no requieren que uno ayude a otro en nada, no importa la condición
en que esté. LOS DIEZ MANDAMIENTOS Al llegar los Israelitas al monte de Sinaí,
Dios les dio los Diez Mandamientos, y se llaman en particular
el pacto. "Y él estuvo allí con Jehová
cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan,
ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras
del pacto, los diez mandamientos" (Ex. 34:28). "Y él
os anunció su pacto, el cual os mandó poner por
obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas
de piedra" (Deut. 4:13). "Cuando yo subí al
monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto
que Jehová hizo con vosotros, estuve entonces en el monte
cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber
agua; y me dio Jehová las dos tablas de piedra escritas
con el dedo de Dios ...Sucedió al fin de los cuarenta
días y cuarenta noches, que Jehová me dio las dos
tablas de piedra, las tablas del pacto" (Deut. 9:9-11).
Obsérvese: (1) Los Diez Mandamientos se llaman el pacto.
(2) Dios hizo este pacto con ellos en Horeb. EL NUEVO PACTO HECHO. "He aquí
que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré
nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.
No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé
su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron
mi pacto" (Jer. 31:31,32). Los sabatistas hacen distinción
entre la ley de Dios y la de Moisés. La ley de Dios es,
pues, el pacto de Dios, que él hizo con Israel. Al hacer
esta distinción los sabatistas, arruinan de una vez para
siempre su súplica por la perpetuidad de la ley de Dios,
el pacto hecho por Dios; porque en la cita anterior Jehová
hace contraste entre el pacto que haría en el futuro y
el que había hecho con Israel, y muestra que el nuevo
tomaría el lugar del que fue hecho con Israel. Léanse
los capítulos ocho, nueve, y diez de Hebreos, y véase
que Dios ha hecho el nuevo pacto. Este pacto nuevo es distinto
al viejo. PERPETUO-GENERACIONES-SIEMPRE. "Guardarán,
pues, el día de reposo {Aquí equivale a [sábado]}
los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones
por pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mí
y los hijos de Israel" (Ex. 31:16,17). Los sabatistas reclaman
que el sábado todavía está en vigor, puesto
que los judíos todavía tienen generaciones y que
lo perpetuo y para siempre nunca termina. Tal posición
demanda que lo siguiente esté en vigor: 1. La pascua.
"Y este día os será en memoria, y lo celebraréis
como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones;
por estatuto perpetuo lo celebraréis" (Ex. 12:14).
2. El incienso perpetuo. "Y al encender Aarón las
lámparas a la caída de la tarde, lo quemará;
incienso perpetuo es delante de Jehová, durante vuestras
generaciones" (Ex. 30:8-Versión Moderna). 3. El holocausto
perpetuo. "Este será el holocausto perpetuo durante
vuestras generaciones" (Ex. 29:42-Versión Moderna).
4. Los flecos. "Habla a los hijos de Israel y diles que
se hagan flecos en los bordes de sus vestidos, durante sus generaciones"
(Núm. 15:38--Versión Moderna). ¿Hacen estas
cosas los sabatistas? Los mismos términos que describen
su duración describen la duración de la observancia
del sábado. Los hechos son que el pueblo rompió
el pacto (Isa. 24:5), y entonces Dios deshizo su pacto que había
hecho con ellos (Zac. 11:10,11). LA LEY DEL SÁBADO El decálogo, que según los sabatistas
rige eternamente a todas las naciones, contiene el mandamiento
puro de acordarse del sábado. Los Diez Mandamientos no
contienen pena por la violación de la observancia del
sábado. Una ley sin castigo no es ley, porque no tiene
fuerza. Los sabatistas buscan en la ley que llaman ellos la de
Moisés para hallar el castigo por la violación
de la observancia del sábado, y declaran y declaran que
esta ley ha sido abolida; además, tienen a Dios dando
la ley eterna y a Moisés dando la que le da fuerza. Además
de eso, fuera de lo que llaman la ley ceremonial, no pueden hallar
castigo para la transgresión de la observancia de sábado.
Esto también hace que lo mayor descanse sobre lo menor.
