Si una persona tiene pocos o muchos vestidos, siempre se
hará la misma pregunta, “¿Qué me voy a poner?” Usualmente, cuando
se hace esta pregunta, esto indica un problema de menor importancia. La
elección es usualmente y únicamente de la prenda que más gusta por el
color y el estilo. Pero el problema ya viene a ser de una naturaleza mucho
más seria, cuando entra en relación con el pensamiento moral y
espiritual, la pregunta que cada santo de Dios debe hacerse es, “¿qué
debo ponerme?” Al Dios de los Cielos le incumbe lo que
nosotros nos coloquemos. Hay muchos pasajes en la Biblia que nos dicen de
este interés divino en la ropa que nos colocamos, y manifiesta y expone
su interés con respecto a esto.
Desde muy en el principio, el vestido
ha jugado y tomado parte vital en la relación del hombre y Dios. Cuando
Adán y Eva habían pecado contra Dios y a través del pecado vino el
entendimiento de lo malo que habían hecho y se avergonzaron. Mucho más
se avergonzaron cuando se dieron cuenta de que estaban desnudos. Ellos
mismos se escondieron, e hicieron prendas de vestir con hojas con las
cuales cubrir sus cuerpos de la presencia de Dios. La actitud de Dios
hacia la clase de vestidos de ellos, los cuales hicieron con hojas, se
puede ver en el hecho de que Él mejoró y le dio una mejor calidad a sus
vestidos haciéndoles prendas de vestir de pieles con las cuales les
vistió. El quiso sus cuerpos cubiertos.
La Biblia también reconoce la fuerte
conexión entre el vestido que uno se pone y la presentación física
entre el hombre y la mujer. En la Ley que El dio al pueblo de Israel, Dios
dijo, “No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá traje
de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto
hace’ [Dt. 22:5]. Este pasaje no hace ningún esfuerzo por describir
alguna diferencia en particular en cuanto al estilo por medio del cual
pudiéramos establecer distinciones entre los vestidos de los hombres y
las mujeres a través del mundo y a través de las épocas, pero sí da un
fuerte énfasis al significado sexual o al significado sexual del vestido.
Esta Ley prohibía en Israel el uso de los vestidos para expresar la
perversión sexual, las aberraciones, y los vestidos de las prácticas
fetichistas por muchos aún hoy en día. Por otro lado,
una persona muestra respeto por sí mismo (o carece de él) y lo
manifiesta en los negocios por la atención que él le da, estando vestido
apropiadamente. A los sacerdotes de Israel se les requirió que llevaran
puesto un traje especial cuando estuvieran ejerciendo como sacerdotes de
Dios. Sus vestidos fueron del material más costoso y hechos muy finamente.
Eran limpiados cuidadosamente después de haber sido empleados por los
sacerdotes en el servicio divino. Muchas personas hoy en día muestran su
falta de respeto para con ellos mismos y para con la sociedad que les
rodea por la forma descuidada y grosera de sus vestidos.
En el Nuevo Testamento también, se da
una considerable atención a la ropa que uno se coloca. A las esposas se
les ha enseñado que su más grande atractivo hacia sus esposos puede ser
únicamente, si quieren ganarles, una vida casta y respetuosa y además su
conducta, la cual no depende sólo de la apariencia externa ni de sus
adornos [1 Ped. 3:1 -4]. Las mujeres, sin embargo, han sido instruidas de
que la manera y forma de sus vestidos es importante para la posesión de
esa castidad y pureza. “...Quiero, pues,... Así mismo que las mujeres
se atavíen con ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado
ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras,
como corresponde a mujeres que profesan piedad”. [1 Tim. 2:8-10].
La Lascivia: Una Obra De La Carne
“Y manifiestas son las obras de la carne, que son:
Adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías,
enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,
envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas;
acerca de las cuales os amonesto, que los que practican tales cosas no
heredarán el reino de Dios” (Gál. 5:19-21).
Las iglesias de Galacia, a las que Pablo escribió esta
carta, estuvieron una vez bajo el yugo de la Ley de Moisés, pero fueron
liberadas por medio de Cristo (5:1). Mientras estuvieran libres, no
debían usar su libertad “... como ocasión para la carne... “(5:13).
El muestra en los siguientes versículos que las obras de la carne son
contrarias a aquellas del Espíritu (5:17). También muestra que las obras
de la carne son destructivas— “... los que practican tales cosas no
heredarán el reino de Dios” (5:21). Puesto que estas cosas son así,
necesitamos estar interesados en sumo grado acerca de todas las obras de
la carne y de cualquier cosa “semejantes a esta». Quiero tratar con una
de estas específicamente: La lascivia. Por favor, siga cuidadosamente y
considérela. Para saber acerca de qué estamos hablando, debemos entender
lo que significa la lascivia. W.E. Vine, en su Diccionario Expositivo de
Palabras del N T., dice que la lascivia «denota exceso, licencia,
ausencia de freno, indecencia, disolución” (Vol. 2, Pág. 297). J.H.
Thayer define lascivia” como “deseo desenfrenado, exceso, libertinaje,
disolución, ultrajante, desvergonzadamente, insolencia” (Greek-English
Lexicon of the N.T., #766). La Biblia de Jerusalén dice “libertinaje”
que significa “carente de legalidad o de sujeción moral; especialmente
haciendo caso omiso de las restricciones sexuales” ( Webster’s 9th New
Collegiate Dictionary, 1984, Pág. 688). Lector, ¿ve usted lo que está
implicado en la lascivia? ¿Ve usted que esta es una obra de la carne? Si
la estamos practicando, no tendremos esperanza si no nos arrepentimos y
recibimos el perdón de ella. Aun cuando hay muchas cosas que promueven la
lascivia (ciertas canciones, programas de TV, películas, pornografía,
baile, natación mixta, etc.), quiero dirigir su atención ahora a una
cosa específica .. nuestro vestido. Hay principios en el Nuevo Testamento
que deben gobernar el vestir que los cristianos deben llevar. Se
encuentran en 1 Timoteo 2:9-10 -
“Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa,
con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni
vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que
profesan piedad”.
Cada una de las palabras resaltadas son los
principios por los cuales debemos vestirnos. (También, mientras estoy
aquí, creo y enseño que los mismos principios se aplican a los hombres.
Dios no reguló el vestido de los hombres y luego permitió que los
hombres andaran casi desnudos. Compañeros, ¡estas pautas se aplican
también a nosotros!). ¿Qué quiso decir Pablo por decorosa, pudor, y
modestia? Considere las siguientes definiciones a medida que son usadas en
1 Timoteo 2:9-10:
TIMOTEO 2:9-10 - “El atavío de la mujer”.
A. «Ropa decorosa». La palabra “decorosa” viene de
la palabra griega, “Kósmios”, que significa - “ordenado, bien
dispuestos decente, modesto (parecida a ‘Kosmos’ en un sentido
primario de arreglo armonioso, adorno...) 1 Tim. 2:9...; 3:2...el buen
orden no es del vestuario y de la conducta solamente sino también la vida
interior.. .“ [W.E. Vine, Diccionario Expositor de las palabras de N.T.,
-Vol. 1, Pág. 388]. ¿Qué nos dice la Biblia acerca de la ropa de la
mujer? Que debe ser decorosa. ¿Qué significa la palabra “decorosa “Significa
básicamente “ordenadamente”. La palabra “Kosmos” indica el buen
orden del universo. ¿Qué nos dice esta palabra para ayudarnos a
determinar qué clase de ropa un hermano debe llevar? Nos dice que debe
vestirse ordenadamente Larousse dice que el “decoro” es “honor”,
respeto que se debe a una persona. Recato, circunspección ... pureza,
honestidad’. Toda hermana debe meditar en estas definiciones y estar
segura que se atavíe de ropa decorosa. Ella misma debe estudiar este
texto y otros semejantes. La enseñanza es para ella. Tiene que ver con el
corazón y no solamente con la ropa. El decoro tiene que ver con el
carácter tanto del hermano como de la hermana.
B. “Modestia” ¿Qué
significa esta palabra? Es traducción de la palabra griega, “aidós”,
y significa “un sentido de vergüenza, modestia... la modestia que tiene
raíces en el carácter.. .aidós restringiría siempre a un buen hombre
de un acto indigno” [Vine].
C. “Pudor”: Traduce la palabra “sophrosune” y
significa, “juicio sano.. .el gobierno interno habitual de sí, con su
control constante de todas las pasiones y deseos...” Dice Larousse que
el pudor es “honestidad, recato, castidad”. (La palabra recato
significa “modestia, reserva”). Recuérdese siempre que estos
términos describen el carácter. Ahora entendemos lo que se quiere decir
por decorosa, pudor y modestia. Se refieren al juicio recto, a un sentido
de vergüenza, y a la disciplina de sí mismo que debemos tener con
respecto a lo que nos ponemos.
D. PABLO EXPLICA. Después de emplear estos tres
términos Pablo sigue describiendo las cosas condenables, las que ilustran
el significado de los tres términos ya estudiados: “no con peinado
ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras,
como corresponde a mujeres que profesan piedad”. Este lenguaje se
refiere a los excesos de las mujeres mundanas, desprovistas de la modestia
y el pudor. La mujer que no posee en su carácter las cualidades de
modestia y pudor busca otra clase de adorno. Hay mucha vanidad en su
corazón. Hace exhibición de su vestido costoso, su peinado ostentoso y
toda clase de joyería costosa para satisfacer sus deseos carnales, y para
provocar a otras mujeres la envidia. Gasta mucho dinero en el adorno
lujoso. Pasa muchas horas en el salón de belleza, en las tiendas buscando
ropa costosa y delante del tocador. Su corazón está en el adorno
exterior. Quiere exhibir su cuerpo como también su capacidad financiera.
No tiene pudor - la reserva femenina. No le interesa lo que “conviene”
(un significado básico de la palabra “Kósmio”).
E. El lujo, la extravagancia. Pablo describe artículos
de lujo; habla de la extravagancia. Obsérvese que él menciona el peinado
ostentoso, y en seguida dice “ni oro, ni perlas”. Casi todos los que
han estudiado las costumbres de aquellos días nos dicen que una práctica
común de las mujeres mundanas era la de llevar adornos extravagantes de
oro, plata, etc., en sus peinados. Las mujeres que hacían tales cosas no
tenían vergüenza. Hacían exhibiciones de esta clase para atraer la
atención carnal y para llenar de envidia a otras mujeres del mismo
carácter. La mente de tales mujeres se fija en sí mismas. Son egoístas
y vanas.
F. ISAIAS 3:1 6-24 es un texto relacionado con 1 Tim.
2:9-10 y Ped. 3:1-4. Isaías describe con más detalle la clase de mujer
descrita por Pablo y Pedro. Habla acerca del juicio sobre Judá y
Jerusalén: “Las hijas de Sión se ensoberbecen, y andan con el cuello
erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van danzando, y haciendo
son con los pies.. .Aquel día quitará el Señor el atavío del calzado,
las redecillas, las lunetas, los collares, los pendientes y los brazaletes,
las cofias, los atavíos de las piernas, los partidores del pelo, lo
pomitos de olor y los zarcillos los anillos, y los joyeles de las narices,
las ropas de gala, los mantoncillos, los velos, las bolsas, los espejos,
el lino fino, las gasas, los tocados. Y en lugar de los perfumes
aromáticos vendrá hediondez; y cuerda en lugar de cinturón, y la cabeza
rapada en lugar de la compostura del cabello...”
1. Al leer este texto, obsérvese que en aquel día:
a. “Quitará el Señor el atavío del calzado”
[v.18]. ¿Es condenada pues, toda clase de calzado? b. “Quitará las
cofias” [v.20,23-24]. ¿Es condenada toda clase de peinado? c. “Quitará
los espejos [v.23]. ¿Deben destruirse todos los espejos? d. “Quitará
los perfumes aromáticos” [v.24]. ¿Es pecado también el uso del
perfume? (Si alguno contesta que si, entonces que sea consecuente y deje
de usar el jabón perfumado, la loción para después de afeitarse, etc.).
