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Sana doctrina Copyright June, 1999 Derechos reservados junio, 1999
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CAPÍTULO OCHO LOS ANCIANOS Todo cuerpo de gente debe tener gobierno. Cristo es el Rey en el gobierno divino, y no hay clases privilegiadas. En la iglesia todo miembro tiene trabajo qué hacer, y esta obra es funcional más bien que oficial. El ojo puede guiar a los otros miembros del cuerpo, pero no los manda. La mano sirve al cuerpo, pero no es esclava del cuerpo. No conviene que haya dominio de un miembro sobre otro. Pablo advierte a la iglesia de Roma contra tener "más alto concepto de sí que el que debe tener" (Rom. 12:3), y usa el cuerpo como ilustración para dar vigor a la amonestación. Estando todavía Cristo con ellos, los discípulos clamaron pidiendo posiciones de honor. Cristo los llamó y les dijo: "Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos" (Mat. 20:20-28). LA DIGNIDAD OFICIAL LOS DEBERES DEL OBISPO DEFINICIÓN. Un obispo es un superintendente. Esto significa la palabra. Puesto que la edad y la experiencia son necesarios para la obra, fueron seleccionados los obispos de entre los más ancianos y los de experiencia de la iglesia; por lo tanto, las palabras "obispo" y "anciano" frecuentemente se hallan usadas alternativamente. Pero no se sigue que todos los hombres de edad en la congregación sean obispos o ancianos de la congregación. La edad sola no proporciona las cualidades necesarias. En Hechos 20:17 se dice que Pablo mandó llamar a los ancianos de la iglesia de Efeso, y en su discurso a ellos los llama obispos. DEBERES, HECHOS 20:17-35. El versículo 28, dice: "Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre". El deber del anciano es doble: (1) "Mirad por vosotros". Si un anciano reconociera la obligación solemne que descansa sobre él, y las horrorosas consecuencias, tanto para él como para la iglesia, de fracasar en llenar la medida de confianza depositada en él, no estaría satisfecho hasta hacer un examen severo de sí mismo. Preguntas como éstas le vendrán a la mente: ¿Entran en esto que estoy para hacer motivos egoístas? ¿Poseo yo esas cualidades de liderazgo que inspiran confianza y animan a otros a seguir? ¿Sé yo bastante de Biblia para enseñar esta iglesia? ¿Tienen los miembros confianza en mí sinceridad a tal grado que les impresiona lo que digo? Apacentar la iglesia es comunicar conocimiento bíblico a ella de tal manera que lleguen a ser hombres y mujeres mejores. Un obispo tiene que ser un director, no solamente en obra, sino también en carácter y conocimiento. (2) "Y por todo el rebaño". Cada miembro ha de ser el objeto de su cuidado constante. No debe tener favoritos y en su vista no debe de haber ni ricos ni pobres. Por supuesto tiene qué manifestar una solicitud especial para los que más lo necesiten. "Para apacentar la iglesia". Muchos evidentemente no reconocen el significado de "apacentar" la iglesia. Presentar el mismo discurso todos los domingos a la congregación no es edificarla-no es apacentarla. Hacer su deber requiere preparación diligente y un esfuerzo especial para presentar a la congregación esas verdades en términos que le interesen. Un anciano sabio reconoce el hecho de que él no puede siempre presentar toda la enseñanza necesaria. Estudiará las necesidades de la congregación y pedirá ayuda a los que están especialmente preparados para la obra que se necesita. Son serios, si no fatales, a la congregación los resultados cuando un anciano se imagina que le toca a é1 toda la enseñanza. El deber de los ancianos es tener cuidado de que la congregación sea debidamente enseñada y desarrollada. LA PLURALIDAD DE ANCIANOS LA NECESIDAD DE CUALIDADES LAS CUALIDADES Léase cuidadosamente 1 Tim. 3:1-10;
Tito 1:5-11; 1 Pedro 5:1-4. "Es pues necesario que el obispo
sea" (Versión Moderna)- 2. "MARIDO DE UNA MUJER". Siempre
