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Sana doctrina Copyright June, 1999 Derechos reservados junio, 1999
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CAPÍTULO TRES
CRISTO, SACERDOTE Y REY EN SU TRONO. "Y le hablarás diciendo: así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es Pimpollo, el cual germinará de su lugar, y edificará el templo de Jehová; él edificará el templo de Jehová y él llevará gloria, y se sentará y dominará en su trono, y será sacerdote en su solio; y consejo de paz será entre ambos a dos" (Zac. 6:12,13, revisión 1909). Cristo había de ser Sacerdote y Rey en su trono. Era sacerdote según el orden de Melquisedec. Para ser sacerdote según el orden de Melquisedec, tiene que ser sacerdote y rey al mismo tiempo (Heb. 7:1). CONSTITUIDO SACERDOTE DESPUÉS DE LA LEY. "Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre" (Heb. 7:28). NO SERÍA SACERDOTE SOBRE LA TIERRA. "Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley" (Heb. 8:4). No llegó, pues, a ser sacerdote hasta que ascendió al cielo. Puesto que es sacerdote en su trono, no se sentó en el trono hasta que fue al cielo. EL TRONO DE DAVID. "Y se sentó Salomón en el trono de David su padre" (1 Reyes 2:12). "Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová en lugar de David su padre" (1 Crón. 29:23). En estos pasajes se ve que el trono de David y el trono de Jehová son el mismo. "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre" (Is. 9:6,7). Esta promesa de que Cristo se iba a sentar en el trono de David fue renovada en el Nuevo Testamento: "Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin" (Luc. 1:32,33). Desde estos pasajes se observa que Jehová prometió darle a su Hijo el trono de David, y que el trono de David es el trono del Señor. El trono de Jehová está en el cielo. "Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono" (Sal. 11:4). "Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono" (Apoc. 3:21). No hay diferencia entre el trono de Cristo, el trono de Jehová, y el trono de David. Se habla como de David porque él lo ocupó. "Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción" (Hech. 2:30,31). Este pasaje declara que Cristo no se sentó en su trono hasta después de su resurrección. JESÚS GLORIFICADO. La madre de los hijos de Zebedeo le hizo a Jesús esta petición: "Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda" (Mateo 20:21). Jacobo y Juan participaron con ella en hacer esta petición: "Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda" (Mar. 10:37). Al registrar estos asuntos los escritores emplearon las palabras "reino" y "gloria" alternativamente. Si podemos determinar cuándo entró Cristo en su gloria, entonces sabremos cuándo entró en su reino. "Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado" (Juan 7:39). "¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?" (Luc. 24:26). De estos pasajes se deduce que Cristo no fue glorificado antes de su muerte. Entrar en su gloria y entrar en su reino son la misma cosa. Se sigue necesariamente, pues, que no estaba en su reino hasta que ascendió a la gloria. "Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria." (1 Tim. 3:16). El Espíritu había de ser dado cuando Cristo fuera glorificado (Juan 7:38,39). Pero el Espíritu fue dado en el primer Pentecostés después de la resurrección de Cristo (Hech. 2:14). Pedro confirma esto aún más: "Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís" (Hech. 2:33). De aquí se ve que en este Pentecostés él entró en su gloria, su reino. LA RESURRECCIÓN DE CRISTO NECESARIA A LA EXISTENCIA DE LA IGLESIA. Cualquier cosa necesaria a la existencia de iglesia ahora siempre ha sido necesaria para su existencia. Si es necesario que uno crea hoy en la crucifixión y la resurrección de Cristo para venir a ser miembro de la iglesia, ¿no ha sido necesaria siempre la fe para membresía en la iglesia? Durante el ministerio personal de Cristo no podía creer nadie que Cristo hubiera muerto, sido sepultado y resucitado al tercer día, por la simple razón de que no era verdad (todavía). Si Cristo no hubiera sido levantado, habría sido en vano toda la predicación de los apóstoles (1 Cor. 15:14). Un cuerpo de gente en Corinto fue llamado la iglesia de Dios (1 Cor. 1:2). ¿Qué creyeron? ¿o acaso su fe no tuvo nada que ver con la membresía en la iglesia? Pablo declara que les predicó el evangelio; que la primera cosa que les predicó fue "Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día" (1 Cor. 15:3,4). Aunque algunos se habían apartado de la fe, todos eran creyentes en el tiempo de venir a ser miembros de la iglesia, porque Pablo declaró que ellos recibieron lo que él les había predicado (1 Cor. 15:1); también se dice que: "muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados" (Hech. 18:8). SI LA IGLESIA FUE ESTABLECIDA ANTES DE QUE CRISTO MURIERA- 1. Lo fue bajo la comisión limitada
(Mat. 10:7). ALGUNAS OBJECIONES DISCUTIDAS Al discutir este tema hallamos que el oponente
raramente hace un esfuerzo serio para derribar los argumentos
presentados en esta lección, pero comúnmente se
contenta con presentar objeciones, algunas de las cuales ahora
discutimos. En la reedificación del templo en Jerusalén, Ciro entregó los vasos del templo a Sesbasar, y le dijo: y le dijo: "Toma estos utensilios, vé, y llévalos al templo que está en Jerusalén" (Esdras 5:15). En aquel entonces ni siquiera estaban puestos los fundamentos del templo. 3. Se afirma que Jesús dio una ley
de disciplina para la iglesia antes de su muerte, y que por eso
la iglesia existía en aquel tiempo (Mat. 18:15-18). Los
argumentos ya presentados prueban concluyentemente que no existía
la iglesia en el tiempo que Jesús habló estas palabras,
y tiene que seguirse que estas palabras fueron usadas para enseñar
a los discípulos la ley por la cual habrían de
ser gobernados cuando la iglesia fuera establecida. EDIFICARÉ MI IGLESIA Unos dieciocho meses después de concertar
a los apóstoles Jesús, dijo: "Edificaré
mi iglesia" (Mat. 16:18). La palabra "edificaré"
indica acción futura. No puede estar correcta ninguna
teoría que proponga el establecimiento antes de esta fecha.
Para escapar la fuerza del lenguaje de Cristo como está
usado en este pasaje, algunos argumentan que la palabra traducida
"edificar" quiere decir engrandecer o aumentar. La
palabra no tiene tal sentido en este pasaje, ni nadie argumentaría
así si no fuera por el hecho de que su posición
respecto al establecimiento de la iglesia le obliga a tal interpretación
falsa. 1. La iglesia y el tabernáculo. 1. ¿Cuál es el oficio de un
sacerdote?
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