Sermones y Artículos IV

Por Wayne Partain

 

Aproximadamente la primera mitad del libro

 
 


Acercarse a Dios

“Cerca, más cerca, ¡Oh Dios, de Ti! …”

 

I. Jesucristo es nuestro acceso al Padre

A. Jn 14:6 Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.

B. Efes 2:18 Por medio de El tenemos entrada al Padre

C. Jn 12:32 Si fuere levantado, a todos atraerá a mí mismo

D. En Cristo hay una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios, Heb 7:19

II. Imposible acercarnos a Dios si no exaltamos a Cristo

A. Dios nos ha hablado por el Hijo, Heb 1:1, 2

B. Es el resplandor de su gloria, imagen de su sustancia, v 3

C. Es superior a los ángeles; “adórenle todos los ángeles”, v 6

D. Es superior a Moisés y a los sacerdotes levíticos

E. Es nuestra propiciación y también nuestro Sumo Sacerdote

F. Todos deben ser convertidos a Cristo, Heb 5:8, 9; 12:2

III. No desviarse (ir a la deriva), sino acercarse, Heb 2:1-4

A. Sant 4:7, 8 Acercaos a Dios, y El se acercará a vosotros

B. Temamos, para no desviarnos, Heb 4:1,2; 10:29-31; 12:29

IV. Debemos crecer para acercarnos a Dios, Heb 5:11-6:1

A. Los perezosos no crecen, Heb 6:12

B. Crecer o caer, 6:4-6

V. Acerquémonos con corazón sincero, Heb 10:19-25

A. Con conciencia limpia, Heb 13:18; Hech 24:16; 1 Tim 1:5

B. Acercarnos a Dios por medio de acercarnos los unos a los otros, 10:24, 25

C. Frecuentemente repasar los textos “unos y otros”

VI. Acercarnos a Dios imitando a los fieles, Heb. 11

A. Ellos son “la grande nube de testigos” que nos rodean Heb 12:1

B. Es muy importante repetir las historias bíblicas a los niños, Jueces 2:10

VII. Acercarnos a Dios cuando hay tribulaciones Heb 12:5-11

A. Producen paciencia, carácter aprobado, esperanza, Rom 5:3

B. Nos ayudan a tener más comprensión, compasión, Heb 2:18

C. Nos hacen depender más de Dios, orar con más fervor

D. Nos hacen anhelar el hogar celestial, Heb 11:10, 16

VIII. Acercarnos a Dios dándole culto y servicio, 10:24, 25.

A. 1 Cor 10:16 Al participar de la cena del Señor cada primer día de la semana, Hech. 20:7

B. 1 Cor 16:1,2 Ofrendar cada primer día de la semana como Dios nos ha prosperado

C. Heb 13:15 El fruto de labios, cantar (2:12), orar (4:15,16), confesar a Cristo (Mat 10:32)

D. Heb 13:16 De hacer bien, la ayuda mutua no olvidéis

Conclusión

A. Heb 6:18, 19 Tener esperanza viva como ancla del alma

B. Por eso, exhortar unos a otros cada día, Heb 3:13

 

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“Por nada estéis afanosos” Fil. 4:6

Introducción.

A. merimna, ser atraído o estirado en diferentes direcciones; distraído

B. amerimnos, libre de cuidado, libre de preocupación Mat 28:14

C. Titedios Amerimnos, nunca afanoso

I. Mat 6:25,28,31 no os preocupéis por vuestra vida

A. El preocuparse indica falta de confianza en Dios, v. 26, 30; Jn 14:1

B. Es necesario trabajar (Efes 4:28; 1 Tes 4:11, 12) pero no es necesario estar ansioso

II. Mat 13:22, El afán de este siglo ahoga la palabra

A. El afán es compañero del “engaño de las riquezas”

B. Es compañero de “las codicias de otras cosas” Mar 4:19

C. Es compañero de deudas excesivas, compromisos excesivos

D. También es compañero de “los placeres de la vida” Luc 8:14

III. Luc 12:11, 12 “No os preocupéis” cuando hay persecuciones

A. Apóstoles: “No os preocupéis por cómo o qué hablaréis”, Mat. 10:19

B. Debemos estudiar y estar bien preparados para no estar preocupados, 1 Ped 3:15

C. Participar de los padecimientos de Cristo 1 Ped 4:13

D. Tranquilos y aun gozosos Fil 3:10; Rom 5:3; 2 Cor 12:10

IV. 1 Cor 7:29-32, Libres de preocupación, angustia

A. Que los que tienen familia sean como si no la tuviesen

B. Que los que lloran o se alegran sean como si no lo hicieran

C. Que los que compran y disfrutan de este mundo sean como si no lo hicieran

D. El cristiano debe estar tranquilo en toda relación o actividad de la vida

V. En lugar de preocuparse

A. Fil 4:6, hacer peticiones a Dios; 11, aprender el contentamiento; 13, decir “todo lo puedo en Cristo”

B. Debemos echar la ansiedad sobre Dios, Sal 37:5; Heb 13:5; 1 Ped 5:7

C. El se encarga de sus hijos; se hace responsable; “El cuidará de ti”

VI. Debemos preocuparnos por otros y por asuntos espirituales

A. Fil 2:20, Timoteo se preocupa por vosotros

B. 1 Cor 12:25, preocuparse los unos por los otros

C. 2 Cor 11:28, la preocupación por todas las iglesias

VII. Hay que tomar muy en serio el afán

A. El afán es la actitud normal del inconverso, pues no tiene Padre

B. La falta de fe en Dios hace nula la oración, Sant 1:6

C El afán ahoga la palabra, nos hace infructuosos

D. El afán destruye el alma, Luc 21:34. Tres cosas: glotonería, embriaguez, afanes

Conclusión:

A. Tener cuidado (1 Tim 4:12) pero no estar afanoso

B. El día de ayer es historia; mañana no existe; por eso, vivir tranquilo hoy

 

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Que os améis los unos a los otros, Jn. 13:34

 

I. Para transformarnos a la imagen de Cristo.

A. Rom 8:29; 12:2; 2 Cor 3:18; Efes 4:23; Col 3:8-10.

B. De esta manera seremos participantes de la naturaleza divina, 2 Ped 1:4.

C. Este amor es de la mente y de la voluntad; significa buena voluntad. El que ama a otro busca su bienestar físico y espiritual.

D. Este amor es conocido por sus acciones. 1 Cor. 13:4, “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.

 

II. Lo que el amor no hace.

A. No aborreciéndonos los unos a los otros, Tito 3:3 (esto lo hacíamos en otro tiempo).

B. No irritándonos (provocándonos) los unos a los otros, Gál 5:26.

 

III. Lo que el amor sí hace.

A. Amaos (sed afectuosos) los unos a los otros, Rom 12:10.

B. Saludaos los unos a los otros con ósculo santo, Rom 16:16; 1 Cor. 16:20

C. Preocuparse los unos por los otros, 1 Cor 12:25-27; Rom 12:15

D. Amonestar los unos a los otros, Rom 15:14

E. Exhortar, estimularnos los unos a los otros, Heb 3:13; 10:24

F. Sobrellevad las cargas los unos de los otros, Gál 6:1-3; Sant 5:9

G. Confesar las ofensas los unos a los otros, Sant 5:16; (no ser orgullosos, Rom 12:3)

H. Soportándoos los unos a los otros, Efes 4:2, 31, 32; Col 3:13

I. Servíos por amor los unos a los otros, Gál 5:13-14; Rom 12:5-8

 

Ancianos

Requisitos que llenar para ser obispo (anciano, pastor)

(1 Tim. 3:1-7)

 

3:1 Si alguno anhela (Heb. 11:16) (busca, MV; haciendo esfuerzo por obtener, VM) obispado.

A. ¿Qué es el obispado? Episkope, visitación (1 Ped. 2:12). Episkopos, un supervisor (epi, sobre, skopeo, mirar o vigilar). Hech. 20:28; Fil. 1:1; 1 Tim. 3:2; Tito 1:7; 1 Ped. 2:25 (Cristo es llamado "el obispo de vuestras almas").

B. Los ancianos de una congregación son los obispos de esa congregación, Hech. 20:17, 28. Debe haber ancianos en cada congregación, Hech. 14:23; 11:30. Este es el orden establecido por Dios.

C. Los obispos son los líderes de una congregación; por eso, deben ser hombres fuertes y dedicados a Dios, como Moisés, Josué (1:7), y Samuel. "Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos" (1 Cor. 16:13). "Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo" (Prov. 11:14). La obra de los obispos es la "dirección sabia" de una congregación. Sin la "dirección sabia" la congregación -- al igual que el gobierno, el hogar, la empresa, etc. -- no funciona bien. Israel cayó por causa de sus pastores infieles (Ezeq. 34).

-- buena obra desea -- Hech. 20:28-30; 1 Ped. 3:1-4; Heb. 13:17; compárese Ezeq. 34:1-6 (Heb. 12:12, 13).

A. El obispado no es para el hermano "al cual le gusta tener el primer lugar" (3 Jn. 9). "Siempre ha habido quienes desean mandar, dirigir, o dar órdenes, pero no se ocupan en hacer la obra" (BHR), pero Pedro dice a los ancianos, "No como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey" (1 Ped. 5:3).

B. Más bien, el obispado es una obra, la de "apacentar (poimaino) la iglesia del Señor" (Hech. 20:28). Poimaino quiere decir pastorear (Luc. 17:7). Espiritualmente el pastorear incluye (1) el instruir; (2) el exhortar o amonestar; (3) (siendo hombres espirituales su trabajo es) buscar a las ovejas descarriadas para restaurarlas al redil, Gál. 6:1; (4) el disciplinar (Rom. 16:17, 1 Cor. 5; 2 Tes. 3), y (4) proteger (compárese Hech. 20:29, 30). Heb. 13:17 dice que los pastores "velan por vuestras almas"; aunque en este texto aparece la palabra hegoumenois, pastores es traducción correcta porque los pastores (obispos, ancianos) son los líderes que velan por las almas de los miembros de la congregación.

C. Por lo tanto, el hermano que anhela, busca, desea obispado ama el rebaño (la iglesia). Ama a las ovejas y, por eso, conoce a todas las ovejas del redil (Juan 10:4, 14), y sabe cómo alimentarlas.

D. La palabra apacentar (poimaíno), significa pastorear o cuidar. Esto incluye la dirección, la alimentación y la protección.

E. El trabajo de los pastores -- al igual que el de los apóstoles, profetas y evangelistas -- es el edificar (perfeccionar) a los santos (Efes. 4:11, 12). Compárese 2 Tim. 2:2 (el trabajo encomendado aquí para el evangelista es también el trabajo de los pastores), porque estos deberían entrenar obreros de toda clase (p. ej., maestros, directores de cantos y oraciones, los que se encargan de repartir la cena y recoger la ofrenda).

F. Todo hermano -- aun el neófito (1 Tim. 3:6) -- que piense que algún día quisiera ser un anciano, debe tener delante de los ojos todos los días los requisitos para obispos de 1 Tim. 3; Tito 1. De esta manera estos requisitos serán la meta hacia la cual van avanzando día tras día. Desde luego, al avanzar hacia esta meta, también estará avanzando hacia el premio final (Fil. 3:14).

 

3:2 Pero es necesario que el obispo sea irreprensible (Tito 1:6) -- Ahora Pablo explica los requisitos para obispo. Los hermanos que reúnan estos requisitos y sean escogidos por la congregación para ser obispos son puestos por el Espíritu Santo (Hech. 20:28).

A. Anepilemptos, irreprochable, intachable, no expuesto a censura, sin reprensión (6:14). Compárense Jn. 8:46; Hech. 20:18, 33, 34; Gén. 31:36-42; 1 Sam. 12:3, 4.

