Cristo, Nuestra Pascua

Por Jaime Restrepo M.

 
 
 

INTRODUCCION:
 
   Cuando recordamos la cruz, recordamos nuestro sacrificio. La muerte de Cristo es nuestra ofrenda perfecta por el pecado (Heb. 9:26). Su sangre es la sangre del nuevo pacto, el sacrificio que lo ratificó (Mat. 26:28). Pero vemos en la cruz no solamente nuestra ofrenda por el pecado y el sacrificio de nuestro pacto. Vemos también ahí nuestro cordero pascual. "... nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros" (1 Cor. 5:7).

   Una vez al año, en primavera, Israel acostumbraba celebrar la pascua. Cada familia debía tomar un cordero y sacrificarlo a Dios. Se reunían juntos y comían el cordero junto con hierbas amargas y pan sin levadura.

   La primera pascua fue comida en Egipto. Antes de Dios enviar la última plaga sobre los Egipcios, dijo a Israel que comiera este cordero pascual y untara la sangre de este en los marcos de sus puertas. Donde Dios viera la sangre, "pasaría de" esa casa, y no la heriría con la plaga. Y de esta manera, el cordero y la fiesta fue llamada la "pascua". Cada año celebraron esta fiesta en conmemoración de su liberación.

 

I. La Pascua.
 
   A. La primera de las tres solemnidades anuales (Lev. 23:5-8; Dt. 16:1-8), en las que todo varón israelita no impedido se debía presentar en el Templo (Ex. 12:43; Dt. 16:1).

 

B. Significado:
 
   1. Termino derivado del Heb. pesach, de "pasar de" (Comp. Ex. 12:13,22-23,27).

   2. "... significa el paso al otro lado, porque ese día Dios nos pasó al otro lado ..." (Antigüedades de los Judíos 2:14,6; Pág. 99, Tomo 1).

   3. Fue instituida en Egipto con el fin de conmemorar el acontecimiento fundamental de la liberación de los israelitas (Ex. 12:1,14,42; 13:15; Dt. 16:1-2).

 

C. Otros Nombres:
 
   1. La fiesta de los Panes sin Levadura – Azimos.
 
       (a) "Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura ..." – (Ex. 12:17; Comp. Mat. 26:17).

       (b) "Y sacrificarás la pascua a Jehová tu Dios, de las ovejas y de las vacas ... no comerás con ella pan con levadura; siete días comerás con ella pan sin levadura, pan de aflicción ..." – (Dt. 16:2-3).

       (c) Durante esta conmemoración Dios prohibió totalmente la presencia de levadura en las casas (Comp. Ex. 12:8,15-21; 13:7).

 

(1) La Levadura:
 
   [a] Es la sustancia usada para fermentar y levantar la masa. En épocas Bíblicas se usaba para ello un trozo de masa agriada. La levadura estaba prohibida en las ofrendas que debían ser consumidas en el altar.

   [b] La levadura, agente de corrupción, es el emblema de las doctrinas perniciosas (Mat. 16:11; Mar. 815), de la maldad (1 Cor. 5:6-8; Gál. 5:9), de la que nos tenemos que guardar totalmente. La levadura simboliza iniquidad.

   [c] Durante la pascua, los israelitas no debían consumir pan con levadura, ni aun tener levadura en sus casas, bajo la pena de ser cortados de su pueblo (Ex. 12:15,19).

   [d] La ausencia de levadura simbolizaba la pureza que Dios demanda de sus servidores. Ello también era un recuerdo de su salida de Egipto, por cuanto los israelitas se llevaron la masa sin fermentar. La insipidez de este pan sin levadura les serviría de recordatorio de las aflicciones de Egipto (Ex. 12:34,39; Dt. 16:3).

 

(2) Azimos.
 
   [a] Quiere decir sin levadura.

   [b] Eran unas tortas planas de pan, carentes de levadura; se mencionan por vez primera en la visita de los tres varones a Abraham (Gén. 19:3; Comp. 1 Sam. 28:24). Estaban ordenadas en todas las ofrendas en las que entraba el pan (Lev. 2:11-12), tipificando la ausencia de toda corrupción en el sacrificio, figura del de Cristo.