conviene estar seguro. El llorado hermano J. W. McGarvey dijo: 3. "DUEÑO DE SÍ MISMO". Por supuesto, no puede ser anciano un borracho. 4. "DE BUEN SENTIDO" (Versión Moderna). No frívolo, no mundano. No debe actuar por impulso o pasión, sino por pensamiento sobrio y concienzudo. Un anciano puede dañar incalculablemente a la iglesia o hacer injusticia a un miembro si es dado a actuar por impulso o por pasión. 5. "DECOROSO". Según definición de Thayer: "Bien arreglado, decoroso, modesto." Debe ser tan decoroso, y su vida tan arreglada, que gane el respeto y la admiración de todos. 6. "HOSPITALARIO" (Versión Moderna). Literalmente, "uno que ama a los extranjeros" 7. "APTO PARA ENSEÑAR". Experimentado en enseñar. Si no es más entendido en las Escrituras que los miembros, no los puede enseñar; si no puede hacer avanzar a la iglesia en conocimiento bíblico, no puede ser anciano. Su conocimiento de la lengua que habla, y su saber general tienen que ser de tal naturaleza que él pueda ganar la atención de la gente de su vecindario. Los vecindarios difieren en su saber general y conocimiento bíblico. Por eso uno que podría enseñar en un vecindario tal vez en otro no serviría bien para anciano. Ciertamente uno no es "apto para enseñar" si no puede ganar el respeto y la atención de la gente. Un hombre ignorante no puede ser "apto para enseñar" uno tiene que poder interesar a otros en lo que tiene para enseñarles. Un anciano, pues, según el lenguaje de Pablo a Tito, tiene que poder "exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen. Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores... a los cuales es preciso tapar la boca". 8. "NO DADO AL VINO". Un anciano no debe ser pendenciero, ni abusador, ni grosero. Que se manifieste a todos su conducta caballerosa. 9. "NO HERIDOR". No "heridor, listo para golpear; pugnaz, contencioso, persona de riña" (Thayer). 10. "APACIBLE" (Versión Moderna). "Decoroso" propio, imparcial, justo, moderado, gentil." Tiene que respetar debidamente los sentimientos y preferencias de otros. Tiene que ser hombre discreto. 11. "NO PENDENCIERO". Es menester "contender ardientemente por la fe", (Judas 3), pero uno que es de espíritu contencioso que contiende sobre cuestiones no de principio sino solamente de preferencias, es una molestia y un estorbo en cualquier parte. Este espíritu contencioso ha traído como resultado incontables problemas en las iglesias. Tienen que ser libres los ancianos de este espíritu. 12. "NO AVARO". "No codicioso de ganancias deshonestas". "Ganancias deshonestas" son lucros no honrados e indignos. Un anciano tiene que ser honesto en todo negocio; él no debe apasionarse por riquezas, ni debe ningún cristiano. "Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición" (1 Tim. 6:9). 13. UN BUEN DIRIGENTE. "Que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)" "Y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía". Antes que puedan ser ancianos, es necesario que los hombres demuestren la habilidad de gobernar. 14. "NO UN NEÓFITO". No nuevo converso. Tiene que haber sido cristiano por suficiente tiempo para desarrollar un carácter que demuestre la habilidad de ocupar el lugar. Que no sea hombre engreído, a causa de su posición de anciano, y así caiga en juicio del diablo. Nada es más dañoso que un anciano crea que ha sido exaltado sobre los demás miembros de la iglesia. 15. "NO SOBERBIO". No "se agrada a sí mismo, obstinado, arrogante" (Thayer). El hombre obstinado busca hacer todo a su satisfacción personal, a pesar del deseo de la congregación o de la ley del Señor, y tal espíritu lo conduce a una interpretación viciosa de la palabra de Dios para lograr justificar su proceder, y su artimaña y maquinación para realizar sus propósitos. En lugar de cuidar tiernamente del miembro más débil conforme lo hace un buen pastor, él sigue su propio curso sin importarle el bienestar espiritual de los miembros. Tal espíritu y tal conducta no pueden menos que traer contención constante y hacer que algunos se retiren del redil. Así él, por su propio agrado, destruye al individuo por quien Cristo murió y causa heridas a la iglesia por la cual derramó su sangre. 