B. 3:7 "También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera". Compárese 1 Tim. 4:12; Tito 2:6-8. Si "los de afuera" respetan a los obispos, respetarán también a la iglesia, pero si pueden destruir al liderato, pueden destruir la congregación.

C. Otro término traducido irreprensible es aproskopos, Fil. 1:10, sin ocasión de tropiezo. Los pastores -- como también los evangelistas y otros miembros -- que no son irreprensibles causan tropiezos (Mat. 18:6, 7).

D. La espiritualidad de una iglesia puede ser medida por la espiritualidad de los obispos.

-- marido de una sola mujer -- Omítase la palabra sola, pues el griego dice "una mujer" (lo mismo en 5:9, "un marido"). El obispo tiene que ser hombre casado que no es polígamo ni bígamo. Tampoco puede ser marido de una mujer con la cual no tiene el derecho de vivir (Mat. 19:9). El viudo que se haya vuelto a casar es marido de una mujer. El que haya repudiado a su mujer por causa de fornicación y vuelto a casarse es marido de una mujer. "Notemos también que Pablo no dice, 'que haya sido casado una sola vez'. El texto griego dice literalmente, 'Es necesario ... ser ... marido de una mujer'. Pablo no condena las segundas nupcias en sí (Rom. 7:3; 1 Cor. 7:39; 1 Tim. 5:14)" (BHR).

-- sobrio -- Nephalios, literalmente, estar libre de la influencia de productos embriagantes pero, metafóricamente, se asocia con la vigilancia: ("velemos y seamos sobrios", 1 Tes. 5:6, 8). Significa pues, templado, cordura. Esto indica la madurez (Heb. 5:12-14) y la espiritualidad. Los hermanos carnales (1 Cor. 3:1-3) no deben ser escogidos para pastores.

-- prudente -- Sofrona, de mente sana o juiciosa, con dominio propio, sensato. "¿Pues, qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos" (1 Cor. 6:5). Los pastores deben ser hermanos sabios y juicios, no solamente para instruir, sino en cualquier problema poder juzgar entre sus hermanos, y aun llevar a cabo la disciplina en la iglesia (1 Cor. 5; 2 Tes. 3).

-- decoroso (de conducta decorosa, LBLA) -- Kosmion, ordenado, bien dispuesto, decente, modesto. Desde luego, "El ordenamiento no se refiere sólo a su vestido y comportamiento, sino a la vida interna, ciertamente pronunciándose y expresándose de una manera manifiesta en el comportamiento externo" (Trench, citado por WEV). (Compárese 2:9).

-- hospedador -- Philoxenon, teniendo amor a los extranjeros. Rom. 12:13; Heb. 13:2; 1 Ped. 4:9, "sin murmuración". El hogar del pastor debe estar abierto a los santos que busquen consejos y ayuda. A veces su hogar es el sitio de las reuniones de la iglesia. El hogar de los hermanos es el "púlpito" para enseñar a otros; por eso, Juan prohíbe que se reciba en casa al que no trae la doctrina de Cristo (2 Jn. 9-11). Compárese 3 Jn. 5-8.

Los cristianos sufren hasta el despojo de sus bienes materiales (Heb. 10:34) y, aparte de los hermanos, no tienen a quién acudir; por eso, en el Nuevo Testamento hay mucho énfasis sobre la hospitalidad, y los pastores han de ser ejemplos en esto también.

Lamentablemente algunos abusan de esta hermosa virtud, aprovechándose de la hospitalidad de hermanos fieles. Hay hermanos fieles que merecen la atención (como ya se explicó), pero "Entre algunos prevalece la práctica de viajar a su gusto, llegando a hogares sin aviso, y luego esperando que la familia les atienda gratuitamente. Tales saben que la cultura obliga a la gente a recibirles y atenderles. Son irresponsables, y aprovechados. Si en algún caso no son atendidos como ellos quisieran, acusan a la casa de no ser 'hospitalaria'. Esta acusación falsa e injusta revela la completa falta de respeto hacia la enseñanza bíblica" (BHR).

-- apto (capacitado, calificado, competente) para enseñar -- para impartir la leche (Heb. 5:12; 1 Ped. 2:2), como también el alimento sólido (Heb. 5:14); en fin, debe enseñar "todo el consejo de Dios" (Hech. 20:20, 27). Esta calificación requiere el estudio diligente, porque el anciano no puede explicar la Biblia si él mismo no la entiende. Uno no puede dar lo que no tiene. Los hermanos que anhelan obispado deben ser de los más diligentes en el estudio bíblico.

A. El obispo debe ser "Retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen ... es preciso tapar la boca" (Tito 1:9-11). En primer lugar no es posible ser retenedor de la palabra si todavía no la ha aprendido, y si no es retenedor de ella, será imposible que exhorte a otros y que convenza a los que contradicen.

B. Así pues, el obispo tiene que estar preparado (en conocimiento y en convicción) no sólo para enseñar, sino también para discutir y para defender la verdad (Judas 3). Para el estudio algunos se han hecho tardos (para oír) o perezosos, la misma palabra, nothroi (Heb. 5:11; 6:12).

C. Pablo aun habla de ancianos que se dedican tiempo completo a la obra: "Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario" (5:17, 18). Es muy lógico y justo que los ancianos reciban salario, porque el obispado es una obra muy buena y al mismo tiempo una obra muy exigente.

D. Pero aunque haya, aparte de los ancianos, otro(s) predicador(es) en la congregación, los ancianos son responsables por la enseñanza de la iglesia. Los predicadores reconocen que ellos darán cuenta a Dios por lo que predican y, por eso, dicen que nadie les dirá lo que deberían predicar, pero los obispos supervisan todo aspecto de la vida congregacional y esto incluye toda la enseñanza. El predicador está equivocado si piensa que él no tiene que dar cuenta a los ancianos o que estos no le pueden hacer sugerencias y exhortarle, pues los ancianos son responsables por su propia enseñanza, por la de los maestros (hombres y mujeres) y también por lo que el predicador (local o visitante) enseñe pública o privadamente a los miembros.

 

3:3 no dado al vino -- Paroinon. Borracho, Tito 1:7; Prov. 23:29, 30.

-- no pendenciero -- me plékten, no pleitista, no luchador, no violento. Hermanos pleitistas son soberbios, egoístas y carnales que solamente quieren imponer su opinión personal. Los tales muestran que tienen mal genio y que no son tratables. Su regla es que "se haga lo que yo digo sin preguntar". Solamente quieren salirse con la suya, y ¡ya! La iglesia que escoja al pendenciero como anciano invita problemas serios. Pablo pidió que los hermanos oraran por él "para que seamos librados de hombres perversos (irrazonables, LBLA, margen)" (2 Tes. 3:2). Los hombres irrazonables no deben ser seleccionados para obispos. Algunos no pueden tener desacuerdos sin ser desagradables.

A. Dice Sant. 3:17, "La sabiduría que es de lo alto es ... pacífica, amable", epiekés, condescendiente, LBLA, razonable, margen; moderado, equitativo, Fil. 4:5; 1 Ped. 2:18 (ATR); comprensiva (Lacueva). El hermano, pues, que es epiekés no es nada vanidoso ni enaltecido, sino que se presta para ser consultados. Sus oídos están abiertos a los santos bajo su cuidado.

B. No es difícil conocer el carácter del hermano bajo consideración para el obispado. Si un hermano tiene carácter intratable en el hogar, será igual o peor en la iglesia. Si no se lleva bien con su esposa e hijos, y ha tenido problemas con los miembros, ¿cómo actuaría si fuera uno de los ancianos?

C. Como dice el hermano Bill H. Reeves, "El anciano bíblico ... no resuelve problemas con los puños", pero esto es precisamente lo que el pendenciero quiere hacer, empleando lenguaje carnal (palabras abusivas, insultantes), como si fuera un borracho.

-- no iracundo, Tito 1:7. "El amor ... no se irrita" (1 Cor. 13:5). El iracundo destruye lo que otros edifican; por eso, el escogerlo para ser obispo será desastroso para la iglesia. Pablo dijo a la iglesia de Roma, "estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros" (Rom. 15:14); cuánto más los pastores deberían estar llenos de bondad. Véanse 1 Tes. 2:7, 11; 2 Tim. 2:24-26. Los hermanos sentimentales o hermanos que dan rienda suelta a sus emociones no deben anhelar el obispado.

-- dueño de sí mismo -- (Tito 1:8). El hombre que no es dueño de sí mismo es víctima de sus pasiones carnales. En lugar de promover la paz en la iglesia, promoverá "enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías" (Gál. 5:20).

-- no codicioso de ganancias deshonestas -- Tito 1:7. El pastor debe ser hombre honrado, sincero, honesto. En su vida diaria, en su negocio o en su empleo o en cualquier trato con otros que sea hombre de integridad. "¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos!" (Ezeq. 34:1). Estos se aprovechaban de su puesto para fines personales.

De acuerdo con 1 Cor. 16:2 cada primer día de la semana la iglesia levanta una colecta y los ancianos supervisan la administración de este dinero. Muchas veces uno de los ancianos será el tesorero. Si es codicioso de ganancias deshonestas, podría aprovecharse de este arreglo. También podría, de alguna manera, abusar de su derecho de recibir salario (1 Tim. 5:17, 18).

-- sino amable -- Epieikés, en contraste a ser pendenciero; equitativo, justo, que examina humana y razonablemente los hechos de un asunto. Tito 3:2 ("que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre"); Sant. 3:17 (como cualidad de la sabiduría que es de arriba); 1 Ped. 2:18 (en asociación con lo que es bueno). Rom. 15:14, llenos de bondad. El hermano amable es cortés, educado, tratable, y los miembros estarán dispuestos a acercarse a tal pastor con sus preguntas, problemas u otras consultas. Compárese la manera de Pablo con los hermanos, 1 Tes. 2:7, 11. ¿Cómo debe ser "el siervo del Señor" con la gente? 2 Tim. 2:24-26. Es indispensable que los pastores estén dispuestos a escuchar a los miembros, y que les hablen con buenas palabras. Léase lo que Santiago dice acerca de el que "es sabio y entendido entre vosotros" (Sant. 3:13-18). Los pastores deben meditar mucho sobre este texto, porque lamentablemente parece que algunos prefieren gobernar como dictadores e imponer su voluntad a fuerza de pulmón. Cada predicador y cada anciano debe preguntarse a sí mismo, "¿Qué me cuesta escuchar al hermano que tenga alguna queja?" Aun los miembros más maduros y fieles tendrán sus desacuerdos y diferencias de opinión sobre algún asunto. Los obispos que quieren gobernar bien escucharán para poder juzgar con "la sabiduría que es de lo alto".

-- apacible (no contencioso, LBLA) -- ámachon, (no rencilloso, VM).

-- no avaro (no avaricioso, LBLA) -- Aphilaguron (a=no; phil=amar; aguros=plata); (6:6-10). El que siempre quiere más no es hombre contento, sino avaricioso. "Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora" (Heb. 13:5), pues el no estar contento indica falta de agradecimiento.

 

3:4 que gobierne (dirija, 5:17; Rom. 12:8; 1 Tes. 5:12) bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?) -- El hermano que llena este requisito para pastor es fiel al Señor, pone buen ejemplo y ejerce la autoridad en su familia. El es la cabeza, el director (Efes. 5:24-25; 6:4). El provee para su familia (1 Tim. 5:8), no solamente alimento, ropa, techo, etc., sino también la instrucción y la disciplina necesarias.

-- tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía (Tito 1:6) -- En nuestra época es cada vez más difícil criar a los hijos "en disciplina y amonestación del Señor" (Efes. 6:4) porque los jóvenes tienen que vivir en un ambiente de mucha disolución y rebeldía. Entre ellos es popular ser así, y persiguen a los jóvenes cristianos que no se conforman a sus actitudes y prácticas.

