"Dínoslo abiertamente"

Juan 10:24

      "Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis..."

      El Señor Jesús demostró en muchas oca­siones y en muchas maneras que El es el Cristo, el Hijo de Dios. Sus amigos, y aun sus enemigos lo admitieron. Jesús sí habló abiertamente acerca de su Deidad, pero la gente optó por quedarse en tinieblas. Hoy en día existe todavía mucha confusión. ¿Por qué? ¿Porque el Señor no ha hablado abiertamente o porque la gente no acepta lo que El dice?

      "Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente". Muchos dicen que Jesús es un buen hombre, y nada más, pero si El no es el Cristo, el Hijo de Dios, entonces no es buen hombre, sino un mentiroso, porque El dice que es el Hijo de Dios. "Yo soy el pan vivo que descendió del cielo" (Juan 6:51). "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre" (Juan 14:9). El nos ha dicho "abiertamente". No cabe duda alguna.

      ¿Cuál es la iglesia correcta? "dínoslo abier­tamente". En todo el Nuevo Testamento no se menciona más que una sola iglesia. Jesús dice en Mateo 16:18, después de oír la confesión de fe hecha por Pedro (v. 16), "Tú eres Pedro (petros), y sobre esta roca (petra), edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella". Sobre Su deidad confesada por Pedro, sobre esta roca maciza, esta peña de verdad fundamental, "edificaré mi iglesia".

      La iglesia de Cristo fue establecida en el día de Pentecostés en la ciudad de Jerusalén (Hechos 2). Dice el último versículo de ese capítulo (v. 47), "Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos". Y El sigue haciendo lo mismo hasta la fecha; el Señor sigue añadiendo a su iglesia a las per­sonas que obedecen sus mandamientos. El li­bro de Hechos narra la historia de la iglesia, su establecimiento, su crecimiento y la persecu­ción contra ella. Hechos 20:28 habla de la "iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre". Romanos 16:16 habla de "las iglesias de Cristo".

      ¿Es esencial el bautismo? "Dínoslo abierta­mente". "Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado" (Marcos 16:15, 16). "El que no cree, ya ha sido conde­nado", (Juan 3:18). Para ser condenado la falta de fe basta, porque sin fe el hombre ya es con­denado. Pero para obtener la salvación, se nombra, aparte de la fe, otra condición: "El que creyere y fuere bautizado será salvo".

      Supongamos que usted diga a su hijo: "Ve a la tienda y compra pan, y te daré un peso, pero si no te vas, te castigo". ¿Por qué no le dijo: "Si no te vas y si no compras pan, te cas­tigo"? Sería absurdo decir, "y si no compras pan", porque si no va a la tienda, desde luego, no compra pan.

      Los evangélicos juegan con las palabras de Jesús diciendo que El no dijo, "el que no creyere y fuere bautizado será condenado". Es inútil repetir la segunda condición, si no se cumple con la primera condición. La sencilla verdad es que Jesús nos dijo abiertamente que el bautismo es esencial para la salvación. "El que no cree, ya ha sido condenado" Juan 3:18.

      En Hechos 2:28, asimismo, se afirma la necesidad de este acto: "Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo". Esto fue dicho por Pedro "libre" y abiertamente (Hechos 2:29).

      ¿Por qué se reunían los discípulos primitivos el primer día de la semana? "Dínoslo abierta­mente". Hechos 20:7 no podría ser más claro: "El primer día de la semana, reunidos los dis­cípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba". Hacían esto porque "perseveraban en la doc­trina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las ora­ciones" (Hechos 2:42). No es difícil entender este tema. Dice clara y abiertamente que se reunieron el primer día de la semana para "partir el pan"; es decir, para celebrar la cena del Señor. El culto del primer día de la semana (el domingo) sin este acto no es culto enseñado por las Escrituras.

      También los cristianos hacen la ofrenda cada primer día de la semana (1 Corintios 16:1, 2). Los cinco actos del culto de la iglesia cada primer día de la semana son: tomar la cena del Señor, hacer la ofrenda, cantar him­nos, predicar y enseñar la Palabra de Dios, y orar.

      ¿Qué nombre llevaron los discípulos del primer siglo? "Dínoslo abiertamente". Hechos 11:26 dice, hablando de Bernabé y Saulo (Pablo): "Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía". Por primera vez pero no por úl­tima vez: véanse también Hechos 26:28 y 1 Pe­dro 4:16. ¿No son claros estos textos? ¿Cree usted que tienen que ser interpretados por al­guien? En el Nuevo Testamento los discípulos (seguidores) de Cristo se llaman "cristianos". La Biblia nos dice "abiertamente". ¿Por qué, pues, se usan hoy en día un sinfín de nombres religiosos, tales como Católico, Bautista, Metodista, etc.? ¿No será por tener la misma actitud que los judíos tenían? Entendieron la verdad, pero no la practicaron. Debe haber mucho cuidado sobre este punto. La Biblia no es libro humano. Es el mensaje de Dios Mismo. El nos habla por medio de su Hijo Jesucristo, Hebreos 1:1, 2. Es libro inspirado divinamente (2 Timoteo 3:15-17; 2 Pedro 1:20, 21). Nos conviene prestar mucha atención a lo que nos dice.

      ¿Cuándo será el fin del mundo? "Dínoslo abiertamente". "Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre" (Mt. 24:36).

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