 

D. Fecha de Conmemoración:
 
   1. La fiesta comenzaba el día catorce del mes de Abib (Nisán = Abril; Comp. Ex. 13:4) al atardecer, eso es al inicio del día quince, con la comida que seguía al sacrificio del cordero (Lev. 23:5-8; cfr. Dt. 16:6).

 

E. Otras Características de la Festividad:
 
   1. Se daba muerte a un cordero o a un cabrito entre las dos tardes, cerca del momento del ocaso (Ex. 12:6; Dt. 16:6). Asado entero, se comía con panes sin levadura y con hierbas amargas (Ex. 12:8). No podía ser hervido en agua. Su sangre derramada era tipo de la expiación; las hierbas amargas simbolizaban los sufrimientos de la esclavitud en Egipto, y el pan sin levadura representaba la pureza (cfr. Lev. 2:11;1 Cor. 5:7-8). Los israelitas que tomaban parte en este acto de redención constituían el pueblo santo, comunicando gozosamente en presencia del Dios invisible.

   2. Si la familia era poco numerosa, podían juntarse vecinos con ellos para comer todo el cordero (Ex. 12:4).

   3. La Pascua no se podía conmemorar en cualquier parte (Dt. 16:2,5).

 

II. La Sangre.
 
   A. "Y tomarán la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer" – (Ex. 12:7).
 
       1. DintelParte superior del marco de una puerta o ventana.

       2. Esto debía ser hecho como señal de seguridad para los que estaban dentro. Los postes eran los de las tiendas, en que vivían los israelitas generalmente, aunque algunos vivirían en casas. Aunque los Israelitas eran pecadores lo mismo que los egipcios, Dios se complació en aceptar la substitución del cordero, cuya sangre salpicada en los postes de la puerta les procuró misericordia. La sangre tenía que estar en los postes o dintel de las puertas, donde podría ser vista; no en el umbral, donde podría ser pisada. Esto era un emblema de la "sangre rociada" (Heb. 12:24).

       3. Ella era una representación de la ofrenda de vida, que sustituía a aquella del primogénito en cada casa, como un sacrificio expiatorio y vicario.

       4. Esta sangre sería señal para ellos (v.13); para que cuando Jehová pasara a través de Egipto hiriendo al primogénito, viera la sangre, y eximiera a estas casas, y no permitiera que el heridor entrara en ellas (v.13,23).

       5. Los dos postes con el dintel representaban la puerta (v.23). [cfr. Jn. 10:7,9].

       6. Por medio de untar los postes y el dintel con la sangre, la casa estaba expiada y consagrada sobre un altar. Que el untar con sangre debía ser considerado como un acto de expiación, es evidente del simple hecho, que un manojo de hisopo fue usado para ese propósito (v.22); la aspersión con hisopo nunca fue prescrito en la ley, excepto en conexión con la purificación en sentido de expiación (Lev. 14:49 y Sigs.; Núm. 19:18-19).

 

           a. La sangre de los animales sacrificados servía para hacer la expiación sobre el altar (Lev. 17:1-14; Dt. 12:15-16).
 
   7. En Egipto los Israelitas no tenían un altar común; y por esta razón, en las casas en que se reunieron para la Pascua fueron consagradas como altares, y las personas encontradas en ellas de esta manera estarían alejadas del golpe del heridor. De esta manera los postes y el dintel untados con sangre se convirtieron en una señal para Israel de su liberación del destructor. Jehová lo hizo así por medio de Su promesa, de que donde viera la sangre, pasaría y no heriría esa casa (cfr. Heb. 11:28).