-- hijos creyentes -- Para cumplir con este requisito ¿es necesario que el hermano tenga más de un hijo creyente? No, porque el sustantivo hijos es un término genérico e incluye uno o más; es decir, el singular se incluye en el plural: p. ej., Efes. 6:4, "no provoquéis a vuestros hijos, sino criadlos, etc."; sin duda alguna esta enseñanza es para los padres que tienen solamente un hijo. "¿Quién dijera a Abraham que Sara habría de dar de mamar a hijos?" (Gén. 21:7); dice hijos aunque Sara tuvo solamente un hijo. "Cuando alguno muriere sin hijos, traspasaréis su herencia a su hija" (Núm. 27:8); desde luego, si hubiera tenido un solo hijo, la herencia habría sido de él. "Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y levantará descendencia a su hermano" (Mat. 22:24); con un solo hijo habría tenido descendencia. Estos textos son suficientes para probar que el singular se incluye en el plural.

-- creyentes -- La palabra traducida creyentes es pista.

A. A veces esta palabra se traduce fiel(es); p. ej., Mat. 25:21, 23, "Bien, buen siervo y fiel"; Hech. 16:15, "Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor"; 1 Cor. 4:2, "que cada uno se hallado fiel"; 1 Tim. 1:12, "me tuvo por fiel"; 1 Cor. 4:17, "Timoteo ... fiel en el Señor"; Gál. 3:9, la traducción más apropiada es "los de la fe son bendecidos con el fiel Abraham" (Interlineal, F. Lacueva; American Standard Version) (véanse también Efes. 6:21; 2 Tim. 2:2).

B. Pero también se traduce creyente(s): Hech. 16:1, "Timoteo, hijo de una mujer judía creyente"; 2 Cor. 6:15, "¿O qué parte el creyente con el incrédulo?"; 1 Tim. 5:16, "Si algún creyente o alguna creyente tiene viudas ... "; 1 Tim. 6:2, "Y los que tienen amos creyentes, no los tengan en menos por ser hermanos" (aquí obviamente estos amos no son simplemente fieles, sino creyentes (cristianos) porque son hermanos; (véanse también 1 Tim. 4:3, 10; Hech. 10:45, obviamente "los fieles de la circuncisión" eran cristianos.

C. En 1 Tim. 3:4, 5 Pablo enfatiza que los hijos deben estar en sujeción a sus padres, y sería correcto decir que los que están sujetos son fieles a su padre. Sin embargo, en Tito 1:6 hay algo más, porque después de decir creyentes o fieles, dice, "que no estén acusados de disolución ni de rebeldía"; por eso, Pablo tiene en mente los jóvenes de edad. Estos son jóvenes responsables y, por eso, es lógico y razonable concluir que si no son mundanos rebeldes será porque habían obedecido al evangelio. Es muy probable, pues, que creyentes sea la traducción correcta en este texto, como en 1 Tim. 6:2 ("amos creyentes").

-- con toda honestidad (dignidad, LBLA) -- (2:2; 3:8, 11; Tito 2:2, 7, "serios"), con toda gravedad, porque el criar hijos es una obligación solemne. Los padres deben tomar muy en serio esta responsabilidad.

 

3:5 (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?) -- En el hogar -- el lugar de prueba -- el hombre muestra que es capaz de cuidar de la iglesia. El hermano que no instruye ni disciplina a sus hijos descuidaría las mismas cosas si fuera anciano en la iglesia.

Posiblemente el hermano que reúna el requisito doméstico para ser obispo no podrá reunir otros requisitos. Son escasos los hermanos que reúnen este requisito (el doméstico) y, por eso, la congregación con mucho deseo de estar organizada de acuerdo al patrón bíblico debe evitar el error de escoger a tal hermano para anciano si no reúne los otros requisitos.

 

3:6 no un neófito (neofuton, nueva planta), -- El recién convertido puede anhelar el obispado, pero todavía no está preparado para tales responsabilidades. Más bien, debe estar estudiando estos requisitos y creciendo y madurando para que un día sea calificado. Los corintios no maduraron porque estaban envanecidos (1 Cor. 4:6, 19; 5:2; 8:1; 13:4). Compárense Rom. 12:3; 1 Tim. 6:4; 2 Tim. 3:4.

-- no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo -- Por no estar lo suficientemente preparado y maduro para esta obra el hermano neófito podría cometer muchos errores. Incluso podría caer en el error mencionado por Pablo en Rom. 12:3, o en los casos peores, podría caer en el error de Diótrefes (3 Jn. 9, 10). Aun a los ancianos fieles era necesario la exhortación de no buscar señorío sobre la iglesia (1 Ped. 5:3).

 

3:7 También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera -- 1 Cor. 5:12; 2 Cor. 7:5; Col. 4:5; 1 Tes. 4:12. Si algún hermano dice, "A mí no me importa lo que los vecinos y otros piensen de mí", ni siquiera es cristiano y seguramente no puede ser un obispo de la congregación, pues tanto los de afuera como los fieles toman muy en serio su influencia (Mat. 5:13-16; Fil. 2:15, 16; 1 Ped. 2:12-16; 3:1-4).

 

Tito 1:9-11 El obispo debe defender la verdad. Debe contender por la fe, Judas 3. Debe enseñar y defender lo que Pablo afirma en Efes. 4:3-6. Debe entender y defender el plan de salvación (y exponer errores, p. ej., el calvinismo); la vida que debe llevar el cristiano; las cinco actos de culto; la organización de la iglesia (y exponer los errores de la centralización, las instituciones iglesia de Cristo, la iglesia patrocinadora); la obra de la iglesia (adorar, edificarse, evangelizar); la enseñanza bíblica sobre el matrimonio, el divorcio y segundas nupcias; el error de los que enseñan que se debe usar una sola copa para la cena porque, según ellos, el recipiente es símbolo del Nuevo Pacto; el error de los que enseñan que los días de creación no eran literales sino períodos largos (edades geológicas); el error de los que citan Rom. 14 para practicar la llamada “unidad en la diversidad” (de esa manera justificando la comunión con muchos errores, pero sobre todo los errores sobre el divorcio y nuevas nupcias), etc. El pastor tiene que velar y proteger el rebaño de los lobos (Hech. 20:28-31).

El obispo debe tener convicciones y el valor necesario para defenderlas, para no ser movido por la presión que los miembros ejerzan sobre él. Tampoco debe ser movido por las circunstancias inesperadas, ni por las consecuencias de haber practicado la disciplina.

Los obispos deben defender la verdad de Cristo en lugar de hacer leyes basadas en sus opiniones.

 

Conclusión.

A. Heb. 13:17, darán cuenta. Por eso, deben imitar al pastor de Luc. 15:4. Los pastores deben leer Ezeq. 34:1-6 y recordarlo.

B. Que no sean legisladores (Sant. 4:12); es decir, que no impongan sus propias opiniones sobre la iglesia como si fueran leyes (Rom. 14:1).

C. Las ovejas deben respetar a sus pastores (1 Tes. 5:12, 13); y estar sujetas a ellos (Heb. 13:17). "Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos" (1 Tim. 6:19).

D. "Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar" (1 Tim. 5:17, 18).

E. Su verdadera recompensa: "Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria" (1 Ped. 5:4).

 

 

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Comunión con el pecado y el error

 

Uso incorrecto de Romanos 14

 

Introducción.

A. Siempre hay hermanos que quieren tener comunión con los que practican el pecado o enseñan el error, pero 1 Jn. 1:5, 6 dice que Dios no tiene comunión con las tinieblas.

B. Hoy en día la controversia tiene que ver con el matrimonio, el divorcio y segundas nupcias.

C. ¿Cuál es la ley de Dios sobre el tema? Mat. 5:32; 19:9; Rom. 7:3

 

I. Algunos errores con respecto al tema del divorcio, segundas nupcias.

A. Algunos enseñan que el fornicario repudiado puede volver a casarse. Mat. 19:9, “Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera”. Jesús autoriza que la parte inocente puede divorciarse del fornicario y volver a casarse, pero no autoriza que el fornicario repudiado vuelva a casarse.

B. Algunos enseñan que si el incrédulo se divorcia del creyente no por causa de fornicación, el creyente puede volver a casarse, pero 1 Cor. 7:15 no dice tal cosa. “Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios”. Pablo dice que el hermano o la hermana no está sujeto(a) a servidumbre en tales casos; es decir, literalmente, “no se ha esclavizado” al cónyuge incrédulo, porque Cristo es su único Amo (v. 23). Por eso, si el incrédulo se separa, que se separe, pero Pablo ya había dicho lo que el cristiano(a) tiene que hacer cuando hay separación: quédese sin casar o reconcíliese con su cónyuge. Si Pablo hubiera enseñado que si el incrédulo se separa, la cristiana puede volver a casarse, habría contradicho lo que Jesús dijo en Mat. 5:32; 19:9. Pablo no lo hizo. El no nombró otra excepción aparte de la fornicación.

C. Algunos enseñan que Mat. 5:32; 19:9 es “ley de reino” o “doctrina de pacto”; es decir, que esta enseñanza no se aplica al matrimonio de los inconversos. Según esta herejía, los inconversos que se hayan divorciado y vuelto a casarse dos o tres o cinco veces, pueden venir a Cristo, ser bautizados y seguir viviendo en su matrimonio actual. Sin embargo, Gén. 2:24, citado por Jesús en Mat. 19:6 enseña claramente que el matrimonio no fue dado para cristianos sino para el hombre (la humanidad). Es para todos. No es un sacramento u ordenanza de la iglesia. Además Jesús dice (Mat. 19:9) “Cualquiera …” Su ley es para toda la humanidad. Todos serán juzgados por su ley (Juan 12:48).

D. Algunos enseñan que al bautizarse los que estén mal en segundas nupcias (viviendo en adulterio) ya son perdonados y pueden continuar en su matrimonio actual. El bautismo, sin embargo, es para el perdón de los pecados que dejamos. Si una pareja está mal antes del bautismo, estará mal después del bautismo. El bautismo no lava o santifica el matrimonio si es una unión adúltera.

E. Algunos enseñan que el adulterio de estos textos (Mat. 5:32; 19:9) no es sexual, sino que consiste en los dos actos legales de divorciarse y volver a casarse. De esta manera los testigos y otros sectarios tuercen las Escrituras, cambiando el sentido de palabras bíblicas. Toda palabra bíblica ha de entenderse en su sentido literal a menos que el contexto nos obligue a entenderla en sentido figurado. En Mat. 5:32; 19:9 la palabra “adulterio” significa lo mismo que en Exodo 20 (los diez mandamientos).

F. Hay varios otros errores. Véase el estudio en este libro.

 

II. Algunos hermanos citan Rom. 14 para enseñar que debemos tener comunión con los que enseñan y practican estos errores con respecto al divorcio y segundas nupcias. Algunos hermanos afirman que la enseñanza de Rom. 14 no se limita a los asuntos no pecaminosos, sino que trata también de asuntos de “la fe”, asuntos doctrinales, asuntos de la moralidad. Esta es enseñanza muy peligrosa, porque abre las compuertas para que haya comunión con todo pecado y error. (Otros enseñan que Rom. 14 requiere que tengamos comunión con los que usan el instrumento de música, los que creen en el reino milenario, con iglesias donde predican las mujeres, etc. Estos hermanos han caído en el error de la llamada “Unidad en la diversidad” del llamado “Nuevo movimiento de la Unidad” (el movimiento ecuménico).

A. ¿Qué enseña Rom. 14 y cuál es su relación a la controversia sobre el matrimonio, el divorcio y segundas nupcias?

1. El punto principal de este texto es que debemos recibir el uno al otro (tener comunión) sin tener disputas sobre las opiniones con respecto a comer o no comer ciertos alimentos y con respecto a guardar o no guardar ciertos días. Judas 3 dice “Contender por la fe” y Rom. 14:1 dice “no .. contender sobre opiniones”.

