Los Postreros Días
Por Jaime Restrepo

 
 


   Los "últimos días" es una expresión famosa encontrada varias veces en el Antiguo y Nuevo Testamento. Esta frase ha sido la fuente de mucha especulación religiosa. La mayoría de los grupos Protestantes fundamentales la refieren al futuro de los años finales de la existencia de la tierra, el período inmediato antes del regreso de Cristo, popularmente llamada Su "segunda venida", cuando él, según se afirma, establecerá un reino de mil años sobre la tierra. Los Mormones incorporan esa frase en su nombre oficial de la iglesia – "Los Santos de los Ultimos Días".

   La mejor evidencia es que estos pasajes de los "últimos días" se aplican al ministerio de Jesucristo y a la dispensación del evangelio que la siguió, conduciendo al fin de la nación Judía con la destrucción de la Ciudad de Jerusalén en el 70 D.C. Por tanto, el término bajo discusión es Mesiánico, y casi todos los pasajes del Antiguo Testamento mencionando los "últimos días" encuentran cumplimiento en la generación que vivió cuando Cristo estuvo en la tierra.

   Los "últimos días" no son mas que los años finales de la existencia del estado Judío que cayó a los Romanos dentro de la generación de la cruz. Todas las cosas se debían cumplir, las cuales fueron escritas por los profetas acerca de la venida de Cristo, el evangelio, la restauración de todas las cosas, y la caída de Jerusalén (Luc. 24:44; Hch. 3:21). Poco después de Pentecostés, Pedro declaró a una audiencia Judía que "... desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días" (Hch. 3:24). El sufrimiento de Cristo (v.18) y "los tiempos de la restauración de todas las cosas" (v.21) bajo un pastor todo transpiró durante el tiempo de "estos días" (v.24 – la generación de Cristo).

   Por tanto, no está garantizado aplicar uniformemente cada pasaje mencionando los últimos días al fin del tiempo. Igualmente, no es Bíblico justificar un "doble cumplimiento" de los pasajes de los "últimos días", primero a la dispensación del evangelio del primer siglo y luego al final del tiempo aún futuro.

   Isaías 2:2-3 es quizás el pasaje más famoso que menciona los últimos días. El profeta declara que en los últimos días ("postrero de los tiempos") "... será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones ... porque de Sion saldrá la ley y de Jerusalén la palabra de Jehová". Véase también Miq. 4:1-3.

   En cumplimiento de esto varios cientos de años después, Lucas declara que el evangelio debía ser predicado a todas naciones, comenzando desde Jerusalén (24:47). La Sion espiritual es lo que se quiere decir. Mas importante, el escritor de Hebreos declara que ya nos hemos acercado al Monte de Sion (12:22). "Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible ..." (12:28) es en concordancia con el monte de la casa de Jehová que sería establecido en la parte más alta del monte (Isa. 2:2). El reino de Dios (gobierno) ciertamente está por encima de todos los gobiernos terrenales. Este reino espiritual que abarca la iglesia fue establecido en Pentecostés –un cumplimiento en el primer siglo porque fue en ese día que Jesús trajo Su reino desde los cielos con el derramamiento del Espíritu Santo.

   La profecía de Jacob con respecto a sus hijos (Gén. 49:1) habla de lo que sucedería "en los días venideros". Esta es la primerísima ocurrencia Bíblica de la frase. Jacob declaró que el cetro no sería quitado de Judá hasta que el Cristo viniera (v.10). De esta manera, la nación Judía no dejaría de existir hasta después que Jesús hubiera venido, en el primer siglo, donde ocurriría la "obediencia de los pueblos" (v.10b).

   En Números 24:14 Balaam dijo lo que se le haría a este pueblo (Israel) en los postreros días. Saldría una estrella de Jacob (24:17). Esta persona, el Cristo, quebrantaría a sus naciones vecinas y destruiría lo que quedare de la ciudad (probablemente Jerusalén). Otras naciones mencionadas en el pasaje encontrarían la destrucción.

