Sermones sobre  
1 Timoteo, 2 Timoteo, Tito, y 2 Corintios

Por Wayne Partain
 

 

De 1 a Timoteo 5 y 6

 
 

Cómo reprender

1 Tim. 5:1, 2

Introducción.

A. Pablo exhorta a Timoteo en cuanto a su propia vida y su doctrina, 1 Tim. 4:12-16. Termina la exhortación diciendo, “haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyere”.

C. Ahora sigue hablando de cómo Timoteo puede salvar a otros, reprendiendo y corregiéndoles.

I. ¿Por qué dice Pablo, “no reprendas al anciano”?

A. La palabra reprender en 1 Tim. 5:1 es epiplesso, golpear a, y de ahí reprender. Por eso, LBLA dice “no reprendas con dureza”.

B. “La idea es la de castigar con palabras, usando de lenguaje áspero, severo, riguroso … El error en cualquier persona necesita corrección, pero nunca conviene la reprensión de esta clase” (BHR). Aunque algún hermano anciano haya caído en pecado o error, no es correcto que el joven evangelista le reprenda con palabras violentas.

C. Compárese Col. 3:19, “Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas … 21 Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten”. No conviene que el evangelista emplee palabras ásperas y crueles para exhortar a los miembros, sean ancianos o jóvenes. Tal lenguaje no persuade a nadie a ser más santo.

D. A veces los evangelistas jóvenes, llenos de celo y entusiasmo, pierden la paciencia con los hermanos ancianos, pensando que ya con los años que tengan deben ser más sabios y responsables. Lamentablemente algunos no crecen en la sabiduría sino sólo en años (DDW). Por causa de la impaciencia los evangelistas jóvenes se disgustan con otros, y reprenden de una manera muy ofensiva. Es como el caso de padres que, estando muy enojados, castigan con dureza a sus hijos, y con eso los provocan a la ira (Efes. 6:4). ¿Qué queremos hacer? ¿Ayudar o sólo herir?

E. Sin embargo, a pesar de la actitud de los hermanos de edad, los hermanos jóvenes deben ser respetuosos, y siempre debe tener cuidado de su propia actitud, de no mostrar un espíritu de superioridad.

F. “Al anciano …” Después, en este mismo capítulo (5:19), Pablo habla de los ancianos que son los obispos de la congregación, pero aquí habla de ancianos, ancianas, jóvenes y las más jóvenes; es obvio, pues, que al decir anciano él se refiere a los hombres avanzados en años. En la iglesia hay miembros ancianos y jóvenes (5:9-11; Tito 2:2-8; 1 Ped. 5:5). Timoteo era un miembro joven (4:12).

G. “Sino exhórtale como a padre”. Hay mucha diferencia entre exhortar y reprender con dureza. El evangelista joven debería tratar a los hermanos ancianos como si fueran sus propios padres. Lev. 19:32, “Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová”. Al exhortar y reprender a los ancianos, debería tratarlos con respeto y honor para animarlos. Los orientales, aún en la actualidad, tienen mucho respeto por sus ancianos y son muy bondadosos hacia ellos. Job 19:18, “Aun los muchachos me menospreciaron; Al levantarme, hablaban contra mí”. Prov. 20:20, “Al que maldice a su padre o a su madre, Se le apagará su lámpara en oscuridad tenebrosa”. Prov. 30:17, “El ojo que escarnece a su padre Y menosprecia la enseñanza de la madre, Los cuervos de la cañada lo saquen, Y lo devoren los hijos del águila”.

1. Es muy importante enseñar a nuestros hijos pequeños a respetar a los adultos y sobre todo a los ancianos. Por ejemplo, al entrar los ancianos en la casa, ¿se levantan los niños y jóvenes? ¿Les invitan a sentarse y les ofrecen asientos? ¿Son los ancianos pura molestia para los niños y jóvenes? (Si es así, ¿qué pensarán cuando lleguen a ser ancianos ellos mismos?).

II. Reprender a los más jóvenes como a hermanos.

A. La iglesia es una familia. Los que son añadidos a la iglesia son hermanos, porque han nacido otra vez y son hijos de Dios.

B. Así pues, ¿cómo hablamos a nuestros propios hermanos? De esa manera debemos exhortar a los hermanos jóvenes de la iglesia. No conviene hablarles como si fueran desconocidos o enemigos.

1. Le conviene al evangelista recordar lo que Pablo dice en Rom. 13:3, “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”.

2. También Gál. 6:1, “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado”.

C. Tal vez haya aun más tentación de “reprender con dureza” a los jóvenes, pero lo que Pablo dice con respecto a los ancianos (“no reprendas con dureza”) se aplica a todos (ancianos, ancianas, jóvenes y las más jóvenes).

D. Los jóvenes que asisten a los servicios y, por la mayor parte, son miembros de la iglesia, necesitan exhortación en lugar de reprensión dura, pues ellos también se pueden desanimar.

E. Debemos reconocer que muchos de los jóvenes cristianos luchan con valentía contra las “pasiones juveniles” y se esfuerzan por seguir “la justicia, la fe, el amor y la paz” (2 Tim. 2:22).

III. Reprender a las hermanas ancianas como a madres.

A. El evangelista debe hablar a las hermanas de más edad como habla a su propia madre. Aunque tenga que reprenderlas por alguna falta o error, lo puede hacer con afecto. Si el evangelista tiene que exhortar a su propia madre, ¿por eso tiene que dejar de amarla?

B. ¿Quién sería capaz de exhortar con severidad o aspereza a su propia madre?

IV. Reprender a las más jóvenes como a hermanas.

A. 1 Tim. 5:21, “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad”. Todos los miembros, los ancianos y las ancianas, los jóvenes y las más jóvenes deben ser reprendidos si cometen pecado o caen en algún error.

B. ¡Con qué respeto y ternura habla el hombre con su propia hermana! Que esto sea la regla a seguir al exhortar a una hermana más joven.

C. Con toda pureza. 1 Tim. 4:12, sé ejemplo de los creyentes en … pureza. Muchos evangelistas se han destruido a sí mismo por haber ignorado esta exhortación.

D. El evangelista no sólo tiene que evitar una conducta no apropiada, sino que tiene que tener mucho cuidado de no dar ocasión a los que buscan ocasión contra él. Aun en la iglesia hay personas que mil veces prefieren hablar acerca de conducta “sospechosa” en lugar de ir con el evangelista y hablar con él personalmente. En esta carta Pablo habla de las tendencias ascéticas (4:1-5), y tales hermanos son muy “estrictos”, y buscan diligentemente cualquier relajamiento moral, mayormente en los evangelistas. El evangelista (y todo cristiano) tiene que guardarse no sólo del mal, sino también de cualquier conducta que tenga la apariencia del mal. 1 Tes. 5:22, “Absteneos de toda especie de mal”.

E. Aquí cabe lo que Pablo dice en 2 Cor. 8:20, “evitando que nadie nos censure en cuanto a esta ofrenda abundante que administramos, 21 procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres”.

V. Otros textos enseñan que debemos reprendernos los unos a los otros.

A. Se usa mucho el verbo elencho que significa convencer, reconvenir, reprender.

1. Mat. 18:15, “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, vé y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. 16 Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos (Dt. 17. 6; 19. 15.} conste toda palabra. 17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano”.

2. Luc. 3:19, “Entonces Herodes el tetrarca, siendo reprendido por Juan a causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano, y de todas las maldades que Herodes había hecho, 20 sobre todas ellas, añadió además esta: encerró a Juan en la cárcel”.

3. Jn. 3:20, “Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas (expuestas, LBLA)”. Jn. 8:9, “acusados por su conciencia”. Jn. 4:46, “¿Quién de vosotros me redarguye de pecado (me prueba que tengo pecado, LBLA)?” Jn. 16:8, “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio”.

4. Efes. 5:11, “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas”.

5. 1 Tim. 5:20, “A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman”.

6. Tito 1:13, “Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe”.

7. Tito 2:15, “Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie”.

B. Otro verbo que se traduce “reprender” se usa en 2 Tim. 4:2. Epitamao, “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”.

C. 2 Tim. 3:16, 17, “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir (reprender, LBLA), para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.

VI. Es reprender es un acto de amor.

A. Es necesario corregir el pecado en todos; por eso, en este texto Pablo habla de ancianos, ancianas, jóvenes o jovencitas.

B. Prov. 27:6, “Fieles son las heridas del que ama; Pero importunos los besos del que aborrece” (p. ej., Judas). El que nos alabe no es necesariamente nuestro amigo, y el que nos exhorte y reprenda no es necesariamente nuestro enemigo. Al hermano que le ame y sienta la necesidad de reprenderle no le da gusto hacerlo. (Si le da gusto, no le ama). 2 Cor. 2:4, “Porque por la mucha tribulación y angustia del corazón os escribí con muchas lágrimas, no para que fueseis contristados, sino para que supieseis cuán grande es el amor que os tengo”. Entonces hubo mucho regocijo cuando se dio cuenta del buen resultado de su carta (2 Cor. 7:6-10). Si callamos y dejamos que nuestros seres queridos y amigos pierdan sus almas, ¿los amamos?

C. 2 Sam. 12:1-7, “tú eres el hombre”. Sin duda esto le dolió a David, pero surtió efectos (Sal. 51).

D. Gál. 4:16, “¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad?”

E. Heb. 12:7-11, nuestros padres nos amaron y nos disciplinaron. Así también Dios disciplina a sus hijos porque los ama.

F. Perdemos todas las bendiciones de la iglesia si toleramos el pecado entre los miembros.

1. Muchas personas se salvan por que algún hermano o hermana les amó y les exhortó y reprendió.

2. También, por lo mismo, muchos evitan problemas graves; por ejemplo, los que pensaban entrar en un matrimonio pecaminoso.

G. Por lo tanto, el reprender con amor es necesario y es un acto de amor que da resultados muy sanos.

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Honra a las viudas que en verdad lo son

1 Tim. 5:3-16

Introducción.

A. Hech. 6:1-7, la preocupación de la iglesia por las viudas. Véase también Sant. 1:27.

B. Muchos textos expresan el cuidado de Dios por viudas. Ex. 22:22; Deut. 10:18; 14:29; 16:11, 14; 26:12; Luc. 7:12; Sant. 1:27.

I. Honrar.

A. 5:17, 18, honrar a los ancianos significa darles salario.

B. Efes. 6:1-3, honrar a los padres significa cuidar de ellos.

C. Mat. 15:1-9; Mar. 7:1-23 , por medio de sus tradiciones los fariseos invalidaron el mandamiento de honrar a los padres. “Nada de ‘corbanes’ aquí. Ningún acto de ‘piedad’ hacia Dios compensará por ninguna impiedad hacia los padres” (ATR).

D. Hech. 28:10, “los cuales también nos honraron con muchas atenciones; y cuando zarpamos, nos cargaron de las cosas necesarias”.

E. Rom. 13:6,7; 1 Ped. 2:17, honrar al gobierno, pagando los impuestos.

II. Las viudas que en verdad lo son 5:4, 5.

A. Una mujer que es una viuda en verdad es la que no tiene quien le cuide. “Veremos (ver. 9) que éstas deben ser cuidadas por la iglesia, porque están solas y privadas de todo mantenimiento. No tienen fuente de ganancia; no tienen hijos ni nietos que las cuiden (ver. 4), ni oportunidad de casarse de nuevo, pero sí se han entregado al servicio del Señor (ver. 9, 10)” (BHR).

B. No tiene hijos o nietos, 5:4. Si tiene hijos o nietos, entonces no es una viuda en verdad.

C. Ha quedado sola. No tiene marido ni hijos ni nietos ni propiedades ni ahorros; sólo confía en Dios, y Dios le ayuda a través de la iglesia. Hoy en día la situación ha cambiado en algunos países. Muchas viudas tienen dinero, inversiones, ahorros, propiedades y negocios. Hay viudas cristianas que son muy generosas en su ayuda de los necesitados, como también de los evangelistas. Otra diferencia en el caso de las viudas son los programas de asistencia pública. Sin embargo, los hijos y nietos tienen que ser responsables con respecto al cuidado de sus madres y abuelas para que no sufran necesidad.

D. No puede volver a casarse, 5:14.

E. Ha quedado sola, espera en Dios. 1 Jn. 3:3, “Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro”. Y es diligente en súplicas y oraciones noche y día. Compárese la viuda Ana, Luc. 2:37, 38. Pablo no manda que las viudas esperen en Dios; más bien, afirma que ya lo hacen (JBC).

F. “Noche y día”. Hech. 20:31, “que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno”; 26:7, “sirviendo constantemente a Dios de día y de noche”; 1 Tes. 2:9, “Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios”; 3:10, “orando de noche y de día con gran insistencia”; 2 Tim. 1:3, “sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día”; Apoc. 7:15, “Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo”.

G. Estas no se habían entregado a los placeres disolutos (LBLA). Sant. 5:5, “Habéis vivido en deleites sobre la tierra y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza”. Tal persona, “viviendo está muerta”. Apoc. 3:1, “Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto”; Efes. 4:18, “teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón”.

III. Aprender a ser piadosos.

A. 5:4, “Pero si alguna viuda tiene hijos, o nietos, aprendan éstos primero a ser piadosos para con su propia familia, y a recompensar a sus padres; porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios”.