2. Los hermanos que rehusaban comer ciertos alimentos y que todavía guardaban ciertos días eran débiles en su entendimiento y en su conciencia. La iglesia del primer siglo estaba compuesta de judíos y gentiles, de culturas y costumbres muy distintas. Desde luego, en cuanto a doctrina tenían que estar unidos, pero en cuanto a costumbres no reguladas por el evangelio, había libertad. Tales cosas no debieran estorbar la comunión entre ellos.

3. Hoy en día hay hermanas que cubren la cabeza para orar, hay hermanos que siempre oran arrodillados, algunos ayunan, etc. Tales cosas no deben estorbar la comunión entre hermanos.

4. Es muy obvio que Pablo se refiere a ciertas prácticas que en sí mismas no eran pecaminosas; es decir, en cuanto a revelación de Dios (declaración, mandamiento, ejemplo aprobado o inferencia) no eran condenadas. Lamentablemente ahora hay hermanos que dicen que este capítulo trata también de asuntos de pecado y de error doctrinal.

a. v. 3, debemos recibirnos los unos a los otros, porque Dios recibe a ambos.

b. v. 6, el que hace caso del día, lo hace para el Señor, y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace; el que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios. ¡De ninguna manera se puede decir que el que comete adulterio lo hace para el Señor y da gracias!

c. v. 14 No son prácticas inmundas (“nada es inmundo en sí mismo”, es decir, ninguna de estas cosas bajo consideración). Esto excluye al adúltero, que seguramente es un acto inmundo. (Los que dicen que este capítulo tiene que ver también con el pecado y el error doctrinal lo tergiversa (tuerce), 2 Ped. 3:16).

d. v. 16 Vuestro bien (es decir, la práctica del hermano fuerte). Esto excluye al adúltero.

e. v. 20 Todas estas cosas son limpias (“todas las cosas a la verdad son limpias”). Esto excluye al adúltero. ¿Qué dice Heb. 13:4?

4. En cuanto a estas cosas el hermano débil sí cometería pecado si violara su conciencia (14:23).

5. También alguno podría causar que el hermano débil pecara (14:20). Esto sería pecado.

B. Por eso, las dos cosas prohibidas por Pablo son las siguientes:

1. Que el hermano fuerte no menosprecie al hermano débil.

2. Que el hermano débil no juzgue al hermano fuerte.

 

III. Cuando alguno no enseña la doctrina de Cristo, no debemos tener comunión con él.

A. 2 Jn. 9-11. Muchos de los que enseñan error no lo hacen en el púlpito, sino solamente en las casas.

B. Efes. 5:11, “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas”.

C. 2 Cor. 6:17, “Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré”.

 

IV. ¿Cuáles son los argumentos de los hermanos que citan Romanos 14 para justificar la comunión con el error y pecado en cuanto al divorcio y segundas nupcias?

A. Que Rom. 14:4 habla de “caer” (pecar); por eso, que debemos tener comunión aun con los hermanos que hayan caído en el error y pecado. Es increíble que algún hermano en Cristo saque tal conclusión que contradiga tantos textos que enseñan que no podemos tener comunión con el pecado y el error. Tal explicación es otro error, pues la expresión “para su propio señor está en pie o cae” significa que el hermano débil (abstinente) no es el juez del hermano que come, y por eso, no debe juzgarlo. Su juez es el Señor, y El no le juzga (condena) si come ciertos alimentos, porque la ley de Moisés fue clavada a la cruz (Col. 2:14). Desde luego, si las Escrituras condenan cierta práctica, todos tenemos que juzgarnos de acuerdo a esa revelación.

B. Otro argumento es que el hermano débil creía que era pecado comer ciertos alimentos (por eso, que no es cuestión de opinión sino de fe o doctrina), y que Pablo dice en los primeros versículos, antes de explicar que hay libertad para comerlos, que los hermanos fuertes deberían recibir (tener comunión con) los hermanos débiles. Este argumento es aun más débil que el otro, pues todo el capítulo es corto y Pablo explica de diversas maneras que el alimento bajo consideración no era inmundo. El hermano débil sí creía, pero era su fe subjetiva. La unidad entre hermanos no se basa en la fe subjetiva sino en la fe objetiva. La fe objetiva es el evangelio, lo que está claramente revelado por medio de la afirmación explícita, mandamiento, ejemplo apostólico o inferencia necesaria.

C. También para vindicar su práctica de tener comunión con hermanos que enseñan error, hablan mucho de ciertas controversias entre hermanos que no han dividido la iglesia; por ejemplo, si la mujer debe cubrir su cabeza cuando ora; si es pecado que el cristiano sirve al gobierno como soldado o policía; si el que repudia a su mujer por fornicación puede volver a casarse, etc. Pero estas cosas no se pueden comparar con el adulterio, que en sí es pecado. Más bien, son creencias que sólo afectan la conciencia (Rom. 14:23). De otro modo, si fueran asuntos de “la fe” entonces serían causa de división.

 

Conclusión.

A. Romanos 14 no tiene nada que ver con el matrimonio, el divorcio y segundas nupcias.

B. Los que violan la enseñanza bíblica sobre este tema están en pecado y no puede haber comunión con ellos hasta que se arrepientan.

C. Después de escribir Rom. 14, poco después y en la misma carta, Pablo también escribió Rom. 16:17, “Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos”. Este texto no tendría sentido alguno si Rom. 14 enseña que debemos tener comunión con los que enseñan error y practican pecado.

 

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Asistencia

 

“No dejando de congregarnos”

Hebreos 10:24, 25

 

Introducción.

A. Hech. 2:46, “Y perseverando unánimes cada día en el templo”; Hech. 5:42, “Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo”. Si los discípulos primitivos se reunían “cada día”, ¿no podemos asistir fielmente el domingo, el miércoles y durante series cortas?

B. Algunos al bautizarse dejan los vicios pero no quieren asistir fielmente. ¿Qué significa esto? ¿Están “convertidos”? Es síntoma de flaqueza espiritual. ¿Cuál es el remedio?

 

I. ¿Por qué asistir a todas las reuniones?

A. Para adorar a Dios: con himnos, oraciones, estudio, cena, ofrenda.

B. Para crecer, 1 Ped. 2:1,2, “Desead … la leche espiritual … para que crezcáis”. Ausentarnos de un solo servicio por causa de la indiferencia nos deja aun más débiles.

C. Para edificar a otros, Efes. 4:12; 1 Cor. 12:25-27; Heb. 10:24, 25. El asiento vacío desanima a los asistentes, debilita a la iglesia. 1 Sam. 20:18 “serás echado de menos, porque tu asiento estará vacío.” Es necesario tener clases bíblicas sistemáticas, lecciones consecutivas, como en la escuela y asistirlas fielmente.

D. Para salvar almas. 1 Tes. 1:7, 8. ¿Eran fieles o infieles en la asistencia? 1 Tim. 3:15, ¿somos columna y apoyo de la verdad si no asistimos fielmente? ¿Qué piensan los visitantes si el local está casi vacío? (Mejor dicho, ¿qué pensará Cristo?)

 

II. ¿Por qué algunos descuidan las reuniones de la iglesia?

A. Por causa de la persecución. Heb. 10:32-36; Mat. 24:12.

B. Por causa del trabajo (algunos tienen dos empleos). Es problema, pero Mat. 6:33, “buscad primeramente el reino”. Algunos ni siquiera tratan de hacer arreglos para asistir.

C. Por causa de enfermedades. Pero las enfermedades son muy curiosas, pues a veces permiten que los miembros trabajen, vayan a la escuela, hagan visitas y compras, pero no permiten que asistan a las reuniones de la iglesia.

D. Por causa de los niños. Pero el problema verdadero no es con los niños sino con los padres que deben enseñarles y disciplinarles en casa, Efes. 6:4,

E. Por causa de las “minivacaciones” el fin de semana.

1. “Pero nos reunimos allá donde fuimos a visitar”. Sí, pero ¿qué de la iglesia local? Seamos leales a la iglesia local de la cual somos miembros. ¿Queremos que sea fuerte, que crezca o que muera? Cada miembro debe ser responsable.

2. Si dos o tres familias pueden salir de visita cada fin de semana, todos pueden salir. Entonces ¿qué hacemos, cerramos las puertas del local?

F. Porque no participan. Asisten para ver si los encargados les pueden complacer (divertir). El “espectador” es persona que asiste a un espectáculo público. Parece que algunos miembros tienen la actitud de espectador: “A ver si me gustan” el predicador o el que dirige los cantos, etc.

G. Porque tienen actitud negativa y descuidada hacia la iglesia y los servicios. Llegan tarde, están inatentos, duermen, mastican chicle, están distraídos, juegan con los bebés y otros niños pequeños, etc. Todo esto muestra falta de amor y respeto (reverencia).

 

III. ¿El asistir es privilegio o puro sacrificio?

A. El asistir es mandamiento pero también es privilegio. Mat. 6:21; 13:44 ¿Creemos que el reino es tesoro?

1. 2 Cor. 8:3, 4, “el privilegio de participar en este servicio para los santos”.

2. Sal. 84:2, “Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. 3 Aun el gorrión halla casa, Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos, Cerca de tus altares, oh Jehová”.

B. Pero si no lo vemos así, es sólo obligación, carga (“Tengo que” asistir, cantar, orar, estudiar, comer la cena, ofrendar). No es por amor, Mat. 22:37.

1. ¿Tengo que volver a mi esposa e hijos? “Hermano, quiero exhortarle, cuando salga del trabajo, tiene que volver a su casa. Usted tiene que ‘reunirse’ con su familia cada noche. ¡Tiene que hacerlo!” ¿Hablamos así acerca de reunirse con nuestra familia? Si no, ¿por qué hablamos así en cuanto a reunirnos con el Señor y nuestra familia espiritual?

2. “¿Cómo puedo convencer a mi novia a casarse conmigo?” Será imposible si ella no quiere. De esta manera también es imposible convencer a los miembros a asistir fielmente si no quieren hacerlo. Los tales no están convertidos.

C. ¿“Hay que obligar a los miembros a que asistan”? Si como cura o pastor pentecostal logramos que asistan, ¿qué ganamos? ¡Asisten cuerpos! Con el corazón en otra parte. ¿Es lo que el Señor quiere?

D. ¿Qué tan importante es la iglesia? 1 Ped 3:1, la esposa tiene que ser cumplida hasta que su marido incrédulo diga, “No sabía que la iglesia era tan importante para ti”. ¿Qué piensa su marido/esposa/o hijos de la iglesia de la cual es miembro?

E. Nosotros todos, ¿que pensamos de la iglesia de la cual somos miembros? ¿que es “conveniente” tener iglesia aquí por si acaso estemos en el pueblo y no queremos hacer otra cosa o salir para otra parte?

 

Conclusión.

A. La asistencia es como canal de vida espiritual, porque los que descuidan la asistencia pronto mueren.

B. El cristiano debe tener corazón lleno de gozo y gratitud y estar deseoso de asistir a cada reunión de la iglesia, para adorar a Dios, para crecer, para edificar a sus hermanos y para ganar almas.

C. No es simplemente un mandamiento, sino sobre todo es un privilegio asistir y participar de los cantos, oraciones, estudios y cada primer día de la semana de la cena del Señor y la ofrenda.

D. Si no queremos estar con el Señor en las reuniones de la iglesia, ¿de veras queremos estar con El en el cielo eternamente?

 

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Avaricia

Introducción.

A. La avaricia es “un deseo de tener más, siempre en mal sentido” (WEV). Luc. 12:15, “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”. El avaro quiere más, algo mejor, algo diferente, lo que otros tienen, etc.

B. Este estudio examina el tema, porqué es pecado, cuáles son sus consecuencias y cuál es el remedio.

 

I. La avaricia es pecado.

A. Es idolatría. Efes. 5:5, “Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios”; Col. 3:5, “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia que es idolatría”; Mat. 6:24, “ Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas (griego, Mamón)”.

