MOTIVADO POR EL DESEO

INTRODUCCIÓN

      Dios quiere que tengamos el DESEO de servirle. ¿Usted quiere que alguien haga algo por usted si no tiene ganas de hacerlo?

      Ex 35:21 “todo aquel a quien su corazón estimuló (impulsó) trajo ofrenda … aquellos de corazón generoso”.

      1 Crón. 28:9 “sírvele de todo corazón y con ánimo dispuesto; porque el Señor escudriña todos los corazones .. todo intento …”

      2 Cor 9:7 “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre”.

I. DESEAR CONOCIMIENTO. No hay nada que se pueda comparar con la bendición de entender la voluntad de Dios. Es DESEABLE.

      Prov. 3:14, “su ganancia es mejor que plata .. oro .. joyas, y nada de lo que deseas se compara con ella .. larga vida en su mano derecha”.

      Prov 8:10,11 “Recibid mi instrucción y no plata, oro, joyas; todas las cosas deseables no pueden compararse con ella”.

      1 Ped 1:10-12 “profetas inquirieron e indagaron procurando saber …cosas a las cuales los ángeles anhelan mirar”.

      Hech 8:28-31 “sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías ¿Entiendes lo que lees? ¿Cómo podré si alguno no me enseñare?”

      Efes 5:16 “aprovechando bien el tiempo” – Leer Biblia en sala de espera. Oír Biblia (casetes), cocina, taller, carro. Recuerde el eunuco.

      1 Ped 2:2 “desead (anhelar), como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación”.

      Mat. 5:6 “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.” ¿Tenemos hambre, sed de justicia?

II. DESEAR OBEDECER. Hech 8:36 “llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?”

      2 Cor 7:11 “¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo …!”

III. DESEAR COMUNIÓN. Adorar, trabajar, sufrir juntos. Muchos se apartan por no tener relación estrecha con otros miembros.

      Tres palabras: agapao – amor, buena voluntad; phileo – afecto, cariño, amor de familia; epipotheo, anhelar, añorar.

      Filipenses 1:8, “Porque Dios me es testigo de cuánto os añoro (epipotheo) a todos con el entrañable amor de Cristo Jesús.”

      2 Cor 9:14 “mediante la oración a vuestro favor, demuestran su anhelo por vosotros (por) la gracia de Dios en vosotros”

      Fil 2:26 Epafrodito “os añoraba a todos vosotros y estaba angustiado porque habíais oído que se había enfermado”.

      1 Tes 3:6 Timoteo “nos ha traído buenas noticias .. fe, amor, de que siempre tenéis buen recuerdo de nosotros, añorando vernos, como también nosotros a vosotros”.

IV. DESEAR SALVAR ALMAS. 2 Cor. 12:15 “Y yo muy gustosamente gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré por vuestras almas”.

      Fil 2:17 “aunque yo sea derramado como libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me regocijo y comparto mi gozo con vosotros”.

V. DESEAR IR AL CIELO. 2 Cor 5:2 “Pues, en verdad, en esta morada gemimos, anhelando ser vestidos con nuestra habitación celestial”.

      Heb 11:16 “Pero en realidad, anhelan (aspiran) una patria mejor, es decir, celestial”. Orego – extenderse hacia algo, como en carrera.

      Fil 3:13 “extendiéndome a lo que está delante”. “El ojo se adelanta y tira de la mano, la mano va adelante, y tira de los pies” (Vine).

          A. Jn. 14:3, “si me voy y preparo un lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros”. Este pensamiento alarmante debe mover y motivar a todos a buscar la salvación de su alma.

          B. Apoc. 21:4, “El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado”.  Nada de dolor, nada de enfermedades, nada de tristeza porque ya no habrá pecado en el cielo. En esta vida uno puede ser librado de la culpa del pecado y del dominio del pecado, pero en el cielo seremos librados de la presencia del pecado y todas sus consecuencias. Habrá completo alivio de todo problema, toda tentación, toda prueba.

          C. Apoc. 2:7 se llama “el paraíso de Dios”. Paraíso = hermoso parque. Medite en el más hermoso parque que haya conocido y cómo sería no simplemente visitarlo, sino también vivir allí. Esta promesa significa contentamiento perfecto. No habría ningún deseo de estar en otra parte, no habrá ansiedad acerca del futuro. Habrá perfecta tranquilidad en la primavera perpetua de la eternidad.