16. "NO IRACUNDO". Nunca debe ser considerado para ser anciano el hombre irascible e impetuoso. El hombre de este carácter debe de tener suficiente respeto para la palabra de Dios y la iglesia para rehusar servir en esa capacidad, aun si es escogido. Tales hombres no pueden ser rectos y justos en su tratamiento de otros. Tiene el anciano una posición difícil qué ocupar, y debe poder mantener administración judicial, aún bajo provocación. 17. "AMADOR DE LO BUENO". Si uno ama lo bueno en el carácter humano, también amará a los hombres buenos y buscará desarrollar lo bueno en los hombres. 18. "JUSTO". Ha de ser justo en sus tratamientos con los hombres y en su juicio respecto a ellos. Si su actitud hacia otros es gobernada por el prejuicio, la pasión y el egoísmo, no puede ser recto y justo hacia ellos. El tratamiento injusto puede destruir un alma por la cual el anciano tendrá que dar cuenta. 19. "SANTO". Es decir, separado del mundo. Un anciano de carácter mundano no puede desarrollar una membresía espiritual, sino que con toda probabilidad desarrollará orgullo y deseo de exhibición mundana en la iglesia. 20. "RETENEDOR DE LA PALABRA FIEL". "Retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen". 21. "DUEÑO DE SÍ MISMO". Si no puede gobernarse a sí mismo, tampoco puede a otro. 22. "VOLUNTARIO". Pedro exhorta
a los ancianos a que tengan el cuidado de la grey "no por
fuerza, sino voluntariamente," y según Pablo el anciano
debe de desear la obra-no el oficio. No puede uno tener éxito
en una 23. "NO UN DICTADOR". "No como teniendo señorío sobre las heredades del Señor." No debe un anciano sencillamente por ser anciano, buscar forzar su voluntad o preferencia sobre la congregación, en lo que ella proponga, donde la verdad de las Escrituras no esté involucrada. Que él tenga en alta estima a la congregación, y ella a él. 24. "EJEMPLO DE LA GREY". "sino siendo ejemplos de la grey". Son vanos todos los esfuerzos de los ancianos en enseñar y dirigir, a menos que sus vidas estén exentas de faltas. El carácter de uno es la mejor indicación de su concepto de la justicia. Al estudiar las cualidades de los obispos, ha de considerarse esto: Pablo le dijo a Timoteo las cualidades que tienen que tener los ancianos; también a Tito se las dijo. Probablemente uno no sabía de la carta dirigida al otro. Cada uno tenía solamente la carta dirigida a é1 para guiarle en el asunto. Por lo tanto parece seguirse que si uno posee las cualidades mencionadas en cualquiera de las dos cartas, sería justificada una iglesia en seleccionarlo para ser obispo. Tal vez no posee ninguno en alto grado todas las cualidades, pero para ser anciano uno debería poseer en grado notable todas las cualidades mencionadas cuando menos en una de las cartas. Ciertamente se entiende que es necesario que un anciano posea todas las cualidades esenciales al carácter cristiano bien redondeado, y además posea características indispensables que son esenciales a la dirección y a la comunicación de conocimiento. LA SELECCIÓN DE ANCIANOS Es posible que haya en la membresía de la congregación varios que posean las cualidades necesarias. Pablo dijo a los ancianos de la iglesia de Efeso que el Espíritu Santo hace ancianos u obispos y también hace cristianos, pero solamente cuando son obedecidas las enseñanzas del Espíritu Santo. Si un "anciano" no posee las cualidades propuestas por el Espíritu Santo, y si no es seleccionado por la iglesia según manda el Espíritu Santo, es anciano hecho por hombre, y un anciano hecho por el hombre no es más bíblico que un cristiano hecho por el hombre. No hay manera especifica revelada en las Escrituras por la cual hayan de ser seleccionados los ancianos, pero es entendido comúnmente por los estudiantes de la Biblia que el método usado en la selección de los siervos públicos de la iglesia, capítulo seis de los Hechos nos proporciona una guía para tales asuntos. Los apóstoles dijeron a la multitud de los discípulos: "Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo" (Hechos 6:3). Hombres inspirados hicieron saber las cualidades, y se les mandó a los hermanos encontrar