 

III. Cristo, Nuestra Pascua.
 
   A. Nuestra pascua no es un cordero del rebaño (Ex. 12:21; Dt. 16:2). Como dijo Pablo, nuestro cordero ya ha sido sacrificado (1 Cor. 5:7). Cristo es el cordero que fue muerto. Fue sin tacha alguna como el cordero pascual (cfr. Ex. 12:5; 1 Ped. 1:18-19). Su sangre fue nuestra redención ante Dios. Ninguno de Sus huesos fue quebrantado (cfr. Ex. 12:46 con Jn. 19:36).
 
       1. No hay una respuesta satisfactoria en cuanto a por qué no se podía quebrar ningún hueso del cordero. La Escritura se cumplió al ser preservadas las piernas del Señor de quebrantamiento llevado a cabo por los soldados en las piernas de los otros dos ajusticiados (cfr. Jn. 19:31-32), puesto que Cristo era el verdadero Cordero Pascual al que no se le podía quebrar ningún hueso (Jn. 19:36, cfr. con Ex. 12:46; Núm. 9:12; 1 Cor. 5:7 "... nuestra Pascua que es Cristo ..."). Había una promesa acerca de esto, aplicable a todo justo (Sal. 34:19-20), pero apuntaba principalmente a Jesucristo, el Justo (1 Jn. 2:1) por excelencia. El cordero pascual era mero tipo, figura profética del "Cordero" de Dios (Isa. 53:7); si en el tipo no se podía quebrar ningún hueso, mucho menos en el que cumplía con la realización plena del tipo, es decir, en el antitipo. Hay también un significado importante en esto, aunque sólo es detectable en el hebreo, pues el vocablo 'etsem = hueso, comporta la idea de fuerza, firmeza o robustez, como dando a entender que la fuerza del cuerpo humano está en los huesos, como así es en el sentido de que es la armazón ósea de nuestro organismo la que nos sostiene y soporta. El pecado quebranta nuestros huesos (v. Sal. 51:8), pero no quebró los de Cristo; firme se mantuvo bajo el peso, siempre poderoso para salvar a quienes a él se allegan.

   B. No fue un accidente, sino que por el plan santo de Dios, Jesús debía morir en la pascua (véase Jn. 13:1; 18:28,39; 19:14). Durante la misma época cuando Israel ofrecía su cordero pascual, el verdadero cordero de Dios fue ofrecido. Podemos ver, entonces, porqué Juan el Bautista dijo de Cristo, "He aquí el Cordero de Dios ..." (Jn. 1:29,36; véase también Ap. 5:9).

   C. Tampoco fue un accidente en la ocasión cuando el Señor nos dio Su cena. Debía comer la pascua como lo hizo. A medida que el cordero yacía sobre la mesa, Jesús nuestro Cordero instituyó la fiesta. La conexión es obvia. Cristo es ahora nuestro cordero pascual, y la cena, [esta conmemoración dominical del sacrificio de Cristo] en una forma de hablar, es nuestra comida pascual.

   D. Por tanto, comemos esta Cena, con la fe de que nuestro Cordero ha sido sacrificado, y la sangre ha sido untada. Cuando venga el gran juicio sobre el mundo, Dios verá la sangre, y pasará de sobre nosotros (Ex. 12:13). Esto lo creemos, y por esto estamos agradecidos.

   E. Comemos esta Cena como lo hizo Israel en su pascua, mirando atrás a nuestra salvación. Dios nos ha sacado de Egipto. En el bautismo cruzamos el Mar Rojo (cfr. 1 Cor. 10:1-2). Nos ha liberado y hecho Suyos. Comemos, entonces, recordando nuestra salvación, y anticipando ardientemente que confiamos en lo que nos espera (1 Cor. 11:26).

   F. Nuestro Cordero Pascual ya ha sido ofrecido. Solamente nos queda comer la comida y "celebrar la fiesta" (1 Cor. 5:8). Pero a medida que lo hagamos, no debe haber levadura en nuestras casas (Ex. 12:19). A medida que nos beneficiamos con los que comen este pan sin levadura, quitemos cualquier levadura de pecado que esté en nosotros. Arrepintámonos, y oremos por el perdón de Dios. Nuestra pascua no está completada ni es benéfica a menos que expulsemos "la levadura de malicia y de maldad" (1 Cor. 5:8).