B. No tener comunión con avaros. 1 Cor. 5:11, “Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis”. ¿Qué iglesia se ha apartado de algún hermano avaro?

C. El avaro no debe ser escogido para ser anciano. 1 Tim. 3:2, 3, “Pero es necesario que el obispo sea irreprensible … no avaro”. Obsérvense en este texto los “compañeros” del avaro.

E. Es raíz de todos los males. 1 Tim. 6:10, “porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”; es decir, por causa del amor al dinero, los hombres y mujeres cometen toda clase de pecado. Por lo tanto, Pablo dice a Timoteo (v. 11), “Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas”.

 

II. La consecuencia de la avaricia

A. Por causa de la avaricia muchos se han engañado y se apartan de la fe. Mat. 13:22, “El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa”.

B. Traspasados de muchos dolores. 1 Tim. 6:10, “el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”. Los que quieran más y más y mejor y mejor no se imaginan los problemas que les esperan. No se puede negar que entre más dinero la gente gane, más complicada se pone la vida. Hay más tentaciones de toda clase. Es por eso que Jesús habla del “engaño de las riquezas”, pues promete mucho pero no cumple. No da la satisfacción y contentamiento que promete. Fue puro engaño. Obsérvense las vidas de tanta gente con dinero. Son vidas de preocupación y ansiedad de toda clase, y al mismo tiempo puro aburrimiento.

C. Lo que había de traer felicidad trajo miseria. El dinero es buen siervo pero es maestro horrible. Muchos hombres que se jactan de poseer dinero no reconocen que más bien el dinero es el amo y ellos son esclavos.

 

III. El remedio.

A. Crucificar al “viejo hombre”. Rom. 6:6, “sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado”.

B. No proveer para los deseos de la carne. Rom. 13:14, “sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne”.

C. No poner la confianza en lo material. 1 Tim. 6:17, “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. 18 Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras (Tito 2:14; 3:1, 8, 14; Mat. 25:34-46), dadivosos, generosos; 19 atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna”. Job 31:24, “Si puse en el oro mi esperanza, Y dije al oro: Mi confianza eres tú; 25 Si me alegré de que mis riquezas se multiplicasen, Y de que mi mano hallase mucho … habría negado al Dios soberano”. Mar. 10:24, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas! 25 Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios”.

F. Trabajar para ayudar a otros. Efes. 4:28, “El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad”. Luc. 3:11, “El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo”. Heb. 13:16, “Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios”.

H. Ayudar a los que predican el evangelio. Fil. 4:15, “Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; 16 pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. 17 No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. 18 Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios”.

 

Conclusión:

A. Depositar el dinero en el banco de Dios en el cielo.

1. 1 Tim. 6:19, “atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna”.

2. Mat. 6:19, “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. 21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”.

3. Luc. 12:33, “Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. 34 Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”.

B. La vida no consiste en lo que uno posea. Luc. 12:15, “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”.

C. La avaricia es idolatría. Col. 3:5; Efes. 5:5. 1 Jn. 5:21, “Hijitos, guardos de los ídolos”.

 

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La carne

El enemigo dentro de las puertas

Sant. 1:14

 

Introducción.

A. No nacemos pecadores, con naturaleza corrupta, ni con deseos malos Gén 8:21; Ecles. 7:29.

B. Esta doctrina calvinista niega el poder del evangelio y la eficacia de la sangre de Cristo, porque enseña que aun después de ser regenerado (después de ser hecho nueva criatura en Cristo), el cristiano sigue con su naturaleza corrupta. Esto quiere decir que según el calvinismo el evangelio (la sangre de Cristo) no tiene poder para quitar todo pecado del hombre.

 

I. Los deseos malos son creados por el hombre.

A. Gén 6:5, “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”. El hombre no nace con tales pensamientos malos; más bien, son creados en el corazón por el hombre mismo. El es responsable. Esto se ve claramente en Gén. 6:12, “Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”.

B. Jer 7:24, “caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado”; 18:11, “conviértase ahora cada uno de su mal camino”. Obsérvese la palabra “su”; son propiedad del hombre mismo. Son suyos.

C. 2 Tim. 4:3, “se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias”.

D. 2 Ped. 3:3, “andando según sus propias concupiscencias”.

E. Estos deseos no son los deseos normales o naturales que Dios nos da; es decir, el hombre no nace con estos deseos. Más bien, son deseos malos, concupiscencias, pasiones desordenadas, que el hombre mismo ha creado en su corazón desde su juventud. Son de él. SON SUYOS. Ha cultivado apetitos malos, carnales.

F. Sant. 1:14, “cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido”.

1. Algunos hermanos enseñan que la “concupiscencia” (epithumia) es simplemente el deseo normal del hombre (el hambre, la sed, el deseo sexual, etc.), aun aplican este texto a Jesucristo, pero cuando la Biblia habla de “su propia epithumia” no se refiere a los deseos normales con los que nacemos, sino a los deseos carnales creados por el corazón perverso del hombre.

2. Compárense los textos ya citados: Jer. 7:24; 18:11; 2 Tim. 4:3; 2 Ped. 3:3. Los que aplican Sant. 1:14 a Jesucristo cometen un grave error. Con esa interpretación errónea insultan a nuestro Señor Jesucristo.

 

II. El hombre ha creado un monstruo en su propio corazón.

A. Este monstruo se llama la carne. El hombre hace esto al cultivar y estimular deseos malos. SI NO MATA A ESTE MONSTRUO LO DESTRUIRA.

B. Los que crean este monstruo cooperan con Satanás, le ayudan. Le dan un arma que usar contra ellos mismos. Este monstruo se puede comparar que la falsa doctrina que carcoma como gangrena (2 Tim. 2:17); es decir, ambas cosas destruyen el alma.

C. Hizo esto “en otro tiempo” (antes de convertido), Tito 3:3, “Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros”.

D. Lo hizo en su “ignorancia”, 1 Ped. 1:14, “no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia”.

 

III. Al convertirse ¿qué se debe hacer con la carne?

A. Rom 6:6,12, “nuestro viejo hombre fue crucificado … No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias”. Cuando el hombre muere al pecado y se bautiza (se sepulta) para perdón de pecados (Rom. 6:4; Hech. 2:38), el Señor lo añade a su iglesia (Hech. 2:47), lo traslada a su reino (Col. 1:13). De esta manera es santificado o separado del mundo. Ya deja la práctica del pecado. Ya no vive en el pecado. Ya no anda en el mundo. Tiene cambio de corazón y cambio de vida. Tiene cambio de propósito.

B. El cristiano sí tropieza de vez en cuando, y si confiesa su pecado, tiene Abogado (Cristo) y Dios le perdona (1 Jn.1:8-2:2), pero el cristiano no es pecador sino santo, pues no vive en pecado, no anda conforme a la carne (Rom. 8:1-5), no practica el pecado (1 Jn. 3:8-10). Repito: ¡la Biblia no llama al cristiano “pecador” sino “santo”!

C. Por eso, Pablo dice en Rom. 13:14, “sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne”. Seguramente el cristiano no ANDA conforme a la carne (Rom. 8:1). No PIENSA en las cosas de la carne, sino en las cosas del Espíritu (Rom. 8:5). Entonces deben tener cuidado todos los días de no proveer para ningún deseo de la carne que todavía exista en su corazón.

C. Gál 5:16, “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne”. El cristiano ANDA en el Espíritu, y satisface los deseos del espíritu.

D. Efes. 4:31, “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia”. Si alguno retiene estas cualidades en su corazón y en su vida y no las quita, entonces NO ANDA CONFORME AL ESPIRITU SINO CONFORME A LA CARNE. El fin será la perdición, porque “los que PRACTICAN estas cosas no heredarán el reino de Dios” (Gál. 5:21).

E. Col 3:5, “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia que es idolatría”. Este texto da una orden, un mandamiento. Hay que hacerlo. El que no lo haga no es cristiano, sino que sigue siendo carnal.

F. Tito 2:12, “enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, VIVAMOS en este siglo sobria, justa y piadosamente”. El cristiano no VIVE carnalmente, sino espiritualmente. VIVE sobria, justa y piadosamente. ¿Nunca peca? Sí, tropieza de vez en cuando, pero el pecado NO ES SU PRACTICA. NO ES SU VIDA. NO ES SU ANDAR.

G. 1 Ped 2:11, “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma”.

H. Por lo tanto, en lo concreto, en lo práctico, ¿qué se puede hacer para vencer este problema? Simplemente no cultivar (no proveer para, no satisfacer) deseos malos. Algunas avenidas por las cuales estos deseos malos vienen son: mala compañía con actividades y pláticas mundanas, películas mundanas (la mayoría de las películas de la televisión son mundanas con lenguaje carnal, desnudez, violencia), música mundana, libros y revistas que promueven y estimular todos los deseos carnales, el afán de acumular posesiones materiales, etc.

I. Huir de los deseos malos y de toda actividad mundana, 2 Tim 2:22; 1 Cor 6:18; 10:14; 1 Tim 6:9.

J. Entonces cultivar apetitos buenos, Fil 4:8; Rom 12:2; es posible hacerlo y es indispensable que lo hagamos. Es posible cambiar los apetitos. Muchas personas apetecen alimentos dañinos y tienen que cambiar sus apetitos. Así también es necesario vencer los apetitos carnales y cultivar apetitos espirituales.

 

Conclusión.

A. Muchos sermones se predican sobre “el plan de salvación”. Este tema tiene mucho que ver con el plan de Dios para salvarnos, porque si no se crucifica la carne, el alma se destruirá.

B. Muchos sermones se predican sobre la identidad de la iglesia verdadera, la necesidad de adorar correctamente, etc., y tales sermones son indispensables, pero si se descuida la enseñanza acerca de la carne muchas almas serán perdidas.

C. Que nadie diga que no puede vencer la carne. Dios no requiere lo imposible.

 

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La Cena del Señor

 

TEXTOS APROPIADOS PARA LEER

ANTES DE PARTICIPAR DE LA CENA DEL SEÑOR

 

MATEO 27:26-36

MARCOS 15:21-32

LUCAS 23:32-43

JUAN 19:17-30

ISAIAS 53:3-10

 

Desde luego conviene leer Mateo 26:26-28 y textos paralelos sobre la institución de la cena del Señor;

También conviene leer Hech. 20:7; 11:23-30. Pero participamos de la cena para recordar la muerte de Cristo, y ¿qué nos puede ayudar a recordarla mejor que la lectura de los textos que la describen?

 

AL ORAR DEBEMOS DAR GRACIAS POR EL PAN “QUE ES LA COMUNION DEL CUERPO DE CRISTO”, 1 Cor. 10:16.

 

Y DAR GRACIAS POR LA COPA “QUE ES LA COMUNION DE LA SANGRE DE CRISTO”, 1 Cor. 10:16.

 

DECIR “BENDICE ESTE PAN” Y “BENDICE ESTA COPA” NO ES DAR GRACIAS POR EL PAN Y POR LA COPA.

 

DECIR “GRACIAS POR EL PRIVILEGIO O POR LA OPORTUNIDAD DE PARTICIPAR” NO ES DAR GRACIAS POR EL PAN Y POR LA COPA.

 

 

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La Cena del Señor

“Esto es mi sangre del nuevo pacto”

Mat 26:28

 

I. Jesús dijo esto al instituir la cena del Señor.

A. Al enseñar acerca de la cena del Señor y al participar de ella, nos conviene enfatizar este pensamiento.

1. Se basa en Exodo 24:8, “Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros”.

2. Heb. 9:22 dice que “sin derramamiento de sangre no hay remisión” de pecados, y sin la remisión de pecados es imposible que el hombre pueda acercarse a Dios; es decir, no habría pacto con Dios.