a los hombres. Esto de necesidad requiere conferencias los unos con los otros, para que sean hallados los que poseen las cualidades necesarias. Al usarse este método sin pasión ni prejuicio, no habrá dificultades después de la selección. No le toca a un predicador visitante, ni a unos cuantos hombres de la congregación, hacer la selección de los ancianos; tampoco toca a los ancianos, cuando necesita la congregación ancianos adicionales, seleccionar otros para servir con ellos. Los ancianos no constituyeron el cuerpo que se perpetúe solo. La congregación debe seleccionar los obispos. Si se cambiara un anciano para otro lugar, no es obispo en el lugar nuevo, a menos que la congregación en ese lugar lo seleccione para eso, y no puede hacer esto hasta que haya residido él con la congregación suficiente tiempo para probar su idoneidad para la obra. Un nuevo converso no puede ser anciano en una congregación. LA ACTITUD DE LA CONGREGACIÓN HACIA LOS ANCIANOS Se ha reconocido la necesidad de tener ancianos en la congregación, se han hallado los hombres que poseen las cualidades y se ha puesto en sus manos la responsabilidad de la obra; son ellos los seleccionados de la misma congregación. Ahora, ¿cuál es la actitud de la congregación hacia ellos? "Acordaos de los que en tiempo pasado tenían el gobierno de vosotros, los cuales os hablaron la palabra de Dios; y considerando cuál ha sido el fin de su piadosa manera de vivir, e imitad su fe" (Heb. 13:7-Versión Moderna). LOS ANCIANOS QUE SON REMUNERADOS. En el servicio de Jehová es necesario que cada cristiano dedique una porción de su tiempo a ello. En los días de los apóstoles, en algunos casos, los ancianos que servían a la congregación dedicaban tanto tiempo a la obra que era necesario remunerarlos por su obra. Si la obra de la iglesia demanda mucho tiempo de los ancianos, la congregación así beneficiada por sus labores no debería dejarlos sufrir la pérdida de sus negocios, sino que les debería pagar. Que los ancianos eran sostenidos por la iglesia es conclusión de la declaración de que no deben aceptar la obra de ancianos con el fin de recibir alguna ganancia (1 Pedro 5:2). "Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. 18 Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario" (1 Tim. 5:17, 18). "REMOVIENDO A UN ANCIANO". Un hombre que posee las cualidades y que ha sido seleccionado por la congregación para ser uno de los obispos, permanecerá siendo anciano en esa congregación mientras que posea las cualidades, o hasta que se mude de casa. Recuérdese que los ancianos son humanos, y aunque se equivocan como lo hacen todos los humanos, es mejor ayudarlos a vencer tales equivocaciones, sabiendo que "velan por vuestras almas", que organizar un motín, intentar despedirlos, o demandar su renuncia. Recuérdese que si en la congregación hay un anciano-un hombre poseyendo las cualidades, quien ha sido seleccionado como obispo de la congregación-es anciano hecho por el Espíritu Santo. Es posible que parece ser el culpable de cosas que le declaran indigno de ser anciano, pero aun en tal caso debe de recibir una audiencia justa. Es nada menos que espíritu de motín que uno, teniendo disgusto para con los ancianos, proponga la renuncia de ellos, y trate de llevarlo a cabo par medio de voto popular, sin haberles dado a los ancianos oportunidad de un juicio justo. LA RENUNCIA. La superintendencia de una congregación
es un deber puesto sobre un hombre calificado por la congregación,
y según la dirección del Espíritu Santo.
Nadie puede renunciar un deber o responsabilidad inocentemente.
Tal vez sería mejor decir que no puede no de ninguna manera
renunciar su superintendencia; solamente puede evadir el cumplimiento
de su deber, y rehusar cumplir su deber es pecado. Si un hombre
descubre que no posee las cualidades necesarias, sea justo con
la congregación y consigo mismo, y avise a la congregación
que ya no puede ejercer en esa capacidad. 1. Los ancianos de Israel 1. ¿Cuál es el oficio del ojo
de uno?
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