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Sana doctrina Copyright June, 1999 Derechos reservados junio, 1999
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CAPÍTULO DOCE
MEDIOS CENSURABLES DISTINTAS CLASES DE FIESTAS Y DIVERSIONES, ETC., son tan completamente
abominables que se maravilla uno de que gente decente recurra
a proyectos tan despreciables para reunir dinero para la iglesia.
Sin embargo se ha hecho-todavía se está haciendo.
Por tales proyectos algunas iglesias han contribuido a la degradación
del vecindario y han traído mala fama a la iglesia. A
muchos les parece muy inocente una ceremonia de matrimonio fingida
para diversión, pero quienes tienen sus corazones cultivados
en reverencia por Dios y por las instituciones de Dios, estas
ceremonias fingidas para diversión son sobremanera censurables.
El matrimonio es institución divina, una relación
santa, y a quien respeta a Dios y sus instituciones, le causará
molestia presenciar una ceremonia cómica de matrimonio
dramatizada para diversión. Es cierto que los que están
tratando de enseñar a sus niños a tener el matrimonio
como relación sagrada no van a llevar a sus niñitos
inocentes a ver una ceremonia fingida y cómica, en que
a menudo se toma el nombre de Jehová en vano-todo para
la diversión de un grupo imprudente y ligero que sólo
busca sus propios deleites sin reverencia ni pensamiento--para
reunir dinero para la iglesia. Profesamos reverenciar a Jehová
¡mientras profanamos su santa institución! ¿Cómo
se espera que se cese el mal del divorcio, o que haya más
alta estima por la iglesia? **[Nota del traductor Bill H. Reeves:
El autor se refiere a las llamadas "Bodas de Tom Thumb",
en que se finge una ceremonia de matrimonio en que los niños
hacen el papel, y todo esto para la diversión de la gente
grande.] El autor ha sido testigo de tales prácticas entre
distintas iglesias que emplean tales medios para reunir dinero.
El principio, en esto descrito, bien se aplica a cualquier proyecto
de naturaleza de fiestas, juegos, etc., que se emplea para reunir
fondos. EL PLAN DE DIOS EL PLAN DE DIOS DECLARADO EN POCAS PALABRAS. "Cada primer
día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo,
según haya prosperado, guardándolo, para que cuando
yo llegue no se recojan entonces ofrendas" (1 Cor. 16:2
Versión Moderna). Esto nos dice cuándo dar, quién
debe de dar, y cuánto dar. ¿CUÁNDO? "El primer día de la semana".
Esto pone sistema en el dar. Esto no indica que no haya de dar
uno en otro tiempo. "Así que, según tengamos
oportunidad, hagamos bien a todos" (Gál. 6:10). Pero
el primer día de la semana, cuando está usted en
congregación para culto, es el tiempo especial de Dios
de echar su dinero en la tesorería de la iglesia. ¿QUIÉN? "Cada uno de vosotros". Esto
incluye a todo miembro de la iglesia. Por supuesto, Dios no requiere
lo imposible. No se requiere a ningún hombre que haga
lo que no puede. En cambio nadie se engañe a sí
mismo, haciendo falsa reclamando a Dios de que no puede dar.
Al hacer falsa declaración respecto a sus donativos, mintieron
a Dios Ananías y Safira (Hechos 5). Tengamos cuidado de
no ser culpables de lo mismo. Nadie debe de estar contento con
sólo ganar la vida-debe de procurar poder dar al que padece
necesidad (Ef. 4:28). Cada uno debería procurar llevar
su parte de la carga. Si todos trabajan hacia este fin, prosperará
la causa de Dios. "Porque no digo esto para que haya para
otros holgura, y para vosotros estrechez, sino para que en este
tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez
de ellos, para que también la abundancia de ellos supla
la necesidad vuestra, para que haya igualdad" (2 Cor. 8:13,14).
No caerá en nadie carga injusta si cada uno hace su parte. ¿CUÁNTO? Que dé cada uno según prospere.