B. La piedad se practica en los servicios de adoración en la iglesia, en las clases bíblicas, etc., pero también se practica al llevar a cabo los deberes domésticos e individuales. 5:8, 14, 16; 2:10, 15; Tito 2:4, 5; Efes. 5:22- 6:4. El evangelista que predique en países lejanos no es piadoso si está descuidando su obligación a su madre o abuela.

C. Los hijos deben recompensar a sus padres. ¿Qué han hecho nuestros padres por nosotros? Nos cuidaron cuando no pudimos cuidarnos solos. ¿Cómo los recompensamos? Es imposible recompensar plenamente a los padres por todo lo que han hecho por nosotros, pero por lo menos podemos y debemos cuidar de ellos como ellos cuidaron de nosotros.

D. Los que no proveen para los suyos han negado la fe. No tienen piedad. Son peores que los incrédulos, porque su descuido de su propia familia indica que su profesión de fe es pura hipocresía (Tito 1:16; Apoc. 2:13). La fe demanda obras (Sant. 2:14-17).

1. Rom. 1:30, siendo “desobedientes a los padres” se menciona entre los pecados más abominables (Rom. 1:29-31).

2. Pero los que deshonran a sus padres, rehusando cuidar de ellos cuando llegan a ser dependientes, han negado la fe, no necesariamente en palabras sino en hechos, y son peores que un incrédulo (v. 8; 1 Cor. 6:6; 7:12,13). Muchos incrédulos son responsables con respecto al cuidado de su familia. Si algún hermano dejara de cuidar de sus padres, la gente diría “Mire, ahí está un miembro de la iglesia que es peor que los incrédulos, pues éstos sí cuidan de sus padres”.

IV. Viudas puestas en “la lista”. 5:9, 10.

A. Es obvio que Pablo no habla solamente de la ayuda para viudas necesitadas.

B. Hay “una lista” de ciertas viudas necesitadas que reúnan los requisitos nombrados por Pablo:

1. No menor de sesenta años.

2. Que haya sido esposa de un solo marido. Véase 3:2.

3. Que tenga testimonio de buenas obras. Hech. 6:3; 10:22; Tito 3:8,14. Compárese Dorcas, Hech. 9:36-39.

4. Que haya criado hijos.

5. Que haya practicado la hospitalidad (amor a los extranjeros; es decir, hermanos desconocidos que se habían desplazado). Véase 3:2; Mat. 25:35; Rom. 12:13; Heb. 13:2; 1 Ped. 4:9; 3 Juan 5.

6. Que haya lavado los pies de los santos. Jn. 13:14; era acto de hospitalidad. Gén. 18:4, “Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol, 5 y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón”.

7. Que haya socorrido a los afligidos.

8. Que haya practicado toda buena obra. El v. 10 comienza y termina con “buenas obras”.

C. Este texto es el único que tenemos sobre esta “lista”. Parece, según los requisitos nombrados, que las viudas “puestas en la lista” no sólo recibían ayuda económica de la iglesia, sino que también cumplían ciertas tareas y responsabilidades.

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Las viudas más jóvenes

1 Timoteo 5:11-14

I. No admitas (desecha, 4:7).

A. ¿No admitir en la iglesia? El ver. 9 habla de poner a ciertas viudas “en la lista”. Las viudas más jóvenes no deben ponerse en esa lista.

B. “No menor de sesenta años”. ¿Por qué?

II. Impulsadas por sus deseos, se rebelan contra Cristo.

A. Por inferencia necesaria sabemos que las viudas puestas en la lista se comprometieron a no volver a casarse. Si piensan volver a casarse, ¿por qué aceptan que la iglesia las ponga en su lista?

B. También se infiere que éstas seguirían siendo y haciendo como antes, como indican los requisitos del ver. 10.

C. Las viudas más jóvenes tienen más deseo de casarse. Pablo no condena este deseo, pues es natural, pero al ser puestas en “la lista” no habían de volver a casarse.

D. Al hacerlo se rebelarían contra Cristo, porque se rebelarían contra la promesa que hicieron a Cristo. No es malo que las viudas jóvenes quieran casarse; por el contrario, es precisamente lo que Pablo requiere (ver. 14). Véase también 1 Cor. 7:39.

E. “Debe notarse que no hay nada en este pasaje que tenga que ver con la doctrina humana de votos de celibato para vida monástica, o de ascetismo” (BHR).

III. Incurriendo así en condenación.

A. Por haber quebrantado su primera fe (“su promesa anterior”, LBLA).

B. Al aceptar que se pusieran en la lista, hicieron una promesa al Señor.

C. Ahora quebrantan esa promesa, porque quieren casarse.

IV. Aprenden a ser ociosas. 1 Tes. 4:11.

A. Esto sería un abuso del privilegio de estar puestas en la lista para recibir su mantenimiento de la iglesia.

B. Si las iglesias observan los requisitos nombrados en los ver. 9, 10, no pondrán en la lista a tales viudas, no sólo por ser jóvenes, sino también por su falta de fidelidad al Señor.

C. Sería muy raro que las viudas descritas en el ver. 10 fueran culpables de “ser ociosas, andando de casa en casa”.

D. También chismosas y entremetidas. 1 Ped. 4:15; 2 Tes. 3:11; Prov. 26:17, “El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno Es como el que toma al perro por las orejas”.

E. Otras mujeres, como también hombres, son culpables de este mal, pero el caso de tales viudas es muy serio puesto que son sostenidas por la iglesia.

V. El remedio

A. Que las viudas jóvenes se casen.

B. Que críen hijos. 2:15; 2 Tim. 3:14-15.

C. Que gobiernen sus casas, su marido siendo la cabeza, desde luego. Efes. 5:22-24.

D. No dar ocasión de maledicencia. Tito 2:6.

E. Las viudas de la lista no deben ser chismosas y entremetidas, sino maestras de la palabra de Dios. Deben enseñar a las mujeres jóvenes (Tito 2:3-5) y a otras mujeres, como también a los niños.

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¿Qué dice la Biblia acerca de los chismosos?

1 Tim. 5:13

I. Textos

Lev. 19:16, “No andarás chismeando entre tu pueblo”

Prov. 6:19, “El testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra discordia entre hermanos”

Prov. 11:12, “El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo; Mas el hombre prudente calla. 13 El que anda en chismes descubre el secreto; Mas el de espíritu fiel lo guarda todo”.

Prov. 12:18 “Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada”.

Proverbios 16:28, “Y el chismoso aparta a los mejores amigos”.

Prov. 18:8, “Las palabras del chismoso son como bocados suaves, Y penetran hasta las entraña”.

Prov. 20:19, “El que anda en chismes descubre el secreto; No te entremetas (no te asocies), pues, con el suelto de lengua (chismoso, LBLA)”. ¿Secreto? O, qué bueno. Me gusta oír secretos.

Prov. 26:20, “Sin leña se apaga el fuego, Y donde no hay chismoso, cesa la contienda. 21 El carbón para brasas, y la leña para el fuego; Y el hombre rencilloso para encender contienda. 22 Las palabras del chismoso son como bocados suaves, Y penetran hasta las entrañas”.

Rom. 1:29 LBLA “estando llenos de toda injusticia, maldad … chismosos”.

2 Cor. 12:20 “chismes” (murmuraciones).

Sant. 3:1-12. Nos encanta leer 1 Cor. 13:4-7 y también nos encanta chismear. De la misma boca …

II. El chisme es la conversación que hiere a otros.

A. Rom. 1:30, katalalous, hablar detrás, habladores detrás, sea secreta o abiertamente (Sant. 4:11; 2 Cor. 12:20); “backbiters” muerde espaldas (ASV). Repetir rumores no confirmados para lastimar. Los que repiten rumores hablan con conocimiento limitado, con información dudosa y nebulosa. Entonces hace más grande el rumor para que sea más interesante, pues el propósito es divertir.

B. ¿Cómo comienza su plática el chismoso?

1. “Yo sé que esto no es cosa mía, pero …” Y luego lo hace cosa de él.

2. “Esto es muy confidencial …” Lo que quiere decir es que le voy a contar un chisme muy interesante. (En una ocasión le dije algo así al hermano Glenn Rogers, y él me dijo, “Entonces, a cualquiera que yo lo repita le diré que es muy confidencial”).

3. “Se dice que …” o “He escuchado de fuentes muy confiables que …” De esta manera el o ella que hable no tiene que aceptar la responsabilidad, sino que la deja con alguien más (la persona que se lo haya contado).

4. “Le quiero contar esto y luego usted puede sacar su propia conclusión”. En esto también el o ella que hable no quiere ser responsable por las conclusiones que la gente podría sacar de lo que les dice.

5. “¿Supiste lo que hizo Carlos …?” “No, ¡cuéntame!” A la gente le encanta hablar del supuesto mal de los demás.

D. Prov. 22:1, “De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro”. Esto es lo que el chismoso destruye. El hno. W. L. Oliphant usó la ilustración de una hermana que hizo mucho daño a la reputación de cierto hermano con sus chismes. Cuando él le exhortó, ella se arrepintió y dijo que ella haría todo lo posible por corregir el daño hecho. Entonces el hermano tomó una almohada de plumas, la abrió y soltó las plumas en el viento y pidió que la hermana las recogiera. Así son “plumas” envenenadas de los chismes que se lanzan al aire. Hacen daño irreparable al nombre de otro. Se puede devolver lo robado (un carro, un caballo), pero ¿la reputación?

III. ¿Por qué chismear? Es una forma de diversión.

A. Parece que muchas personas que no tienen ideas sanas que son interesantes y, por eso, repiten rumores y chismes que siempre son interesantes. Parece que pensamos que tenemos que decir algo. Nos juntamos o nos llamamos por teléfono, y hay que decir algo. No podemos simplemente estar sentados viéndonos. ¿De qué platicamos? Por no tener pensamientos o ideas que valgan la pena discutir hay que hablar de otros, y hablar mal de ellos es más divertido que el hablar bien.

B. Pero es diversión a expensas de otros (ausentes). ¿Alguien tiene problemas, fallas, comete errores? ¡Es muy intereante! Cuéntemelo. Y otra vez. Para reir.

C. También es para inflar el ego. Al bajar al otro, pensamos que nos elevamos a nosotros mismos.

D. Compárese el vicio de maldecir. ¿Por qué maldecir? Para sentirse más grande, más fuerte, que lo que dice es más importante. Para llamar atención.

E. Para vengarse. Esta es la explicación de muchos chismes (y maldiciones). Es lo opuesto a lo que Jesús enseña en Mat. 18:15-17. Hay que ser honestos. ¡Es odio secreto!

IV. El chismear perpetua el mal (el rumor, la mentira, la información parcial, chueca, dañina).

A. La verdad sufre, pero el error y la mentira prospera.

B. Sant. 3:8, “pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal”. Parece que todos tenemos mucha víbora en nosotros.

V. El remedio.

A. Antes de contar algo que pueda dañar el nombre de algún hermano (u otro), debemos preguntarnos:

1. ¿Estoy seguro que es verdad lo que voy a contar?

2. ¿Estaría yo dispuesto a escribirlo y firmar mi nombre?

3. ¿Serán beneficiados los que me escuchen por lo que voy a contar?

B. Si una víbora nos muerde, queremos que el doctor saque el veneno. Así también con el veneno espiritual: debemos crucificar la carne con sus hechos (y palabras).

C. Debemos vencer el mal con el bien. Si comenzamos a hablar mal de alguno de nosotros, debemos detenernos y pensar: ¿en realidad quiero destruir a mi hermano? ¿quiero debilitarlo? ¿quiero herirlo?

D. Col. 4:6, “Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno”; Efes. 4:29, “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes”.

E. Prov. 25:23, “El viento del norte ahuyenta la lluvia, Y el rostro airado la lengua detractora (murmuradora, LBLA, lit. lengua de secreto)”. Fruncir el ceño, o si es por teléfono, simplemente detenerlo(la), diciendo, “mis oídos no son bote para basura”. Se requiere valor, puede ofender, pero es lo indicado. Prov. 20:19, “El que anda en chismes descubre el secreto; No te entremetas, pues, con el suelto de lengua”.

F. Sal. 15:1, “Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? 2 El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón. 3 El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino”.

G. 1 Tim. 5:10, Estar ocupados buenas obras, enseñando el evangelio, invitando gente a los servicios, teniendo estudios bíblicos con hermanos. Si hay tiempo para ser chismosos y entremetidos, obviamente nos sobra tiempo libre. Hay que llenar el vacío con el bien. Hech. 8:4, 5.

H. Recuérdese Mat. 12:34-17.

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¿Puede la iglesia hacer lo que el individuo hace?

1 Tim. 5:16

El individuo no es la iglesia. Compárense soldado-ejército, oveja-rebaño, vaca-manada, deportista-equipo. Es necesario distinguir entre la obra de la iglesia y la obra del individuo. Muchos hermanos borran esta distinción y han causado división, porque usan el dinero de la iglesia (de la ofrenda) para hacer obras que no pertenecen a la iglesia. Dicen que “cualquier deber que el Señor haya dado al cristiano como individuo, puede llevado a cabo colectivamente, es decir, por la ofrenda de la iglesia local”.

Como individuos tenemos varios deberes:

Deberes familiares (Efes. 5, 6; 1 Tim. 5:8)

Deberes civiles (Rom. 13:1-7; 1 Ped. 2:13-17)

Deberes económicos: empleo o negocio, Efes.4:28; 1 Tes.4:11, 12.

Deberes sociales: prójimo. Benevolencia, Gál. 6:10. Luc. 10:30, 31, el buen samaritano; Sant. 1:27.