2. La enseñanza de los tres escritores (Isaías, Pablo,
Pedro), es la misma y el un Autor de los tres libros es el Espíritu
Santo. La comparación de los escritos de Pablo y Pedro con el de Isaías
nos da un comentario más amplio del verdadero significado de 1 Tim.
2:9-10 y 1 Ped. 3:1-4. La Biblia se explica sola. Las exhortaciones de
Pablo y Pedro son más breves que la profecía de Isaías, pero hubiera
sido completamente apropiado que aquellos hubieran incluido las otras
cosas mencionadas por éste. Pablo Pedro pudieran haber mencionado
también el calzado, los espejos los perfumes. Las mujeres modernas gastan
una doble fortuna en calzado y en los perfumes. Los tres escritores
describen la vanidad de la mujeres mundanas que buscan lo terrenal y el
adorno exterior en lugar del adorno interno y espiritual. Tales mujeres
contribuían a la destrucción d Jerusalén, y tales mujeres contribuyen a
la ruina de la iglesia.
G. El Espíritu Santo no condena el vestirse para ser
atractivo, presentable. La palabra “Kosmio” y sus derivados indican
que la mujer sí debe adornar su cuerpo. La palabra “ataviar”
significa “adornar (Larousse). Lo prohibido es lo ostentoso y costoso.
Debe vestirse d acuerdo con lo que “conviene”, lo que es apropiado,
para las mujeres que profesan piedad. ¿Cuál mujer cristiana no reconoce
lo que se considera modesto y decoroso en la sociedad en que vive? ¿Y
cuál mujer no entiende lo que son los excesos y los extremos? La mujer
que deliberadamente viste ropa fea, monótona y desagradable no obedece a
1 Tim. 2:9 ni a 1 Ped. 3:3-4. Con tal actitud puede estar fingiendo la
humildad y la pobreza de espíritu. Recuérdese lo que Pablo dice en Col.
2:23 - “Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría
en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no
tienen valor alguno contra los apetitos de la carne”. Tales prácticas
producen el orgullo.
Bien explica el hermano Bill H. Reeves en su comentario
sobre 1 Ped. 3:3 de esta manera:
“Vuestro atavío ... lujosos”. El texto griego no
dice “vestidos lujosos”, dice, “vestidos”. La mayoría de las
versiones dicen “adorno”, en lugar de atavío. Omitiendo las palabras
en letra cursiva en el texto, que indican palabras intercaladas (supuestamente
para completar el sentido), muy apegada al texto griego La Versión
Moderna dice, “Cuyo adorno no sea e/exterior, de trenzar el cabello, ni
de traer joyas de oro, o de vestir ropas”. Obviamente las prohibiciones
de Pedro en este versículo no han de entenderse en lo absoluto, de otra
manera sería malo ¡vestir ropas! (Recuérdese: Pedro no dice “vestidos
lujosos”, sino “vestir ropas”). Este versículo, juntamente con el
siguiente, nos presentan un ejemplo de hebraísmo, o sea un modo de hablar
característico de los judíos. Dice Pedro: «no sea eso, sino esto». Ese
modismo hoy día se expresaría, usando la palabra “solamente”; es
decir, “no sea eso solamente, sino esto (en particular)”. Considérese
Jn. 6:27 - “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida
que a vida eterna permanece». Claro es que la Biblia nos manda a trabajar
por el pan de cada día (Gén. 3:19; 2 Tes. 3:10). La idea es de que no
debemos trabajar solamente por el pan material, excluyendo así el pan
espiritual, porque éste importa más. Otro ejemplo de este modismo se
encuentra en Luc. 14:12-13 - “no llames a tus amigos mas cuando hagas
banquete”. No se prohibe invitar a familiares, etc. a una comida, pero
sí se nos prohibe hacer eso solamente, excluyendo el invitar a veces a
gente de veras necesitada de comida. Este modismo de “no, sino”
también aparece en 1 Tim. 2:9-10. Allí se contrastan el exhibirse
exteriormente y el adornarse (KOSMEIN) con pudor y modestia. Pedro no
está prohibiendo en sí el uso de cabello trenzado, el traer artículos
de lujo, y mucho menos ¡el uso de ropa! Está diciendo que el ornato no
debe consistir solamente en estas cosas, excluyendo lo que de veras adorna
con belleza incorruptible.
La belleza física (ornato, de la palabra griega KOSMOS
= orden) es de Dios. Hay mucha belleza en la creación física; por
ejemplo, los muchos colores. Una cosa no tiene que ser de color negro para
que agrade a Dios. Véase Ezequiel capítulo 16. Hablando figurativamente,
dice el profeta que ¡Dios puso toda esa hermosura de joyas, etc. en ella,
en Jerusalén (v.14). Pero el mal consistió, no en llevar artículos de
belleza, sino en que confiara en su hermosura (v.15). Dios mandó el uso
del oro en varias cosas del tabernáculo, y el templo de Salomón tenía
muchas piedras preciosas. En Joel 3:5 dice Dios que “habéis llevado mi
plata y mi oro, y mis cosas preciosas y hermosas ...” y en Oseas 2:8
dice, «yo le daba el trigo, el vino y el aceite, y que /e multipliqué la
plata y el oro ...“ Dios hizo el oro y lo usó. No es malo en sí. Lo
usamos en relojes, anteojos, anillos de matrimonio, rellenos de dientes,
etc. Si se afirma que Pedro dice que no usemos el oro, entonces que se
afirme también que dice que ¡no usemos vestidos! La idea, de que entre
menos ornato haya, más se agrada Dios de ello, es del hombre y no de Dios.
Los reclusos religiosos, vestidos de negro, no evidencian por ello más
santidad que la persona bien arreglada que es de carácter bello.
Aprendamos a condenar lo que Dios condena, y no hacer prohibiciones de
cosas que Dios no ha prohibido. Es cierto que el mal uso de artículos de
ornato material ha corrompido a muchos, pero también lo ha hecho el amor
al dinero. ¿Por eso es malo el dinero? ¿Es pecado ser ricos? (1 Tim.
6:17-19).
[Notas Sobre 1 Pedro, Págs. 24-24 por Bill H. Reeves].
H. Legislación y prohibición.
1. Ahora bien, lo que Pablo y Pedro dicen en estos
textos requiere el empleo del juicio individual de las hermanas. Las
hermanas deben estudiar cuidadosamente y entender estas enseñanzas para
poder aplicarlas en su vida y ser agradables al Señor. Son de aplicación
individual; por tanto, cada hermana debe emplear con toda sinceridad su
propio juicio, su propio criterio, y dejar que su conciencia -bien
iluminada por la palabra- le dicte en el asunto. La mujer cristiana quiere
ser modesta, casta y honesta y quiere demostrar estas cualidades de
carácter en su habla, en su conducta y en su vestidura. Ella no quiere
exhibir su cuerpo como lo hacen las mujeres mundanas, sino que siempre
hacen uso de su reserva femenina. Porque quiere ser respetada y no
envidiada y codiciada. La mujer que profesa piedad sabe que el adorno
mejor es el adorno “del corazón, en el incorruptible ornato de un
espíritu afable y apacible”. Su belleza se ve en el carácter, en su
disposición y en su actitud. ¡Cuántas mujeres gastan una cantidad de
tiempo y mucho dinero para adornarse externamente y descuidan el atavío
interno! 2. Las mujeres en la iglesia no deben ser consideradas por los
predicadores y otros hermanos como ignorantes e incapaces para aplicar
correctamente estos textos. Los varones de la iglesia no tienen algún
genio innato para comprender mejor que las mujeres el significado de la
modestia de la mujer. La hermana sincera y fiel que estudia estos textos
tendrá un concepto adecuado de lo que conviene, de lo que armoniza con su
profesión como cristiana. Estos textos no son tan complicados. Estos
términos no son tan técnicos. En este estudio se han analizado, pero el
estudio de los términos griegos no descubre significados nuevos y el
propósito del análisis solamente tiene el fin de poner énfasis sobre
las cualidades del carácter en lugar de ponerlo sobre artículos
específicos de ropa femenina. Una mujer modesta no debe tener problema o
ningún problema en escoger su vestuario.
3. El trabajo del predicador y del maestro es el de
predicar y enseñar la Palabra misma. Es nuestro deber primordial. Debemos
predicar la Palabra y exponer cada frase y cada palabra que necesita
explicación. Cuando predicamos sobre 1 Tim. 2:9-10 y 1 Ped. 3:1-4, nos
conviene dar amplia explicación de los términos “decorosa”, “pudor”,
“modestia”, etc., para que cada hermana pueda emplear su propio juicio
con inteligencia y comprensión de la voluntad de Dios. La hermana que no
se desarrolla un carácter de pudor y modestia no está bien con Dios no
obstante la clase de ropa que lleve. Las hermanas que no llevan el ornato
de un espíritu afable y apacible descuidan el atavío que Dios quiere
aunque sus vestidos sean del todo apropiados. La mujer no es modesta
simple mente porque lleva un vestido adecuado. Dios observa el espíritu,
el carácter. ¡Cuántas hermanas que se visten muy correctamente
demuestran espíritus amargados y agrios! Esto nos recuerda el absurdo de
la hermana que se cubre la “cabeza” para orar, pero también es “cabeza”
de su familia. Las hermanas (y también los hermanos) que insisten tanto
en que se use solamente ropa modesta deben estar seguros, de que ellas (o
ellos) mismas ponen el ejemplo, el buen ejemplo de “modestia” en su
conducta. 4. Cosas prohibidas: desde luego, no estamos diciendo que no hay
cosas prohibidas. La desnudez se condena en la Biblia, y la palabra no
significa siempre la desnudez absoluta.
La Desnudez Definida
A pesar de la evidente obsesión de la sociedad moderna
con la forma humana desnuda, la Escritura constantemente representa su
exposición como una cuestión vergonzosa y algo que debe ser evitado. Por
ejemplo, el aparente impulso instintivo de Adán y Eva, al darse cuenta de
su desnudez, fue el de buscar con que cubrirse (Gén. 3:7-8). Sem y Jafet,
también se avergonzaron de contemplar la desnudez de su padre, Noé;
caminaron de espaldas para cubrirlo con la ropa (Gén. 9:20-23). A fin de
que la desnudez de los adoradores no pudiera ser expuesta en el ascenso,
la Ley de Moisés prohibió la colocación de altares en las partes altas
de las gradas (Exodo 20:26). De igual manera, a los sacerdotes les fue
requerido llevar puestos calzoncillos especiales para asegurarse que su
desnudez estaría doblemente cubierta en su ministerio (Exodo 28:42).
Especialmente cuando se moldea al pueblo de Jehová en la figura de Su
esposa, la Escritura habla de Su interés en cubrir su desnudez (Ezequiel
16:7-8; Oseas 2:9; Ap. 3:17-18). Pedro fue cuidadoso de cubrir su “desnudez”
cuando se acercaba al Señor (Juan 21:7-8). Los primeros Israelitas
entendían bien que el cuerpo desnudo, antes que ser una cosa para ser
lucida y exhibida, debía ser cubierto a causa de sus asociaciones con la
sexualidad. Era esperado que una mujer no mostrara deliberadamente su
cuerpo a un hombre a no ser que fuera su deseo e intención tener
relaciones sexuales con él. Entonces “descubrir la desnudez llegó a
referirse al intercambio sexual (Lev. 18:6-19; 20:18-20; Ez. 16:36).
Descubrir el cuerpo desnudo a algún otro que no sea el esposo o esposa de
uno era naturalmente igualado con la lascivia y la prostitución (Ez.