3. Era necesario el derramamiento de la sangre del Hijo de Dios para efectuar la reconciliación del hombre con Dios.

4. El derramar sangre de estos textos no se refiere simplemente a la muerte, sino a la muerte sacrificial.

B. Un pacto es un asunto de vida y muerte; por lo tanto, es sellado con sangre.

C. Dos pactos han sido sellados con sangre, Ex 24:8; Mat. 26:28

 

II. Un pacto es un convenio o contrato, un acuerdo.

A. Deut 4:13, “Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedras”; 4:23, “no os olvidéis del pacto de Jehová vuestro Dios, que él estableció con vosotros”.

B. Dios hizo pacto con Abraham, Gén 12:1-3; Hech 3:25, prometiéndole que en su simiente (Cristo, Gál. 3:16) todas las naciones serían benditas (Gál. 3:26-28).

C. Dios hizo pacto con su pueblo, Israel. Dijo, Seréis mi pueblo, seré vuestro Dios, Lev. 26:11, 12; Jer 11:1-4. Este pensamiento es el punto clave del pacto entre Dios y su pueblo.

D. Los sacrificios de la ley de Moisés tuvieron su significado en Cristo.

 

III. Vendría nuevo pacto, Jer 31:31-34; Heb 8:10-12; Isa 53:10-12

A. El Nuevo Pacto que hace posible una nueva relación con Dios, fue ratificado por la sangre de Cristo, Heb. 10:29; 13:20. Tenemos nueva relación con Dios 2 Cor 6:14-18; 2 Ped 1:4

B. La cena del Señor no es un sacrificio, sino un acto conmemorativo. 1 Cor. 11:24, “Haced esto en memoria de mí”.

C. Tenemos pacto con Cristo, no con Satanás, 1 Cor 10:16-21.

D. Al participar de la cena del Señor confirmamos nuestro pacto con Dios. Olvidar este pacto es comer indignamente, 1 Cor 11:26-29.

El Centinela del Señor

 

 

Introducción.

A. Según el diccionario Larousse, el centinela es el “soldado que se coloca de guardia en un sitio. Fig. Persona que vigila una cosa”.

B. En el Antiguo Testamento se refiere a aquél que estaba puesto como centinela sobre las murallas de una ciudad. Isaías 62:6, “Sobre tus murallas, oh Jerusalén, he puesto centinelas; en todo el día y en toda la noche jamás callarán”; es decir, siempre estarán listos a avisar del peligro. El centinela había de clamar cuando el enemigo se acercaba o cuando había peligro de cualquier clase.

C. Jeremías 31:6, también habían de clamar “en la región montañosa de Efraín: ‘Levantaos y subamos a Sion, al Señor nuestro Dios’”. “Efraín” era el reino del norte que había caído en apostasía.

D. Ezequiel 3:17, “Hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel; cuando oigas la palabra de mi boca, adviérteles de mi parte”. En este texto observamos que el centinela (1) recibía mensaje de advertencia de la boca de Dios y (2) entregaba ese mismo mensaje al pueblo.

 

I. Los centinelas del Antiguo Testamento.

A. Habían de declarar al pueblo su transgresión. Isaías 58:1, “Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, declara a mi pueblo su transgresión y a la casa de Jacob sus pecados” y también el castigo que les esperaba si no se arrepintieron.

B. El deber del centinela se explica en Ezequiel 3:16-21 y 33:7-9. Si él, como fiel centinela advertía al pueblo de su pecado y el castigo que recibiría si no quería arrepentirse, y el pueblo no le hacía caso, “su sangre recaerá sobre él”, pero si el centinela no cumplía con su deber, “yo demandaré su sangre de mano del centinela”.

C. Los centinelas infieles. Isaías 56:10, “Sus centinelas son ciegos, ninguno sabe nada. Todos son perros mudos que no pueden ladrar”. Aquí los centinelas se comparan con perros que deberían ladrar para advertir a su dueño de algún peligro. El “perro mudo” no vale nada.

D. Los centinelas fieles. Pero había centinelas fieles como los profetas Elías, Eliseo, Isaías, Jeremías, Ezequiel y otros que amaban a Dios y al pueblo. Los centinelas fieles no eran como perros mudos, sino que constantemente exhortaban al pueblo a obedecer los mandamientos de Dios, a no practicar la idolatría y a no formar alianzas con las naciones. El trabajo del centinela no era placentero como se ve en Ezequiel 2:4-7, “A los hijos de duro semblante y corazón empedernido, a quienes te envío, les dirás: Así dice el Señor Dios. Y ellos, escuchen o dejen de escuchar, porque son una casa rebelde, sabrán que un profeta ha estado entre ellos. Y tú, hijo de hombre, no les temas, ni tengas miedo de sus palabras, aunque te hallas entre zarzas y espinos, y moras con escorpiones; no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa rebelde. 7 Les hablarás, pues, mis palabras, escuchen o dejen de escuchar; porque son muy rebeldes”.

E. Los centinelas fieles oraban mucho a Dios. “Hacéis que el Señor recuerde” (Isaías 62:6).

 

II. Los centinelas del Nuevo Testamento

A. Apóstoles y profetas. Los centinelas principales del primer siglo eran los apóstoles de Cristo, pues predicaban el evangelio de Cristo, exponían los pecados de todos, exhortándoles a obedecer al evangelio y advirtiendo al pueblo del peligro (la consecuencias) de no obedecer al evangelio (1 Pedro 4:17, 18; 2 Tesalonicenses 1:7-10). También explicaban la consecuencia de no perseverar hasta el fin. El día de Pentecostés el apóstol Pedro dijo que los judíos habían crucificado a Cristo (Hechos 2:22, 23) y luego leemos en los versículos 37, 38, “Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? 38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. El apóstol Pablo pudo decir, “no rehuí declarar a vosotros nada que fuera útil, y de enseñaros públicamente y de casa en casa … pues no rehuí declarar a vosotros todo el propósito (consejo) de Dios” (Hech. 20:20, 27).

B. Ancianos. Hechos 20:28-30, “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos (supervisores) para pastorear la iglesia de Dios, la cual El compró con su propia sangre. Sé que después de mi partida, vendrán lobos feroces entre vosotros que no perdonarán el rebaño, y que de entre vosotros mismos se levantarán algunos hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos tras ellos. Por tanto, estad alerta, recordando que por tres años, de noche y de día, no cesé de amonestar a cada uno con lágrimas”; Hebreos 13:17, “Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta”; 1 Pedro 5:1, “Por tanto, a los ancianos entre vosotros, exhorto yo … pastoread el rebaño de Dios entre vosotros, velando por él”. Cada iglesia debe tener ancianos (pastores, obispos) (Hechos 14:23) para velar por las almas de los que componen la congregación.

C. Evangelistas. 1 Timoteo 4:16, “Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza; persevera en estas cosas, porque haciéndolo te salvarás a ti mismo y a los que te escuchan”; 2 Timoteo. 4:2, “Predica la palabra; insiste a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a las fábulas”.

D. Los apóstoles y evangelistas del primer siglo velaban y exponían el error de los falsos maestros: Por ejemplo, (1) los judaizantes (Hechos 15; Gálatas 2, etc.); (2) los gnósticos (los anticristos, 1 Juan 2:18; 4:3, etc.); (3) los que negaban la resurrección (1 Corintios 15:12) o decían que ya tuvo lugar (2 Timoteo 2:18); (4) y los demás que enseñaban los mandamientos de los hombres (Colosenses 2:20-23; compárese Mateo 15:1-9).

E. Advertir de apostasía. Es necesario imitar su buen ejemplo velando y exponiendo los demás errores que siglo tras siglo se han inventado. Debido a la falta de respeto por las Escrituras como regla perfecta de la fe, el proceso de la apostasía empezó, con el resultado de que ha habido cambio de prácticamente todo aspecto de la religión de Cristo. Los hombres han cambiado el plan de salvación; ya no predican Marcos 16:16; Hechos 2:38. Prefieren enseñar el error calvinista de “salvación por la fe sola”. Ya no quieren el culto sencillo y espiritual que el Nuevo Testamento ha establecido (cantar himnos sin instrumentos de música, orar en lugar de rezar, predicar la palabra misma y no la tradición humana, participar de la cena del Señor el primer día de la semana y ofrendar según Dios nos haya prosperado). También han cambiado la organización y obra de la iglesia. Por eso, hay multiplicidad de iglesias, porque no quieren seguir el patrón bíblico, sino sus propias ideas.

 

Conclusión.

A. Entonces, ¿qué haremos? Como dice Isaías 58:1, “Clamar a voz en cuello”. Como dice Judas 3, “contender ardientemente por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos”. Es necesario exponer el pecado y el error, siempre insistiendo en que el pueblo vuelva a Dios y su palabra. Efesios 4:3-6, “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; 4 un cuerpo, y un Espíritu, … una misma esperanza …; 5 un Señor, una fe, un bautismo, 6 un Dios y Padre”. Hay solamente un evangelio puro y hay solamente un cuerpo, que es la iglesia (Efesios 1:22, 23), la que Jesús prometió edificar (Mateo 16:18) y que quedó establecida el día de Pentecostés (Hechos 2).

B. También recordar siempre que la obra es de Dios, que la iglesia es de Cristo; por eso, “orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17). “Por esta causa, pues, doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo … que os conceda … ser fortalecidos con poder por su Espíritu en el hombre interior” (Efesios 3:14-16).

C. Desde luego, todo cristiano tiene que estar alerta todos los días. Mateo 24:42, “Velad (estad alertas), pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. 43 Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. 44 Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis”; Mateo 25:13, “velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora”; Mateo 26:41, “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”; 1 Corintios 16:13, “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos”; 1 Tesalonicenses 5:6, “6 Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios”; 1 Pedro 4:7, “Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración”; 1 Pedro 5:8, “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”.

D. En un sentido, pues, todos los cristianos son “centinelas”, pero sobre todo la lección es para los ancianos, evangelistas y maestros. Deben aprender lecciones importantes de lo que Dios dijo a los centinelas del Antiguo Testamento, observando lo que El esperaba de ellos. ¿Esperará menos de nosotros ahora?

E. Muchos creen que el Dios del Antiguo Testamento era Dios cruel que sólo hablaba de castigar, y creen que el Dios del Antiguo Testamento es muy diferente, pero Dios no cambia (Mal. 3:6). Hebreos 10:28-31, “El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. 29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? 30 Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. 31 ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!”

 

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El Chismear

 

Introducción.

A. En su carta breve Santiago tiene mucho que decir sobre la lengua.

B. Textos en Santiago sobre la lengua: 1:26, “Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana”; 3:1-12; 4:11, “Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez”; 5:9, “Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta”.

 

I. Lo que la Biblia dice acerca del chismear y murmurar.

Lev. 19:16, “No andarás chismeando entre tu pueblo”.

Prov. 6:16, “Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma: 17 Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente, 18 El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal, 19 El testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra discordia entre hermanos”.

Prov. 11:2, “El que anda en chismes descubre el secreto; Mas el de espíritu fiel lo guarda todo”.

Prov. 12:18, “Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua de los sabios es medicina”.

Prov. 16:28, “El hombre perverso levanta contienda, Y el chismoso aparta a los mejores amigos”.

Prov. 18:8, “Las palabras del chismoso son como bocados suaves, Y penetran hasta las entrañas”.

Prov. 20:19, “El que anda en chismes descubre el secreto; No te entremetas, pues, con el suelto de lengua”.

Prov. 26:20, “Sin leña se apaga el fuego, Y donde no hay chismoso, cesa la contienda. 21 El carbón para brasas, y la leña para el fuego; Y el hombre rencilloso para encender contienda. 22 Las palabras del chismoso son como bocados suaves, Y penetran hasta las entrañas”.

Rom. 1:29, “estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; 30 murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres”.

2 Cor. 12:20, “Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes”.

1 Ped. 4:15, “Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno”.

 

II ¿Cuál es el propósito del chismear, murmurar, etc.?