Deberes como miembros de una iglesia local. Todo cristiano debe ser miembro de una iglesia local. Privilegios, responsabilidades. Asistencia a todos los servicios, cooperar en todo.

La iglesia no debe meterse en negocios para ganar dinero. Iglesias de Cristo tienen grandes empresas, administran millones de dólares. Ancianos son mesa directiva. Ocupan y desocupan personal. Hacen contratos con otras empresas.

La iglesia no puede hacer el trabajo de la familia. No puede criar hijos. Cada vez más las iglesias se encargan de criar hijos (proveen techo, alimento, disciplina, educación, actividades sociales, deportes, etc.). Muchas iglesias tienen guarderías infantiles, kindergarten, escuelas, asilos para niños. Tienen “ancianos” sobre estas instituciones. Tienen ganado, siembran. Hay vacas iglesia de Cristo. Mandan dinero de la ofrenda a las escuelas y universidades que son empresas humanas. La única regla para muchos hermanos es “si es una buena obra que los individuos pueden hacer, entonces la iglesia puede hacerlo o puede fondos a los que lo hacen”.

La iglesia no puede hacer el trabajo del gobierno (Seguro Social, asistencia pública).

Es necesario siempre distinguir entre la iglesia local y la iglesia universal. Tanto la iglesia local, como el miembro individual, tienen el deber de predicar el evangelio (Fil. 4:15, 16; 2 Cor. 11:8, 9), como también el deber de edificar, pero en el campo de la benevolencia, el individuo puede y debe ayudar a todos según pueda, pero el dinero de la ofrenda de la congregación no es para la benevolencia general. Rom. 15:25-27; 1 Cor. 16:1-4; 2 Cor. 8 y 9, para los santos.

Gál. 6:10 se refiere al deber del individuo: v. 3, el que cree; v. 4 cada uno; v. 5, cada uno; v. 6, el que; v. 8, el que.

Sant. 1:27, v. 19, todo hombre; v. 23 si alguno; v. 24, el que, éste; v. 26, si alguno, del tal.

 

 

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Con respecto a los ancianos

1 Tim. 5:17-22

I. Los ancianos que gobiernan bien
(5:17; 3:4, 5; Rom. 12:8; 1 Tes. 5:12).

A. Esta frase implica que algunos ancianos gobiernan bien y otros no.

B. Compárese Ezeq. 34:1, “Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2 Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y dí a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? 3 Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. 4 No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, ni volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. 5 Y andan errantes por falta de pastor, {Mt. 9. 36; Mr. 6. 34.} y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado”.

C. ¿Cómo deben gobernar? Hech. 20:28-31 (véase Apoc. 2:5 para ver la condición de la iglesia de Efeso años después de esta amonestación); Tito 1:7-9; 1 Ped. 5:2,3; Heb. 13:17. Dice Prov. 11:14, “Donde no hay dirección sabia, el pueblo caerá”.

D. Sean tenidos por dignos de doble honor: (1) Respeto, estima (1 Tes. 5:12,13) y sumisión (Heb. 13:17), y (2) salario. 5:4, “honrar”; Véase Mar. 7:8-13.

E. Mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. El trabajo principal de los ancianos es enseñar. Para ser aceptado como anciano tienen que ser “aptos para enseñar”. Efes. 4:11, “maestros”. La expresión “trabajan en predicar y enseñar” indica que se dedican tiempo completo a la obra del Señor. Este arreglo no eleva a cierto anciano sobre los demás, pues los que hacen esto son simplemente ancianos.

F. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; (5:18; - Deut. 25:4, “No pondrás bozal al buey cuando trillare”. “El cuadro es el de una era: un terreno circular expuesto al viento. A veces era una roca lisa en la cumbre de una colina. Las gavillas con el grano han sido desatadas y yacen en el piso, arregladas en círculos. Se hace caminar a los bueyes sobre las espigas para que por el impacto de las pezuñas el grano maduro caiga de las espigas. (Os. 10:11; Mi. 4:13).” (GH). ¡Qué injusticia sería poner bozal al buey que trilla! Si el animal trabaja, tiene que comer. Véase también Véase 1 Cor. 9:4-14.

G. y: Digno es el obrero de su salario (no “donativo”, “caridad” o “limosna”). {Mat. 10. 10; Luc. 10. 7.}. Este texto explica el significado de la palabra “honor”, pues los que se dedican tiempo completo a la obra del Señor deben recibir salario de la iglesia. Luc. 10.7, “Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario”. El libro de Lucas es Escritura. Como también las cartas de Pablo (2 Ped. 3:16, “casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición”. Este salario se puede pagar de la ofrenda. Compárese Fil. 4:15, 16, la iglesia ayudó a Pablo.

II. Contra un anciano no admitas
(no tomar en cuenta) acusación sino con dos o tres testigos. 5:19; Deut. 17. 6; 19. 15; compárese Mat. 18:15-17; 2 Cor. 13:1.

A. ¿Cuál es el peligro de aceptar el testimonio de un solo testigo? Podría equivocarse, engañarse, y su testimonio podría ser “comprado” (soborno). Si algún miembro desea acusar a algún anciano, debe estar dispuesto a escribir la acusación y firmar su nombre.

B. Es muy serio tomar en cuenta acusaciones contra los ancianos, pues fueron escogidos por la iglesia porque, entre otras cosas, eran irreprensibles. Es necesario que se consideren inocentes, a menos que haya dos o tres testigos que confirmen que ha cometido algún delito.

C. Frecuentemente los evangelistas y ancianos ofenden a la gente, aun a los hermanos, porque tienen que exponer y condenar el pecado y el error. Algunos miembros disciplinados han demandado a los ancianos delante de los incrédulos (esto ha sucedido en varios lugares en Estados Unidos: en Collinsville, Oklahoma; en Del Río, Texas; en Los Angeles, California). Véase 1 Cor. 6:1. Lamentablemente hay miembros que no crucifican las obras de la carne (Gál. 5:19-21), y por eso son envidiosos y aun llenos de malicia por causa de haber sido reprendidos y disciplinados. Quieren vengarse y para hacerlo inventan cargos contra el predicador y los ancianos.

D. Por eso, los miembros fieles deben cooperar en defender y protegerlos. El evangelista debe proteger a los ancianos contra la calumnia (y los ancianos deben proteger al evangelista).

E. Si alguno acusa al anciano, o a cualquier otro hermano, de algún mal, debe estar dispuesto a escribir la acusación, firmar su nombre y presentar testigos.

III. A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos -- 5:20;
2 Tim. 4:2; Tito 1:9, 13; 2:15.

A. Santiago 3:1 dice, “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación”. Lo mismo se puede decir, con aun más énfasis, de los ancianos. Cuando éstos pecan, la iglesia no puede ser indiferente hacia su conducta. No se puede pasar por alto el pecado. Si no se expone y condena el pecado de los ancianos de la iglesia, entonces la iglesia se corrompe. Deja de ser una iglesia de Cristo y se convierte en una sinagoga de Satanás (DL). “La corrupción generalmente empieza ‘en la cumbre’” (GH).

B. Mat. 18:15-17, “dilo a la iglesia”.

C. 1 Cor. 5:5, “el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. 6 No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? {Gál. 5. 9.} 7 Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, {5.7:-Ex. 12. 5.} que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros”.

D. Para que los demás también teman (tengan temor, LBLA). Para que otra persona no imite al anciano, cometiendo el mismo pecado. “Hay un propósito divino en estas instrucciones. Este propósito no debe ser ignorado. La disciplina correcta previene más pecado de lo mismo. Sirve de impedimento, o freno … Donde no hay disciplina apropiada, ¡no hay respeto a la autoridad!” (BHR).

1. Deut. 13:11, “para que todo Israel oiga, y tema, y no vuelva a hacer en medio de ti cosa semejante a esta”.

2. Hech. 5:13, “De los demás, ninguno se atrevía a juntarse con ellos; mas el pueblo los alababa grandemente”.

IV. Te encarezco (te testifico solemnemente, LBLA) delante de Dios y del Señor Jesucristo (5:4; 2 Tim. 2:14; 4:1), y de sus ángeles escogidos, que rodean el trono de Dios (Heb. 1:14; 12:22, 23); es decir, te digo esto como si estuviéramos delante del trono de Dios.

A. El Señor Guillermo Hendriksen dice, “Dios desde toda la eternidad decidió que estos ángeles (llamados aquí elegidos) recibieran la gracia de perseverar, de modo que pudieran permanecer en su estado”. Así hablan de los “escogidos” los que creen en la llamada “elección incondicional”. Pero Judas 6 habla de “los ángeles que no conservaron su señorío original” (LBLA), dando a entender que ellos tienen libre albedrío y optaron por rebelarse contra Dios. Por eso, no pueden culpar a Dios por su castigo (2 Ped. 2:4).

B. Que guardes estas cosas, toda la instrucción de la carta, pero especialmente las cosas de este contexto: todo lo relacionado con la selección de ancianos y diáconos, y lo mismo se podría decir en cuanto a evangelistas y maestros. Sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad.

1. Es muy difícil ser completamente justo e imparcial en tales asuntos, porque en cualquier congregación habrá familiares, hermanos muy amados e íntimos amigos, como también hermanos ricos e “importantes”, a los cuales no nos gusta amonestar.

2. Primero, Timoteo debería estar seguro en cuanto a la acusación y los testigos antes de formar su opinión del caso.

3. Rom. 2:11, “porque no hay acepción de personas para con Dios”. Deut. 10:17, “Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses, y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni toma cohecho; 18 que hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido”. Job 34:19, “no hace acepción de personas de príncipes, Ni respeta más al rico que al pobre, Porque todos son obra de sus manos”.

4. Hech. 10:34, 35; Gál. 2:5, “a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros. 6 Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas”. Efes. 6:9, “Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas”. Delante de Dios los hermanos de cualquier color, raza, estado económico, etc. tienen derechos iguales, y al mismo tiempo son igualmente responsables. 1 Ped. 1:17, “Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación”.

C. Pero recuérdese que es acto de amor reprender a los más amados si es que ellos lo necesitan, porque es para su salvación. Heb. 12:5-11, Dios nos disciplina porque somos sus hijos y nos ama. Sal. 27:6, “Fieles son las heridas del que ama; Pero importunos los besos del que aborrece”.

D. La parcialidad es egoísmo, pues damos preferencia a alguien esperando que nos recompense.

V. No impongas con ligereza las manos a ninguno.. 5:22

A. Los siguientes textos hablan de “imponer manos” (epitíthemi): (1) para sanar, Mat. 9:18; Hech. 28:8; (2) para denotar reconocimiento público y para encomendar a una obra, Hech. 6:6; 13:3; 1 Tim. 4:14; (3) para impartir dones espirituales (Hech. 8:17; 2 Tim. 1:6). En vista de estos ejemplos, ¿cuál sería el significado de la imposición de manos en este texto (1 Tim. 5:22)?

1. La mayoría de los comentaristas dicen que se refiere a la selección de ancianos, pero parece que si Pablo se hubiera referido a esa práctica, lo habría dicho en el capítulo 3 después de los requisitos para ancianos.

2. Otros creen que se refiere a la imposición de manos al restituir al anciano que hubiera caído en pecado; aunque esta idea quepa mejor en el contexto, no hay ningún ejemplo de esto.

3. Probablemente fuera mejor entenderlo de manera general; es decir, el imponer las manos se usaba para indicar el reconocimiento público de algún hermano y para encomendarle a cierta obra.

B. Ni participes en pecados ajenos. Es importante que se use mucho cuidado, pues, al recomendar o escoger ancianos, diáconos, evangelistas y maestros para la obra del Señor, porque si algún hermano está en pecado, él que le recomiende o escoja para anciano, etc. participa en su pecado.

C. Consérvate puro. 4:12, 16; 2 Tim. 2:22. Ya no bebas agua (sola, LBLA), sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades. 5:23.

1. Tales expresiones personales proveen otra confirmación de la autenticidad de las cartas de los apóstoles. ¿Qué autor falso hubiera incluido un detalle tan personal en su documento? Pablo conocía muy bien a Timoteo, y se preocupaba por su salud.

2. Pablo no prohibió que Timoteo tomara agua, sino que ya no tomara agua sola, sino que usara algo de vino como medicina.

3. ¿Cree usted que Timoteo acostumbraba tomar vino? Es obvio que no, pues Pablo tuvo que decirle que tomara “un poco”. Timoteo bebía agua. Fue muy importante que Timoteo preservara su pureza en todo, pero también fue importante que cuidara su salud. Si sufriera, por ejemplo, de la disentería (Hech. 28:8), un poco de vino podría surtir buenos efectos.

4. Pablo no dice, “usa de un poco de vino” para beber socialmente. La única aplicación que se puede hacer de este texto es que el vino se puede usar como medicina. Compárese Luc. 10:34, “y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino”.

5. Lamentablemente hay evangelistas que no necesitan la exhortación de usar de un poco de vino, pues ya acostumbran usar no sólo de un poco sino de bastante vino.

VI. Los pecados de algunos hombres se hacen patentes antes que ellos vengan a juicio, mas a otros se les descubren después. 5:24.

A. Los pecados de algunos son como heraldos que se anuncian solos. Para éstos no hay necesidad del juicio. No es necesario examinarlos, porque sus pecados son muy obvios.

