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Sana doctrina Copyright June, 1999 Derechos reservados junio, 1999
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CAPÍTULO CUATRO
En las lecciones anteriores aprendimos cuándo fue establecida la iglesia y por qué debe uno ser miembro de la iglesia. Ahora venimos a aprender cómo llegar a ser miembro de la iglesia de Dios. Antes de dejar la tierra, Jesús declaró en la gran comisión los términos de admisión a la iglesia, o sea al reino. LA GRAN COMISIÓN MATEO 28:19,20: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo". MARCOS 16:15,16: "Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado". LUCAS 24:46,47: "Y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén". Notemos las partes constitutivas en estos
registros distintos. De esta Gran Comisión y de los ejemplos bajo la predicación de los apóstoles aprendemos cómo las personas vinieron a ser miembros de la iglesia. En una lección anterior aprendimos que la iglesia tuvo su principio el primer día de Pentecostés después de la resurrección de Cristo. Jesús mandó a los apóstoles a quedarse en Jerusalén hasta ser investidos de poder de lo alto (Lucas 24:49) antes de comenzar a llevar a cabo la comisión. Esta poder vino el día de Pentecostés, el día en que fue establecida la iglesia (Hech. 2:1-4). Esto concuerda con los profetas (Is. 2:14; Miqueas 4:1,2). Las demostraciones maravillosas de aquel día atrajeron a la multitud (Hech. 2:1-14). Pedro, comprendiendo que había llegado el tiempo de operaciones bajo la Gran Comisión, procedió a predicar a la multitud. EL SERMÓN DE PEDRO. Es notable que
Pedro no usó de verdades triviales, o de teorías
insignificantes, o de sociología, sino que se dirigió
directamente al corazón de la gente con el hecho de que
ellos eran pecadores condenados, y que el Jesús crucificado
por ellos era el Señor y Cristo reinante. Se compungieron
de corazón. Reconociendo su condición, indagaron
sobre la ruta de escape. Puesto que Pedro no buscaba agradar
a los hombres, sino salvarlos, les respondió al instante:
"Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros
en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados"
(Hechos 2). Se ve muy fácilmente que en este caso hay
perfecta armonía con la Gran Comisión. Comisión:
Predicar-creer-arrepentirse-bautizarse-remisión de pecados.
LAS LLAVES DEL REINO. "Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos" (Mateo 16:19). Obsérvese que este sermón ató sobre la gente la necesidad de creer, arrepentirse y ser bautizados. Los que así obedecieran, iban a recibir la remisión de sus pecados. Además, recuérdese que las palabras dichas por Pedro no eran suyas de él, sino que, de hecho, eran las palabras del Espíritu Santo (Hech. 2:1-4). Si Pedro estuviera presente hoy, guiado por el Espíritu Santo, él daría la misma respuesta a los que le preguntaran que la que dio en aquél entonces. ¿LLEGARON ELLOS A SER MIEMBROS DE LA IGLESIA? Dice el texto: "Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas" (Hech. 2:41). Nadie duda que los que fueron bautizados así llegaron a ser miembros de la iglesia. Lucas se refiere a ellos como iglesia (Hechos 8:1). (Véase Sana Doctrina, Tomo I, pp. 97-123).
LOS SAMARITANOS LA CONVERSIÓN DEL EUNUCO LA CONVERSIÓN DE SAULO LA CONVERSIÓN DE CORNELIO LA CONVERSIÓN DE LIDIA EL CARCELERO LOS CORINTIOS ALGUNAS OBSERVACIONES ADICIONALES Por motivo de la grande confusión resultante de las varias teorías y prácticas tocante a este asunto de llegar a ser cristianos, o miembros de la iglesia, no creemos que esta lección estaría completa sin otras cuantas observaciones referentes a estas cuestiones. Si la gente estuviera contenta con ser sencillamente cristianos y con pertenecer tan sólo a la iglesia del Dios vivo, no existirían muchos de estos problemas molestos. En los días de los apóstoles, no había tal cosa como denominaciones. Los discípulos de Cristo de aquel entonces eran sencillamente cristianos. CREDOS HUMANOS. En los días de los apóstoles a la gente no la molestaron los credos humanos, porque tales cosas no existían entonces. Esto siendo la verdad, ¿por qué debe uno ahora dejar que tales cosas le molesten, o por qué debe la gente suscribirse a ellos? Tenemos la Biblia, la inspirada Palabra de Dios, y no necesitamos otro guía. A los ojos de Jehová, ella basta para toda necesidad religiosa (2 Pedro 1:3; 2 Tim. 3:16,17; Juan 8:31,32; 12:48,49; Hech. 4:19,20; 5:27--29; Gál. 1:8; 1 Ped. 4:11; 2 Tim. 2:2; 1:13; Fil. 4:9; 2 Juan 9,10). A un credo que contenga menos que la Biblia le falta; y a uno que contenga más que la Biblia le sobra. ¿ES UNA IGLESIA TAN BUENA COMO LA OTRA? Hay un gran número de iglesias fundadas por hombres en el mundo, y posiblemente de éstas una es tan buena como la otra; pero seguramente nadie, si reverencia al Señor, cree que los hombres puedan edificar una iglesia tan buena como la edificada por el Señor. Si la gente en todas las iglesias es el pueblo de Dios, entonces dividirlo en muchas sectas distintas, o iglesias, es una violación positiva de la voluntad de Dios (1 Cor. 1:10-15; 3:1- 7; Ef. 4:3,4; Juan 17:20-21). En medio de la confusión sobre las muchas denominaciones de hoy, parece haberse olvidado que