16:36; 23:18,29; Oseas 2:9-10). Los antiguos Israelitas correctamente
hicieron la elemental observación que mostrar el cuerpo para otra cosa
que no fuera los propósitos sexuales era manifiesta contradicción. Ellos
ya reconocían que la desnudez era un vehículo efectivo de la expresión
y excitación sexual. No sabían nada de la relativamente idea reciente de
crear una dicotomía artificial entre la sexualidad y la desnudez que es
supuestamente sólo para propósitos artísticos o recreacionales. En
resumidas cuentas, la desnudez nunca fue considerada asexual (sin sexo).
Esto se levanta en agudo contraste con la doblez de aquellos que
pretendieran descubrir sus cuerpos públicamente sin connotaciones
sexuales.
El cuerpo humano descubierto repetida y universalmente
en las Escrituras es mostrado que es fuente de una vergüenza profunda e
incesante (Gén. 2:25; 1 Sam. 20:30; Miqueas 1:11; Ap. 3:17-18; 10:15). Es
empleada como un símbolo de castigo divino y de la completa postración y
desgracia a la cual el desobediente estará sujeto. La desnudez era
sinónima con la extrema humillación y basamento (Lam. 1:8; Ez. 16:3
7,39). Tan cierto era esto que la exposición del cuerpo para otras cosas
que no eran los propósitos sexuales solamente podría ser traída sobre
los individuos por violencia o borrachera (Gén. 9:20-23; Isa. 47:3; Lam.
4:21; Nah. 3:5; Hab. 2:15).
Por tanto, la idea de intencionalmente exhibir la
desnudez de uno a la mirada de cualquiera era simplemente impensable en
las culturas antiguas del Medio Oriente. Tan honrada era esta costumbre
que la reina de Persia, Vasti, rehusó obedecer el mandato de su marido de
exhibirse a sí misma delante de estos sujetos (Ester 1:10-22), aún
cuando ella indudablemente sabía que tal negativa podría significar la
perdida de su posición o vida. (Argumentar que ninguna exhibición en un
estado desnudo fue la intención solamente refuerza el punto, porque si el
desfile de Vasti vestida era considerado un afrentoso quebrantamiento de
modestia, ¡cuánto mas a tal desnudez ostentosa!)
No es sorprendente, por tanto, que la “desnudez” era
usada figurativamente (en el Hebreo), cuando ninguna verdadera desnudez
era necesaria en la mente, para indicar que era juzgado extremadamente
desagradable e indecente (Dt. 23:14-15; 24:1; Isa. 20:4). Quedaba el que
los griegos introducen la idea de que el cuerpo humano desnudo era una
cosa para ser glorificada en la exhibición publica, y eso por encima de
las grandes protestas de los Judíos. [Esto no es para negarla inherente
belleza de la forma humana desnuda, porque todas las cosas creadas por
Dios tienen su fineza y belleza (Comp. Gén. 1:31; Sal. 139:14). Al
contrario, contender por la vestimenta del cuerpo humano es reconocer su
poder y belleza y observar que, como la relación sexual es designada para
aumentar el valor, esto está designado por Dios para ser restringido en
el matrimonio]. Discutir la moralidad de la desnudez naturalmente
requiere una definición, y de todo lo demás porque hay muchos que la
defenderán por medio de arrojar su significado en la duda. Por supuesto,
el término es aplicado al absolutamente estado sin vestimenta, como en el
caso del niño recién nacido (Job 1:21; Ec. 5:15; Oseas 2:3). No obstante,
hay indicaciones de que la “desnudez” también fue usada con
referencia al estado de estar menos que completa o correctamente vestido,
aunque no absolutamente así. Por ejemplo, los profetas de Dios,
Isaías (20:2-3) y Miqueas (1:8), salieron desnudos para expresar
lamentación o acerca miento del juicio de Dios, pero ¿debe ser pensado
que estos dos hombres completamente se exhibieron a sí mismos con la
aprobación de Dios, o simplemente que no estaban completamente vestidos
como la costumbre ordinariamente lo habría dictado? De igual manera,
difícilmente uno puede concebir a Pedro trabajando en su bote de pesca en
el mar de Galilea sin ninguna pizca de puntada (Juan 21:7-8).
Adán y Eva
Antes del primer pecado, la desnudez no estaba
relacionada con la sexualidad. Esto podría ser concluido del hecho de que
el Señor creó y dejó a Adán y Eva en un estado de desnudez, y no
sentían vergüenza por esto (Gén. 2:25). También es presumible que, si
no hubiera entrado el pecado en el mundo por comer el fruto prohibido, los
hombres habrían estado libres de continuar viviendo en su estado de
desnudez.
No obstante, con ese primer pecado, Dios impuso una
naturaleza sexual sobre la desnudez. El comer del fruto fue sencillamente
el punto en que esto fue hecho. En vista de que el consumo del fruto no
tiene poder natural para transmitir conocimiento acerca de la sexualidad y
las éticas a los comedores, el conocimiento del significado sexual de la
desnudez que Adán y Eva adquirieron cuando comieron el fruto prohibido
solamente pudo haber venido a ellos por inspiración directa de Dios.
Además, lo que Dios reveló específicamente a Adán y
Eva era que, bajo este nuevo arreglo de la desnudez con un significado
sexual, sería desde entonces pecaminoso para ellos estar descubiertos
como lo habían estado. Para confirmar esto, debiera ser notado que el
fruto que comieron era del que Dios había llamado “el árbol de la
ciencia de/ bien y de/ mal” (Gén. 2:17). También, las Escrituras dicen
que cuando comieron del fruto, sus ojos fueron abiertos y conocieron el
bien y el mal (3:5,22) o, en un versículo paralelo (7), que estaban
desnudos. De esta manera, desde entonces en adelante, la desnudez sería
una cuestión de bien y mal, y sería mala, juzgando de los esfuerzos
reflexivos de Adán y Eva por vestirse y ocultarse a sí mismos una vez
que adquirieron este conocimiento. Estas observaciones no sólo confirman
la pecaminosidad de descubrir el cuerpo desnudo, sino que también arroja
luz sobre el evidente interés de Satanás en conseguir que Adán y Eva
comieran del fruto prohibido.. Cualesquiera que fueran los engaños que
perpetró, sus afirmaciones al efecto de comer del fruto abriría sus ojos
y los capacitaría para conocer el bien y el mal (al menos, con respecto a
la exposición del cuerpo) era completamente cierto (v. 4-7,22).
Aparentemente él tenía un conocimiento completamente exacto de lo que
resultaría si Adán y Eva comían del fruto, y esto es ahora
dolorosamente obvio por lo mucho que quería que ellos lo hicieran así.
La naturaleza sexual impuesta sobre la desnudez dio a Satanás una de sus
armas más poderosas, con la cual desde entonces ha forjado insondables
estragos. Negar o sobre-estimar la poderosa naturaleza sexual de la
desnudez es una deshonestidad o ingenuidad que se menea directamente en
las manos ansiosas de Satanás. No es sin razón que una reducción sin
precedente en los patrones introducidos de ropa modesta, y prestando
atención, a la “revolución sexual” y sus propias consecuencias
aumentado en la pornografía, la promiscuidad, las enfermedades venéreas,
y los embarazos ilegítimos. Cualquier cosa que Adán y Eva hicieron o
dijeron, con respecto a su desnudez después que comieron del fruto, debe
ser considerado como reflejando la voluntad de Dios, porque no hay forma
de explicar su conocimiento y conducta sino concluir que El directamente
infiltró en sus mentes con tal conocimiento. De esta manera, cuando ellos
cosieron hojas de higuera para hacerse taparrabos, lo hicieron así porque
Dios les había revelado algo de la nueva naturaleza sexual que El había
impuesto sobre la desnudez. No obstante, puesto que su conocimiento no fue
redefinido, se sintieron constreñidos por este a cubrirse a sí mismos,
aún a ocultarse de la presencia de Dios (3:7-8).
Su primer esfuerzo fue cubrirse a sí mismos con hojas
de higuera que habían cocido. No obstante, estas solamente alcanzaron
para cubrir los lomos. La palabra Hebrea para lo tal (hagorah) se refiere
a un cinto, a un delantal, o cinturón que cubría los lomos, la sección
media, o cintura (Comp. 1 Reyes 2:5). De esta manera, sus cuerpos arriba y
debajo de su sección media permanecían descubiertos.
Adán estaba tan bien vestido como muchos hombres de hoy
día que se considerarían a sí mismos que están en sus trajes de baño.
No obstante, es completamente evidente que la habilidad de sastres de
Adán y Eva no estaba por encima de los modelos divinos, y aún estaban
desnudos. Esto mucho podría ser recogido del hecho que (1) a pesar de sus
taparrabos, se escondieron entre los árboles del huerto ante la presencia
de Dios; (2) se escondieron porque, como Adán mismo lo dijo más tarde
(v.10), estaba desnudo (aún con el delantal de hojas de higuera); (3) el
Señor no dijo nada para negar que estaban desnudos, sino que más bien
les preguntó quién les dijo que estaban desnudos; y (4) el Señor los
vistió completamente (v.21).
No había razón de por qué Adán hubiera de esconderse
entre los árboles, excepto que no quería que el Señor lo viera en su
condición desnuda. De otra manera, (desde esta perspectiva) podría haber
prevenido al Señor de saber que había sido desobediente por medio de
simplemente aparecer ante El desnudo como era usual, como si nada hubiera
pasado. Su ocultamiento (aún con su delantal de hojas de higuera),
entonces, solamente puede ser explicado por una implantación del
conocimiento en su mente por parte de Dios que, aún con su delantal de
hojas de higuera, aún estaba desnudo. Además, si Dios no había
implantado también en su mente el concepto de que su desnudez era
impropia, no habría sido movido a esconderse. Por tanto, la forma en que
Adán reaccionó a su desnudez es efectivamente una revelación de la
mente de Dios sobre el asunto.
Es evidente que el Señor consideró el delantal de
hojas de higuera (el cual descubría sus pechos y muslos) inadecuado, por
lo que los cubrió más completamente con vestirlos (v.21). Para que
alguien no busque el evitar el peso de este punto por medio de afirmar que
el Señor podría haberlos vestido proveyéndoles una cubierta protectora
de las amenazas tales como los insectos, las espinas, el clima, o el sol
en su nuevo y áspero medio ambiente (Comp. v.23), debiera ser tenido en
cuenta que El ya les había revelado que su desnudez, con los delantales
de hojas de higuera o no, era impropia. (Después de todo, aún estaban el
mismo huerto de Edén cuando se colocaron el delantal de hojas y luego
trataron de esconderse del Señor). De esta manera, la base contextual
para ser vestidos era moral, no práctica.
En vista de que fue la intención del Señor cubrirlos
porque no continuaría siendo moralmente correcto para ellos estar
desnudos, entonces lo que El cubrió fue su desnudez. Por tanto, la
desnudez de Adán y Eva ciertamente incluyó más que una exposición de
la sección media. ¿Exactamente entonces que cubrió la ketoneth? Podría
ser concluido del hecho de que esta vestimenta tenía un cuello (Comp. Job
30:18) que cubría el cuerpo superior hasta el cuello. En su léxico,
Gesenius describe:
“Esta vestimenta, que fue usada también por las
mujeres, (2 Sam. 13:18; Cantares 5:3) era llevada siguiendo a la piel,
tenía mangas, y usualmente llegaba abajo hasta las rodillas. Para la
mujer esta era más larga”. Wilson dice que ketonethse refiere a “una
túnica, llevada siguiendo a la piel generalmente con mangas, hasta las
rodillas, pero rara vez hasta los tobillos ...“ (81).
Wight dice,
“La forma simple de esto era sin mangas y llegaba
hasta las rodillas o algunas veces hasta los tobillos. El acomodado lo
llevaba con mangas y extendido hasta los tobillos” (91).