B. Pero otros logran ocultar su verdadero carácter y planes. Son expertos en la decepción. Tienen la apariencia de la piedad. Pero tarde o temprano la verdad saldrá a la luz.

C. Por esta razón es necesario conocer bien a los hermanos que se seleccionen para ser ancianos, diáconos, evangelistas y maestros.

D. A estos “se les descubren después”, porque sus pecados les acompañan. A sus dueños les gustaría dejarlos afuera cuando entren en la iglesia, pero sus pecados son como niños consentidos y no dejan de acompañarles y se sentarán con ellos en la asamblea.

VII. Asimismo se hacen manifiestas las buenas obras; y las que son de otra manera, no pueden permanecer ocultas. 5:25

A. Es casi imposible esconder las buenas obras, pues son la “luz” de la cual Jesús habla (Mat. 5:14-16). Vemos un buen ejemplo de esto en Hech. 9:39, “Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas”.

B. Sin embargo, hay muchos hermanos modestos y reservados que no quieren que otros se den cuenta de sus buenas obras. Mat. 6:2, “Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, 4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.

C. Apoc. 14:13, “Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen”.

D. En el Día Final, todos seremos juzgados, no conforme a la apariencia, sino conforme a lo que en realidad somos.

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Bajo el yugo de esclavitud

1 Tim 6:1

I. Todos los que están bajo el yugo de esclavitud.

A. Había unos sesenta millones de esclavos en el imperio romano durante el primer siglo. “Habían llegado a ser esclavos: (a) como prisioneros de guerra, o (b) como convictos, o (c) a causa de alguna deuda, o (d) por rapto (mal que todavía se practica en algunas partes del mundo), o (e) por haber sido vendidos para esclavos por sus padres. Además, muchos nacían esclavos. Con frecuencia los esclavos tenían sus propios esclavos” (GH).

B. Es obvio por las instrucciones de Pablo y Pedro a los esclavos y amos que muchos de los miembros de la iglesia del primer siglo eran esclavos (1 Cor. 7:21-24; 12:13; Efes. 6:5-8; Col. 3:11, 22; 1 Ped. 2:18-25). Es probable que Pablo los tuvo en mente cuando escribió 1 Cor. 1:26, “Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles”.

C. Para ellos el evangelio verdaderamente significó “buenas nuevas”. ¡Imagínese el consuelo que el evangelio les ofreció! Aunque política y socialmente ocupaban el puesto más bajo, en Cristo “no hay esclavo ni libre” (Gál. 3:28). 1 Cor. 7:20, “Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede. 21 ¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más. 22 Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo”.

D. ¿Significa esto que Dios aceptó la esclavitud? La aceptó en el sentido de no prohibirla, pero al mismo tiempo, la enseñanza divina había de acabar con la esclavitud. Tarde o temprano la obediencia de los esclavos y amos cristianos a estas enseñanzas de Cristo pone fin a la esclavitud.

II. Instrucciones generales para cristianos esclavos y amos.

A. Col. 3:22-25, “Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales”. Esta enseñanza para los siervos es enseñanza para todos los obreros. Como Pablo nos revela las reglas divinas para la familia, también las revela para los obreros y patrones o mayordomos; es decir, el cristiano no se fijará sólo en los reglamentos de la empresa, sino en las de Dios, el Verdadero Patrón.

B. Efes. 6:5-9, "Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor".

1. "Muchos modernos hubieran aconsejado a los esclavos a que salieran en huelga contra sus amos, a rebelarse y a tener manifestaciones de protesta" (WF), pero Cristo no atacó la esclavitud misma ("lo que involucraría una acción política", DG) pero por medio de su enseñanza acabaría con ella, obrando como la luz que ilumina las mentes de los hombres.

2. "La religión de Cristo no obra como dinamita sino como levadura", (JBC). Compárese Mat. 13:33. En la iglesia del primer siglo había amos y esclavos y, por eso, Pablo escribió estas enseñanzas para ambos, pero al recibir los amos a los esclavos como hermanos amados (Filemón 16), ¿por cuánto tiempo podrían ser sus amos (dueños)?

C. El amo cristiano había de ser el mejor de todos los amos, pensando en el valor del esclavo ante los ojos de Dios (3:11; Gál. 3:28) y recordando que con Dios no hay acepción de personas (Rom. 2:11), pero también el esclavo cristiano había de ser el mejor esclavo; es decir, al convertirse en cristiano, estaba obligado a ser cumplido en su servicio. "El cristianismo de un esclavo debe hacer de él un esclavo mejor y más eficiente. Nunca el cristianismo ofreció una escapatoria del trabajo duro; más bien hace que el hombre sea capaz de trabajar duramente. Tampoco ofrece al hombre escapatoria de una situación difícil ; lo capacita para enfrentar esta situación como un hombre mejor" (WB).

D. “No sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres”; es decir, no servir solamente cuando el amo o Patrón le estén vigilando, sólo queriendo agradar al hombre. El cristiano no tiene que ser vigilado para que haga su trabajo. El cristiano no sólo parece ser cumplido en su empleo, sino que en realidad es cumplido. Si el cristiano acepta un empleo que requiere cuarenta o cincuenta horas de trabajo cada semana, entonces debe estar bien seguro que trabaja ese número de horas, porque de otro modo es culpable del robo. Más bien, en cuanto a sinceridad y diligencia, el cristiano debe ser el mejor de los obreros.

E. Tampoco agradar en toda ocasión a los colaboradores. No sólo los patrones o mayordomos ejercen presión sobre los obreros cristianos, sino también sus colaboradores, mayormente el sindicato. El cristiano está obligado a su Patrón terrenal y a su Patrón celestial, y debe estar resuelto a ser cumplido en su trabajo, pero el sindicato no est siempre de acuerdo con esto, sino que presiona a los obreros a conformarse a las reglas y demandas del sindicato, aun persiguiendo a los obreros que no se conforman, mayormente cuando salen en huelga. La huelga es una forma de protesta y de revolución contra la empresa en la cual el obrero cristiano no debe participar. 1 Ped. 2:18-23 se dirige a los criados y habla de las injusticias que éstos deben soportar sin tratar de "arreglar cuentas" con sus amos "difíciles de soportar". Deben seguir las pisadas de Cristo (v. 20) y en lugar de maldecir, amenazar y volver mal por mal, deben sufrir y encomendar su causa al que juzga justamente. Los "cristianos" que participan en huelgas y protestas y ejercen represalias deben volver a leer este texto que fue escrito a los criados y, por eso, se dirige a todos los obreros.

F. Es cierto que hay patrones y mayordomos injustos, pero Pedro enseña que el cristiano no debe vengarse. Si el trabajo en alguna empresa es insoportable, el remedio bíblico no es la huelga, sino el cambio de empleo.

G. Lo que el Espíritu Santo enseña en Efes. 6:5-8; Col. 3:22-25 y 1 Ped. 2:18-23 requiere que los cristianos tengan una actitud respetuosa hacia los amos o empresarios.

1. El empleo es el medio provisto por Dios para que el cristiano deje de robar y que "trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad" (Efes. 4:28; véanse también 1 Tes. 4:11, 12 y 2 Tes. 3:10-12).

2. No sólo debe trabajar cumplidamente, sino que también debe hacerlo con gozo y gratitud en su corazón, como al Señor. Al cantar "Quiero trabajar por el Señor", debe estar pensando no sólo en hacer "obra personal", sino también en ofrecer a Dios cada día las ocho o diez horas de trabajo bien hecho.

3. Efes. 6:5, "con sencillez de vuestro corazón", con corazón singular, con "sincera fidelidad" (2 Cor. 11:3). El cristiano debe hacer lo que es correcto, simplemente porque es correcto. Agradece a Dios por su empleo, y fielmente cumple sus obligaciones.

4. “Temiendo a Dios”; con profundo respeto por la autoridad que nos hace obedecer y sujetarnos a su voluntad, para ser aceptados por El y para no ser castigados. El obrero cristiano que est desobligado y no cumple con su obligación a la empresa simplemente no teme a Dios, el Verdadero Patrón. El trabajo que el obrero cristiano hace no es simplemente su compromiso con el patrón, sino también es su servicio para Dios. El dice, "Señor, aquí está el servicio que te ofrezco este día. Gracias por el empleo que me has dado. Yo he tratado de ser cumplido en todo". Véase Fil. 2:12 "con temor y temblor". El siervo debe dar servicio al amo, pues, como si lo diera a Cristo. Toda carga es menos pesada si se re­cuerda que el Amo verdadero no es algún hombre, sino Cristo.

5. Col. 3:23, “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón”. "Desde dentro del alma, y no meramente para guardar las apariencias" (ATR). Al igual que el esclavo cristiano también el trabajador cristiano debe siempre tener presente que Cristo es su verdadero Patrón o mayordomo.

H. Tito 2:9, 10, "Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones; no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de nuestro Salvador".

1. “como para el Señor y no para los hombres”. "Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor" (1 Cor. 7:22). "Sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres" (Efes. 6:7). Todo trabajo se hace más fácil si trabajamos "de buena voluntad, como al Señor".

2. El cristiano debe reconocer que su empleo es un don de Dios, que por este medio Dios contesta su oración, "El pan nuestro de cada día, d noslo hoy". Por esta razón el cristiano debe dar muchas gracias por su empleo, y en lugar de quejarse de injusticias y buscar maneras de vengarse o de defraudar al patrón, debe ser muy cumplido en su trabajo. El trabajo se hace m s pesado para los que trabajan de mala gana, con resentimiento y amargura. Esto no quiere decir que el trabajador cristiano no puede tratar de mejorar la situación de su empleo, pero la mala voluntad, los enojos y disgustos, y las reac­ciones carnales no ayudan a mejorar la situación, sino que hacen m s duro y m s insoportable el trabajo. Jesús dice, "a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos" (Mat. 5:41).

3. Por lo tanto, al terminar el trabajo de cada día el esclavo cristiano debería pensar "yo ofrezco el trabajo de este día a mi Señor". El obrero cristiano debe hacer la misma cosa. Ser una ofrenda digna para el Señor el trabajo que hacemos cada día?

4. Los esclavos cristianos de los primeros siglos tenían una oportunidad excelente para exhibir las virtudes del evangelio. "No defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de nuestro Salvador" (Tito 2:10). Comúnmente el esclavo era de mala voluntad; era rebelde, perezoso y respondón, pero al convertirse a Cristo era de buena voluntad, obediente, dedicado y sumiso. El cambio habría sido como una luz prendida en medio de las tinieblas. Sin duda en muchas ocasiones los inconversos les habrán preguntado acerca de su esperanza (1 Ped. 3:15) para saber del poder del evangelio que hace posible tal transformación.

5. Este pensamiento es muy importante pues el obrero cristiano siempre sirve a Dios. Dios le da empleo, y es importante que el cristiano recuerde esto. Hay patrones y mayordomos duros, desconsiderados y déspotas, pero sería más fácil tolerarlos si se recuerda que el verdadero Patrón es Dios quien, con este empleo que da al cristiano, pone pan sobre la mesa. Por lo tanto, es necesario estar agradecido siempre y evitar el murmurar. Si es posible conseguir otro empleo mejor, bien; pero, siempre conviene la paciencia y tolerancia, y sobre todo el agradecimiento. Tengamos cuidado de no murmurar contra Dios (no vayamos a morder la mano que nos da el pan).

I. Col. 3:24, “sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia”. Los siervos eran propiedad de sus amos y normalmente el único "sueldo" que recibían era el sostenimiento más básico. No tenían esperanza alguna de recibir alguna herencia terrenal, pero los siervos cristianos entendían que ellos sí tenían una herencia, que su verdadero sueldo o recompensa les esperaba. "Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra" (Heb. 6:10). Los patrones o mayordomos no necesariamente recompensarán a los obreros cristianos que trabajan "de corazón", pero "del Señor recibiréis la recompensa".

1. No sólo los siervos sino todos nosotros debemos buscar la herencia celestial (Rom. 8:18; 1 Ped. 1;4, 13). Este pensamiento debe estabilizar el corazón del obrero que sufre injusticias en el trabajo. No debe preocuparse demasiado por causa de las injusticias de la vida, porque el Patrón Verdadero todo lo ve y recuerda y en el Día Final "les hará justicia" (Luc. 18:8).

2. “porque a Cristo el Señor servís”. "Sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre" (Efes. 6:8). Tanto los siervos como los libres deben hacer bien, y mostrar en su conducta las enseñanza s de Cristo, con la plena esperanza de la recompensa eterna.

III. Tengan a sus amos por dignos de todo honor.

A. Otra vez encontramos la palabra “honor” (5:3, 17). Los cristianos esclavos habían de respetar a sus amos.

B. 1 Ped. 2:18, “Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar”. Algunos de los “difíciles de soportar” maltrataban a sus esclavos y el gobierno no lo evitaba. Podían encadenarlos, azotarlos, poner una marca en su frente y aun crucificarlos.

C. Dios quería que los cristianos esclavos tuvieran mucha influencia positiva con sus amos para poder convertirles; es decir, quería que los amos vieran a Cristo en sus esclavos. De esta manera había esperanza de convertirles. En muchos casos sin duda el único contacto que los amos tenían con Cristo era a través de sus esclavos; si éstos fallaron en representar a Cristo correctamente, no habría esperanza para los amos. ¡La salvación de los amos dependería, pues, de la conducta de los esclavos!