Si las calamidades empobrecen tanto un miembro que llegue a depender
de la abundancia de otros, por supuesto que él no puede
dar nada en esa temporada. Pero si puede trabajar, no se hallará
en esa condición por mucho tiempo. ¿QUÉ PARTE DE LO QUE GANAMOS DAREMOS? No seamos
demasiado exactos en nuestros cálculos con el Señor,
quien nos ha dado todas las cosas. Respecto a esto de dar, dice
Pablo: "El que siembra escasamente, también segará
escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también
segará" (2 Cor. 9:6) Un poco de estudio de lo requerido
de los judíos nos puede animar. LO QUE DIERON LOS JUDÍOS. Contando a los sábados,
las fiestas solemnes en que no podía hacerse ningún
trabajo (Lev. 23:1-43), los años sabáticos y el
año del jubileo (Lev. 25:1-43), los judíos dieron
aproximadamente una tercera parte de su tiempo al Señor.
También dieron una décima parte de sus productos
a su religión (Deut. 14:22-27). Después de ungido
un rey, tenían qué dar otro diezmo como impuestos
para el sostén de su gobierno (1 Sam. 8:15-17). Así
es que dos décimos, o sea una quinta parte, de toda su
ganancia fueron dados para sostener su religión y su gobierno.
Además, cada hombre de veinte años arriba fue obligado
dar el medio siclo para el servicio del tabernáculo cada
año en día de expiación (Ex. 30:10-16).
Cada hombre fue obligado traer un don, conforme a la bendición
de Dios, cuando asistió a las tres solemnidades anuales
(Deut. 16:16,17). Aparte de todo esto, fueron obligados sacrificios
de holocaustos, de paces, de libaciones, y otros varios sacrificios
y votos (véase Lev. 1 al 5; también 23:37,38).
Les fue requerido darle al pobre según la ocasión
(Lev. 19:9,10; 25:35; Deut. 15:7-11). Fue prohibido el interés,
o usura, cuando le fue hecho préstamo al pobre (Lev. 25:35--37). LOS JUDÍOS ROBARON A DIOS. Cuando los judíos trajeron
las ofrendas y diezmos según los mandamientos, le robaron
a Dios (Mal. 3:8). ¿DEBEMOS DE SER TAN GENEROSOS COMO LOS JUDÍOS?
El dar es prueba de amor. ¿Se nos requiere ser tan generosos
como los judíos? Piense seriamente. ¿Pregunta el
amor cuánto sacrificio se requiere? ¿No dice que
será hecho todo sacrificio posible, si fuera necesario?
¿Preguntan los padres cuánto de sacrificio se requiere
de ellos por sus hijos? En todo caso es determinada la cantidad
de sacrificio por su amor y habilidad y por las necesidades del
niño. ¿No es así con nuestro servicio a
Dios? ¿No es nuestra disposición al sacrificio
una verdadera prueba de nuestro amor? Cuando Pablo estuvo haciendo
colectas para los pobres santos de Jerusalén, Tito y otro
hermano se fueron a Corinto a animar a los hermanos de allí
(2 Cor. 8:16-24), y Pablo les escribió: "Mostrad,
pues, para con ellos ante las iglesias la prueba de vuestro amor"
(v. 24). Él habló de la liberalidad de las iglesias
de Macedonia: "Que en grande prueba de tribulación,
la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas
de su generosidad. Pues doy testimonio de que con agrado han
dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de
sus fuerzas, pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos
el privilegio de participar en este servicio para los santos."
(2 Cor. 8:1-4). Entonces dice a los corintios: "No hablo
como quien manda, sino para poner a prueba, por medio de la diligencia
de otros, también la sinceridad del amor vuestro"
(2 Cor. 8:8). PROPÓSITO O PROMESA. Algunos están en contra de
prometer cierta cantidad para la obra del Señor. Parece
que Corinto había hecho una promesa definida. Les había
sido presentado el asunto de contribuir a los pobres santos,
y le habían dado a Pablo algo de garantía tocante
a su propuesta contribución. "Por tanto, tuve por
necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros
y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para
que esté lista como de generosidad" (2 Cor. 9:5).