El testimonio consistente de los lexicógrafos es que la
ketonetb llegaba al menos hasta las rodillas. Ciertamente, el autor del
artículo sobre el “Vestido” en la International Standard Bible
Encyclopaedia comenta con respecto a esta prenda de vestir:
“El bien conocido pedazo de escultura Asiria,
representando el sitio y captura de Laquis por Senaquerib, muestra a los
Judíos cautivos, varones y hembras, vestidos con una prenda de vestir
moderadamente ajustada, casi ajustada al cuello (Comp. Job 30:18) y
llegando casi hasta los tobillos, lo cual debe representar la kethoneth o
kuttoneth del período, como era llevada en los pueblos, al menos.
Probablemente la kuttoneth de la gente del campo era más aflojada y corta
...“ (878).
Tal evidencia arqueológica del período del Antiguo
Testamento de la historia del Medio Oriente apoya las definiciones que
representarían la ketoneth como un prenda de vestir que corrientemente se
extendía en cualquier parte desde la rodilla hasta los tobillos, pero no
por encima de la rodilla. Por tanto, parece que en Su mismo esfuerzo por
vestir la desnudez de Adán y Eva el Señor proveyó los atuendos que
cubrieron sus cuerpos desde su cuello hasta sus rodillas. Descubrir o
exponer alguna parte del cuerpo entre estos dos puntos, entonces, sería
descubrir o exponer la desnudez de uno.
Noé y Cam
La bebida fuerte a menudo contribuye al desenfreno y
picardía. En Gén. 9:20-23 está registrado cuando Noé se embriagó con
vino, estaba descubierto en medio de su tienda. Cam, “vio la desnudez de
su padre, y lo dijo a sus hermanos que estaban afuera”~ Cam “vio” no
solo en el sentido de una mirada accidental, sino en el sentido de
contemplar con deleite. «Lo dijo» a sus hermanos, con lo que parece
haberse deleitado y complacido. Cam no sintió vergüenza porque su padre
estaba sin ropa. En contraste, Sem y Jafet “tomaron la ropa, y /a
pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la
desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la
desnudez de su padre “. La decencia demanda que uno se vista
correctamente y se abstenga de contemplar a los demás que no tienen
vergüenza y se descubren. El individuo que se deleita en mirar fijamente
a los otros que están desnudos o casi desnudos es tan inmodesto en el
corazón como lo son los demás exteriormente.
Las personas que desfilan desnudas o semidesnudas se
deshonran a sí mismas. Hoy día, miles de personas han perdido su sentido
de vergüenza hacia la desnudez física. Las mujeres jóvenes llevan
minifaldas para deleitar a los hombres jóvenes quienes contemplan sus
muslos expuestos. El bikini minúsculo es popular en las playas y piscinas,
y estos lugares atraen de igual manera a jóvenes y adultos (o es las
chicas en el bikini lo que atrae?). Los pantaloncitos calientes o shorts y
otros atavíos pequeños son llevados puestos en las calles. Los campos
nudistas están floreciendo cada día más.
Y para empeorar el asunto, algunas personas son bastante
irreverentes al mostrar su falta de vergüenza por medio de aparecer en
las solemnes reuniones religiosas vestidos muy inmodestamente. Se visten
para el servicio en la iglesia como si fuera un espectáculo de modelaje o
una competencia de belleza.
Los Sacerdotes
El Señor estuvo especialmente interesado con cubrir
correctamente la desnudez de los sacerdotes, en vista de que ellos eran
los representantes de Sus modelos de conducta santa para el pueblo. Por
tanto, prohibió un altar elevado, no fuera que en el proceso de ascender
por las gradas expusieran su desnudez (Comp. Ex. 20:26). Más tarde
reformó esto por medio de decir que vestidos debían ser hechos para los
sacerdotes (Ex. 28:42-43). La frase «cubrir su desnudez» es literalmente
“cubrirla desnudez de su carne” como está en la Biblia Latinoamérica”.
Aunque parece que algunos piensan que esto se refiere particularmente a
las “partes privadas” Vol. 1. Pág. 206), hay buenas razones para
creer que la frase tiene una aplicación más amplia. (1) “Desnudez”,
como es observada (Gén. 3:1 y Sigs.), se aplica a más que la simple
exposición de los genitales. (2) En vista de que estos calzoncillos eran
para cubrir la “desnudez de la carne”, entonces pareciera que la
porción del cuerpo que ellos debían cubrir era la “desnuda”. Si
hubiera sido la intención del Señor tener simplemente cubiertos los
genitales, entonces ese propósito ciertamente podría haber servido por
el delantal que Adán y Eva hicieron. No obstante, estos calzoncillos
ciertamente cubrían más. (Aún concediendo que la “desnudez de la
carne” tiene la referencia más específica, mucho del mismo punto se
obtiene por medio de observar que el Señor había cubierto para asegurar
su correcto encubrimiento u ocultación). ¿Exactamente entonces qué
cubrían estos calzoncillos? El pasaje (v. 42) dice que debían ser “desde
los lomos hasta los muslos”. Los “lomos” hacen referencia a los
órganos reproductivos (1 Reyes 8:19; Heb. 7:10) y/o las regiones cerca al
cuerpo. Por tanto, “lomos” (Gén. 37:34) podría ser usado
intercambiablemente con “caderas” o “nalgas” (Isa. 20:2; 2 Sam.
10:4: 1 Cr. 19:4), “cintura” (lsa. 11:5), “vientre” (Job 40:16), o
la parte alta del muslo (Gén. 32:32). Hay alguna duda, entonces, en
cuanto hasta qué parte alta debían cubrir los calzoncillos sacerdotales.
El Pulpit Commentary anota que estos calzoncillos eran “tal como los
vemos llevados por los Egipcios generalmente, extendiéndose desde la
cintura hasta un poco arriba de la rodilla” (Exodo, Vol. 2, Pág. 293).
Aún más interesantes son las descripciones provistas por Josefo, el
historiador Judío del primer siglo. En sus Antigüedades de los Judíos,
Tomo 1, Pág. 130, (libro 3, Capítulo 7, v.1), dice con respecto a este
atavío:
“... Es un calzón hecho de lino finamente retorcido
como si fuera un pantalón; pero está cortado hacia la mitad y termina en
los muslos, donde se ata fuertemente”.
De Igual manera, en Guerras de los Judíos, Tomo 2, Pág.
151, (Libro 6, Capítulo 6) él dice con respecto a las vestiduras del
sacerdote:
“... solía sacrificar ceñido con un velo y cubierto
con él hasta la cintura y hasta los muslos...”
Ambos pasajes describen los calzoncillos que cubren, y
se extienden desde, “las partes privadas hasta sus muslos. En vista de
que el atavío eran “calzoncillos que se extendían desde sus partes
privadas hasta sus “muslos” pero eran (un poco) más que la mitad, es
evidente que los “muslos” se refieren a las rodillas. Es interesante
que Josefo adoptara el parafraseo de la Escritura al designar la
terminación inferior del atavío y sin revelar la más leve duda de que
sus lectores entenderían su referencia. Nuevamente, si el atavío debía
cubrir la “desnudez de la carne” y se extendía desde las caderas
hasta las rodillas, debe ser concluido que el cuerpo descubierto desde las
caderas hasta las rodillas está «desnudo». [“También les harás
calzoncillos de lino, que usarán debajo de la túnica, apagados a su
cuerpo, que les lleguen desde la cadera hasta las rodillas”- Éxodo
28:42 - Versión La Biblia al Día].
Jesús en la Playa
La tercera aparición de Jesús después de su
resurrección a Sus discípulos ocurrió en la playa en el Mar de Galilea
(Juan 21:1 y Sigs.). Los encontró como a 100 metros de la orilla al final
de una larga pero no exitosa noche de pesca. Pedro se había despojado de
su atavío exterior para el trabajo. En tal condición, aunque
evidentemente vestido con el acostumbrado atavío exterior (la túnica),
era considerado que estaba “desnudo”. [“... Por tanto, Pedro, al oir
que era el Señor, ciñóse su túnica de pescador (porque estaba desnudo),
y echóse al mar” - Juan 21:7 - Versión Moderna]. No obstante, era
aceptable para los hombres Judíos que estaban comprometidos en labores
manuales quitarse su atavío exterior (Comp. Mat. 24:18). (Si los Judíos
estaban restringidos en desnudarse por las demandas del trabajo, no es de
sorprenderse que nada es sabido de ellos deliberadamente desvistiéndose
aún fomentado en la compañía mixta para recreación). No obstante,
cuando Pedro fue informado que el Señor estaba en la playa, obviamente
estaba tan ansioso de verlo que no estaba deseando esperar hasta que el
bote fuera traído a la orilla. En lugar de eso, se puso su atavío
exterior (Gr. himation) y se lanzó al mar para nadar hasta la orilla. A
pesar del hecho de que estaba a cien metros nadó hasta la orilla, Pero
era tan sensitivo para aceptar los modelos de atavío que no se atrevió a
acercarse a su Señor, a pesar de su precipitada ansiedad, sin estar
correctamente vestido. El no sabía nada de las modernas sutilezas que
argumentarían aprobación para él desnudarse prácticamente de todo bajo
tales circunstancias. Cuando Pedro fue a nadar y presentarse él mismo al
Señor después de eso, se puso más vestidos, ¡no menos! Esto constituye
un completo contraste para aquellos que neciamente pensarían que el nadar
o una playa le concede el perfecto derecho para desvestirse de casi todo.
Pedro estaba “desnudo” y no se atrevió a dirigirse a Jesús sin
colocarse más ropa, aún cuando prácticamente siempre demandó esto. No
obstante, es presumible que si muchos hoy día se hubieran encontrado en
las mismas circunstancias de Pedro se habrían despojado a sí mismos de
lo que aún él consideraba como atavío insuficiente para ir a Jesús en
aún limitado atuendo. Es digno preguntar si uno podría sentirse
confortable acercándose a Jesús en los típicos y modernos trajes de
baño. Por ejemplo, el traje de baño, la minifalda, el short, y ropa
semejante que no cubre el cuerpo es condenable; deja el cuerpo desnudo
según la definición Bíblica de la palabra. Véanse 1 Sam. 19:24; Isa.
20:2; Miqueas 1:8; Jn. 21:7. La palabra “desnuda” se emplea varias
veces con referencia al cuerpo despojado de la ropa exterior Los profetas
se la quitaron a veces para indicar la vergüenza y deshonra del pueblo de
Dios a causa de sus pecados. También la palabra “desnuda” [GUMNOS en
griego] describe a los robados, a los mendigantes y a los presos de guerra
(Véase el comentario Keil& Delitzsch sobre Isa. 20:2). Juan 21:7 dice
que Pedro “ESTABA DESNUDO” (Versión moderna, y así dice el griego),
porque se despojó de la “ropa” [“ependutes” , ropa exterior;
túnica según la Versión Moderna]. El texto no quiere decir que se
había quitado el “Chitón”, la ropa interior, traducida “camisa”
en la Biblia de las Américas y “túnica” en otras versiones. Veamos
las otras versiones:
1) Valera 1909:
“Entonces aquel discípulo al cual amaba Jesús, dijo
a Pedro: El Señor es. Y Simón Pedro, como oyó que era el Señor,
ciñose la ropa [“ependutes”, refiriéndose a la ropa exterior],
porque estaba desnudo”.
2) El Nuevo Testamento “Dios llega al Hombre”.
“...Se puso la ropa de encima [“ependutes”,
obsérvese que dice la ropa de encima refiriéndose a la ropa exterior]
porque se la había quitado”.
3) La Santa Biblia, Ediciones Paulinas:
“...Se puso el vestido exterior [“ependutes”,
obsérvese que usa las palabras vestido exterior para referirse a la ropa
exterior, no a la interior] pues estaba desnudo...”