D. Algunos amos, sin embargo, eran buenos; por ejemplo, el centurión de Luc. 7:1-10. Algunos eran cristianos: 6:2; Filemón 10, 16. El esclavo cristiano debería tener el deseo sincero de agradar a su amo cristiano todo el tiempo, porque esto era agradable ante los ojos de Dios. El cristiano esclavo no había de buscar, pues, lo que le agradara a sí mismo, sino lo que agradara al maestro, y esto en turno agradaría a Dios.

IV. Para que no sea blasfemado el nombre de Dios y la doctrina.

A. Tito 2:9, “Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones; 10 no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador”.

B. Compárese Tito 2:3, “Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; 4 que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, 5 a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada”. ¿Queremos que la palabra de Dios sea blasfemada o que sea adornada? Esto depende de nosotros y de nuestra obediencia a la palabra.

C. 2 Sam. 12:14, el profeta Natán dijo a David, “con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová”

D. Rom. 2:24, Pablo dice a los judíos rebeldes, “el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros”.

V. Y los que tienen amos creyentes, no los tengan en menos por ser hermanos

A. Los hermanos que eran esclavos habían aprendido que “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gál. 3:28). Filemón había de recibir a su esclavo Onésimo como hermano en Cristo; léase Filemón 10-20.

B. Los esclavos cristianos podrían tener pensamientos tales como, “¿Puede un cristiano ser la propiedad de su hermano en Cristo?” Era necesario, pues, que recordaran que delante de Dios todos eran iguales, pero que delante de los hombres ocupaban un puesto inferior.

C. Deberían entender, pues, que el evangelio no presentó ningún plan de revolución contra el sistema político, que incluía la práctica de la esclavitud; por eso, los esclavos deberían someterse a sus amos, y si éstos eran cristianos servirles aun mejor. Es muy posible que en algunos casos los amos hubieran sido convertidos por sus esclavos, tanto por su conducta fiel como por la enseñanza. Además, los esclavos podían ser ancianos y diáconos; por eso, es posible que en algunas iglesias, los amos estuvieran sumisos a los esclavos. Pablo dijo que los amos deberían tratar a sus esclavos justamente, como el Amo Celestial los trataba a ellos. Col. 4:1, “Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos”. Efes. 6:9, “Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas”.

D. sino sírvanles mejor. Todo cristiano debe servir lo mejor que pueda. Col. 3:23, “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; 24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”. Rom. 12:11, “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor”.

E. por cuanto son creyentes y amados los que se benefician de su buen servicio. El amo recibe mucho beneficio del buen trabajo del esclavo, pero al ayudar al amo para que prospere, el esclavo también será bendecido. Es cierto que el dueño del negocio recibe beneficio de los trabajadores, pero también los trabajadores reciben beneficio del negocio. 1 Cor. 16:2, “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado”. ¿Cómo es que cada hermano prospera cada semana? ¿De dónde viene su “prosperidad”? El obrero cristiano debe apreciar su empleo y debe recordar que es una bendición de Dios. Pedimos el pan de cada día y ¿cómo contesta Dios nuestra petición si no es por medio del empleo?

Conclusión.

A. Esto enseña y exhorta. ¿Enseñamos estos textos fielmente? ¿Exhortamos a los hermanos con respecto a sus deberes diarios en el empleo?

B. 6:3 Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad. Las sanas palabras de Cristo incluirían Mat. 5:1-12, 44-48; 16:24; 22:21, “Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”, etc. Era necesario que los esclavos aprendieran y aceptaran tales enseñanzas, y hoy en día es necesario que los obreros las aprendan.

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La piedad y el contentamiento

1 Tim 6:3-11

I. Hay maestros que no aceptan la sana doctrina.

A. 6:3, Si alguno enseña otra cosa, -- Obsérvese la semejanza entre 6:3-5 y 1:3-10. También 4:1-5. Es probable, pues, que lo que Pablo dice en este texto (6:3-5) se refiera a toda la enseñanza de la carta. Muchos son completamente indiferentes hacia la doctrina, pensando que no importa, pero Pablo emplea términos muy fuertes para denunciar a cualquiera que enseñe “diferente doctrina”.

B. El contexto inmediato requiere que se aplique esta amonestación a los versículos anteriores (6:1, 2); es decir, a algunos no les gusta la enseñanza que requiere el buen orden entre los esclavos (hoy en día todos los obreros). No están de acuerdo con 1 Cor. 7:21-24; Efes. 6:5-8; Col. 3:22-25; 1 Tim. 6:1, 2; Tito 2:9, 10; 1 Ped. 2:18-23; 1 Tes. 4:11; etc. Prefieren promover la murmuración, la rebelión, la revolución, huelgas y protestas entre los obreros.

C. Y no se conforma a (lit., no viene a, LBLA, margen) las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, -- Profesa ser seguidor de Cristo y habla de El, pero no acuda a las “sanas palabras”, como a una fuente pura y cristalina. Algunos no tienen entusiasmo por las sanas palabras de Cristo (compárense Mat. 7:24, 26; Luc. 6:47; Jn. 12:48; 17:14, 17). Jer. 2:13, “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua”.

D. Y a la doctrina que es conforme a la piedad, -- (2:2; 3:16; 4:7, 8; 5:4; 2 Tim. 3:5, 12; Tito 2:12). Es doctrina que promueve la verdadera piedad. Pablo habla mucho de la enseñanza que es “sana”: 1:10; 2 Tim. 1:13; 4:3; Tito 1:9, 13; 2:1, 2, 8. Muchos aceptan doctrinas enfermizas, morbosas, corruptas que no pueden salvar. No aman la verdad sino mentiras, prejuicios, tradiciones humanas y perversiones de textos bíblicos. Al oír o leer la verdad, sólo buscan ojeciones. Véanse Jn. 3:19-21; 5:43; 8:45; 2 Cor. 4:4.

E. 6:4, está envanecido, (inflado, quiere lucirse, es cegado por su orgullo; el Espíritu Santo glorificó a Cristo (Jn. 16:14), pero éstos quieren glorificarse a sí mismos. No les interesa predicar la doctrina de Cristo, sino sus propias opiniones.

F. Nada sabe, -- ni del Antiguo Testamento ni mucho menos del evangelio de Cristo. ¿Qué pensaríamos de un profesor que enseñara una materia sin haber leído el libro de texto? ¿Cuántos enseñan el evangelio sin haberlo estudiado? ¿Cuántos hermanos enseñan clases bíblicas sin haber leído la Biblia? ¿Podemos enseñar lo que no sabemos?)

G. Y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, -- Delira. Aunque tenga lengua suave, la mente está torcida. Está enfermo porque no quiere la sana doctrina, para convertir almas a Cristo y para edificar la iglesia.

H. En lugar de llevar buen fruto, el tal lleva fruto corrupto: de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas (de todos los que difieren de él), -- No respetan a Dios y, por eso, no respetan los unos a los otros. Hacen sólo las obras de la carne (Gál. 5:19-21). Lamentablemente estas palabras describen a algunos hermanos hoy en día en sus discusiones sobre temas bíblicos. Los mismos hermanos en Cristo se ofenden, se enojan, se insultan, se amenazan, etc. como si fueran incrédulos. Obsérvese que el siguiente versículo afirma que tales actividades indican que la mente está corrupta.

I. 6:5 disputas necias de hombres corruptos de entendimiento -- La palabra traducida disputas necias “denota una constante pendencia, ‘luchas obstinadas’ (Ellicott); ‘mutuas irritaciones’ (Field)” (WEV). Esta es la obra de mentes enfermas y corruptas.

J. Y privados de la verdad, -- Esta palabra significa que habían conocido y aceptado la verdad, pero que fueron “robados” y la perdieron. Compárese 4:1, “algunos apostatarán de la fe”, engañados por doctrinas de demonios. Ellos mismos han sido defraudados de la verdad y repiten el proceso con otros. Mat. 15:14; 2 Cor. 2:17; 4:3, 4. Recuérdese que si alguno no recibe el amor de la verdad, Dios le envía un poder engañoso, para que crean la mentira (2 Tes. 2:10-12).

K. Que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales. - 3:3; Tito 1:7; 1 Ped. 5:2. El mundo religioso está lleno de “mercaderes” (2 Ped. 2:3). Para mucha gente no importa lo que el orador diga, sólo que sepa hablar. Con este talento vivirá bien acomodado.

II. 6:6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento

A. Aquí están las riquezas o tesoros del evangelio. 4:8 (véanse notas); Efes. 1:18; 2:7; 3:8, 16. “El contentamiento nunca proviene de la posesión de objetos externos. Proviene de una actitud interna hacia la vida” (WB). ¿Cómo podemos estar contentos? ¿Por aumentar posesiones o por disminuir los deseos? ¿Cuál de los dos es más económico?

B. 6:7 porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. - Job 1:21; Sal. 39:6; 49:17; Ecles. 5:13-15. Todas las posesiones materiales son para esta vida solamente. Si pudiéramos llevarlas, entonces volveríamos a tener el problema de no estar contentos, porque teniéndolas siempre somos tentados a querer más y más, pero afortunadamente las pertenencias de esta vida no pertenecen al alma y, por eso, se dejan aquí.

C. Entonces, ¿qué lleva el hombre a Dios? Solamente lleva a sí mismo, un ser, un carácter, un alma redimida por la sangre de Cristo y preparada para estar con Dios eternamente.

D. ¿Qué pasa con sus posesiones? Las deja a otros. Ecles. 2:18, 21.

E. 6:8, Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto - Mat. 6:25-34; Fil. 4:11, 12, 17, 18; Heb. 13:5.

1. “Sustento y abrigo”, alimento, ropa, techo, lo necesario, y el empleo para proveerlo.

2. Los que tienen más de esto son ricos. Hay una gran diferencia entre lo necesario y lo deseable. Decimos “necesitamos” cuando en realidad debemos decir “queremos”.

3. Si uno pudiera saber los problemas y preocupaciones de los que tienen dinero, nunca tendría envidia de ellos.

III. 6:9 Porque los que quieren (Sant. 1:13, 14, Mar. 7:21, 22) enriquecerse caen en tentación y lazo (como el animal en el lazo, 2 Tim. 2:26), y en muchas codicias necias y dañosas.

A. Es posible tener abundancia de posesiones sin tener avaricia, y al mismo es posible ser culpables de la avaricia aunque tengamos muy pocas posesiones.

B. ¿Cuáles son algunas de las evidencias del problema? Cualquier cosa que se haga para tener más o mejor que requiera el sacrificio de algún principio bíblico presenta evidencia de la avaricia en nosotros. La avaricia tiene muchas formas, por ejemplo:

1. Trabajar los domingos en lugar de asistir a los servicios, Mat. 6:33, 34.

2. Trabajar de noche en un segundo empleo, para tener “más y mejor”, en lugar de estar con la familia, asistir a los servicios de entre semana, hacer visitas, estudiar, etc.

2. Ir a otro país para trabajar ilegalmente, escondiéndose, mintiendo, falsificando papeles, trabajando con tarjeta del seguro social prestada, diciendo “ya no puedo sobrevivir en mi país”, aunque en su país sí tenían “sustento y abrigo”.

3. Dejar la familia para trabajar en otro país, sujetándose a sí mismo y a su esposa a la tentación de la fornicación. Al hablar de la relación íntima de los esposos, Pablo dice, “No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia”. No dice, “ a no ser por algún tiempo” para trabajar en otro país para tener más posesiones o mejores posesesiones.

4. Dejar la mujer a sus niños con niñeras para trabajar fuera del hogar, para tener otro cheque, para tener mejor casa, mejores muebles, otro automóvil, vacaciones, y para consentir a los niños comprándoles más juguetes, ropa más costosa, etc.

C. Lo importante es no estimular sino suprimir los deseos que no convienen. Gál. 5:16; Col. 3:5; Rom. 13:14, que hunden (como náufrago, o como alguno que no sabe nadar, o que se le acaba la fuerza) a los hombres en destrucción y perdición.

1. Primero “quieren” (codician). (Jos. 7:21; 2 Sam. 11:1-3; Sant. 1:13, 14; 1 Jn. 2:16).

2. Luego “caen en tentación y lazo”.

3. Y por último, se hunden en destrucción y perdición.

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El amor al dinero

1 Tim 6:10

I. 6:10 Porque raíz de todos los males es el amor al dinero.

A. No se puede nombrar pecado alguno que no se haya cometido para ganar dinero (asesinatos, prostitución, fraudes de toda clase, divorcios, casamientos por dinero, etc.).

B. El amor al dinero es una sed insaciable. Ecles. 5:10, “El que ama el dinero, no se saciará de dinero”. Jesús habla (Mat. 13:22) del “engaño de las riquezas”.

C. El hombre cree que hay mucho poder en el dinero, y hablando humanamente es cierto (Ecles. 10:19, “el dinero sirve para todo”), pero hay muchas cosas que no se pueden comprar con dinero: el amor, la paz, la tranquilidad, el contentamiento. Muchos ricos son muy tristes, y aun cometen suicidio.

D. El cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe (Mat. 13:23). Los que predican son tentados a no predicar en contra del error o el pecado, o no practicar la disciplina, por temor de perder su salario y otros favores de los hermanos. O tienen temor de predicar sobre ciertos temas en una serie de servicios por temor de que no le vuelvan a invitar.

