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Sana doctrina Copyright June, 1999 Derechos reservados junio, 1999
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CAPÍTULO DOS
El hecho de que en los días de los
apóstoles había una institución llamada
"la iglesia de Dios" (1 Cor. 1:2), "iglesia de
los primogénitos" (Heb. 12:23), "el reino de
los cielos" (Mateo 16:18,19), no lo ponen en tela de duda
los creen a la Biblia.
En un sentido general, Jehová siempre
ha gobernado sobre toda su creación. En sentido especial,
el reino de Israel era su reino, pero éste no es la institución
que Cristo adquirió con su propia sangre, y sobre la cual
él reina ahora. Jehová dio a su Hijo la obra de
someter al hombre. El Hijo ha de reinar por el poder del evangelio
sobre los que se sometan a su autoridad, hasta que haya destruido
toda rebelión y todo enemigo (1 Cor. 15:23-28). Este reinado
de Cristo principió aquél día de Pentecostés
después de su resurrección. Lo que dicen autoridades
Bautistas: "El día de Pentecostés fue el día
del nacimiento de la iglesia de Cristo. Lo que existía
antes como germen luego brotó en plena existencia".
(Vedder, p. 14). "Entonces recibieron la doctrina de los
apóstoles tres mil personas, fueron bautizadas, y el mismo
día fueron añadidas al número de discípulos
que ya existía en Jerusalén. Es aquí que
contemplamos el principio del establecimiento del reino de Cristo
en el mundo; o sea la fundación de la primera Iglesia
Cristiana" (Jones' Church History, Vol. I, p. 67). "La primera iglesia fue formada en Jerusalén, y ésta pronto vino a ser la madre de las demás en los varios países. Ya se ha manifestado que la primera iglesia fue organizada en la ciudad de Jerusalén, después de la ascensión de Jesús, y fue constituida enteramente de creyentes" (J. B. Jeter, en Baptist Principles Reset, pp. 21, 27). DIFERENTES TEORÍAS Algunos afirman que no importa saber cuándo fue establecida la iglesia. En esto se equivocan, porque si uno no está correcto en cuanto al principio de la iglesia, puede errar igualmente tocante a las condiciones de salvación. Toda verdad bíblica importa a los que aman a la Biblia. Respecto a cuándo principió la iglesia, no están de acuerdo los metodistas, presbiterianos, y otros grupos semejantes. Algunos dicen que la principió Adán; otros, que Abel; y otros que Abraham. Algunos bautistas enseñan que se principió cuando Cristo seleccionó a los apóstoles. LA IGLESIA Y EL REINO Los que tratan de hacer distinción entre la "iglesia" y el "reino", a causa de los sentidos distintos de las dos palabras, no son lógicos. La idea de gobierno no está relacionada con la palabra griega ekklesia, "iglesia". Esta palabra griega es aplicada al pueblo de Dios porque es un cuerpo compuesto de gente llamada del pecado a la santa manera de vivir. Este cuerpo de gente tiene que tener un gobierno. Siendo gobernado por Cristo el Rey, es un reino (Col. 1:13; Apoc. 1:9). Como cuerpo de gente llamada del pecado, es una ekklesia, iglesia; como organismo, es el cuerpo de Cristo; como gobierno, es un reino. UN CUERPO. Si la iglesia es una institución o cuerpo espiritual, y el reino es otro, entonces se sigue que hay dos cuerpos espirituales. Esto contradice claramente a Pablo, que declara que hay un cuerpo (Ef. 4:4). LAS LLAVES DEL REINO. Cristo le dijo a Pedro: "..sobre esta roca edificaré mi iglesia...y a ti te daré las llaves del reino de los cielos" (Mateo 16:18,19). Es evidente que en este pasaje Cristo se refiere a una institución solamente. Es evidente que a Pedro le prometió las llaves de la institución que se propuso edificar. LA CENA DEL SEÑOR. Al instituir la cena del Señor, Jesús dijo: "Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel" (Lucas 22:29,30). Además, al escribir a la iglesia de Corinto (1 Cor. 1:2), Pablo dice que ella tenía la mesa del Señor (1 Cor. 10:21; 11:18-34). ¿Hay dos mesas? Si la iglesia y el reino son instituciones distintas, puesto que el Señor dijo que se halla la mesa en el reino, ¿Quién la quitó del reino para