   En Deuteronomio 4 Israel es exhortada a guardar la ley de Dios. Israel envejecería en la tierra (v.25) aunque vendría la destrucción cuando se corrompieran, y el pueblo sería esparcido (v.27). Pero en los postreros días retornarían a Jehová (v.30). Aquí está la esperanza Mesiánica de la nación con el cumplimiento llevado a cabo en el primer siglo cuando muchos miles de Judíos vinieron en obediencia a Cristo.

   Moisés, en su cántico de adiós a la congregación de Israel, predijo que vendría el mal sobre el pueblo en los postreros días (Dt. 31:29). Esta profecía general sucedió en la tribulación y aflicción que asistió a Jerusalén en las Guerras Judías antes de la caída de Jerusalén en el 70 D.C.

   Jeremías le aseguró al pueblo que "... en los postreros días lo entenderéis cumplidamente" (23:20). Esto fue cumplido en el tiempo de vida de Jeremías, en la caída de Jerusalén en el 586 A.C. Los falsos profetas contemporáneos con Jeremías estaban hablando mentiras y vanidades, pero Jeremías estaba profetizando la ruina de Judá. No obstante, menciona la frase "los postreros días" otras tres veces y en cada ocasión la aplica a la generación del Cristo.

   En 30:24 el entendimiento prometido en el fin de los días no vendría en el 586 A.C. o en la "segunda venida", sino que estaría presente en la dispensación del evangelio antes del fin del tiempo Judío, 70 D.C. Sería entonces cuando la revelación de la verdad estaría completa – vendría el entendimiento. Eso fue cumplido cuando el Mesías vino para revelar toda la verdad y ejecutar el "ardor de la ira de Jehová" (v.24). El cumplimiento fue en el primer siglo de la dispensación del evangelio.

   Jeremías también dijo que "haré volver los cautivos de Moab en lo postrero de los tiempos" (48:47). Esto ocurrió en el primer siglo cuando muchos de Moab fueron redimidos en Cristo. De esta manera, bajo el Mesías algunos Moabitas serían traídos de regreso a una relación de pacto con el Señor. La misma promesa espiritual se extendió a Elam (49:39). El cumplimiento ocurrió en los "últimos días" del Judaísmo antes de la terrible destrucción del 70 D.C.

   Ezequiel 38 profetiza de Gog no regenerado y su destrucción. En Gog están incluidas muchas naciones paganas. Pero de Gog, el profeta promete que "... al cabo de años vendrás a la tierra ... En aquel tiempo, cuando venga Gog, contra la tierra de Israel ..." (v.8,18). Este período de los últimos días o aquel tiempo encontró cumplimiento en la era Mesiánica, cuando los paganos (Gentiles) "vinieron a la tierra" convirtiéndose en pueblo del pacto de Dios a través de la obediencia a Cristo y Su evangelio.

   Daniel reveló al gran monarca Babilónico Nabucodonosor lo que sería en los últimos días (2:28), en la era Mesiánica. La interpretación de Daniel del sueño del rey que habla de una gran imagen, gloriosa y terrible (v.31). Cuatro reinos surgirían, y en los días del reino quebrantador y subyugante (el Imperio Romano) el Dios del cielo establecería un reinado en la era Mesiánica, en los postreros días. Daniel también dijo que el entendimiento vendría al pueblo en los postreros días (10:14). En el primer siglo muchos Judíos vinieron al Cristo, cumpliendo de esta manera la profecía.

   El tiempo del fin (Dan. 8:17; 12:4,13) se refiere al cierre del período de los cuatro reinos discutidos al principio por Daniel. Es la terminación de la dispensación Judía y sus tribulaciones. No obstante, "al fin", mencionado en 8:23 parece ser el fin del período Griego de la historia Hebrea, en el siglo segundo A.C.

   Oseas nos asegura que los hijos de Israel "... buscarán a Jehová su Dios ... y temerán a Jehová ... en el fin de los días" (3:5). La esperanza Mesiánica de Israel fue cumplida en la predicación de la era del evangelio del primer siglo.