C. Y fueron traspasados de muchos dolores. - “Como un hombre se traspasa con su lanza, con muchos tormentos. Entre estos tormentos están la inquietud, el aburrimiento, la falta de satisfacción, la tristeza, la envidia. En el bolsillo de un rico que acababa de suicidarse se encontró la suma de US$ 30.000 y una carta que decía en parte: ‘He descubierto durante mi vida que los montones de dinero no dan la felicidad. Me quito la vida porque ya no puedo soportar más la soledad y el aburrimiento. Cuando era un obrero corriente en Nueva York, yo era feliz. Ahora que poseo millones me siento infinitamente triste y prefiero la muerte’ (Citado por W. A. Maier, For Better Not For Worse, Para mejor, no para peor, p. 223).” (GH).

D. Sal. 16:4, “Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios” (Col. 3:5). El dinero es un buen siervo, pero como maestro es un monstruo. Lk. 12:21-; 16:14; Heb. 13:5.

II. 6:17, “A los ricos de este siglo (en este mundo) manda --

A. Esto indica que había ricos en la iglesia, aunque probablemente la mayoría de los hermanos no lo eran (1 Cor. 1:26). ¿Quiénes son los hermanos ricos? Todo depende del punto de vista.

B. Los que tienen más de lo básico (“el sustento y abrigo”) son ricos. Muchos hermanos dicen “pero no soy rico” cuando en realidad son muy ricos. Muchos hermanos que gozan de lo necesario (“el sustento y abrigo”) ven a sus hermanos en otros países y dicen que “son ricos”. Para los que ganan $50 por mes son muy ricos los que ganan $100. Los que ganan $100 por mes son muy ricos los que ganan $200. Para los que ganan $200 son muy ricos los que ganan $400, etc.

C. En realidad hay muchísimos hermanos ricos en el mundo, y deben tomar muy en serio la enseñanza de Cristo y los apóstoles sobre este tema.

D. Leemos la historia del joven rico de Mat. 19:25 que salió triste porque tenía muchas posesiones, pero hay muchos hermanos que tienen muchas posesiones. Todos debemos examinar nuestro corazón y reconocer que estamos en el mismo peligro.

III. Manda que no sean altivos (altaneros, LBLA), v. 17.

A. No ensoberbecerse por causa de tener “más y mejor”. Al ganar un poco más muchos se ensoberbecen. Se sienten orgullosos (“somos más importantes”) porque tienen “más y mejor” ropa y joyería, zapatos y botas. Tienen mejor casa, mejores muebles, mejor auto. Tienen más dinero para los niños. Ya pueden viajar. Tienen dinero para vacaciones.

B. Desprecian a los que no tienen. Sant. 2:3. Pero en un momento de tiempo todo puede cambiar. Un accidente nos puede dejar incapacitado, un incendio puede llevar la casa y todas las pertenencias, la pérdida del empleo, o alguna enfermedad nos puede dejar muy pobres y adeudados.

C. Pero el tener más no nos hace mejores, superiores, o más sabios. Al recibir más uno debe humillarse con gratitud a Dios quien le ha dado lo que tiene, y estar dispuesto a servirle “más y mejor”. Al recibir más, aumentan también las responsabilidades.

D. También debe recordar que es de muy poca duración la prosperidad material. Muy pronto todo será dejado a otros (v. 7).

IV. Ni pongan la esperanza en las riquezas, v. 17 .

A. Luc. 12:19, “y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. 20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? 21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios”. No depende de nadie, ni del hombre, ni mucho menos de Dios.

B. No pongamos la esperanza en lo que el dinero y las posesiones materiales puedan hacer por nosotros. El dinero sí logra mucho, pero está muy limitado, pues hay muchas cosas que el dinero no puede comprar (la salvación, la paz, la conciencia limpia, etc.).

C. Deut. 6:10-12, “Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, 11 y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies, 12 cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre”.

D. Dios prospera a sus hijos y en lugar de estar agradecidos y servirle mejor, se olvidan de El y comienzan a confiar en cosas materiales.

E. Las cuales son inciertas. Prov. 23:5, “¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas Como alas de águila, y volarán al cielo”. Tenemos dinero ahora, pero “no sabéis lo que será mañana” (Sant. 4:14).

F. Job 31:24, “Si puse en el oro mi esperanza, Y dije al oro: Mi confianza eres tú; 25 Si me alegré de que mis riquezas se multiplicasen, Y de que mi mano hallase mucho … 28 Esto también sería maldad juzgada; Porque habría negado al Dios soberano”.

F. Mar. 10:23, “¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! 24 Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas! 25 Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios”. La expresión “a los que confían en las riquezas” no aparece en La Biblia de las Américas y otras versiones; probablemente es una adición para tratar de explicar este texto. La verdad, sin embargo, es muy clara; es decir, entre más posesiones el hombre tenga, ¡más difícil le será salvar su alma! Es muy difícil que los que tengan posesiones no confíen en ellas.

V. Sino en el Dios vivo
(4:10; 5:5) , que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.

A. Como dijo el padre al hijo mayor que se quejaba cuando el hijo pródigo volvió, “todas mis cosas son tuyas” (Luc. 15:31). 1 Cor. 3:21, “Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro: 22 sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, 23 y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios”. Cuando Dios creó al hombre, ya había creado los cielos y la tierra y todo lo que contienen para el beneficio del hombre. Léase Gén. 1:28-30. Por lo tanto, no debemos confiar en las cosas materiales creadas y regaladas por Dios, sino en Dios mismo, el Creador, nuestro Bienhechor.

B. La ayuda de Dios no es como la de las riquezas materiales. El es confiable, y hace lo que las riquezas no pueden hacer. Siempre suple lo que necesitamos. Nunca cambia. No nos desampara. La ayuda de Dios no es afectada por el incendio, el accidente, la pérdida del empleo (o negocio). No falla la ayuda de El cuando muere uno de nuestros seres queridos. No nos deja durante la tormenta que nos amenece.

C. Dios mismo nos prospera. Dios mismo nos hace ricos. Deut. 8:18, “Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas”. El nos ama y quiere bendecirnos. El es dueño de todo y El tiene el poder para hacernos ricos. Quiere que disfrutemos de estas bendiciones, pero su gran bondad hacia nosotros debe hacernos poner toda la confianza en El y no en las posesiones que El nos da.

D. Dios es eterno, pero las posesiones que El nos da son pasajeras, y de muy poca duración.

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Huye y sigue

1 Tim 6:11

Introducción.

A. Mas tú, oh hombre de Dios (2 Tim. 3:17; 1 Reyes 17:24; 2 Reyes 7:17; 8:2), huye de estas cosas, --

B. El “huir” que es condenable:

1. Jonás 1:3, “Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis”. Sal. 139:7, “A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?”

2. En el v. 11 Pablo dice “huye” y en el v. 12 dice, “pelea”. ¿Cómo sabemos cuándo huir y cuándo pelear?

3. Prov. 28:1, “Huye el impío sin que nadie lo persiga”. ¿Cuándo es el “huir” un acto de cobardía? Neh. 6:11, “¿Un hombre como yo ha de huir?”

C. Pero la Biblia habla del “huir” a veces como conducta apropiada. Mat. 10:23, “Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra”. Hech. 14:5,6, “Pero cuando los judíos y los gentiles … se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos … huyeron a Listra y Derbe”.

I. ¿Huir de qué?

A. De la avaricia. Véase el estudio anterior sobre el amor al dinero, v. 10. Pablo presenta el contraste entre los que están contentos con el sustento y el abrigo (lo necesario) y los que quieren enriquecerse (los que siempre desean más y mejor). Mat. 13:22, “El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa”.

B. De la fornicación, 1 Cor. 6:18, “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca”. Muchos pecados perjudican el cuerpo, pero en la fornicación el cuerpo mismo es el instrumento que se usa para pecar.

1. Gén. 39:12, “Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió”. No hay otra manera de tratar con la fornicación. Muchos juegan con esta tentación y pierden, como Sansón jugó con los filisteos y perdió su libertad, su vista y por último su vida.

2. El cristiano debe evitar (huir de) la mala compañía, el baile, toda forma de pornografía (libros, revistas y, sobre todo, las películas sensuales de la televisión). Los jóvenes deben reconocer que 1 Cor. 7:5 no tiene que ver con el noviazgo, sino sólo con el matrimonio.

C. De la idolatría. 1 Cor. 10:14, “Por tanto, amados míos, huid de la idolatría” (véase también 1 Jn. 5:21). Parece que algunos de los hermanos de Corinto no querían separarse de las actividades sociales del templo pagano.

1. 1 Cor. 10:20, “Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios. 21 No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios”.

2. Aun en cuanto a comer la carne que se había ofrecido a los ídolos (1 Cor. 8), les convenía tomar muy en cuenta la conciencia de los hermanos débiles.

3. En 2 Cor. 6:14-18 Pablo enfáticamente condena la comunión con todas las actividades paganas relacionadas con los ídolos.

4. Pero recuérdese que Col. 3:5 dice que la avaricia también es idolatría.

D. De las pasiones juveniles. 2 Tim. 2:22, “Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor”.

E. Mat. 3:7, Debemos “huir de la ira venidera”.

II. ¿Cómo huir de estas cosas?

A. Como Lot y su familia habían de huir de Sodoma. Gén. 19:17, “Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas. 18 Pero Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos. 19 He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal, y muera. 20 He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá (¿no es ella pequeña?), y salvaré mi vida. 21 Y le respondió: He aquí he recibido también tu súplica sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado. 22 Date prisa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que hayas llegado allí”.

B. Como los israelitas habían de huir de las tiendas de Coré, Datán y Abiram. Núm. 16:24, “4 Habla a la congregación y diles: Apartaos de en derredor de la tienda de Coré, Datán y Abiram. 25 Entonces Moisés se levantó y fue a Datán y a Abiram, y los ancianos de Israel fueron en pos de él. 26 Y él habló a la congregación, diciendo: Apartaos ahora de las tiendas de estos hombres impíos, y no toquéis ninguna cosa suya, para que no perezcáis en todos sus pecado”.

C. Como los judíos habían de huir de Jerusalén, Luc. 21:21, “Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella. 22 Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas”.

II. Y seguir

A. No basta con “huir”. También tenemos que “seguir”.

B. “Seguir” significa “correr tras, perseguir, buscar ansiosamente”.

III. ¿Seguir qué?

A. La justicia. Aunque Jesús no tuvo pecados, se bautizó para cumplir toda justicia; es decir, cumplir con los mandamientos de Dios (Mat. 3:15). Dice el Salmo 119:172, “todos tus mandamientos son justicia”. Seguir la justicia significa, pues, vivir en armonía con la voluntad del Señor y llevar a cabo su deber para con Dios y para con los hombres. La justicia es el fruto del Espíritu (Efes. 5:9). Efes. 6:14, “Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia”.

B. La piedad. “Piadoso y temeroso de Dios” (Hech. 10:2), reverente ante Dios, queriendo siempre hacer lo que le agrada. La persona piadosa vive todos los días recordando que Dios nos observa nuestra vida. Vive, pues, como si estuviera en la misma presencia de Dios.

C. La fe. En este texto, como en Gál. 5:22 y otros textos significa fidelidad, pues la fe que salva es la fe obediente, Gál. 5:6; Sant. 2:14-26. En toda circunstancia de la vida debemos ser fieles a Dios.

D. El amor. Este es el primer mandamiento. Mat. 22:37, “Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”. Jn. 14:15, “si me amáis, guardad mis mandamientos”. El amor hacia otros es la buena voluntad que desea y busca lo mejor para ellos. Mat. 5:44-48, los discípulos de Jesús deben amar aun a sus enemigos.

E. La paciencia. “Se trata de hupomone, que se traduce por paciencia. Pero hupomone nunca significa el espíritu que se sienta con las manos cruzadas y simplemente soporta las cosas, dejando que las experiencias de la vida fluyan como una corriente sobre él. Hupomone es la resistencia victoriosa, la constancia masculina bajo la prueba. Es la firme constancia en la fe y la piedad a pesar de la adversidad y el sufrimiento. Hupomone es la virtud que no tanto acepta las experiencias de la vida, como las conquista. Hupomone es una virtud que a pesar de todo vence al mundo” (WB). Es, pues, la perseverancia, el soportar y estar firme, aun bajo el yugo de pruebas severas. (1 Tes. 1:3; Heb. 10:36)

F. La mansedumbre. Semejante a la longanimidad. Gentileza. No conviene confundir la mansedumbre con la flaqueza o debilidad. Los mansos son fuertes, pero también tiernos (Mat. 11:28-30; 1 Tes.2:7,11). El manso odia el pecado y lo denuncia, pero al mismo tiempo es paciente y sabe perdonar.

G. “Seguir” usada de esta manera en otros textos: C. 1 Tes. 5:15, “seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos”; Rom. 12:13, practicar (seguir) la hospitalidad; 14:19, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación; 1 Cor. 14:1, seguid el amor; 2 Tim. 2:22, seguir la justicia, la fe, el amor y la paz; Heb. 12:14, seguir la paz con todos y la santidad; 1 Ped. 3:11, busque la paz y sígala.

Conclusión.

A. En este texto Pablo da dos mandamientos importantes: huir y seguir.

B. Es necesario vencer la carne, y llevar el fruto del Espíritu.

C. Es necesario despojarnos del viejo hombre, y vestirnos del nuevo hombre.

 

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La buena confesión

1 Tim 6:12

Introducción.

A. “Habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos”.

B. homologeo, confesar o profesar, significa “hablar la misma cosa, asentir, estar de acuerdo … confesar, declarar, admitir … estar identificado en pensamiento o lenguaje” (WEV). P. ej., Mat. 10:32, 33, si confesamos a Cristo como el Hijo de Dios, El nos confesará como su fiel seguidor.