ponerla en la iglesia? EL REINO EXISTE HOY TRASLADADOS AL REINO. Pablo declara que los hermanos en Colosas habían sido trasladados al reino (Col. 1:13). JUAN ERA PARTICIPANTE EN EL REINO. Juan afirma que él era participante en el reino (Apoc. 1:9). EL REINO EN PREPARACIÓN EL REINO CERCA. Durante el período de preparación se hizo con frecuencia la declaración de que el reino vendría pronto. Juan predicaba: "...el reino de los cielos se ha acercado" (Mat. 3:2). Después de su bautismo y tentación, Jesús predicó: "..el reino de los cielos se ha acercado" (Mat. 4:17). Cuando él nombró a los doce apóstoles, los envió a predicar que "el reino de los cielos se ha acercado" (Mat. 10:7). Cuando envió a los setenta, los mandó a predicar que "se ha acercado a vosotros el reino de Dios" (Luc. 10:9). Al tiempo de enviar a los doce y a los setenta, el reino era todavía cosa del futuro.
¿CUÁNDO FUE ESTABLECIDO? JOSÉ ESPERABA EL REINO. No era José solamente un discípulo de Jesús (Mateo 27:57), sino también un miembro del Sanedrín judaico. El esperaba con otros el reino. "José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino..." (Marcos 15:43). Poco antes de la ascensión todavía esperaban el reino (Hechos 1:6). VENÍA CON PODER. También les dijo: "De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder" (Marcos 9:1). El poder mencionado en este pasaje es aquel conferido a los apóstoles por el bautismo del Espíritu Santo. No podía venir el reino de Dios sin este poder. Después de su resurrección, en la presentación de la Gran Comisión, Cristo dijo a los apóstoles: "pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto" (Lucas 24;46-49). Un poco antes de su ascensión dijo: "mas recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo" (Hechos 1:8, Versión Moderna). "Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen" (Hechos 2:1-4). Así, el primer día de Pentecostés después de la resurrección de Cristo, vino el poder para hacer que los apóstoles pudieran revelar las leyes del reino y confirmar esta revelación con milagros. El reino había de venir con poder. A la persona que lee el segundo capítulo de los Hechos le es claro que ese poder vino en ese día. Por lo tanto, ése es el día en que nació la iglesia de Cristo. PRINCIPIO DE REMISIÓN EN EL NOMBRE DE CRISTO. "Y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén" (Lucas 24:46,47). Este pasaje enseña que después de la resurrección de Cristo por primera vez se predicaría en su nombre el arrepentimiento y la remisión de pecados, comenzando desde Jerusalén. Antes de predicar esto, habían de esperar la promesa del Espíritu Santo (Lucas 24:49). El Espíritu Santo vino el día de Pentecostés (Hechos 2:1-4). En aquel día Pedro predicó: "Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados" (Hechos 2:38). Esto señala a este día como el día del principio de la iglesia. Algunos años después, Pedro se refiere a este día como el principio (Hechos 11:15). LOS POSTREROS DÍAS. "Y acontecerá que en los postreros días, el monte de la Casa de Jehová será establecido como cabeza de los demás montes, y será ensalzado sobre los collados; y, como ríos fluirán a él todas las naciones" (Isaías 2:2, Versión Moderna). Nótese que dice Isaías que cuando fuera establecida la casa de Jehová, todas las naciones correrían a ella. Pablo declara que la casa de Dios es la iglesia (1 Tim. 3:15). Esta profecía no podía ser cumplida durante la vigencia de la ley de Moisés, porque mientras duraba la ley no podían ser admitidos los gentiles. Además, durante el ministerio personal de Jesús, él prohibió que los apóstoles predicaran a otros que no fueran judíos (Mateo 10:5,6). La ley tuvo que ser quitada antes de que pudiera establecerse un reino para todas las naciones. La ley se terminó en la cruz (Col. 2:14). "Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz" (Efesios 2:14,15). En este pasaje se declara que este nuevo hombre, o iglesia, no podría ser creado hasta que fuera abolida la ley. Entonces todas las naciones podrían fluir a