   En Hechos 2:17-21 Pedro en Pentecostés cita la famosa profecía que declara que Dios derramaría Su espíritu sobre toda carne, en los postreros días (2:17). Pedro dice "esto es" (2:16). En otras palabras, este hablar en lenguas es eso que fue hablado por Joel (2:28-32). De esta manera, el apóstol inspirado fija irrevocablemente los postreros o últimos días a ese período del primer siglo que abarca el Pentecostés. Esta verdad está firmemente establecida por inspiración.

   Los postreros días reiterados por Pedro, se refieren al mismo período como el de la expresión del escritor de Hebreos "en estos postreros días" (1:2) que es el período de tiempo cuando Dios estaría hablando al hombre a través de Su Hijo. El cumplimiento ocurrió en el ministerio de Jesús y en ese de los apóstoles que siguió. El autor escribió Hebreos de manera que los santos permanecieran firmes y no perdieran la confianza en el período turbulento al final de los días del reino Judío, en el 70 D.C.

   Santiago advierte a las doce tribus que están en la dispersión acerca de lo insensato de guardar tesoros en los días postreros (5:3) – el tiempo antes del fin de la nación, el 70 D.C. Este es probablemente lo mismo como los "postreros tiempos" de Pedro (1 Ped. 1:20) cuando la salvación estaba lista para ser revelada.

   El profeta Isaías aún usa otra frase,
 

Isaías 9:1

En los tiempos anteriores - Versión Moderna - en los venideros

En el pasado – Reina-Valera, 1977 - al fin

Al principio - Nacar Colunga - a lo último

En el tiempo anterior - Tradución del Nuevo Mundo - en el tiempo anterior

   "Mas no habrá siempre lobreguez para la que está ahora en angustia. Como en los tiempos anteriores hizo Dios que fuese despreciada la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí; así en los venideros la hará gloriosa, hacia el mar, en el recinto del Jordán, en Galilea de las Naciones" – (Isa. 9:1 – Versión Moderna).

   "Mas no habrá ya más oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le
vino en el pasado a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles" – (Isa. 9:1 – Reina-Valera, 1977).

   "Como al principio cubrió de oprobio la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí, a lo último llenará
de gloria el camino del mar y la otra ribera del Jordán, la Galilea de las gentes" –
(Isa. 9:1 – Nacar Colunga).

   "Sin embargo, la lobreguez no será como cuando la tierra tuvo premura, como en el tiempo anterior
cuando uno trató con despreció a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí y cuando en el tiempo posterior uno hizo que se [le] honrara ... el camino junto al mar, en la región del Jordán, Galilea de las naciones" – (Isa. 9:1 – Traducción del Nuevo Mundo).

   El profeta usa la frase "en el tiempo anterior" contrastándola con "en el tiempo posterior" con referencia a las dos tribus más norteñas de Israel, Zabulón y Neftalí (9:1). Estas fueron puestas en menospreció en los días de Isaías a causa de que habían caído tempranamente en manos de los Asirios en el 722 A.C. Pero en "el tiempo posterior" estarían en la gloria Mesiánica como el lugar donde Jesús empezaría su predicación (Mat. 4:13). Ciertamente, esa región fue la primera en ver la luz (v.16), e Isaías en 9:2 había declarado que esto ocurriría "en los [tiempos] venideros, al fin, a lo último, en el tiempo posterior". Por tanto, el "tiempo posterior" encontró el cumplimiento de una vez por todas en los días de Jesús y no espera un cumplimiento futuro.

   Unas pocas referencias al tiempo venidero o posterior apuntan a eventos posteriores al del 70 D.C. La primera carta de Juan advierte de los anticristos en la última hora – muy probable al período durante el reinado Romano de Domiciano en la década del 90 D.C. Véase también Judas 18,19; 1 Tim. 4:1; 2 Tim. 3:1 y Sigs. – todo lo cual probablemente se refiere al mismo período. Finalmente, en 2 Pedro 3:3 el apóstol advierte de los burladores en los "postreros días", un tiempo que espera cumplimiento al retorno de Cristo en el indeterminable futuro.

 

 
 

 

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