C. Mat. 16:13, “Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?”

1.Esta es la pregunta de las edades, la pregunta que es más importante que todas las demás. La respuesta de esta pregunta tendrá que ver con nuestra salvación o perdición.

2. Mat. 16:14, “Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas”.

3. Mat. 16:15, “El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Esta es la segunda pregunta, la que “llega al grano”.

4. Mat. 16:16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. ¡Esta es la buena confesión! Es la verdad fundamental de la Biblia. Es la confesión que todos debemos hacer, no una sola vez, sino continuamente durante toda la vida.

5. Mat. 16:18, “Sobre esta roca edificaré mi iglesia”; 1 Cor. 3:11. La Deidad de Cristo es el fundamento de la iglesia. Si Cristo no es Dios el Hijo, entonces la iglesia no tiene fundamento.

D. La buena confesión es para salvación, Mat. 10:32; Rom. 10:9, 10; 1 Tim. 6:12.

I. Al confesar a Cristo, ¿qué confesamos?

A. Lo que no confesamos. No confesamos experiencias de gracia, pues no confesamos a nosotros mismos, algo acerca de nosotros o nuestro estado espiritual, cómo nos sentimos, los sentimientos o emociones. La confesión no es que “Dios por Cristo me ha perdonado los pecados”.

B. Mat. 16:16, “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”.

C. Al confesar que El es el Hijo de Dios, confesamos que El es Dios (Jn. 1:1; Rom. 9:5; Tito 2:13; 2 Ped. 1:1; 1 Jn.. 5:20). “Hijo” significa que Cristo es de la misma naturaleza que el Padre (Heb. 1:1-3). Significa que era “igual” a Dios, Jn. 5:18, 23. En Jn. 10:30 Jesús dijo, “Yo y el Padre uno somos” y tomaron piedras para apedrearle porque “tú, siendo hombre, te haces Dios” (v. 33), y en el v. 36 Jesús se refiere a sí mismo como el “Hijo de Dios”. Es obvio que para los judíos “Hijo de Dios” significa igual a Dios. Siendo Dios fue adorado por varias personas, aun en la infancia, y también en varias ocasiones siendo Dios perdonó pecados. Confesamos que El es Jehová. Mal. 3:1; Jn. 3:28; que El es el Primero y el Postrero Isa. 44:6; Apoc. 1:11, 17; que es el Gran “Yo Soy”, Jn. 8:24; 8:58.

D. Jn. 1:1, 14; 1 Jn. 4:2; 2 Jn. 7; 1 Tim. 3:16, Dios manifestado en carne.

Confesamos que El es el que nació de una virgen (Isa. 1:14; Mat. 1:21-23), que es el “Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz” (Isa. 9:6).

E. Confesamos que es verdad lo que la Biblia dice acerca de El es cierto.

Jn. 20:31

F. Confesamos que Cristo murió, fue sepultado, resucitó, (1 Cor. 15:1-4) ascendió al cielo, que es ahora Rey de reyes y Señor de señores (Apoc. 19:11, 13, 16), y que viene otra vez (Hech. 1:9-11).

G. La buena confesión es semejante al juramento de lealtad a la patria. Es una declaración de creencia y también de fidelidad. Habiendo hecho la buena confesión, “retengamos nuestra profesión” (Heb. 4:14).

II. ¿Cómo confesamos a Cristo?

A. Se hace con la boca, Rom. 10:10.

B. Delante de testigos, 1 Tim. 6:12; delante de los hombres, Mat. 10:32. Esta es la obra de la iglesia: confesar a Cristo delante de los hombres. Para muchos cristianos esto significa confesarlo delante de algún tribunal humano (Mat. 10:17, 18; Hech. 7; 2 Tim. 4:16). Aunque en tales prueba fuera conveniente por el momento negar a Cristo, el cristiano debe buscar la aprobación de Cristo y no la de los hombres. El beneficio eterno es mucho más importante que el beneficio momentáneo.

C. Con la vida fiel, Mat. 10:32,33. El contexto (vers. 16-28) indica que Cristo no está hablando simplemente de la confesión que se hace antes de bautizarse, sino que a la fidelidad hasta la muerte (Apoc. 2:10) en medio de toda clase de pruebas, tribulaciones y persecuciones. Al ser maltratado como cristianos, debemos recordar que “Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor”. El temor puede causar que neguemos a Cristo; por eso, Jesús dice, “No los temáis (v. 26) … No temáis a los que matan el cuerpo (v. 28) … No temáis (v. 31)”. En lugar de tener temor y negar a Cristo, debemos confesarlo. Es absurdo temer a los hombres que sólo pueden destruir el cuerpo y no temer a Dios que puede “destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (v. 28). Con esto Jesús motiva a sus discípulos a ser fieles bajo las circunstancias más adversas.

D. La buena confesión significa la constancia, la firmeza en el servicio a Cristo. Efes. 6:14, “Estad, pues, firmes”; 1 Cor. 15:58, “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes”, y muchos otros textos semejantes. Confesamos a Cristo siendo leales a Cristo, siempre en toda circunstancia admitiendo que somos discípulos de Cristo y mostrándolo por los hechos y por las palabras.

III. ¿Qué significa la buena confesión?

A. Esta confesión significa que aceptamos un compromiso solemne, de seguir y servir a Cristo. Significa que reconocemos a Cristo en su iglesia (Mat. 16:18), que es su cuerpo (Efes. 1:22, 23). Significa que reconocemos a Cristo en sus discípulos (Mat. 25:34-45). Por esta razón, “debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Jn. 3:16), porque al hacer esto lo hacemos por Cristo mismo.

B. También significa que estamos renunciando a toda forma de impiedad. 2 Tim. 2:19, “Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo”.

C. Significa que aceptamos la doctrina de Cristo, Mat. 7:24-28; 2 Jn. 9-11, la que El habló personalmente y la que fue entregada por los apóstoles inspirados (Mat. 10:40; Hech. 2:42; 1 Jn. 4:6).

IV. Los que confesaron a Cristo.

A. El ángel. Luc. 2:10, Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor”.

B. El Padre. Mat. 3:16, “Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. 17 Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. Véase también Mat. 17:5.

C. Jesús mismo, delante de Pilato (v. 13; Mat. 26:63, 64; Mar. 14:62, lo hizo bajo juramento; El sufrió mucha humillación y aun la muerte, por haber hecho esta confesión (Mar. 15:17-20). “Cristo la hizo y murió por haberla hecho, para que los hombres pudieran hacerla y vivir” (JBC). Jn. 18:36, 37; Luc. 23:2, 3.

D. Juan el bautista, Jn. 1:29, “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.

E. Natanael, Jn. 1:49, “Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel”.

F. Pedro, Mat. 16:16, “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Es cierto que Pedro negó al Señor, pero se arrepintió y volvió a confesarlo hasta la muerte. Comenzó su vida de confesión el día de Pentecostés, diciendo, (Hech. 2:36), “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo”.

G. Marta, Jn. 11:27, “Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo”.

H. Tomás, Jn. 20:28, “Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!”

I. El eunuco, Hech. 8:37, “Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios”.

J. Los demonios, Mar. 5:7, “Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo?” Véase Sant. 2:19).

K. Todos los hombres lo harán, Fil. 2:11, “para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”.

V. Muchos niegan a Cristo.

A. El caso del apóstol Pedro es muy conocido (Mat. 26:69-75), pero la mayoría de los hombres niegan a Cristo, pues todos los que no obedecen al evangelio lo niegan.

B. Los que niegan su Deidad, Jn. 8:24.

1. Los testigos del Atalaya que dicen que Cristo era “un dios”.

2. Los “Sólo Jesús” que dicen que Jesús es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

3. Los que dicen que al venir a la tierra Cristo se despojó de sus atributos divinos, o que nunca los usó o manifestó.

C. Todos los que enseñan error doctrinal niegan a Cristo, 2 Ped. 2:1, 2, “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina”.

D. Los que se avergüenzan de El. Mar. 8:38, “Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles”.

E. Los que por temor de los hombres no le confesaron, Jn. 12:42.

F. Los que lo confiesan con palabras pero le niegan por sus hechos, Tito 1:16. Podemos negarle aun con el silencio; es decir, si callamos y no aprovechamos la oportunidad para hablar por Cristo, protestar contra el pecado y el error, para identificarnos con El y la verdad, ¿no lo negamos? ¿Qué dice 1 Ped. 3:15? Si no obedecemos este texto, ¿estamos confesando o negando al Señor?

G. La consecuencia de negar a Cristo: Mat. 10:33, “Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos”; 2 Tim 2:12, “Si le negáremos, él también nos negará”; Luc. 12:9, “mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios”.

VI. ¿Qué ganamos al confesar a Cristo?

A. El hombre siempre pregunta, ¿qué gano, qué me aprovecha? El Señor hace la misma pregunta, Mat. 16:26.

B. Lo que uno gana es la paz con Dios para no tener temor del juicio final. 1 Jn. 2:28; 4:17, “para que tengamos confianza en el día del juicio”.

C. El que confiesa a Cristo será confesado al Padre, presentado a El como un siervo fiel.

D. No hay palabras para describir el horror de ser negado, rechazado, por Cristo en aquel día.

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Pelea la buena batalla de la fe

1 Tim 6:12

Introducción.

A. Pablo emplea muchos términos militares: Rom. 6:13 “instrumento”, “una herramienta, instrumento, arma … Esta metáfora es probablemente de origen militar” (WEV); 7:23 “me lleva cautivo”; Efes. 6:11, “la armadura”; Fil. 2:25, “compañero de milicia”; 2 Tim. 2:3, 4, “soldado … milita … soldado”.

B. Estaba continuamente en la presencia de soldados cuando escribió estas y otras cartas.

C. La Biblia usa varias figuras para ilustrar nuestra relación con Dios y su servicio. La iglesia es el reino, el rebaño, el cuerpo, etc. de Cristo. También somos soldados en su ejército. Esta figura se usa para indicar esfuerzo, lucha y sufrimiento.

I. ¿Qué clase de batalla peleamos?

A. Desde luego, no es literal. No es una batalla en el sentido ordinario de la palabra, pues Jesús dijo, “Mi reino no es de este mundo” (Jn. 18:36).

B. La primera batalla se lleva a cabo en el corazón de la persona que quisiera ser soldado de Cristo. Mat. 16:24, toma la decisión de negarse a sí mismo y seguir a Cristo. Entonces lucha contra la carne (Gál. 5:16; Sant. 1:14; 1 Jn. 2:16; 1 Cor. 9:27)

C. 1 Jn. 3:8, el Hijo de Dios apareció “para deshacer las obras del diablo”. Esta es la batalla del cristiano. Esta lucha comenzó en el huerto de Edén: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”.

D. No peleamos con puños, pistolas, ni tampoco con tácticas políticas (2 Cor. 10:3, 4). Efes. 6:12, “No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra … huestes espirituales de maldad”.

E. 2 Cor. 10:5, “derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. Esta batalla se ilustra perfectamente en la vida de Cristo y en los hechos de los apóstoles.

F. Efes. 6:17, “Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”.

II. El ejército del Señor está compuesto solamente de voluntarios.

A. No haya nada de “conscripción militar” para el ejército del Señor. Compárese Jueces 7:3, “Ahora, pues, haz pregonar en oídos del pueblo, diciendo: Quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad”. ¡Mejor 300 que 32,000!

B. Nadie llega a ser soldado en contra de su voluntad. Mat. 11:28-30; 2 Cor. 5:18-20; Apoc. 22:17.

C. El Señor pregunta a todos, “¿Quién está por Jehová?” Exodo 32:26.

III. Cristo es nuestro Comandante perfecto.

A. Esto no se puede decir de ninguno de los más ilustres comandantes terrenales. Todos han tenido y tienen “pies de barro”.

B. Ganó la batalla principal cuando murió en la cruz, Efes. 2:14-16; Col. 2:14, 15; Heb. 2:14-17. Al hacerlo fue coronado “Rey de reyes y Señor de señores” (Apoc. 19:16).

C. Tiene toda autoridad. Mat. 28:18; Efes. 1:21. Es el Creador y Señor del universo. Mostró su poder sobre los endemoniados, las enfermedades, y aun los vientos y las olas. . Por lo tanto, El merece la completa sumisión de los que están alistados en su ejército. 2 Tim. 2:4, “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado”. Todos deben tener la fe del centurión que reconoció la autoridad de Jesús, diciendo “dí la palabra”. Con eso bastaba.

D. Muchos, aun de los que profesan seguir a Jesús, quieren vivir como los israelitas cuando “cada uno hacía lo que bien le parecía” (Jueces 21:25). Recuérdese que todos los soldados de Cristo son voluntarios, pero habiendo entrado en su servicio, han de someterse completamente a la voluntad de su Comandante.

E. Los soldados de Cristo tienen que someterse a la disciplina de Cristo. 1 Cor. 9:24-27.

F. Nuestro Comandante tiene recursos sin límite. Nunca se agotan las provisiones. Los soldados de Cristo tienen “siempre en todas las cosas todo lo suficiente” (2 Cor. 9:8).