Uno pide prestado para usos personales, y hace promesas de pagar
por las cosas que desea para negocio y para placer; ¿por
qué no para la obra del Señor? EL DADOR ALEGRE. "Cada uno dé como propuso en su
corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios
ama al dador alegre" (2 Cor. 9:7). Ciertamente no designó
esta declaración como una pantalla tras la cual podría
esconder su tacañería el dador no dispuesto. Muchas
veces el hombre que puede dar más que lo que está
dando trata de justificarse en dar poco, diciendo: "Es todo
que puedo dar alegremente, y el Señor ama al dador alegre".
Él no puede ver que tales palabras publican su tacañería,
y virtualmente proclaman que él sabe ¡que el Señor
no le ama! Tal hombre no reconoce que los cristianos en nuestro
servicio tenemos que crucificar la carne. Dejar que triunfe la
carne es venir a ser carnal. Dar liberalmente es mayormente cuestión
de práctica. Los que no han dado nada nunca usualmente
creen que no pueden desprenderse de dinero porque ¿no
han necesitado siempre todo lo que han podido conseguir? Dar
prontamente según la necesidad del momento, aunque requiere
un esfuerzo definido para vencer al demonio de la avaricia, mostrará
dentro de poco tiempo que uno puede dar y al mismo tiempo prosperar.
Si usted quisiera dar liberal y alegremente, cultive el espíritu
de dar por medio de ofrendar. Si el Señor no ama al que
no da alegremente, ciertamente ama menos al que no da nada. EL IDÓLATRA. La avaricia es idolatría (Col. 3:5).
El dinero puede venir a ser el dios de uno, y uno su esclavo.
El dinero es un siervo útil, pero un mal amo. Como amo
nos impide la entrada a Dios. "No podéis servir a
Dios y a las riquezas" (Luc. 16:13). La avaricia echa fuera
de nuestros corazones el amor de Dios. "Pero el que tiene
bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra
contra él su corazón, ¿cómo mora
el amor de Dios en él?" (1 Juan 3:17). EL SOSTENIMIENTO DEL EVANGELIO. Había sido generosa la
iglesia de Filipos en el sostenimiento de Pablo, pero por un
tiempo le había faltado oportunidad de enviarle ayuda.
"En gran manera me gocé en el Señor de que
ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí;
de lo cual también estabais solícitos, pero os
faltaba la oportunidad. No lo digo porque tenga escasez, pues
he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.
Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en
todo y por todo estoy enseñado, así para estar
saciado como para tener hambre, así para tener abundancia
como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación.
Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al
principio de la predicación del evangelio, cuando partí
de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón
de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aun a Tesalónica
me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. No es que
busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra
cuenta. Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno,
habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante,
sacrificio acepto, agradable a Dios. Mi Dios, pues, suplirá
todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo
Jesús" (Fil. 4:10-19). TENER COMUNIÓN CON EL MAESTRO. "El que es enseñado
[literalmente, está siendo enseñado] en la palabra,
haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye"
(Gál. 6:6). La palabra "participar" en este
versículo viene del verbo griego koinoneo, que según
definición de Thayer significa: "Entrar en comunión
con otro, venir a ser partícipe o compañero".
Así es que Pablo aquí exhorta a estos hermanos
a que sean partícipes, que tengan comunión con
el que les enseña. Habían de hacer esto en todos
los bienes, no solamente en las necesidades más esenciales.
Participe usted sus bienes con él. PABLO ACEPTÓ SALARIO. Pablo le dijo a la iglesia en Corinto:
"He despojado a otras iglesias, recibiendo salario para
serviros a vosotros" (2 Cor. 11:8). Los hermanos de Macedonia
le suplieron lo que le faltaba (v. 9). Prevalecían ciertas
condiciones en Corinto que hicieron prudente este comportamiento.