A. Es para lastimar, herir, dañar.

B. Hace daño al nombre (reputación) de la persona afectada. Prov. 22:1, “De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, Y la buena fama más que la plata y el oro”. Si alguien nos roba el dinero, poco daño hace, pero si nos roba la buena reputación, hace algo que no le aprovecha a él, pero nos deja bien pobres.

C. A veces hace daño irreparable. Si alguno roba cierta cosa, posiblemente la pueda devolver (aunque no siempre), pero al arruinar la reputación de otra persona, es muy posible que sea irreparable, porque el chismear se puede comparar con vaciar las plumas de una almohada desde el techo cuando hay viento recio. Sería totalmente imposible recogerlas. Por eso Pablo dice, 1 Tim. 5:19, “Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos”.

D. El propósito principal de esta clase de conversación es para la diversión. Parece que da gusto decir cosas carnales y dañinas contra otros. ¿No podemos conversar de pensamientos sanos? ¿Tenemos que conversar acerca de gente y divertirnos diciendo cosas destructivas acerca de ellos? ¿Por qué es más divertido contar chismes que conversar de temas importantes? Parece que si no hay chismes y conversación destructiva, algunos pronto se aburren.

E. Si alguno critica a otros, parece que esto le hace sentirse más importante. ¿Tenemos que bajar a otros para elevarnos a nosotros?

F. También es un medio de vengarse. Pero ¿qué dice Mat. 18:15-17? ¿Qué dice Rom. 12:17-21?

 

III. ¿Cómo empieza el chismoso la conversación?

A. “¿Supo que …?” (con la idea de que “espero que no porque yo quiero ser el primero en contárselo).

B. “Dicen que …” ¿Quiénes lo dicen? “Mejor no decirle”. El que repita chismes quiere que otros sean responsables por lo que “se dice” o lo que “se oye decir”. Alguien dirá, “Bueno, te quiero contar esto y puedes sacar tus propias conclusiones”. Otra vez quiere que otros sean responsables. Es que la persona quiere repetir el chisme pero no quiere ser responsable de nada.

C. “Yo sé que no es asunto mío y que no debo meterme, pero …” y luego se mete.

D. “Esto es muy confidencial”. ¡Qué sabroso es oír secretos! Si alguien quiere que algo se repita y se desparrame por todo lado, sólo tiene que decir que “esto es muy confidencial”.

 

IV. ¿Cómo debemos reaccionar a los que repiten chismes?

A. Prov. 25:23, “El viento del norte ahuyenta la lluvia, Y el rostro airado la lengua detractora”.

B. Prov. 20:19, “El que anda en chismes descubre el secreto; No te entremetas, pues, con el suelto de lengua”.

C. Nos conviene decir al chismoso, “Hágame el favor de escribir lo que acaba de decirme, firmando su nombre. ¿Está seguro que es cierto o que nada más está repitiendo rumores?”

 

V. Nos conviene ser diligentes en obedecer los siguientes textos:

A. Mat. 18:15-17, “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, vé y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. 16 Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. 17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano”.

B. Lucas 17:3, “Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale”.

C. Rom. 15:14, “Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros”.

D. Santiago 5:16, “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho”.

 

Conclusión:

A. Salmo 15:1, “Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? 2 El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón. 3 El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino”.

B. Sant. 3:2, “Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo”.

C. Mat. 12:34-37; Efes. 4:29; Col. 4:6. Recordemos todos los usos productivos y edificativos de la lengua. Con ella podemos predicar, enseñar, animar, exhortar, cantar, orar. Col. 3:17, “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él”.

 

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El cielo, el gozo eterno

Introducción.

 

(A) ¿Qué dice la Biblia acerca de la “herencia incorruptible” 1 Ped. 1:4, el hogar celestial?

(B) Col. 3:1-3 dice, “buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”. “Meditad en que hay hogar”.

 

I. Es una ciudad

 

A. Heb. 11:10, Abraham “esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios”; Apoc. 21, “Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén”. Es nueva. Nos gustan cosas nuevas. Es una ciudad muy hermosa. Los ver. 9-21 describen la ciudad. Desde luego, las piedras preciosas son figuradas.

B. No será ciudad de tiendas, oficinas, hospitales, sino de gente, ángeles y hombres, Heb. 12:22, “la compañía de muchos millares de ángeles, 23 a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos”.

 

II. Es un paraíso

 

A. Apoc. 2:7, “Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios”; Luc. 16:22, “murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham (el paraíso)”.

B. Compárense parques hermosos que conocemos (p. ej., los de Colombia o de Guadalajara). ¡Imagínese, vivir para siempre en un hermoso parque!

 

III. Es el hogar eterno

A. Juan 14:1-3, “En la casa de mi Padre muchas moradas hay. Voy, pues, a preparar lugar para vosotros” (el hogar celestial es un lugar preparado para un pueblo preparado); 2 Cor. 5:1, “si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos”.

B. Al ser recibidos en las moradas que Jesús prepara, estaremos “en casa”. Heb. 11:9, Abraham habitó en tiendas, como peregrino y extranjero. 1 Ped. 2:11. Himno # 128 (del himnario “Cantos espirituales”). Seremos residentes permanentes en el cielo.

C. Habrá “reunión de familia”. Jn. 17:24, “quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo”. Apoc. 14:2, “el Cordero, y con él ciento cuarenta y cuatro mil” (v. 4, los redimidos”, A.T., N. T., blancos, negros, hispanos, anglos, ricos, pobres, educados, analfabetos; no habrá departamentos en el cielo). “Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpa”. ¡Todos los redimidos cantando juntos para siempre, sin despedidas!

D. Se pregunta a veces, ¿nos conoceremos en el cielo? ¿Nos conocemos el uno al otro en el hogar? Mat. 17:3, el mismo Moisés, el mismo Elías; Mat. 22:32, Yo soy Dios de Abraham, Isaac, Jacob, Dios de vivos. Seremos como los ángeles, Mat. 22:30, pero las mismas personas.

 

IV. Es lugar de reposo

 

A. Apoc. 2:7,11,17,26; 3:5, 12, 21, “al que venciere …” Los habitantes del cielo serán los vencedores. Habiendo vencido en este mundo, entran en el reposo del Señor. Este reposo se puede comparar, pues, con el fin de la guerra, el fin del viaje, el tiempo de cosecha, etc. 2 Tim. 4:7, 8.

B. Heb. 4:9, “queda un reposo para el pueblo de Dios”; Apoc. 14:13, “descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos sigue”. No inactividad, sino reposo de los conflictos, problemas, tentaciones, persecuciones y los demás pruebas que los cristianos tienen que soportar. Mat. 5:10-12; Rom. 8:18; 2 Cor. 4:17

B. Apoc. 21:4, “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”. V. 27, “No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero”. Por eso, habrá reposo y alivio para los redimidos, pues los que les causaban problemas no estarán allí.

 

V. Es lugar de cuerpos celestiales

 

1 Cor. 15:44, “Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual”. Fil. 3:21, “el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya”; 1 Jn. 3:3, “aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él”. (Compárese Mat. 17:2, “y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz”; aquí se vislumbra su gloria celestial).

 

Conclusión.

 

(A). Todo el gozo descrito en este estudio se resume en la frase, “estar con Cristo” (Fil. 1:21).

(B) Si queremos estar con Cristo eternamente, es necesario obedecer al evangelio para estar “en Cristo” y luego permanecer en El hasta el fin.

(C) Col. 3:1-4, “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”.

 

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Clases bíblicas (1)

 

La necesidad de enseñar la Palabra a los niños

 

(Mucho del material en estos estudios sobre las clases bíblicas se encuentra en el libro Una generación que no conocía a Dios -- un manual de entrenamiento para maestros --, por los hermanos Bob y Sandra Waldron, un estudio excelente para los padres y maestros).

 

Introducción.

 

A. Conviene dedicar tiempo al estudio de cómo mejor las clases bíblicas. Todos deben participar en tal estudio: los maestros y maestras, los estudiantes y sus padres, los cuales son los maestros principales.

B. Debemos agradecer a los hermanos y hermanas que han enseñado, están enseñando y estarán enseñando las clases bíblicas que la iglesia ofrece.

C. Todos deben participar. Es buen oír las ideas y sugerencias de todos, para saber qué es lo que debemos hacer para tener un buen programa de clases. Algunos de los temas a tratar serían los siguientes:

1. Las características del maestro competente. Un estudio de esta clase debe animar a varios miembros a prepararse mejor para enseñar y debe producir el deseo de enseñar. 1 Tim. 3:1, “Si alguno anhela obispado, buena obra desea”. Lo mismo se puede decir de maestros.

2. La preparación del maestro competente. 2 Tim. 2:2.

2. Los métodos más efectivos de enseñar.

3. Cómo enseñar a los niños de diferentes edades.

4. Cómo se debe enseñar para que los niños, aun los más pequeños, presten atención al estudio.

5. Qué materiales debemos conseguir para el uso de los diferentes grupos: literatura, cuadernos, ayudas visuales, etc.

6. Qué muebles y otros artículos se necesitan para los salones de clase. El lugar y el ambiente de la clase es importante.

7. Qué problemas han tenido.

8. Y cualquier otra cosa que quisieran mencionar. Que los niños y jóvenes también hagan sugerencias, trayendo ideas acerca de métodos y materiales que se usan en la escuela.

D. Debemos trabajar para lograr el propósito de producir en los corazones de los niños la fe en Dios, el amor por Dios, de edificar, de cambiar actitudes, en fin, de ayudarles para que puedan ir al cielo. El medio más efectivo para lograr este propósito es el relato de historias bíblicas que hablan de los grandes héroes de la fe, pues “la fe viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios” (Rom. 10:27). Algunos dicen que un cuadro o retrato vale más que mil palabras, pero recuérdese que Dios no ha revelado cuadros y retratos, sino palabras. (Desde luego, las palabras pintan cuadros de toda clase).

E. Por lo tanto, toda la enseñanza debe relacionarse al tema central de la Biblia: el plan de Dios para la redención del hombre. Toda lección, toda historia bíblica, todo texto memorizado, todo repaso, TODO se puede y se debe adaptarse a ese tema. La Biblia es un libro de 66 libros, pero no hay ningún libro aislado y no hay eventos o historias aislados. No hay personajes aislados. ¡Toda la Biblia fue escrita para revelar el plan de Dios para la redención del hombre! Desde Génesis hasta el Apocalipsis, este es el tema, y toda enseñanza eficaz lo enfatiza.

F. Las clases bíblicas son importantísimas.

1. Muchas de las conversiones son de los jóvenes que han estudiado en estas clases. Por lo tanto, debemos trabajar para traer más niños y jóvenes a estas clase para enseñarles el camino de Dios para que ellos también sean salvos y vayan al cielo.

2. Uno de los propósitos de la iglesia es la edificación, y en las clases bíblicas hay mucha edificación para todos, comenzando con los más pequeños.

 

I. El descuido de la enseñanza de nuestros hijos lleva a la apostasía.

 

A. Jueces 2:7 “Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de Jehová, que él había hecho por Israel. 8 Pero murió Josué …Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel”. Véase Oseas 4:6.

B. Los padres no habían obedecido Deut. 6:6, “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”.

C. Muchos de los hijos de los cristianos no obedecen al evangelio, o no perseveran en la fe. Desde luego, ellos mismos son responsables delante de Dios, pero los padres deben enseñar a sus hijos “todas las grandes obras de Jehová”, y deben hacerlo desde la niñez (la infancia, brephos, 2 Tim. 3:15). Desde muy chiquitos los niños deben aprender las historias bíblicas que producen la fe en Dios. ¿Qué dice Rom. 10:17?