4) Nuevo Testamento, Comunidad de Taizé:
“. . .Se ciñó la túnica exterior [“ependutes”,
se hace referencia a la túnica exterior no a la interior], pues estaba
desnudo...”
a. Es interesante comparar las varias versiones para
observar las varias traducciones de las palabras “CHITON” [La ropa
interior], “HIMATION” [la ropa exterior] y “EPENDUTES” [también
ropa exterior]. Por ejemplo: dice la Versión Valera, revisión de 1960 en
Mat. 5:40, “túnica” [“CHITON”] y “capa” [“HIMATION”];
dicen las Versiones Moderna e Hispanoamericana: “túnica” y “capa”;
la Biblia de las Américas: “camisa” y “saco”. Ediciones Paulinas:
“túnica” y “manto”; Valera 1909: “ropa” y “capa”; N.T.
Dios llega al hombre: “camisa” y “saco”; N.T. Comunidad de Taizé:
“túnica” y “manto”. b. Ahora bien, si la persona que llevaba
solamente el “CHITON” [ropa interior] estaba “desnuda”, y si el
“CHITON” cubría el cuerpo mejor que el short, el traje de baño,
entonces es una inferencia necesaria que se condena esta clase de ropa. El
“CHITON” cubría al cuerpo hasta las rodillas y en algunos casos hasta
los tobillos; el “CHITON” de los pobres era sin mangas, pero el de los
ricos las tenían. Pero aunque este artículo de ropa cubría el cuerpo de
la manera descrita aquí, aún así la Biblia dice que la persona que
vestía solamente el “CHITON” estaba desnuda. Por tanto, sin lugar a
dudas, la Biblia condena por implicación el uso del short, el traje de
baño, la minifalda y otras prendas que no cubran el cuerpo en una manera
adecuada y apropiada. c. El “CHITON” se puede comparar con la
combinación de la mujer. Aunque es ropa interior cubre el cuerpo más que
el short, el traje de baño o la minifalda. La mujer no quiere salir de la
casa llevando solamente la ropa interior, aunque cubre el cuerpo más que
el short, el traje de baño o la minifalda En esto se ve una
inconsecuencia. La mujer no quiere salir de la casa llevando ropa que
cubre solamente una pequeña parte del cuerpo, cosa que si la hacen cuando
se colocan el short, un vestido de baño o una minifalda. El propósito
básico de la ropa es cubrir el cuerpo. Cuando Adán y Eva pecaron, se
dieron cuenta de que estaban desnudos, y “cosieron hojas de higuera y se
hicieron delantales” [Gén. 3:7]. Esta vestidura seguramente cubría
casi como el “traje de baño” moderno porque la palabra “delantal”
es de Hebreo “CHAGORAH”, una prenda usada sobre la sección media del
cuerpo. Nótese que Adán, el hombre, se sintió desnudo aún con su
prenda [v. 10]. ¿Habrá un punto para considerar con respecto al traje de
baño moderno de los hombres? Pero aún así Dios no estaba satisfecho con
el vestuario de Adán y Eva, por lo que “Dios hizo al hombre ya su mujer
túnicas de pieles, y los vistió”. [Gén. 3:21]. Esta túnica que Dios
hizo es del Hebreo “KETHONETH” y de acuerdo con “Gesenius Hebrew and
English Lexicon”, se refiere a una prenda como la túnica, comúnmente
alcanzando la rodilla. [La rodilla ha sido por largo tiempo, la medida
más razonable para la falda femenina. Todos tenemos rodillas y sabemos
donde están y si Dios hizo tal prenda, entonces aquí tenemos algo para
pensar]. Esto indica claramente que las personas que cubren solamente una
porción limitada del cuerpo no están “vestidas “ y si no están
vestidas; se consideran como desnudez aunque no están totalmente desnudas.
d. La desnudez se condena en laBiblia [Gén. 3; Ex. 20:26; 28:42; Lev.
18:6-18; etc.], con la excepción de la desnudez del pobre [Mat. 25:36;
Rom. 8:35; 2 Cor. 11:27].
e. Cabe en esta categoría toda clase de ropa que
descubre el cuerpo, tanto la ropa transparente, como el vestido o blusa
que no cubre los hombros y senos. Hay mujeres (inclusive hermanas) que no
usarían nunca la minifalda o el short, porque saben que deben cubrir las
piernas, pero sí llevarán vestidos o blusas con un corte muy permisivo
en la parte superior. Si es importante cubrir las piernas, también lo es
cubrir los senos y aún los hombros. La mujer casta y modesta aborrece la
desnudez, cosa que debe siempre avergonzar. Búsquese los textos Bíblicos
que conectan las dos palabras. La mujer que usa ropa deshonesta e
indecente, ropa que deja descubierta una gran porción del cuerpo, sin
sentirse avergonzada, no es una mujer modesta y no tiene pudor (la reserva
femenina). Dice Jeremías 6:15 de algunas personas de su tiempo: “Ciertamente
no se han avergonzado, ni aún saber tener vergüenza”.
La Inmodestia
Hoy día es muy común que las personas se vistan
inmodestamente. Las personas del mundo piensan muy poco acerca de esto.
Pero el cristiano no debe “imitar la conducta ni las costumbres de este
mundo... “(Romanos 12:2 - Versión la Biblia al Día). La modestia es la
característica del cristiano. “Y que las mujeres, igualmente, se vistan
y comporten decente, modesta y sencillamente. La mujer cristiana ha de
resaltar no por la manera en que se arregle el cabello ni por el lujo de
sus joyas o vestidos, sino por su amabilidad y bondad” (1 Timoteo
2:9-10, Versión La Biblia al Día). De este pasaje usted notará que una
mujer cristiana tiene una profesión piadosa. Es evidente que uno no puede
profesar piedad mientras al mismo tiempo se viste impíamente. Un estudio
de cerca de este versículo mostrará la censura de llevar vestidos
llamativos o apelando a la sensualidad. Uno podría ser culpable de esto
por “adornarse en exceso” lo cual es motivado por el orgullo y la
vanidad. Pero principalmente estamos interesados con la carencia de
vestido. Es una vergüenza la forma en que muchos se visten hoy día. Pero
pienso que una vergüenza aún mucho mayor es el hecho de que muchos
cristianos se unen a tales impiedades. La mujer que sea vista en público
con shorts, soleras (de malla de baño), minifaldas, blusas transparentes,
pantalones tan delgados que las prendas íntimas pueden ser vistas, etc.,
¡no han aprendido el principio de la modestia. El vestido que es atrevido,
osado y tendiendo a lo libre, no debería ser parte del guardarropa de un
cristiano. Las excusas, las situaciones, y las circunstancias no
justificaran tal cosa.
Los jóvenes (las señoritas especialmente), necesitan
ser enseñados sobre la modestia en el hogar. Si las madres y los padres
no enseñan a sus hijos la modestia, el mundo les enseñará la inmodestia.
Una parte integral de la enseñanza es colocando la clase correcta de
ejemplo ante ellos. Una madre no puede enseñar a su hija a ser modesta si
ella constantemente es vista con poco vestido en público. No puede
enseñar y enfatizar la importancia del ‘~..interno, el del corazón...
“(1 Pedro 3:1-6), mientras expone y enfatiza su cuerpo físico para la
contemplación del mundo. El pensamiento puro debe ser estimulado (Fil.
4:8). ¿Cómo pueden los cristianos estimular cuando al mismo tiempo se
visten en tal forma para desanimar? ¿Cómo puede uno “huir de la
fornicación” (1 Cor. 6:18), cuando se viste en tal forma que estimula
ese mismo pecado? Si un hombre “mira a una mujer para codiciarla”,
peca (Mateo 5:27-28). Pero al mismo tiempo, ¿cómo puede la mujer ser
inocente si se viste en tal forma que invita a esa clase de mirada?
¿La Modestia Solamente Para Las Mujeres?
Todos los cristianos necesitan estudiar, guardar en
mente, y vivir con estos versículos: “No os conformáis a este siglo,
sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento...”
(Romanos 12:2). “Sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis
para los deseos de la carne” (Romanos 13:14). “Por lo cual, salid de
en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo...
“(2 Corintios 6:17; véase también Fil. 2:15; 1 Pedro 2:9-11; 4:3-4).
En resumen, lo que estos versículos están diciendo es muy simple. Si
vamos a vivir una vida piadosa, todo los cristianos, varones y hembras de
igual manera, debemos vivir acordes al modelo que es colocado por el
Señor y ¡no por los modelos colocados por el mundo! Somos el pueblo de
Dios ¡y debemos salir del mundo! Somos un pueblo especial que debe vivir
por la Palabra y Voluntad de Dios, no por el modelo y moralidad del
hombre. ¡No debemos ser como aquellos que son hijos de Satanás! Ellos
abiertamente desobedecen la palabra de Dios, viven guiados por sus propias
pasiones y están envueltos en cosas que son abominables a Sus ojos. No
debemos dejar que el mundo coloque nuestros modelos para el habla, el
estilo de vida, las relaciones o nuestra vestimenta.
Los hombres cristianos, ancianos y jóvenes, necesitan
entender que como la mujer, debemos llevar también vestidos modestos.
Algunos de nosotros parecemos estar agarrados en los dobles modelos del
mundo cuando estos llegan al vestido. Demasiados cristianos ni ven ni
piensan nada acerca de llevar camisas transparentes o salir sin ninguna
camisa. Parece que se considera que esta “bien” que los jóvenes
lleven pantalonetas, pero esto es un pecado para las señoritas. Los
hombres llevan pantalones muy apretados, sin embargo enseñan que es
pecaminoso para las señoritas. Mis hermanos en Cristo, el mandamiento de
Dios para la modestia se aplica a nosotros también como a nuestras
hermanas en Cristo. Dios no tiene un doble modelo para lo que es
modesto, moral o apropiado. Pablo escribe: “Por lo cual eres
inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo
que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tu que juzgas haces lo
mismo” (Rom. 2:1 y Sigs.). “Ya no hay judío ni griego; no hay
esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno
en Cristo Jesús” (Gál. 3:28). No controlamos al mundo a las
personas que viven acorde a la doctrina de Satanás, pero podemos
enseñarle a nuestros hijos que guarden la Palabra de Dios. Debemos
enseñarle a nuestros hijos e hijas a vestirse en una forma piadosa.
Podemos enseñarle a los jóvenes a buscar citas, ser amigables, a admirar
y a casarse con aquellos que escojan servir a Dios no solamente en la
Palabra, sino también en el vestido y en la forma de vida. Cuando como
hijos de Dios admiramos a aquellos que son mundanos, inmodestos e
inmorales, estamos justificando el pecado de ellos. Cuando escogemos a los
hijos de Satanás por encima de los hijos de Dios, no estamos viviendo por
aquello que Pablo enseña en Romanos 12:9-17. Note el versículo 10, «...
prefiriéndoos los unos a los otros».
Hermanos, jóvenes y viejos, casados y solteros,
necesitamos demostrarle a nuestras hermanas en Cristo que apreciamos su
vestir piadoso y sus caminos modestos. Debemos ir a aquellos que están
viviendo en pecado y enseñarles la Palabra de Dios. No podemos solamente
edificar a nuestras hermanas por preferirlas sobre las mujeres del mundo,
pero podemos ayudarlas a que continúen en sus justos caminos. Hombres y
mujeres, cada uno de nosotros juega un gran papel en que nuestras hermanas
en Cristo, nuestras esposas, y nuestras hijas escojan qué ponerse. ¿No
es este el momento en que los hombres cristianos empiecen a vivir por la
misma Palabra que usamos para amonestar y juzgar a nuestras hermanas en
Cristo? ¿Vamos a honrar a las mujeres que viven en el camino de Dios y a
reprender a aquellas que viven por el camino de Satanás? ¿O vamos a
conformarnos al doble modelo de este mundo. “Escoja hoy a quien servirá”.