 

       1. Al decir Pablo que nos limpiemos de la vieja levadura (1 Cor. 5:7) empieza una figura de lenguaje que está basada en la fiesta de la Pascua. Antes de la fiesta, todo hogar debía deshacerse de toda la levadura que estuviera en ella (Ex. 12:1-18). El punto de comparación es que la congregación debía deshacerse de toda levadura así como la casa Judía debía limpiarse de toda levadura para poder celebrar la Pascua. La disposición tolerante de mal era una forma de levadura que tenía que ser removida; la fornicación era otra forma de levadura que debía ser erradicada. Cualquier y todo mal necesitaba ser limpiado de la vida de uno y de la iglesia. La vieja levadura se refiere a los vestigios de sus vidas paganas. Algunos de ellos habían sido fornicarios, idólatras, homosexuales, ladrones, etc. (cfr. 1 Cor. 6:9-11). Estos pecados y la tolerancia de ellos eran la vieja levadura que tenía que ser removida de la congregación.

       2. Por medio de deshacerse de la vieja levadura, los Corintios podían ser una nueva masa, eso es, podían ser un grupo incorrupto por el pecado. La última cláusula, "sin levadura como sois" (v.7) se refiere a lo que son los cristianos. Habiendo sido lavados por la sangre de Cristo (1 Cor. 6:11), debían ser personas libres del pecado. Pablo les está mandando a ser lo que deben ser — vivir acorde al llamado al que fueron llamados.

       3. Cristo, como en la pascua Judía, es nuestro cordero pascual; es el medio a través del cual somos liberados de la condenación eterna. Mas importante para este contexto es el hecho de que la casa debía limpiarse de su levadura antes del sacrificio del cordero el cual marcaba el inicio de la Fiesta de los Panes sin Levadura, la Pascua (Ex. 12:15). Cristo, nuestro Cordero Pascual, ya ha sido sacrificado y sin embargo algunos aún tenían levadura en sus casas, se habían demorado en limpiar sus casas de la levadura. La frase explica porqué deberíamos limpiarnos de la vieja levadura y porque ser una nueva masa sin levadura – ¡porque nuestro Cordero Pascual ya ha sido sacrificado!

       4. El versículo 8 dice – "Así que celebremos la fiesta" – La vida cristiana es comparada a la celebración de la fiesta de siete días de Panes sin Levadura. No duramente meramente siete días sino que debe durar toda la vida. De esta manera, la vida cristiana debería ser una vida limpia de la levadura de maldad así como la casa estuvo limpia de la levadura antes de la Fiesta de la Pascua. La vida cristiana también debería ser una vida de fiesta.

       5. La vieja levadura (v.8b) se refiere a la disposición de la persona antes de la regeneración. Está diciendo la misma cosa cuando dijo, "Limpiaos, pues, de la vieja levadura" (v.7a). Eso es, debemos celebrar la fiesta no con la vieja levadura – las disposiciones del viejo hombre [caso particular, el del hombre incestuoso en la iglesia en Corinto, cfr. v.1-2].

   6. "... sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad" (v.8d). Así debe ser la celebración del sacrificio de nuestro Cordero Pascual, nuestro Señor Jesucristo. Por eso la exhortación de Pablo de no juntarnos con ningún hermano que ande con la vieja levadura, mas aún a quitarlo de entre nosotros (cfr. v.11,13).

 

CONCLUSION:
 
   1. Deberíamos pasar a la mesa y celebrar la fiesta con todo nuestro sér. Momento a momento, debemos deshacernos de la levadura contaminante siempre que la encontremos. El Cordero ha sido ofrecido, y la sangre está en los postes, y si queremos que el heridor pase de largo sobre nosotros, entonces debemos deshacernos de la levadura.

   2. Pensemos en estas cosas cuando estemos tomando la Cena del Señor.

 

[ – A.A. 1254, Manizales (Caldas), Colombia, S.A.]

 
 
 

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