ella. LA PALABRA DESDE JERUSALÉN. Al seguir con la cita de Isaías tenemos estas palabras: "Pues caminarán muchos pueblos, diciendo: ¡Venid, y subamos al monte de Jehová, a la Casa del Dios de Jacob! y él nos enseñará en cuanto a sus caminos, y nosotros andaremos en sus senderos; porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová" (Is. 2:3, Versión Moderna). Sión era una sección de Jerusalén (2 Sam. 5:6,7). No hay diferencia alguna entre "la ley" mencionada en este pasaje y "la palabra de Jehová". Por lo tanto, esta profecía declara que las leyes de este nuevo reino serían predicadas primeramente en Jerusalén. No pudo cumplirse en la predicación de Juan, porque él no predicó en Jerusalén; tampoco puede referirse a la predicación de Cristo durante su ministerio personal; pero sí llena los requisitos de la Gran Comisión, que era para todas las naciones comenzando desde Jerusalén. Ésta comenzó a llevarse acabo cuando los apóstoles recibieron el Espíritu Santo (Lucas 24:49; Hechos 2). Esto muestra conclusivamente cuándo comenzó a publicarse la ley desde Jerusalén, y no deja ninguna duda respecto a cuándo fue establecido el reino. LA EXALTACIÓN DE CRISTO. "Miraba
yo en la visión de la noche, y he aquí con las
nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que
vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse
delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino,
para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran;
su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino
uno que no será destruido". (Daniel 7:13,14). El
"hijo de hombre" es Cristo, y el "Anciano de días"
es Jehová. Al Hijo de hombre le fue dado dominio cuando
vino al Anciano de días en las nubes. Esta profecía
concuerda con la parábola que habló Jesús
a sus discípulos: "Oyendo ellos estas cosas, prosiguió
Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca
de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se
manifestaría inmediatamente. Dijo, pues: Un hombre noble
se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver".
(Lucas 19:11,12). Los dos pasajes enseñan que Jesús
había de partir a una provincia lejana, y venir al Anciano
de días en una nube, y recibir un reino para sí
mismo. ¿Cuándo fue Jesús al Padre en las
nubes? "Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos,
fue alzado; y le recibió una nube que le ocultó
de sus ojos" (Hech. 1:9). Recibió dominio, o un reino,
después de ascender al Padre en las nubes. "Quien
habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y
a él están sujetos ángeles, y autoridades,
y potestades" (1 Ped. 3:22). "Y estando en la condición
de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose
obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios
también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre
que es sobre todo nombre, que en el nombre de Jesús se
doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en
la tierra, y debajo de la tierra" (Fil. 2:8-10). Este pasaje
enseña que fue exaltado después de su muerte en
la cruz. También Pablo declara que cuando Dios le levantó
de los muertos le colocó "a su diestra en los lugares
celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío,
y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo,
sino también en el venidero; y sometió todas las
cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas
a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que
todo lo llena en todo". (Ef. 1:20-23). Después de
levantado de los muertos, fue hecho cabeza de la iglesia. "El
Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien
vosotros matasteis colgándole en un madero. A éste,
Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador,
para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados".
(Hechos 5:30,31). Después de su resurrección, fue
exaltado a la diestra de Dios para ser Príncipe y Salvador. 1. La segunda venida de Cristo. 1. Cítese un pasaje, probando así
que existe la iglesia. |
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