“¿Se Viste Usted Como Una ‘Ramera’?” Los
estudiantes de la Biblia reconocen la pregunta como despegada de las
palabras de Proverbios 7:10, un pasaje que nos advierte contra las
atracciones astutas de las personas inmorales que buscan seducir al otro
para la destrucción de su alma. Ahora citemos el pasaje entero::
Proverbios 7:6-27
6 Porque mirando yo por la ventana de mi casa, por mi
celosía,
7 Vi entre los simples, consideré entre los jóvenes, a
un joven falto de entendimiento,
8 El cual pasaba por la calle, junto a la esquina, e iba
camino a la casa de ella,
9 Ala tarde del día, cuando ya oscurecía, en la
oscuridad y tinieblas de la noche.
10 Cuando he aquí, una mujer sale al encuentro, con
atavío de ramera y astuta de corazón.
11 Alborotadora y rencillosa, sus pies no pueden estar
en casa;
12 Unas veces está en la calle, otras veces en las
plazas, acechando por todas las esquinas.
13 Se asió de él, y le besó. Con semblante descarado
le dijo:
14 Sacrificios de paz había prometido, hoy he pagado
mis votos;
15 Por tanto, he salido a encontrarte, buscando
diligentemente tu rostro, y te he hallado.
16 He adornado mi cama con colchas recamadas con
cordoncillo de Egipto;
17 He perfumado mi cámara con mirra, áloes y canela.
18 Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana;
alegrémonos en amores.
19 Porque el marido no está en casa; se ha ido a un
largo viaje.
20 La bolsa de dinero llevó en su mano; el día
señalado volverá a su casa.
21 Lo rindió con la suavidad de sus muchas palabras, le
obligó con la zalamería de sus labios.
22 Al punto se marchó tras ella, como buey al
degolladero, y como el necio a las prisiones para ser castigado;
23 Como el ave que se apresura a la red, y no sabe que
es contra su vida, hasta que la saeta traspasa su corazón.
24 Ahora, pues, hijos, oídme, y estad atentos a las
razones de mi boca.
25 No se aparte tu corazón a sus caminos; no yerres en
sus veredas.
26 Porque a muchos ha hecho caer heridos, y aun los más
fuertes han sido muertos por ella.
27 Camino al Seol es su casa, que conduce a las cámaras
de la muerte.
En la escena descrita arriba, un joven buscando
experiencia sexual va donde una mujer “sofisticada y mundanalmente sabia”
cuyo carácter es conocido por la manera en que se viste. Es una mujer
alborotadora que menosprecia el estar en sujeción a su marido. No se
ocupa en dar un cuidado adecuado a su casa y a sus hijos porque está
ocupada en salir a correr alrededor del pueblo tratando de parecer
seductora. Tiene una cara endurecida por el pecado, y no puede continuar
abochornándose (comp. Esdras 9:6; Jeremías 6:15; 8:12). Pretende ser
religiosa y está muy interesada con su apariencia física, y con las
cosas que crean interés sexual. Persuade a su víctima usando adulaciones
para embriagarlo. Este joven es descrito por el escritor de Proverbios
como un necio que ciega y voluntariamente va a su propia destrucción,
¡no sabiendo exactamente el precio tan grande que deberá pagar por su
indiscreción!
Para mí, una de las características sorprendentes de
esta mujer seductora e inmoral siempre ha sido la frase “con atavío de
ramera “(R.V.) o “con toda la apariencia y gestos de una prostituta
“(versión Dios Habla Hoy). La descripción de esta mujer hace claro que
ella era una ramera. ¿Qué es una ramera? La palabra Hebrea aquí
traducida es zanahk que significa “cometer fornicación, y a tener un
intercambio de relación sexual como o con una prostituta ( Young’s
Analitical Concordance). Por tanto, la palabra “ramera “describe aquí
a una persona que está deseando comprometerse en el amor sexual con
alguien con quien ella no está casada. Si uno está disponible para los
propósitos de la inmoralidad sexual, ¿cómo advierte uno este hecho? Una
forma, muy clara, es vestirse con “el atavío de una ramera”. ¿Cuál
es el atavío de una ramera? Proverbios 7 no nos da una descripción del
“atavío de una ramera” o de algún otro atavío, para ese asunto. De
modo que, ¿cuál es el atavío de una ramera?Muy claramente, el atavío
de una ramera es cualquier manera de vestirse el cual comunica el mensaje
de interés y la entrega sexual de modo que hay la subyacente implicación
de la disponibilidad sexual, la liberación de la vergüenza y la moral o
las restricciones espirituales. Si uno desea saber cuál es el atavío de
una ramera, sólo necesita estudiar los estilos de los vestidos de
aquellas que se exaltan de no tener moral. Si él o ella desea comunicar
el mismo mensaje, él entonces imitará estos estilos de vestidos.
Por otro lado, uno que desea comunicar el mensaje de
castidad y de restricción moral diligentemente evitará vestirse de una
manera que levante dudas acerca del ¡carácter moral!
Hay muchas formas modernas de llevar el “atavío de
ramera Las mujeres podrían llevar el atavío de una ramera ya sea por
adornarse en demasía o con la ropa interior. Vistiéndose de una manera
deslumbrante (pomposa o extravagante), llevando puestos demasiados
disfraces (o combinaciones), llevando vestidos escurridizos, etc.,
podrían ser tanto el atavío de una ramera como el vestirse con pequeñas
prendas tales como los tacaños shorts, los modernos vestidos de baño,
las minifaldas, o en la forma en que se visten las bastoneras de los
equipos (llamadas porristas) y las modelos de trajes, y la omisión de las
prendas interiores fundamentales — todo lo característico de aquello
que desea enviar la señal — “Estoy disponible”. La mujer o chica
que se vista en una manera tal está diciendo: “Mírame — Soy sexy”.
Toda mujer está también diciendo la verdad o la mentira por su manera de
vestirse. Si está diciendo la verdad, es culpable de los pecados de
lascivia y fornicación. Si está mintiendo por su manera de vestir (y
realmente no es esa clase de persona) es culpable de los pecados de
lascivia y mentira. No hay exactamente una forma de que el “cristiano”
lleve «el atavío de una ramera”. Personalmente creo que cualquier
mujer que lleve el “atavío de ramera” cometerá fornicación. Podría
no cometerlo exactamente con cualquiera que anduviera, pero lo cometerá
si el “Sr. Correcto” viniera. Si no tiene la suficiente cristiandad
para vestirse como cristiana, entonces no tendrá la suficiente
cristiandad para actuar como cristiana en frente de menester tentación.
Si no, ¿por qué no? ¿Y qué acerca del hombre? ¿Pueden llevar también
el “atavío de ramera? Si, pueden, ¡y lo hacen! Esto se vuelve más
característico en los hombres que comunican su falta de moral a través
de las varias exhibiciones públicas en paños menores y de las varias
maneras de vestirse. El más abreviado vestido de baño varonil está
viniendo en boga el cual está designado para enfatizar los genitales de
los varones, las “camisas” porosas se están volviendo más populares
en el tiempo de verano; las camisas son llevadas desabotonadas para
revelar el cabello del pecho; las pantalonetas en algunos países son
llevadas bien pequeñas, la “cremallera” o el botón del pantalón son
dejados desabotonados o desabrochados aparentemente para comunicar
disponibilidad. Los homosexuales algunas veces llevan un arito en la oreja
para avisarse a sí mismos; en algunas comunidades el acto de llevar una
camiseta sudadera (como las que hoy día llevan los jóvenes y que son
abiertas a los lados) es tomado para indicar homosexualidad. Los hombres
están más comúnmente corriendo alrededor de un parque o aún yendo a un
supermercado o almacén en pantalonetas muy abreviadas. Todas estas cosas
lanzan un mensaje alto y claro; son señales de decaimiento de la moral de
una nación. Nos estamos convirtiendo en una nación de fornicarios - ¡y
estamos advertidos! Las celebridades buscan un foro público para
vanagloriarse. Y lentamente los ciudadanos buscan las oportunidades para
imitar los estilos de vida de los ricos y los famosos.
La pregunta completa de lo que es el atavío de una
ramera puede ser resumido con lo siguiente:
Hace años cuando Mary Quant (diseñadora de modas) y
otros habían triunfado en la introducción de la minifalda en el uso de
las calles principales, a la Sra. Quant le fue preguntado: “¿Cuál es
el propósito de la minifalda”? Simplemente contesto: “Sexo”.
Ningún cristiano pensativo que quiera hacer lo correcto
será culpable de llevar el “atavío de una ramera “porque al hacerlo
así será culpable de lascivia, la cual es una obra de la carne (Gálatas
5:19-21). El castigo por la lascivia es que aquellos que son culpables no
pueden «heredar el reino de Dios”. En otras palabras, aquellos que son
culpables gastarán la eternidad en el Diabólico Infierno. Si estamos
deseando agradar a Dios, entonces nuestra actitud hacia algo que promueva
una obra de la carne, debería ser esa que es encontrada en las Escrituras.
En vista de que la lascivia es pecado, esta es contraria a las cosas
piadosas y es destructiva. Mire los siguientes versículos en los que la
podemos encontrar: Rom. 12:1-2,9,21; 1 Cor. 8:13; 10:32-33; Gál. 6:7-8;
Ef. 5:8-11; Col. 3:5; 1 Tes. 5:22; 2 Tim. 2:22; 1 Ped. 1:13-16; 3:10-11;
4:1-4; y muchos otros. Cuando tomamos estos pasajes que
hablan acerca de evitar el mal, no nos dicen que participemos, o andemos
alrededor para ver cosas semejantes. Ellos dicen “No os conforméis...
aborrecer... reprender... abstenerse... huir... etc”. Eso es lo que
haremos — si queremos agradar a Dios.
El Pantalón de la Mujer
El pantalón de la mujer ha sido categóricamente
condenado y prohibido por algunos en la iglesia. En algunas partes existe
una Ley rígida e inflexible de que la mujer no puede en ninguna
circunstancia vestir el pantalón. Las hermanas que se atreven a violar
dicha Ley reciben muchas regañadas. ¿Cuáles son las bases de esta
prohibición?
a. Dicen que es ropa de hombre. Se cita frecuentemente
Deut. 22:5 que dice: “No vestirá la mujer ropa de hombre, ni el hombre
vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios
cualquiera que esto hace”. Aunque esta Ley se halla en la Ley de Moisés,
el propósito de tal Ley (hacer distinción entre el hombre y la mujer) se
repite en el Nuevo Testamento [por ejemplo 1 Cor. 11:14-15]. Pero no se
puede probar que el pantalón sea ropa peculiar o exclusiva del hombre.
Cuando Dios dio la Ley de Deut. 22:5, y aún durante el primer siglo
cuando el Nuevo Testamento fue escrito, nadie llevaba el pantalón como
ropa exterior. Los Israelitas, tanto hombres como mujeres, y sus vecinos
paganos, llevaban túnicas. No llevaban pantalones y vestidos como los
usamos ahora. Sin embargo, aunque todos llevaban túnicas, había túnicas
para hombres y túnicas para mujeres. Había distinción entre ellas, y
hay distinción entre los pantalones de mujer y los pantalones de hombre.
Los predicadores que dicen que el pantalón es ropa de hombre nunca
llevarán pantalones de mujer, solamente los homosexuales harían tal cosa.