el Señor las reprueba a todas ellas. ¿Insiste usted en que hay gente buena en todas las iglesias? ¿Es la doctrina peculiar de toda denominación lo que la hace buena, o no es verdad que son buenas a pesar de las doctrinas peculiares que hacen que sean denominaciones? A veces se sugiere que en la parábola de la vid y los pámpanos (Juan 15) se enseña la lección de iglesias o denominaciones diferentes. En esta parábola declara Jesús que él es la vid y que los discípulos son los pámpanos. "El que en mí no permanece, dijo Cristo, será echado fuera como pámpano". Algunos creen que las siete iglesias de Asia (Apoc. capítulos 2 y 3) eran denominaciones. Éstas eran congregaciones locales en los pueblos mencionados. PREDICACIÓN SENSACIONAL. El predicador sensacional busca excitar las emociones más bien que enseñar a la gente qué es ser cristianos. El excita a la gente. Los métodos empleados para persuadir a la gente a expresar algún deseo de ser salva, como por ejemplo firmar tarjetitas o nombrar a la iglesia de su preferencia, le parecen extraños al que lee y respeta el Nuevo Testamento. Bajo emoción alguna gente profesa creer en Cristo y es declarada salva por el pueblo, mientras que no ha obedecido al evangelio. Que compare el lector el proceso en las reuniones dirigidas por uno de estos evangelistas sensacionales con la narración de eventos de reuniones dirigidas por hombres inspirados, los cuales ha estado estudiando en esta lección, y vea qué distintos son sus métodos y predicación. LA CONVERSIÓN. Frecuentemente, pensando que la conversión es alguna cosa mística que Dios envía sobre uno, la persona espera en lugar de hacer prontamente lo que Dios ha mandado. Cree que el pecador ha de ser del todo pasivo en esto y espera que Dios envíe de arriba el poder. Sin embargo, conversión significa volverse, y cuando alguno se vuelve del pecado a Dios, se convierte. La Versión Moderna, en Hech. 3:19 dice: "Arrepentíos pues, y volveos a Dios"; mientras que la Versión de Valera dice, "Arrepentíos y convertíos". Nótese, pues, que es deber del individuo arrepentirse y volverse; la responsabilidad de esto es de él. El puede y está obligado a volverse. Un hombre salvo es un hombre convertido. La idea mística de la conversión, como es afirmada por las denominaciones, nunca fue predicada por ningún hombre inspirado. En aquel entonces Cristo fue puesto delante de la gente en todo sermón; creyeron en él, se arrepintieron de sus pecados, fueron bautizados, y fueron salvos. Así se volvieron de Satanás a Dios. No hubo nada de misterio en esto, y nadie se quedaba esperando a que se le convirtiera, o se le salvara. No habría problema hoy si todos siguieran estos ejemplos inspirados. EL RENACIMIENTO. Cristo le dijo a Nicodemo: "Os es necesario nacer de nuevo" (Juan 3:7-Versión Moderna). Este es lenguaje figurado. Pero cuando hombres inspirados dijeron a pecadores que inquirieron por la salvación qué hacer para ser salvos, nunca les dijeron que nacieran de nuevo. La gente no hubiera entendido lo que eso requería. Ignoraron toda expresión figurada y dijeron a la gente en términos sencillos qué hacer para ser salva. Cuando la gente preguntó el día de Pentecostés qué era necesario hacer, no les dijo Pedro que nacieran de nuevo sino que dijo en lenguaje sencillo: "Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados" (Hechos 2:38). Al hacer esto llegaron a ser hijos de Dios. Hacer estas cosas es nacer de nuevo y llegar a ser hijos de Dios. Pablo dice: "pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos" (Gál. 3:26,27). SOBRE CONSEGUIR LA RELIGIÓN. En ciertas partes hay quienes hablan de "conseguir la religión". Sin embargo, no se halla tal idea o expresión en la Biblia. La religión de los judíos es mencionada (Hech. 26:5), pero era cosa qué creer y practicar, y no cosa qué conseguir. La palabra "religión" es aplicada una vez a la vida cristiana: "La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo" (Sant. 1:27). Así es que la religión pura y sin mácula consiste en ayudar a los necesitados y en guardarse sin mancha del mundo. Esto es una vida qué vivir, pero no una cosa qué conseguir. Un hombre no salvo, un hombre que es de este mundo, no puede hacer las cosas que Santiago llama en este pasaje la religión pura. Puede ayudar a los necesitados; pero no puede guardarse sin mancha del mundo por la simple razón de que él es parte del mundo. Puede salvarse del mundo, y luego ayudar a los necesitados y guardarse sin mancha del mundo, pero no puede "conseguir" lo que llama Santiago la religión pura. Una persona puede ser religiosa y a la vez no ser cristiano. Pablo tuvo que abandonar la religión de los judíos para llegar a ser cristiano. Todo pagano tiene que abandonar su religión para ser salvo. Después de salva, cualquier persona puede hacer las cosas que según Santiago constituyen la religión pura; pero no "consigue" uno el ayudar a los necesitados, ni "consigue" el guardarse sin mancha del mundo. Estas cosas se hacen. Si alguien "consigue" una religión, es religión de otra clase. * * * 1. ¿Qué es adoración
vana? 1. ¿Cuándo fue establecida la
iglesia? 2. Cítese de memoria la Gran Comisión.
Dése referencia.
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