D. También la iglesia tiene esta responsabilidad, pues es “columna y apoyo de la verdad” (1 Tim. 3:15).

 

II. Muy pocos miembros de la iglesia conocen la Biblia como deben conocerla.

 

A. ¿Cómo pueden enseñar lo que no saben? Por ejemplo, ¿por qué no puedo enseñar la química o el francés? Porque no puedo enseñar lo que no he aprendido. Los maestros deben conocer su Biblia. Tres dispensaciones. Dos testamentos. Las principales divisiones de la historia bíblica: Creación … Diluvio … Abraham … Egipto … Desierto … Conquista … Jueces … Reino unido … Reino dividido … Judá sola … Cautiverio … Retorno … Intervalo …

B. ¿Cuál es el conocimiento bíblico de la mayoría de los miembros de la iglesia?

1. El Nuevo Testamento: Tienen conocimiento general de la vida de Cristo, Hechos, algo de las epístolas, el plan de salvación, el culto, la vida cristiana, y saben que ciertas doctrinas y prácticas son erróneas.

2. El Antiguo Testamento: Saben algo de algunas historias favoritas: p. ej., las de Noé, Abraham, José, Moisés, Daniel, etc. Muchos pueden explicar “las tres dispensaciones” (la patriarcal, la mosaica, la cristiana). Pueden distinguir entre los dos testamentos.

C. Pero en realidad ¿hemos aprendido los detalles de todas las grandes obras de Jehová? ¿Las hemos enseñado repetidas veces a nuestros hijos desde su nacimiento, siempre al nivel de su comprensión?

D. ¿Las hemos enseñado efectivamente, con convicción y entusiasmo, de manera vívida; es decir, para que los personajes bíblicos de veras cobren vida?

E. ¿Hemos usado ayudas visuales apropiadas para que la enseñanza sea más interesante?

F. ¿Hemos usado mapas para explicar que estos eventos ocurrieron y que estos personajes vivieron en cierto lugar geográfico, un lugar que aun en la actualidad existe y que se puede visitar?

 

III. ¿Qué es lo que debemos enseñar en el hogar y aquí en las clases bíblicas de la iglesia?

 

A. El conocimiento de Dios, de Cristo y del Espíritu Santo. Hacemos esto hablando de los atributos (cualidades, características) de Dios: que es Eterno, Todopoderoso, Omnisciente, Omnipresente, Perfecto Amor, Perfecta Santidad, Perfectamente Fiel, Perfecto en todos sus pensamientos y caminos.

B. El primer mandamiento, ¿cuál es? Mat.22:36, “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento”. Aquí está, pues, la tarea de los padres y de los maestros de las clases bíblicas: enseñar a los niños a amar a Dios con todo su corazón, con toda su alma y con toda su mente. Este es el objetivo de la enseñanza. De esta manera, ellos tendrán el deseo de obedecerle y servirle.

C. Enseñarles la bondad y la severidad de Dios (Rom. 11:22). Debemos hacerles ver que Dios bendice muy ricamente a los que le obedecen, y que El castiga a los que le desobedecen. Los niños que no aprenden esto no conocen a Dios. Muchas historias bíblicas revelan y enfatizan esta verdad.

D. Explicar el plan de Dios para la redención del hombre. Toda la enseñanza bíblica debe relacionarse con este tema central de la Biblia. (1) Dios hizo al hombre a su imagen; (2) todos los hombres hemos pecado y el pecado nos aleja de Dios; (3) desde la fundación del mundo Dios tuvo un plan para la redención del hombre y el desarrollo de este plan se puede trazar desde los primeros capítulos de Génesis y hasta el último capítulo del Apocalipsis.

1. Todo evento, todo personaje, todo mandamiento, toda promesa, toda la Biblia puede explicarse a la luz de ese plan. Por lo tanto, en toda la enseñanza, no dejemos de relacionar la lección con el plan de salvación.

2. Por ejemplo, al enseñar sobre el arca de Noé, ¿qué enseñamos? ¿Hablamos acerca de los animales, de cuán grande era el arca, cuán alta y cuántos días llovió? Desde luego, es correcto enseñar todo esto, porque está revelado en la Biblia, pero debemos enfatizar que cuando Dios da un mandamiento, El quiere que lo sigamos exactamente. Gén. 6:22, “Y lo hizo Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó”. También, la historia de Noé y el diluvio nos enseña que Dios bendice al justo y que castiga al injusto (2 Ped. 2:4-9). Los mandamientos para nosotros son diferentes, pero los niños deben aprender la importancia de obedecer lo que Dios manda a nosotros, como Noé obedeció los mandamientos que Dios le dio a él, y que el resultado de la obediencia es que Dios nos bendice y que el resultado de la desobediencia es que Dios nos castiga.

3. En la historia de José, podemos ilustrar el significado de la exhortación de enseñar la historia bíblica efectivamente, con convicción y con entusiasmo, haciendo que los personajes bíblicos cobren vida. Hablemos del favoritismo que Jacob muestra hacia uno de sus hijos; de la envidia de los hermanos; de su odio cuando le venden como esclavo. Nos afligimos con José cuando emigra a Egipto con los mercaderes. Luego nos alegramos viéndolo elevado a lo más alto en la casa de Potifar, pero nos apenamos de nuevo cuando le vemos calumniado y lanzado a prisión. Observamos mientras él permanece fiel a Dios, y nos regocijamos cuando Dios finalmente lo lleva al poder en Egipto. Respiramos entrecortados mientras aquellos mismos hermanos que le vendieron unos veinte años atrás, ahora vienen ante José sin saber quién es él y se inclinan a sus pies rogando por alimento. Nuestras mentes se agitan con José cuando él les reconoce y sabe que debe investigar qué tipo de hombres son ahora. Nos angustiamos mientras él prueba a sus hermanos. Vemos cómo sus asustados hermanos regresan con Benjamín, el más joven de los hermanos y cuando José reconoce a su amado hermano, con prisa nos retiramos del cuarto con él a llorar. Observamos como él continúa la prueba hasta que sus hermanos le demuestren que ya no son el tipo de hombres que venderían a un hermano. Le escuchamos decir: "Yo soy José ... ¿Vive mi padre aún?” Contemplamos las expresiones de asombro y agitación en las caras de sus hermanos y vemos como le escuchan decirles, ''No se culpen ustedes. Dios me envió adelante para cuidarles durante esta hambre. Traigan sus esposas y niños a Egipto para que yo pueda cuidarles". Es una historia muy interesante, pero mucho depende de la persona que esté contándola. Si la maestra relata esta hermosa historia de manera indiferente y aburrida, ¿qué pensará el niño? El objetivo de la maestra es que los niños salgan de la clase pensando, “yo quiero ser como José”, y si es así, querrán obedecer a Dios.

4 Sin lugar a dudas, la historia bíblica es la mejor manera de hacer que las verdades bíblicas vivan en el corazón de los niños. ¿Por qué están aburridos los niños durante el sermón? No los entienden, pero sí entienden las historias bíblicas. Todas las historias bíblicas pueden contarse a los niños según su nivel de comprensión. En el caso de los más pequeños, relaten en lenguaje muy sencillo y con mucha repetición los puntos principales.

E. Recuerde siempre que nuestro propósito en toda la enseñanza es guiar y dirigir y ayudar a nuestros hijos a ser salvos e ir al cielo. ¡Nunca olvidemos este propósito! Aun en la clase para los más pequeños, ese es nuestro propósito. Al pensar en eso vemos la solemnidad del trabajo de enseñar la Palabra de Dios.

F. Debemos enseñar a nuestros hijos cómo Dios siempre ha tratado con la humanidad desde el principio.

G. Debemos enseñar a nuestros hijos que Dios siempre cumple lo que dice. Esto se ve claramente en todas las historias bíblicas que contamos a nuestros hijos. Este punto se debe enfatizar mucho al contar la historia del diluvio, la destrucción de Sodoma y Gomorra, la conquista de la tierra de Canaán, y la venida de Cristo. Esto es muy importante, para que los niños crean en la segunda venida de Cristo, el juicio, el cielo y el infierno. Mat. 24:35.

 

IV. ¿Debemos enseñar la Biblia como si fuera un catecismo?

 

A. “Catecismo. Libro que contiene la explicación de la doctrina cristiana, en forma de preguntas y respuestas” (Larousse).

B. ¿Es bueno este sistema? ¿Cuál es la ventaja del catecismo? Desde luego, el niño tiene que aprender la doctrina para responder las preguntas; por eso, es un método efectivo.

C. Pero ¿cuál es la desventaja de este método? No se enfatiza la comprensión.

1. Aunque no tenemos catecismo oficial en la iglesia de Cristo, hay peligro de que se utilice este método de enseñanza. Para evitar este peligro, los niños deben participar en el estudio. Todos los niños deben pensar, razonar, preguntar y comentar.

2. Es indispensable que aun los más pequeños niños piensen y razonen y no sólo memorizar respuestas.

 

Conclusión: Al enseñar a los niños, en casa o aquí en las clases bíblicas, siempre diga: ¡quiero enseñarles bien para que vayan al cielo!

 

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Clases bíblicas (2)

 

La necesidad de enseñar la palabra a los niños

 

I. Repaso

 

A. En la otra clase: Más atención a las clases bíblicas … Agradecer a los que fielmente han enseñado y enseñan … Mayoría de los bautismos, los que han estudiado en las clases … Obra de la iglesia: edificación … Propósito de esta clase: todo aspecto del programa … Preparación de maestros competentes … Métodos más efectivos … Qué materiales … Cómo arreglar la sala de clase … Cómo enseñar a los niños y jóvenes de diferentes niveles … Cómo enseñar a los estudiantes a prestar atención … Qué problemas han tenido o tienen …

B. Recordemos siempre el objetivo: Todo esto es para ayudarles a ir al cielo … Para esto es necesario la fe en Dios (Heb. 11:6) y la fe viene por el oír la palabra (Rom. 10:17) … Debemos estar seguros que nuestros hijos aprendan el primer mandamiento: Mat. 22:37, “Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento” … Una de las mejores maneras de producir esta fe y este amor (y casi la única manera para los pequeños) es la historia bíblica narrada efectivamente; es decir, con conocimiento, con convicción, con emoción, de manera vívida, para que los personajes bíblicos cobren vida, que sean personas históricas, personas que verdaderamente vivieron, en cierta época, en cierto lugar (para esto debe usarse el mapa).

C. Que toda historia, toda clase , todo texto memorizado, etc. se relacionen con el tema central de la Biblia, el plan de Dios para la redención del hombre. Tener en mente todo el programa de redención, de principio a fin, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Al contar las historias bíblicas, explicar en qué dispensación vivió, y qué tuvo que ver con el plan de Dios para salvarnos. Por ejemplo, todos saben la historia de Daniel, pero ¿quién era? ¿cuándo vivió? ¿cómo encaja él en el plan de Dios? O ¿Moisés? ¿José? ¿Samuel? ¿Nehemías?

D. Siempre recordemos Jueces 2:7, “Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de Jehová, que él había hecho por Israel. 8 Pero murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová … 10 Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel”. Enseñamos estas clases (y sobre todo, enseñamos a nuestros hijos en casa) para que la siguiente generación también conozca a Jehová. No estamos enseñando sólo para nosotros, sino también para los hijos de nuestros hijos. Dice Oseas 4:6, “Mi pueblo fue destruido porque les faltó conocimiento”. Deut. 6:6, 7, “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”. 2 Tim. 3:14, “Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; 15 y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús”.

 

II. ¿Cómo enseñamos efectivamente la historia bíblica?

 

A. ¿La historia de Noé? ¿de qué hablamos? ¿qué enfatizamos? ¿cuáles son lecciones más importantes en esta historia?

1. El castigo de los desobedientes.

2. La bendición de los obedientes.

3. La importancia de la obediencia a todo detalle de las instrucciones de Dios?

4. Dios no enviará otro diluvio, pero ¿qué hará? 2 Ped. 3:6, “por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; 7 pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos”.

5. ¿Hay otras lecciones que debemos enseñar?

B. ¿La historia de Abraham?

1. Salió sin