(1) Una cosa paralela es el abrigo El abrigo para el
hombre y el abrigo para la mujer son similares, pero son distintos. El
abrigo cuelga desde los hombros, tiene mangas, cubre todo el cuerpo hasta
las rodillas, etc., y el mismo material se usa (hasta el pelaje,
especialmente en el cuello y en la solapa). Es muy obvio que el abrigo se
puede comparar con el vestido de mujer, y es una ilustración clara de que
puede haber semejanza y al mismo tiempo distinción entre las prendas
llevadas por el hombre y por la mujer. Lo mismo se puede decir del
pantalón. Si todo pantalón es ropa de hombre, entonces ¿por qué se
opondrían algunos hermanos a ponerse los “así llamados pantalones de
mujer”? Esta forma absurda de hablar indica claramente que los tales
reconocen que sí hay pantalones que no son femeninos, y algunos abrigos
hechos para damas son masculinos; asimismo algunos pantalones hechos para
hombres son femeninos, y algunos pantalones hechos para damas son
masculinos. Pero si el pantalón de mujer debe llamarse “el así llamado
pantalón de mujer”, entonces el abrigo del hombre debe llamarse “el
así llamado abrigo de hombre” porque su forma básica es la de un
vestido de mujer y nadie lo puede negar. La verdad es que los cristianos
tienen que ejercer siempre la discreción [Fil. 1:9-11; Heb. 5:14]. (2) El
hábito, el traje de los religiosos. Tanto hombres como mujeres usan el
hábito que se puede comparar con las túnicas llevadas en el primer
siglo. Podemos, con la Biblia, condenar toda forma de ritualismo y
eclesiasticismo no Bíblicos, pero en cuanto a vestir un traje o un
vestido largo como lo hacen los sacerdotes, monjes y monjas, etc., no
podemos probar con la Biblia que la vestimenta larga llevada por tales
hombres sea femenina. ¿Con qué texto lo haríamos? El hecho de que todos
llevaban túnicas cuando la Biblia fue escrita, y el hecho de que la
Biblia no habla de la clase de ropa que se usa ahora, nos dejaran sin
crítica de la vestimenta larga de los árabes, los religiosos, etc.
Además, la vestimenta larga, llevada tanto por el hombre como por la
mujer, es otra ilustración de lo que se afirma aquí respecto de la
semejanza y la distinción entre la ropa para mujeres y ropa para hombres.
(3) El escocés y su falda tradicional. Algunos varones
escoceses llevan la falda en algunas actividades tradicionales. ¿Están
mal en esto? No preguntemos si nos gusta, sino ¿con qué texto Bíblico
condenaríamos esta práctica ya que en ese país los varones que visten
faldas para ciertas actividades no se consideran nada femeninos? Si los
Israelitas, tanto hombres como mujeres, llevaban la túnica, ¿cómo
podríamos probar que los escoceses, tanto hombres como mujeres, no pueden
usar la falda? ¿Qué texto Bíblico requiere que el hombre vista el
pantalón y que la mujer vista la falda o el vestido? Debe haber
distinción entre el hombre y la mujer, pero debemos tener mucho cuidado
de no hacer leyes arbitrarias con respecto a cómo establecer esta
distinción.
b. Dicen también que “El pantalón de mujeres ropa
ajustada al cuerpo y señala las caderas y los muslos, y por tanto es
condenable”. Pero ¿cuál ropa moderna no se ajusta al cuerpo? Si el
pantalón de mujer se condena porque se ajusta al cuerpo, entonces el
pantalón de hombre también tendrá que condenarse por la misma razón.
También el vestido de mujer y la falda con blusa tendrán que condenarse
porque se ajustan al cuerpo. Si la Biblia condena la ropa que se ajusta al
cuerpo, entonces toda la ropa que se ajusta al cuerpo se condena. Debemos
ser consecuentes e imparciales [1 Tim. 5:2 1]. La ropa moderna se ajusta
al cuerpo y no es nada similar a la túnica que se llevaba cuando la
Biblia se escribió. La túnica no se ajusta al cuerpo; es como un lienzo
o una sábana. Es una ropa completamente floja o suelta y no se ajusta al
cuerpo. Por lo tanto, ceñían los lomos [Luc. 12:35] para viajar [Hch.
12:8; 2 Rey. 4:29] o para pelear [Ef. 6:14]. Juan tenía un cinto de cuero
alrededor de sus lomos [Mat. 3:4]. El cinto de lino era común [Jer.
13:1]. La espada se ciñó al cinto [1 Sam. 25:13]. Las referencias
figuradas al cinto [Ef. 6:14; 1 Ped. 1:13] indican la preparación y la
acción, porque la gente acostumbraba ceñir los lomos para alguna
actividad. Esto fue necesario debido a la naturaleza floja o suelta de su
ropa.
(1) La mujer compra el pantalón que le queda, pero
también compra el vestido, el traje, la falda y la blusa que le quedan.
Es decir, compra la ropa que le queda ajustada al cuerpo. Muy pocas veces
mujeres llevan vestidos que son semejantes a la túnica. A veces sí: por
ejemplo, un vestido bien suelto que se lleva en casa, un vestido de
maternidad, un vestido llevado por una mujer gorda que no quiere por
razones obvias exhibir su figura, y a veces es popular el estilo de
vestido llamado “tent dress”. Pero los estilos más populares y más
ordinarios son los de la ropa ajustada al cuerpo. A la mujer le interesa
mucho el tamaño, el corte, el estilo, la medida de cada parte de la
prenda, etc. ¿Porqué? Porque quiere ropa que estará ajustada al cuerpo
de ella, según su figura. La mujer quiere que la ropa le quede bien.
¿Qué significa esto? Significa que ella quiere que la ropa se ajuste a
su cuerpo. La ropa moderna señala la figura desde la cabeza hasta los
pies. (2) El vestido y la blusa señalan los senos. ¿Cuántas hermanas
usan ropa que no señala los senos? Casi no existe tal ropa. El vestido y
la blusa ordinarios se ajustan al cuerpo y señalan los senos. Nadie puede
negar esto. Si el pantalón de mujer está condenado porque señala las
caderas y los muslos, entonces el vestido y la blusa están condenados
porque señalan los senos - y, de hecho, señalan también las caderas y
los muslos. La túnica no lo hace, pero la ropa moderna si lo hace.
(3) ¿Qué hay pues? Ser consecuentes. Dejar de atacar
una sola prenda con vigor y reconocer que la ropa moderna ocasiona un
problema de decencia tanto para el hombre como para la mujer, y enseñar
con fuerza la gran necesidad de las cualidades del carácter enseñadas en
1 Tim. 2:9; 1 Ped. 3:3-4, etc., y exhortar a ejercer en todos la mucha
discreción en la selección de su ropa. El varón también tiene que ser
modesto. El varón también puede ser codiciado, no solamente por las
mujeres sino también por otros hombres. Ahora abundan cada vez más los
homosexuales. Los varones tienen que preocuparse hoy día, máxime cuando
estén en o cerca de las áreas frecuentadas por los homosexuales (por
ejemplo los parques) o en los sanitarios públicos. El pantalón moderno
ocasiona un verdadero problema para el varón; muy pocos hombres llevan
pantalones tan flojos que no señalan no solamente sus caderas y sus
muslos sino también los órganos genitales, mayormente cuando se sientan.
La ropa moderna causa problemas de decencia, y el cristiano tiene que
reconocerlo, y usar de mucha discreción. Algunos presos han dicho que uno
de los problemas más grandes en las cárceles es el peligro del asalto
homosexual.
(4) La ropa no debe estar tan ajustada al cuerpo como la
piel misma. Muchas mujeres no quieren llevar ningún vestido, ninguna
falda ni ningún pantalón que no este ajustado al cuerpo como la piel
misma. Quieren que la piel sea otra epidermis, o una epi-epi-dermis.
Quieren que la ropa sea como otro estrato o capa de piel. Tales mujeres no
saben nada de los términos enseñados por Pablo y Pedro, o los hacen a un
lado. La ropa es para cubrir el cuerpo y no para exhibirlo o señalarlo
como si estuviera desnudo.
(5) La desnudez. Llegamos otra vez al tema. La ropa que
está muy ajustada al cuerpo señala o exhibe el cuerpo como si estuviera
desnudo. Tal ropa exhibe toda la forma, toda la figura, del cuerpo como si
estuviera sin ropa. No se ve la piel, pero la figura esta perfectamente
frazada o delineada. No decimos que tal cuerpo esté desnudo, pero sin
lugar a dudas, esta clase de ropa es inmodesta en los ojos de Dios, porque
el no quiere que la mujer exhiba su cuerpo. Recuérdese que Dios mismo
hizo “al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió” [Gén.
3:21]. Podemos estar seguros de que las túnicas con que Dios vistió a
Adán y a Eva no dejaron sus cuerpos delineados como lo hace la ropa tan
ajustada al cuerpo que es muy popular ahora. La ultra visibilidad del
cuerpo humano con las partes más íntimas señaladas, se aproxima
demasiado a la desnudez, y es de condenar. Pero no hablemos como disco
rayado del pantalón de mujer, sino que hablemos de toda ropa demasiado
ajustada al cuerpo. No cabe aquí el espíritu dictador y arbitrario. El
asunto es bastante complicado. Es difícil ser consecuente. ¿Qué tan
ajustado al cuerpo puede estar el pantalón sea de la mujer o sea del
hombre? ¿Qué tan ajustado al cuerpo puede estar el vestido o la blusa?
¿Qué tan prominentes pueden estar los senos sin que la mujer se
clasifique como inmodesta? ¿Cuál Salomón pronunciará la palabra final
sobre toda prenda y toda medida? No sería mejor estar completamente
seguro cada maestro de su propia modestia, y luego tratar el problema de
la decencia que otros tengan con toda paciencia? Tito 2:3-5 debe ser
obedecido: las mujeres con madurez y experiencia deben hablar con toda
franqueza con las mujeres jóvenes y las señoritas. Deben explicar a
fondo el problema hasta que entiendan perfectamente.
c. Muchos creen que solamente el vestido o falda con
blusa son ACEPTABLES para el cuerpo femenino: “el cuerpo femenino no es
para el pantalón, y el pantalón no es para el cuerpo femenino”. Desde
luego, tal Ley es humana y arbitraria. Nos gustaría ver la explicación
Bíblica que pruebe que “el cuerpo masculino es para el pantalón, y el
pantalón es para el cuerpo masculino”. Si algún hermano quiere emplear
la Biblia para prohibir el pantalón de mujer, debe obligara la mujer a
llevar la túnica, la ropa que fue usada cuando Pedro y Pablo escribieron
sus cartas. La Biblia no dice nada acerca de la clase de ropa que llevamos
ahora (trajes, pantalones, vestidos, faldas, blusas, etc.).
(1) Según nuestro criterio y hablando en forma general,
se puede afirmar que el vestido o falda con blusa sí son más decentes,
más honestos y más presentables que los pantalones populares. Para su
servidor y para muchos hermanos el vestido o falda con blusa son mil veces
más apropiados como ropa de mujer, y máxime para el culto, pero este
tratado tiene que ver con las leyes humanas, leyes hechas por los
predicadores y otros hermanos, leyes hechas por diversas congregaciones
— leyes a las cuales la membresía tiene que someterse bajo pena de
excomunión. La preferencia personal o la opinión personal de nosotros no
es y no debe ser nunca la Ley para el pueblo de Dios. Cristo es el único
dueño de la iglesia y el único dador de leyes. Si una congregación
fuera posesión mía, entonces podría hacer cien mil leyes e imponerlas
sobre cada miembro, pero toda congregación por pequeña que sea, si es
iglesia de Cristo, pertenece solamente a él. (2) El vestido o la falda
con blusa no son decentes para toda ocasión o para toda circunstancia y
actividad. Recuérdese lo que dice Ex. 20:26 - “No subirás por gradas a
mi altar, para que tu desnudez no se descubra junto a él”. La mujer que
sube gradas o escaleras debe tener mucho cuidado de no descubrir su
desnudez si lleva vestido o falda. ¿Cuál fue el remedio para el problema
mencionado en Ex. 20:26? Se halla en Ex. 28:42 - “Y les harás
calzoncillos de lino para cubrir su desnudez; serán desde los lomos hasta
los muslos”. Es decir, debería llevar pantalón que cubriera desde los
lomos hasta los muslos. Dice Larousse que el muslo es la “parte de la
pierna, de la cadera hasta la rodilla”. Frecuentemente la mujer tiene
que subir gradas (y aún escaleras), tiene que agacharse, estirarse, etc.,
en el trabajo, en los deportes y en varias actividades, en las cuales el
vestido o falda no son tan decentes. El Israelita que subió al altar
tenía problema de decencia, y la mujer frecuentemente tiene problema de
decencia si lleva vestido o falda. Algunos hermanos hablan del pantalón
de la mujer como si fuera la única prenda que ocasionara algún problema
de decencia. Pero muy pocas mujeres están de acuerdo. Si la mujer lleva
un vestido que alcanza hasta las rodillas, de todas maneras tiene que usar
de mucho cuidado al subir a un automóvil o al bajarse de él, cuando se
sienta, todo el tiempo que esta sentada y cuando se levanta del asiento.