Determinó que no tuvieran ocasión de criticarle
algunos de allí. Aun ahora pueden surgir circunstancias
que por un tiempo guiarían a un predicador a no aceptar
contribuciones de alguna congregación. Aunque Pablo no
demandó salario de la iglesia en Corinto mientras trabaja
allí, le hizo ver que sí tenía el derecho
de hacerlo. "¿Quién fue jamás soldado
a sus propias expensas? ¿Quién planta viña
y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño
y no toma de la leche del rebaño? ¿Digo esto sólo
como hombre? ¿No dice esto también la ley? Porque
en la ley de Moisés está escrito: No pondrás
bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes,
o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió;
porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con
esperanza de recibir del fruto. Si nosotros sembramos entre vosotros
lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros
lo material? Si otros participan de este derecho sobre vosotros,
¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado
de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún
obstáculo al evangelio de Cristo. ¿No sabéis
que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo,
y que los que sirven al altar, del altar participan? Así
también ordenó el Señor a los que anuncian
el evangelio, que vivan del evangelio" (1 Cor. 9:7-14). LA TESORERÍA DE LA IGLESIA. Es evidente que se reunían
fondos. Esto requería una tesorería y un tesorero.
Aun el grupo pequeño que seguía a Cristo tenía
su tesorero (Juan 12:6; 13:29). Hubo fondos que echaron en la
bolsa los simpatizantes que daban de sus bienes a la compañía
(Lucas 8:3). Del dinero que había en esta tesorería
compraban las cosas necesarias y ayudaban a los pobres (Juan
13:29). LA CRÍTICA DEBE EVITARSE. No sabemos por qué Judas
fue elegido tesorero. Puede ser que fue un astuto hombre de negocios,
y tal vez la crítica tan frecuentemente echa al tesorero
no injuriara particularmente su reputación. De todos modos,
vienen frecuentemente las críticas, y a veces hacen gran
daño a la congregación. Se podrían evitar
fácilmente. Puede levantarse prejuicio contra el tesorero.
Hay que prevenirle para el día que vengan tales perjuicios
posibles. Pablo tenía enemigos que procuraban arruinar
su influencia (2 Cor. 11:12). Tal vez hubieran criticado su modo
de manejar los fondos colectados para los pobres santos de Jerusalén,
si no se hubiera tomado sus precauciones. Otro hermano de buena
reputación fue ordenado de las iglesias para participar
con él en la responsabilidad. "Evitando" dice
Pablo, "que nadie nos censure en cuanto a esta ofrenda abundante
que administramos, procurando hacer las cosas honradamente, no
sólo delante del Señor sino también delante
de los hombres" (2 Cor. 8:18-21). Siempre estaban en la
compañía Tito y cuando menos un hermano más
(2 Cor. 8:16-23). Si el tesorero solicitara que los ancianos
contaran con él el dinero, y guardaran ellos mismos un
registro de las colectas de cada día del Señor,
se protegería a sí mismo de la crítica y
se evitaría una molestia posible. Que participen otros
con él en la responsabilidad de distribuir los fondos.
El no debe de gastar el dinero según su propia responsabilidad,
excepto en casos de gastos regulares de la congregación,
y aun en este caso hará bien en pedir recibo de todas
las cuentas pagadas. MÉTODOS DE NEGOCIO. Muchos miembros nunca asocian la idea
de negocio con los asuntos de la congregación, y en demasiadas
congregaciones existe continuamente la escasez financiera. La
iglesia de Jerusalén escogió hombres para cuidar
los negocios de la congregación (Hechos 6). Cuando los
hombres escogidos para cuidar los asuntos financieros de la congregación
han fracasado en los negocios, no se puede esperar más
que fracaso. ¿Pondría usted sobre sus asuntos personales
a uno que ha fracasado en los negocios? ¿Por qué
se ha de ejercer menos cuidado en los asuntos de la iglesia?