IV. El soldado de Cristo debe estar dispuesto a sufrir trabajos y fatiga por Cristo.

A. Antes de alistarse, debe calcular gastos. Luc. 14:25-33.

B. Mat. 8:19,20; Luc. 9:57

B. 2 Tim. 1:7,8; 2:3-4.

B. Debe aprender a tolerar el sufrimiento. Debe estudiar y entender Rom. 5:3-5; Sant. 1:2-4; Heb. 12:3-11.

V. El soldado de Cristo debe enterarse de la fuerza de la oposición.

A. La palabra “Satanás” quiere decir “adversario”; “diablo” quiere decir “tentador”. 2 Cor. 2:11, no seamos ignorantes de sus maquinaciones. 1 Ped. 5:8. B. 1 Cor. 10:12; Rom. 12:3.

C. Efes. 6:10-20, tenemos que estar bien armados.

D. La mejor defensa es una fuerte ofensiva. Sant. 4:7, resistir al diablo y él huirá. Pablo peleó la buena batalla (2 Tim. 4:7). “Derribando argumentos” (2 Cor. 10:5).

E. Es necesario odiar el pecado y el error. Hay que odiar la falsa doctrina. Sal. 97:10

VI. El soldado de Cristo debe pelear con optimismo.

A. Debe pelear con el propósito firme de ganar la victoria. 1 Cor. 15:58.

B. Si somos fieles, la oposición de Satanás bien podría promover la obra. Fil. 1:12-14.

C. Apoc. 17:14.

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Sé fiel hasta que Cristo venga

1 Tim. 6:13-16

I. El mandamiento

A. 1:5, el “mandamiento” parece ser la comisión general entregada a Timoteo (2 Tim. 4:5, “cumple tu ministerio”. Compárese 2 Tim. 1:13,14, “Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús. 14 Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros”.

B. Pablo le rogó que se quedara en Efeso para que mandara a algunos que no enseñen diferente doctrina (1:3).

C. Dijo que el propósito de “este mandamiento” (comisión, encargo) “es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida”; es decir, Timoteo mismo debería poseer estas virtudes, y debería enseñar, exhortar, reprender, etc. para producirlas en otros.

D. 1 Tim. 1:18, 19, “Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia, 19 manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe alguno”.

E. En los capítulos 2 y 3, da instrucciones sobre el orar, sobre el atavío y el papel de la mujer, y los requisitos para ancianos y diáconos.

F. En el cap. 4, después de explicar que algunos apostatarían enseñando doctrinas diferentes (doctrinas de demonios), prohibiendo el matrimonio y mandando abstenerse de alimentos, le dice que, “Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido”. El resto del capítulo se dedica a la exhortación a Timoteo acerca de su carácter, su conducta y su ministerio.

G. En el capítulo 5 Pablo escribe sobre los deberes hacia otros: los ancianos, los jóvenes, las viudas y, por último, sobre los ancianos (obispos) de la iglesia.

H. En este capítulo (6) exhorta los esclavos, habla de los que toman la piedad como fuente de ganancia y luego explica que la piedad con contentamiento es la fuente verdadera de ganancia, y al hablar del contentamiento nos da una advertencia solemne sobre la avaricia. Concluye esta exhortación diciendo a Timoteo, “Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas … Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna …”

II. “Te mando … que guardes el mandamiento - 6:20

A. Podría significar guardar “el mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles” (2 Ped. 3:2).

1. La expresión “guardar el mandamiento”, quiere decir practicar y predicar efectivamente toda la sana doctrina (Hech. 20:20, 27), mandar a otros maestros que no enseñen diferente doctrina (guardar este tesoro porque había lobos rapaces, ladrones espirituales), e instar a las iglesias que la practiquen.

2. En la segunda carta exhorta a Timoteo a retenerla (cap. 1), enseñarla (cap. 2), perseverar en ella (cap. 3) y predicarla (cap. 4).

A. Delante de Dios, -- no simplemente delante de los hermanos.

1. que da vida a todas las cosas,

B. Y (delante) de Jesucristo,

1. Que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato, -- véase el estudio anterior sobre la buena confesión.

III. V. 14 que guardes el mandamiento sin mácula
3:2; 5:7; Efes. 5:26, 27; Sant. 1:27.

ni reprensión, -- 3:2; Fil. 2:15, 16

A. Hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo, --

1. La segunda venida de Cristo. Ya había hablado de la primera venida en 3:16; véase 2 Tim. 1:10. Tito 2:11-13 habla de las dos venidas.

2. 1 Cor. 11:26, “Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga”.

3. ¿Por qué no dijo “o hasta que te mueras”? Es lo mismo, pues es el fin del mundo para uno que muera.

B. En 2 Timoteo la fidelidad hasta que Cristo venga es un pensamiento sobresaliente: 1:8; 2:12, 13:3:12; 4:16. Véase Apoc. 2:10.

IV. V. 15 la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, --
1:17, “Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén”. Ahora sigue otra doxología (una fórmula de alabanza en honor de Dios) como en 1:17. La primera tuvo que ver con la primera venida de Cristo, y esta, más amplia, tiene que ver con su segunda venida.

A. Estos términos también se usan de Cristo, Apoc. 17:14; 19:16. Si Cristo tiene “toda autoridad” (Mat. 28:18), es Soberano. Véase 1 Cor. 15:25-28.

B. En realidad este es otro texto que muestra que Padre, Hijo y Espíritu Santo son uno.

V. V. 16 el único (
es decir, Dios, Padre, Hijo, Espíritu Santo) que tiene inmortalidad, --

A. 4:10, “el Dios vivo” (1 Tes. 1:9, 10). Eternamente tiene vida en sí (Dan. 4:34), no la recibió. Jn. 5:21, “Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida”; Jn. 5:26, “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo”.

B. 6:13, “da vida a todas las cosas”. Para expresarlo de manera positiva y absoluta, El es vida y da vida, pero la palabra usada por Pablo expresa el lado negativo: sin muerte.

C. La palabra “inmortalidad”, que sólo aparece aquí y en 1 Cor. 15:53, 54.

D. ¿En qué sentido hemos de entender que Dios es “el único que tiene inmortalidad”.

1. “Este pasaje ha sido torcido para negar que el hombre tiene espíritu inmortal. Son materialistas quienes lo niegan. Pero el espíritu en el hombre Dios lo pone allí (Zac. 12:1), pues es el Padre de los espíritus (Heb. 12:9). El hombre, siendo un ser creado, no es esencialmente inmortal (Dios sí lo es), pero Dios, quien es el único que posee la inmortalidad, pone en el hombre un espíritu que nunca dejará de existir, o en la presencia eterna de Dios, o separado de Dios eternamente (Mat. 25:46).” (BHR).

2. El pensamiento correcto es, pues, que Dios es la única fuente de la inmortalidad.

A nosotros se nos da la inmortalidad, pero nadie la dio a Dios. Sal. 36:9, “Porque contigo está el manantial de la vida”.

VI. Que habita en luz inaccesible;

A. Pablo se refiere a la luz eterna, no la luz que fue creada para nuestro universo (Gén. 1).

Ex. 34:29-35.

B. Mat. 17:2

C. Hech. 9:8; 22:11.

D. 1 Jn. 1:5; Jn. 8:12

E. Apoc. 21:23, 24; 22:5 No habrá necesidad del sol en el hogar celestial

F. A quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, -- Ex. 33:20; Jn. 1:18; 6:46; 1 Jn. 4:22. Dios es invisible. 1:17; Col. 1:15; Heb. 11:27.

VIII. Al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén. 1:17; Rom. 11:23-26

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Que sean ricos en buenas obras

1 Tim 6:18

I. V. 18, Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras.

A. Que las buenas obras correspondan a las riquezas que Dios nos da. Que las riquezas no sean estériles, sino fructíferos, que produzcan fruto para la gloria de Dios. Jn. 15:8, “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos”.

B. El nos hace ricos para que seamos ricos en buenas obras. El nos da los medios para para que podamos servirle. Los que tienen buen empleo (o negocio próspero) tienen grandes oportunidades para servir al Señor, pero si las descuidan y gastan el dinero para satisfacer sus propios deseos, es mayordomo infiel y dará cuentas a Dios. Luc. 12:48, “a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá”.

1. Nos hace ricos (nos prospera) para que ofrendemos generosamente, 1 Cor. 16:1, 2; 2 Cor. 9:6, 7. “Nos da todas las cosas en abundancia”; por lo tanto, debemos ofrendar generosamente. Prov. 11:25, “El alma generosa será prosperada”.

2. Nos hace ricos para que podamos “compartir con el que padece necesidad”, Efes. 4:28.

B. Muchos textos enseñan la importancia de ser generosos, dadivosos y de hacer “buenas obras” con la abundancia que Dios nos da.

1. Luc. 6:34, “Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. 35 Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. 36 Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. 37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. 38 Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir”.

2. Mat. 25:35-45, al ayudar a los siervos de Cristo, ministramos a El mismo. Estos son ricos en buenas obras.

3. Mar. 12:41-44, la ofrenda de la viuda pobre. No dio sobrantes, sino todo su sustento.

4. Luc. 10:33-35, el buen samaritano. Lo que él hizo le costó dinero (como también tiempo y trabajo).

5. Hech. 4:36, 37 Bernabé, “tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles”. Y luego salió con Pablo para predicar el evangelio en muchas partes (Hech. 13, 14). Este hermano no confiaba en las riquezas inciertas, sino en el Dios que nos da riquezas. Bernabé era muy rico en buenas obras.

6. Hech. 9:36, 39, el ejemplo de Dorcas. Le costó mucho tiempo, y también le costó dinero. Era muy rica en buenas obras.

7. 1 Cor. 16:15, “Hermanos, ya sabéis que la familia de Estéfanas {16.15:-1 Co. 1. 16.} es las primicias de Acaya, y que ellos se han dedicado al servicio de los santos. 16 Os ruego que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan”. El “servicio de los santos” cuesta tiempo y dinero. Estos hermanos eran “ricos en buenas obras”.

8. Efes. 2:10, “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.

9. Tito 3:1, “que estén dispuestos a toda buena obra”; v. 8, “Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras”.

10. Heb. 13:16, “Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios”. Dios se agrada de tales sacrificios porque de esta manera nos identificamos con la religión de Cristo, una religión de servir a otros.

11. Sant. 2:14-26, la fe sin obras está muerta.

12. 1 Jn. 3:17, “Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? 18 Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”.

C. Esta es una de las maneras más efectivas para vencer el egoísmo, Mat. 16:24.

D. De esta manera vencemos la avaricia, que es la idolatría, Col. 3:5. Las riquezas materiales (Mamón) es un dios falso, engañoso, mentiroso y nada digno de confianza.

E. De esta manera en lugar de poner la esperanza en las riquezas inciertas, ponemos la esperanza en el Dios vivo, y seremos ricos en buenas obras.

F. Esta es una de las marcas de identidad más importantes de la iglesia verdadera, la del Nuevo Testamento. No hay otra enseñanza del Nuevo Testamento que reciba más atención que este. Es obvio que es sumamente importante ante los ojos de Dios.

G. Predicamos todo esto y aceptamos la enseñanza con todo gusto, pero ¿la practicamos? Hay que buscar oportunidades para ayudar a las personas dignas de ayuda (2 Tes. 3:10), mayormente entre hermanos. Ahora por medio de cartas y otros medios de comunicación es fácil enterarnos de hermanos necesitados en todas partes del mundo. También hay maneras efectivas de enviarles ayuda (sobre todo por medio del cheque bancario).

H. Por último, es muy importante recordar que es necesario que el que haga buenas obras las haga de muy buena voluntad, con alegría, encontrando su verdadero placer en las buenas obras en lugar de buscarlo en gratificar sus propios deseos egoístas. Para que Dios acepte nuestras buenas obras es indispensable que de corazón creamos que “se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hech. 20:35).

II. Atesorando para sí un buen fundamento para lo por venir.

A. Esto equivale a Mat. 6:20, “sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan”. También equivale a 2 Ped. 1:11, “Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”. Esta hermosa enseñanza significa que nuestras posesiones materiales no deberían ser bendiciones solamente para esta vida, sino también para la vida venidera.

B. Luc.16:9, “Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas”. Usamos nuestras posesiones materiales para ser cómodos y felices ahora, pero si las usamos correctamente, nos harán cómodos y felices para siempre. Invertimos el dinero para que nos rinda más aquí en la tierra, pero es indispensable que las inversiones del dinero produzca ganancias eternas.

C. En los versículos anteriores (v. 9, 19) Pablo habla de “tentación y lazo”, de “codicias necias y dañosas que hunden a los hombres en destrucción y perdición”. Dice que los que aman el dinero “se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”. Para mucha gente la riqueza es un obstáculo que impide el crecimiento espiritual. Es un “lazo” en el cual algunos se caen o se pescan y de la cual no pueden escapar, porque la riqueza y el ganar más riqueza consume su tiempo, sus talentos, su energía y ahoga la palabra (Mat. 13:22). Sin embargo, para otros la riqueza no es un obstáculo y no les perjudica espiritualmente; más bien, la emplean sabiamente para adelantar la obra del Señor y para ayudar al que padece necesidad. El dinero es como la vida misma, y la salud, los talentos y todo lo que Dios nos da: somos comprados por precio, somos posesión de Dios, y debemos servirle con todas estas bendiciones.

D. Si usamos el dinero para predicar el evangelio y ganar almas para Cristo, gozaremos la comunión con ellos para siempre en el cielo.

E. Es imposible depositar el dinero literal en el banco del cielo, pero si durante esta vida lo convertimos en ofrendas a Dios y buenas obras, ¡estaremos depositándolo en el banco de Dios!

III. Que echen mano de la vida eterna. 6:12

 

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