El viento es un enemigo del vestido o falda de la mujer. Por tanto, es
absurdo decir que el vestido o falda es el remedio final y perfecto del
problema de decencia de la mujer; no lo es a no ser que lleve también el
pantalón “para cubrir su desnudez.. .desde los lomos hasta los muslos”.
(3) La mesera bien puede optar por llevar un pantalón decente en lugar de
un vestido o falda, porque tiene que estirarse para limpiar las mesas. La
enfermera también tiene un problema de decencia; el vestido no es siempre
decente para ella cuando atiende al paciente, arregla la cama, etc. La
mujer que trabaja en el campo o cuida un jardín y hortalizas
difícilmente será modesta si lleva vestido o falda. Las hermanas
podrían hacer muy larga la lista de actividades semejantes que causan
problemas para ellas si llevan vestidos o faldas.
(4) Además, muchos vestidos y muchas faldas con blusas
causan tentación. Son provocativos. Son muy ajustados al cuerpo. Por eso
la mujer cristiana tiene que seleccionar (o coser) con mucha discreción.
El asunto es muy problemático. Los ojos de los hombres carnales no
codician solamente a las mujeres que visten pantalones. La verdad es que
la mujer cristiana tiene que dar mucha atención no solamente a su
vestuario sino a su vida entera para no dar ocasión de tropiezo a otros.
Primeramente, debe examinar su corazón y carácter. Luego debe dar
atención a su atavío; el testimonio del espejo debe ser suficiente. Pero
también debe dar atención a su habla, a su conducta, a su forma de andar
(físicamente), a la manera en que se sienta y se levanta, etc. Pero la
mujer modesta puede ser codiciada [Mat. 5:28 se dirige a los hombres y no
a las mujeres].
¿Qué diremos, pues, acerca de legislar y prohibir?
a. La desnudez tiene que condenarse: Las mujeres que
llevan trajes de baño (en público), shorts, minifalda, ropa
transparente, etc., están mal.
b. También la ropa que está demasiado ajustada al
cuerpo. Decimos “demasiado”, porque casi toda la ropa moderna
está ajustada al cuerpo. Pero la ropa ajustada al cuerpo como otra
epidermis, como otra capa de la piel misma, se condena bajo el encabezado
de la “DESNUDEZ”. La ropa exhibe y señala toda la figura del cuerpo y
toda parte del cuerpo como si el cuerpo estuviera desnudo, la ropa que sea
como esta es ropa condenable. c. Pero el juicio sobre esta clase de ropa
no es sencillo. No conviene que nadie sea precipitado. La consecuencia si
importa. Algunas prendas (pantalones, suéteres, vestidos, faldas)
obviamente se llevaban demasiado ajustadas al cuerpo, y las personas que
las visten deben ser amonestadas.
d. La consecuencia demanda que no hablemos solamente del
pantalón que señala las caderas, sino también de los vestidos y las
blusas (y no solamente los suéteres) que señalan los senos. De otro modo
caemos bajo la condenación de 1 Tim. 5:21. Si la mujer no puede llevar
ropa que señala las caderas, entonces no puede usar tampoco ninguna clase
de cinto. Es sumamente fácil ser inconsecuentes en tales legislaciones.
Si toleramos la ropa que señala, aún moderadamente, los senos, entonces
dejemos de condenar la ropa que señala las caderas y los muslos. Si no
insistimos en que los varones eviten, a toda costa, el pantalón que
señala sus partes privadas cuando se sientan, entonces dejemos de hablar
del pantalón de mujer que señala sus caderas y muslos. Si vamos a
promover una Ley que requiera ropa floja y suelta, seamos consecuentes.
El mejor plan es el de predicar con claridad y con
fuerza los varios principios involucrados en este tema, y luego dejar al
criterio individual la aplicación de ellos. La Ley de Cristo sí condena
la extravagancia y la desnudez, y los miembros culpables deben ser
amonestados. Si no se arrepienten deben ser disciplinados. La “modestia”
de 1 Tim. 2:9-10 tiene que ver principalmente con la extravagancia y no
con la desnudez, pero muchos otros textos sí la condenan. Pero no usamos
bien la palabra si citamos 1 Tim. 2:9-10 y 1 Ped. 3:3-4 para condenar
categóricamente el pantalón de mujer.
EN CONCLUSION: Usemos bien la palabra de Dios.
Estudiemos estos textos a fondo para entender justamente lo que el
Espíritu Santo enseña. Queremos saber el significado verdadero de cada
palabra empleada en estos textos (la “modestia”, el “pudor”, “decorosa”,
“ostentoso”, etc.) para saber lo que se requiere y lo que se condena.
La enseñanza es para las hermanas; ellas son las que aplicaran estas
enseñanzas, y ellas son las que juzgarán por ellas el día final. Son
enseñanzas que requieren el criterio individual, el juicio individual y
la aplicación individual. Las hermanas que sinceramente profesan piedad y
buscan el atavío interno no tendrán gran problema con esta enseñanza.
En el caso de la pareja edénica desnuda el Señor les suministró con un
atavío que ciertamente cubrió sus cuerpos desde sus cinturas hasta sus
cuellos y probablemente al menos tan abajo como sus rodillas. En el caso
de los sacerdotes Levitas, Él mandó que su desnudez se cubriera con un
atavío que ciertamente se extendiera desde sus cinturas hasta sus
rodillas. Es conclusivo, por tanto, que la exposición de estas partes del
cuerpo entre el cuello y las rodillas — aquellas partes que el Señor
había cubierto para esconder la desnudez — constituye la exposición de
uno desnudo. Aquellos culpables de lo tal no pueden esconderse detrás de
una declaración de ambigüedad en las definiciones Bíblicas o
especificaciones con respecto a la “desnudez”. Tratar de hacerlo así
revelará más de lo que ellos comprenden. Los cristianos debemos ser
cuidadosos con respecto a lo que nos coloquemos. Uno no puede ser una
persona santa sin respetar el deseo de Dios en la forma en que él mismo
nos vistió. El cristiano está en el deber de cuidar la moral que tiene
vistiendo y cubriendo su cuerpo de la mirada de otros, y es una vergüenza
y una afrenta el no hacerlo. También está en la necesidad de ser
cuidadoso en cuanto a la moderación o la modestia en la moda de sus
vestidos. En adición a esto, él debe vestirse con pudor, vergüenza o
modestia, además evitando el tomar el rumbo general del mundo que cada
día se dirige más a la desnudez. Los cristianos no inventarán excusas
por la violación del deseo y la voluntad de Dios en esta materia. El
cristiano no usará la natación o el acto de tomar el sol o un baño de
sol como una ocasión de desnudez pública. No cambiará su decencia
simplemente porque “Todos los demás lo hacen”, o porque, “nadie
piensa nada acerca de eso”, o porque, “está haciendo mucho calor...”
Por la mayor parte, dentro de estas limitaciones generales establecidas
por la regulación divina, y con estos principios morales guardados
delante de nosotros, Dios nos ha dado la libertad para elegirlos estilos y
modas de la ropa que hayamos de colocarnos. No hay necesidad de que el
cristiano parezca anticuado o pasado de moda. En la medida de lo posible
seleccionar vestidos que estén hechos a la moda y que al mismo tiempo
guarden la voluntad y el deseo de Dios.
Cuando surja la pregunta, “¿Qué debo ponerme?”, el
cristiano la responderá en armonía con los principios dados por Dios los
cuales están en la Biblia. Como un santo de Dios, a él le incumbe, no
sólo con su apariencia, sino también con la salvación de su alma.
La Desnudez Espiritual
Algunos lectores que de corazón apoyan lo que he
señalado acerca de los males de la desnudez física necesitan pensar
seriamente acerca de la desnudez espiritual.
Muchas personas están desprovistas del atavío
espiritual; son infructuosos a causa de que están despojados de las
acciones justas. En Ap. 19:8- “el lino fino” representa las acciones
justas de los santos. Pedro nos dice que debemos “revestirnos de
humildad» (1 Ped. 5:5). Pablo nos dice que nos “vistamos” de
entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de
paciencia, de perdón, y amor (Col. 3:12-14). Los santos en Roma fueron
amonestados a “vestirse de /as armas de /a luz» (Rom. 13:12). Pedro
aconsejó a las mujeres a «ataviarse» con un espíritu afable y
apacible, que es de grande estima delante de Dios (1 Ped. 3:1-5). La
iglesia en Laodicea, espiritualmente hablando, era “... desventurada,
miserable, pobre, ciega y desnuda “(Ap. 3:17). Esa congregación desnuda
fue aconsejada por Juan a conseguir “.. vestiduras blancas para
vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez ...” (v.18).
Si podemos comprender cuan vergonzosa es la desnudez física, deberíamos
ser capaces de comprender cuán vergonzosa es la desnudez espiritual. El
alma despojada de los atuendos de la salvación está sin protección de
las tormentas de la ira y la exposición de su vergüenza en el último
día. Dejar a un lado la justicia, la humildad, la mansedumbre, el amor,
etc. es abandonar el alma de uno a la vergüenza y menosprecio eterno.
Numerosas congregaciones se han dado al nudismo
espiritual. Se han despojado de la doctrina de Cristo, han desechado la
santidad, se han despojado del respeto por la autoridad apostólica, han
violentado el temor a Dios de sus miembros, y se han hecho a sí mismos
infructuosos de todo lo que sería productivo de honra al Señor. Como
Laodicea, han dejado el celo. Pueden reunirse en edificios bien
construidos y ser ricos en los bienes de este mundo, pero la vergüenza de
su desnudez espiritual necesita ser cubierta.
BIBLIOGRAFIA
1. LA ROPA
MODESTA por Jefferson David Tant.
2. WHAT SHALL I WEAR? por Bob Crawley.
3. La mayor parte de este material la he tomado de “USAR
BIEN LA PALABRA” por Wayne Partain. 4. La Lascivia: Una Obra de la Carne
- Guardian of Truth, Vol. 33, Pág. 398; Richard Boone.
5. La Desnudez Definida - Gospel Anchor, Vol. 19, Pág.
105; Gary P. Eubanks.
6. La Inmodestia - Guardian of Truth, Vol, 31, Pág.
321; Dermis C. Abernathy.
7. La Modestia Solamente Para Las Mujeres? -
Guardian of Truth, Vol. 31, Pág. 420, C. Dale Garrison.
8. “¿Se Viste Usted Como Una Ramera’?”-
Guardian of Truth, Vol 30, Pág. 67, Thomas C. Hickey. 9. “... Que
No Se Descubra la Vergüenza de tu Desnudez” - Truth Magazine, Vol. 28,
Pág. 134, Irvin Himrnel. 10. Notas Sobre 1
Pedro, por Bill H. Reeves.
Diciembre 29, 1995
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