Los hombres que tienen éxito en sus negocios son capaces
para tener éxito en los asuntos de la iglesia. EL PRESUPUESTO DE LA IGLESIA. Todos los hombres conservadores
de negocio tienen su año fiscal, al fin del cual hacen
inventario de sus bienes y deudas, y luego preparan el presupuesto
para el año entrante. Bosquejan cierto trabajo dentro
de los límites de su habilidad física y financiera-tienen
ciertas metas qué alcanzar dentro del año. ¿Cuántas
iglesias tienen un año fiscal? ¿Cuántas
en realidad tienen planes para el año? ¿Es evidente
la meta de la iglesia de la cual es usted miembro para este año?
Muchas veces emprende una congregación cierta obra, y
antes de acabarla, se halla en dificultades financieras; la obra
se atrasa, muchos se desaniman, y unos cuantos tienen qué
llevar la carga. En la mayoría de los casos, se puede
atribuir a falta de sabiduría de parte de la iglesia.
Jesús dijo: "Los hijos de este siglo son más
sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz"
(Lucas 16:8). "Porque ¿quién de vosotros,
queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula
los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No
sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda
acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él,
30 diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo
acabar" (Lucas 14:28-30). ¿Tiene la congregación
suya un programa para el año? ¿Ha contado los gastos?
¿Cuánto habrá de dar usted a ese programa?
¿Sabe la congregación si podrá acabar la
obra comenzada? INFORME FINANCIERO PARA LA IGLESIA. Informes regulares de los
ingresos y los pagos deben de darse a la congregación,
no porque alguien dude de la honestidad de los que manejan los
fondos, sino para que todos queden informados. NO IMPORTA A OTROS CUÁN POCO YO DÉ.
No pongamos en tela de juicio la honestidad del hermano descaminado
que dice: "No le importa a otro qué tanto dé
yo, sea mucho o sea poco". A menudo es tan insignificante
la cantidad que ofrenda, comparada con su capacidad, que le da
vergüenza que otros sepan. ¿No importa a otros si
hay en la congregación persona profana, o borracha? ¿No
importa a la congregación si en su membresía hay
un idólatra? El miembro que pudiendo dar, no da, es idólatra.
La avaricia es idolatría (Col. 3:5). LA PARTE MÁS IMPORTANTE. A menudo el
hermano que se encarga de servir la mesa, dice: "Ahora venimos
a la parte más importante del servicio". No deben
de ser hechas tales declaraciones. ¿Por qué deberíamos
hablar de un mandamiento como más importante que otro?
Cierto, no debemos de apreciar en menos la Cena del Señor
(véase Sana Doctrina, Vol. 1., p. 168). Pero somos mandados
contribuir de nuestro dinero tanto como a enseñarnos y
exhortarnos el uno al otro (Col. 3). La idea de que cuando uno
ha tomado la Cena del Señor ha hecho la parte más
importante en el servicio, viene a ser un consuelo a algunos
que no contribuyen, ni tienen parte en enseñar o en ser
enseñados. CONTRIBUCIONES REGULARES Y ESPECIALES. A veces
necesidades especiales requieren contribuciones especiales. Luego
hay la obra regular de la iglesia, que incluye los gastos casuales
conectados con los servicios, el cuidado de la casa, la luz,
y la predicación del evangelio. Para esta obra regular
de la iglesia se requieren ofrendas regulares. DARLE DINERO DIRECTAMENTE AL PREDICADOR. Algunos
hermanos han formado el hábito de ir directamente al predicador
para darle la cantidad que destinan a su sostenimiento. ¿Es
esto deseo de dejar que sepa el predicador cuánto le está
dando para su sostenimiento, desconfianza para con el tesorero,
o miedo de que no sea bien sostenido el predicador? ¿Por
qué esta práctica? Todo este dinero debe de ser
entregado al tesorero, con el nombre del hermano que lo contribuye,
para que sepa la iglesia no solamente que el predicador está
siendo bien sostenido, sino que también el hermano está
haciendo su parte. No se haga a sí mismo una injusticia,
ni la haga tampoco a la iglesia. 1. ¿Debe de superarse la iglesia en
el negocio? 1. ¿Por qué se desatienden las
finanzas de la iglesia? |
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