          D. Apoc. 21, 22, Ciudad hermosa, de piedras preciosas. Y no habrá candados y otros medios de seguridad. Con razón Jesús dice, Mat. 6:20, acumular tesoros en el cielo que no serán robados.

          E. Apoc. 14:1-5, reunión de los 144,000, es decir, todos los redimidos del mundo desde el principio -- Noé, Abraham, Isaac, Jacob, José, Moisés, Josué, los apóstoles y Timoteo, Tito, etc., como también los santos que hemos conocido personalmente -- todos cantando el nuevo cántico de Moisés y el Cordero. Nunca separados otra vez, reunidos para siempre.

          VI. DESEAR DE TODO CORAZÓN EVITAR EL SUFRIMIENTO PARA SIEMPRE EN EL INFIERNO.

          A. Muchos creen que los perdidos simplemente dejan de existir o que serán aniquilados, o que habrá segunda oportunidad durante un supuesto “milenio” o “purgatorio”, etc., pero todo esto es falsa esperanza.

          B. Mat  8:12, “serán arrojados a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes”. ¿Qué sabemos de tal sufrimiento? Hablamos del “dolor insoportable”, pero tenemos morfina y otras medicinas para aliviar en gran parte el “dolor insoportable”, pero en el infierno no habrá nada de alivio. El fuego no se apaga. El hombre jamás ha conocido una agonía que se pueda comparar con el sufrimiento en el infierno.

          C. Mat. 13:42, “los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes”. Todos saben cómo el fuego causa horrible dolor y sufrimiento. El brazo o el rostro quemados son desfigurados, afeados. Hay hospitales especiales para víctimas de quemaduras en San Antonio y Galveston, Texas; los pacientes en estos hospitales nos pueden decir bastante de lo horrible, lo inexpresable de esa prueba.

          La gente HUYE del edificio encendido, pero millones están corriendo con ganas hacia el fuego del infierno, como si no fuera nada que temer.

          “HORNO DE FUEGO”, “LAGO DE FUEGO”. El SUPLICIO de la horca, de la silla eléctrica, del pelotón de fusilamiento – nada de esto se puede comparar con el castigo eterno, porque estos castigos dan muerte inmediatamente, pero el agudo dolor del infierno ES INTERMINABLE. 

          D. Mat. 25:30, “echadlo en las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes”. Creo que todos han visto películas de varios instrumentos y formas de TORTURA que causan vivo dolor. Imagínese cómo será en el infierno. “Allí será el lloro y el crujir de dientes”. El remordimiento mismo (el pesar interno) será tortura, porque estarán conscientes recordando sus muchas oportunidades de obtener el perdón de Dios para no llegar a tal lugar.

          E. Mat. 25:46, “estos irán al castigo eterno”. La mente humana no es capaz de comprender la palabra “eterno”. Si el castigo fuera de 100 años, habiendo sufrido por 99 años, se podría decir, “me falta un año más”, pero el infierno es castigo perpetuo, interminable. Pensemos en los dolores que la humanidad conoce (dolores de parto, quemaduras, torturas) y nos preguntemos, “¿Si tal sufrimiento fuera sin fin, interminable …?”

          F. Mar. 9:48, “donde el gusano de ellos no muere, y el fuego no se apaga”. La palabra “infierno” (geénna) viene del “Valle de Tofet” (o “Valle de Hinom”), donde los judíos quemaban su basura. Era, pues, lugar de putrefacción continua, una peste horrible. Jesús emplea este término para describir el lugar del tormento eterno, lugar pestífero, lugar totalmente oscuro.

          La existencia en ese lugar será en extremo miserable y desesperante. En esta vida aunque uno sufra de una enfermedad incurable, sabe que en la resurrección tendrá un cuerpo nuevo, pero en el infierno no habrá esa esperanza, pues será interminable.

          CONCLUSIÓN.

          A. Nadie tiene que perder su alma. Cristo murió para salvar el alma de todos. 1 Jn. 2:1, 2.

          B. Hagamos, pues, todo lo necesario – obedecer al evangelio, ser fieles -- para evitar el castigo eterno.

          C. DESEAR conocimiento, obedien-cia, comunión y servicio, ir al cielo. 2 Cor 8:11 “buena voluntad para desearlo, LLEVARLO A CABO”

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