Pues, ¿Qué se requirió en día del
sábado? El descanso. ¿Cuál fue la naturaleza
del descanso requerido? Nada de trabajo de parte de ellos, de
sus niños, de sus siervos o de sus bestias (Ex. 20:9,10). NO PREPARAR COMIDA. "Y él les
dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es
el santo día de reposo, {Aquí equivale a [sábado]}
el reposo consagrado a Jehová; lo que habéis de
cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo;
y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana"
(Ex. 16:23). ESTARSE EN SU LUGAR. "Mirad que Jehová
os dio el día de reposo, {Aquí equivale a [sábado]}
y por eso en el sexto día os da pan para dos días.
Estése, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él
en el séptimo día" (Ex. 16:29). LOS PANES DE LA PROPOSICIÓN. El pan
de la proposición había de ser preparado de nuevo
cada día de sábado (1 Crón. 9:32; Lev. 24:8,9). SACRIFICIO DE DOS CORDEROS. Dos corderos fueron
sacrificados cada día, y en el día del sábado
otros dos adicionales (Núm. 28:1-10). Esta fue la ley
para cada sábado. Si hay que observar el sábado
hoy, es de necesidad "cada sábado" y dos corderos
adicionales tienen que ser sacrificados y el pan de la proposición
tiene que ser hecho. Estas cosas pertenecían a cada sábado.
Si el sábado ha de ser observado continuamente, también
tienen que seguir observándose estos servicios; si estos
servicios ya terminaron, terminó también la observancia
del sábado. NO ENCENDER FUEGO. "No encenderéis
fuego en ninguna de vuestras moradas en el día de reposo"
(Ex. 35:3). CASTIGO. "Cualquiera que en él
hiciere trabajo alguno, morirá" (Ex. 35:2). Un ejemplo
de la ejecución de la pena de muerte se halla en Núm.
15:32--36. LA CIRCUNCISIÓN EN DÍA DEL SÁBADO.
La ley requería la circuncisión de todo varón
a la edad de ocho días. Ésta, dicen los sabatistas,
era una ley ceremonial. La ley requería el descanso en
día del sábado, y requería la circuncisión
del varón en el día octavo de su nacimiento. Si
un niño cumplía ocho días en día
del sábado (como sucedía con algunos), una de estas
leyes tenía que ser infringida. ¿Cuál? "Por
cierto, Moisés os dio la circuncisión (no porque
sea de Moisés, sino de los padres ); y en el día
de reposo circuncidáis al hombre. Si recibe el hombre
la circuncisión en el día de reposo, para que la
ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis
conmigo porque en el día de reposo sané completamente
a un hombre?" (Juan 7:22,23). Así es que la ley del
sábado se quebrantó para observar la ley de Moisés. UNA OVEJA EN UN HOYO. Jesús dijo a
los judíos: "¿Qué hombre habrá
de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en
un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante?"
(Mat. 12:11). En este caso vemos la violación de la ley
del sábado por hacer hechos de misericordia hacia un animal. NO PARA ABROGAR LA LEY. "No penséis
que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido
para abrogar, sino para cumplir" (Mat. 5:17). Posiblemente
aclara esto el pasaje según Lucas: "Pero más
fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre
una tilde de la ley" (Luc. 16:17). No dijo Cristo que estaría
en vigor la ley hasta que pasara el cielo y la tierra, sino hasta
que fuera cumplida. No hablaba de la duración de la ley,
sino de la certeza de su cumplimiento. ¿Cumplió
Cristo la ley? (Véase Lucas 24:44). Cuando fue cumplida,
la ley expiró según delimitación divina. NO PODÍA VIVIFICAR. "Porque si
la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente
por la ley" (Gál. 3:21). NO OBLIGABA A LOS CRISTIANOS. "Pero sabemos
que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo
la ley" (Rom. 3:19). "¿Qué, pues? ¿Pecaremos,
porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna
manera." (Rom. 6:15) Los cristianos nunca recibieron el mandamiento
de observar el sábado, ni el pecado de violar el sábado
se le cargó jamás a alguien de la nueva dispensación. 1. Discútase Moisés como legislador.
1. ¿Qué es un sabatista? * * * |
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